Mafia Santa

* Escribió Negocios de Familia y Tierra Narca, dos libros que revelaron las componendas del poder en el Estado de México, el primero entre políticos que creen que los gobiernos se heredan y el segundo sobre los arreglos entre esa misma clase y el narcotráfico, brazo armado de quienes, dicen, nacieron para gobernar. Francisco Cruz, periodista de Metepec, en el Estado de México, documenta ahora al equipo que ayudó al priista Enrique Peña a obtener la presidencia del país. Su libro, Los Golden Boy’s, editado por Planeta, es imprescindible para entender cómo un personaje como el sobrino de Arturo Montiel gobierna a 115 millones de habitantes sin haber leído –dicen los malos oídos- un solo libro, entre otras cosas. Con permiso del autor, este espacio publicará semanalmente un extracto de aquella investigación.

 

Francisco Cruz Jiménez

El trabajo de remodelación y mantenimiento es de primer nivel. A ambos, a Dios y a sus feligreses, debe darse crédito por el espléndido aspecto interior y la monumental fachada que desde hace un buen tiempo luce perdida en una de las comunidades de Atlacomulco, la infranqueable y colonial hacienda de Toxi o Toshi, como le llaman allá. Uno puede aventurarse a pensar que la familia entera del conde don Antonio Bassoco Castañiza Laiseca y Larrea —su propietario original, con todo y título otorgado por la corona española— aún habita ese lugar.

Situada a tres minutos en auto de la iglesia de San Juan de los Jarros, casi a pie de carretera, la renovada propiedad forma uno de los sólidos enclaves mexiquenses del Opus Dei. La presencia y el poder de esta Obra de Dios no son una casualidad si se toma en cuenta que uno de sus discípulos más destacados, Enrique Peña Nieto, fue reclutado desde hace un par de décadas y aparece hoy como la punta-lanza de una organización católica que, en julio de 2012, alcanzó la Presidencia de la República a través del Partido Revolucionario Institucional.

Por lo menos hasta principios del siglo XX, la hacienda perteneció a herederos de la pareja formada por el conde Bassoco y su señora esposa doña María Teresa Castañiza González de Agüero Larrea de La Puente. De acuerdo con archivos del ayuntamiento de Atlacomulco, en Toxi funcionaba la única escuela conocida fuera de la cabecera municipal.

Como pasó con la mayoría de los inmigrantes españoles en el Virreinato, invitado por sus familiares a probar fortuna y hacer familia, Bassoco Castañiza llegó a México de donde ya nunca salió, no sólo porque la Corona le concedió uno de aquellos nombramientos para convertirse en vicerrecaudador de rentas y luego cónsul comercial, sino porque, éste sí, fue de los españoles afortunados e hizo un caudal a pesar de la guerras de Independencia.

Es difícil establecer ahora qué animó a los descendientes de la familia Bassoco Castañiza a operar un colegio particular y es más difícil establecer qué tipo de educación religiosa se impartía allí, pero tomando en cuenta la lealtad hacia la Corona, esa familia siempre tuvo presente la necesidad u obligación de poner su fe y sus creencias en la Santa Madre Iglesia Católica, Apostólica y Romana.

Visto de esa manera y tomando en cuenta el desarrollo religioso de la zona —con la herencia de dos obispos: el excelentísimo y reverendísimo Maximino Ruiz y Flores y monseñor Arturo Vélez Martínez— no resulta extraño que, con el correr de los tiempos, los mexiquenses adeptos a la doctrina del padre Escrivá de Balaguer hayan puesto la mira en Atlacomulco.

Pero la historia de la iglesia Católica no puede separarse de la lucha por el poder, por más que la Obra de Dios sea de reciente creación. Esta secta alcanzó tanto poder que opera como una Prelatura personal o la única Diócesis flotante del Vaticano, gobernada por un prelado general con rango de obispo y se maneja con una autoridad superior autónoma, que sólo responde al Papa.

Aunque apenas cuenta con 80 mil afiliados —unos 6 mil en México—, su poder impresiona porque tiene pujantes adeptos responsables de manejar las finanzas, además de reconocidas entidades bancarias, en ciudades como Nueva York, Santiago, Buenos Aires, Lima y, desde luego, México. Los estados financieros de la “Obra” no se publican, pero según análisis independientes, su riqueza supera la de muchos de los llamados países del Tercer Mundo o naciones en vías de desarrollo.

Aunque su fundador murió hace 37 años, se mantiene vigente y con mayor fuerza desde que el papa Juan Pablo II se arrodilló en su tumba y, luego, le otorgó los beneficios de una canonización exprés.

