Inventarios

* Eruviel tiene el don de transformar un acto público, el que le obliga a rendir cuentas, en un foro de agradecimientos en donde hasta sus hijos son mencionados. Innecesarias gratitudes cuando otras arenas se han puesto en marcha. Los antorchistas, por ejemplo, ancestrales grupos de apoyo o choque del priismo, no están contentos con él. Nunca lo han estado, pero es simbólico que la misma Antorcha Campesina haya acogido a peña en un acto multitudinario en el estadio Azteca, en el 2009, cuando la campaña presidencial ya se había decidido a favor del sobrino de Montiel.

 

Miguel Alvarado

País inventado como pocos, México es un paisaje matinal, descrito a la perfección por el locutor Jacobo Zabludovsky, hace 45, el 3 de octubre de 1968: “Hoy es una mañana soleada”. Sabio como pocos, ha podido convivir con esa calurosa jornada que anunció sin rubores hasta la fecha. Anciano ya, dicta cátedra de buena y selectiva memoria en programas de radio, luego de haber cumplido con su deber. Porque era un deber cívico el de aquella mañana soleada no decir. Luego, tal vez más como castigo que como justa recompensa, terminó trabajando para los Azcárraga en la tienda de lágrimas ajenas llamada Televisa. El locutor Jacobo ha sido crucificado cada 2 de octubre por aquella fresca frase, pero la fecha se repite infaltable en todo el país. Masacres y jacobos sobran. México es un negocio redondo y nadie quiere quedar fuera. Y para los actores del poder, las propiedades se defienden con la vida, aunque sea la de los otros. Para el presidente Peña “fue a partir del movimiento estudiantil de 1968 y las sucesivas reformas políticas, que hoy disfrutamos de un México plural y democrático”, apuntaba en su red social de twitter.com/EPN.

México en el 2013 es el resultado de aquella heredad. Todavía hay un presidente empeñado en hacer creer antes que en poner el ejemplo. Todavía en el Estado de México hay un gobernador que aparenta capacidad y compromisos públicos. La estupidez ciudadana es también hartazgo. La clase política parece inamovible. Los mismos apellidos por más de un siglo han estado allí, señores feudales en un limbo impenetrable, imperseguible, irreclamable. Peña en Guerrero simuló ayudar, tender la mano. Nada puede hacer sino destinar recursos económicos y ni siquiera él podría decidirlo solo. Su aparición en la pobreza, bañado en suciedad y con rostro preocupado era para la foto. Anunciada además la insuficiencia del dinero, preparó a quienes lo escucharon para lo de siempre. Los aportes se cumplirán a medias porque no se trata de campañas políticas, aunque mucho se le parecen, y no urgen porque los acreedores no tienen forma de cobrar. La toma de la ciudad de México por maestros y disidentes representa lo corruptible pero también el punto más exacerbado de violencia. No hay diferencias entre esas marchas y la guerra civil. Por un lado, las calles son transitadas y desquiciadas; por otro, en sierras y laberintos urbanos se asesina, se detiene, se desaparece. Se duda de todo. ¿Son distractores los maestros, las largas caminatas, los plantones? ¿Y de qué distraen? ¿De su propia pobreza? ¿De la privatización? La muerte cerebral de un policía que enfrentaba a un maestro pone otra perspectiva pero recuerda más a las escenas primeras de las batallas en San Salvador Atenco, en el 2006, cuando algunos golpeaban a gendarmes, tirados en el suelo. La respuesta fue fulminante. Una cabecera municipal tomada y dos muertos, oficialmente, dibujaron aquella guerra.

Eruviel Ávila, gobernador mexiquense, observa desde su silla de la  calle de Lerdo cómo la Federación le pasa por encima en lo que puede. No lo consulta, ni falta que hace. Entrampado, públicamente se empeña en mostrar apoyo a quienes lo llevaron al cargo. El error de Ávila es visible. No es gobernador porque no quiere. No quiere ejercer, no quiere decidir, incluso por encima de los pactos que pudo sellar con el peñismo o los Montiel. Tiene el poder, tiene el dinero pero eligió el camino de la prudencia, del bien para uno mismo. ¿Lo eliminarán si desobedece rotundamente? ¿Qué tendría de malo ejercer debidamente sus presupuestos, dejar de simular, ponerse a trabajar sensatamente? De todas maneras alcanzaría para sus propias necesidades y sobraría para el retiro o el camino que se elija. Eruviel no lo hace. No daña su carrera política, inexistente todavía, avalada solamente por nombramientos oficiales que lo hacen diputado alcalde y mandatario estatal, nada en un currículum que pude ser analizado desde cualquier perspectiva, incluso hasta poco realista.

La Federación le pasa por encima en lo que puede. Hasta en temas ecológicos le impone. La desincorporación del Nevado de Toluca como Parque Nacional para convertirlo de manera oficial en Área de Protección de Flora y Fauna es un ejemplo. El Nevado, afectado por deforestación en casi 50 por ciento de su superficie, unas 53 mil hectáreas, por la presencia de talamontes ilegales, nunca pudo recuperarse. Espacio turístico, también funciona como zona neutral para el narcotráfico. Dos proyectos de renovación intentaron transformas al Nevado en un destino de primer mundo cuando autoridades de Toluca propusieron la construcción de una especie de refugio alpino, con todo y pistas de esquí, teleférico y hoteles. Administrado por la iniciativa privada, sería un éxito porque además produciría su propia nieve de manera artificial para los tiempos del calor. Ninguno obtuvo aval ni las atenciones debidas.

