Carranza

* A pesar de la presencia de policías municipales y estatales, que algunas noches hacen operativos, las extorsiones continuaron y, luego de Colón y Carranza, avanzaron hacia las zonas habitacionales de la colonia Morelos, donde los  vecinos no encontraron otra forma de denuncias que hacer pública su situación. En pocos días, colgaron tres mantas en las calles donde preguntaban a la alcaldesa priista, Martha Hilda González, qué iba a hacer contra la delincuencia. Hasta el 25 de marzo, una Hummer del ejército se ha apostado en la avenida. Una sola, para los casi 900 mil habitantes del municipio.

 

Miguel Alvarado

Vecinos de las colonias Morelos, Granjas y Federal presencian la llegada de La Familia, el cártel michoacano de las drogas que salió de Zitácuaro para apoderarse del sur mexiquense. La ubicación de Toluca, la capital donde el presidente Enrique Peña vivió seis años al frente de la administración estatal es ahora el nuevo territorio del crimen organizado, que diversifica actividades y extorsiona y secuestra a los ciudadanos y comerciantes. Lo que comenzó con llamadas telefónicas se ha convertido en una industria que ocupa golpeadores que visitan los negocios en las principales avenidas para vender protección. Un ejemplo es la de Venustiano Carranza, una vialidad que atraviesa la ciudad y que tiene una de las actividades comerciales más importantes. Allí, hace unos meses, los locatarios debieron aceptar las cuotas del cártel si querían conservar sus negocios. Otros, los que podían, cerraron y emigraron. La extorsión pronto se extendió a Colón, un andador arbolado donde se ubica la Casa de Gobierno, sede de la residencia oficial del gobernador mexiquense Eruviel Ávila.  Guardado en sus habitaciones y custodiado día y noche, para Ávila no representa ningún problema la presencia del crimen organizado en su propia calle. El resto, menos pudiente, no tuvo opciones. Carranza y Colón forman esquina en una zona donde bancos, escuelas, bares, taquerías, restoranes y negocios particulares han encontrado una veta que les permite no sólo permanecer, sino acrecentar ganancias.

A pesar de la presencia de policías municipales y estatales, que algunas noches hacen operativos, las extorsiones continuaron y, luego de Colón y Carranza, avanzaron hacia las zonas habitacionales de la colonia Morelos, donde los  vecinos no encontraron otra forma de denuncias que hacer pública su situación. En pocos días, colgaron tres mantas en las calles donde preguntaban a la alcaldesa priista, Martha Hilda González, qué iba a hacer contra la delincuencia. Hasta el 25 de marzo, una Hummer del ejército se ha apostado en la avenida. Una sola, para los casi 900 mil habitantes del municipio.

El cuerpo edilicio considera que la inseguridad en la capital es un asunto de percepción y prueba con actividades que a otras administraciones poco le funcionaron. Los retenes a las entadas y una exigua patrulla militar están entre las acciones, además del aumento de policías. El municipio, dice, apuesta a la concientización y se apunta que no existen los niveles que hay en otras ciudades, como las tamaulipecas.

Mientras tanto los mapas de riesgo son trazados por la propia ciudadanía y quienes trabajan en las calles. La colonia El Seminario, por ejemplo, es considerada por conductores y repartidores como la zona más peligrosa de la ciudad. Tienen razón, ni siquiera habría que acudir a un recuento de las estadísticas porque las calles muestran la realidad. Asesinatos y embolsados le ponen sabor a la primera colonia elegida por los cárteles para operar, hace más de 8 años. Allí ocurrieron enfrentamientos entre ellos y la policía, cuando todavía Toluca era solamente paso de cargamentos y distribuidora de estupefacientes para consumo individual. Allí, hace más de 30 años, se establecieron las primeras redes de narcomenudeo que operaban para Ernesto Fonseca, Don Neto, uno de capos que vio de otra manera al narcotráfico. Sus sistemas de distribución en la ciudad eran rudimentarios pero efectivos. Muchachos en bicicleta y con bolas de mandado movían los productos, que consistían principalmente en mariguana y cocaína y los llevaban a distintas tienditas, que por entonces estaban casi todas ubicadas en el centro y el barrio de Zopilocalco. La actividad era vista como algo curioso, pero con el paso del tiempo las técnicas y las consecuencias cambiaron.

En México, nueve metrópolis forman parte de las 50 más inseguras del mundo. Torreón, Nuevo Laredo, Culiacán, Cuernavaca, Ciudad Juárez, Chihuahua, Victoria y Monterrey. Acapulco es la segunda más peligrosa a nivel mundial, según un ranking elaborado por la organización no gubernamental  Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal. El 24 de enero del 2013, en Toluca fueron capturados 11 sujetos que pertenecían a La Familia y a los cuales se les achaca el asesinato de más de 15 personas, todos ellos en el lapso de dos semanas. Hasta el 25 de enero, habían contabilizadas 72 ejecuciones en el Edomex, y la capital alcanzaba 17.

Hace una semana, un enfrentamiento en el municipio de Valle de Bravo, el principal destino turístico del Edomex y a una hora de la capital, dejaba 10 muertos. Ejército y policías habían sido atacados por miembros del mismo cártel. Valle de Bravo es también otro de los municipios invadidos por los michoacanos.

Toluca es uno de los cinco municipios mexiquenses más inseguros junto con Chalco, Ecatepec, Valle de Chalco y Atizapán. La alcaldesa de Toluca cree que es una racha, nada más, la presencia del crimen organizado, así como el mismo gobernador lo ha apuntado. Mientras, Salvador Neme, titular de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, desde agosto del 2012 prometía limpiar el valle de Toluca de células narcotraficantes, sin resultados palpables. Su policía todavía reacciona y él asegura que las ejecuciones contabilizadas en enero fueron realizadas fuera de la ciudad y que las muertes se debieron a un reacomodo de bandas. Según la Procuraduría estatal, la plaza del valle de Toluca es peleada por La Familia y Guerreros Unidos.

Los parientes

* Si se hace un análisis de gobierno y cargos públicos desde marzo de 1942, el camino lleva a una intrincada red de personajes, pero los nombres o los apellidos se repiten y entrelazan. Apenas tomó posesión como gobernador, Peña nombró a su tío, el ex gobernador y fallido candidato presidencial Alfredo Hilario Isidro del Mazo González, como titular del Consejo Mexiquense de Infraestructura; y al cuestionado hijo de éste, Alfredo del Mazo Maza, dirigente del Instituto del Emprendedor Mexiquense, luego secretario de Turismo y, más tarde, candidato a presidente municipal de Huixquilucan, quien ganó en las elecciones de 2009. Este es un extracto del libro Los Golden Boy´s, del periodista Francisco Cruz, a quien edita Planeta.

