De alto nivel

* “De aquel Videgaray que en 2004 llegó a Toluca serio y callado, muy trabajador y que luego se transformó en un iracundo funcionario que lo mismo estallaba porque le tomaban una foto amarrándose las agujetas de sus zapatos que por un error en los protocolos, queda muy poco. Ni siquiera se recuerda que fue bautizado por un editor local como “Harry Potter” por hacer “magia” con las finanzas locales. Atrás quedó la historia que muy pocas veces contó públicamente y que ofrecía a una familia Videgaray sin figura paterna, donde la madre sacó adelante a tres hijos”, escribe el periodista Francisco Cruz en el libro Los Golden Boy’s, editado por Planeta en el 2012.

 

Francisco Cruz Jiménez

Será cuestión de tiempo para que los mexicanos nos enteremos quién verdaderamente lleva las cuentas del peñanietismo, aunque Peña envió los primeros guiños en un viaje que hizo a Nueva York, a mediados de noviembre de 2011, durante su precampaña presidencial. Y a propósito de esa visita, el 30 de abril de 2012, David Luhnow escribió para el diario estadounidense The Wall Street Journal que Luis Videgaray dejó satisfechos a los inversionistas en Estados Unidos.

“Peña le dio a los inversionistas de Wall Street una idea de cómo sería su gobierno cuando llegó a Nueva York acompañado de una sola persona. Mientras la mayoría de políticos mexicanos viajan con una verdadera corte, Peña llegó a finales de 2011 acompañado sólo por Videgaray, su jefe de campaña, asesor más cercano y tal vez el mexicano más influyente cuyo nombre pocos conocen”.

Si bien ambos fueron sometidos a una intensa sesión de preguntas, Luhnow recordó que “Peña es considerado un político fotogénico, pero carente de mucha sustancia, recibió buenos comentarios. Pero, para algunos, la verdadera estrella fue el economista convertido en político sentado a su lado, quien es visto como el cerebro detrás del candidato”.

Las intervenciones de ese hombre al lado de Peña impresionaron no sólo a los inversionistas, sino a algunos especialistas independientes, según los informes de Luhnow. “Un economista de Wall Street que escribe un boletín bisemanal dijo que Videgaray hizo preguntas detalladas sobre temas que él (el economista) había cuestionado durante el último año. Videgaray había hecho su tarea, lo cual no ocurre con muchos funcionarios mexicanos últimamente. […] Peña tiene cuatro asesores importantes: Videgaray, Videgaray, Videgaray y Videgaray, dijo en broma un alto dirigente del PRI”.

 

Recluta con sabor a Salinas

 

De aquel Videgaray que en 2004 llegó a Toluca serio y callado, muy trabajador y que luego se transformó en un iracundo funcionario que lo mismo estallaba porque le tomaban una foto amarrándose las agujetas de sus zapatos que por un error en los protocolos, queda muy poco, escribió el 23 de julio de 2012 el periodista Miguel Alvarado, quien se ha convertido en uno de los mayores críticos de la clase gobernante del Estado de México.

Ni siquiera se recuerda que fue bautizado por un editor local como “Harry Potter” por hacer “magia” con las finanzas locales. Atrás quedó la historia que muy pocas veces contó públicamente y que ofrecía a una familia Videgaray sin figura paterna, donde la madre sacó adelante a tres hijos.

“La miseria de la cual dice venir —señaló Alvarado— no cuadra con el actual político, comprador delirante de elecciones presidenciales, artista burdo que no pudo mantener en la discreción los tratos que terminaron de deslegitimar a su jefe eterno. Su padre biológico, Luis Videgaray Alzada, murió joven, pero como empleado de la banca cultivó relaciones que años después aprovecharían los hijos. A ese padre le dio tiempo de fundar, el 15 de octubre de 1958, el Instituto Mexicano de Valuación con Antonio Fraga Magaña, alto funcionario de la banca y hermano de Gabino Fraga Magaña, prominente jurista y magistrado de la SCJN que fue siempre destacado representante de las élites postrevolucionarias”.

