Errores y omisiones

* Sin dolores de cabeza y después de las desastrosas administraciones panistas de Vicente Fox y Felipe Calderón, los priistas brillaban con fulgor inacabable. Ha sido una ilusión pasajera o un sueño guajiro. La víspera del 1 de septiembre, cuando el atlacomulquense Peña está obligado a entregar, rendir o presentar a la nación su Primer Informe de Gobierno, el balance económico, político, social, educativo y de seguridad es un desastre, por escribir una palabra amable.

 

Francisco Cruz/ Marco A. Durán

Fue cosa del momento. A partir del 1 de diciembre de 2012 los priistas se sentaron a esperar el milagroso resurgimiento económico de México. De la mano de Enrique Peña Nieto; Luis Videgaray Caso, Jesús Murillo Karam, Miguel Ángel Osorio Chong, Rosario Robles Berlanga y Emilio Chuayffet Chemor, muchos, muchísimos —Televisa, por ejemplo, y casi todos los dueños de los medios— se aprestaron a presenciar el encauzamiento de la política nacional al camino de la rectitud y la honorabilidad.

Gozaba el país de una “halagadora” realidad. Sin dolores de cabeza y después de las desastrosas administraciones panistas de Vicente Fox y Felipe Calderón, los priistas brillaban con fulgor inacabable. Ha sido una ilusión pasajera o un sueño guajiro. La víspera del 1 de septiembre, cuando el atlacomulquense Peña está obligado a entregar, rendir o presentar a la nación su Primer Informe de Gobierno, el balance económico, político, social, educativo y de seguridad es un desastre, por escribir una palabra amable.

Horrorizados por los plantones y marchas de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), los ciudadanos se niegan a ver incluso que los informes oficiales revelan que, por las incapacidades de Videgaray, el país entró en una espiral descendente, una economía en franca desaceleración; mientras Osorio, en Gobernación, se hace de la vista gorda para permitir al PRI hacer uso de sus viejas trampas electorales, y la Procuraduría General de la República, la de Karam, pese a la maquillada de números fue incapaz de ocultar que, desde el 1 de diciembre de 2012, se han reportada casi 14 mil asesinatos.

La administración peñista sufrió tamaña descalabrada cuando la Secretaría de Desarrollo Social, la de Rosario Robles Berlanga —la mujer que prostituyó al PRD—, no pudo ocultar más que 60 millones de mexicanos, la mitad de la población, viven en condiciones de pobreza, y a la de Educación, la de Chuayffet, se le cayó el teatro con la llamada reforma educativa, que plantea más una enmienda laboral punitiva para someter al magisterio disidente, meterlo al redil del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), una organización que nació en la década de 1940 para estar al servicio de la Presidencia de la República.

La pobre actuación en casi nueve meses echó leña a la hoguera de los escándalos. A nivel internacional se acabaron los halagos, México no es ya más el país con el potencial de crecimiento que esperaba el mundo. El “mexican moment” vislumbrado y promocionado, con bombo y platillos, por economistas y consultorías nacionales y extranjeras, pasó. Ha dado paso a la sombra de la duda. Incapaz de aceptar culpas, Videgaray siguió la escuela de los panistas y encontró sus culpables: el bajo ritmo económico de países europeos y asiáticos, así como de Estados Unidos, y el desastre en el que el panismo hundió al país, como si la campaña de 2012 la hubiera pasado con los ojos cerrados.

Ni Peña, ni Videgaray, ni sus panegíricos insertos en los grandes medios —impresos y electrónicos— explican que la mayor responsabilidad del magro crecimiento recae en el manejo inadecuado de las políticas económicas y la mala administración pública de los recursos. Peña y sus funcionarios en Hacienda, Gobernación, Banco de México, la PGR, Desarrollo Social o Educación han sido incapaces de detectar a tiempo los problemas, para tomar, según el caso, medidas anti-cíclicas.

Ejemplos sobran: al inicio del actual gobierno, un sobrado y triunfalista Videgaray estimó un crecimiento económico de 3.5 por ciento —con posibilidades de llegar al 4 por ciento— para 2013. Obligado por las circunstancias, pero todavía altivo, aceptó recortar la expectativa a 3.1 por ciento. Falló de nueva cuenta. El lento dinamismo interno lo obligó una segunda ocasión a morderse la lengua para ajustar sus proyecciones hasta 1.8 por ciento, con la probabilidad de que el Producto Interno Bruto (PIB) cierre del año con un avance mínimo de entre 1 y 1.3 por ciento.

La sorpresa de que la economía del país no puede manejarse tan en secreto y con tanta especulación como lo hizo con la del Estado de México —donde fue bautizado como el Harry Potter de las finanzas; por cierto, más por cábula—, dejó mudo a Videgaray. Mudo porque no ha sido capaz de reconocer que la industria maquiladora —ese extraño sector de producción dividida— es un desastre, ligando a México, siempre, al ciclo económico de Estados Unidos.

En términos prácticos, ha olvidado, o de plano no ha querido explicar, que la maquiladora es el motor más importante de la economía mexicana, en cuanto a exportaciones no petroleras se refiere. Tampoco ha señalado que ese flojo comportamiento de la maquiladora es reflejo de los problemas estructurales de un país que nunca ha logrado encontrar un proyecto propio de desarrollo.

Y la curva de aprendizaje del actual secretario de Hacienda se refleja en un subejercicio presupuestal, hasta el primer semestre, superior a 19 mil millones de pesos, sumado a una menor participación del sector privado. El resultado, valga la repetición, menor inversión fija bruta (por ejemplo, maquinaria y equipo) por la poca certidumbre que ofrece el nuevo gobierno priista. Llanamente, eso significa que los empresarios no confían en Peña ni en Videgaray.