 

Francisco Cruz

El presupuesto del gobierno del Estado de México siguió su camino: para 2004 la Legislatura estatal autorizó a Montiel un gasto de 87 mil 717 millones 824 mil pesos.  Peña mantuvo el paso: en su primer año de gobierno (2005-2006) recibió 92 mil 152 millones 748 mil 533 pesos; un año más tarde, la suma ascendió a 105 mil 126 millones 29 mil pesos; y para 2008, la Legislatura le autorizó un presupuesto de egresos por 114 mil 555 millones 213 mil 673 pesos.

Entre 2009 y 2011, cuando Televisa, sus especialistas en imagen y los “dueños” del marketing habían consolidado la marca Peña, la oposición interna en el PRI se había reducido a nada y ya estaba bien apuntalada la candidatura presidencial, el gobierno mexiquense recibió cerca de 410 mil millones de pesos.

Como se ve, no se trataba, en este caso por lo menos, de carisma, capacidad o preparación, sino del lado oculto o las arcas públicas, complementadas por un abultado padrón electoral cercano a 10.5 millones de personas —13.1 por ciento del total de México—, contra los 7.2 millones del Distrito Federal, hecho que se sumó a otros aspectos no menos importantes.

“Con semejante fortuna en las manos —comentó alguna vez el analista Jorge Toribio Cruz Montiel— el Grupo Atlacomulco ha procurado colocar en las principales carteras a sus hombres de confianza, pero de verdadera confianza”. Y ese es el caso de los Golden Boy’s: Peña fue secretario de administración, mientras que Miranda Nava no sólo estuvo en Finanzas sino en la Secretaría de Gobierno, responsable de la política interna, y Videgaray controló y operó, al menos en dos ocasiones— una con Montiel en 2004 y otra con Peña en 2008 —, la renegociación de la deuda del Estado de México.

La escuela se puso marcha en marzo de 1942, cuando Isidro Fabela nombró tesorero a su sobrino Alfredo del Mazo Vélez, a quien más tarde haría secretario general de Gobierno e impondría en 1945 como gobernador constitucional del estado de México. Al ascenso de Del Mazo Vélez, Fabela nombró como tesorero a Alberto Vélez Martínez, primo hermano de su sobrino Del Mazo, mientras encargaba a Mario Montiel —familiar de Arturo Montiel— crear la sección de auditoría, para evitar fugas fuera del grupo.

Esa forma de proceder, donde la ambición política se usa para conseguir beneficios económicos familiares, la siguió al pie de la letra Alfredo del Mazo Vélez cuando, el 16 de septiembre de 1945, llegó a gobernar el Estado de México. Con él se inaugurarían los periodos de seis años, pero lo más destacado al inicio de su administración fue el nombramiento del tesorero director de Hacienda: su primo hermano Alberto Vélez Martínez, mientras a su hermano Manuel del Mazo Vélez lo protegió como director del Departamento de Comunicaciones y Obras Públicas. Y muy cerca, allí donde la nómina es generosa, mantuvo a otro pariente como uno de sus principales asesores: Galo del Mazo.

Anécdotas sobre su proceder hay muchas. Para evitar que la fuga de presupuesto público beneficiara a sus rivales, además de apuntalar su futuro, cualquiera que éste fuera, cultivó añejos dares y le dio más a los atlacomulquenses: a la Tesorería, allí donde se manejan los recursos públicos, envió a Teodoro Mendoza Plata, y como titular de egresos de la misma envío a su paisano y amigo Mario Montiel.

“En previsión de que no hubiera desórdenes administrativos y políticos durante su gestión —advierten algunos viejos periodistas—, Del Mazo Vélez tuvo buen cuidado de enviar al interior del Estado, a los municipios, pues, a personal de su confianza o de la absoluta familiaridad de sus colaboradores cercanos, ya sea para desempeñar trabajos administrativos, o bien para asumir cargos de gobierno. Así se estrechó el control y sometimiento de las clases políticas municipales, para que solamente quienes garantizaran lealtad y subordinación a toda prueba accedieran a los principales cargos de las administraciones locales. Si bien es cierto que esta medida protegió los intereses del gobernante, también lo es que castró a generaciones de políticos, principalmente de los municipios del Valle Cuautitlán–Texcoco”, conurbados con el Distrito Federal.

La resonancia de ese comportamiento conocido como “la amistad asegurada en la nómina o amistad que no se refleja en la nómina no es amistad”, la cumplió Del Mazo Vélez al pie de la letra, se la impuso como un acto de fe. En 1958, cuando llegó a la Secretaría de Recursos Hidráulicos, en la administración del presidente Adolfo López Mateos, lo primero que hizo fue pagar viejos favores y poner los cimientos para lanzarse, por segunda vez, a la caza de la candidatura presidencial priista.

Para apoyar sus muy amplias miras, incrustó en la nómina de la secretaría a su ahijado Alfredo Colín Cabrera, familiar muy cercano de su amigo, paisano y socio Alfredo Becerril Colín. Y a este último lo llevó, literalmente, pegado a él como asesor. Lo mismo hizo con Malaquías Huitrón Velasco, Ricardo González Velasco —sobrino de Malaquías, de Fabela y de Del Mazo—.

Convencido de que tenía oportunidades reales de ganar la candidatura presidencial priista en 1964, encajó en la nómina a “todo” Atlacomulco: de Trinidad Mercado, a quien hizo jefe de intendencia, a Carlos Vélez Sánchez, Antonio Medrano Flores, Juan Montiel Flores —hijo de Maximino Montiel Olmos—, Luis Galindo Ruiz y Teodoro Mendoza Plata.

La libertad que le dio su amigo Adolfo López Mateos le permitió mantener sus alianzas con el clero, pues, como gobernador y gracias a las generosas limosnas que de las arcas públicas entregó, obró el “milagro” de que el Vaticano impusiera a su primo-hermano Arturo Vélez Martínez como primer obispo de la Diócesis de Toluca.

Las historias sobre cómo se manejaron estos familiares, base del moderno Grupo Atlacomulco, ya no se oirán jamás, pero, además de controlar la nómina estatal, Fabela y Del Mazo, en sociedad con su paisano el ingeniero Alfredo Becerril Colín, quien en el gobierno fabelista fue titular de Juntas Materiales, crearon algunas empresas —entre ellas las constructoras Mexicana de Obras Públicas y Morelos— fachada para apropiarse de recursos públicos.

Como se documentó en el libro editado en 2009 Negocios de familia, la biografía no autorizada de Enrique Peña Nieto y el Grupo Atlacomulco—que se sugiere como la primera parte de esta investigación—, se hicieron de contratos de obra pública para caminos de terracería y carreteras, sistemas de agua potable y alcantarillado, así como escuelas. Las dos constructoras, controladas por Becerril Colín, suscribieron acuerdos gubernamentales para construir puentes y hospitales, pero también para introducir drenaje y agua potable.

Ya luego, el profesor Hank González,  el nombre más conocido y el segundo más importante asociado a la palabra Atlacomulco, daría una lección sobre cómo usar, para beneficio propio, los recursos públicos hasta levantar un imperio familiar desde cargos gubernamentales… pero esa es otra historia.

