A pan y agua

* La Cruzada por el Hambre deja impávido a José Luis Victoria, un trabajador de la Central de Abastos en Toluca. Ni lo conoce ni sabe cómo afiliarse, a pesar de habérsele mostrado la página web de aquel programa, ubicada en sinhambre.gob.mx. Esa página informa que se puede participar con donaciones individuales a los centros de acopio de la Secretaría de Desarrollo Social, además de que las donaciones empresariales son deducibles de impuestos. En una primera etapa, 400 municipios están contemplados para ingresar al programa, que se perfila como una de las insignias del gobierno de Enrique Peña, aunque despierta dudas razonables porque su estructura se basa en entregar alimentos pero no genera condiciones para acercar la educación, el empleo y las derramas económicas en las regiones donde hace falta.

 

Miguel Alvarado

José Luis Victoria despierta a las 2 de la mañana. Lleva verduras a la Central de Abastos de Toluca y despacha a quienes temprano acuden a comprar mercancía. Es chofer, pero carga y vende porque así es el acuerdo que tiene con sus empleadores, dueños de bodegas en aquel lugar. Victoria gana el salario mínimo, 61 pesos con 38 centavos y una pequeña comisión extra. No tiene seguro social ni recibe aguinaldos al final del año, aunque sus patrones le entregan una cantidad que al menos, dice, cubre la cena de la familia. Es casado y tiene tres niños, estudiantes de primaria. Su esposa es ama de casa y vende dulces en una mesa instalada en la puerta de su casa, que comparte con sus padres y otros hermanos. La familia Victoria comparte una casa de tres recámaras, sala y comedor, con 12 personas, que han aprendido a convivir en un área de 70 metros cuadrados en la colonia La Pila, de Metepec.

Para Victoria, la Cruzada Contra el Hambre, programa que estableció la Federación a nivel nacional, no significa nada. Si bien no es pertenece a un estrato denominado como miserable, destina el 70 por ciento de sus ganancias a comer, el 10 por ciento a transporte y el resto a la escuela de los hijos y otras actividades. Victoria, en cuyo apellido encuentra él mismo la contradicción social en la que vive, no tiene descanso. Termina a las 5 de la tarde, luego de hacer lo que le corresponde y otras tareas “que van saliendo”. Ni siquiera descansa los domingos, pues es cuando más lo necesitan. Estudió hasta la secundaria y tiene 40 años, pero está altamente capacitado para el manejo de camiones de carga y tráileres, aunque no ha buscado trabajo ahí “porque los viajes son muy matados”.

El programa de la Cruzada ha destinado un pago publicitario en redes sociales por 2 millones 400 mil pesos, para que la conozcan quienes la necesiten. A pesar de la supuesta buena voluntad del programa, que tiene como objetivo directo paliar la miseria alimentaria de millones, sus acciones más contundentes parecen dirigidas a lo espectacular antes que a lo efectivo, como demuestran sus concursos fotográficos, “México Sinhambre”; el de cortometrajes “En corto contra el hambre”; “Un mural contra el hambre” y de música, “Erradiquemos el hambre”, que cambia boletos a conciertos por productos alimenticios o el de Niños Observadores,  consistente en repartir cámaras digitales a niños para que registren las actividades de la Cruzada.

Los datos que maneja la Cruzada son reveladores pero cuestionables. Así, para el Estado de México la Federación indica que Acambay tiene el 26.31 por ciento de su población en pobreza extrema; Almoloya de Juárez, 10.81; Atizapán de Zaragoza, 3.13; Chalco, 10.37; Chimalhuacán, 12.02; Ecatepec de Morelos, 5.63; Ixtapaluca, 4.72; Ixtapan del Oro, 31.43; Ixtlahuaca, 22.71; Jiquipilco, 22.12; Naucalpan de Juárez, 3.94; Nezahualcóyotl, 4.37; Nicolás Romero, 6.10; La Paz, 7.04; San Felipe del Progreso, 37.65; Sultepec, 40.09; Tecámac,   3.78; Tejupilco, 29.12; Temascalcingo, 26.09; Temoaya, 20.40; Tenancingo, 15.54; Texcoco, 7.15; Tlalnepantla de Baz,  3.68; Toluca, 6.47; Tultitlán, 3.74; Villa Victoria, 25.19; Zinacantepec, 15.11; Zumpahuacán, 36.98; Cuautitlán Izcalli, 2.51; Valle de Chalco Solidaridad, 10.34; Luvianos, 37.81 y San José del Rincón, 38.40.

