El Barco Ebrio

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La sucesión por la rectoría de la UAEM no es tema resuelto. Los aspirantes a ocupar el cargo de Eduardo Gasca Pliego todavía no conocen a ciencia cierta sus posibilidades, aunque la mayoría de la comunidad universitaria coincide en que una mujer tiene las posibilidades más amplias. Se habla de mucho nombres, con razón o sin ella, pero se ubica por encima a la hija de Yolanda Sentíes, Yolanda Ballesteros, actualmente secretaria de Extensión y Vinculación en esa universidad. Otros destapan hasta a Melody Huitrón, la hija de Joel Huitrón, y quien perdiera una lección para diputados locales en el distrito uno de Toluca. Melody está en la Dirección de Patrimonio Universitario, realmente muy lejos de alguna posibilidad.

 

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Las mujeres son fundamentales en el desarrollo de la actual sociedad. No hay nada que no puedan hacer. Unas escogen actividades positivas, productivas. Otras como la francesa Florence Cassez prefieren el lado oscuro, aunque nunca se sepa a ciencia cierta cuál fue su papel en el montaje que la policía preparó para las televisoras, advirtiéndolas antes, de que todo era una recreación. Lo cierto es que algunas son primerísimas actrices, como la prima donna María Elena Barrera, ex alcaldesa priista de Toluca y actual senadora, a quien se le señala un desvío por más de 2 mil millones de pesos durante la pasada época electoral y que nadie investiga, o la señora Azucena Olivares, ex presidenta municipal del PRI de Naucalpan, “madre y abuela comprometida”, según su cuenta de twitter, pero que dejó un quebranto por mil 300 millones de pesos.

 

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En el PRI saben que su negocio es el poder y la administración, mala o peor, de los recursos públicos. Como toda empresa decente, se dedica desde temprano a atender su tiendita. No en balde la campaña presidencial de Peña comenzó poco después del 2006. Ahora como Ejecutivo federal, los programas de combate contra el hambre que ha lanzado para los municipios más depauperados representan el inicio de la nueva campaña, la de la permanencia priista en Los Pinos. Los municipios que accederán a los recursos no son tan pobres y no corresponden con los marcados por estudios sociales. Ahí está Ecatepec, como ejemplo, bien pobre y bien jodido pero con el padrón electoral más grande del país, un millón 255 mil 530, lo que representa el 11.45 por ciento del padrón total estatal, señala el IFE. El grupo que patrocina a Peña Nieto también tiene hambre, pero de votos.

 

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César Monge, secretario de Salud, es el funcionario público de moda en el gobierno del Estado de México. Se hizo famoso cuando, en el 2003 y con 18 años, quiso ser candidato a la presidencia municipal de Naucalpan. Ahora, hecho todo un hombre y hasta poseedor de una saludable robustez, dirige la misma Secretaría que María Elena Barrera antes de ser alcaldesa y senadora. Cercano al equipo del gobernador Eruviel Ávila, al buen César se le augura un halagüeño futuro en la vida política.

 

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Óscar González, aquel folclórico edil que tuvo Metepec hace unos años, ha empezado su personal campaña para volver a la presidencia municipal. A González s le recuerda más por la foto que el priista Luis Videgaray le tomara en la Cámara de Diputados federal echándose una sonora siesta e plena reunión. Como alcalde, hizo negocios hasta con un equipo de futbol, los Garañones, en la Tercera División profesional de México. Lo que no sabe todavía es el partido que lo cobijará, pues en el PT se siente inseguro sin López Obrador.

 

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Baches y eventualidades son para Eruviel Ávila, gobernador mexiquense, los descuartizados encontrados en las calles de la capital, Toluca, en un día y medio. El gobernador es muy bueno para las giras y la entrega de obras que ni siquiera sabe que se estaban haciendo. Le gusta mucho hacer campañas. Las disfruta mucho, aunque sufre cuando “debate” con sus oponentes por televisión o cuando lo entrevistan medios con los que no tiene convenio publicitario. Todo lo demás, el trabajo formal de supervisar, proponer, debatir, defender, proteger lo deja en manos de otros, algunos de los cuales ni conoce. Ni siquiera maneja sus cuentas en redes sociales, y aunque es comprensible, no deja de ser un engaño que otros hablen por él. El gobierno de Eruviel Ávila es uno de los peores en las últimas décadas. No puede controlar, ni siquiera, a los cárteles que se supone tienen la concesión de la plaza mexiquense. ¿Quién es Eruviel Ávila? ¿Quién lo puso en la gubernatura? ¿Es fácil ejercer su trabajo o la dificultad exige algunas características que tal vez no tenga? ¿Algún político las tiene?

 

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“No estoy, ni nunca he estado a favor de equiparar social y políticamente a las razas blanca y negra (aplausos). No estoy, ni nunca he estado a favor de dejar votar ni formar parte de los jurados a los negros, ni de permitirles ocupar puestos en la administración, ni de casarse con blancos… Mientras permanezcan juntos, debe haber la posición superior y la inferior, y yo deseo que la posición superior la ocupe la raza blanca. Mi objetivo primordial en esta lucha es la salvación de la Unión y no el salvar o destruir la esclavitud. Si pudiera salvar la Unión sin liberar a ningún esclavo, lo haría”. Lo anterior pertenece a un discurso de Abraham Lincoln, registrado en un libro escrito por Domenico Losurdo y que revela la postura social y política del hombre a quien le tocó la Guerra Civil gringa, recuerda el periodista Manuel Navarrete. Desde entonces, casi nada ha cambiado. Las razas inferiores, las latinas, las negras y las asiáticas son ahora los entretenedores de los blancos. Y aunque algunos en la minoría son millonarios, nunca tendrán acceso a las decisiones que cambian rumbos. Obama, presidente negro de Estados Unidos, es el Lincoln recargado en este siglo XXI.

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Encuentro en Viena

* Las gélidas calles reciben con brutalidad a los indigentes mientras la segunda tanda lucha por ingresar al edificio. Cada uno toma su rumbo. Unos, a la estación de trenes. Otros, trastabillando, hasta cualquier albergue que se digne a recibirlos.