Si se hace un análisis de gobierno y cargos públicos desde marzo de 1942, el camino lleva a una intrincada red de personajes, pero los nombres o los apellidos se repiten y entrelazan. Apenas tomó posesión como gobernador, Peña nombró a su tío, el ex gobernador y fallido candidato presidencial Alfredo Hilario Isidro del Mazo González, como titular del Consejo Mexiquense de Infraestructura; y al cuestionado hijo de éste, Alfredo del Mazo Maza, dirigente del Instituto del Emprendedor Mexiquense, luego secretario de Turismo y, más tarde, candidato a presidente municipal de Huixquilucan, quien ganó en las elecciones de 2009.

Peña no ha ocultado ni disimulado la preferencia por su pariente y aunque la Ley de Responsabilidades de los Servidores Públicos en el Estado de México prohíbe a los funcionarios la contratación de personas con las que tengan algún parentesco consanguíneo hasta el cuarto grado, ya por afinidad o civil, Peña no dudó en impulsar el proyecto político de su primo, primero nombrándolo titular del Instituto Mexiquense del Emprendedor, más tarde llevándolo a la Secretaría de Turismo, desde donde impulsó el malogrado proyecto “Resplandor Teotihuacano” y luego dotándolo de una candidatura para la alcaldía de Huixquilucan.

Los primos fallidamente intentaron impulsar el proyecto que buscaba convertir la zona arqueológica de Teotihuacán en un espectáculo de luz y sonido. El proyecto que se promocionaba bajo el eslogan de “las noches de Teotihuacán no volverán a ser las mismas”, no sólo enfrentó la oposición de los trabajadores sindicalizados del INAH, recuerda Jenaro Villamil en su libro Si yo Fuera Presidente, sino también a la opinión negativa de varios sectores de la población que veían con preocupación los excesos mediáticos del gobernador mexiquense.

El proyecto multimedia que sería admirado por 520 personas cada 45 minutos fue anunciado con bombo y platillo el 19 de septiembre de 2008 muy lejos del territorio mexiquense. En Monterrey los primos dijeron que con la iluminación contratada a la firma holandesa Phillips se mostraría al amanecer, al atardecer e incluso los eclipses de sol y luna en el mayor centro ceremonial de la cultura prehispánica.

En diciembre de 2008 los trabajadores de la zona arqueológica protestaron porque las obras afectaban los vestigios y acudieron, entre otras instancias, a la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados y lograron además un dictamen favorable del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios, adscrito a la Unesco, organismo que se pronunció por las suspensión de los trabajos y aunque los funcionarios defendieron a capa y espada el proyecto, en medio de la resistencia oficial quedó suspendido.

Del Mazo Maza no se ha librado de los escándalos. En 2002 fue investigado por la Procuraduría General de la República por presuntamente recibir, de manera irregular, una beca de 257 mil pesos de Pemex para estudiar un posgrado en Harvard. En el escándalo se vieron involucrados Juan José Domene Berlanga y Carlos Juarustin Septién, señalados por uso indebido de atribuciones y facultades y acusados más tarde de un desvió de mil 500 millones de pesos junto con su ex jefe, Carlos Montemayor.

Pero en ese entonces Montemayor creó para Del Mazo un puesto especial clasificado como “fuera de cuadro”. Alfredo se hizo acreedor a esa beca apenas tres meses después de haber ingresado a la paraestatal, aunque los estatutos exigían cuando menos tres años de servicio para usar la prestación, Del Mazo tampoco era “profesionista de planta”, otro de los requisitos que exigía la paraestatal, publicó Reforma.

Según la querella de la Contraloría, las autoridades de Pemex violaron numerosas disposiciones internas para favorecer al hijo del ex gobernador que recibió de manera especial la beca. Aunque en su momento también se habló de fincar responsabilidades a Del Mazo por la presunta sospecha de que al momento de recibir la beca no contaba con un título profesional para estudiar un posgrado, Del Mazo recibió más de 250 mil pesos para financiarse aquel posgrado, además de recibir permiso especial con goce de sueldo, prestaciones y sin interrumpir su antigüedad.

Alfredo desciende de una familia acomodada en el poder hace varias décadas. Su abuelo, Alfredo del Mazo Vélez, además de gobernador fue senador de la república y más tarde secretario de Recursos Hidráulicos el gobierno del presidente Adolfo López Mateos. Su padre, Alfredo del Mazo González, además de gobernar la entidad fue secretario de Energía, Minas e Industria Paraestatal y malogrado candidato a jefe de Gobierno del Distrito Federal. Es el tercero en la dinastía, licenciado en Administración de Empresas por el ITAM, con un postgrado en Administración y Finanzas por la Universidad de Harvard.

En su trayectoria dentro de la iniciativa privada destaca su participación en el Corporativo Banco Azteca y Grupo Financiero Serfín. Fue gerente de Financiamientos y Análisis de Mercados de Pemex. En el estado de México fue director general de Fomento a la Micro y Pequeña Empresa de la Secretaría de Desarrollo Económico en 2005, la cual transformó en el Instituto Mexiquense del Emprendedor y donde se desempeñó como director general hasta mayo del 2008; ese año fue nombrado secretario de Turismo de la entidad, cargo que ocupó hasta el pasado 28 de febrero, cuando se inscribió para contender por la alcaldía de Huixquilucan, que actualmente gobierna.

Del Mazo es uno de los políticos más activos de la red. Maneja cuentas en twitter @alfredodelmazo; en Facebook, http://www.facebook.com/adelmazomaza. Tiene además un canal en Youtube, http://www.youtube.com/user/alfredodelmazo y una página personal en el sitio http://www.alfredodelmazo.com. Otra cuenta la maneja en http://www.myspace.com/alfredo_delmazo.

De acuerdo con el perfil publicado en las redes sociales se dice soltero, con estudios de postgrado y dedicado a la política; no fuma y tampoco bebe, le gusta leer, correr y ver futbol; sus lugares para vacacionar son Ixtapan de la Sal, Palenque y Oaxaca; además administra una cuenta en Hi5. La elegancia y el buen vestir del edil lo hace contar con su club de fans que mantiene una cuenta en Facebook http://www.facebook.com/group.php?gid=76833712094.

Yocelyn, la mujer que no existe

* Yocelyn Buitimea Rojas debió haber sido su nombre. Quienes vivimos en Sonora sabemos que el primer apellido es de origen mayo, por lo que supuse debía ser integrante de la etnia del sur del estado. “Sí, mi amá era mayo, era de allá”, fue su respuesta. Yocelyn no es una migrante común, ya que ella migró más bien en el tiempo. Sin proponérselo, su madre le heredó la condición de pobre y no tuvo tiempo ni siquiera de darle una identidad.

 

Silvia Núñez Esquer/ Cimac

Hermosillo. Dueña de una mirada de desconfianza, Yocelyn llega al medio de comunicación por el que vemos desfilar a lo largo del año a muchas personas que acuden pensando que se les puede ayudar.