La desconfianza se resiente más allá de las fronteras. Ya es inocultable la baja entrada de la inversión extranjera, la caída en las remesas y un sector turístico que, pese a la intensa promoción, no repunta. Todo eso afecta directamente el consumo de los hogares. Números del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) muestran que las ventas al menudeo —las de los hogares— apenas han crecido 2 por ciento en el año. Y aunque el Banco de México (Banxico) documenta que la inflación ha sido baja, la situación obedece más a la menor demanda interna de productos y a que no hay ingresos —por falta y/o pérdida de empleo—, que al buen manejo de la política monetaria.

Perdido el gobierno o metido más en crear burbujas informativas para desviar la atención a fin de ocultar sus incapacidades y los verdaderos problemas, pocos en el gobierno quieren ver la caída, por 10 meses consecutivos, del sector de la construcción, atribuida al vuelco de la política que dio el actual gobierno en la edificación de casas. Poco se habla de baja inversión gubernamental en infraestructura que encabeza, por cierto, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) al dejar de ejercer mil 500 millones de pesos en los primeros seis meses del año.

A estas alturas, las malas noticias se suceden una tras otra. Y una es consecuencia de la otra o de las otras. La tasa de desocupación por ejemplo, va en aumento; según el INEGI, en julio se ubicó en 5.12 por ciento y sigue en aumento. La enorme distancia entre las promesas, las proyecciones y las expectativas de los albores de la administración peñista no la puede ocultar ni el encarcelamiento de la profesora Elba Esther Gordillo Morales. Sólo los ciegos —el gobierno y los apoyos renacidos en el pequeño priista que cada comunicador lleva dentro— ocultan lo inocultable: de acuerdo con cifras del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), manejado por el salinista José Antonio González Anaya, en todo el año se han creado apenas 300 mil nuevos empleos. De ellos, 274 mil son permanentes y el resto eventuales.

Con todo y su Reforma Laboral, el gobierno ha sido incapaz de crear las plazas prometidas. Apenas 14 mil 759 entre mayo, junio y julio. Haciendo sumas y restas en aritmética simple, eso significa que, en esos meses, se crearon 163 diarios, cuando el país requiere, por lo menos, 4 mil 167 nuevos puestos por día: 1.5 millones al año o 125 mil mensuales, para dar cabida a la fuerza de trabajo o jóvenes que se incorporan al sector laboral.

Un descalabro, pues, de tamañas proporciones arroja otros resultados desalentadores para una población empobrecida. Y le complica la vida a Peña, Videgaray, Karam, Osorio, Robles, Chuayffet y el resto del equipo presidencial. La trimestral Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) es elocuente: entre enero y julio de este año 500 mil mexicanos se sumaron a las filas de la informalidad. En otras palabras, medio millón de mexicanos en edad de trabajar engrosaron los abultados números del ambulantaje.

Si de evaluaciones se trata, Peña, Videgaray y compañía fallaron. Empobrecieron, todavía más, a un país empobrecido. ¿Tendrán el valor… o les vale?

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El Barco Ebrio

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Zinacantepec todavía no se recupera del quebranto financiero en el que lo sumió el anterior edil, Gustavo Vargas, cuando la fortuna de éste sigue escandalizando a ese municipio, vecino de Toluca. Ahora Vargas, de quien se sabe es dueño de parte del rancho Las Ánimas y en donde se festejan cumpleaños y festividades de los actuales regidores, como Paola Martínez, tomó prestados unos cuantos metros de calle cuando construyó la barda que delimitaba su propiedad. Nada más para aprovechar que a nadie hacía daño, el ex alcalde decidió alargar siete metros las fronteras originales, para así hacerse un bien a sí mismo, porque él siempre dice, en su círculo más cercano, que no hay felicidades más grande que la propia.

 

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Y ya que se habla de aquel municipio, la presidenta municipal gana más que el jefe de Gobierno del DF, Miguel Mancera, quien cobra unos 80 mil pesos mensuales. Pero Olga Hernández Martínez tiene autorizado un cheque salarial por 118 mil 368 pesos con 20 centavos. La cifra está más cercana al salario del gobernador de la entidad, Eruviel Ávila, por 143 mil pesos, que al de una edil cuyo gobierno ha sido criticado por proteger a la anterior administración y que no puede sacar del bache financiero a su municipio. Anualmente se embolsa un millón, 420 mil pesos, un sueldo diario de 3 mil 945 pesos, reportan diarios locales, y añaden que los salarios de Zina representan el 50 por ciento del presupuesto anual de ese territorio. Esto es sólo un reflejo de lo que sucede en la mayoría de los municipios mexiquenses, quebrados sin remedio después de la exitosa campaña presidencial de Enrique Peña.

 

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La reforma energética, que no es otra cosa que una venta mal realizada de Petróleos Mexicanos a la Iniciativa privada, encuentra en la entidad sesudos defensores, casi todos trabajando para el gobierno estatal, que se apegan en sus tesis a las líneas dictadas desde la Presidencia mexicana. Se ve claramente de quiénes la mano que mece la cuna y cuenta el Erario.

 

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Mientras deja el cargo de gobernador, Eruviel Ávila se dedica  de tiempo completo a su apretadísima agenda de trabajo, que incluye asistencia a actos de beneficencia y claquetazos finales a películas de Diego Luna y Gael García. La vaporosa actividad del gobernador, de quien nadie tiene la culpa, excepto él, dibuja más o menos el carácter que tiene en general la administración eruvielista. Más gris que mala, la sustitución del gobernador de cualquier manera no es cosa resuelta porque se trata de un asunto político sujeto a la veleidad de los estómagos. Sin embargo, en el equipo de la senadora María Elena Barrera ya hacen maletas para mudarse definitivamente a los verdes prados de la avenida Colón y pasan revista a publicaciones de modas y diseño de interiores para renovar los aposentos de la casona de Lerdo.

