El amigo Enríquez

* Una de las cualidades que se debe reconocer a Enríquez es su facilidad para relacionarse con los políticos que están de moda en su partido, gracias a ella tiene por compadres a dos de los ex gobernadores más destacados del PRI, es decir, Enrique Peña e Ivonne Ortega. El primero, por haber bautizado junto con su entonces esposa Mónica Pretelini al pequeño Luis Felipe Enríquez; la segunda es madrina de bautizo de Patricio Enríquez, cuya fiesta fue pagada por la ex gobernadora Ortega con dinero del estado. El siguiente texto forma parte del libro Los Golden Boy’s, del periodista Francisco Cruz, editado por Planeta en el 2012.

 

Francisco Cruz

Felipe Enríquez es considerado el operador del modelo Peña-Montiel que consiste en la obtención de millonarios recursos a través de la especulación de tierras ejidales, la creación de redes y conexiones con grupos de poder —entre los que se encuentran los propietarios de medios de comunicación—, así como de compra y coacción del voto a favor del PRI durante todo el periodo de campaña y hasta el día de la elección.

El sello más claro del apoyo de Peña fue en Nuevo León con el priista Rodrigo Medina de la Cruz, cuando fue candidato a gobernador en las elecciones de 2009, pues siguió muy de cerca su campaña—dirigida por Enríquez Hernández y pagada con dinero del Estado de México—, al igual que las televisoras Televisa y TV Azteca.

Compadre, socio y amigo de Peña, Enríquez participó en la campaña de Félix González Canto, en Quintana Roo; y en la de Ortega, en Yucatán. Los gobernadores peninsulares se han convertido en fieles aliados de Peña Nieto.

Experto en las viejas prácticas del PRI con las que  ha adquirido la habilidad para manipular la voluntad de los electores, esta virtud le ha valido la entera confianza de Peña Nieto, así como su cargo como diputado federal por el Distrito 7 de Nuevo León. Las elecciones para su puesto las ganó a Yolanda Villarreal Elizondo—candidata del PAN— con una diferencia de 100 mágicos votos; el resultado del PREP lo colocaba con 207 votos menos que su contrincante, pero en el segundo recuento de casillas, ordenado por el IFE, Enríquez ganó.

Otra de las cualidades que se debe reconocer a Enríquez es su facilidad para relacionarse con los políticos que están de moda en su partido, gracias a ella tiene por compadres a dos de los ex gobernadores más destacados del PRI, es decir, Enrique Peña e Ivonne Ortega. El primero, por haber bautizado junto con su entonces esposa Mónica Pretelini al pequeño Luis Felipe Enríquez; la segunda es madrina de bautizo de Patricio Enríquez, cuya fiesta fue pagada por la ex gobernadora Ortega con dinero del estado.

Con el tiempo se descubrirían otros “atributos” igualmente llamativos de este “compadre” de Peña, pues hubo una cantidad abrumadora de señalamientos que lo acusaban de corrupción, a pesar de que, en 2009, Luis Videgaray Caso, presidente de la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, maniobró para protegerlo con el nombramiento de secretario de la misma comisión.

Los señalamientos sobre Enríquez aparecieron uno tras otro. Para entonces se sabía que su patrimonio personal y familiar, aquellos más de 220 millones de pesos, había sido acumulado a partir de 1992, cuando empezó su carrera en el sector público en Monterrey.

También se habían hecho públicas y famosas algunas de sus adquisiciones: 159 hectáreas de terreno en el municipio de Solidaridad, Quintana Roo, entre Cancún e Isla Mujeres, por al menos 55 millones de pesos. Y otras mil 69 hectáreas en el municipio de Montemorelos, por más de 20 millones de pesos; su avión particular, cuyo costo superaba el millón y medio de dólares; y una participación superior a 2 millones de dólares en el desarrollo de Isla Blanca, Quintana Roo.

El 26 de enero de 2011, el periodista Agustín Ambriz, del semanario Luces del Siglo de Quintana Roo y que luego se reprodujo en algunos otros medios, dio cuenta de cómo el legislador de Nuevo León armó una serie de esquemas para hacerse de recursos financieros cuyo destino sería la campaña presidencial de Peña en 2012. Los señalamientos quitaron toda sospecha sobre cómo financiaba el PRI sus actividades.

