Próspero año

* La fiebre privatizadora invade el país. Pero es el reflejo mexiquense, inercial, que parece brillante y genera esperanzas económicas porque talentos nulos han conseguido lo imposible. Esta es la tierra del culto a la apariencia, a lo que parece ser, los contratos de letra chiquita que hasta volcanes ponen en venta.

 

Miguel Alvarado

El Grupo Atlacomulco ha gobernador el Estado de México por décadas. Su modelo es simple pero eficaz. El poder público da oportunidad de hacer negocios, legítimos o no, y eso alimenta un ciclo de heredades que obliga a que una sola familia ejerza en una especie de medioevo tecnológico la función de dueño, regente de destinos.

La forma ha funcionado. El mexiquense es uno de los estados más ricos del país, políticamente el más importante y cuna de un empresariado encumbrado en labores de administración de bienes públicos. Lo tiene todo pero sólo algunos disfrutan sus beneficios. El más poblado de México, también tiene zonas de alta marginación y pobreza y ha entregado todo el sur a la actividad del narcotráfico. La familia del presidente Enrique Peña es la administradora central de bienes y males y ningún otro grupo, ni siquiera priista, ha obtenido tal poder, ni siquiera el actual gobernador, Eruviel Ávila identificado con el Valle de México aunque patrocinado por cuadros montielistas y presidenciales, que lo identifican todavía como alguien útil para ellos. La riqueza, lugar común del Grupo, no es para todos. La forma de negocios involucra privatización bajo el concepto de que es mejor que genere algo, aunque no pertenezca a la nación, que buscar la manera de invertir dinero público y montar una dirección exitosa para operar en beneficio de todos.

La fiebre privatizadora invade el país. Pero es el reflejo mexiquense, inercial, que parece brillante y genera esperanzas económicas porque ejemplos de talentos nulos han conseguido lo imposible. Esta es la tierra del culto a la apariencia, a lo que parece ser, los contratos de letra chiquita que hasta volcanes ponen en venta.

Habitantes de Raíces, un pueblo a las faldas del Xinantécatl, aseguran haber recibido notificaciones sobre la venta del espacio que ocupan. No saben qué hacer, cómo organizarse pero han buscado la ayuda de otros pueblos que suponen amenazadas hasta sus propiedades, como parte de un proyecto a largo plazo para utilizar las bondades climáticas de este antiguo parque nacional y junto a comisariados ejidales de otros 17 poblados esperan detener los procesos que  se les vienen encima. Raíces, sin embargo, es uno de los primeros en tener otro tipo de información y aseguran que el decreto presidencial que desaparece la categoría al volcán de “parque nacional” y que se había otorgado en la administración de Lázaro Cárdenas no los toma en cuenta y les quita las propiedades, pues transforma el territorio en un área de inversiones privadas. Los comuneros realizan juntas privadas para definir sus acciones, que serán similares a las que tomó San Juan de las Huertas cuando interpuso un amparo contra el decreto porque un aviso de compra-venta que ellos toman por desalojo, les ha llegado.

La supuesta pretensión de construir en el Nevado de Toluca un centro alpino, nuevas carreteras y un complejo turístico-comercial es la causa de la desazón, aunque el proyecto no es nuevo y ha involucrado a miembros del Grupo Atlacomulco como inversores, como el ex gobernador Ignacio Pichardo Pagaza, un entusiasta defensor del decreto presidencial. Según los de Raíces, la decisión de Peña Nieto implica que la IP pueda usar las tierras de los campesinos sin dificultades legales. Y es verdad. El ex gobernador Pichardo utiliza una frase que pronto se hizo odiosa entre los de Raíces. “El volcán está enfermo, nos decía cuando tuvimos una o dos reuniones con él”, afirma uno de los habitantes. El semanario Proceso publicó que los comuneros de San Juan de las Huertas habían sido advertidos sobe las primeras maniobras de despojo, y se les indicaba, a través de Probosque, que recibirían 14 mil pesos  por hectárea este año y 8 mil 500 en los dos años siguientes. Esa campaña, la del volcán agonizante, se utilizó en algunos medios para justificar la decisión de Peña Nieto. No le falta razón, pero la enfoca desde la conveniencia y olvida que los problemas y abusos que sufre el Nevado se deben en parte a la inoperancia de las autoridades. Si no se ha podido reforestar es porque la zona ha sido depredada por taladores que operan con el permiso de los gobiernos. Intocables, barren con el bosque y la fauna. Pero también el narco ha usado los parajes para esconderse y establecer rutas desde ahí. Estas dos actividades han impedido cualquier despegue económico, pues el turismo a gran escala funciona sólo en época de nevadas. Raíces es una comunidad pobre ubicada a 3 mil 531 metros de altitud. En el 2005 apenas había 571 habitantes, según el censo del INEGI, que pertenecían al municipio de Zinacantepec. Las temperaturas, en épocas invernales, alcanzan 10 grados bajo cero. Miserable hasta hace unos años, saltaba a las páginas de diarios locales porque sus habitantes no podían contrarrestar el frío y dependían de donaciones del gobierno y la ciudadanía. Eso era todo. Es todavía un caserío por el que cruza la carretera hacia Sultepec, y por donde hay que circular para llegar al volcán. Antes, casas de madera y cartón se fusionaban con el paisaje. Luego, las construcciones cambiaron y ahora la mayoría son de cemento, tienen chimenea y ventanas en forma. Hay una iglesia y los habitantes no sólo son identificados porque venden quesadillas o atados de madera, sino también porque aprovechan de buena forma las tierras, que se usan especialmente para la ganadería, ya que los suelos contienen derivados de ceniza volcánica no aptos para la agricultura, aunque siembran papa, haba y chícharos, entre otras cosas.