Que el Nevado se transforme en Área de Protección de Flora y Fauna tiene significados dobles. Por una parte, la del gobierno, se asegura que quienes viven allí aseguran una mejor calidad de vida y la restauración del ecosistema. No se especifica la pobreza extrema en la que viven las comunidades de los 10 municipios que participan del Nevado desde hace décadas ni tampoco los motivos por los cuales se debe restaurar aquel entorno.

La otra versión apunta que esa desincorporación legaliza la tala, la caza, cambia el uso de suelo y lo autoriza para pastar y hace posible la construcción pública o privada. Los recursos naturales quedan protegidos, entonces en un 4 por ciento del área total. La intención del gobierno federal es que allí “se generen riquezas”, en un lugar que provee de agua al valle de Toluca y a los ríos de la región.

El tema ecológico parece perder peso cuando en el 2012, en el país, se reportaron 102 mil secuestros o la percepción de inseguridad para el Estado de México aumentó en 90 por ciento, según el INEGI. Mientras, el gobernador mexiquense se embarca en una minigira de lectura de informes, que lo llevaría por algunos municipios “para rendir cuentas”. Disponible en el sitio http://www.eruviel.com/uploads/2do_Informe_2013.pdf, el documento, al menos el electrónico comienza con una foto de Peña, sentado en la silla presidencial. Tiene 420 páginas y una advertencia sobre Derechos Reservados. La presentación, firmada por Ávila dice que ha cumplido 3 mil de los 6 mil compromisos firmados en su campaña política. La percepción, sin embargo, es otra y si bien no se niegan aquellas promesas cumplidas, apenas afectan en nada la vida del mexiquense promedio. Por ejemplo, los beneficios palpables de una nueva carretera son cortados de tajo porque las vías son privadas y hay que pagar si se quiere usarlas.

El Segundo Informe, escrito en tono coloquial, conciliador y positivista, aborda desde el inicio La Efectiva, una tarjeta de crédito o depósito de ayuda que promocionó Ávila en la campaña del 2011. El programa nunca pudo concretarse del todo y eso hasta el gobernador lo acepta. “Hemos trabajado para establecer paulatinamente, como eje articulador de la política social del Gobierno del Estado de México, la tarjeta “La Efectiva”, apunta el efusivo Ejecutivo. Plagado de fotos a planas enteras, el informe termina por ser una memoria gráfica, un vehículo de publicidad que, dice la agencia local de noticias MVT, es 270 por ciento fotos y 30 por ciento gráficas”, según diputados panistas entrevistados, quienes recibieron un documento de 370 páginas. El Informe termina con los agradecimientos del gobernador a Televisa, Carlos Slim, las tiendas Coppel, el Banco Mundial y hasta la ONU.

Eruviel tiene el don de transformar un acto público, el que le obliga a rendir cuentas, en un foro de agradecimientos en donde hasta sus hijos son mencionados. Innecesarias gratitudes cuando otras arenas se han puesto en marcha. Los antorchistas, por ejemplo, ancestrales grupos de apoyo o choque del priismo, no están contentos con él. Nunca lo han estado, pero es simbólico que la misma Antorcha Campesina haya acogido a peña en un acto multitudinario en el estadio Azteca, en el 2009, cuando la campaña presidencial ya se había decidido a favor del sobrino de Montiel. Los campesinos alquilaron el inmueble del América y allí convocaron a todos. Era una celebración, una fiesta por 35 años de existencia y Peña no podía faltar. Allí se afirmaron afectos y limaron asperezas. Se pactó para la etapa presidencial y la ayuda para las campañas. Ahora los mismos antorchistas, aquellos del estadio Azteca, anuncian al público interesado un nuevo arrendamiento de aquel estadio, el 3 de noviembre, y garantizan un aforo de 130 mil personas pero esta vez para protestara contra el gobernador Ávila, a quien califican de “represor”. Coincide, pues, la tan anunciada marcha de Eruviel al gabinete presidencial con una serie de presiones que se articulan de la noche a la mañana. Antorcha es un órgano de presión usado habitualmente para reventar situaciones aparentemente sin salida. Violentos a veces, serviles otras y hasta inteligentes, han pervivido a la sombra del PRI por años. Un texto de Aquiles Córdova Morán, secretario general del Movimiento Antorchista Nacional, aborda la figura del Ejecutivo mexiquense desde la perspectiva del incumplido: “allí está para probarlo el gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila Villegas, que no sólo ha lanzado a lo mejor y más aguerrido de su jauría mediática en contra del antorchismo mexiquense y de sus líderes, el diputado Jesús Tolentino Román y los presidentes municipales de Chimalhuacán e Ixtapaluca, sino que él mismo y sus funcionarios (o sus protegidos como Axel García Aguilera), descargan contra Antorcha todo su poder, sus influencias y su malicia para frenar su lucha, negar solución a sus peticiones y amedrentar a la gente, sin detenerse ante maniobras fuera de la ley y claramente constitutivas de delito. Asesinatos de modestos transportistas y sus abogados, allanamiento de domicilios de dirigentes y de estudiantes hijos de aquéllos, terrorismo verbal a través del teléfono y las “redes”, siembra de cadáveres con mensajes sangrientos son algunos de los “refinados” métodos empleados en esta guerra de exterminio. Pero, ¿todo esto sólo porque el antorchismo mexiquense demanda el cumplimiento de compromisos firmados por el gobernador Ávila Villegas, varios de ellos con el aval de la Secretaría de Gobernación? Sí, eso es todo. Pero es mucho, pues se trata de destinar dinero a obras para los pobres y de defender el derecho de trabajadores del transporte a independizarse de la explotación y la dictadura patronal de Axel García y “su equipo”. Se toca, pues, el punto más sensible de toda esa gente: el bolsillo. Y la respuesta no se ha hecho esperar”.

Le toca mover a Eruviel.

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