Los ojos bien cerrados

* Para el 2011, la delincuencia en Toluca había crecido en 13.8 por ciento, con respecto a los últimos 3 años, según cifras de la encuesta de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública 2011, también ofrece datos. Uno de ellos afirma que en el 2010 había 27 mil 908 víctimas en la entidad, por cada 100 mil habitantes, que la colocaban entre los 10 primeros lugares. A nivel nacional, se considera que el 92 por ciento de los delitos no son denunciados, la mayoría, el 33 por ciento, porque cree que es una pérdida de tiempo.

 

Miguel Alvarado

El 15 de abril un auto Mazda circulaba lentamente por Paseo Colón, una de las avenidas más importantes de Toluca, en el Estado de México y donde encuentra dirección la Casa Estado de México, donde vive el gobernador Eruviel Ávila.

El coche, de color blanco, rodaba apenas, pegado a la acera cuando ingresó en aquella avenida, a la altura de la iglesia de El Ranchito, en la colonia San Sebastián, a unas cuadras del centro de la ciudad. El Paseo Colón, arbolado y adoquinado, es también corredor de diferentes negocios, entre ellos bancos como Banamex, establecimientos como Sanborn’s y algunos bares de reciente ubicación.

El Mazda blanco apenas rueda. Lo tripulan cinco personas. Antes de llegar a la glorieta del Águila, que hace esquina con Venustiano Carranza, tres de ellos se bajan y caminan en grupo, rumbo al citado monumento. Pasan  junto a una mujer, de unos 20 años, quien camina en dirección contraria. A pocos metros, la mujer alcanza al Mazda, que se detiene completamente. Del auto bajan los dos tripulantes y a empujones la suben. Los hombres vuelven a tripular el auto. Uno maneja y el otro somete a la joven, en el asiento de atrás.

Ese día un accidente se había registrado en el monumento del Águila. Un auto había volcado y se había metido a la fuente que rodea al monumento. Allí estaban policías municipales y estatales. Allí estaba al menos cuatro patrullas. Una de ellas, la estatal con el número 20002 se encontraba tomando relación del suceso. Los patrulleros tomaban fotos y hacían apuntes.

El auto Mazda, con la joven dentro, pasó lentamente junto a los policías. Se detuvo un poco, como mirando lo que sucedía, y arrancó de nuevo por la misma calzada de Colón. Unos 700 metros más adelante, antes de llegar a la Casa de Gobierno, el Mazda volvió a detenerse. Allí lo esperaban los tres sujetos, los que habían bajado minutos antes. Volvieron a subir y el auto se alejó, a velocidad moderada.

Testigos hubo demasiados. Era domingo y el Paseo Colón estaba concurrido. El accidente y el feriado atraían curiosos y paseantes. Uno de los testigos era un automovilista, que circuló en todo momento detrás del Mazda. Luego del suceso, regresó al monumento del Águila y abordó a uno de los patrulleros, los de la unidad 20002.

– Oficial, el Mazda blanco que va allá adelante secuestró a una mujer.

– ¿El auto blanco? Aaah, sí, ahorita le echamos un ojo.

El oficial se alejó sin inmutarse y siguió tomado fotografías. Diez minutos después bromeaba con sus compañeros. Ningún policía se movió. Veinte minutos después las patrullas se fueron. Tomaron la avenida Venustiano Carranza, con rumbo poniente. Nadie volvió para corroborar la información. Los testigos y quienes denunciaron ante los policías se quedaron sin interlocutores. Sin embargo, los ambulantes que trabajan en la glorieta identificaron al auto. Señalan que circula siempre por esa colonia y que recibe protección policiaca. “No es la primera vez que levantan a alguien”, señalan.

Para el 2011, la delincuencia en Toluca había crecido en 13.8 por ciento, con respecto a los últimos 3 años, según cifras de la encuesta de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública 2011, también ofrece datos. Uno de ellos afirma que en el 2010 había 27 mil 908 víctimas en la entidad, por cada 100 mil habitantes, que la colocaban entre los 10 primeros lugares. A nivel nacional, se considera que el 92 por ciento de los delitos no son denunciados, la mayoría, el 33 por ciento, porque cree que es una pérdida de tiempo.

Ejemplos como el levantamiento sucedido en Colón reafirman a 33 por ciento, aunque también el 15 por ciento desconfía de la autoridad, pues cree que están coludidos con los criminales. En Toluca, calles enteras han sido visitadas por miembros del cártel de La Familia, que exigen un pago económico a cambio de protección o de nada más dejar trabajar. Las denuncias sobre estos casos son pocas debido al miedo al agresor, que es compartido por el 9.1 por ciento de los afectados.

En 2011, la misma Encuesta señalaba que la inseguridad costaba anualmente al Estado de México 40 mil 830 millones de pesos, que se gastaban en seguridad privada y equipo para hacerle frente, tal como blindajes, candados, alarmas electrónicas y armas.

Toluca es una ciudad con 900 mil habitantes, pero el área conurbada con Metepec, Zinacantepec y la región de Santiago Tianguistenco eleva la cifra hasta un millón 300 mil personas, aproximadamente.

Pero las razones de los policías para no perseguir delincuentes no sólo recaen en la colusión con los delincuentes. También está el tema del equipamiento. Un ejemplo de ello se encuentra en el asalto a una tienda Oxxo, en Ecatepec, el 30 de abril, cuando dos policías municipales recibieron el llamado de auxilio. Acudieron al lugar, ubicado en la avenida 30-30 y Calle Sol, pero fueron acribillados por los delincuentes. Los dos fueron heridos de gravedad, según el reporte y uno de ellos presentaba coma. Los uniformados no llevaban armas.

El salario promedio de un policía en el Edomex es de 8 mil 827 pesos mensuales, para la categoría R-3, salario que se encuentra por debajo de la media nacional, que indica 9 mil 250 pesos, según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Un comandante de Región R-1 mexiquense gana 22 mil 488 pesos. El salario más bajo que se le paga a un policía en la entidad se registra en Zumpango, donde un elemento gana 5 mil 382 pesos mensuales. El mejor pagado está en Ecatepec, donde cobran 9 mil 30 pesos.

La alcaldesa de Toluca, la priista Martha Hilda González Calderón, apunta que las colonias donde el tejido social se ha destruido son “La Cruz Comalco, Valle Verde-Terminal, San Miguel Apinahuizco y los Seminarios, que incluye Héroes de 5 de Mayo”. A principios de marzo del 2013, la capital mexiquense había recibido 32.7 millones de pesos de la Federación para combatir al crimen, que en total harían 64 millones por una aportación municipal. Hasta el momento no ha habido un cambio sustancial. La necesidad de seguridad pública es la demanda más importante de la ciudadanía, aunque las autoridades municipales coloquen por encima al transporte y consideren que es un caso de percepción. Los retenes en la ciudad y sus entradas, en busca de armas y narcotráfico no han funcionado porque la criminalidad no ha bajado. A principios de abril el ayuntamiento recorría las colonias de la ciudad, dentro del plan “Diagnósticos Participativos”, para ponerse de acuerdo con sus habitantes y armar un protocolo de respuesta para los problemas de seguridad.

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