Dinero, cobijas, ropa, medicamentos, leche de bebé, pañales y muchos otros requerimientos son los que las personas de escasos recursos claman a través de los programas noticiosos de radiodifusoras, portales de internet y periódicos de Hermosillo.

“Señorita: vengo a ver si me pueden ayudar con pañales y leche”, suelta sin perder el tiempo Yocelyn dirigiéndose a la recepcionista. “Deja llamar a un reportero para que te atienda”, es la respuesta de rigor.

Con sus ojos de juventud preocupada, escudriña las paredes, las puertas de vidrio que conducen a otras áreas, y a las personas que nos encontramos en la recepción de la radio. Sus ojos tratan de alargar la visión como queriendo poder meterlos en las otras habitaciones para curiosear. Me pregunto: “¿Qué pensará Yocelyn que hay detrás de esas puertas?”.

Es 8 de marzo y 30 segundos después la recepcionista la despierta de sus elucubraciones: “no hay ningún reportero, si gustas esperar a que regresen para que te atiendan”.

“Sí, aquí espero, no traigo ni para devolverme al poblado (Miguel Alemán), así que mejor me espero”. Y es entonces cuando empiezo a aquilatar lo que está pasando.

Esta joven que podría ser una estudiante cualquiera con proyectos y sueños no anda “pidiendo”, sino que anda haciendo una gestión para sus hijos, pues llegó al medio de comunicación procedente de las oficinas de atención ciudadana del gobierno del estado, donde “sólo la traen dando vueltas”, según comentó, por lo que decidió cruzar la calle al ver que se ubicaba una estación de radio.

“¿Cuántos años tienes?”, pregunto sin poder contener la provocación de iniciar una entrevista periodística. “Veintiuno… casi veintidós”, contesta de inmediato como quien está acostumbrado a los interrogatorios.

“¿Y dices que necesitas leche y pañales?”, continúo sin que ella sepa quién soy ni para qué le pregunto eso. Después de varios cuestionamientos clave ya no veo el rostro de una chica de su edad, sino el de un grupo de mujeres que han sido excluidas por ser mujeres, por ser pobres, por ser migrantes, por ser indígenas, por ser nadie.

Yocelyn Buitimea Rojas debió haber sido su nombre. Quienes vivimos en Sonora sabemos que el primer apellido es de origen mayo, por lo que supuse debía ser integrante de la etnia del sur del estado.

“Sí, mi amá era mayo, era de allá”, fue su respuesta. Yocelyn no es una migrante común, ya que ella migró más bien en el tiempo. Sin proponérselo, su madre le heredó la condición de pobre y no tuvo tiempo ni siquiera de darle una identidad.

Hija menor de 16 hermanos, esta joven que es madre soltera de una niña de cuatro años y un bebé de seis meses, se sostiene limpiando vidrios, pues la epilepsia que padece no le permite emplearse como jornalera agrícola en la costa de Hermosillo, como lo ha hecho su hermana.

Aprovecha y trata de justificar su necesidad de pedir ayuda, pues las contrataciones en el campo son temporales: “Ahorita no hay”.

Su madre murió de un tumor cerebral cuando ella tenía nueve meses de edad, sin haberla registrado aún por lo que no cuenta con ningún documento que acredite su identidad.

Fue melliza de nacimiento, pero su hermano murió a los 33 días debido a la desnutrición. De pronto, al morir la madre, una de sus hermanas 14 años mayor que ella se convierte repentinamente y sin pedirlo, en madre, pues la acoge y cría como si fuera su hija.

Ambas han conocido la pobreza profunda, viviendo en jacales, en galeras, o como ahora, en una invasión “que está más lejos”, describe Yocelyn.

Han sobrevivido desempeñando los oficios del campo en la parte más difícil y agotadora. En tiempos infértiles valiéndose de cualquier hálito de energía para desempeñar un trabajo que les reditúe unos pesos para medio vivir.

“Dices que eres soltera y tienes hijos. ¿No estás inscrita en el programa Oportunidades?”, pregunto con excesiva ingenuidad, a lo que ella responde de inmediato: “No puedo porque no tengo credencial (de elector)”.

Poco a poco me doy cuenta que el de Yocelyn no es un problema de rutina, no es la falta de leche o pañales, no es que necesite ropa para sus hijos, tampoco es que no tenga ganas de andar de oficina en oficina “pidiendo” artículos para sus dependientes.

El problema de Yocelyn es nada menos que el de la exclusión social en el más amplio sentido. Su pobreza es extrema, y nunca ha tenido oportunidad de desarrollar capacidades.

No tiene acta de nacimiento, no cuenta con un aviso de nacimiento, no tiene credencial de elector, no sabe leer ni escribir, pues aunque acudió temporalmente a clases para adultos a los 15 años, nunca ha tenido la experiencia de ir a una escuela con compañeros de su edad, ni de graduarse de algún nivel básico, ni siquiera de un oficio manual, no tiene idea de lo que es la atención a la salud, como no sea en campañas masivas de vacunación, y atención hospitalaria las dos veces que ha parido, no sabe utilizar los anticonceptivos, y habla de que quisiera estudiar como cualquier otra joven.

Con ese panorama descrito por mi ahora entrevistada, me quedo sin una noción que me ayude a tratar de ubicar a Yocelyn en los grupos llamados “vulnerables”.

La “Cruzada contra el Hambre” anunciada recientemente por el gobierno federal es una salida ridícula si se piensa en contrarrestar lo que viven muchas familias de jornaleras y jornaleros en el poblado Miguel Alemán.

El peregrinar de Yocelyn y de su hermana mayor Mirna Elizabeth por las dependencias que les podrían ayudar a regularizar su situación de identidad, sólo ha servido para iniciar un juicio para lograr su acta en el registro civil, pero nadie se ha ocupado de garantizar que suceda.

No ha habido funcionario o funcionaria que dé seguimiento al caso de Yocelyn. Su hermana-madre ha acudido a cuanto funcionario o partido político ha visitado el poblado Miguel Alemán. El pretexto es que en la carta de inexistencia de documentos el nombre está escrito con J en lugar de Y.

“Todos nos han prometido que arreglarán esta situación, pero seguimos en lo mismo, ella no tiene acta y yo estoy desesperada”, expresa Mirna.

“¿Y tu papá?” –insisto en mi indagatoria–. “Vive en Navojoa, pero no me quiere, nunca me ha querido”, contesta inmediatamente Yocelyn. Su expresión es de desconfianza, de alerta, de impaciencia y de una gran necesidad de imprimir contundencia a sus palabras, tal vez para hacerlas creíbles.

Me doy cuenta de que en el fondo lo que sucede es que Yocelyn no existe. No sólo porque no tiene acta de nacimiento, sino porque nadie la ve. No hay quien capte que detrás de esa mujer tímida que lanza directa la petición de que necesita comida y ropa para sus hijos, está la realidad “real” del Estado.

