El Premio Mayor

* Finalmente, la ciudad se ha revelado tal cual es. El narcotráfico se ha metido lenta pero sólidamente en todas las instancias de gobierno y los cuerpos policiacos. Ha corrompido el muro político que, por Peña, protegía la ciudad. Ávila no ha querido o sabido manejarlo. La plaza del Estado de México está abierta al mejor postor y como en una lucha por algún campeonato, el ganador entre Guerreros y Familia deberá enfrentarse al retador, los Zetas, cuyas células trabajan ya en microscópica organización.

 

Miguel Alvarado

A Eruviel Ávila, gobernador del Estado de México, el tema de la seguridad le tiene sin cuidado. Aceptó que Toluca fuera la sede del encuentro entre mandatarios y el secretario de Gobierno, el 28 de enero, porque era una orden de la Federación. Toluca es la ciudad que Enrique Peña recorrió diariamente durante seis años como gobernador y no puede mostrarse débil. Por eso Ávila explicaría, irresponsablemente, que eran hechos eventuales. Así, prefirió la parafernalia para apuntalar sus palabras que, aunque sea, otorgar certezas a sus gobernados. Ese 28, antes del mediodía el trasiego de helicópteros por la ciudad dominaba el espacio aéreo del Parque Metropolitano. La antigua sede de la 22 Zona Militar abría sus puertas para que las personalidades, uno a uno, fueran llegando. Casi todos en aeronaves del ejército, se trasladaron luego en camionetas escoltadas al lugar de la cita, la Casa Estado de México, como si trataran algo que les importara, que pudieran resolver con un pacto.

Ávila, perdido en la misma red política que permitió su ascenso, es paciente observador del deterioro social, en primera instancia, de la ciudad que lanzó a Peña rumbo a Los Pinos. También, sentado en alguna parte, observa cómo el sur mexiquense y su peculiar reino de narcotráfico, le gana la partida a las buenas intenciones. Y por último, debe tomar aire para contar y recontar los 89 ejecutados en la capital, según el último registro del diario local Alfa.

En Luvianos, al sur del Estado de México, las noticias nos son halagüeñas. El narcotráfico patrocinó e impuso gobiernos más o menos leales a ellos. Luego, escindida La Familia por reyertas internas, dio origen a Guerreros Unidos (GU), que combatió a los primeros por el control de la Plaza. “El Águila”, líder pero también una especie de leyenda porque ha sobrevivid a atentados y metralla, debe ahora pelear contra su propio hermano, quien comanda a los GU. Los resultados de las batallas de Caja de Agua, paraje épico que alberga la centena de muertos en enfrentamientos entre narcos y a veces policías, alcanzaron Toluca y sus calles, algunas, tapizadas de desmembrados y narcomensajes dirigidos al gobernador. Nunca antes la capital había registrado esas “eventualidades”, al menos no con 18 cadáveres, 12 de ellos hallados en un solo día.

Pero antes de encontrados los muertos, una fuerza especial de la policía del Edomex había tomado algunas calles de la ciudad y desde las 8 de la noche, grupos de al menos 20 embozados se apostaban en las esquinas de arterias como Venustiano Carranza, que prácticamente atraviesa la ciudad, de oriente a poniente. Otras calles y avenidas, la principales, registraban el mismo fenómeno. La ciudad de la alcaldesa priista Martha Hilda González Calderón parecía segura, en calma. Incluso le alcanzaba para llegar en bicicleta a sus cabildos y reuniones importantes. Pero no era así. Y cuando los muertos llegaron, Calderón responsabilizó a la SSC.

Finalmente, la ciudad se ha revelado tal cual es. El narcotráfico se ha metido lenta pero sólidamente en todas las instancias de gobierno y los cuerpos policiacos. Ha corrompido el muro político que, por Peña, protegía la ciudad. Ávila no ha querido o sabido manejarlo. La plaza del Estado de México está abierta al mejor postor y como en una lucha por algún campeonato, el ganador entre Guerreros y Familia deberá enfrentarse al retador, los Zetas, cuyas células trabajan ya en microscópica organización.