 

Hugo Arboleya

Corren los primeros años del siglo XX en la ciudad de Viena. El invierno ha recrudecido y las calles se encuentran cubiertas de nieve. El frío y el hambre se hacen verbo y carne entre los más desposeídos. Pareciera que el frío remueve algo primitivo en el corazón de los hombres, pues es exclusivamente en esta época del año cuando la mayoría de los comedores gratuitos abren. Los barrios cercanos al centro no son la excepción. Ancianos, niños y personas de mediana edad, principalmente, se apretujan tratando de crear algo de calor humano. Remojan, con deleite, el pedazo de pan duro en el caldo aguado cuyos guisantes se esconden en las profundidades. Pero nuestra atención se centra en una persona en particular. Un joven que parece estar más interesado en alimentar su cabeza que su estómago. De cuando en cuando lleva distraídamente la cuchara a la boca mientras continúa absorto en su libro de gastada tapa. El supervisor del comedor grita de repente.

– ¡Cinco minutos, desgraciados! ¡Cinco minutos!

El joven no se inmuta, a pesar de los tintineos en los platos, aunque tampoco parece hacerlo la chica que se encuentra frente a él. Tiene más o menos su misma edad, cabello desaliñado, ojos grandes y verdes, labios como una represa de risas. Viste con un largo abrigo y cachucha obrera. Su expresión sólo dice una cosa: embeleso. No sabe cómo, pero acaba de encontrar algo, que le atrae profundamente. No es atractivo, mucho menos apuesto pero la rudeza de las calles le han privado del cariño fundamental que requiere como mujer. Hay algo en esos ceñudos ojos, tal vez un pozo infinito de resolución y ambiciones… por lo demás es exactamente igual al resto de los pobres diablos que se encuentran ahí. Perfil bajo, enclenque, pálido e incipiente bigote, aunque parece mantenerse un poco más limpio que el resto. Los minutos transcurren y la joven se olvida de ingerirla sopa, lo único que hace es mirar a su prospecto idílico hasta que, casi sin advertirlo, la agarran por el cogote y le gritan brutalmente al oído.

– ¡Dije que ya es hora, perra!

El tiempo se ha escapado mientras soñaba. Frente a ella desparraman el preciado alimento que mantendría a su sistema digestivo un día más. El joven ceñudo del libro alza la vista aburrido, mientras sale del comedor junto con los demás. Contempla la escena con cierta indiferencia y entumecimiento, armas que le han templado y le han hecho seguir adelante. Él, al menos, solamente atraviesa por la peor racha de su vida, ella lleva años intentando sobrevivir.

Las gélidas calles reciben con brutalidad a los indigentes mientras la segunda tanda lucha por ingresar al edificio. Cada uno toma su rumbo. Unos, a la estación de trenes. Otros, trastabillando, hasta cualquier albergue que se digne a recibirlos. Los menos, como nuestro joven amigo, a un miserable y sucio cuarto que rentan por tres coronas al mes. La joven le sigue a discreción. Como es predecible, tras unas cuantas cuadras el tipo advierte su extraña mirada. Sí, es la de ella. Su pequeño y enjuto cuerpo parece esperar en la esquina. Se molesta. “Es una desgraciada. Una desgraciada que quiere pedirme alojamiento y que no entiende siquiera su propia situación ni la mía”. Se detiene. Pero ella no se mueve ni se acerca.

Le sonríe.

Y él se queda más frío que el mismo ambiente, tieso, pasmado. Por supuesto que la identifica de inmediato. Ella estaba en el comedor. Pero eso no es lo extraordinario. No recuerda cuándo fue la última vez que una mujer de su edad o hasta su madre, le sonriera. Y entonces los recuerdos vienen como un crescendo de chelos en una sinfonía de Wagner. Estefanía. El desfile, la flor, Estefanía. Las largas horas febriles en compañía de su amigo Kubicek. Estefanía. Los primeros planes para poner fin a todo su dolor. Las clases de baile a puerta cerrada. Estefanía.

Da dos pasos hacia atrás y se vuelve. Otra persona, sumida en su misma precariedad, habría interpretado aquella pura sonrisa como un pequeño rayo de luz, una señal de que, por más perdido que se pueda llegar a estar, todavía se conserva lo más caro y único del mundo. Pero no él. Simplemente no puede ser cierto. Voltea. Sigue ahí, sonriéndole como si nada. El corazón le da un vuelco, las pupilas se le dilatan, se encuentra horrorizado. Voltea al otro lado de la calle, no hay nadie detrás. Ella, tímidamente empieza a avanzar. La comisura de sus labios sigue dilatada. Trata de tranquilizar su conciencia. “Quiere un poco de alimento eso es todo”. Él ni siquiera sabe por qué sigue firmemente clavado en el suelo. Él, que desde la infancia luchó fieramente contra cualquier imposición. Y helo aquí, enfrentándose con aquel fantasma.

La situación le causa pánico. Apenas advierte que la joven ya está a mitad de camino. Inventa una excusa. Rebusca en sus bolsillos desesperadamente. Encuentra unas cuantas monedas. Tan pronto la chica se encuentra a dos palmos le extiende con brusquedad la mano.

A ese tajante gesto, como un rompeolas, se opone una risa clara y fluida.

– No es tu dinero lo que quiero, además lo necesitas.

Las palabras le caen tan heladas como las aguas del Danubio. Torvamente, él contesta.

– ¿Qué más podrías querer de mí, mujer? ¿Te quedaste con hambre, acaso? ¡Si el precio a pagar para que me dejes en paz es un poco de pan y leche, te suplico que tomes las monedas!

Nuevamente, la cristalina risa se abate apabullante sobre el verdadero desdichado, para el cual, por cierto, es demasiado. Su rostro enrojece, ha dejado de ser aquel profundo e interesante joven para convertirse en dos rendijas llenas de odio e ira injustificada.

– ¿Por qué demonios ríes tanto? ¿Qué no te das cuenta dónde estás? ¡Es inútil que trates de escapar de tu maldita realidad así! ¡Deja de seguirme!

Gira dramáticamente sobre sus talones, dando grandes zancadas. La joven ha enmudecido. Acaba de presenciar una de las metamorfosis más terribles jamás vistas. Por alguna razón se empieza a sentir mal. Aquella alegría natural que posee ha sido barrida de golpe y sin tacto alguno.

– ¡Sólo quería preguntar tu nombre, eso era todo!

No se toma molestias innecesarias, y con ello se va. Pero el libro que llevaba permanece en la nieve, frente a la muchacha, se le cayó mientras hacía valer su voluntad, es consciente de ello y no piensa volver por él. La chica, con manos temblorosas, lo recoge del suelo y lo abre. Una decena de hojas vuelan con el viento hacia su rostro. Atrapa una. Es inaceptable, una contradicción. Un dibujo del Palacio de Schönbrunn. Tiene que ser mentira. Alguien tan grosero no pudo haber sido autor de tal obra.

