Colchonización

 

 

 

Un barco naufraga en una bolsa de papel.

La vida cae fruto a fruto.

Las manos del sol se deslizan en la ventana ciega y ciego el día, mercurio, resabios, flechas de aire. Convulso silencio de un país que tiene voz de bala.

Lejos los unos de los otros, ambigüedad del idioma, inutilidad de los medios, muertos inexistentes, aparatos ineficaces.

La revolución no se hace sentados.

La revolución ya está hecha.

Es un camino trazado en los ojos de la barbarie, un destino huérfano y anónimo, un barco que zozobra donde no hay agua.

Juan Carlos Barreto.

 

 

Miguel Alvarado

Para el comisionado federal para la Seguridad de Michoacán, Alfredo Castillo Cervantes, los enfrentamientos entre Templarios y Autodefensas son cualquier cosa, menos reales. Al menos eso deja translucir cuando afirmaba, en entrevistas a medios, el 23 de enero del 2014, apenas 8 días después de llegar con una fuerza militar y federal, a aquel estado para hacerse cargo de la seguridad.

La Federación tardó en reaccionar, como si observara para decidir el rumbo de acción que debería tomar, sobre los combates, que para algunos tienen características de guerra civil. Porque la llegada de Castillo, el 15 de enero, como virrey de facto, por encima incluso del poder público del gobernador priista Fausto Vallejo, se había planeado para poner orden o al menos negociar con los bandos en un conflicto bizarro, donde los Autodefensas acusan al gobierno de proteger o al menos hacerse de la vista gorda con las actividades del narco. Y es que la presencia de estos últimos en Michoacán, el tercer estado productor de mariguana y adormidera en el país, no es reciente. Hace más de 30 años que la explotación de esos productos se da con la mayor naturalidad, estableciendo un mercado que en la última década estalló en violencia. Presidentes y gobernadores llegaban a acuerdos en los márgenes de la legalidad y establecían lineamientos de trabajo, pero de pronto ya no se pudo.

Alfredo Castillo y su equipo han sido rebasados por la efectividad de las Autodefensas. Son ella quienes se baten a tiros con los Templarios y quienes realizan labores de denuncia pública. La red social en Facebook, Michoacán Sin Censura, publica la ubicación de domicilios de asesinos y operadores, además de movimientos tácticos del crimen organizado. Y funciona, pero no para las autoridades, que necesitan de una denuncia para actuar.

Castillo tuvo su oportunidad para demostrar que iba en serio y que no se trataba, nada más, de un personero construido desde el  gobierno del Estado de México, en el 2010, cuando Enrique Peña era mandatario, pero el 21 de enero del 2014 tuvo que aguantar el primer ridículo público en tierras tarascas.

Un enfrentamiento que duró cuatro horas y media entre narcos y civiles extrañó a quienes “se hacen cargo, a partir de este momento, de la seguridad pública”. Ni ejército ni federales se asomaron a las comunidades de La Cofradía y El Carrizo, entre Apatzingán y Parácuaro, donde se registró el encuentro. Para ellos, esa batalla no existió y solamente se trató de un hecho aislado con fuego intermitente, “con casquillos por aquí y por allá”.

Cuestionado luego, Castillo soltó la explicación más inverosímil desde que es funcionario federal y apuntó primero que se enteraron por las redes sociales. No hubo nada, concluyeron los encargados de seguridad y el comisionado respaldó esa versión con otra todavía más trágica: que sí hubo enfrentamiento, pero “como fue en la noche y era en un lugar totalmente despoblado, en un cerro, podía ser también una emboscada. Entonces había que tener mucho cuidado para no arriesgar también a las fuerzas federales”.

Así, los encargados de la ley y el orden no se arriesgaron y dejaron a los Autodefensas enfrentar a los Caballeros Templarios, que ya registran bajas importantes, algunos cabecillas entre ellos, no parecen desarticularse ni abandonar los pueblos totalmente. Quienes sí se van son los habitantes, y forman ya un consistente fenómeno de desplazados que no sabe dónde establecerse.

Castillo encabezaba, hasta el 15 de enero, la Procuraduría Federal del Consumidor y anteriormente había sido procurador de Justicia del Estado de México, cargo al que llegó luego de sustituir a Alberto Bazbaz tras resolver la muerte de la niña Paulette Gebara, en Huixquilucan y a quien hallaron debajo de su colchón tres días después de desaparecida. Amante del deporte blanco, apuntan algunas crónicas, a Castillo y a sus fuerzas se les cuestiona por qué ellos no tienen o no utilizan la información sobre el paradero de los narcotraficantes en aquella región.

