Puro cuate

* Son mexiquenses. Son amigos, compadres, socios o las tres cosas al mismo tiempo de Enrique Peña, con quien además comparten la responsabilidad, por llamarla de alguna forma, de gobernar México. Llamados por el nuevo presidente, los miembros más destacados del Grupo Atlacomulco cumplen su más codiciado sueño y por seis años tendrán el control de todo un país, luego de experimentar con el Estado de México todo el siglo pasado.

 

Miguel Alvarado/ Primera de dos partes

Todo es reconocimiento para el gobierno federal de Enrique peña Nieto. Hasta el poeta Javier Sicilia, uno de los más ácidos críticos del poder, ha debido aplaudir la iniciativa del presidente de México para desistirse sobre la controversia de la Ley de Víctimas, y que ampara ante el gobierno a familiares de los muertos. De entrada, dicen diarios como La Jornada, el de Peña es un gobierno con un punto de vista diametralmente opuesto al de Felipe Calderón, lo que se considera como una fuerte crítica al sexenio pasado. Peña, priista y cabeza visible del Grupo Atlacomulco, gobernó el Estado de México con mano dura para aquellos que consideraba contrarios a su gobierno, pero fue suave y benevolente con amigos, parientes y asociados, a quienes les dio todo tipo de facilidades para emprender negocios. Para finales del 2012, la administración del mexiquense Eruviel Ávila fue desmantelada cuando peña invitó a más de 400 funcionarios para que lo acompañaran en el inicio de su aventura presidencial. Así, el equipo de Peña es prácticamente el mismo que lo ayudó a gobernar el Edomex, y desde el cual se catapultó al cargo que hoy ocupa. Sobrino de sangre de Arturo Montiel, un ex gobernador que quiso pero nunca pudo acceder a los primeros planos del priismo, Peña supo reunir al poder. Apoyado en una de las máximas del espectáculo televisivo, que señala que quien no muestra no vende, contrató con Televisa un plan por 700 millones de pesos anuales, salidos del presupuesto público, para difundir su imagen. Así y todo, las elecciones del 2012 fueron severamente cuestionadas y el triunfo objetado públicamente hasta el primero de diciembre, cuando Peña tomó posesión.

Las fanfarrias de Sicilia no son gratuitas. En enero del 2013 el número de ejecutados relacionados con el crimen organizado fue superior a 700, comparado con los cerca de 90 que hubo en el primero enero de la administración calderonista.

Según el INEGI, “en el último mes de 2012, el Índice de Percepción sobre la Seguridad Pública (IPSP) aumentó 10.6%, al situarse en 109 puntos (abril de 2009=100) frente al reportado en igual mes de 2011 que se ubicó en 98.6 puntos”. Esto significa que la ciudadanía se siente más segura con respecto a enero del 2011 pues hace un año el 8.97 por ciento se sentía mucho peor en términos de seguridad pública. Hoy, esa cifra bajó, pues el 5.47 por ciento se siente más seguro.

Las diferencias entre percepciones y números crudos son abismales. Las primeras representan, sin embargo, las expectativas que tiene la ciudadanía acerca del nuevo gobierno. Otro dato señala que el 24.37 por ciento espera que la seguridad sea mucho mejor, lo que significa casi 10 puntos sobre el porcentaje del año anterior.

Así, el mismo equipo que cobijó al presidente durante su administración mexiquense se hará cargo de responsabilidades con alcance nacional. Destacados políticos y funcionarios no pudieron, sin embargo, evitar ser arrastrados por el proyecto político del de Atlacomulco. Algunos por convicción y otros porque era una orden, defendieron lo indefendible e hicieron lo impensable con tal de quedar bien y no fracturar el plan presidencial. En su momento fueron crucificados públicamente aunque para el 2013 hallaran reivindicación laboral y mediática a través del propio Peña Nieto.

Uno de ellos, tal vez el funcionario más recordado de la administración peñista, es Alberto Bazbaz Sacal, el ex procurador de Justicia encargado de investigar el asesinato de la niña Paulette Gebara en Huixquilucan, en marzo del 2010. Bazbaz hizo oficial la teoría de la PGJEM sobre el paradero del cuerpo de la niña, y que según él estuvo días atorado entre la base de la cama y el colchón. La niña, asfixiada, habría muerto así, aunque su cuerpo fue encontrado a pesar de que una amiga de la madre había dormido en la misma cama. Bazbaz sostuvo hasta el final esa tesis, la del colchón, y dejó de lado hipótesis que culpaban a los padres, protegiéndolos pues eran financiadores de campañas políticas en la entidad. Bazbaz renunció dos meses después, en mayo del 2010, reconociendo sus errores y achacando su salida al caso de la niña. Estuvo fuera de las actividades públicas hasta que fue llamado por Peña, en diciembre del 2012, para ocupar el cargo de titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, en la Secretaría de Hacienda federal.