Firma como Adolfo Hitler.

El Premio Mayor

* Finalmente, la ciudad se ha revelado tal cual es. El narcotráfico se ha metido lenta pero sólidamente en todas las instancias de gobierno y los cuerpos policiacos. Ha corrompido el muro político que, por Peña, protegía la ciudad. Ávila no ha querido o sabido manejarlo. La plaza del Estado de México está abierta al mejor postor y como en una lucha por algún campeonato, el ganador entre Guerreros y Familia deberá enfrentarse al retador, los Zetas, cuyas células trabajan ya en microscópica organización.

 

Miguel Alvarado

A Eruviel Ávila, gobernador del Estado de México, el tema de la seguridad le tiene sin cuidado. Aceptó que Toluca fuera la sede del encuentro entre mandatarios y el secretario de Gobierno, el 28 de enero, porque era una orden de la Federación. Toluca es la ciudad que Enrique Peña recorrió diariamente durante seis años como gobernador y no puede mostrarse débil. Por eso Ávila explicaría, irresponsablemente, que eran hechos eventuales. Así, prefirió la parafernalia para apuntalar sus palabras que, aunque sea, otorgar certezas a sus gobernados. Ese 28, antes del mediodía el trasiego de helicópteros por la ciudad dominaba el espacio aéreo del Parque Metropolitano. La antigua sede de la 22 Zona Militar abría sus puertas para que las personalidades, uno a uno, fueran llegando. Casi todos en aeronaves del ejército, se trasladaron luego en camionetas escoltadas al lugar de la cita, la Casa Estado de México, como si trataran algo que les importara, que pudieran resolver con un pacto.

Ávila, perdido en la misma red política que permitió su ascenso, es paciente observador del deterioro social, en primera instancia, de la ciudad que lanzó a Peña rumbo a Los Pinos. También, sentado en alguna parte, observa cómo el sur mexiquense y su peculiar reino de narcotráfico, le gana la partida a las buenas intenciones. Y por último, debe tomar aire para contar y recontar los 89 ejecutados en la capital, según el último registro del diario local Alfa.

En Luvianos, al sur del Estado de México, las noticias nos son halagüeñas. El narcotráfico patrocinó e impuso gobiernos más o menos leales a ellos. Luego, escindida La Familia por reyertas internas, dio origen a Guerreros Unidos (GU), que combatió a los primeros por el control de la Plaza. “El Águila”, líder pero también una especie de leyenda porque ha sobrevivid a atentados y metralla, debe ahora pelear contra su propio hermano, quien comanda a los GU. Los resultados de las batallas de Caja de Agua, paraje épico que alberga la centena de muertos en enfrentamientos entre narcos y a veces policías, alcanzaron Toluca y sus calles, algunas, tapizadas de desmembrados y narcomensajes dirigidos al gobernador. Nunca antes la capital había registrado esas “eventualidades”, al menos no con 18 cadáveres, 12 de ellos hallados en un solo día.

Pero antes de encontrados los muertos, una fuerza especial de la policía del Edomex había tomado algunas calles de la ciudad y desde las 8 de la noche, grupos de al menos 20 embozados se apostaban en las esquinas de arterias como Venustiano Carranza, que prácticamente atraviesa la ciudad, de oriente a poniente. Otras calles y avenidas, la principales, registraban el mismo fenómeno. La ciudad de la alcaldesa priista Martha Hilda González Calderón parecía segura, en calma. Incluso le alcanzaba para llegar en bicicleta a sus cabildos y reuniones importantes. Pero no era así. Y cuando los muertos llegaron, Calderón responsabilizó a la SSC.

Finalmente, la ciudad se ha revelado tal cual es. El narcotráfico se ha metido lenta pero sólidamente en todas las instancias de gobierno y los cuerpos policiacos. Ha corrompido el muro político que, por Peña, protegía la ciudad. Ávila no ha querido o sabido manejarlo. La plaza del Estado de México está abierta al mejor postor y como en una lucha por algún campeonato, el ganador entre Guerreros y Familia deberá enfrentarse al retador, los Zetas, cuyas células trabajan ya en microscópica organización.

El mercado de la droga en México genera poco más de 40 mil millones de dólares, y es que igualado solamente por otro mercado ilegal, el de la venta de armas. Las cifras son similares a lo que producen Pemex, las remesas y la actividad turística. El narcotráfico es una de las cinco actividades económicas fundamentales del país y no podrá ser cancelada así como así, pues afectaría la vida práctica de millones. Según la agencia mexicana IPS y la Secretaría de Salud, la mariguana es la droga más consumida en México, seguida de la cocaína y los inhalantes. Jóvenes de entre 15 y 30 años suponen que la mariguana es menos mortal que el tabaco, aunque la producción, distribución y consumo de la primera haya costado 90 mil muertos, 25 mil desaparecidos y 240 mil desplazados de sus hogares al gobierno federal anterior. IPS da cifras que pueden responder a la desaforada producción de droga en México. Estados Unidos consume 3 mil 700 tonelada de mariguana al año, con un valor de entre 15 mil y 30 mil millones de dólares en un mercado minoritario. México provee el 67 por ciento de ese consumo.

La periodista mexicana Anabel Hernández, autora del libro “Los Señores del Narco”, sostiene que el combate contra el narco, el sexenio pasado, era “una guerra entre cárteles del narcotráfico en la que el gobierno de Calderón tomó partido por uno de los contendientes”. Así, esta guerra inexistente ha colocado a ejército y marina en patrullaje por algunas calles de municipios como Ecatepec y la misma Toluca, donde discretos camiones estacionan en esquinas de El Seminario o Paseo Tollocan, pero nada más. Los cadáveres, descuartizado y embolsados todos, fueron tirados a espaldas de estos operativos, sin que nadie molestara a los autores. El fracaso de la Secretaría de Seguridad Ciudadana evidencia a Eruviel Ávila. La principal promesa de campaña, como la de Pñea, estaba centrada en reducir los índices delictivos. Ávila canceló de un plumazo a la Agencia de Seguridad Estatal, salida del cerebro del actual presidente, y colocó su SSC debido a los escasos resultados que la ASE obtenía. “La ASE jurídicamente no existiría, pero quienes integran esta policía, quien tenga la vocación, claro que va a continuar sirviendo al Estado a través de la Secretaría”, diría el gobernador a fines de junio del 2011. Así, la SSC sólo cambiaría de nombre, pero no de personal, así como del uso del dinero destinado al rubro. “Duplicaré el presupuesto en esta materia para poder combatir con toda seriedad, y con la ley en la mano la inseguridad”, apuntaba orondo en sus campañas y, sincero, admitía que “debemos de reconocer que hemos fallado porque nos hemos dividido, si nos dividimos, ganan los delincuentes; si nos unimos, ganamos todos” en una entrevista para El Universal.