No es cierto que seamos un Sonora en paz, mientras las mujeres no lo estemos. No es verdad que se practique una atención ciudadana con calidad, mientras haya personas sin nombre formal.

No existe una política de combate a la pobreza, si ella no puede acceder directamente a los programas de gobierno como Oportunidades, pues aunque su hermana sí lo tiene, a Yocelyn la cuentan como una hija y no como la jefa de familia que es.

El DIF no sirve de nada si permite que familias como Yocelyn y sus dos hijos dependan de que tenga una credencial para identificarse, y en lugar de acelerar los trámites, la lanzan a un mundo hostil para una analfabeta como ella.

Yocelyn no tendría por qué ser protagonista de un juicio tardado, ni pagar un cinco si quiera, pues ella no es la responsable de no haber sido registrada.

En Sonora viven 26 mil 56 mujeres indígenas y representan 2.3 por ciento de la población total. La mayor proporción de mujeres que hablan lengua indígena se expresan en mayo, lo que constituye 46.7 por ciento.

La tasa de analfabetismo entre indígenas mayores de 15 años es más alta en mujeres (20.4 por ciento) que en hombres (14.1 por ciento).

El poblado Miguel Alemán se ha convertido en una opción de residencia para migrantes indígenas y no indígenas que vienen de otros estados o de otros puntos de Sonora al trabajo como jornaleras y jornaleros.

Gran parte se quedó a vivir ahí por lo que sus hijas e hijos nacieron en territorio sonorense. Pero no todos los meses del año hay trabajo, así que algunos regresan, pero otros se quedan a esperar la próxima temporada. Por eso hay casos como el de la madre  de Yocelyn, quien tuvo ahí a sus hijos y falleció en el mismo lugar.

A la fecha no existe un programa que pueda hacer que la sonrisa vuelva al rostro de quien debería tener la seriedad como excepción. Yocelyn Sotelo Buitimea es el nombre que llevará cuando pueda ser registrada. “Son los apellidos de mi cuñado y mi hermana”, dice por fin entusiasmada. “Así me van a poner, como ellos”, reitera.

Mirna, su hermana, nos confirma: “La queremos registrar como hija, yo la he criado, y he visto por ella, pero como no tiene acta, estoy amarrada, ya no sé qué hacer”.

Su situación es inverosímil. No porque sus dichos parezcan falsos, sino porque no se puede creer cómo en el 2013, en un estado como Sonora que presume de riqueza y desarrollo, de abundancia, de paz, le “asesore” a una joven que no sabe leer una lista de trámites y documentos que debe conseguir para poder obtener su identidad, por los que además ha tenido que pagar.

Sus hijos son una especie de nietos de la hermana que la crió, a ellos los pudieron registrar con una credencial de Yocelyn, del sindicato de jornaleros, única identificación que ha tenido en la vida.

Siendo mexicana y sonorense esta joven trabajadora parece una extranjera en su tierra. Su respuesta a las preguntas de si tiene Seguro Popular, o si accede a beneficios de los programas contra la pobreza, de inmediato nos recuerda a las y los migrantes latinos en Estados Unidos: “No tengo papeles”.

Y es que, inconcebible, pero cierto, Yocelyn simplemente no existe, por eso no la ven. Y al despedirme de ella pienso: qué extraña forma de conmemorar el Día Internacional de la Mujer.

 

*Si alguien desea donar artículos útiles para niña de 4 años y niño de 6 meses, o para Yocelyn, comuníquese con Mirna Elizabeth Buitimea a los teléfonos 6622911549 y 6621964246.

Manhattan Skyline

Miguel Alvarado

¿Qué significa mirar por encima del hombro, en otros ojos o la barra de la cantina que nada pide, excepto dinero? Un caballero no abandona a su vieja señora. Lo dicen hasta los futbolistas italianos, figurines mercantiles de negros corazones pintados de Flying Emirates. El día termina por arrimarse a los vasos del licor y a las pláticas amargas en la mejor mesa del lugar.

 

*

Bueno, caminan solas pero no tanto. Buscan un lugar para sentarse y tomar helado, pero si no se puede no habría problema. Las 12 del día en la ciudad de México son las horas más nebulosas, las horas del Metro líquido o las puertas cerradas en oficinas públicas. A esa hora ni un Delicado es amoroso, ni siquiera en vacaciones, cerca de la playa o la ciudad más silente.

 

*

Ese día vimos un OVNI. Bueno, no lo vimos, le tomamos una foto con la cámara en mi panza, apuntado al cielo nomás porque sí. Horas después miramos las fotos y allí estaba. Una bola metálica por encima de nuestras cabezas y los maizales secos, hasta con su colita aerodinámica para que los saltos cuánticos sean más sencillos. Se la enseñamos a la abuela, que miraba la tele. Luego de verla dos segundos, dijo que era un pato silvestre, de esos que luego cazan en los estanques de San Pablo.

 

*

Los viejos querían jugar futbol pero no podían. Y a los niños no los dejaban. Justo enfrente, más allá de las fuentes y los ambulantes estaba el alcalde de Ecatepec, un tal José Luis Gutiérrez Cureño, que leía un extenso informe de obras y buenas intenciones. Luego de tres horas la mayoría dormitaba como dios manda en un suplicio como ése. Pero despertaron a tiempo para aplaudirle a los señores que harto hacían con gobernarlos, malagradecidos éstos.

 

*

Enfrente del ventanal los albañiles construyen una casa. Tiene el techo inclinado para que la lluvia resbale y los dueños se sienten a escucharla, porque esa casa no tiene cuarto de televisión. Mirarán, porque a veces con eso basta, a agentes de la CIA disfrazados de motociclistas que piden limosna frente al zoológico de Chapultepec, mientras sus amigos pelean con choferes salvajes para que les paguen el atropello. Cualquiera. El que sea.

 

*

A veces lo envuelven a uno en cobijas y suéteres, aunque haga mucho calor. La ventana abierta y los cables de luz se mecen apenas porque no hay agua ni viento en este filo de mundo, tasajeado por una bandera descolorida amarrada a la antena del SKY.

 

*

De veras teníamos mucha hambre. Unos porque estuvieron tres horas escuchando el informe del presidente municipal. Otros, porque íbamos llegando ahí porque sí, aunque en realidad íbamos de paso, pero vimos todas las ollas y las barbacoas, en el jardín principal. Un montón de gente corría con sus cocas y sus tacos y nos formamos. Alcanzó hasta para las visitas, porque una comilona nunca está completa sin los señores gorrones.

 

*

¿La serenidad es mi objetivo? Serenidad y paciencia, diría Kalimán, el hijo de Kali a su aprendiz, Solín. ¿Y entonces un helado de limón es la serenidad? ¿Los escritos? ¿El cuarto donde duermo? Selene. El mundo está en calma, al menos de aquí hasta donde alcanzo a ver. Pero tal vez sería lo mismo si estallara, si se abrasara o mirara morir o matara. Los movimientos coordinados de Anabel destruyen todo, pero son arcos perfectos de fuerza y luz que limpian como pueden el lugar por el que pasan. La certeza para ella son 100 pesos por dos horas y estar aquí, hablar con su niña. Nadie dijo que fuera verdad, porque no es necesaria. ¿Por qué no tengo preguntas? ¿A qué hora va a jugar la selección?

