Toluca fragmentada

* Sin dinero y con dudosos comicios celebrados, los líderes morales y populares de la zona norte de Toluca retomaron una propuesta que tiene ya más de 10 años en la mesa de las posibilidades, aunque nunca se ha formalizado como hoy: la separación de las cuatro delegaciones para formar un nuevo municipio.

 

Miguel Alvarado

La zona norte de Toluca es una de las más pobres del municipio. Asentamiento otomí, está formada por San Pablo Autopan, San Cristóbal Huichochitlán, San Andrés Cuexcontitlán y Otzacatipan, entre los pueblos más representativos, al norte de la capital. Comparten una población de al menos 85 mil habitantes, del millón total que tiene Toluca. Allí es donde están las comunidades más pobres del territorio, según datos del INEGI para el año 2000. Así, el Ejido de San Mateo Otzacatipan está clasificado con marginación muy alta mientras que San Diego Otzacatipan, San Salvador y La Trinidad de Huichochitlán; San Carlos, Ojo de Agua y El Cajón, en Autopan; y San Juan Cuarta Sección y La Trinidad en Cuexcontitlán forman parte de las 10 poblaciones con alto grado de pobreza, difunde el ayuntamiento local. Los poblados son parte de las 24 delegaciones en las que se divide Toluca y a simple vista destaca la pobreza en la que están sumidas. Si bien son semirurales, el abandono de calles y falta de servicios no puede negarse de ninguna manera porque ni siquiera se esconde. Apenas las vialidades principales están pavimentadas pero llenas de baches y el comercio se desarrolla en otros lugares. Esta parte de Toluca estaba diseñada, desde hace 10 años, para recibir a un millón de nuevos habitantes porque era el único lugar donde podrían construir zonas habitacionales. Poco a poco, aquella previsión se ha cumplido y las 4 delegaciones ven disminuir sus tierras de cultivo y pastoraje. Los estanques que riegan la región han sido desecados y eliminados lentamente y la gran mayoría de la santiguas haciendas han sido demolidas. Sólo se conservan los nombres para las nuevas colonias y calles, trazadas según la conveniencia del momento.

Autopan, por ejemplo, ha sido “descubierta” por políticos que encuentran allá la discreción suficiente para construir enormes mansiones o comprar grandes extensiones de terreno. Servidores públicos como Fernando Zamora, ex líder magisterial en el SMSEM o la familia de José Manzur, senador por el PRI, han construido sus residencias y hasta bodegas donde almacenan, en el caso del último, una colección de autos Mustang. Pero estas particularidades tienen sin cuidados a los habitantes originales, quienes aceptan incluso que el nuevo estadio de la Bombonera, del equipo de futbol profesional de la ciudad, se construya allí. Saben que la derrama económica llegaría, aun a costa de perder sus propiedades y cambiar sus rutinas. El mercado de Autopan, el antiguo tianguis de Toluca, parece darles la razón, aunque quienes venden no son comerciantes oriundos. Igualmente, los planes de ayuntamiento local incluyen una Escuela del Deporte y la rehabilitación de tianguis, además de reuniones para conocer de cerca las problemáticas de la región. Todo ha funcionado bien. Los anuncios sobre las obras ya fueron realizados y nadie se opuso. Las reuniones se llevaron a buen término pero cuando se habló de los apoyos económicos para los pueblos, las autoridades recularon. No habría nada para la zona norte, al menos no como lo esperaban los representantes populares, enfrascados por su lado en una elección de autoridades auxiliares o delegados que ha derivado en carreteras bloqueadas abiertas acusaciones de fraude e intervencionismo. Sin dinero y con dudosos comicios celebrados, los líderes morales y populares retomaron entonces una propuesta que tiene ya más de 10 años en la mesa de las posibilidades, aunque nunca se ha formalizado como hoy: la separación de las cuatro delegaciones para formar un nuevo municipio, eminentemente otomí, que respete usos y costumbres y genere dinero para la zona. En un entorno en el que la principal preocupación del gobernador Eruviel Ávila es saber dónde recalará entre julio y septiembre del 2013, pues se da como un hecho que abandone el cargo, los otomíes han sido olvidados sistemáticamente. Ni siquiera los programas de asistencia social etiquetados han llegado porque, aseguran, sólo son puntuales en tiempos de elecciones. La idea de la separación se ha hecho pública y aunque ahora es todavía una propuesta sustentada en el enojo, se redacta un pliego que se hará llegar a la Cámara de Diputados local. Ese enojo, claro, se ha incubado por decenas de años de marginación e indiferencias. El encargado de dar la cara es el delegado de Cuexcontitlán, Antonio Mejía Ramírez, quien acusa abiertamente al municipio de ignorarlos y pasar por alto los derechos de los pueblos originarios. “Lo que queremos es que no sea tomada la petición con alguna intervención de partidos políticos, sino que sea valorado nuestro sistema político y los valores culturales”, dijo luego.

Las elecciones de autoridades auxiliares se realizaron en Domingo de Ramos, dijo Mejía, una fecha sagrada para las comunidades, pero las protestas no se centraron en la parte religiosa, como sucedió con de San Mateo Otzacatipan, que bloquearon las vialidades Aeropuerto y López Portillo y acusaron al sacerdote del lugar de intervenir abiertamente, consignaba el diario local Alfa, el 9 de abril. Los ganadores fueron, concluyen los más de 300 inconformes, respaldados por la Iglesia y el ayuntamiento.

“El pueblo está enojado” –expresaban- “nosotros apoyamos a Martha Hilda González Calderón, para que se convirtiera en presidenta municipal, pero ella se metió con el párroco y eso no nos gustó”, recababa la reportera Yamel Esquivel, quien narra que todo empezó “el domingo 24 marzo, cuando en plena misa, Daniel Valdés, el sacerdote de la comunidad desde hace 13 años, hizo un llamado a votar en las elecciones ciudadanas de autoridades auxiliares; no sólo ello, al momento de bendecir las palmas de los feligreses, les recordaba votar por la planilla Verde”.

Las protestas y las pruebas son insuficientes hasta ahora para anular las elecciones. La intromisión de la iglesia en asuntos comiciales es práctica común, pero el fondo se traduce como el interés político de los ganadores, quienes aseguran así el comienzo de un proyecto político y la posibilidad de adherirse al ayuntamiento como regidores o encargados de programas en un futuro cercano.

El diario Alfa reproduce que “todo… se desarrolla en medio de las declaraciones de la alcaldesa, Martha Hilda González Calderón, quien en sesión de Cabildo aseguró: “fue una jornada exitosa, sólo unos cuantos descontentos”, mismas que se pierden en medio del evidente enojo de un pueblo que la ayudó a llegar a gobernar Toluca”.

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