Dos veces alcalde de Ecatepec y diputado local, Eruviel jamás entendió para qué quería ganar la gubernatura, además del incentivo del presupuesto estatal. Y es que una entidad tan poderosa es tentación para cualquiera. Un artículo del analista Pedro Zenteno aclara las cosas. Para el 2013, apunta, el Edomex ejerce aproximadamente 175 mil millones de pesos, pero solamente el 24 por ciento son recursos propios. El resto lo da la Federación. El gobierno de Ávila pondría 40 mil 935 millones y los 124 mil 707 millones restantes llegarían solos. Mantener a los distintos niveles de gobierno cuesta al erario “14 mil 534 millones cada mes o 477.8 millones por día, 19.9 millones por hora y 331 mil 827 pesos por minuto”. Otro dato clave es que el 9.8 por ciento del presupuesto es el que corresponde a los 125 municipios. “El salario de Eruviel equivale a unos 6 mil 768 de pesos por día; es decir, el salario de 108 trabajadores cada 24 horas… en 250 días gana el salario de 27 mil personas, la capacidad del estadio de futbol Nemesio Diez, la famosa Bombonera. Y en un año supera los 40 mil salarios mínimos; es decir, sus ingresos anuales son mayores al número de habitantes de 65 municipios mexiquenses”, concluye Zenteno.

El presupuesto alcanza incluso para las necesidades inmediatas del gabinete de Gobierno. El diario local Alfa se pregunta por qué no pueden capturar a los cabecillas del narco en la entidad. “Desde mediados del 2011, a propósito de la captura de “El Terry”, se sabe que el jefe de “La Familia Michoacana” en la entidad es José María Chávez Magaña, “El Pony”, un ex profesor rural de 43 años y apenas 1.50 de estatura que opera en Caja de Agua, Luvianos. Sabido es también que la pandilla “Guerreros Unidos” es dirigida por Mario Casarrubias Salgado, “El Sapo Guapo”, que vive en Toluca. Que en su empresa criminal le acompaña Rodolfo Paredes Cárdenas, “El Bofo” o “El Torito”, quien reparte su tiempo entre Querétaro y esta capital. Tampoco se entiende por qué si los buscan desde hace más de un año, según la fichas de Inteligencia, no los han atrapado.

La sociedad de los filósofos perdidos

* Los zapatos simplones de uno estaba estáticos en el pavimento mientras su mirada se perdía. Su ropa adolescente ondeaba con el viento nocturno. La barba grisácea del otro rozaba en el pavimento, mientras su mano sostenía la coladera de metal. En su espalda, colgada con mecates delgados, una tela abrazaba láminas de plástico y cajas de cartón. Sus miradas se atravesaron. En cuanto la mirada del joven llegó al anciano, cerró la coladera y el reflejo de la luna en su barba se desvaneció. El joven lo siguió, abrió la coladera y se aventó. La obscuridad se adaptó a su presencia antes de que él se pudiera adaptar a los delgados rayos de luz artificial que caían por las coladeras de Pino Suárez.

 

 

Ricardo del Barco

 

Ahí estaban, bajo el opaco y sucio alumbrar de una luna oculta detrás de las nubes. Cruzaron miradas y el profundo sonido de la nada provocaba un ambiente sospechoso.

Los zapatos simplones de uno estaba estáticos en el pavimento mientras su mirada se perdía. Su ropa adolescente ondeaba con el viento nocturno.

La barba grisácea del otro rozaba en el pavimento, mientras su mano sostenía la coladera de metal. En su espalda, colgada con mecates delgados, una tela abrazaba láminas de plástico y cajas de cartón.

Sus miradas se atravesaron. En cuanto la mirada del joven llegó al anciano, cerró la coladera y el reflejo de la luna en su barba se desvaneció. El joven lo siguió, abrió la coladera y se aventó. La obscuridad se adaptó a su presencia antes de que él se pudiera adaptar a los delgados rayos de luz artificial que caían por las coladeras de Pino Suárez.

Volteó a ambos lados del túnel oscuro, esperando encontrarlo caminando, encorvado y con el tono de locura que aparentaba. El pestilente río de desechos lo atormentó y su curiosidad no fue suficiente para que sus pies buscaran al sujeto.

A la mañana siguiente despertó con una comezón extraña en el cráneo y un hedor a mierda en los zapatos.

– ¿A qué mierdas huele?- dijo su madre cuando por fin había salido de la habitación. Eran pasadas las dos de la tarde.

– A muchas- contestó el muchacho-. Necesito lavar esto- le dijo a su madre mientras ponía los zapatos simplones en el fregadero, detrás de la cocina. Salió de su casa buscando el valor que había perdido la noche anterior.

Caminó por la ciudad esperando encontrar la mirada que se escapó en la coladera. Y así decidió ir al mismo lugar que la noche anterior. Una vez que llegó estuvo esperando durante horas, observando la coladera de metal mientras veía arrastrarse un periódico por la banqueta.

La corcholata junto a su pie se volvió su cómplice. Los empaques vacíos, sus amigos. Los perros que pasaban, sus iguales. Durante horas, lo único que entró a la coladera fue polvo y basura, pero el caño jamás escupió al hombre que esperaba. Con los pies cansados y el rostro enrojecido por el sol, regresó a su hogar.

Descansó los ojos sin dormir, con su aliento de arrullo y sus pensamientos de almohada, con la ropa del día aún en su piel y la curiosidad todavía fresca en la frente. Lo despertó el recuerdo, así que salió de su casa a buscar una respuesta. Tomó dos bolsas de plástico antes de salir y las amarró a sus pies, encima de los tenis.

Cayó en el mismo lugar que dos noches antes. Las mismas luces caían sobre el río, que fluía velozmente.

Encontró ratas que corrían más rápido de lo que su cabeza podía girar, cauces de basura que no llegaban a ningún sitio, cascadas que llevaban todo a un nivel más abajo, pero el sujeto no se dignaba a aparecer. El eco de su caminar, envuelto en bolsas de plástico, se escuchaba recurrentemente a través de los hediondos túneles de la ciudad.