“Compra millonaria de operador de Peña” argumenta que “dentro de la red de operadores financieros de la adelantada campaña presidencial de Peña, el nombre del diputado federal regiomontano Felipe Enríquez Hernández, pesa mucho. No sólo es miembro del grupo de los Golden Boy’s, también es el amigo, el compadre y hasta el socio del gobernador mexiquense.

”Por esa razón, él es quien desde 2005 se encarga de las relaciones con los gobiernos del PRI en los estados, particularmente del sureste, así como de conseguir recursos frescos para campañas políticas. […] Su presencia en el estado no es nueva. Tampoco su labor de operador financiero de campañas políticas. En su cuenta personal acumula la del propio Peña Nieto para gobernador en 2005; la de Ivonne Ortega en Yucatán; la de Eugenio Hernández en Durango; la de Rodrigo Medina en Nuevo León —con el apoyo de Jesús Alcántara Núñez— y, la más reciente, la de Roberto Borge en Quintana Roo.”

Si bien Enríquez fue uno de los brazos operativos para conseguir el “triunfo” de Eruviel Ávila Villegas para la gubernatura mexiquense, los priistas mexiquenses no dejaron nada al azar y sellaron una alianza con la lideresa magisterial Elba Esther Gordillo Morales a cambio de programas sociales.

El equipo de Enríquez, al que se sumó Jesús Núñez Alcántara, tejió pactos similares con el Sindicato de Maestros al Servicio del Estado de México (SMSEM), que tiene el control de 80 mil mentores y unos 20 mil empleados administrativos con lo que la estructura gubernamental— como lo denunció en su momento Alejandro Encinas Rodríguez, candidato del PRD a la gubernatura del estado de México en 2011— se sobrepuso a la del PRI mexiquense.

“En Nuevo León —escribió Ambriz—, la historia de Enríquez es la de un político de clase media que de la noche a la mañana se convirtió en empresario inmobiliario y nuevo rico. Su incursión en la política se dio como secretario particular del alcalde de Monterrey, Benjamín Clariond Reyes en 1992.

”Ahora, de manera soterrada, participa en los negocios de la empresa GLS-4 Corporativo SA de CV, utilizando como prestanombres a su cuñado Hugo Flores Toba, quien figura como presidente del Consejo de Administración. Bajo las siglas de esta constructora, en diciembre de 2009, Enríquez adquirió 19 hectáreas de un ‘predio rústico’ en Punta Blanca, último brazo de la zona continental de Isla Mujeres, con la pretensión de construir un complejo inmobiliario que conjugue lujosas zonas habitacionales y hoteleras con servicios de comercio y turísticos, muy parecidos a los que existen en la Isla del Padre, en Texas.”

El precio de compraventa pactado fue de 169 millones 42 mil pesos, de acuerdo con la escritura pública número 39,661, del 18 de diciembre de 2009, ante la fe del notario público número 30 del estado, Luis Miguel Cámara Patrón. La vendedora fue la empresa Desarrollos I. M. SA de CV, propiedad del ex gobernador (quintanarroense) Mario Villanueva Madrid y su esposa, Isabel Tenorio, quien participó como representante legal en toda la operación.

El predio es parte de las casi 200 hectáreas que comprende Punta Blanca, declarada patrimonio nacional por decreto presidencial en 1972 e, históricamente, en conflictos agrarios por la multiplicidad de propietarios que, durante las últimas tres décadas, han venido reclamándolas como suyas. Cuando, en 2008, Felipe Enríquez le echó el ojo a este predio para emprender su proyecto inmobiliario, alguien le comentó que las 19 hectáreas de su interés pertenecían al ex gobernador Villanueva. Hasta su celda del Reclusorio Norte del Distrito Federal llegaron los representantes de GLS-4 Corporativo SA de CV para convencer al ex gobernador de que se las vendiera.

Desconfiado, inicialmente Villanueva fingió no acordarse del terreno. Pero la memoria se le refrescó cuando los representantes de la constructora le recordaron que el predio aparecía a nombre de un tal Amador Ramos López, cirujano dentista de Chetumal, y quien resultó ser el concuño de Arturo Villanueva Madrid. Tras el recordatorio, el ex gobernador pidió tiempo para realizar los trámites necesarios, pues existían documentos que avalaban que, sin consentimiento, Ramos López había vendido el inmueble al comerciante Juan Ángel Valle Campos, a quien buscaron para llegar a un arreglo.