 

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Algunas organizaciones ciudadanas en Toluca protestan por ciertos edificios que, dicen, afean la ya de por sí depauperada imagen de la capital mexiquense. Uno de ellos es un estacionamiento ubicado en la avenida Villada, propiedad del empresario de radio Moles Libién. El grupo Agenda Cultural Toluca apunta en redes sociales que: “¿y ahora, quién podrá salvarnos? En la imagen podemos ver el “permiso de construcción” que los dueños de estos edificios muestran a todos los que nos preguntamos quién autoriza estos monstruos de concreto. ¿Quién permite que destrocen la imagen de la ciudad? ¿Quién les da todas las facilidades para hacer lo que se les dé la gana? Aquí la respuesta… Edificios en Grande, campañas en Grande, favores e impunidad en Grande. Gracias señores Miled, gracias Eruviel, Gracias Martha Hilda por hacer de nuestra ciudad cada día más “bella”… favor de compartir hasta el cansancio”. Enojados razonablemente, no comentan que la fealdad de esos edificios, que es patente, es el menor de los problemas que representan los señores mencionados.

Secuestrador premiado

* Margarito Salas Reyes trabajaba como intendente en la Cámara de Diputado local, en el centro de Toluca. El 20 de diciembre del 2011 había sido galardonado por la Junta de Coordinación Política, en la Ceremonia de Estímulos y Recompensas, en la categoría de Atención al Público. Margarito acudió a la ceremonia, junto con decenas de premiados, y escuchó las palabras de José Manzur Quiroga, en ese entonces diputado local y presidente de la JCP. Dos años después secuestraba y asesinaba a un joven estudiante de la capital del Edomex.

 

Miguel Alvarado

A Carlos Eduardo Martínez González la desatención de las autoridades del Estado de México le costó la vida. El 14 de febrero del 2013, este joven, estudiante de la escuela Montessori de Toluca, fue secuestrado por cuatro personas, entre ellos una mujer, y asesinado cuando lo empujaron desde el Puente de Calderón, en la carretera a Ixtapan de la Sal, desde una altura de más de 100 metros. Su cuerpo, encontrado y levantado por la policía ministerial, permaneció en la morgue de Tenancingo durante medio año, hasta que fue identificado por sus familiares luego de la detención de los culpables.

Uno de ellos, Margarito Salas Reyes trabajaba como intendente en la Cámara de Diputado local, en el centro de Toluca. El 20 de diciembre del 2011 había sido galardonado por la Junta de Coordinación Política, en la Ceremonia de Estímulos y Recompensas, en la categoría de Atención al Público. Margarito acudió a la ceremonia, junto con decenas de premiados, y escuchó las palabras de José Manzur Quiroga, en ese entonces diputado local y presidente de la JCP, quien dijo que los servidores públicos del poder Legislativo del Estado de México “son la imagen y presencia cotidiana de nuestra institución ante la sociedad, su esfuerzo representa la tarea fundamental de prestar todos los días, a toda hora, los servicios y las respuestas requeridas para el desarrollo armónico de las actividades y para la elevación de su bienestar personal”. El boletín 1681 emitido por la propia Cámara da cuenta de la ceremonia y se ´puede ubicar en el sitio web de la propia Legislatura, http://www.cddiputados.gob.mx.

Margarito, secuestrador pero bien educado y quien por aquel premio no se hizo famoso ni rico, era novio de Beatriz Alejandra Morales Sendo, de 24 años y empleada de una óptica. Era vecina comercial del negocio de Carlos Eduardo y su familia, quienes mantenían una tortería entre las calles de Juan Aldama y Morelos y allí acudía casi a diario a comer. Hizo amistad con el muchacho, según las versiones de los familiares, y logró subirlo a un auto para llevarlo a Tenancingo, a una casa de seguridad. Desde allí exigieron un rescate por 10 millones de pesos, que al paso de los días fue bajando hasta quedar en 2 millones. Sin embargo, el 17 de febrero los secuestradores decidieron asesinar de Carlos Eduardo. Los otros dos cómplices, Emiliano Victoria Reyes y Silverio Victoria Hernández, también están detenidos y esperan por una sentencia.

El caso evidencia el grado de descomposición social que ha alcanzado la ciudad, pero también comprueba, una vez más, la ineficiencia de las autoridades, poco aptas para realizar investigaciones elementales como corroborar la presencia de cuerpos en morgues mexiquenses. El diario local Alfa recuerda que al menos hay otro caso similar, el de Bárbara Reyes Muñiz, de 17 años, secuestrada en Cuautitlán Izcalli y hallada en una morgue de aquel municipio 20 meses después. También evidencia a la Cámara de Diputados local y su sistema de contrataciones, que no puede detectar perfiles sicológicos o tendencias criminales en sus empleados, aunque pareciera una paradoja, pues los diputados son tradicionalmente calificados de corruptos e ineficaces. El gobernador de la entidad, Eruviel Ávila, se pronuncia tibiamente sobre el crimen y cuestionada policía que mantiene el Estado, aunque una de sus principales promesas de campaña era reorganizarla. Lo púnico que ha hecho fue crear la Secretaría de Seguridad Ciudadana, aunque dejó los mismos cánones y reglamentos de la anterior Agencia de Seguridad Estatal. Criticado por  preferir aparecer en eventos de caridad como en Metepec, el 21 de agosto, donde acompañó a la actriz Angélica Rivero, esposa del presidente mexicano Peña Nieto, invitada por la Fundación Dondé a un acto de caridad. El padre del menor secuestrado había iniciado una serie de protestas afuera de la oficina del gobernador para demandar su intervención pero Ávila siempre guardó distancias y silencio, que autocalifica su gestión como “un gobierno humanista”. El 31 de julio d este año, el Ejecutivo mexiquense reconocía los altos índices de pobreza e inseguridad en su territorio. “Merecemos tranquilidad, merecemos paz en nuestros municipios”, diría hace más de un año el mandatario.