Recorrió lo que, según él, eran las calles principales. Pino Suárez, Tollocan, Las Torres encontrando la misma basura. Luego pasó a calles donde había visto vagos, Heriberto Enríquez, Ceboruco, Juan Álvarez. No se impresionó cuando las bolsas se rompieron, tampoco cuando las coladeras asomaban un amanecer repentino.

Sacó la cabeza en la siguiente coladera que pudo alcanzar. Ahí, afuera, el día pasaba normal en el paisaje citadino. Lentes de sol con la marca tatuada en las patas. Autobuses y carros, el aburrido hablar de las personas. Ahí, arriba de la mierda y abajo del humano, sus ojos se volvían pacientes. Ahí, de fisgón, se dio cuenta que las cosas que dejamos ir nos observan.

Las bolsas rotas que resguardaban sus tenis fueron desgarradas. Su pantalón fue jalado. Su camisa estirada. Su torso chocó en el suelo. Su cabello se mojó en el cauce de desechos. Sus pupilas se dilataron. Sus manos sudaron. Sus oídos escuchaban.

-Se queda- dijo el hombre que lo había jalado-. Te siguió, te encontró, me lo quedo- Espantada, la mirada del muchacho no sabía a cuál de los tres voltear.

– Está pálido- dijo el anciano que había visto tres noches antes.

-¿Qué hacemos?- preguntó mientras observaba a los otros dos.

-Esto no había pasado nunca- siguió diciendo, queriendo encontrar una solución al dilema del muchacho.

-¿Por qué me seguiste?- preguntó el hombre, observándolo profundamente. El miedo y la adrenalina desmayaron al joven.

Sus ojos trataron de abrirse cuando sintió que se movía a través de la cascada de mierda. Volvió a abrir los ojos, acostado en una cama, observado por quienes parecían copias de Platón, Sócrates y Aristóteles. Se sentó en la cama y giró la cabeza.

Del lado izquierdo, el suero conectado a su brazo, paredes blancas de hospital. Del lado derecho, un sillón aparentemente cómodo, sus observadores, una ventana. Al verlo sentarse, los observadores salieron de la habitación y lo dejaron solo. Antes de salir, el anciano que había causado todo se le acercó.

-No podemos dejar que te vayas- le dijo mientras señalaba la ventana con la cabeza.

Ya solo, caminó hacia la ventana. Ahí, impresionado, la rompió y se asomó. Millones de barbas grisáceas voltearon a él; lo observaban desde ventanas similares a donde estaba, desde habitaciones que formaban una estructura circular.

Volteó abajo para encontrar un abismo de desechos. Volteó arriba para encontrar una coladera con agujeros. Volteó a un segundo atrás, al “no podemos dejar que te vayas”.

 

* Licenciado en Comunicación y Medios Digitales en el ITESM Campus Toluca. Nací y vivo en Toluca. Tengo 19 años. En mis ratos libres leo y escribo. He publicado a través de la Universidad y he explorado la fotografía de cortometrajes. Consultor para un programa de televisión en línea.

Soldado del Opus Dei

* El apoyo de las filas de la Obra y otros grupos de la ultraderecha católica a Peña no son sólo protocolarios. Desde el inicio de su gestión como gobernador mexiquense fue asistente frecuente a los encuentros de la Conferencia del Episcopado Mexicano donde dictó conferencias, o en pláticas informales, muy alejadas de la condición laica del Estado mexicano. El 2 de abril de 2008, ante los obispos y cardenales dijo que la iglesia “está llamada a preservar los valores morales”, así como los principios de “tolerancia, democracia y respeto a las normas de convivencia”.

 

Francisco Cruz

Peña no pudo negar su cercanía con la secta de Escrivá de Balaguer. En ese viaje (al Vaticano) estuvo acompañado por el vicario regional del Opus Dei en México, monseñor Francisco Ugarte y el presbítero Rodrigo Martínez — vicario y secretario del Opus Dei para el occidente del país.

Además, se reunió con monseñor Tarcisio Pietro Evasio Bertone —secretario del Estado Vaticano y amigo personal de “El nuevo banquero de Dios”, Ettore Gotti Tedeschi, presidente del Instituto para las Obras de Religión o Banco del Vaticano y, por supuesto, soldado del Opus Dei. En mayo de 2012, el Vaticano despediría bruscamente a su banquero, pero esa es otra historia.

Y logró charlar con el entonces presidente de la Comisión Pontificia para el Estado de la Ciudad del Vaticano y presidente del Governatorato del mismo Estado, el cardenal Giovanni Lajolo, prominente opusdeísta. Otro personaje que recibió al mandatario mexiquense fue el vicegobernador del Vaticano o segundo responsable en la administración del Estado, Carlo María Viganó, también relacionado con esta secta. El encuentro con el cardenal Bertone —conocido ya como “Pedro el Romano” y “eventual sucesor de Benedicto XVI”— puede verse como una casualidad, pero este es, desde 2006, secretario de Estado del Vaticano. En otras palabras, es el encargado de manejar todas las funciones políticas y diplomáticas de la ciudad del Vaticano y la Santa Sede, una especie de primer ministro. En 2007 recibió el papel de camarlengo, que en términos cristianos significa acompañar al Papa en su lecho de muerte. Él y nadie más, será el responsable de confirmar y anunciar a las autoridades vaticanas el fallecimiento del Sumo Pontífice.

Apenas el 22 de marzo de 2011, Bertone mostró el esplendor de su poder al transferir, con visos de despido, a María Viganó, quien en 2011 envió al Papa una serie de cartas personales en las que denunciaba una red de corrupción, nepotismo y tráfico de influencias vinculados al otorgamiento de contratos a compañías externas al Vaticano, que encontró cuando asumió el cargo en 2009.

Viganó no tuvo ninguna otra oportunidad, según los informes publicados. “En una misiva enviada al Papa el 27 de marzo de 2011, asegura que luchar contra estas redes —de corrupción— implicó una campaña de desprestigio en su contra por parte de otros funcionarios del Vaticano lo que implicó que fuera removido de su cargo para ser nombrado embajador en Washington. […] Santo Padre, mi transferencia justo ahora provocaría mucha desorientación y desaliento en aquellos que han creído que era posible limpiar tantas situaciones de corrupción y abuso de poder que han estado enraizadas en la administración de tantos departamentos, escribió a Benedicto XVI. El 22 de marzo de 2011, Bertone informó a Viganó que sería trasferido de su cargo pese a que debía durar hasta 2014”.

