La vida en rosa

* En México, las actividades jetseteras están unidas, ineludiblemente, a su contraparte social, pues es de allí de donde proviene el sostén económico de los privilegiados. No se trata de una clase social que ha emergido gracias a la libre competencia en condiciones parejas o la altísima capacidad intelectual, sino de un grupo de personas que han hecho del poder público un negocio entre particulares. México es un estado feudal gobernado por castas, príncipes plebeyos propietarios de cortes tecnócratas, de villanos, de pueblos a los que se les cobra un impuesto por vivir, por trabajar, por comer.

 

Miguel Alvarado

Tony Gebara, exitoso empresario mexiquense, contrajo nupcias con la cantante y comunicóloga Pamela Jean en el Rancho Avándaro, en Valle de Bravo. Ese club de golf renta sus jardines y espacios a quienes puedan pagarlos y cobra membresías de hasta 35 mil dólares. O, si solamente se quiere jugar, debe pagar 24 mil pesos al año. Allí mantienen casas algunos de los principales empresarios mexicanos como Emilio Azcárraga, dueño de Televisa.

La boda de Gebara es uno de los tantos eventos sociales y deportivos que se organizan allí y que hacen de Valle de Bravo un Huixquilucan turístico, lleno de contrastes y contradicciones. Mientras la cabecera municipal y sus alrededores se acostumbran a la convivencia con el narcotráfico, en los fraccionamientos se aloja el jet-set mexicano, que observa desde lejos el caos social y que de vez en cuando algún escándalo político, empresarial o privado los pone en la mira pública. El jardín donde Gebara contrajo nupcias tiene un costo aproximado de 50 mil pesos diarios.

Tony Gebara es “un empresario que actualmente es cofundador de “Ayúdame que Yo También Soy Mexicano A.C”, una asociación que se dedica a construir viviendas en zonas marginadas y mejorar sus comunidades”, dice un artículo de la revista rosa Quién, que reseña aquella unión holística en el 2011. También es tío de la niña Paulette Gebara, muerta en Huixquilucan en el 2010, y hermano del padre de ella, Mauricio Gebara. La solución que entonces encontró la Procuraduría estatal para el caso le costó el cargo a Alberto Bazbaz, titular de la dependencia, aunque este año fue rescatado por el presidente Peña Nieto, quien le otorgó trabajo en la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda federal, algo así como la policía de los morosos.

Valle de Bravo y Huixquilucan son ejemplos sencillos y gráficos del abismo social mexicano, que por otro lado muestra accidentes como el de San Pedro Xalostoc, en Ecatepec, donde perdieron la vida 24 personas y que como compensación el gobierno estatal dará 75 mil pesos, pero no mejorará las condiciones sociales de la cuadra afectada ni podrá implementar medidas de seguridad para el transporte de combustibles, pues significaría cambiar la autopista o, más fácil para ellos, reubicar  a los colonos asentados en vías de alto riesgo.

En México, las actividades jetseteras están unidas, ineludiblemente, a su contraparte social, pues es de allí de donde proviene el sostén económico de los privilegiados. No se trata de una clase social que ha emergido gracias a la libre competencia en condiciones parejas o la altísima capacidad intelectual, sino de un grupo de personas que han hecho del poder público un negocio entre particulares. México es un estado feudal gobernado por castas, príncipes plebeyos propietarios de cortes tecnócratas, de villanos, de pueblos a los que se les cobra un impuesto por vivir, por trabajar, por comer.

Los orígenes de los estallidos sociales en el país no son difíciles de rastrear y se encuentran presentes en la vida cotidiana. Gebara y Xalostoc están ligados, así como nuestras actividades con ellos. Las revueltas sociales todavía pueden ser controladas con presupuestos y prebendas, porque quienes protestan, casi todos, todavía no encuentran una opción. No sabría qué hacer si tuvieran el poder en sus manos y repetirían lo que ya se conoce.

