Los 8 pesos

* “La opción es caminar pero no es viable. Quienes aparentemente no sufren son los dueños del transporte urbano y foráneo, que encabeza la familia Alcántara, apéndice empresarial del Grupo Atlacomulco, y que encabeza al Grupo Toluca, forjado por el ex senador mexiquense Jesús Alcántara Miranda y que aglutina a las líneas Flecha Roja; Flecha Amarilla; Herradura de Plata y Turismo Triángulo Rojo. Roberto Alcántara Rojas, su hijo, es accionista mayoritario y presidente del Consejo de Administración del consorcio Iamsa que controla Ómnibus de México, Enlaces Terrestres, Primera Plus y Autobuses del Noreste”.

 

Miguel Alvarado

El alza al transporte público ha causado en Toluca confusión, pero sobre todo enojo porque las tarifas no resultaron las anunciadas. Cierto, todos estaba avisados y las líneas que operan en la ciudad han pegado sendos letreros donde se corrige el anuncio que incrementaba en un peso la anterior tarifa, de siete pesos. En el mejor de los casos, los 8 pesos que se pactaron se cobran sin más, pero el precio incrementa cada 5 kilómetros. Pero la distancia puede ser tres cuadras o 15 kilómetros. El chofer decide. Para ellos, el aumento en realidad ha llegado a 8.50 pesos para recorridos dentro del primer cuadro de la ciudad. Los reclamos no sirven de nada porque además no hay con quién quejarse. Los precios más caros los aplican los radiotaxis, que cobran hasta 17 pesos por los primeros 5 kilómetros recorridos, que representa 14 por ciento de alza. El gobierno estatal de Eruviel Ávila, cuyo lema dice “Piensa en Grande”, estuvo de acuerdo con el incremento para toda la entidad, pero no ha ejercido presión para que el servicio mejore. No es de su incumbencia. La Secretaría del Transporte cumplió con publicar las tarifas y las zonas geográficas de su aplicación. Las concesiones para explotar en servicio público en la entidad cuesta 24 mil 641 pesos para autobuses; 20 mil 203 pesos para minibases y vagonetas y 16 mil 428 pesos para camionetas de carga y pasaje. El taxi, definido como “vehículo de 4 puertas sin incluir el portaequipaje, con un máximo de 5 asientos y un mínimo de 4 incluido el del operador”, cuesta 19 mil 14 pesos. Sin embargo, la Asociación de Empresarios y Ciudadanos considera que el 20 por ciento de ese parque vehicular puede ser considerado como chatarra. Datos del PRD estatal afirman que la entidad cuenta con 126 mil unidades de transporte público, y que de éstas, sólo 35 mil han sido regularizadas, aunque se mantienen en circulación 15 mil vehículos piratas. En promedio, un usuario mexiquense pasa dos horas diarias a bordo de un autobús. Esta industria da trabajo a unos 200 mil choferes. Por su parte, el ayuntamiento de Toluca considera al transporte público como el principal problema de la ciudad, incluso por encima de la inseguridad, el narcotráfico y el tráfico de influencias. A pesar de su buena voluntad, no ha ejercido cambios tangibles. No hay un reordenamiento de rutas, que duplican trayectos de manera innecesaria, por ejemplo, pero tampoco solucionan los puntos más importantes, detallados en un estudio de la universidad estatal, y que enumera de la siguiente manera: “Duplicidad de rutas, vialidades saturadas por diferentes empresas en horas pico, competencia entre empresas de transporte público urbano, excesiva oferta de transporte público, desplazamientos lentos, las empresas han tejido complicadas rutas que se extienden de manera desigual en Toluca y su zona metropolitana, existen colonias marginadas de servicios y zonas con servicios, recorridos largos (el promedio es de una a dos horas, desde el origen hasta el destino; los usuarios del transporte público urbano no tienen otra opción”. La opción es caminar pero no es viable. Quienes aparentemente no sufren son los dueños del transporte urbano y foráneo, que encabeza la familia Alcántara, apéndice empresarial del Grupo Atlacomulco, y que encabeza al Grupo Toluca, forjado por el ex senador mexiquense Jesús Alcántara Miranda y que aglutina a las líneas Flecha Roja; Flecha Amarilla; Herradura de Plata y Turismo Triángulo Rojo. Roberto Alcántara Rojas, su hijo, es accionista mayoritario y presidente del Consejo de Administración del consorcio Iamsa que controla Ómnibus de México, Enlaces Terrestres, Primera Plus y Autobuses del Noreste. Este grupo había planeado, en el 2009, obtener el control absoluto de todos los derroteros, al menos en la ciudad de Toluca, aprovechando los planes de reordenamiento. La propuesta era crear una controladora que administrara al resto de las empresas, pero hasta el momento no ha tenido avances. Otro de los dueños es Axel García, un ex alcalde de Cuautitlán Izcalli que a través de la empresa Izgaza ejerce un monopolio de línea dura. Es presidente de la Asociación de Alianza de Autotransporte de la República Mexicana. “Muchas de las concesiones están en manos de poderosos políticos, donde se incluyen los nombres de los ex gobernadores Arturo Montiel y César Camacho Quiroz; del secretario del Medio Ambiente, Gustavo Cárdenas Monroy; de la familia Alcántara; del panista Juan Carlos Núñez Armas y del ex secretario del Transporte, Fernando Maldonado”, apunta el periodista Elpidio Hernández para este semanario. Otros son los empresarios Vicente Coss Ramírez, Guadalupe Uribe y Román Dávila, considerados caciques del transporte. Así, política y actividad empresarial van de la mano en el negocio del transporte público en el Estado de México. Caso aparte es el del ex secretario Fernando Maldonado, quien por un lado impulsaba una reforma a la actividad pero por otra tiene participación económica en empresas. Las reformas nunca pudieron completarse, en el sexenio de Enrique Peña. Las autoridades simulan, en el mejor de los casos, preocupación y atingencia, pero cambios de fondo pocas veces pueden impulsarse. El ayuntamiento de Toluca, con todo y sus prioridades, se enreda en sus propios negocios, donde funcionarios públicos prefieren armar redes internas de corrupción que trabajar para las funciones que son contratados. “García Aguilera, emparentado con el extinto profesor Carlos Hank González por contraer matrimonio con una de sus sobrinas, es famoso por su capacidad para comprar voluntades pero también por la violencia utilizada para invadir derroteros ajenos. Amparado en el transporte público, ha logrado forjar una carrera política que tuvo su punto más alto en el sexenio de Arturo Montiel Rojas. En 1988 pasó de transportista a alcalde de Cuautitlán Izcalli, luego a subprocurador general de Justicia y más tarde a fiscal especial para combatir los delitos cometidos por fraccionadores; en 2006 el líder de los ruleteros intentó malogradamente repetir en la alcaldía de Cuautitlán, ahora abanderado por los petistas tras ser expulsado de las filas tricolores”, recuerda Hernández. Una especie de cruzada contra el transporte público en Toluca se organiza desde “Metrobús Ya”, con presencia en redes sociales, organiza marchas y aglutina a estudiantes, uno de los sectores más afectados por el incremento. El ayuntamiento local ha calificado a la capotal mexiquense como una “ciudad estudiantil” y es en esos términos que ha diseñado su plan de trabajo. Pero ante un problema que involucra mediación ante empresarios y aplicación de la ley, nada ha podido concretar. La misma Universidad estatal intentó negociar un descuento para ellos, inútilmente.

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