El Estado de México es una entidad incontrolable. Esto explica en parte que en el 2013 los plagios se incrementaran 15 por ciento, pues oficialmente hay 89 secuestros en seis meses, aunque el número sólo corresponde a casos denunciados. Este año han muerto seis víctimas a manos de sus captores. Durante junio, se capturó a 37 secuestradores en 15 días, dos diarios en promedio. Tamaulipas, Michoacán y el Edomex son líderes nacionales en denuncias por secuestro, según datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública. La entidad experimenta un incremento del 50 por ciento en los procesos judiciales iniciados, apunta la revista Proceso. Por su parte, el Centro de Investigación para el Desarrollo califica al secuestro en el Edomex como de afectación media y lo coloca en el lugar 16 a nivel nacional, en el 2012.

El secuestro ha incrementado la aparición de negocios relacionados con la seguridad, pero casi ninguno es accesible a la población media, que no puede pagar este tipo de servicios. La empresa Protecto Galss asegura que nada más en la ciudad de México, a partir del 2005, se presentan unos 56 mil secuestros express en el país, y que 156 mil de ellos ocurren en la ciudad de México. La empresa ofrece blindaje para automóviles pero el paquete más barato cuesta 400 mil pesos. De cualquier forma no se trata de protegerse contra el crimen, cualquier a que sea, sino de evitar que suceda. Los números para el Montielato, que cumple ya 14 años, están en contra de la buena voluntad e intenciones de cualquiera que intente gobernar una entidad en manos del interés particular.

Diarios de un despachador de gasolina

* Aristegui representa de pronto el lado público cuerdo en el debate sobre el petróleo, aunque ni es debate y de todas maneras Pemex será vendido. Lozoya es el personero de una incongruencia que no puede ser explicada cabalmente porque será un negocio entre particulares. ¿Quién gana con la venta de Pemex? ¿Y quién gana con la filmación de Kick-Ass 2?

 

Miguel Alvarado

Personas comunes disfrazadas de superhéroes toman las calles de Nueva York y hacen el bien. O lo que los gringos creen que está bien. Luchan contra negros y pandilleros hispanos y provocan al barrio metiéndose, cargados de joyas de fantasía, en callejones sin salida. Un tonto adolescente que se hace llamar Kick-Ass entrena duro junto a una chiquilla de 15 años, quien le provee de la exacta sabiduría del madrazo en los desos o de la mortal caricia de los chacos en los aquellos. Pronto, el tal Kick-Ass está listo para combatir el crimen desde su escuela preparatoria, mientras se deja ver en las principales avenidas de aquella ciudad y junta a sociópatas como él en la aventura sempiterna del bien contra el mal, apoyado en la inútil obsesión del feis.

En México corren tiempos de bandas presidenciales y asesinatos en masa que no se denuncian. El exterminio de la pobreza no funcionará matando pobres, que encima representan la inconformidad colectiva y que está dispuesta a protestar por todo, incluso porque la selección de futbol no vaya al Mundial de los fifos. Nada es lo que parece en la ficción mandada a hacer por el gabinete del presidente Peña Nieto, quien no cree en los superhéroes si no trabajan en su tiempo libre como despachadores de gasolina o altos ejecutivos de la Exxon. Nadie espera nada de la venta de Pemex, y tampoco entiende el significado de un crecimiento anual de 3.8 por ciento, rebajado a estas alturas por el secretario Luis Videgaray a 1.8. Significa poco, pero es casi todo lo que representa el país. No hay dinero, puede traducirse desde la esquina de la simpleza, o el que hay no será repartido –como siempre- a partes iguales. No es necesario, aunque siempre queda el resabio de la presencia –ausencia- de un superhéroe, aunque sea como el Kick- Ass de la desastrosa saga del director Jeff Wadlow y de los ilustradores y cuentacuentos Millar y Romita. Lástima que Pemex no sea digna de ser dibujada en uno de esos cómics secuenciales donde todo es sufrimiento –sin dolor no hay ganancia, dice la bélica Blackwater y algún roshi trascendental- pero al final los buenos o al menos los capaces se quedan con el negocio. Datos de Reporte índigo, algunos pocos para no aburrir, señalan que Pemex “tiene costos de producción más baratos que Statoil y Petrobras, los dos modelos que se buscan replicar con la reforma energética… supera al doble en eficiencia a British Petroleum, Chevron, Shell, Exxon Mobil y otras petroleras que entrarían al país gracias a la apertura… tiene mejores rendimientos de operación que las seis petroleras privadas más importantes del mundo… a pesar de la declinación de sus campos, de la merma en sus exportaciones, de la corrupción y los altísimos impuestos que paga, es la quinta petrolera que produce más petróleo en el mundo, la primera en el continente americano. La superan cuatro compañías con las que tiene algo en común: son estatales. Pertenece a los gobiernos de sus países”. Así pues, el mejor negocio del mundo es una petrolera bien administrada; el segundo mejor negocio del mundo es una petrolera mal administrada y el tercer mejor negocio del mundo es una petrolera vendida por el Grupo Atlacomulco.