Alfredo del Mazo Maza, ex alcalde aquella Huixquilucan, sede de residencias de narcotraficantes, pide democratizar la productividad, aunque no explica qué significa aquello. Del Mazo fue aspirante a la gubernatura del Edoemx, que le arrebató una decisión política de su grupo Atlacomulco, en el último minuto. En el 2010, Alfredo era mencionado como ex pareja sentimental de Arlette, hermana de la madre de la niña Paulette Gebara. La fundación de Tony Gebara, “Ayúdame que yo también soy mexicano A.C” es también conocida con las siglas ATM y fue la ganadora de 30 millones de pesos en un programa de Televisa patrocinado por el gobierno federal en el 2011, justo un año después de la tragedia de la niña. Televisa, de todos conocida, es la empresa de Azcárraga, quien entre otras propiedades, acude de vez en cuando a su casa Rancho Avándaro. Este club de golf es propiedad de la familia Chaín. Una curiosa nota sobre el 50 aniversario del club de golf reseña las andanzas deportivas de los participantes en el torneo celebratorio, en el 2008, y sus inclinaciones para hacer el bien. La información, en el portal http://www.golf.com.mx/2007/noticias01.cfm?p=2&idt=6788, tiene dos partes. La segunda es una curiosidad social que ilustra los nexos, involuntarios o no, que genera el poder.

“Lo que les voy a relatar es que después de haberse entregado los regalos de los resultados finales de ganadores del torneo, así como toda la lista de premios a los mejores O´yeses generales de cada día, los oídos de una amiga mía escucharon atentos en la mesa que compartió con otras personas que estuvieron presentes en la cena, escuchó decir a una voz angelical, como su nombre, que decía:

“-  Oye, Andrés, se me ocurre algo…

“-  Sí, dime -le comenta su amable esposo.

“- ¿Y si dono la camioneta que me gané en el O’yes?
“- ¿A quién se la quieres donar, mi amor? Contestó Andrés Massieu Berlanga.

“- A la Fundación Ayúdame que Yo También soy Mexicano”, acabo de ver el mensaje enviado por sus representantes en el video que pasaron en la pantalla.

“Massiue contesta: ”¿Pero cuál es el motivo de donarlo, mi amor?”.
“Ángeles Fernández contesta: “mira Andrés, estoy muy agradecida con dios por todas las cosas que me ha dado y nos ha dado, principalmente porque te tengo a ti, a mis hijos, mas aparte me elige a mí para ganarme este carro, que tiene un valor económico muy grande, recuerda que tenemos planeado venderlo y no quedarnos con el auto, por lo que pienso dárselos a esas pobres gentes que no tienen casa y mi corazón me dice y me pide que done el auto”.

“Andrés se quedó mudo y le contesta: “¿ya lo pensaste, cariño? Si ya lo pensaste, adelante, yo respeto la decisión que tú tomes, tú te lo ganaste”.

“Fernández le contesta y enseguida se pone de pie. “Sí, ya lo pensé y sí, he de donar este premio a la fundación que sea, en este momento, ¿para qué pensarlo tanto?

“Y sin dar tiempo a nada caminó lo más rápido que lo que corre un BMW, llegó al pódium y puso a la conductora del evento al tanto de lo que quería hacer. Inmediatamente la conductora de radio lanzó la noticia como rayo, los presentes se quedaron mudos al saber que el corazón de Ángeles Fernández de Massieu era más grande que el valor de la camioneta BMW X3. La ovación fue tanta que las lágrimas de algunos ahí presente rodaron por sus mejillas. Fueron más de 5 minutos de aplausos y felicitaciones para el ángel de dios enviado al torneo de golf, dios le había tocado el corazón tan noble a Ángeles.

“- Va mi espada en prenda, también -se escuchó en medio de todo el escenario. Era la voz de Renata Chaín. “Yo también dono mi camioneta, me rompió el corazón el valor de la señora de Massieu. Y más aún el sufrimiento de toda la gente pobre que no cuenta con tener la satisfacción de tener una humilde casita y estoy segura de que la fundación hará llegar estos fondos. Los aplausos volvieron a escucharse. Las personas presentes en el festín no lo podía creer aún y más José Luis Chaín y esposa, quienes se miraban frente a frente con el gobernador del Estado México, Enrique Peña Nieto, y no podían creer lo que estaba sucediendo esa noche, que, sin duda, fue el mejor momento del 50 Aniversario del Fraccionamiento, Hotel Resort y Campo de Golf Club Avándaro. El gobernador del Estado de México no jugó el evento pero si cumplió su compromiso con su honorable presencia en la cena gala de premiación”.