“La familia Fraga no sólo es priista de toda la vida, como reconoció Gabino Fraga Mouret, propietario del Grupo de Abogacía Profesional (GAP), sino que sus hijos Emilio y Gabino han prestado sus servicios a ese partido. […] Emilio Fraga Hilaire, dueño de la empresa Importadora y Comercializadora Efra que en la campaña presidencial pagó a Monex 91 millones de pesos por el servicio de un programa de monederos electrónicos, presuntamente usados para la compra masiva de votos a favor del PRI, aportó cuotas como militante entre 2000 y 2001. […] Su medio hermano Gabino Fraga Peña fue coordinador regional de compromisos de campaña de Enrique Peña Nieto en Tlaxcala y contratista del gobierno del Estado de México”, escribió Anabel Hernández el 22 de julio de 2012 en una nota para el periódico Reforma.

Nada es casualidad y nadie sabe para quién trabaja ni puede confiar en quienes contratan para contar dinero ajeno. La muerte de Juan Armando Hinojosa García, hijo del empresario mexiquense Armando Hinojosa Cantú, ha levantado toda clase de sospechas luego de que el helicóptero en el que viajaba se estrelló en Jiquipilco.

En otras fechas, el accidente sería eso, un error de alguien. Pero sucedió cuando el proceso electoral presidencial involucraba una demanda por fraude y compra de votos. Y la familia Hinojosa, que facturó unos 23 mil millones de pesos en la administración mexiquense de Peña, se veía como parte del entramado que los lopezobradoristas denunciaron como parte del plan priista que tiene a Peña en Los Pinos, advirtió el periodista mexiquense Miguel Alvarado.

Sobre la muerte del hijo del empresario —quien estuvo casado con Rosa Herrera, hija del ex gobernador de Veracruz, Fidel Herrera—, se sabe que, antes de su muerte aquella noche del 28 de agosto abandonó el hotel Cantalagua, en Contepec, Michoacán, donde se realizaba una fiesta para celebrar el cumpleaños desfasado del Peña. Y ahí estaban, entre otras figuras públicas, Videgaray, Miranda, Elba Esther Gordillo y el propio presidente electo.

Hinojosa García, de 30 años y con domicilio en el Fraccionamiento Providencia de Metepec, abordó, cerca de las 11 de la noche, uno de sus helicópteros de la marca Augusta, modelo 109 y que alquila a funcionarios mexiquenses desde hace años, para volar al aeropuerto de Toluca, a media hora de distancia.

Pero en el camino se le atravesaron el mal tiempo y la impericia del piloto, un oficial de primera línea porque tenía que llevar a destino a políticos que no perdonan. Incluso, altísimos árboles fueron involucrados en ese desastre, que comenzó el sábado 28 de julio y terminó el domingo por la mañana, cuando el ejército y la policía encontraron los restos.

La muerte de Hinojosa García sigue sin desviarse un ápice la línea de intriga y terror que la autollamada política de alto nivel practica desde tiempos de don Porfirio Díaz: quien no sirve a los intereses en turno, a pesar de su foja de servicios, debe ser desarticulado, por el bien de todos. Unos optan por el destierro diplomático. Otros, por la sumisión, el silencio y el retiro de la vida pública. Otros vuelven a obedecer pero algunos pocos deben sacrificarse.

La barbarie del poder, apuntaló Alvarado, alcanza para todos. Los Colosio, Posadas, Mouriño, Blake, los mismos Salinas, los Ruiz saben de esas historias. A Juan Armando Hinojosa García, el joven entusiasta que se encargó de la logística en la campaña presidencial priista, todavía le alcanzó para estar en Cantalagua, propiedad de la extensa familia de Peña Nieto y que administra Mayolo del Mazo, empresario local enriquecido a la sombra de sus poderosos parientes políticos, hace años.

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