La aventura de la privatización nada tiene que ver con una película de Hollywood pero tampoco con la realidad mexicana. El director general de Pemex, el principal portavoz de la participación privada en el petróleo, Emilio Lozoya Austin, no pudo responder preguntas simplísimas que la periodista Carmen Aristegui le planteó. ¿Por qué quieren comprar gas asiático más caro, cuando el mexicano vale infinitamente menos? ¿Por qué no endeudar a Pemex, si siempre ha operado así? ¿Qué pasará con la parte fiscal de Pemex? Como villano acorralado, Lozoya balbuceó y enrojeció de manera inapropiada para el Club de los Cínicos. No es que no sepa, es que no puede, dijeron los asistentes a esa entrevista, que luego fue retirada de las redes sociales.

Aristegui representa de pronto el lado público cuerdo en el debate sobre el petróleo, aunque ni es debate y de todas maneras Pemex será vendido. Lozoya es el personero de una incongruencia que no puede ser explicada cabalmente porque será un negocio entre particulares. ¿Quién gana con la venta de Pemex? ¿Y quién gana con la filmación de Kick-Ass? Predecible, llena de clichés, de chistes para geeks pero con una actriz tan llamativa como el pecado, Chloë Moretz, también protagónica de la versión gringa para Déjame Entrar, vampírica cinta aplaudida al menos por mí para su original, cuyo título sueco suena algo así como Låt den rätte komma in. Por cierto, Suecia exporta 243 mil 200 barriles por día contra los 2.53 millones de barriles diarios que los mexicanos sacan de su territorio, según Index Mundi, que además señala que esa nación es una de las economías no petroleras más prósperas del mundo, que apuesta por energía nuclear e hidroeléctricas.

Para entender los porqués de la venta de Pemex no es necesario un tipo disfrazado de verde ni un presidente como Peña Nieto. Vender Pemex cualquiera lo hace. Hacer de la paraestatal un negocio boyante que beneficie al país, se necesita un gabinete con valor, inteligencia y güevos, y hasta eso pocos.

Cuotas escolares

* Queda claro que al prohibir pago alguno en los rubros mencionados, la autoridad escolar está impedida legalmente para promover cualquier cuota voluntaria de los padres de familia. Las primeras reacciones observadas el jueves y viernes de la semana pasada respecto a erogación alguna para inscribir a sus hijos en la escuela no se hicieron esperar, ciudadanos con verdaderas carencias económicas no realizaron ninguna aportación.

 

 

Luis Zamora Calzada

La presentación la semana pasada de las reformas a la Ley General de Educación, la iniciativa de Ley del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación y la Ley General del Servicio Profesional Docente en el Congreso de la Unión, establece el marco legal que regirá a la educación pública del país.

El marco jurídico que se plantea genera verdaderas complicaciones para la vida escolar, en particular lo establecido en el artículo 6 de la Ley General de Educación, que señala que las donaciones o cuotas voluntarias no se entenderán como contraprestaciones. Sin embargo, se admiten con la obligación de la autoridad educativa de determinar mecanismos para regular, vigilar y transparentarlas.

Prohíbe el pago de cualquier contraprestación que impida o condicione el servicio, especificando que no se puede condicionar ningún cobro para la inscripción, acceso a la escuela, aplicación de exámenes, entrega de documentación o afectar la igualdad en el trato a los alumnos.

Aun cuando se establece el diseño de mecanismos de participación estatal y municipal, no se menciona cómo cubrir gastos inmediatos que ya ejerce la escuela, como en los casos donde las asociaciones de padres de familia pagaban a personal secretarial y manual, quedando a partir de ahora estos trabajadores en riesgos de desempleo al no contar con la plaza correspondiente.

Queda claro que al prohibir pago alguno en los rubros mencionados, la autoridad escolar está impedida legalmente para promover cualquier cuota voluntaria de los padres de familia. Las primeras reacciones observadas el jueves y viernes de la semana pasada respecto a erogación alguna para inscribir a sus hijos en la escuela no se hicieron esperar, ciudadanos con verdaderas carencias económicas no realizaron ninguna aportación.

El panorama es complejo, la puesta en marcha de las escuelas requiere del pago de gastos que el Estado no cubre, urge la programación de financiamiento destinado a cada centro educativo y una inmediata será la creación de plazas para el personal que ha venido laborando por años en las instituciones educativas. Las tareas que desempeñan son indispensables para el funcionamiento escolar.

 

 

Suspensión de clases

 

 

El calendario del ciclo escolar iniciado establece que el trabajo con alumnos formalmente empieza el 19 de agosto y concluye el miércoles 15 de julio del 2014, marcando una Semana Nacional de Evaluación, del 16 al 20 de junio del año siguiente.

Para el desarrollo de los consejos técnico escolares se destinan trece días, de los cuales ya se ejercieron cinco. Quedan ocho, programados para el último viernes de los meses de septiembre, octubre, noviembre de este año y enero, febrero, marzo y junio del siguiente, con la obligatoriedad de reunir a los maestros para revisar el Plan de Mejora, que en teoría se integró la semana pasada. Como es de esperarse, estos días no acudirán los alumnos a clases.

Es ya de conocimiento público el número de suspensiones de labores docente, que en total suman diez días, calendarizando dos en el periodo vacacional de Fin de Año y uno en sábado, día no hábil para las escuelas, quedando por tanto de manera efectiva siete, distribuidos para el lunes 16 de septiembre, 18 de noviembre del 2013 y tres de febrero, diecisiete de marzo, uno, cinco y quince de mayo del año entrante.

Este calendario es obligatorio para todas las escuelas del país. Técnicamente se debe respetar en todos los estados y es notorio que no se destina ningún día de suspensión para otras tareas, como suelen ser algunas de carácter sindical.

En nuestra entidad, para “Juegos de los Maestros” estatales, al menos se suspendían dos días para todos los docentes y un número amplio no asistía a clases para acudir a los juegos en sus fases llamadas regional y estatal, dos más con suspensión de al menos 4 mil profesores, que acuden a las asambleas sindicales; en esta ocasión no podrá destinarse ningún día para estas actividades, la delicada tarea de la Secretaría de Educación será convencer a sus afiliados para ocupar sábados y domingos para estos eventos no contemplados en el calendario escolar.

