El regreso del PRI

* ¿Qué podemos esperar de un presidente como Peña Nieto, cuyo lenguaje no verbal es preocupante por su personalidad lineal e inalterable? Un político que todo el tiempo está en permanente actuación para las cámaras y los flashes. Un presidente que fue hechura de Arturo Montiel, que es uno de los símbolos de la corrupción.

 

José Martínez

México. Como en los cuentos de hadas la política mexicana está llena de leyendas ficticias y es rica y abundante en personajes, pero el regreso del PRI plantea para un periodista o un escritor un problema pues este tipo de historias tiene lugar en un período indefinido. ¿Por dónde empezar? Por el PRI de Miguel Alemán, por el PRI de Salinas, por el PRI de Peña Nieto. Al final es lo mismo, volvemos al laberinto de la corrupción.

¿Qué podemos esperar de un presidente como Peña Nieto, cuyo lenguaje no verbal es preocupante por su personalidad lineal e inalterable? Un político que todo el tiempo está en permanente actuación para las cámaras y los flashes. Un presidente que fue hechura de Arturo Montiel, que es uno de los símbolos de la corrupción.

Pero ocurre que la historia del PRI no es una historia ficticia aun cuando en ella conviven personajes de la picaresca política hasta perversos y tenebrosos —tales como presidentes, gobernadores, senadores, diputados, líderes, narcos, todos ellos representados en una secuencia inverosímil de eventos, pero a diferencia de los cuentos de hadas no todos los gobiernos terminan con un final feliz. Cada partido, cada sexenio, tiene sus arquetípicos en cada historia, solo que ahora se habla del desembarco de los Golden Boy’s, una forma elegante de referirse a los bebesaurios.

Esto me remite a Rayuela la emblemática novela de Julio Cortázar donde la historia no tiene ningún orden, así en el PRI su historia comienza a integrarse con piezas desordenadas de un puzzle que no termina nunca de completarse, ya veremos cómo con el arribo de Enrique Peña Nieto al poder el orden sucesivo de esta historia no será coherente para un patrón clásico de un gobierno democrático. Al final de cuentas, como en Rayuela no importa el orden sugerido al principio, pues siempre será la misma historia, cuando nos dispongamos a leer de nueva cuenta esta historia del PRI veremos aparecer viejos y nuevos personajes igual de incoherentes, no hay forma aleatoria de explicar este crucigrama político porque en realidad el PRI como Rayuela no tiene un principio ni un fin exacto.

Ahora bien, ¿cuánto va a durar esta nueva historia? ¿70 años como la primera?

PAN y PRD, ya sabemos, son piezas fundamentales del escenario y sus cuadros políticos y dirigentes forman parte del reparto. Pero hay de personajes a personajes. Uno de ellos es Carlos Salinas de Gortari.

Con el regreso del PRI al poder, el ex presidente Salinas anda muy ocupado asesorando a gobernadores.

No hace mucho, a mediados de octubre pasado, apareció en los medios de Aguascalientes y en algunos diarios de la ciudad de México una fotografía de Carlos Salinas en medio del gobernador Carlos Lozano de la Torre y su esposa, la primera dama del estado, en palacio de Gobierno.

De acuerdo al boletín que detalló parte de ese encuentro, ambos políticos “intercambiaron puntos de vista y experiencias sobre la situación política de México y del estado, así analizaron ampliamente los perfiles de quiénes deberán ser los candidatos del PRI durante la contienda del próximo año”.

En Quintana Roo como en Veracruz, el ex presidente Salinas ha venido desempeñando un papel decisivo en los gobiernos de ambas entidades. Los gobernadores Roberto Borge y Javier Duarte son dos ejemplos claros de la relación que guardan con el ex presidente.

Salinas en buena parte de los gobiernos estatales de extracción priista ha influido en los procesos electorales comenzando por la selección de candidatos, como ocurrió en el Estado de México con Enrique Peña Nieto, él fue (Salinas) uno de los diseñadores de la proyección política de Peña Nieto.

Salinas fue y sigue siendo un factótum de poder en el PRI.

La llegada de Peña Nieto es un ejemplo fehaciente.

No es un cuento, el regreso del proyecto salinista es una realidad. Al menos tres personajes conspicuos de la cofradía del ex presidente desempeñaron un papel fundamental en el equipo de Peña Nieto.

Fuera de los reflectores, aunque no ajenos a ellos Pedro Aspe, José Córdoba Montoya y Santiago Levy, fueron tras bambalinas los apuntadores y controladores de su campaña. Los tres junto con algunos colaboradores directos de Peña Nieto han definido las estrategias para los proyectos, ahora inminentes programas en materia de política energética y política social.

“No es un mito genial”, pero Luis Videgaray que fue el coordinador general de la campaña de Peña Nieto es, más que un alumno, una especie de clown de Pedro Aspe. Y será Videgaray el hombre más poderoso en el gabinete de Peña Nieto.

Del equipo de salinistas y el visto bueno de Videgaray van a salir las propuestas de reformas a los sectores energético y educativo, lo mismo que en el renglón de ciencia y tecnología y la reforma laboral.

En materia de seguridad nacional ya se han anticipado algunos cambios, pero será crucial la trayectoria, los conocimientos y los grupos políticos y de presión a quienes pertenecen los funcionarios que serán designados en esas áreas, habrá que ver hasta dónde mete las manos el equipo salinista.

Lo que está claro es que el triunfo de Peña Nieto partió de una paciente estrategia, de al menos seis años, luego del triunfo de Felipe Calderón.

Los priistas fueron confeccionando paso a paso la proyección de Peña Nieto. La parte mediática fue fundamental y operó tanto en lo interno como en lo externo. Más que como un político o un líder con un proyecto político-ideológico, Peña Nieto fue ofrecido como un producto.

No fue fortuita la visita del ex presidente Salinas a Televisa como tampoco lo fueron los encuentros secretos entre el ex presidente y el dueño de Televisa junto con los principales directivos de esta empresa mediática. Por lo menos hay constancia de un encuentro en la sede de esa televisora que se hizo público.

Por eso no fue extraño que el ex presidente Salinas haya operado un encuentro de Emilio Azcárraga y sus principales colaboradores Bernardo Gómez, Alfonso de Angoitia y José Bastón a finales del 2007 con el entonces todavía presidente de Cuba, el comandante Fidel Castro, reunión de la dio cuenta Televisa en su noticiero estelar.

Encuentro en el que el mítico comandante le dijo a esa cuarteta en su visita a Cuba: “los envidio por lo jóvenes que son, que tienen todo el siglo este casi por delante. Yo ya mi trabajo lo hice en éste, sembré un poco de semillita”.

En mucho el ex presidente Salinas fue una pieza determinante y vital en la conexión de Peña Nieto y Televisa, ahora Salinas se apresta a cobrar los dividendos políticos toda vez que al poder pronto arribará un continuador de su proyecto transexenal, comenzando así una vez más la misma historia del PRI, el de las complicidades y del reparto del poder.

Y si no fuera así, que a Peña Nieto las fuerzas vivas se lo demanden.

 

* Periodista y escritor. Es Consejero de la Fundación para la Libertad de Expresión (Fundalex). Es autor del libro Carlos Slim, Los secretos del hombre más rico del mundo, y otros títulos, como Las enseñanzas del profesor. Indagación de Carlos Hank González. Lecciones de Poder, impunidad y Corrupción y La Maestra, vida y hechos del Elba Esther Gordillo.

Anuncios

Deja un comentario

Aún no hay comentarios.

Comments RSS TrackBack Identifier URI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s