Atizapán, Chalco, Ecatepec, Naucalpan, Neza, Tlalnepantla y Cuautitlán son algunos de los municipios más poblados del Edomex y del país. Los anuncios en medios de comunicación informan que hay 7 millones y medio de mexicanos en condiciones de pobreza extrema, aunque datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social del 2010 apuntan que nada más en la entidad había registradas 7 millones de personas, casi 48 por ciento del total de la población estatal. Este tipo de pobreza, la alimentaria, es “la incapacidad para obtener la canasta básica alimentaria, aun si se hiciera uso de todo el ingreso disponible en el hogar en comprar sólo los bienes de dicha canasta básica”, apunta el mismo Consejo.

La Cruzada encontró ya sus primeros obstáculos en los propios políticos priistas. En Veracruz, delegados de ese partido fueron grabados poniéndose de acuerdo para usar los recursos del programa para fines electorales. Destituidos, el programa encontró después una réplica. El periodista Jorge Meléndez recuerda que “antes de que el PAN nos hablara de las mapacherías adelantadas, José Antonio Gurrea había publicado en el periódico El Financiero que de 23 delegados de Sedesol investigados, todos sin excepción eran operadores políticos. Incluyendo el coordinador de delegados, Pedro de León Mojarro. Este, por cierto, había logrado en Zacatecas una votación inusual para Enrique en las elecciones presidenciales. Derrotando en el estado de los Monreal, de fea manera a Andrés Manuel López Obrador”.

La Cruzada por el Hambre deja impávido a José Luis Victoria. Ni lo conoce ni sabe cómo afiliarse, a pesar de habérsele mostrado la página web de aquel programa, ubicada en sinhambre.gob.mx. Esa página informa que se puede participar con donaciones individuales a los centros de acopio de la Secretaría de Desarrollo Social, además de que las donaciones empresariales son deducibles de impuestos. En una primera etapa, 400 municipios están contemplados para ingresar al programa, que se perfila como una de las insignias del gobierno de Enrique Peña, aunque despierta dudas razonables porque su estructura se basa en entregar alimentos pero no genera condiciones para acercar la educación, el empleo y las derramas económicas en las regiones donde hace falta. Partidos políticos opositores no tardaron en concentrar una relación entre el padrón electoral de los municipios participantes y el apoyo entregado, como sucede con los del Valle de México y la Zona Metropolitana que, junta, entrega una población de casi 21 millones de habitantes distribuidos en tres entidades.

Mientras los parámetros para ser catalogado como “pobre” se deciden y publican, por un grupo de expertos convocados para echar a andar el programa, los que viven en miseria deben sobrevivir un día más. Victoria entrega a su familia, al final del día, 70 pesos que serán usados para la jornada siguiente y que mientras debe proveer la merienda y las diarias necesidades.

– ¿Cómo se sobrevive un día con 70 pesos para una familia de 5 integrantes?

– No se puede. Todos aportamos, los 12 que vivimos acá ponemos algo de dinero que compartimos. N se ahorra nada o un peso o dos, lo cual no alcanza ni para un chicle, pero si mantenemos la unión familiar, al menos salimos diariamente de los problemas más urgentes.

– ¿Cuántos años ha trabajado así?

– Desde chavo, hasta que luego ya no pude seguir estudiando porque debía ayudar de tiempo completo a la familia. Peor ya me acostumbré a que casi nunca me ha ido bien. Bueno, solamente cuando me cae una chambita por fuera, pero es muy esporádica porque ni tiempo tengo para otras cosas, además. Los compañeros dicen que mejor me preocupe por conservar mi trabajo, aunque gane poco y trabaje mucho tiempo.

– ¿Y si busca otro?

– No hay para lo que yo sé hacer, aunque no he buscado, pero es más difícil para mí porque ya no soy joven.

– ¿Por quién votó?

– Por nadie, aunque me dijeron que votara por el PRI. No fui porque estaba dormido y no me interesa. Pero los de mi familia sí votaron por los del PRI porque luego los ayudan con cosas.

– ¿Otros partidos le ofrecieron algo?

– No, pues no. Nada más que las cosas iban a cambiar si ellos ganaban, pero yo digo que nunca han ganado y no iban a ganar nada más porque sí esta vez. Si hubiera trabajo bien pagado, nadie necesitaría de los políticos o de sus promesas como la Cruzada.

No hay nada nuevo bajo el sol. El PRI del Estado de México mantiene un programa de apoyo alimentario y entrega cada mes despensas a las familias afiliadas, como parte de promesas de campañas anteriores. Contra lo que se pudiera esperar, ha cumplido hasta la fecha y de hecho hace planes para captar a madres solteras en programas económicos. El PRI además provee de útiles escolares y aporta becas escolares. El clientelismo electoral es evidente, y lo hacen todos los partidos políticos en distintas modalidades. No cambian la realidad mexicana ni combaten hambres o pobrezas. Su éxito radica en aprovechar la necesidad ciudadana.

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