Pasado presidencial

* “La ejecución de los escoltas de la familia Peña Pretelini, la muerte de Mónica Pretelini y las llamadas interceptadas por la PGR pertenecen al anecdotario o la historia política de una entidad que, en el sexenio de Peña, vio pasar a cuatro titulares de la Procuraduría de Justicia: Alfonso Navarrete Prida, Abel Villicaña Estrada, Alberto Bazbaz Sacal y Alfredo Castillo Cervantes—. Con dos, Navarrete y Castillo, insertos en 2012 en el equipo presidencial peñista”, escribe el periodista Francisco Cruz en su libro Los Golden Boy’s, editado por Planeta en el 2012 y al cual pertenece este texto.

 

Francisco Cruz Jiménez

Transcurría la mañana del 11 de enero (del 2007) cuando fuentes extraoficiales confirmaron que, en los primeros minutos de la madrugada de ese jueves, Mónica Pretelini de Peña, en ese entonces esposa del gobernador mexiquense, Enrique Peña Nieto, había muerto a los 44 años de edad. La noticia estremeció y puso a la expectativa a todo el país. Encabezado por Peña, el gobierno del Estado de México calló deliberadamente y no hizo nada por aclarar rumores de todos los calibres —incluidos uno sobre suicidio y otro sobre homicidio—, ni las contradicciones que se hicieron públicas y se convirtieron en una fuente inagotable de especulaciones que aún persiguen a Peña.

Seis años después, nadie sabe a ciencia cierta qué sucedió. No lo saben ni siquiera los médicos que la atendieron aquella noche en la Cruz Roja, ni los empleados del Centro Médico de Toluca —en Metepec— y del Instituto de Seguridad Social del Estado de México y Municipios (ISSEMyM), a quienes se les preguntó insistentemente si allí se encontraba internada una persona de apellido Pretelini, debido a que muchos sabían que, antes del traslado a la Ciudad de México, en esos tres lugares se había atendido a la esposa del gobernador. Sin embargo, el tiempo se ha encargado de diseminar y alimentar las dudas en torno al súbito fallecimiento.

Miguel Alvarado escribió el 11 de enero de 2009 en el semanario Nuestro Tiempo: “La vida de Peña se convulsionó a partir de entonces, epilépticamente desgarrada. Pero el luto no duró mucho. Pronto estaba de vuelta, tratando muy a su manera la administración estatal. El nombre de Mónica pronto fue sustituido y una larga lista de aspirantas [sic] al DIF estatal apareció en la agenda del llamado Viudo de Oro”.

En el sótano quedaron los recuerdos de Mónica, sus reclamos por las aventuras extramaritales de Peña y los secretos de una enfermedad desconocida. No obstante, su muerte no ha dejado de ser un amasijo de secretos mal guardados, mezclados con habladurías que el tiempo y el manejo que de ellos hizo el ex gobernador la han mantenido vigente. Todavía, más allá del simple morbo que representa ver sufrir a una familia por cuestiones del corazón, falta conocer el desenlace de historias paralelas, tal es el caso del asesinato de los guardias que cuidaban la seguridad de la familia Peña-Pretelini, una pista poco explorada, al menos en lo periodístico.

El atentado ocurrió la noche del 10 de mayo de 2007 y cobró la vida de los agentes mexiquenses Roberto Delgado Nabor, Erick Rey López Sosa, Guillermo Ortega Serrano y Fermín Esquivel Almazán —de 24, 37, 34 y 35 años de edad, respectivamente—, todos elementos de élite y  confianza comisionados por la Agencia de Seguridad Estatal.

Pequeños detalles contenidos en documentos de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) —archivados en juzgados federales o agencias del Ministerio Público a los que se tiene acceso en los primeros días de enero de 2012— muestran, entre otras cosas, por qué las autoridades mexiquenses se apresuraron a declarar, anticipándose a las autoridades judiciales veracruzanas, que los cuatro guardaespaldas de la familia Peña Pretelini fueron víctimas de matones al servicio del narcotráfico.

Ciertamente, el atentado estuvo a cargo de los capos del crimen organizado —como declaró Humberto Benítez Treviño, secretario general de Gobierno en esos tiempos— la noche en que los escoltas de Peña resguardaban la seguridad de sus hijos Paulina, Alejandro y Nicole, quienes vacacionaban en el puerto acompañados por su abuelos maternos Hugo Pretelini y Olga Sáenz, además de Claudia, hermana de Mónica. Pero se omitió decir quién había dado la orden, así como los intereses que se movían detrás.

Muertos los cuatro escoltas, los asesinos se perdieron en la zona turística del puerto. El caso quedó enterrado en los panteones de Zinacantepec y Toluca junto con los cuerpos, ya sin vida, de los cuatro agentes. Mientras  a los familiares se les consoló  con 370 mil pesos de seguros  y una compensación por cada uno de los muertos, a cambio de discreción. Todos callaron, pero muy pocos repararon en que Fermín Esquivel era una de las pocas personas que conocía detalles de la vida matrimonial de Enrique Peña y Mónica Pretelini porque su comisión oficial con la pareja no había comenzado el día de su asesinato, sino que llevaba varios años trabajando como escolta de la familia.

El asesinato terminó por perderse en una maraña burocrática judicial a partir del lunes 20 de mayo de 2008, cuando un comando de encapuchados irrumpió en un domicilio de la avenida 16 de Septiembre en Luvianos —un pequeño municipio al sur del estado, sumido en la pobreza y bajo el dominio de El Chapo Guzmán, Los Zetas y La Familia Michoacana—, y ejecutó al maestro Ranferi González Peña, un supervisor escolar de zona de cuarenta y cinco años de edad, considerado hasta ese momento cabecilla de los asesinos a sueldo de La Familia.