 

*

Yo sé leer la mente. La tuya. Es un libro abierto que no exige demasiada literatura. Al contrario, es un compendio de buenas y sencillas imágenes que están ahí, un poco mal colocadas pero con el mejor de los colores, de lo que antes se llamaba tecnicolor. Como todas, están enfermas pero pueden recuperarse con algunas atenciones y mucha oscuridad. Ahora comprendo que estés aquí, en terapia intensiva y con las luces apagadas. No te duelen los ojos, o qué se yo. Y ahora no está tu esposo, para decirte qué demonios hacer con tanto libro usado.

 

*

La última vez que lo entrevistaron las televisoras, dijo que “estaba generando varo”. Eso, después de que el pueblo entero lo tundiera a golpes y casi le cortara la lengua. Todavía tuvo tiempo de terminarse su agua embotellada y guardar con cuidado el envase, como si nada estuviera pasando. Cosas rara, uno de los linchadores recogió aquella basura y lo depositó en un bote, cuidándose de no embarrarse con la sangre. Después se mezcló con la bola y le propinó al herido unos cuantos puntapiés, más divertido que enojado, mientras sus cuates sacaban fotos y videos. Pa’l feis, dijeron algunos, allá en Santa María, Ecatepec.

 

*

Como que quiere llover pero el calor no se quita. La bandera en El Calvario ondea como reflejo acuático sobre los árboles más altos, homicidas. Me acuerdo de Caracas y su Plaza Venezuela o algo así, toda oscura y afiebrada, donde nos sentamos a ver las sombras. Yo no veía nada, sólo a Selene, que estaba junto a mí, mirando con los ojos cerrados, muy pegada a mi hombro con su blusa blanca.

 

*

Los agujeros en el brazo de Luis son como los cráteres en el suelo negro del Paricutín. Abrasados, Luis y el Paricutín se excavan sus profundidades, cada uno con un cigarro del tamaño adecuado. Mientras, la luna se refleja en la ventana, a tres pisos de altura, en el consultorio de los dentistas.

El ejemplo

* El panorama para México es el que Chiconautla ha elegido, pues así están reaccionando algunas comunidades ante el llamado crimen organizado y la política de seguridad pública de Peña Nieto. Al final, su estado, el de México, les pone el ejemplo a los demás.

 

Miguel Alvarado

La solución final de Enrique Peña para las violaciones y torturas de miembros del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra fue la que enseña la Procuraduría, y que practican el policía de esquina o el funcionario de mostrador. El “ustedes disculpen” del presidente no le ayudó a mejorar la imagen que ya se cuaja y quedará de él para los próximos seis años. El papel de Peña, un hombre que puede que decida los menús pero no los proyectos empresariales ni los sociales, es apenas el de un lector de discursos, uno más fácil que el otro si se puede, y tras bambalinas el de un hombre agotado, enojado pero consciente de que está parado en el negocio de su vida. Vive fuera de este mundo, al menos fuera de México. Constantes viajes por los motivos más disímbolos atraen su atención. La muerte y funerales del venezolano Hugo Chávez o la investidura de Francisco como papa son lo mismo para él, que acude presuroso y luce lo mejor que puede.

Peña es presidente pero está alejado del ciudadano. No sabe, porque no le importa, qué se tiene que hacer para mejorar la seguridad por ejemplo o bajar los índices criminales. La agenda presidencial es clara y no permite desvíos porque además, para qué querría irse por otro lado. Ubicado en lo que es y lo que será, las respuestas a los cerca de 2 mil 500 ejecutados en dos meses pueden ser más claras y aquel “perdónenme” lanzado a los de Atenco adquiere otro cariz. En mayo del 2006, un día después de que la policía tomó las calles de San Salvador, la cabecera municipal estaba desierta. La sangre todavía estaba en calles y paredes y el centro cultural, junto a la cerrada presidencia, mostraba la violenta acometida de los enfrentados. La gente se encerraba en sus casas y los pocos que salían no podían disimular el mido.

El terror duró semanas pero años en el caso de los afectados. Atenco se convirtió en símbolo de la ignominia gubernamental en el Estado de México y los detalles recorrieron el mundo. Hoy, con Peña en la presidencia del país, otro pueblo del Edomex encuentra ese mismo miedo, aunque por razones distintas.

Santa María Chiconautla es un pueblito ubicado en Ecatepec, el municipio más poblado de la entidad, que administró Eruviel Ávila como presidente municipal en dos oportunidades. Ahí, los colonos capturaron a un presunto secuestrador de mujeres adolescentes y lo golpearon hasta que reveló el paradero de al menos una de ellas. Los habitantes sostienen que entre seis y diez mujeres han sido plagiadas en los últimos meses y apuntan que las autoridades no pueden resolver los casos. Estas últimas se defienden como pueden y afirman que apenas hay tres reportes de desapariciones en el lugar. El alcalde de Ecatepec, Pablo Bedolla, un priista, considera que su municipio está en paz y que Chiconautla es un pueblo muy bello. Y nada más.

Los vecinos, con el miedo y el enojo cruzados, aseguran que formarán grupos de autodefensa para protegerse de la delincuencia. El intento de linchamiento sucedió el 15 de marzo, cuando un joven de 20 años fue acusado de robarse a dos niñas de la primaria Sor Juana. Golpeado, lo llevaron al zócalo del pueblo, donde sólo atinó a decir la ubicación de algunos bares donde podrían estar las desaparecidas. “Estaba generando varo”, dijo el muchacho cuando la televisión le acercó los micrófonos. Pero eso no resolvió nada. Los vecinos decidieron suspender las clases y para el domingo 17, algunos carros del ejército patrullaban ya el lugar, para garantizar la seguridad. La presencia militar, al menos en el Edomex, nunca ha sido efectiva, como lo demuestra el sur mexiquense, dominado por cárteles de la droga como el de La Familia.

El 18 de marzo, un bar en Los Reyes La Paz, cerca de Ecatepec, era incendiado por presuntos militantes de La Familia. El saldo fue de un muerto.

El 19 de marzo, por la tarde, un enfrentamiento entre ese cártel, policías y militares dejaba 7 muertos en Valle de Bravo, en ese sur ingobernable. Las autoridades culpan de la violencia estatal a un enfrentamiento entre Familia y Caballeros Templarios. Lo único comprobable es que en el Edomex el ejemplo de una policía autónoma o ciudadana, al margen de la ley, comienza a tomar, aunque la última experiencia en Amatepec, también en el sur mexiquense, no fue buena, pues luego de anunciar la creación de un cuerpo policiaco, fueron secuestrados los organizadores de aquel movimiento. Hasta la fecha, nada se sabe de ellos.