También fue llamado el procurador mexiquense Alfredo Cervantes Castillo, quien antes de sustituir a Bazbaz, fue el encargado de conducir las investigaciones de la niña Paulette. Su equipo respaldó la versión de la cama y el colchón y desdeñó declaraciones de los propios padres, que aseguraban saber cómo había muerto la niña. Castillo aceptó sustituir a Bazbaz en el 2011 e hizo esfuerzos por resaltar los esfuerzos de la PGJEM contra la delincuencia. Se convirtió en un procurador mediático que incluso escribía una columna para el diario El Universal. Allí narraba las historias que los policías vivían combatiendo al crimen. Luego de algunos éxitos como la captura del líder de la banda La Mano con Ojos, Óscar Oswaldo García Montoya, la única historia que no quiso contar fue la fuga de El Coqueto, César Armando Librado Legorreta, un asesino serial de mujeres que pudo escapara de una habitación en cuarto piso de la delegación de la Procuraduría en Tlalnepantla y vigilado por tres agentes y que volvió a evidenciar las carencias de su dependencia. Luego de recapturarlo, Castillo renunció al cargo pues Peña Nieto lo integraría como subprocurador de Control Regional, Procedimientos Penales y Amparo de la PGR.

En las secretarías de Estado, Peña no tuvo problemas en reclutar a viejos conocidos como Emilio Chuayffet, un ex gobernador mexiquense y ex secretario de Gobernación en 1997, quien dejó la administración de Ernesto Zedillo luego de la matanza de 45 civiles en el poblado de Acteal, Chiapas. A Emilio se le considera parte fundamental del Grupo Atlacomulco y entró al gabinete de Peña para, aparentemente, enfrentar a Elba Esther Gordillo. El papel de ambos fue convincente. Se reformó lo que se tenía que reformar, como parte de una agenda larga que prevé la privatización de la educación y se impidió la fractura del magisterio. Chuayffet sabe lo que hace y cómo conseguirlo. Sin embargo, el fantasma de Acteal seguirá para siempre al funcionario mexiquense, quien comenzó su carrera pública como alcalde de Toluca, recorriendo las calles de esa ciudad en 1982, gracias a su cercanía con la familia Hank y a la familia Del Mazo. Cubrió las espaldas de Alfredo del Mazo cuando éste último dejó la gubernatura mexiquense para dirigir la Sener. Conoce el valor del voto y la valía de quien lo cuenta, pues también fue funcionario del IFE. El semanario Proceso recuerda que “en 1996, cuando hizo su aparición pública el Ejército Popular Revolucionario (EPR), Chuayffet sentenció: “yo no admito que se les llame guerrilla. Fue una pantomima montada para ganar publicidad”. Semanas después esa “pantomima” atacó instalaciones militares y policiacas en cuatro estados del país”. También se le recuerda por pactar el desafuero de Andrés Manuel López Obrador con Vicente Fox. Ahora, este hombre, a quien se le califica de autoritario, es el secretario de Educación.

Durante el primer año de gobierno de Eruviel Ávila, en el 2011, Chuayffet colocó a un personaje de su entera confianza como secretario de Gobierno, Ernesto Nemer, quien fue el verdadero operador de la administración en tanto pasaban las elecciones. Nemer, a su vez, comenzó su carrera como secretario particular de Chuayffet y casó con Carolina Monroy del Mazo, prima de Enrique Peña y de Alfredo del Mazo, ambos dilectos miembros del Grupo Atlacomulco. Mientras Chuayffet hacía carrera a nivel federal, Nemer, a la sombra y apoyado en nexos familiares, también lo hacía. Consiguió ser diputado local y secretario estatal de Desarrollo Social, aunque perdió las elecciones para la alcaldía de Metepec. Ernesto fue llamado al gobierno federal para desempeñarse como subsecretario de Desarrollo Social y Humano en la Secretaría de Desarrollo Social. Operador al fin y al cabo, estará allí para hacer contrapeso a la perredista más priista de México, Rosario Robles, titular de la dependencia.

