Poder en venta

* “Pintoresca y pícara como suele ser la relación prensa-PRI, por decir lo menos, los casos pequeños de corrupción quedan “archivados” en donde casi nadie los puede tomar. Y esa fue la situación que enfrentó el director de una pequeña revista en Toluca, a quien, en plena campaña, los priistas le ofrecieron un “negocio” redondo en el que ganaría 60 millones de pesos, libres de paja y polvo”. Este reportaje es parte del libro Los Golden Boy’s, del periodista mexiquense Francisco Cruz Jiménez, editado por Planeta en el 2012.

 

Francisco Cruz Jiménez

Los políticos y gobernantes siempre han estado rodeados de escándalos, malas decisiones, grandes obras para beneficio de unos cuantos y proyectos personales que los encumbran o aseguran en el siguiente escalafón del poder; pero el modelo informativo sólo permite conocer algunos de los muy llamativos.

Por ejemplo, el 11 de junio de 2012, el diario británico The Guardian recuperó cables elaborados por diplomáticos de Estados Unidos en México y divulgados por Wikileaks, en los que, desde 2009, se alertaba sobre la relación entre Televisa y Peña Nieto y en los que se expresaba inquietud de ese país por tales nexos. Y que Peña, en particular, “está pagando por debajo de la mesa a medios de comunicación para una favorable cobertura de noticias”.

“Los cables de los Estados Unidos retoman lo publicado por The Guardian en el sentido de que el candidato favorito en las elecciones presidenciales de México ha pagado por cobertura televisiva favorable. […] Es un hecho ampliamente aceptado, por ejemplo, que el monopolio Televisa respalda al gobernador (Peña) y le proporciona una extraordinaria cantidad de tiempo de emisión y otros tipos de cobertura. […] Ha puesto en marcha importantes proyectos de obras públicas en las zonas seleccionadas por los votos y, tanto analistas como dirigentes priistas, han expresado a funcionarios políticos de Estados Unidos su creencia de que él está pagando a los medios de comunicación para una cobertura favorable, así como potencialmente el financiamiento de encuestadores para influir en los resultados de sus encuestas. […] Los periodistas y sus jefes han sido más o menos libres para dedicarse a la larga tradición electoral mexicana de vender notas favorables y una cobertura para la difusión de candidatos y partidos”.

Documentos consultados por el rotativo inglés estaban archivados bajo el nombre de Yessica de Lamadrid que en esos momentos era empleada de (la empresa) Radar y amante de Peña. De Lamadrid declaró a The Guardian que ella creía que los documentos eran falsos. También dijo que, en los proyectos promocionales en los que trabajó para políticos, nunca se pusieron contenidos a la venta.

Televisa emitió un indignado rechazo y cuestionó la veracidad de la información de The Guardian, pero los señalamientos, se dijo, están respaldados por los documentos enviados por la Embajada de Estados Unidos en la ciudad de México a otros organismos gubernamentales de Estados Unidos en 2009.

En respuesta a la negación de Peña y a la demanda de Televisa de una disculpa, el rotativo inglés emitió una declaración pública: “The Guardian se ha comprometido a informar sobre temas relacionados con México y mantenemos lo dicho ante el artículo en cuestión”.

Documentos publicados por The Guardian muestran que Peña pagó alrededor de 3 millones de dólares por 180 “noticias” favorables en Televisa, además de varias emisiones especiales de noticias, entrevistas con el candidato y otra cobertura sesgada. Además pagó cerca de 2 millones de dólares por anuncios pagados en la televisora.

Pintoresca y pícara como suele ser la relación prensa-PRI, por decir lo menos, los casos pequeños de corrupción quedan “archivados” en donde casi nadie los puede tomar. Y esa fue la situación que enfrentó el director de una pequeña revista en Toluca, a quien, en plena campaña, los priistas le ofrecieron un “negocio” redondo en el que ganaría 60 millones de pesos, libres de paja y polvo.

El editor deja a un lado la parsimonia y recuerda cómo se enteró del fabuloso  negocio y cómo llegaron hasta él: “Eran las 4 de la tarde del viernes 1 de junio del 2012. Una junta secreta se realizaba en el PRI del Estado de México, en la sede de las oficinas tricolores de la capital mexiquense, sobre la avenida Alfredo del Mazo, nombre de tres integrantes del enjoyado Grupo Atlacomulco, impulsor político de la carrera pública de Enrique Peña Nieto.