El periodista francés François Normand advirtió en su momento: “Desde que Karol Wojtyla asumió su papado en 1978 (y hasta su muerte) inició una restauración de las tradiciones más conservadoras de la iglesia Católica, que se hace sentir con particular fuerza en América Latina. La tradicional influencia de la Compañía de Jesús sobre el pasado, fue sustituida por el Opus Dei, punta de lanza para combatir a las corrientes modernizadoras de la iglesia”.

Considerada una iglesia dentro de la iglesia, el Opus Dei cosecha sus mayores éxitos en España y América Latina, incluido México. En la escuela privada de la hacienda de Toxi se preparan los cuadros femeninos o las mujeres que han de servir a la “Obra de Dios”. Los hombres asisten al Tec. de Monterrey, al Instituto Panamericano de Dirección de Empresas (IPADE) o a la Universidad Panamericana, donde todo mundo sabe que, como lo marcan los preceptos de la organización, “no hay libertad fuera de la dependencia de Dios. […] A nosotros, criaturas, nos toca obedecer en cada momento y en cada acción a la voluntad amorosa de nuestro Creador”.

Tres minutos antes de llegar a la hacienda, dos pequeñas iglesias destacan en el minúsculo poblado de San Juan de los Jarros. El lugar, sumido en la pobreza tradicional de las etnias mexiquenses, sobrevive de las tierras de cultivo que todavía se trabajan como hace décadas. La pobreza es la impronta del lugar.

Taxistas recorren una y otra vez la única carretera que comunica con la cabecera municipal y se detienen de vez en cuando en los pequeños puestos de tacos y fritangas que sobreviven al pie de la vialidad. Nadie pasa por allí, excepto los lugareños y quienes viven en comunidades todavía más pequeñas y empobrecidas, transportando mercancías y menaje para el campo, carcomido por la búsqueda de minas de tepojal, explotadas por ex funcionarios y ricos como el ex gobernador Arturo Montiel Rojas.

Anónimas para los viajeros de paso, las haciendas y ranchos de los poderosos bordean, desde la entrada a Atlacomulco, la campiña. Pocos saben que los apellidos más importantes de la liturgia política del estado poseen las tierras, entre ellos los Del Mazo y los Velasco. Tampoco imaginan que en este pueblo de San Juan de Los Jarros, de apenas 2 mil 500 habitantes y a 2 mil 504 metros de altitud, el Opus Dei administra un colegio particular para mujeres.

Si la iglesia y sus sectas son o no una herramienta en las manos de Peña es un tema para el análisis, pero dos de los mayores activos del gobernador son el ex obispo Onésimo Cepeda Silva y el presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, Carlos Aguiar Retes. Los testimonios de la alianza Peña-Cepeda son múltiples. Habitantes de Ecatepec aún afirman que frecuentemente se podía ver al ex mandatario mexiquense en las misas dominicales de monseñor Cepeda. Al término, ambos degustaban algún platillo mientras charlaban, lo mismo de la afición taurina del ex purpurado que de temas políticos.

Peña es uno de los invitados frecuentes a los onomásticos de Cepeda, conocido como el “pastor de las élites y el escándalo”, y el 23 de marzo de 2007, antes de que los comensales se sentaran a la mesa, el prelado levantó su copa de champagne para reafirmar sus afectos: “De entre mis amigos políticos, pongo en primer lugar a mi gobernador, que aunque a veces me deprecia y me coloca en segundo, sabe que es bien querido”.

A propósito de la renuncia de Cepeda al obispado en mayo de 2012, Arturo Ascensión escribió para la cadena CNNMéxico: “El Vaticano aceptó la renuncia de Cepeda a ese cargo, que ostentó durante cerca de 17 años, en los que hizo comentarios que generaron críticas entre varios sectores de la opinión pública. En 2010 declaró que el estado laico ‘es una jalada’, para expresar su desacuerdo con la aprobación de las bodas entre parejas del mismo sexo en el Distrito Federal, y la posibilidad de que adopten hijos.

”Meses después, en junio de 2011, envió una carta al empresario Jorge Hank Rhon, arraigado por el delito de acopio de armas, para expresarle su apoyo por medio de ‘las oraciones’ de su clero. En la misma línea de acciones y declaraciones polémicas, fue acusado en 2010 de fraude por un monto de 130 millones de dólares, aunque posteriormente el fallo de un tribunal impidió su detención.