El mercado de la droga en México genera poco más de 40 mil millones de dólares, y es que igualado solamente por otro mercado ilegal, el de la venta de armas. Las cifras son similares a lo que producen Pemex, las remesas y la actividad turística. El narcotráfico es una de las cinco actividades económicas fundamentales del país y no podrá ser cancelada así como así, pues afectaría la vida práctica de millones. Según la agencia mexicana IPS y la Secretaría de Salud, la mariguana es la droga más consumida en México, seguida de la cocaína y los inhalantes. Jóvenes de entre 15 y 30 años suponen que la mariguana es menos mortal que el tabaco, aunque la producción, distribución y consumo de la primera haya costado 90 mil muertos, 25 mil desaparecidos y 240 mil desplazados de sus hogares al gobierno federal anterior. IPS da cifras que pueden responder a la desaforada producción de droga en México. Estados Unidos consume 3 mil 700 tonelada de mariguana al año, con un valor de entre 15 mil y 30 mil millones de dólares en un mercado minoritario. México provee el 67 por ciento de ese consumo.

La periodista mexicana Anabel Hernández, autora del libro “Los Señores del Narco”, sostiene que el combate contra el narco, el sexenio pasado, era “una guerra entre cárteles del narcotráfico en la que el gobierno de Calderón tomó partido por uno de los contendientes”. Así, esta guerra inexistente ha colocado a ejército y marina en patrullaje por algunas calles de municipios como Ecatepec y la misma Toluca, donde discretos camiones estacionan en esquinas de El Seminario o Paseo Tollocan, pero nada más. Los cadáveres, descuartizado y embolsados todos, fueron tirados a espaldas de estos operativos, sin que nadie molestara a los autores. El fracaso de la Secretaría de Seguridad Ciudadana evidencia a Eruviel Ávila. La principal promesa de campaña, como la de Pñea, estaba centrada en reducir los índices delictivos. Ávila canceló de un plumazo a la Agencia de Seguridad Estatal, salida del cerebro del actual presidente, y colocó su SSC debido a los escasos resultados que la ASE obtenía. “La ASE jurídicamente no existiría, pero quienes integran esta policía, quien tenga la vocación, claro que va a continuar sirviendo al Estado a través de la Secretaría”, diría el gobernador a fines de junio del 2011. Así, la SSC sólo cambiaría de nombre, pero no de personal, así como del uso del dinero destinado al rubro. “Duplicaré el presupuesto en esta materia para poder combatir con toda seriedad, y con la ley en la mano la inseguridad”, apuntaba orondo en sus campañas y, sincero, admitía que “debemos de reconocer que hemos fallado porque nos hemos dividido, si nos dividimos, ganan los delincuentes; si nos unimos, ganamos todos” en una entrevista para El Universal.

Dos veces alcalde de Ecatepec y diputado local, Eruviel jamás entendió para qué quería ganar la gubernatura, además del incentivo del presupuesto estatal. Y es que una entidad tan poderosa es tentación para cualquiera. Un artículo del analista Pedro Zenteno aclara las cosas. Para el 2013, apunta, el Edomex ejerce aproximadamente 175 mil millones de pesos, pero solamente el 24 por ciento son recursos propios. El resto lo da la Federación. El gobierno de Ávila pondría 40 mil 935 millones y los 124 mil 707 millones restantes llegarían solos. Mantener a los distintos niveles de gobierno cuesta al erario “14 mil 534 millones cada mes o 477.8 millones por día, 19.9 millones por hora y 331 mil 827 pesos por minuto”. Otro dato clave es que el 9.8 por ciento del presupuesto es el que corresponde a los 125 municipios. “El salario de Eruviel equivale a unos 6 mil 768 de pesos por día; es decir, el salario de 108 trabajadores cada 24 horas… en 250 días gana el salario de 27 mil personas, la capacidad del estadio de futbol Nemesio Diez, la famosa Bombonera. Y en un año supera los 40 mil salarios mínimos; es decir, sus ingresos anuales son mayores al número de habitantes de 65 municipios mexiquenses”, concluye Zenteno.

El presupuesto alcanza incluso para las necesidades inmediatas del gabinete de Gobierno. El diario local Alfa se pregunta por qué no pueden capturar a los cabecillas del narco en la entidad. “Desde mediados del 2011, a propósito de la captura de “El Terry”, se sabe que el jefe de “La Familia Michoacana” en la entidad es José María Chávez Magaña, “El Pony”, un ex profesor rural de 43 años y apenas 1.50 de estatura que opera en Caja de Agua, Luvianos. Sabido es también que la pandilla “Guerreros Unidos” es dirigida por Mario Casarrubias Salgado, “El Sapo Guapo”, que vive en Toluca. Que en su empresa criminal le acompaña Rodolfo Paredes Cárdenas, “El Bofo” o “El Torito”, quien reparte su tiempo entre Querétaro y esta capital. Tampoco se entiende por qué si los buscan desde hace más de un año, según la fichas de Inteligencia, no los han atrapado.

Anuncios

Deja un comentario

Aún no hay comentarios.

Comments RSS TrackBack Identifier URI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s