La Muerte a escena


“La muerte es dulce; pero su antesala, cruel”.

Camilo José Cela.

 

Jaime Garduño

El Fandango de los Muertos es una obra que cumple ya 28 años. Cada año se presenta en el circuito universitario de la ciudad con éxito, aunque casi nadie sabe quiénes están detrás de una dramatización que recorre las distintas expresiones del ser humano. Lo chusco, lo grotesco se mezclan de pronto en una parodia de vida y muerte que critica todo: la política, el arte, las tradiciones.

Este Fandango, escrito por Constancio Suárez y dirigido por Héctor Sánchez, finalmente se ha posicionado dentro de las festividades del Día de Muertos y por sus filas ha visto aparecer a Esvón Gamaliel e incluso al actual rector de la UAEM, Jorge Olvera.

– Desde hace 28 años El Fandango de los Muertos es ya tan de nosotros que no nos damos cuenta del tiempo que tiene. Héctor Sánchez, comentaste que cuando se inició este proyecto había niños, muchos de los cuales hoy vienen nuevamente, algunos ya como actores y que incluso traen a sus propios hijos. ¿Cuántas Personas iniciaron este proyecto?

– Iniciamos la planeación cuando éramos un grupo de 7 u 8 amigos que nos juntábamos y que íbamos constantemente al panteón.

– ¿Ibas con la familia?

– No, con los amigos. Pues yo no soy de aquí y no tenía a nadie, no tengo a nadie.

– ¿De dónde eres?

– Nací en Jalisco. Y desde chavo mi papá nos llevó a Colima porque no había escuelas. Nací en San Marcos, Jalisco, muy cerca de los límites de Colima. A mi papá lo mandaron a trabajar a un pueblo de ahí, en Coquimatlán, un ingenio azucarero. Un hermano y yo nos venimos a estudiar aquí. Yo iba a estudiar medicina pero por problemas muere mi padre y ni modo, a ponerse a trabajar de tiempo completo. Mi hermana, la más grande, se acababa de casar. Mi hermano y yo, que nos habíamos venido, nos decidimos a trabajar. Mi madre es ama de casa, no tiene preparación y pues a apoyarlos. Nos pusimos a trabajar para que mis hermanos estudiaran. Afortunadamente todos mis hermanos estudiaron, incluso muchos de ellos se titularon mucho antes que nosotros dos. Así fue como llegamos a Toluca. Aquí nos casamos y vino la familia. Ya somos más de aquí y la vida aquí está.

– ¿Qué edad tenías cuando inicias esta aventura de ir a los panteones con los amigos?

– Pues tendría 30 años o menos. No estábamos casados, todos solteros y además éramos gente de teatro. Entre ellos estaban Cony Jaimes, Miguel Jaimes, Eglantina López, Miguel Rodarte (qepd), Gabriela Córdova, que era su pareja, Esvón Gamaliel, Calvillo Pérez y un servidor. Veíamos el panteón desde el centro de Toluca, desde acá, en la avenida Matlazincas, donde está el panteón San Miguelito y en esos días se veía muy bien. Y hacíamos siempre lo mismo. Buscábamos una tumba sola, la limpiábamos y tomábamos flores de otras tumbas que estaban solas, pero que ya antes las habían arreglado en el transcurso del día. La arreglábamos y nos poníamos ahí, sin saber de quién era y ahí nos poníamos a observar: unas personas llorando, otras cantando, cenando,  tomando y otras contando anécdotas. Veíamos que eso era una fiesta y así nos la pasábamos toda la noche. Como todos estábamos en teatro salió la idea de hacer algo. Pero se quedaba nada más en eso. Un día pasé por una librería y compré un libro, Teatro de Pueblo o algo así y en esas obras venía una llamada El Fandango de los Muertos, que es esta obra, la que estamos presentando. Entonces la leo y en la noche, en la bohemia les comenté el texto y pues vamos a leerlo, lo leímos y pues nos reíamos. Esta obra tiene siete personajes y unos músicos que menciona ahí el autor oaxaqueño Constancio S. Suárez. En ese tiempo Esvón Gamaliel estaba haciendo un curso para los jóvenes del PRI -le habían prometido que el curso iba a culminar con una puesta en escena-. Y resulta que no, como siempre, resulta que Esvón les pide presupuesto para empezar a producir, poner la puesta con la obra con los muchachos y resulta que no hay. Hizo el coraje de su vida y así llegó a nuestra reunión y me dice que no le dieron presupuesto, pero le enseñamos El Fandango. Esvón me dice a ver, a ver. Y así fue como empecé. Éramos siete actores y siete músicos. Éramos en total 14 y yo dirigiendo aquí en Rectoría.

Transcribo estas Calaveras a manera de muestra y de homenaje a la obra El Fandango de los Muertos.

El fandango teporocho,

maldiciente y claridoso

este año cumple veintiocho

y aún se siente gozoso.

*

Los maestros de la CNTE

clamaban sin más pensarlo,

que evalúen al presidente

si no hay que cesarlo.

 

*

Agua pasa por mi casa,

por el catre y el colchón,

no, no es una adivinanza,

es una perra inundación.

Anuncios

Deja un comentario

Aún no hay comentarios.

Comments RSS TrackBack Identifier URI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s