El Nevado de Toluca es una de las fronteras físicas visibles entre el centro mexiquense y el sur narcotraficante, una tranquila zona controlada por La Familia Michoacana y que ha impuesto su propia ley, al margen de autoridades de cualquier tipo. El Edomex, colindante con Michoacán, ha decidido cerrar o por lo menos vigilar rutas carreteras con escuadrones policiacos ante la proximidad de los grupos de autodefensa, que han prometido tomar Huetamo, una de las joyas urbanas en el llamado Triángulo de la Brecha, justo en la frontera con Guerrero y el Edomex. El gobierno del priista Eruviel Ávila simula poner atención al fenómeno de los cárteles en Michoacán, pero evita con tacto resolver sus propios problemas de seguridad pública y estupefacientes. El diario local Alfa reporta 5 homicidios dolosos en la entidad cada 24 horas, según cifras de la PGJEM, aunque las autoridades dicen que son menos. En el rubro de plagios, los casos superan los 140 pero la percepción ciudadana ubica a policías y ministerios públicos del lado del crimen organizado. La seguridad pública, a pesar de la recién creada Secretaría de Seguridad Ciudadana, es el principal problema del gobierno mexiquense. La llegada de los cárteles del narcotráfico en la administración de Arturo Montiel y su posterior afianzamiento no representan todo el problema. De hecho, los crímenes relacionados con el narco son apenas el 20 por ciento de total de los cometidos. Pero la prioridad del gobierno mexiquense es más práctica, pragmática y no se aleja del modelo Atlacomulco. Recuperar las finanzas estatales luego de una campaña electoral federal peñista que costó de manera no oficial casi 5 mil millones de pesos se consiguió el primer año, aunque eso cerró recursos a empresas locales y restringió pagos, derrama económica. Ahora, con uno de los presupuestos más elevados de la historia pero con una deuda pública cercana a los 75 mil millones de pesos, la administración prepara proyectos de todo tipo, pues además del volcán, copo de nieve todavía, se cocina el tren rápido Toluca-México, que se desarrollará a partir del 2014 con una inversión de 21 mil millones de pesos, con fondos federales para 70 kilómetros de recorrido con 4 estaciones intermedias, desde Zinacantepec hasta Observatorio, en el DF.

La construcción, que tardará tres años, será licitada pero se espera que participen y ganen los clientes de siempre: Slim, OHL, la familia Hank. Incluso deberá esperar para las negociaciones sobre uso de suelo y la compra-venta de tierras, que no significarán gran problema porque el trazo pasaría por un corredor de bienes raíces propiedad del mismo Grupo Atlacomulco y que se ha conformado a lo largo de los años, como denunciaban ejidatarios de Axapusco, con compras sobre todo de la familia Hank. El plan es conocido y forma parte de la “privatización” de la zona de influencia de la carretera Toluca-México y que incluye restoranes y fraccionamientos. El gobierno puede darse el lujo de un helicóptero nuevo, a cambio de 8.3 millones de dólares, para transporte de funcionarios de primer nivel y envía un mensaje de prosperidad a la ciudadanía. Hay para todo, pero nunca para todos.

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