La crónica revela algunos nombres. José Luis Chaín, uno de ellos, es referido así en una nota del diario El Financiero, del 18 de febrero del 2012, y que describe una conversación entre Gabriel Pavlovich, jefe de Finanzas en la campaña presidencial de la panista Josefina Vázquez y Gabriel Rosas, una especie de intermediario que acercaba a empresarios al esfuerzo de la aspirante, contra todo el poder de Peña Nieto.

“- “Sí sabes quién es José Luis Chaín, ¿no? —preguntó Rosas a Pavlovich.

“—No —respondió Pavlovich.

“—José Luis Chaín es el dueño de Avándaro, de Valle de Bravo. Él le dio la casa a Enrique Peña, y el helicóptero, y todo eso, ¿no? Y, de alguna u otra forma, quieren que me sume yo a este equipo, ¿no? —le explicó Rosas a Pavlovich, probablemente para asegurarse de que después no hubiera reclamos por desconocimiento de la filiación política del potencial proveedor de apoyos.

“La respuesta fue tan lacónica como asertiva.

“Bastó un “ajá” de Pavlovich para que ambos entendieran que no importaba si los fondos los proveería un adversario. Gastón Pavlovich, el panista de todas las confianzas de Vázquez Mota, ni siquiera le hizo ver a su amigo que podría presentarse un conflicto de intereses por la filiación política de los donantes. Lo importante era ganar el 5 de febrero… a cualquier precio”.

Los empresarios apoyan, de cualquier manera, a quienes representan un poder político público, pues saben que las elecciones son una mera representación, melodramática si se quiere, de la democracia. Nadie pierde, excepto el electorado que todo lo ignora.

Finalmente, José Luis Chaín resulta igual que todos. Una nota de El Sol de Toluca, escrita por Violeta Huerta el primero de junio del 2010 señala una faceta que el dueño de Rancho Avándaro mantiene alejada de los hoyos de su club de golf. Campesinos de Valle de Bravo demandaba a Chaín por despojo de terrenos ubicados en Los Llanos o Tehuastepec y señalaba que la PGJEM lo apoyaba para conseguir aquellos terrenos. Algunos desalojos ya se habían ejecutado, pero los campesinos, que alegaban más de 90 años de propiedad, no se habían salido. Ahora temían por su vida pero también porque tenían una demanda por 2 millones 760 mil de pesos por las siembras cosechadas. Las tierras fueran compradas por Chaín en 1982, aunque los campesinos mostraban títulos de propiedad desde 1920. En 1997, el empresario había logrado demandar a varios habitantes y sacado a algunos de sus casas.

Los invitados a los torneos de aniversario de Chaín observan el paisaje y tratan de ignorar sus orígenes o cuestionar cómo es que Rancho Avándaro ha cumplido 50 años nada más con el trabajo de los propietarios. Aquel 2008 cenaron en compañía del gobernador mexiquense, Enrique Peña, a quien la crónica del evento describía contento y afable, sentado en medio de algunos regalos, que se distribuyeron a los ganadores, pues los jugadores “tuvieron la oportunidad de llevarse grandiosos premios, desde camionetas o automóviles BMW para los mejores O’yeses, como automóviles BMW y lanchas 240 Sundanser y 175 Sport Sea Ray, así como viajes Airways, set de bastones Taylor Made, computadoras Hewlett Packard, aparatos telefónicos, carritos de golf EZGO, relojes Necmarine, aparatos de sonido y audio, entre otros”.

Ahora presidente, Enrique peña no puede evitar los parentescos, como aquél que le une como primo-hermano con Alfredo del Mazo Maza, ex alcalde de Huixquilucan y frustrado sucesor.

Un hombre joven y su pareja descansan en una de las mesas de la terraza de la Casa Club. Llegaron en un llamativo carrito rojo de golf, que él conducía. A lo lejos, se celebraba un torneo internacional ecuestre, que se encontraba en su fase eliminatoria. Cada uno de esos caballos, entrenados para el salto y la obediencia, cuesta entre 30 y 60 mil dólares. La pareja observaba aburrida las evoluciones de aquel deporte. A su lado pasaron algunos empleados del Rancho, quienes saludaron al pasar. Ellos, como si un mueble les estorbara, miraron el vacío.

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