Percepción

* Toluca, tan apática como le permite la apariencia, se escandaliza por las vallas anti-tamales, rejas móviles colocadas en el primer cuadro de la ciudad, que impiden a los ambulantes vender en esa zona. Sin embargo, las historias que comprometen la capacidad y revelan la verdadera naturaleza de quienes deberían controlar la seguridad, están presentes en cada uno de los ciudadanos. Apenas la semana pasada, un secuestro, silenciado por los mismos afectados, dibujó de cuerpo entero la incapacidad oficial y la desesperanza ciudadana.

 

Miguel Alvarado

Vivir Toluca es recorrer las calles centrales y sus avenidas periféricas para llegar al destino deseado. Desde lejos, la ciudad parece tranquila y hasta bonachona. Ningún extranjero sabría que aquí se concentra parte del poder político mexicano y una buena fracción del narcotráfico de guante blanco, el que de verdad controla aquel comercio. Fuera de eso todo es burocracia y hasta se puede cumplir el anhelo del ayuntamiento local, que observa al municipio como una ciudad estudiantil e intenta redirigir sus objetivos sociales, así como adecuar servicios para esa población. Tantos estudiantes pero tan poco estudio es una de las frases que circula entre los alumnos, que no se toman tan en serio aquello de ciudad de aulas y más bien se preocupan por el transporte, llegar a tiempo y a momentos, por la seguridad de cada uno. Y es que la seguridad, un tema que el municipio considera “de percepción”, es el que más incide en las actividades regulares. No es Toluca nada más, pero los crímenes y robos que suceden en la capital del Estado de México no encuentran solución. No todo es narcotráfico, que de hecho representa el 20 por ciento de los delitos, sino la enorme descomposición social en torno a la impunidad, el delito por el cual todo es permitido.

Y Toluca, tan apática como le permite la apariencia, se escandaliza por las vallas anti-tamales, como califica el diario local Tres PM a rejas móviles colocadas en el primer cuadro de la ciudad, que impiden a los ambulantes vender en esa zona. Sin embargo, las historias que comprometen la capacidad y revelan la verdadera naturaleza de quienes deberían controlar la seguridad, están presentes en cada uno de los ciudadanos. Apenas la semana pasada, un secuestro, silenciado por los mismos afectados, dibujó de cuerpo entero la incapacidad oficial y la desesperanza ciudadana.

Un hombre dedicado a las artes gráficas trasladó hace años su negocio a las afueras de la ciudad, sobre la Calzada del Pacífico, en la carretera que conduce al volcán Xinantécatl. Allí construyó su hogar pero también su comercio floreció. En poco tiempo pudo encontrar capital y tranquilidad económica. Hace una semana una de sus hijas, de al menos 15 años, fue secuestrada. Trabajaba con su padre, en la administración del negocio. Sustraída, los plagiarios se comunicaron con la familia para exigir por la menor un millón y medio de pesos, que fue recabado y pagado de manera puntual por los afectados. Días después la adolescente fue encontrada, muerta, en un paraje cerca de las faldas del volcán. El rescate había sido entregado de acuerdo a las indicaciones recibidas, pero nada fue suficiente para salvar a la niña. La policía no sabe quiénes fueron ni tiene pistas para iniciar algún tipo de investigación, aunque los parientes saben que nada podrán hacer, aunque tuvieran manera. No confían en la policía y han optado por cerrar su negocio e irse de la ciudad.

Los retratos de una muerte que no debió suceder arman, en conjunto, un mural que revela las verdaderas condiciones del Estado de México. El diario Tres PM daba cuenta de más sangre, esta vez en el cercano municipio de Lerma, donde la mitad de un hombre fue hallado en el campo. Segú ese diario, es el tercer sujeto hallado en las mismas condiciones, además de otro cadáver.

Este caso es un ejemplo de lo que significa la inseguridad para Toluca. Apenas reportado, las autoridades culparon a la familia por la tardanza del aviso. De cualquier forma, no es un hecho aislado, pues una ex regidora también fue abatida en la misma semana.

Irene Romero Castillo había sido reportada como desaparecida. Ella trabajó el trienio anterior como octava regidora en la administración de la priista María Elena Barrera, pero hace un mes que no se sabía nada de ella, hasta que su cuerpo fue hallado, en un barranco, en el barrio de La Soledad, de Almoloya de Juárez. Golpeada en la cabeza, a este crimen se le han añadido características pasionales aunque su camioneta, modelo Captiva, no ha sido encontrada. Esto es más o menos la versión conocida en instancias públicas. Como funcionaria, en realidad mantuvo bajo perfil, aunque algunos la relacionan con desavenencias con grupos como Antorcha Campesina, que confirma las diferencias en su página web, donde refiere que en San Mateo Otzacatipan los antorchistas gestionaron servicios de luz, ganándole a Romero, “quien defendía allí intereses personales”. Lo más destacado de su gestión fue un viaje a España y Francia, junto al panista Gerardo Lamas Pombo, cuyo padre fue incriminado con el narcotráfico en tiempos electorales. Lamas Pombo se dijo extorsionado por Germán Reyes Figueroa, ex director de Inteligencia municipal y miembro del cártel de La Familia, a quien la administración de María Elena Barrera contrató sin investigarlo.

La priista Barrera Tapia es hoy senadora pero también una de las aspirantes a suceder en la gubernatura mexiquense al doctor Eruviel Ávila, debido a la cercanía con Enrique Peña, de quien ya fue secretaria particular, secretaria de Salud y hasta hace un año presidenta municipal de Toluca. La llegada de Barrera resolvería la búsqueda de una figura que garantiza el control y obediencia del estado más importante del país, pues siempre se ha mantenido fiel al Grupo Atlacomulco y a los equipos de Arturo Montiel y Enrique Peña.

Sin embargo, esta fidelidad y acaso las buenas intenciones del resto de los funcionarios no resolverán los crímenes ni disminuirán la inseguridad en el municipio, aunque tampoco en el Estado de México, que hasta mayo de este año reportaba 42 ejecutados para ese mes, y 269 para todo el año.

Las instancias oficiales reconocen, sin embargo, la actuación de las autoridades, aunque no alcance ni para proteger a sus amigos. La Conago, por ejemplo, aplaudía en abril al gobernador por combatir al crimen, pero es una costumbre que al gobernador se le aísle en giras públicas cuando se detectan grupos o personas que le reclaman sobre el tema, como sucedió en Chiconcuac. Este selectivo comportamiento de la autoridad máxima sirve de ejemplo. En el Estado de México, en Toluca, la inseguridad es cuestión de percepción.

Anuncios

Deja un comentario

Aún no hay comentarios.

Comments RSS TrackBack Identifier URI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s