Esa reunión tenía como objetivo operar las órdenes provenientes del PRI nacional para recuperar el terreno que su aspirante presidencial había perdido. Un estudio interno revelaba la catástrofe. Peña sería tercer lugar en las encuestas si el voto duro no funcionaba el domingo 1 de julio. Así, en uno de los salones de aquella bodega-edificio donde despachara alguna vez Arturo Montiel Rojas, como presidente del Comité Directivo Estatal, un grupo de operadores sin nombre ni rostro conocido, implementó la campaña.

Cerca de mil millones de pesos se moverían desde Toluca y serían encauzados a la compra de utilitarios. De buenas a primeras, impresores y vendedores de publicidad se encontraron con pedidos urgentes y multimillonarios: 6 millones de playeras blancas, por 60 millones de pesos; 3 millones de pelotitas antiestrés por 18 millones de pesos, 170 mil lonas con el rostro del candidato por 10 millones de pesos, 5 millones de bolsas ecológicas por 25 millones de pesos, un número indeterminado de ceniceros, de la marca Tokai y al final, todavía el 14 de junio, cualquier cosa que tuviera impresa la imagen del esposo de ‘La Gaviota’.

Esos pedidos quebraron los mercados. El Estado de México fue incapaz de responder a la disparatada demanda, pero también el resto del país, cuyas fábricas y proveedores reportaban las mismas, absurdas cantidades. Algunas ciudades de plano se negaron a cotizar, pues el PRI les ha quedado mal en pagos; sobre todo, porque ‘es para un partido de ladrones’, decían los comerciantes, que desdeñaban pagos en efectivo y sin obligación de entregar facturas”.

Al editor toluqueño le ofrecieron hacerse cargo de la compra de las playeras y la adquisición de las pelotitas antiestrés. Pero, ciertamente el negocio tenía un pero… “me pidieron que se manejara el dinero en efectivo —los 60 millones de pesos de las playeras y 18 millones de las pelotitas— y sin facturas. Sin nada que pudiera ligar el gasto al PRI ni al comité de campaña”. Como respuesta, los “negociantes” priistas recibieron un rotundo no. Finalmente, los productos fueron encontrados en el norte del país y transportados en tráileres a bodegas diseminadas por la ciudad de Toluca.

Los números que al gobierno mexiquense le interesan son ampliamente conocidos: a partir de 2005, el gobierno del Estado de México gastó, oficialmente, poco más de mil millones de pesos para difundir la imagen, promesas, acciones y logros de Peña como precandidato a gobernador y, más tarde, como gobernador de la entidad,  así como fortalecer su liderazgo entre los priistas.

En 2006, la Legislatura local le autorizó 133 millones 390 mil 2 pesos para difundir su imagen a través del programa de Comunicación Pública y Fortalecimiento Informativo. No obstante, la cuenta pública de ese año reportó 204 millones 547 mil 200 pesos gastados; en 2007 tuvo a su disposición 142 millones 644 mil 226 pesos; en 2008, 143 millones 382 mil 370 pesos; en 2009 le aprobaron 172 millones 304 mil 442 pesos; en 2010, 179 millones 300 mil pesos; y en 2011 el presidente de la Junta de Coordinación Política, Ernesto Némer Álvarez —casado con Carolina Monroy, prima del gobernador— operó para que le aprobaran un presupuesto de 178 millones 825 mil 119 pesos para promocionarse.

Según el portal de Transparencia del gobierno mexiquense, en 2005 Peña y su antecesor Montiel contrataron espacios publicitarios por más de 129 millones 998 mil 335.13 pesos. La publicidad alcanzó para cubrir a 255 medios, controlando prácticamente todas las plumas en año electoral. La empresa de Emilio Azcárraga fue la más bendecida con 36 millones 414 mil 848 pesos facturados; pues 31 millones 644 mil 36 pesos correspondieron a Televisa, 391 mil 649 al diario deportivo Ovaciones, un millón 522 mil 163 a Editorial Televisa, mientras que Editorial Clío cobró 2 millones 875 mil.

Antes del primer debate de los candidatos en 2012, el equipo de campaña de Andrés Manuel López Obrador documentó que, sólo en su primer año, el gobierno mexiquense destinó 742 millones de pesos para promocionar la imagen de Enrique Peña Nieto.

Aunque Peña hizo esfuerzos para desmentir los datos —acción a la que se sumaron personajes como el escritor Héctor Aguilar Camín, quien además intentó, si bien en forma fallida, desacreditar al periodista Jenaro Villamil—, esa información había sido publicada por la revista Proceso —firmada por Jenaro Villamil— en octubre de 2005. Los recursos, se informó entonces, “forman parte del ‘Plan de Acción’ que Televisa negoció con el gobierno de Peña para fortalecer su liderazgo a nivel nacional y su proyección a nivel nacional e internacional”.

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