Fue así, como, desde el interior del penal, Mario Villanueva planeó la creación de la empresa Desarrollos I. M.  SA de CV, la cual quedó oficialmente constituida en marzo de 2008 ante la notaria de Luis Miguel Cámara Patrón. Dos meses después, el 26 de mayo, Isabel Tenorio encabezó una asamblea para otorgar un poder para actos de administración a nombre de Arturo Villanueva Madrid.

A partir de esto, Desarrollos I. M. SA de CV acelera la regularización y posesión de la propiedad, pues había dos presuntos propietarios que reclamaban el predio como suyo: Juan Ángel Valle Campos y Arturo Bojórquez León. En febrero de 2009, en un intento de la constructora por tomar posesión del terreno, seguidores de ambos bandos se enfrentaron a golpes y fue necesaria la intervención de la policía municipal de Isla Mujeres para poner calma. La refriega dejó un policía muerto y la presidenta municipal, Alicia Ricalde Magaña, fue amenazada, por el ex gobernador Villanueva, según informó ella misma al presidente Felipe Calderón. A los pocos días, el ex gobernador fue privado de los privilegios que  recibía en el penal y fue enviado a la zona de los enfermos mentales. No obstante ello, en diciembre de 2009 Desarrollos I. M. SA de CV logró vender el predio en 169 millones 42 mil pesos a la constructora regiomontana GLS-4 Corporativo SA de CV.

Según documentos del Registro Público de la Propiedad de Monterrey, Nuevo León, el 3 de diciembre de 2009 los socios de GLS-4 Corporativa SA de CV celebraron una asamblea ordinaria para anunciar la integración de nuevos accionistas, a saber, las empresas Raíces Consultoría SA de CV y Consorcio G.H., SA de CV. Y el 18 de ese mismo mes se realizó la operación de la compra venta por la cantidad de 169 millones 40 mil pesos.

Ahora que se acerca el momento en que Roberto Borge deberá elegir a los miembros de su gabinete, corre fuerte la versión en la prensa local de que se incluirá como asesores a gente cercana del diputado federal regiomontano. Por lo pronto, en Monterrey, el enriquecimiento inexplicable de Felipe Enríquez es motivo de sospecha entre sus paisanos, quienes conocieron su austeridad juvenil cuando vivía en la colonia Campestre y ahora no terminan de entender de dónde salieron los más de 169 millones de pesos que pagó de una fracción de 19 hectáreas en Punta Blanca, zona continental de Isla Mujeres.

Fue un efecto dominó. En febrero de 2011, Radio Motul en Quintana Roo reprodujo un reportaje que acreditó a la revista electrónica Reporte Índigo en el que, lo mínimo, se dijo que Enríquez se enriquecía a costa del dinero público: “Enríquez Hernández, compadre de la gobernadora Ortega y del gobernador Peña, no ha impulsado una sola iniciativa para favorecer a sus electores a su paso por diversos cargos públicos, pero ciertamente ha llevado a cabo acciones prominentes en las artes de la alquimia electoral, en la obtención de recursos de procedencia desconocida (¿lavado de dinero?) para financiar las campañas políticas del PRI y para hacer jugosos negocios inmobiliarios por medio de litigios y de dobles titulaciones”.

Y hubo señalamientos de que este “compadre”, egresado de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) y diputado federal, se había transformado en un “exitoso” empresario del ramo inmobiliario y, ya como terrateniente, estaba en camino de tener su propia isla propia, con playas vírgenes, en Isla Blanca, Yucatán, al norte de Cancún.

En mayo de 2012, también se filtró que Enríquez, personalmente, visitó en varias ocasiones, en su celda, a “El Chueco” Mario Villanueva Madrid, ex gobernador de Quintana Roo, cuando estaba en proceso su extradición a Estados Unidos, donde lo juzgarían por nexos con el crimen organizado y lavado de dinero.

Ambriz escribió, el 23 de enero de 2012, que Enríquez y el ex gobernador quintanarroense Félix González Canto embarcaron a Villanueva —provechando su condición de preso y en vías de ser entregado a la justicia estadunidense—, en una transacción de 40 millones de dólares, de la que sólo le hicieron un pago parcial.

El jueves 2 de agosto de 2012, en una corte de Nueva York, Villanueva se confesó culpable de un cargo de conspiración para lavar dinero. “De 1993 a 2001 participé en una conspiración para organizar transacciones financieras, sabiendo que se trataba del producto de una actividad ilícita, para ocultar el carácter y el origen de ese producto”.

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