Otro ex gobernador encontró nuevo oxigeno en la llegada de Peña al poder. César Camacho, un oscuro secretario de Gobierno mexiquense, había sido mandatario cuando sustituyó a Chuayffet en el poder. Hizo posible la llegada de los Montiel-Peña a la silla de Lerdo en Toluca y sentó las bases para el peñismo. Ahora como líder nacional de PRI, Camacho concitará el poder absoluto de Peña. Su misión es unir al priismo bajo la premisa de una opinión única, que no permite ninguna más. Como gobernador mexiquense, se le recuerda por regalar costosos relojes a los funcionarios de su administración justo cuando terminaba su periodo y por abrir las puertas de su casa a quienes quisieran felicitarlo el día de su cumpleaños, en el poblado de San Miguel Totocuitlapilco.

Humberto Benítez Treviño es un ejemplo más de permanencia en el poder. Ex secretario de Gobierno con Peña, Benítez tiene una larga carrera como duro funcionario, siempre relacionado con los rubros de seguridad y aplicación de justicia. Un ejemplo es el caso de San Salvador Atenco, donde Benítez supervisó el plan de acción del vicealmirante Wilfredo Robledo Madrid, que derivó en detenciones masivas, dos muertos y sentencias individuales por más de 200 años. Benítez es ahora titular de la Profeco, un cargo por el que también Emilio Chuayffet pasó. Relacionado para siempre con el Grupo Atlacomulco, Benítez fue procurador de Justicia de la república en 1994 y fue su administración la encargada de investigar el asesinato del aspirante presidencial Luis Donaldo Colosio y de Fernando Ruiz Massieu. Los lazos de lealtad con ese grupo político pusieron a Benítez siempre en el segundo lugar del poder en el Estado de México y se encargaron de negarle la oportunidad de gobernar la entidad. A Benítez no le importó demasiado, pues de cualquier forma ha estado siempre en cargos claves que le permiten continuar con una agenda política propia.

Luis Videgaray es ahora uno de los políticos más poderosos de México. Coordinador de las campañas de Eruviel Ávila y Peña, demostró su valía como operador cuando triunfó en ambos encargos. Es el único que conoce bien a bien usos y destinos del dinero público mexiquense, pues fue secretario de Finanzas para Arturo Montiel y para el sobrino presidente. Aunque no es un político de carrera, se sabe adaptar a su jefe en turno, lo que le ha colocado en posición de generar su propio bagaje político. Videgaray es uno de los indispensables de la actual Federación y es colocado en la línea sucesoria para el gobierno del Edomex. Ha sido diputado local y federal.

Amigo personal de Enrique Peña, Luis Miranda Nava también está en el gabinete federal. Cuestionado porque fue acusado de ser prestanombres de Arturo Montiel, Luis Miranda fue exonerado de todos los cargos e incrustado en el primer equipo del presidente. Perdió una elección para la alcaldía de Toluca y se le involucró en los escándalos de compra de despensas y votos de Monex y Soriana, el año pasado. Fue secretario de Gobierno en el Edomex y condujo las negociaciones con el SUMAEM, un sindicato independiente de maestros que puso de cabeza al poder sindical, para entorpecerlas. Miranda es un activo operador y no le importa la profundidad en la que tiene que bucear para conseguir lo que necesita. Ha sido la mano negra de los gobiernos donde ha trabajado y ahora está como subsecretario de Gobierno de la Secretaría de Gobernación. Comenzó su carrera gracias al apoyo de su padre, el magistrado Luis Miranda Cardozo, amigo personal de Arturo Montiel Rojas. Fue responsable de interponer denuncias penales a los comuneros de San Salvador Atenco quienes defendían sus tierras ante la construcción del Aeropuerto Internacional de Texcoco, en el año 2000. Ofreció pagar a los comuneros hasta 7 pesos por metro cuadrado. Cuando Miranda era secretario de Administración, contrató al despacho Protego para bursatilizar la deuda pública. Luis Videgaray fue el encargado de tal proyecto.

Llega también al poder federal el ex alcalde de Huixquilucan y ex secretario del Agua en el Edomex, David Korenfeld Federman. Durante su mandato, hace 9 años, el narcotráfico encontró en su municipio una base de operaciones casi inexpugnable y desarrollo un peculiar estilo de operación eligiendo fraccionamientos de lujo para que vivieran los capos y pudieran sobornar a funcionarios públicos. Korenfeld resultó útil para Arturo Montiel y Peña Nieto pues era uno de las conexiones más importantes entre la comunidad judía del valle de México y el gobierno estatal. Ahora es director de la Conagua.

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