El homicidio fue perpetrado con, al menos, una decena de descargas de armas de fuego de alto poder. Los asesinos encapuchados —quienes vestían uniformes negros con las siglas de la Agencia Federal de Investigaciones  (AFI) y la Agencia de Seguridad Estatal  (ASE)— abordaron dos camionetas que los esperaban y huyeron. Pero cuando la familia de la víctima aún no salía del estupor, regresaron por el cadáver y lo metieron en uno de los vehículos. De allí se dirigieron a una casa de materiales, donde secuestraron al arquitecto Ranferi González Rodríguez, hijo de González Peña.

Aunque sólo se habló de dos camionetas, vecinos de la familia recuerdan que, a las ocho y diez de la mañana, por la avenida 16 de Septiembre apareció un convoy, instaló un retén en dos esquinas y, en un par de minutos, unos cinco sicarios descendieron de dos camionetas con vidrios polarizados, irrumpieron en el domicilio de González Peña y lo asesinaron, frente a su madre y dos de sus hermanas, de nueve y diez años de edad, respectivamente.

En las calles de Luvianos nadie habla. Se respira el miedo. Pero todavía se recuerda que, en los días previos a la ejecución y al secuestro, allegados al maestro Ranferi —hermano de Alberto González Peña, El Coronel, jefe de una célula de Los Zetas en la zona, desde donde lo ascendieron a Veracruz— abrieron la boca y alardearon sobre algunas propiedades “liberadas” luego de una incursión al puerto de Veracruz para silenciar a un grupo de agentes del Estado de México.

La segunda semana de enero de 2012, un documento abrió nuevas interrogantes. Perdida en un expediente sobre delincuencia organizada, de más de cinco mil fojas, en la averiguación previa PGR/SIEDO/UEIDCS/231/2008, aparece la transcripción de llamadas —de un teléfono intervenido—, en las que un par de narcotraficantes da a conocer pormenores de la ejecución de los cuatro escoltas de la familia Peña Pretelini. Las llamadas se transcriben en 42 hojas tamaño oficio y, desde el inicio, ponen de manifiesto  que se trata del Estado de México.

Aunque prácticamente en cada una de las páginas se hace alusión a la entidad mexiquense, es al llegar a las primeras líneas de la página 14 cuando aparece pleno el tema de la ejecución de los cuatro escoltas de la familia Peña Pretelini:

—Nada más Manzur. Hay la posibilidad de que se vaya a Veracruz. Pero con este, Miguel [Fidel] Herrera, lo pidió para allá por una chamba especial que se hizo para el gobernador [Peña].

—Ajá, ajá. —responde Eduardo.

—Entonces pues, le dan en la madre a los de seguridad de Peña Nieto.

—Sí, sí, sí. —lacónica es la respuesta de Eduardo.

Más claro, ni el agua, Peña había echado mano de sus otros aliados para concluir con el caso de su esposa Mónica, pues, con el asesinato de Fermín Esquivel, se borró la posibilidad de reconstruir cualquier momento de su vida al lado de Peña.

La ejecución de los escoltas de la familia Peña Pretelini, la muerte de Mónica Pretelini y las llamadas interceptadas por la PGR pertenecen al anecdotario o la historia política de una entidad que, en el sexenio de Peña, vio pasar a cuatro titulares de la Procuraduría de Justicia: Alfonso Navarrete Prida, Abel Villicaña Estrada, Alberto Bazbaz Sacal y Alfredo Castillo Cervantes—. Con dos, Navarrete y Castillo, insertos en 2012 en el equipo presidencial peñista.

Pero, más allá del brillo que puede dar un llamado para unirse al equipo presidencial, hay otras caras ocultas que comenzaron a ser visibles a través de la ley del plomo y de una extraña prosperidad que sólo se nota en las organizaciones criminales que se han asentado en una entidad en la que se tiene por costumbre negar la violencia, como si los mexiquenses fueran ciegos o no la vivieran en carne propia.

Aunque los temas no salen a la luz pública, el peñanietismo dejó oscuros pendientes a su paso por la entidad: la venganza e imposición del régimen de terror a través de corporaciones policiacas estatales, la criminalización de movimientos sociales e invención de delitos a sus líderes —destacan los ejemplos de Ignacio del Valle Medina, Juan Carlos Estrada Romero, Julio César Espinoza Ramos, y el del activista y defensor de indígenas mazahuas Santiago Pérez Alvarado—, o las cuatro exoneraciones endilgadas a Montiel.

A toda esta maraña de corrupción, muertes inexplicables, venganzas, feminicidios, se puede sumar otra,  igual de interesante, que tiene que ver con la extraña  “desaparición” —entre la noche del domingo  21 y la madrugada del 22 de marzo de 2010— de la niña Paulette Gebara Farah. Caso que se integra con las turbias investigaciones sobre su supuesta “aparición”, nueve días después, así como las razones de su muerte. Sombras de duda han quedado desde entonces, por más estudios científicos que la Procuraduría se afanó en difundir.

Pemex, para empezar

* En el Edomex el gobernador Eriviel Ávila aplaude donde puede la reforma energética y la llama “nueva etapa en la que los consensos serán indispensables para lograr las reformas estructurales que transformarán al país, y reviviendo el espíritu de los Tratados de Teoloyucan, los mexiquenses decimos al unísono: sí a la unidad, sí a la modernización, sí a los consensos, sí a mover a México”. Extraña forma tiene el mandatario de interpretar públicamente el proyecto del Grupo Atlacomulco si se tiene en cuenta los niveles de inoperancia en los que mantiene a su administración. Para alguien que combate a la inseguridad con más policías, arengas y deslindes, el tema de Pemex no puede significar mucho y un poco de populismo puede resolverlo.

