El trabajo más ingrato

* Con la mitad de los electores en contra, a Peña le toca enfrentar la realidad mexicana y aunque es obligación trabajar para mejorar los panoramas, la tradición presidencial indica que se trabaja, sí, pero para los proyectos personales que benefician al círculo cercano. El priista no es diferente a los demás. El equipo que perfila como primer gabinete lo corrobora y poco podrá hacer ante los números que deja Felipe Calderón.

 

Miguel Alvarado

Toluca. Eruviel Ávila, gobernador del Estado de México, usa el eslogan “Piensa en Grande”, una frase que intenta ser positiva pero que se queda en el terreno de lo inentendible a la hora de aplicarla a políticas públicas y resultados reales, medidos por la Federación. El Estado de México, el más rico del país, pero también el que más desigualdades presenta, termina el año con un aliado que muchos no quisieran, pues ya lo tuvieron como administrador. Enrique Peña, sobrino de Arturo Montiel y miembro distinguido del Grupo Atlacomulco, asumirá formalmente la presidencia de México el primero de diciembre en lo que se prevé sea una de las ceremonias más cortas y desangeladas. No dará la cara al público y su primer mensaje al país será trasmitido por televisión. Su equipo de asesores le ha indicado que no tiene sentido arriesgarse a una rechifla cuando se exponga en escenarios no filtrados, con asistentes que no militan en el PRI, su partido.

Con la mitad de los electores en contra, a Peña le toca enfrentar la realidad mexicana y aunque es obligación trabajar para mejorar los panoramas, la tradición presidencial indica que se trabaja, sí, pero para los proyectos personales que benefician al círculo cercano. El priista no es diferente a los demás. El equipo que perfila como primer gabinete lo corrobora y poco podrá hacer ante los números que deja Felipe Calderón.

Según el Informe de Evaluación de la Política de Desarrollo Social del 2012, indica que el índice de subocupación entre el 2008 y 2011 es de 8.3 por ciento, que se considera demasiado alto, mientras que la tasa de desempleo es de 4.9 por ciento hasta la primera mitad del 2012. Hasta hace un año se habían perdido 199 mil 832 empleos, pero se habían creado 811 mil 384, según los registros del IMSS, 100 mil menos que en el 2010.

Hay 52 millones de pobres en el país, 3 millones más que hace dos años; 11 millones en pobreza extrema; 32 millones son calificados como vulnerables por carencias sociales y 6.5 son vulnerables por ingresos.

Además hay 23 millones de personas en rezago educativo, 35 millones no acceden a servicios de salud, 68 millones no cuentan con seguridad social, 17 millones no tienen vivienda, a 18 millones les falta servicios básicos en el hogar y 28 millones sufren de alguna carencia alimenticia. La inflación en México alcanzó 4.36 por ciento. Sin embargo, hay 52 millones de personas afiliadas al Seguro Popular.

Por otro lado, el país demanda 4 millones de nuevas viviendas, focalizadas en el sector donde se ganan dos salarios mínimos y menos, aunque paralelo a este fenómeno, también se presenta el de la casa abandonada y la reducción del espacio habitable. Hoy, en promedio, las casas de interés social tienen apenas 30 metros cuadrados. En el 2011, 1.5 pesos de cada 10 pesos se destinó para desarrollo urbano y de vivienda.

“La población indígena concentra los indicadores de pobreza y marginación más agudos y los índices más desfavorables de desarrollo humano y pobreza (PNUD, 2010). De acuerdo con la Medición de la Pobreza 2010, el 79 por ciento de los indígenas se encuentra en esta situación (40 por ciento en pobreza extrema). Además, el 64 por ciento presenta simultáneamente privación en al menos tres derechos sociales esenciales frente a 24 por ciento de la población no indígena; tan sólo un 4 por ciento de los indígenas no tiene ninguna carencia en comparación con el 26.5 por ciento de la población no indígena. En 2010, el 49 por ciento de este grupo poblacional manifestaba rezago educativo, además de que el 27 por ciento de los jóvenes indígenas mayores de 15 años es analfabeto,110 el 13 por ciento de niños y niñas entre seis y 14 años no asiste a ningún circuito escolar y sólo 70.5 por ciento de éstos tiene aptitud para leer y escribir (el porcentaje infantil más bajo, tanto rural como urbano), al tiempo que sólo el 1 por ciento de jóvenes indígenas acceden a la educación superior”, señala el estudio.

A nivel municipal, las cosas no son fáciles. El 93.4 por ciento del total de los municipios tenía más de 50 por ciento de su población sin acceso a la seguridad social; el 48 por ciento tenía más de 50 por ciento de su población con carencia por servicios básicos en la vivienda; el 17.1 por ciento tenía más de 50 por ciento de su población sin acceso a servicios de salud; el 9.2 por ciento tenía más de 50 por ciento de su población con carencia por la calidad y espacios de la vivienda; el 4 por ciento tuvo porcentajes mayores a 50 por ciento de su población con carencia de la alimentación y el 3.5 por ciento tenía más de 50 por ciento de su población con rezago educativo.

Este es el panorama que Peña deberá enfrentar, pero que no desconoce del todo. Como gobernador, administró 15 millones de habitantes y dejó números que pueden descifrar el misterio que todavía para algunos representa su presidencia. Así, la mitad de los mexiquenses presentan algún tipo de pobreza. Según el Informe de Evaluación, el del Estado de México es un caso destacado, pues aquí vive un millón 214 mil personas en pobreza extrema, lo que significa un aumento de 214 mil. Así pues, 6 millones 533 personas viven con algún tipo de pobreza. Dos millones y medio presentan algún tipo de carencias, 5 millones 293 mil 700 presentan algún tipo de carencia. El Edomex gasta mil 150 millones de pesos para despensas destinadas a adultos de más de 70 años, que alcanza para 161 mil personas que viven en pobreza extrema. La población total mayor de 70 años asciende a 370 mil personas.

Otro rubro que dibuja lo que puede ser un gobierno encabezado por Peña es el de la seguridad, donde el mexiquense apuesta por concentrar los mandos en uno solo y definir territorios o plazas apara que el narcotráfico trabaje sin daños colaterales, como los producidos en el sexenio que termina, cuando la negociación fue imposibilitada. En suma, a Peña le espera el trabajo más ingrato que un país puede ofrecer pero también la oportunidad de hacer, por una vez, las cosas correctamente, aunque para México ya no hay sueños.

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