Michoacán Sin Censura publicaba el 23 de enero el paradero de Nazario Moreno González, El Chayo o El Más Loco, muerto en un enfrentamiento el 10 de diciembre del 2010 en Michoacán, pero que versiones de los narcos detenidos en los últimos operativos dan como vivo. Esa red indica que vive en el rancho El Tacote, “más allá de Aguililla”, en Michoacán. Otras pruebas, éstas documentales y que provienen también de testigos y víctimas del narco, lo confirman.

El teatro michoacano de operaciones es enorme, pero es literalmente un circo de varias pistas donde se fraguan costosas operaciones -algunas milimétricas simulaciones- por parte de las autoridades. Militares que disparan a civiles, que no intervienen, que procesan a delincuentes  capturados por Autodefensas, y que parecen estar en Michoacán para crear miedo y prohijar el abandono de tierras y pueblos es tan sólo una parte de ese escenario encaminado a acelerar un proceso de legalización de la mariguana, al menos.

Apatzingán, la ciudad-bastión de los Templarios fue ocupada por el gobernador Vallejo para dar a entender que la situación no era tan grave. Llegó blindado por federales y soldados y se dedicó a caminar por calles y parques, en espera de una reacción favorable. Pero alrededor, en los municipios en disputa, los combates seguían presentándose y los muertos levantándose de sus tumbas.

Y es que una grabación obtenida por el diario El Universal, el 21 de enero del 2014, muestra una conversación entre los Autodefensas y Francisco Galeana, El Pantera, jefe Templario de Apatzinga y abatido y muerto, según la Comisión Nacional de Seguridad, en abril del 2013. “Fíjate bien lo que te voy a decir: Apatzingán te lo quito porque te lo quito. Tú vas a ver”, le dicen los civiles a El Pantera. Galeana les responde que hay criminales protegidos por el gobierno en las filas de los comunitarios.

El 23 de enero, otro combate en el poblado de Puerto del Quirreño, municipio de Aguililla, dejó saldo de un muerto y cinco heridos, todos pertenecientes a los Autodefensas, sobre los que a pesar de todo se dudaba. Paramilitares, creación de la Federación -asociada con el general colombiano Óscar Naranjo y que asesoraba al gobierno de Peña Nieto hasta la última semana de enero del 2014- o una genuina expresión de ciudadanos reprimidos, acosados por el miedo, no se sabrá todavía a ciencia cierta. Pero el 27 de enero los Autodefensas tuvieron que someterse al poder público. La firma para un acuerdo que los transformaba legalmente en policías acarreaba una andanada de críticas y suspicacias. Porque entonces, aliados a los administradores de la milicia, debían seguir las reglas y las órdenes de una autoridad que a las claras se preocupa casi exclusivamente de que no estalle una rebelión, pero no de descabezar cárteles, oponerse a la impunidad, la corrupción. “No queremos, pero no nos queda de otra”, decía Hipólito Mora, uno de los líderes civiles. Las armas, registradas y debidamente censadas, serían autorizadas por las fuerzas federales. Una desactivación parece haber comenzado. Los Caballeros Templarios, por su lado y con más de 100 detenidos, sólo esperan reorganizarse.

Alfredo Castillo ha dado resultados a sus jefes, pero no a la sociedad. Saltó a la fama cuando la niña Paulette Gebara fue reportada como desaparecida y el entonces procurador de Justicia del Edomex, Alberto Bazbaz, encargó a Castillo las investigaciones. El informe fue desastroso y le costó el cargo al procurador, pero exhibió la parcialidad de la justicia y la simulación a la que son sometidas las instituciones cuando los gobernantes deben ayudar a sus intereses. La niña estaba, según Castillo, debajo del colchón de su cama desde hacía tres días. Nadie la mató. Ella se escurrió por uno de los costados y no pudo salir, asfixiándose. La versión causó estupor pero más el que Castillo fuera el reemplazo de Bazbaz y luego, ya Peña como presidente, que los llamara para que trabajaran en su equipo cercano.

Como procurador del Edomex, no resolvió pendientes graves, que pintan un panorama desolador que además contradice al propio Peña. La inseguridad en el Estado de México es, desde hace años el principal problema y no puede resolverse. Castillo dejaba 328 ejecuciones tan sólo en el 2012 y un ominoso señalamiento de la propia ONU donde se ubica a la entidad como una de las que concentras mayor número de feminicidios.

La periodista Anabel Hernández describe que Castillo, “durante los pocos meses que fue subprocurador de Control Regional, Procedimientos Penales y Amparo de la PGR, al inicio del gobierno de Peña Nieto, pretendió designar de manera ilegal a 16 de los 31 delegados estatales de la PGR en las entidades más vulnerables al narcotráfico. Según información obtenida por este semanario, eso le valió a Castillo que lo sacaran abruptamente de la PGR. Cuando se anunció que el ex procurador mexiquense sería el comisionado para Michoacán, los primeros sorprendidos fueron integrantes de las áreas de seguridad y justicia del gobierno de Peña Nieto, quienes califican a Castillo de imprudente e incapaz”, en un reportaje para la revista Proceso.