Allí, en Valle de Bravo, la versión oficial señala que una camioneta Ford con 10 personas a bordo disparó a una patrulla formada por policías y militares en la zona conocida como Pinal del Marquesado, que se ubica muy cerca del residencial Avándaro. Esta zona es ubicada por habitantes de Valle de Bravo como la sede del cártel de La Familia, pues está enclavada en la serranía y es paso para llegar a Otzoloapan y Luvianos. En El Pinal los de La Familia han sentado una base de operaciones luego de chantajear a los habitantes de las comunidades cercanas. Daban protección a dueños de aserraderos, a quienes les garantizaban seguridad en los transporte de madera. Quienes no cooperaban eran secuestrados hasta que el mismo fenómeno de la autodefensa se presentó en el caso de un hombre, retenido por los narcotraficantes. Parientes del afectado se armaron y organizaron para rescatarlo, ubicando su paradero en una casa en los bosques. Allí mataron al vigilante y se llevaron a su familiar. Luego, esperaron el regreso del resto de los sicarios, a quienes enfrentaron y desalojaron de la zona. El involucramiento de autoridades es evidente y ni siquiera se oculta. Sólo así se puede entender el grado de impunidad del narcotráfico en México. Hace un año, el ejército desmanteló una estación de radio de los narcos en aquella región, donde se realizaba monitoreo de policías y militares. El sur mexiquense observa un reacomodo entre cárteles, pero no significa que salgan de la región. El presidente Peña ha dicho que los resultados en materia de seguridad podrán verse hasta dentro de un año.

Rafael de la Garza, del colectivo La Digna Voz, escribe que hay una diferencia entre policías comunitarias y grupos de autodefensa. Los primeros, sostiene, “obedecen a las autoridades de los pueblos y comunidades, que mantienen operando sus propios sistemas normativos, llamados por algunos usos y costumbres. En este sentido no son un fenómeno reciente, ya que en el sistema de cargos de las comunidades indígenas existe la figura del guardián del orden, quien puede detener al supuesto delincuente pero está obligado a remitirlo a las autoridades locales, quienes a su vez los ponen a disposición del ministerio público. No reciben un salario por sus actividades – la comunidad les proporciona alimentos refugio- y las armas que utilizan normalmente son de su propiedad y no son de uso exclusivo del ejército. La cantidad de miembros de las comunidades que se han incorporado a dichos órganos ha crecido acorde con el nivel de violencia. En todo caso su legitimidad descansa, en última instancia, en el convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo así como en la constitución mexicana”.

Los segundos “Los grupos de autodefensa, por su parte obtienen su legitimidad de un grupo de la comunidad y por lo tanto no tienen la obligación a rendirle cuentas de sus acciones a los consejos o asambleas. Al identificar una amenaza, miembros de la comunidad deciden armarse para enfrentarla y hacer justicia según les parezca, aunque siempre en nombre de los habitantes de su región o localidad. El armamento utilizado puede incluir armas de alto calibre y, en teoría no reciben un pago por su trabajo. Empero y debido a las características mencionadas pueden ser cooptadas por los poderes fácticos de la región donde operan, convirtiéndose así en grupos paramilitares. Su legitimidad proviene de sí mismos y de su posición frente a la amenaza identificada”.

Todavía identifica a otro grupo, los paramilitares, a quienes describe como guardias blancas y que fuero armados por los grupos de poder de la zona. No tienen legitimidad porque son empleados de alguien. Tienen armas sofisticadas y han podido recibir entrenamiento militar, así como jerarquía está determinada por lo castrense.

El panorama para México es el que Chiconautla ha elegido, pues así están reaccionando algunas comunidades ante el llamado crimen organizado y la política de seguridad pública de Peña Nieto. Al final, su estado, el de México, les pone el ejemplo a los demás.

Más allá de las esporas

* La Isla de los Hongos, escrito por Philip M. Fisher, es uno de los cuentos que ofrece el título Mares Tenebrosos y que junta a ciertos clásicos, no todos tan precisos pero sí entrañables, en 624 páginas. El mejor momento para leer se encuentra en alguna parte del día de mañana, pero estos cuentos, y más cuando se trata de tantas hojas, son adictivos aunque inocentes.

 

Miguel Alvarado

La Isla de los Hongos no se encuentra en los mapas pero delimita la frontera física de las exploraciones del hombre. Más allá, las montañas treman y despiden fulgores casi sangrientos que alimentan minerales inteligentes, plantas danzarinas y árboles genuflexos que agradecen la carne recibida a su enorme dios de piedra.

Pero estos hongos badulaques no son lo que parecen. Quienes llegan a esa isla, por tontos que sean, comprenden de inmediato la suerte que les espera si no consiguen escapar. Náufragos todos, batallan con esporas que les cubren todo el cuerpo hasta lograr meterse al torrente sanguíneo. Lo fungoso –dicen las abuelas- no se quita.

Tampoco se le quita a la editorial Valdemar las ganas de editar libros de terror. Hace años, en Toluca cualquier tomo flacucho costaba no menos de 300 pesos y una señora compilación hasta 700 pesos, siempre y cuando pudiera encontrarse. Los tiempos han cambiado y los procesos de impresión también. Ya no son tan caros, aunque están ilustrados al estilo Disneylandia que, por otra parte es el Imperio, apuntan hasta los hijos del Rey León.

Valdemar es española y por lo tanto hay que saber perdonar si se quiere leer cuentos de terror donde el mar es personaje durísimo. Tiene 15 colecciones con nombres tales como Planeta Maldito o Grangaznate. Pero a pesar de ello son respetables compilaciones que compiten con cualquiera, salvo por las traducciones, limpias, eso sí, pero llenas del regionalismo tan curioso que hasta en los partidos del Barcelona aparecen como astros balompédicos.

La Isla de los Hongos, escrito por Philip M. Fisher, es uno de los cuentos que ofrece el título Mares Tenebrosos y que junta a ciertos clásicos, no todos tan precisos pero sí entrañables, en 624 páginas. El mejor momento para leer se encuentra en alguna parte del día de mañana, pero estos cuentos, y más cuando se trata de tantas hojas, son adictivos aunque inocentes. Todavía no hay alguno que se acerque a la mortal belleza de las Crónicas Marcianas o a la tenebrosa carcajada de Ibargüengoitia, verdaderos maestros en el arte de estremecer. Pero sí aparece Lovecraft, compilado con su Noche del Océano, quizás el más profundo y literario de sus barrancos, escrito a cuatro manos con R. H. Barlow, muerto prematuramente por los disgustos de su envidia; la extraña joya pre-gore, Al otro lado de la Montaña, de Michel Benabros, funciona aquí como El Relato. Como si fueran mexicanos, a los personajes todo les sale mal y al final, claro, al final se mueren, aunque no del todo, pero para llegar a la última puerta de la desintegración han tenido que ver cómo una tripulación enloquecida de hambre hace platillos gourmet con el cuerpo de su capitán o campos de flores caminantes, esquivas, elusivas y hasta pedantes, que se niegan a responder acerca de sus arrebolados pétalos. Nadie querría ir más allá de esas tierras, estigmatizadas como Atenco o el Acapulco de los Zetas, aunque libre de la presencia humana.