Para rematar, el periodista argentino Beltramo Álvarez precisó, “en aquel frío diciembre (de 2009) acompañaron a Peña en Roma unos 10 obispos —fueron 11—, entre ellos el polémico Onésimo Cepeda (Ecatepec) y Carlos Garfias Merlos, entonces prelado de Ciudad Nezahualcóyotl, hoy arzobispo de Acapulco.

”Desde hace rato que Peña coquetea con la iglesia. Por eso nombró a Herrera como su coordinador de Asuntos Religiosos, un puesto que no es muy común en los gobiernos estatales. Una muestra de su interés por mantener buenas relaciones tuvo lugar el 29 de junio de 2010 cuando en la Basílica de San Pedro del Vaticano recibieron la indumentaria litúrgica del Palio dos nuevos arzobispos mexicanos: el mencionado Garfias Merlos y Constancio Miranda Weckmann, arzobispo de Chihuahua —por cierto, muy amigo de Enrique Peña Nieto.

”Cada año, en la festividad de San Pedro y San Pablo, el Papa en turno entrega el Palio (faja de lana símbolo de autoridad y fidelidad a Roma) a los arzobispos que nombró en sus puestos en los últimos 12 meses. En primera fila de aquella ceremonia estuvieron el multicitado Roberto Herrera Mena y el sacerdote Manuel Corral Martín, secretario de Relaciones Publicas de la CEM, enviado personal del presidente de ese organismo, Aguiar Retes.

”Esta semana Peña echó mano de sus contactos y mandó a Roma a Herrera quien, acompañado por Toño Berumen, se movió como loco para lograr un espacio en la beatificación del domingo. Todavía la mañana de este viernes se vio a ambos en la Plaza de San Pedro que, sin certezas, se dirigían a hacer gestiones en las oficinas vaticanas. Por la tarde llegó la confirmación oficial: el gobernador Peña fue aceptado.

”Obviamente en público se manejó, como en el caso del presidente Felipe Calderón Hinojosa, que su asistencia a la ceremonia del 1 de mayo responde a una ‘invitación personal’, pero las cosas son muy distintas. Ni el Papa ni el Vaticano extienden invitaciones particulares en estos casos y menos si el personaje no es parte de una delegación oficial. En realidad quienes se arriman a la foto son los directos interesados, ávidos de aparecer en el histórico acontecimiento y, quizás, ganar simpatía entre el voto católico para la elección presidencial mexicana de 2012”.

Los compromisos con la cúpula de la iglesia los puntualizó Rodrigo Vera en la revista Proceso: “En su ruta a Los Pinos, Peña Nieto adquirió fuertes compromisos con la jerarquía católica por los favores que le dispensó. […] El experto en cuestiones religiosas Elio Masferrer Kan afirma que el mexiquense sostuvo reuniones secretas con el alto clero para determinar de qué manera se apoyarán mutuamente cuando ocupe la Presidencia de la República. [Enrique Peña] se comprometió a corresponder el favor apoyando los cambios constitucionales que viene pidiendo la jerarquía católica en materia de libertad religiosa. [También] impulsó la pasada reforma al artículo 24 constitucional que permite el culto afuera de los templos, y se ha comprometido a apoyar como presidente otras demandas clericales, principalmente modificar el artículo tercero para quela iglesia pueda impartir instrucción religiosa en las escuelas públicas.

”¡No hay duda! El episcopado mexicano —precisa Masferrer Kan— se alió con Televisa y con el PRI en lo que respecta a la construcción de la imagen del candidato presidencial priista. Peña Nieto le debe mucho a la iglesia en su carrera por llegar a Los Pinos.”

—¿Cuál fue en concreto el apoyo eclesiástico a Peña Nieto?

”—En términos generales, digamos que en esa novela rosa urdida por Televisa en torno a Peña Nieto, el episcopado puso algunos episodios, escenarios y personajes. Entre éstos incluyó en el reparto al mismísimo papa Benedicto XVI, legitimando a Peña Nieto con su bendición.

”En realidad todo fue una maniobra política muy bien orquestada por monseñor Aguiar Retes para promover la figura de Peña. El costoso séquito que viajó al Vaticano estuvo compuesto por 11 obispos y sus gastos los sufragó el gobierno del estado de México. […] Volaron en business class, se hospedaron en lujosos hoteles de cinco estrellas, comieron opíparamente en restaurantes de postín y se dieron la gran vida en Roma”.

Vistas desde la capital mexiquense, las situaciones de corrupción en el Vaticano parecen intrascendentes, pero a la muerte de Escrivá, el Opus Dei entendió que su apuesta estaba en los jóvenes estudiantes mexicanos, pues a través de ellos puede darse muy bien un encuentro inducido de Dios. Por eso decidió abrir escuelas de educación superior e instituciones de desarrollo, para reclutar a profesionales preparados en otras instituciones establecidas y de prestigio. Se afirma que Peña, egresado de la Universidad Panamericana, posee un juramento de lealtad y ayuda mutua con ese grupo.

El apoyo de las filas de la Obra y otros grupos de la ultraderecha católica a Peña no son sólo protocolarios. Desde el inicio de su gestión como gobernador mexiquense fue asistente frecuente a los encuentros de la Conferencia del Episcopado Mexicano donde dictó conferencias, o en pláticas informales, muy alejadas de la condición laica del Estado mexicano. El 2 de abril de 2008, ante los obispos y cardenales dijo que la iglesia “está llamada a preservar los valores morales”, así como los principios de “tolerancia, democracia y respeto a las normas de convivencia”.

Un joven líder global

* Enrique Peña es un presidente preocupado por acabar con el hambre en su país. Es capaz de todo, incluso de llevar su discurso a una de las regiones más depauperadas y arriesgarse al improperio. La estrategia usada en el Edomex es la misma, ahora a nivel nacional. Peña debe estar, aparecer, guardar las viejas formas del priismo. Luego se verá si las propuestas pueden operarse. Incluso la demagogia lleva su camino recorrido: “siguiendo las órdenes del presidente Peña Nieto, nosotros hemos implementado…”.