”Incluso, se pronunció en torno a la elección presidencial de 2012, al pedir en una ocasión que el próximo mandatario solo robara ‘poquito’, de acuerdo con las crónicas de varios medios nacionales en septiembre del año pasado. Analistas y personajes del ámbito político han criticado la ostentación o incluso la frivolidad de Cepeda en eventos como sus fiestas de cumpleaños. A su celebración en 2010, en el interior de la Diócesis de Ecatepec, acudió el ahora candidato a la presidencia del Partido Revolucionario Institucional, Enrique Peña Nieto.

”En ese evento también estuvieron el ex gobernador de Puebla, Mario Marín, el empresario Alfredo Harp Helú, el ex secretario de Educación, José Ángel Córdova, y Carlos Slim Domit, hijo del hombre más rico del mundo, según información publicada por la revista Forbes.

”Onésimo es un pastor de élites, de las altas clases, sobre todo de las poderosas, el pastor de los poderes fácticos”, mencionó el especialista Bernardo Barranco, director del Centro de Estudios Religiosos de México. Antes de ser obispo de Ecatepec, Cepeda fue un banquero y agente de bolsa, además de cofundador, junto con Carlos Slim, de la Casa de Bolsa Inversora Bursátil, luego conocido como Grupo Financiero Imbursa.

”Ahí colaboró con los empresarios Alfredo Harp y Roberto Hernández, según la página web de la Diócesis de Ecatepec. Onésimo Cepeda nació el 25 de marzo de 1937, en el Distrito Federal. Estudió la carrera de Derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y después ingresó al seminario del Instituto Nuestra Señora de Guadalupe para las Misiones Extranjeras, donde estudió Filosofía. En la Universidad de Friburgo, Suiza, cursó Teología.

”El papa Juan Pablo II nombró en 1995 a Onésimo Cepeda primer obispo de Ecatepec. Casi 17 años después presentó su renuncia al cargo —misma que aceptó el pontífice Benedicto XVI—, al cumplir la edad de jubilación obligatoria (75 años) que establece el código de derecho canónico.

”El hecho de que Benedicto XVI haya aceptado su renuncia apenas 44 días después de que la presentara, puede deberse a que el Vaticano no veía con buenos ojos el papel de Cepeda por los problemas legales en que se involucró, o incluso por sus ‘claras inclinaciones políticas hacia el PRI’, mencionó Bernardo Barranco.

”Los escándalos lo han llevado a una situación comprometedora para la iglesia. Eso llevó a que el Vaticano diera una especie de fast track o ‘vía rápida’ a su renuncia, porque en el caso de otros líderes religiosos el mismo trámite llevó más tiempo, recordó el especialista. Onésimo Cepeda ‘no se ha distinguido por ser un gran pastor, sino por ser un católico seductor’, concluyó Barranco en torno a la labor religiosa del ahora ex obispo de Ecatepec”.

El presidente de la CEM y arzobispo de Tlalnepantla, Carlos Aguiar Retes, también le apostó por Peña, aunque no abandonó del todo su relación con los panistas Felipe Calderón y Margarita Zavala.

Como han advertido investigadores y especialistas sobre el tema, desde mediados de 1990: “el Opus Dei atrae a los católicos intelectuales de clase alta y cuenta con lugares cómodos y discretos para sus reuniones, que de alguna manera se parecen a los clubes que han ganado títulos de eficiencia como el Rotario de Dios, la Iglesia dentro de la Iglesia, la Nueva Herejía, la Mafia Santa. El Opus Dei tiene adeptos importantes en la élite empresarial —ahora se sabe que uno de sus pilares es el sector de los banqueros y el otro el de jóvenes políticos, hijos de las familias pudientes, católicos poderosos, del PRI y del PAN— y la de los medios de comunicación, así como en la academia.

”En cualquier evento, los miembros del Opus Dei perciben que son una élite, y uno sospecha que esta aura sumada a la clandestinidad es parte del placer de la membresía. […] La religión no sólo es privación y frugalidad (…) no todos somos la Madre Teresa. […] El Opus Dei, en Latinoamérica, ha forjado alianzas con otros movimientos conservadores dentro de la iglesia católica romana, como Sodalitium Vitae y ha estado, con representación oficial, en las reuniones donde la oposición conservadora se organiza en contra de las tendencias liberadoras de la iglesia. Los favores que se prodigan al movimiento, incluido el rápido progreso de la santificación de su fundador y la beatificación de dos miembros es más, indican la percepción que tiene el Vaticano acerca de las contribuciones del Opus Dei”.

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