 

Miguel Alvarado

México está en venta, aunque hace mucho que sus principales activos están en manos privadas. La “apertura de Pemex y el sector energético es nada más el paso legal que da la administración de Enrique Peña y su Grupo Atlacomulco para de una vez dejarse de simulaciones. ¿Quién gana con todo esto? El ciudadano promedio, no. En todo caso, la industria mexicana en poder de quienes gobiernan y han gobernado el país por décadas. Habrá derrama y habrá oasis de riquezas. Algunos de los que ahora no ven bonanza la encontrarán y quizás por un tiempo se experimente una suerte de impulso económico. Pero el problema no es la privatización, sino la impunidad y corrupción de quienes hacen la operación y de hecho manejan los sectores en cuestión.

En realidad no s ele puede creer a Peña Nieto que busque un beneficio común si se examinan los seis años que pasó al frente del Estado de México, una entidad que ahora es una de las 10 más endeudadas del país, pero que curiosamente no observa esa crisis como su mayor problema. La participación privada en Pemex no garantiza que los ciudadanos se beneficien. Las cosas seguirán igual, en un escenario sin movimientos profundos. Los ricos, más ricos, el resto trabajando para ellos. Algunos ubican ya a Emilio Azcárraga como uno de los nuevos dueños de la energía eléctrica y señalan que la propuesta de Peña Nieto sobre el petróleo reproduce letra por letra a Lázaro Cárdenas, cuando nacionalizó aquella industria, como medida para ganarse el consenso popular. Peña, cuestionado por la forma en que llegó a la presidencia de México, no necesita del apoyo ciudadano, que además puede comprarlo. Las utilidades compartidas significan que el Estado vende el crudo pero debe entregar parte de las ganancias a la empresa que lo extrajo o lo procesó, casi lo mismo que se hace ahora pero con el sindicato de Romero Deschamps. La desigualdad en el país permite esto y más. La trampa consiste en hacer creer que el mexicano promedio tiene capacidad de decisión. Así, se le entrega el poder de protestar, disfrazado de derecho, de hacer marchas o mítines, de organizarse hasta en partidos políticos y de expresarse públicamente. Pero eso no incide en nada. Nunca ha sucedido que el consenso popular, si no es apadrinado por un político o un militar, llegue a obtener lo que reclama, más si es éste es razonable.

En el Edomex el gobernador Eriviel Ávila aplaude donde puede la reforma energética y la llama “nueva etapa en la que los consensos serán indispensables para lograr las reformas estructurales que transformarán al país, y reviviendo el espíritu de los Tratados de Teoloyucan, los mexiquenses decimos al unísono: sí a la unidad, sí a la modernización, sí a los consensos, sí a mover a México”. Extraña forma tiene el mandatario de interpretar públicamente el proyecto del Grupo Atlacomulco si se tiene en cuenta los niveles de inoperancia en los que mantiene a su administración. Para alguien que combate a la inseguridad con más policías, arengas y deslindes, el tema de Pemex no puede significar mucho y un poco de populismo puede resolverlo.

Para el ciudadano común, la privatización de Pemex es un ente abstracto que significa vender un bien del cual nunca ha participado, salvo para pagar las enormes deudas que la paraestatal representa, como los 100 mil millones de dólares para jubilaciones o los 60 mil millones que se gastan en operaciones que generalmente no llegan a nada. El hito más importante en la modernización del país tiene sin cuidado a José Alberto Pérez, un vendedor de paletas en los camiones urbanos de Toluca. Según él, su situación no cambiaría porque “no hay un trabajo que garantice que no me van a despedir. Soy obrero y a veces consigo un lugar en alguna fábrica pero no duro ni tres meses porque son temporales. El dinero del petróleo nunca lo he visto. Nadie lega y te dice que ahí está lo que te toca, y sé que es así, que hay un procedimiento pero si los gobiernos reciben esos apoyos primero, nada garantiza que lleguen a donde dicen que llegarán. El problema no es la venta, es la corrupción, pues ésa seguirá existiendo con empresas privadas o sin ellas de por medio. Vendo paletas, pero no soy tonto. Ignoro muchas cosas pero veo los años que llevo trabando. No tengo nada”. ¿Cómo se le explica a los 50 millones de pobres una reforma energética? O la educativa, que nadie pela salvo por la detención de Elba Esther Gordillo. La construcción de un país apto para el engaño ha costado tiempo, dinero y sangre pero al final se ha conseguido. A nombre de la globalidad o la modernización cualquiera puede ser presidente, sin importar preparación o intenciones y puede disponer de bienes públicos para beneficios poco claros.

El espectáculo de Peña no se reduce a las reformas energéticas. También cuela, de una vez, la posibilidad de legalizar la mariguana de una vez por todas. El tema terminará por convertirse en una de las cortinas de humo de su administración para los momentos cruciales, aunque uno sería muy ingenuo si pensara que la privatización del petróleo no está pactada todavía y se tiene el asentimiento de quienes deciden. No pasaría nada sin el apoyo del empresariado norteamericano, y las cúpulas políticas del país. Compartir Pemex y lo que resulte es una decisión tomada incluso desde antes de las elecciones, pues este apartado era uno de los aspectos fundamentales que llevaron al poder al sobrino de Arturo Montiel. Pemex estaba pactado en la agenda presidencial y se ofrecería a la iniciativa privada. No es una ocurrencia, pues, la privatización. Hace años que la agenda del priismo y sus aliados en otros partidos la diseñan.