 

Miguel Alvarado

Toluca. Una nueva edición de los foros de Davos ha iniciado. Suiza, país protestante y ultraconservador, ha dado al mundo paradojas como H.R Giger, un genio loco del diseño alienígena, pero también ha producido entes como Juan Calvino, mitad francés, en parte uno de los iniciadores de la idea de que el mundo ha sido entregado a unos cuantos por decisión de Dios. Así, la pequeña Suiza alberga el foro neo-con más importante, donde se reúnen los 3 mil personajes más fuertes, más ricos y más influyentes del mundo. Tres mil 300 soldados los cuidan y una inversión de 30 millones de dólares intenta garantizarla. Cuarenta jefes de estado, dueños d empresas y líderes de organizaciones internacionales abren fuego. Discutirán cualquier cosa. El hambre, la pobreza, la desigualdad, las nuevas plataformas de negocios y la oportunidad de las guerras por venir. Ellos, los dueños del micrófono, harán creer al mundo una crisis mundial que ellos provocaron, y que controlan de principio a fin con la ventaja de la desinformación y la alevosía del tecnicismo, la retórica.

Fue en ese foro que el presidente de México, comenzó su “internacionalización”, en el año 2007, cuando fue reconocido como “Joven Líder Global, que otorga la fundación de ese foro, cuyo objetivo es reconocer a los jóvenes de todo el mundo por sus logros profesionales, su compromiso con la sociedad y perspectiva para un mejor futuro”, apuntaba el diario Excélsior en el 2012. Peña era gobernador del Edomex y el país apenas comenzaba a voltear y calibrarlo, asombrado por la facilidad con la que había llegado a gobernar el estado más importante de México. En Davos se desatapó con los más importantes. Sus allegados confesaron la debilidad de Peña por la presidencia y organizaron reuniones para promoverlo, obtener simpatías. El foro suizo, sin embargo, fuera de la promoción personalísima del sobrino de Arturo Montiel, no rindió fruto alguno para la entidad ni para México. Todo siguió igual, aunque el presidente siguió asistiendo, feliz y festivo, al encuentro del poder. Ahora, Davos es una postal nevada de un pueblito de 12 mil habitantes que, risueños o irritados, aguardan que la cumbre termine para continuar con su vida y Enrique Peña es un presidente preocupado por acabar con el hambre en su país. Es capaz de todo, incluso de llevar su discurso a una de las regiones más depauperadas y arriesgarse al improperio. La estrategia usada en el Edomex es la misma, ahora a nivel nacional. Peña debe estar, aparecer, guardar las viejas formas del priismo. Luego se verá si las propuestas pueden operarse. Incluso la demagogia lleva su camino recorrido: “siguiendo las órdenes del presidente Peña Nieto, nosotros hemos implementado…”. Hace siete años se creía que el ejemplo formaba parte del plan presidencial. Hoy, se apunta a la perpetuación del Grupo Atlacomulco y la gran familia que lo compone en el primer círculo del poder público. Para Davos, por ejemplo, la colonia Del Parque en Toluca jamás aparecerá en sus mapas globales.

Mientras los poderosos juegan al gobierno, el Edomex es el escenario principal de una batalla entre narcos, aunque no se sabe bien si esta versión es correcta, si algunos actores más involucrados. Toluca amaneció el 23 de enero con 5 ejecutados, narcomanta incluida, descuartizados y embolsados en la colonia Del Parque, entre las calles Pardiñas y Aldama. “De manera extraoficial, podrían ser hasta 10 los cuerpos descuartizados”, apuntaba el vespertino local Tres PM. Nadie se alarma, al contrario, ni siquiera está la sorpresa de una noticia así. “¿Siguen haciendo esas cosas en la colonia?”, preguntan sonrientes los enterados y con ello otorgan a la matanza la dimensión social que se merece.

El gobierno del Edomex no se inmuta, al contrario, trabaja aunque sus esfuerzos se pierdan en la inercia social, autogenerada y protegida por él mismo. Eruviel Ávila, un estadista emanado de Ecatepec y que ahora cuidan militares, cree que la educación puede resolver gran parte de los problemas. Doctor además, Ávila ha encaminado su política de desarrollo en la construcción de al menos dos grandes universidades que cubrirán un hueco desatendido por decenios y que nadie había atinado a resolver. Clarividente, a finales del año pasado desarrolló el novedoso concepto de la Universidad de la Barbacoa, que le acarreó innumerables comentarios en redes sociales que minimizaban la idea y exigían, por razones incomprensibles, que primero se restaurara la estructura educativa y después se pensara en lo otro.

Mese después, Ávila anunció que construiría 10 escuelas, entre ellas la Universidad Teletón, donde se ofrecerán carreras para terapeutas, entre otras cosas. Televisa tendrá entonces, su propia universidad, aunque genera hace años una escuela muy propia desde su programación.  Convertida en Secretaría de Estado, la tiendita de Azcárraga comienza a ocupar el paraíso prometido y a hacer, de una vez por todas, su casa particular en el Estado de México. “Suena fácil, pero son 10 universidades, politécnicas, tecnológicas,  y qué bueno que hoy también se sume al sistema educativo del Estado de México esta gran Universidad Teletón”, aportaba en una cita el gobernador Ávila, mientras muy sonriente desgranaba las historias del CRIT- Tlalnepantla, la clínica del Teletón-Televisa. La universidad va muy adelantada, pues hasta ya cuenta con una rectora, Edna Berumen Amor, que al mismo tiempo cobra como directora corporativa de Desarrollo y Vinculación Interinstitucional de esa fábrica de lágrimas.

Mientras las buenas obras de los televisos arrasan el Edomex, los malosos de verdad no dan tregua a la policía. El mismo 23 de enero, otros dos ejecutados elevó la cifra a 65, en poco más de 20 días y con Toluca instalada en su particular osario callejero, las propuestas de Peña para erradicar el hambre en México parecen comerse solas, pedazo a pedazo, la realidad del presidente. No puede gobernar solo pero el hecho es que ni solo ni acompañado ha podido superar la fase de los acuerdos, aunque según él todavía falta un largo año para firmas y pactos. Siete años después, por así convenir, Televisa se retracta sobre el caso de la francesa Florence Cassez y pone a Peña como un mandatario comprometido y capaz de arreglar los entuertos. Calderón, amor comprado por seis años, desaparece lentamente del imaginario popular, a pesar de los 90 mil muertos y los millones de entuertos que todavía esperan una respuesta. Siete años después, Cassez queda libre pero el sistema de justicia mexicano, preso para siempre  en la certeza de la corrupción.

El oscuro edén

* Probablemente la parte más gratificante de visitar el Matlazincas sea el mirador. Unido por un puente al resto de la formación rocosa, se crea una arcada por la que, con tino, pasa el camino que desciende. Y sí, hay una cruz. La irremediable manía de no querer ser olvidado se manifiesta. Un “Víctor te amo”, otro “Paty y Roberto, 2003”, el tag “Dember”… de alguna manera, no resultan tan desagradables porque son justificados por lo que la vista provoca.