Valdemar tiene un público juvenil pero su propuesta, a veces, radica en el rescate de cuentos, relatos o novelas cortas inencontrables en español, lo que representa de por sí cierta ganancia porque una cosa es leer en inglés y otra traducirlo correctamente.

En las oscuras páginas de Mares Tenebrosos el cuento formal y clásico ha hallado su lugar. Los diálogos simples y las descripciones acuciosas se mezclan con el cotidiano idioma marino y la simpleza del idioma. Así, los bergantes lo mismo aparecen como pícaros o personas que realizan una faena y el nostromo es fácilmente identificable como un contramaestre. De paso, la literatura hechiza es combatida por Valdemar, aunque ésa no sea su intención. Las distancias entre el Harry Potter de la moderna pero igualmente pérfida Albión y la siniestra mar son de abismo insondable.

Las técnicas narrativas no han cambiado pero sí las intenciones. Mientras la escritora más rica de Inglaterra superpone imaginación al talento y su editorial inunda el mundo con libritos chafas, descuadernados y el terror al estilo Hollywood insiste con criaturas retorcidas y que habitan las regiones más profundas del mal, el horror apenas deslizado de un navío sin tripulación aborda sin sentir al lector-pasajero y lo hace suyo en el sentido más exacto.

La ficha técnica indica 19 historias y poco más de 300 pesos por el volumen, cuya pasta gruesa le ayuda a aparecer un poco mejor presentado.

No hay nada como un buen susto o un crimen sin resolver, y más si las olas están pobladas por fantasmas. No importa que, al final, sea mera espuma el cadáver carcomido de aquel que robó el tesoro de un barco pirata.

La solución de Peña

* El gobierno de Enrique Peña Nieto pretendió dar por concluido el caso de 11 mujeres víctimas de tortura sexual ocurridos en los operativos policiacos del 3 y 4 de mayo de 2006 en San Salvador Atenco, Estado de México, pese a que ellas no han accedido a la justicia.

 

Anayeli García Martínez/ Cimac

El Estado mexicano se encamina a recibir más condenas por violar Derechos Humanos, al fallar en su pretensión de que los casos no sean revisados por la CIDH.

El gobierno de Enrique Peña Nieto pretendió dar por concluido el caso de 11 mujeres víctimas de tortura sexual ocurridos en los operativos policiacos del 3 y 4 de mayo de 2006 en San Salvador Atenco, Estado de México, pese a que ellas no han accedido a la justicia.

En la misma tónica, la cancillería y el Gobierno del Distrito Federal trataron de frenar el caso de la muerte de la abogada y defensora Digna Ochoa, para evitar que sea admitido por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Esta semana, una comitiva del Estado mexicano acudió a Washington para responder ante la CIDH por ambos casos y aprovechar para dar por concluidas las acusaciones e impedir que sean motivo de escrutinio o de una eventual sentencia internacional.

Lía Limón, subsecretaria de Asuntos Jurídicos y Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, y Juan Manuel Gómez-Robledo, subsecretario para Asuntos Multilaterales y Derechos Humanos de la cancillería, fueron los encargados de esa tarea.

Ambos ofrecieron dar por concluido con una “solución amistosa” el caso de tortura sexual que puso en jaque la campaña presidencial de Peña Nieto, toda vez que el priista fue acusado de ordenar los operativos que dejaron como saldo 47 mujeres detenidas, 27 de ellas violadas sexualmente.

Como gobernador del Edomex, Peña Nieto aseguró que las denuncias de violación sexual podrían ser acusaciones prefabricadas, porque así eran las tácticas de grupos radicales, y más aún en mayo de 2012 como candidato presidencial reiteró que los operativos fueron una acción para “restablecer el orden”.

Luego del testimonio de Bárbara Italia Méndez, quien relató cómo fue detenida y torturada, el Estado mexicano reconoció que hubo excesos, pero Lía Limón sostuvo que no se trató de una estrategia orquestada por altos mandos, ofreció su “solidaridad” y manifestó su disposición de llegar a un acuerdo con las víctimas.

Gómez-Robledo dijo que México tenía una política de “soluciones amistosas” en casos ventilados ante la CIDH como una forma idónea de reconocer las obligaciones del Estado frente a las víctimas. Recordó que de 2006 a 2012 se concretaron 21 acuerdos de este tipo.

Incluso el subsecretario explicó que ya habían elaborado una propuesta que comprendería rubros como una revisión de las investigaciones penales, una compensación económica, tratamiento médico y psicológico, legislar sobre el uso legítimo de la fuerza, y apoyos como educación y vivienda.

Sin embargo el Estado fracasó en su intentona de dar por concluido el caso ante la CIDH, ya que las víctimas rechazaron la propuesta al señalar que desean seguir con el litigio hasta lograr que llegue ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CoIDH), y eventualmente dicte una sentencia contra México.

 

PGJDF se lava las manos

 

En la otra audiencia, relacionada con la solicitud de la familia de la abogada Digna Ochoa  presuntamente asesinada en octubre de 2001– para que la CIDH dé entrada al caso, aún falta ver la decisión de los comisionados para saber si el Estado mexicano logró su pretensión de frenar la petición.

En 2012 este órgano autónomo de la Organización de Estados Americanos recibió 273 peticiones de casos de México, lo que lo convierte en el segundo país –sólo detrás de Colombia– con más acusaciones por violar los Derechos Humanos (DH).

La familia sostiene que el caso de Digna es emblemático por las irregularidades que se cometieron en las investigaciones, pero la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal rechazó las acusaciones.

En 2012 la dependencia capitalina concluyó que Ochoa se suicidó de tres balazos.

Jorge Antonio Mirón Reyes, subprocurador jurídico de la PGJDF, argumentó ante la CIDH que el caso ya se cerró en México, y que en todo caso la defensa legal estuvo en falta porque no impugnó la decisión, y por tanto no debe ser admitido.

Para justificar el “impecable” desempeño de la autoridad en las pesquisas, el funcionario presumió que la fiscalía especial que se creó para investigar lo ocurrido realizó mil 500 diligencias y 269 intervenciones policiales; obtuvo 282 declaraciones y analizó 595 informes de la policía y otras autoridades.

Dijo además que se agotaron las diversas líneas de investigación: la presunta participación de militares, hipótesis que fue desvirtuada conforme avanzaban las indagaciones; el trabajo de Digna en el estado de Guerrero, que tampoco prosperó, y la del suicidio, que al final se fortaleció.

Pero para la Asociación Nacional de Abogados Democráticos y el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional, en este caso debe quedar claro que las indagaciones fueron sesgadas y parciales.