Un día sin clases

* Es comprensible que no sea fácil decidir ir a trabajar en un “día dado”, porque la gran mayoría de maestros festeja la suspensión sin tomar en cuenta la destrucción que se hace de su figura, emprendida sobre todo en la televisión.

 

Luis Zamora Calzada

El Plan de Desarrollo del Estado de México 2011-2017, en el pilar de gobierno solidario, en su apartado de política educativa establece que la educación “es un instrumento necesario para integrar a los grupos en situación de vulnerabilidad a la sociedad como individuos con derechos plenos, puesto que al garantizarles este acceso se materializan sus oportunidades”.

A pesar de los renglones citados, el derecho a la educación garantizado en el artículo 4 constitucional, y a lo establecido en el calendario escolar a nivel federal, pasaron a segundo término en la determinación estatal de suspender clases el primero de noviembre sin fundamento legal alguno.

El miércoles de la semana pasada fue sorprendente este anuncio, sobre todo cuando a nivel local, el titular del Ejecutivo estatal ha manifestado su apoyo íntegro a la reforma educativa impulsada por el gobierno federal, lo que hacía suponer que comprendería los días a cubrir en el ciclo escolar.

Una parte interesante fue la reacción que tuvieron muchos maestros, que ante la suspensión de un día de clases, presumida como un logro sindical oficial, tomaron la determinación de laborar ese día. Según reportes diversos, algunos docentes realizaron actividades fuera de las instituciones al encontrarse con las escuelas cerradas y contar con la asistencia de sus alumnos.

Esta acción, por menor, que parezca, puede ser el punto de partida en la construcción de un nuevo perfil magisterial, sobre todo en una cultura de confort impuesta, que ha devaluado la imagen de los profesores estatales ante la sociedad.

Es comprensible que no sea fácil decidir ir a trabajar en un “día dado”, porque la gran mayoría de maestros festeja la suspensión sin tomar en cuenta la destrucción que se hace de su figura, emprendida sobre todo en la televisión.

Enhorabuena por este hecho, no importa que hayan sido pocos.

Reinstalación anunciada

Fue necesario que el Tribunal Estatal de Conciliación y Arbitraje (TECA) fuera obligado por la justicia federal para dictar seis laudos (sentencias) en el expediente laboral 550/2008, el último de fecha 28 de junio de 2013, para que finalmente ordene la reinstalación de quien esto escribe, el día 8 de noviembre del año en curso, en los mismos términos y condiciones en que lo venía desempeñando, en el centro de trabajo “Instituto Superior de Ciencias de la Educación del Estado de México”.

No es comprensible desde ningún punto de vista, que de las actuaciones del TECA y por lo dictado en los amparos otorgados por magistrados de los colegiados federales en materia laboral, se hayan determinado actuaciones ilegales y contrarias a derecho en contra del trabajador, con el único propósito de perjudicar, consumir tiempo, desesperar para vencer la resistencia y a toda costa pretender quitar la plaza ganada mediante concurso escalafonario al afectado.

Han pasado varios años desde que la Secretaría de Educación, por el solo hecho de haber ejercido un derecho constitucional, haya emitido oficios de rescisión laboral, que fueron combatidos en términos de ley. Dicha instancia llegó al extremo de inventar causales falsas que no evidenció con medio de prueba alguno durante el juicio, su pretensión con los despidos fue impedir la constitución del Sindicato Unificado de Maestros y Académicos del Estado de México, no lo consiguió, de ahí su cerrazón al diálogo.

En el caso que nos ocupa, durante el proceso el TECA se manifestó como el enemigo del trabajador. Por ejemplo, sin motivo alguno interpuso en marzo de 2011 un impedimento ante la justicia federal para retardar un año el procedimiento, reclamando “…la conducta de los magistrados mencionados es ilegal toda vez que han mostrado parcialidad a favor de Luis Zamora Calzada, en las resoluciones dictadas en los asuntos con él relacionados, lo que trae como consecuencia un evidente beneficio a dicha persona;… Por tanto, ante el evidente favoritismo manifiesto… y el notable designio anticipado ha propiciado flagrante violación a la garantía de neutralidad… violando con ello disposiciones jurídicas vigentes”. Fue declarado infundado, con el pago de una multa que les impusieron.

Esta instancia “impartidora de justicia laboral” no tiene sustento legal para explicar este tipo de actuaciones dolosas y de mala fe como los cometidos en este expediente, que fueron superados con los amparos federales. Lástima que muchos trabajadores en circunstancias similares sean vencidos en el transcurso de su defensa.

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