 

Josué Arboleya

El Parque de los Matlazincas. Aquél olvidado y desprestigiado rincón paradójicamente situado a la vista de todos. El cliché geográfico por excelencia, apodado con aquel infame nombre que desde hace 2 mil años se le da a cualquier pequeña colina que se encuentre cerca de la ciudad. Lo cierto es que el trayecto ha de representar algún tipo de calvario para el transeúnte promedio o las ligeras pendientes empedradas que hay que caminar, o la mala suerte y pésima reputación que se ha granjeado como parque municipal no animan. Es clásica este tipo de reacción:

– ¿Vamos al Calvario?

– ¡No manches, ahí matan!

Los temores no son infundados, por supuesto. Un lamentable asesinato de dos estudiantes a las afueras del parque en el año 2009 acabó con la posibilidad de mejorar la reputación de dicho lugar. Como sea, las mareas del tiempo cambian y se mueven del mismo modo que lo hace la mancha urbana y sus habitantes. Hoy en día el parque sigue siendo tan modestamente visitado como de costumbre, lo cual es una fortuna en cierto modo, porque eso lo convierte, curiosamente, en el mejor cuidado de la ciudad. Ello, a pesar del universal grafiti que decora cada edificio que existe. El área de juegos infantiles es, por lógica, la más concurrida, las buenas personas nunca la abandonan. En la cúspide, la capilla. Por lo regular vacía o cerrada, aunque últimamente, dicen, se ofician las mejores bodas de las mejores familias… el asta bandera, la cual puede observarse desde casi cualquier punto de la ciudad, ondea tranquila.

Los senderos que no pertenecen al camino empedrado se encuentran, por lo general, desiertos. Es simplemente raro que se encuentren dos personas de frente. Pueden verse un par de jóvenes, haciendo jogging en la mañana, una parejita de manita sudada por la tarde, estudiantes de pinta y estudiantes a los que la cabeza del famoso presidente no les convenció para fumarse un buen churro. Pero no sólo está el ocio. Recientemente se han formado un grupo o dos de parkour, disciplina deportiva de moda que se distingue por sus saltos y movimientos acrobáticos y para los cuales el parque resulta ideal. Dato adicional: hay chicas bonitas en dicho grupo, lo cual resulta un aliciente y pretexto social bastante efectivo para estos chavos. Aunque si alguien tiene hijos y pretende que se concentren en una disciplina más enriquecedora, ahí están los boy scouts, que sorprendentemente se reúnen en el anfiteatro para hacer un frugal convivio. Ese anfiteatro, desde su inauguración, llegó a albergar muy pocas o ninguna de estas actividades. Baden Powell se encuentra mucho mejor aquí.

Las diversas construcciones que existen -más bien un pretexto, un capricho visual-, salvo los edificios administrativos, la capilla y los juegos, todos se encuentran prácticamente en desuso. Una especie de mini-kioscos de concreto con una mesa al centro y banquillos del mismo material se pueden apreciar en las partes más altas del cerro. Hay al menos 5 de ellos y los olores extraños e interminables garabatos hacen que aquellos que se precien de ser personas decentes les huyan. Hay baños públicos abandonados a su suerte en la parte posterior del cerro, en idéntico estado. Cerca del anfiteatro, hay un “algo” de inteligible forma, imposible su propósito original, tal vez un fuerte de defensa alemán como los que Rommel hizo construir a lo largo del Atlántico. Los bancos son de piedra oscura y tienen un estilo ciertamente peculiar, aunque igualmente vacíos, salvo escasas excepciones. Hay al menos cinco fuentes que, sin contar la de aquellos amenazantes jaguares, situados sobre la avenida Gómez Farías, yacen vacías o estancadas. Existe toda una generación completa sin verlas funcionar. Contraste paradójico con la excelentemente bien cuidada vegetación del lugar, césped bien cortado, flores abonadas, árboles de coníferas. Al menos se ha respetado y rescatado lo más importante.

El lugar no carece de historias, pues las anécdotas son ya, a estas alturas, predecibles. Acuartelados aquí por José María Oviedo, al menos 100 insurgentes compartirían ejecución sumaria al fracasar la ofensiva por tomar la ciudad, en la guerra de Independencia. Más o menos un siglo después, Gustavo Baz, presunto amante del campo, se escondería aquí perseguido por los esbirros de Venustiano Carranza. Según la leyenda, salvó su vida ingresando a una pequeña grieta conocida como (¡alerta de muletilla escrita!) la Cueva del Diablo. Nadie conoce su ubicación exacta y son muchos los que sostienen que fue sellada de algún modo. Dos grandes aberturas de piedra marrón, ennegrecidas por algún tipo de fogata, parecen ser las locaciones probables, pero ninguna grieta. Habría que entrevistar a los darketos jubilados, a los que, como es tradición, se les achacan rituales de tendencia ocultista en lugares así.

Probablemente la parte más gratificante de visitar el Matlazincas sea el mirador. Unido por un puente al resto de la formación rocosa, se crea una arcada por la que, con tino, pasa el camino que desciende. Y sí, hay una cruz. La irremediable manía de no querer ser olvidado se manifiesta. Un “Víctor te amo”, otro “Paty y Roberto, 2003”, el tag “Dember”… de alguna manera, no resultan tan desagradables porque son justificados por lo que la vista provoca. Toluca no es fea. Sólo atraviesa por una dolorosa e indefinida pubertad que hace que no pueda sacar lo mejor de sí. Los amontonados y desgastados edificios en el centro dan paso a calles más ordenadas, verdes y arboladas conforme se gira cabeza hacia la derecha. En el horizonte se contempla a su igual, el cerro de los Magueyes, en Metepec. Enfrente, en lontananza, una mancha plateada indica la presencia del aeropuerto internacional y más allá el monte de las Cruces, coronada con un rubor grisáceo que indica la presencia de la segunda ciudad más grande del mundo atrás de ella. Al sur, se es testigo de las disparidades sociales que sufren los habitantes de la Teresona, mosaico multicolor que baña cada vez más y más alto la sierra de Morelos. Detrás, el gemelo, el cerro de Ciudad Universitaria, hogar de la cabeza ya antes mencionada y al que el tiempo se encargó de homenajear como es debido, sometiéndola siempre a las inclemencias del tiempo. La imponente mole del Xinantécatl no se alcanza a distinguir porque los árboles le tapan, tal vez para no opacar con su presencia y gritar a los ojos que, en realidad, siempre subimos demasiado poco, incluso para admirar.