Nunca quiso encarar a la Tierra Caliente mexiquense, donde otro cártel michoacano mantiene aún su base de operaciones y la dejó hacer. Hoy, esa región comienza a ser escenario de enfrentamientos entre Templarios y La Familia. La detención de jefes policiacos, a finales de enero, de Valle de Bravo, Donato Guerra y Santo Tomás de los Plátanos confirma la colusión de autoridades con el narco, una situación que tiene décadas. La repentina eficacia de las autoridades mexiquenses no es casualidad pero tampoco representa mejoras. Obedece a los acomodos en Michoacán, en un previsible panorama de “cambio de dueño de plaza”, o la llegada de “nuevos administradores” para el mismo negocio de los Templarios.

A los jefes policiacos mexiquenses les tocó perder. Fueron ellos, León Tule, Raúl Gómez Gómez, directores de Seguridad Pública de los municipios de Donato Guerra y Santo Tomás de los Plátanos, y Paulino Tule -hermano de León- subdirector de Valle de Bravo, a quienes se les imputaron cargos de protección a asesinos y trabajar para cárteles, pero hasta el momento no hay investigación contra funcionarios públicos, diputados locales ni alcaldes o ex presidentes municipales, también señalados de pertenecer al narcotráfico.

Colorines, pueblo de Valle de Bravo, es el escenario de las batallas templarias. No obedece a lo que el gobierno estatal de Eruviel Ávila califica como Efecto Cucaracha. Representa el ascenso de un grupo y la caída de otro. Los Templarios ni siquiera han abandonado Michoacán. Más bien, se extienden en las narices de militares y policías. Colorines, dicen sus habitantes, está sometida a toque de queda. Nadie puede salir de sus casas después de las 7 de la noche. Las escuelas están cerradas. Hay “levantones” y enfrentamientos a tiros todos los días y el homicidio de una familia entera en San Juan Atezcapan, de la misma localidad, presuntamente cometido por José Luis Garduño, alias El Donas, y quien delató a los jefes policiacos. Garduño habría matado también a un jefe de turno policial en Valle de Bravo, a mediados de enero. Otro hombre, el 27 de enero, fue acribillado en la plaza de Colorines para aumentar la cuenta.

La guerra michoacana es cruenta pero extraña. Los niveles de exposición alcanzan cualquier esfera y revelan cómo los narcotraficantes y sus familias están en todos los negocios, desde la exportación de acero a China hasta la promoción de estrellas del espectáculo. En esto último, dos hijos del narcotraficante Enrique Plancarte son cantantes gruperos. Melissa Blancarte incluso grabó un video en el antiguo palacio de Justica de Morelia y “Kike”, su hermano, apareció en algunos programas de televisión por cable.

Otro fenómeno que ha desatado el enfrentamiento entre narcos y civiles es la explotación de las redes sociales, donde hasta los propios sicarios se han convertido en una especie de estrellas, anti-héroes de sesgos humanos, que trabajan con el narco porque “es la única solución a sus problemas”. Las redes sociales, Facebook y Twitter, han sustituido al periodismo tradicional e incluso han superado la influencia de medios impresos, pues los usuarios se convierten en reporteros instantáneos. Suben fotos, hacen entrevistas, revelan búnkeres secretos y opinan desde el mismo lugar de los hechos, de los cuales a veces son protagonistas directos. La corroboración de esa información pronto correrá la misma suerte que experimenta por los canales normales: una vez publicada, pocos dudan de ella, su veracidad es una anécdota.

Pero el fenómeno también ha derribado consideración. Es normal ser narco. No pasa nada si alguien trabaja de sicario y mata por órdenes de los jefes. Traficar droga está relacionado con el grado de pobreza de los operadores, de su marginación. Eso se dice en las redes. El mensaje no viene enlatado. No hay filtros, revisiones ortográficas. Lo toma como viene. Un ejemplo es una entrevista a un sicario templario, publicada en el blog narconoticias.blogspot.com, administrado por un aficionado al tema, que publica las fotos de Broly Banderas, un sicario de ojos azules, moreno y vestido con utilitarios de combate. “Uno de nuestros lectores nos mando una entrevista que le hizo al sicario más popular de los Caballeros Templarios mejor conocido como Broly Banderas”, dice el blog en el comienzo, y promete revelar cómo vive un hombre como él.

“- ¿Por qué convertirse en un sicario?

