Cuidado con la Cámara de Diputados

Miguel Alvarado.

Editor general Semanario Nuestro Tiempo,

PRESENTE

 

Un día como hoy, pero del 2013, es decir el 15 de enero, me despidieron de un empleo que me habían ofrecido en la “ilustrísima” Cámara de Diputados federal, como editora de una dichosa revista llamada Cámara. Me habían ofrecido un empleo en nómina y estuve trabajando cerca de un mes, contando los días festivos, el 25 de diciembre y el 1 de enero. A los pocos días de haberme contratado me pidieron un equipo editorial, que conformé con otras tres personas, según las actividades que se requerían para la revista: un asistente editorial, un diseñador gráfico y un icongrafista. Nos pidieron trabajo bajo presión, pues tenían muchos números atrasados. Al concluir el mes, teníamos concluido un número de la revista. Un par de días después despidieron al diseñador y otros días más tarde me pidieron que despidiera a mi asistente editorial sin que mediara razón alguna. Por supuesto, de dicho trabajo jamás recibimos pago alguno. La primera persona que me “contrató” se llama Rogelio Carvajal Dávila, trabajó en Océano durante muchos años y también en editorial Jus (editoriales de las cuales también salió con problemas). La persona que medió en la “contratación” es una señorita que se ostenta como editora, pero que apenas comenzó a laborar como tal hace cerca de año y medio, llamada Katya Albíter, y con quien traté en la Cámara y que prometió pagarnos el adeudo por el trabajo hecho es un señor llamado José Raúl Márquez Córdova, quien tiene el cargo de Coordinador de Editorial e Imagen Legislativa dentro de la dicha institución. De todos, por igual, mi equipo de colaboradores y yo recibimos un trato majadero y déspota y luego de meses de vueltas y vueltas y llamadas, decidí dejarlo por la paz. Les cuento la historia para que se cuiden de cualquiera de estos tres personajes, están acostumbrados a vivir del trabajo ajeno. De Rogelio Carvajal, en el transcurso de un año he recopilado al menos otras cuatro o cinco historias de negocios turbios que ha hecho con colaboradores, autores y editores. Así que ojo.

Rocío Franco López.

Toluca, México; enero del 2014.

 

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