“- Por que deseaba morir, en ese entonces cuando entre a esto no me importaba la vida, no me gustaba mi estilo de vida que tengo. Antes era muy cohibido y no podía mantener una buena conversación con las mujeres pero ahora con el facebook todo mundo me saca platica y me ah echo convivir mas con mucha gente y quieren cotorrear conmigo. Antes estaba muy solo y para mi era triste y la verdad que no quiero volver a ser esa persona otra ves, era humillante triste feo, era chido por que era uno inocente pero desafortunadamente nadie se fija en los angelitos, todos se fijan en los demonios en las personas malas, y a las personas buenas nadie las pela. Antes nadie me pelaba y ahorita nombre las mujeres son las que me sobran, y aunque sepan que ando con muchas aun así mas me siguen y asta se pelean por mi, unas asta vienen desde lejos nada mas a estar un rato conmigo, solo para hacer el amor. Antes no era así, ahora soy de lo peor pero es de lo que mas buscan, y pues me eh ido adaptando, ya no es como antes aunque ya se que tengo los días contados, el gobierno me busca con todo y los contras también me buscan con todo, y pues ya no hay forma de salirse, ya no me puedo echar para atrás”, dice Banderas en un parte de esa entrevista, que se puede leer en el link http://narcconoticias.blogspot.mx/2013/10/broly-banderas-sicario-de-los.html

Así, existe un circuito en internet que publica fotos de narcos, los chismes alrededor de ellos, sus mujeres y aventuras. Y se ha convertido en una industria rentable. La exhibición pública, lejos de asustarlos, los atrae como si fueran artistas. El crimen organizado en Michoacán y el resto del país es una actividad demasiado pública, tanto que hasta pareciera un montaje, pero no lo es.

Banderas fue reportado como muerto a principios de enero, luego de un enfrentamiento entre Templarios y narcos de Jalisco, a principios de enero del 2014. El rumor se espació pronto y se desconoce si esté muerto. Era conocido como “el sicario más famoso de las redes sociales” y se dio a conocer hace unos dos años, cuando se reveló que mantenía siete cuentas en Facebook y las actualizaba constantemente. Banderas en realidad se llama Antonio Olalde y narra, con un estilo directo y crudo, el rostro michoacano ante los cárteles de la droga. Al estilo de Batman, tenía un ayudante, el Niño de Oro, un joven acompañante. Otro antihéroe es El Diablo, un renegado gatillero que ahora milita con los Autodefensas. “Yo sé cómo se mueven, yo sé desde donde nos disparan y desde los lugares en los que operan, por lo que muy pronto van a caer y de eso nos vamos a encargar nosotros”, dice este ex asesino, quien se pasó a los comunitarios por razones personales.

Michoacán es literalmente un teatro donde la entrada no vale nada, pero no es un foro que funcione por sí solo, sin relación con el resto del país. La visita a Toluca del presidente norteamericano Barak Obama, el 19 de febrero, presupone un ingrediente extraordinario al caldo que se cocina en la región. Si Obama recorriera Toluca, leyera los diarios, encontraría que en el 2014, hasta el 28 d enero, se han registrado 50 ejecuciones en la entidad. Otro conteo, este del diario local Tres PM, asegura que hay 17 asesinatos en las últimas 96 horas, hasta ese mismo día 28, nada más en Ecatepec, el municipio que gobernara el actual Ejecutivo mexiquense.

Enrique Peña aseguraba desde Davos, en Suiza, que en México han disminuido los crímenes. Pero aunque usa las cifras de manera que le favorecieran, la violencia en su estado, el de México, ya no puede ocultarse. México no es un país más democrático n está en vías de serlo y el Edomex es un ejemplo de cómo el presidente termina y entrega un sexenio. Su entidad destina 87 de cada 10 pesos a inversiones sociales. Obra pública, pues. Pero no hay respuesta para los temas de fondo. Inseguridad, desempleo y desamparo abruman a la población.

El diario local Alfa recuerda que la entidad ocupa el segundo lugar nacional como las violenta, según el Sistema Nacional de Seguridad Pública, pues registra mil 932 asesinatos en el 2013., por encima de Michoacán. Es el quinto lugar nacional en secuestros, con 191 y primer lugar en extorsiones, con mil 688 durante 2013.

La administración norteamericana conoce los números, incluso su lista debe ser más exacta. El Estado de México es un espejo michoacano que presenta realidades mucho más complejas que grupos de autodefensas enfrentadas a narcos. El poder político radica en Toluca, al menos en lo simbólico y la capital mexiquense es el ejemplo de la capacidad de Enrique Peña Nieto como gobernante. Obama no eligió Toluca por su jardín botánico o su estadio de futbol. Viene a preguntar cómo va el negocio y cuáles son las ganancias. Porque las pérdidas ya las conoce.

Anuncios

Deja un comentario

Aún no hay comentarios.

Comments RSS TrackBack Identifier URI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s