A 33 años de un asesinato de Estado

En memoria del profesor Misael Núñez Acosta

* El 30 de enero de 1981 un hombre llamado Clemente Villegas Villegas, auxiliar de Ramón Martínez, en ese momento secretario de la Sección 36, se reuniría en un Burger Boy de Ciudad Nezahualcóyotl con Rufino Vences Peña, Jorge Mejía Pizaña y Joel Vences Hernández, ex policías judiciales del Estado de México, quienes cobrarían 300 mil pesos por asesinar al profesor Misael.

Félix Santana Ángeles

Nació en el estado de Hidalgo en 1950, dieciséis años después ingresó a la escuela normal Luis Villareal, ubicada en El Mexe. Fue expulsado de esa institución tras denunciar los malos manejos de los recursos destinados para la alimentación de los alumnos por parte de las autoridades. Intentó reincorporarse a la normal de Atequiza, Jalisco, pero su solicitud fue rechazada. Finalmente logró su incorporación a la normal de Tenería en el municipio de Tenancingo, Estado de México. Una vez concluida su formación magisterial ingresó a la Universidad Autónoma Metropolitana para estudiar Derecho e inscribirse posteriormente a la carrera de Sociología.

Misael Núñez fue formado en los más importantes centros de divulgación del pensamiento socialista y comunista, que postulaban que bajo la visión del Estado postrevolucionario, el maestro debería de ser más que un educador y su tarea no sólo atender la instrucción de sus alumnos, sino las necesidades propias de sus comunidades, enseñando por las noches a los adultos, trabajando por el mejoramiento de su comunidad en todos los aspectos y convirtiéndose en los líderes sociales del pueblo para mostrar al proletariado la manera de convivir mejor, creando una existencia más humana y justa, como lo conceptualizó el general Lázaro Cárdenas del Río al impulsar estas instituciones.

Su primer trabajo como profesor lo llevó a Yalhuitlalpan, Puebla, donde organizó a los pobladores para demandar la construcción de un camino vecinal y una telesecundaria. En 1974 se trasladaría a Ecatepec, Estado de México, como maestro en las comunidades de Cardenal y Xalostoc, para que finalmente asumiera la dirección del turno vespertino de la primaria “Héroes de Churubusco”, en Tulpetlac.

Ubicado en las zonas de mayor crecimiento poblacional, la colonia de La Loma, donde se encontraba su escuela, carecía de agua potable, drenaje y pavimentación y era el asiento de miles de campesinos provenientes de Hidalgo, Zacatecas, Edomex y Querétaro. Víctimas de fraccionadores abusivos y la indiferencia de las autoridades municipales, los predios eran vendidos a más de una familia, lo que creaba un ambiente de incertidumbre permanente y los desalojos eran escenas tristes y frecuentes.

En 1976 el maestro Misael conformó la Coalición de Colonos de Tulpetlac, que tenía como objetivo central la introducción de servicios públicos a la colonia, además de la construcción de escuelas. Su éxito instó a sumarse a otras colonias cercanas como Texalpa, Tecuexcomac y Los Reyes, con las que impulsaron el Plan Integral de Obras, convirtiéndolo en bandera de lucha para mejorar las condiciones de vida de miles de familias encabezadas por obreros sobre-explotados en las fábricas donde laboraban.

El establecimiento de nuevas fábricas en el municipio de Ecatepec conlleva la demanda permanente de mejores condiciones laborales y salariales. Ante la precarización del empleo las movilizaciones exigen pago completo de sus salarios, alto a los despidos injustificados y las consecuentes huelgas, paros y mítines en las puertas de las fábricas.

Además de la efervescencia del movimiento obrero, el magisterial por su parte sale a las calles a repudiar la corrupción y la violencia del charrismo sindical y es desde la Sección 36 del Valle de México, donde el maestro Misael, que encabezan marchas, mítines y asambleas informativas articulando a obreros, maestros y colonos en paros de labores respaldados por los padres de familia.

El sistema político mexicano y mexiquense observa que la inestabilidad social crecía exponencialmente, para lo cual, creó el Batallón de Radio Patrullas del Estado de México (BARAPEM) con la finalidad de detener las huelgas, paros, marchas, asambleas y mítines imponiendo mano dura y un Estado de represión, terrorismo y persecución en contra de los dirigentes sociales.

Concluía la década de la guerra sucia en contra de la Liga 23 de Septiembre, la lucha guerrillera de Lucio Cabañas y Genaro Vázquez y era también el escenario ideal para la persecución política, desapariciones forzosas y cientos de ejecuciones que le atribuían a la guerrilla, aunque fueran operadas desde el Estado mismo.

En este contexto las demandas del profesor Misael se centraban en el incremento salarial al 100 por ciento del sobresueldo. La respuesta del gobierno federal y de Jongitud Barrios fue las plazas dobles, es decir, si un maestro aspiraba a ganar más, tendría que trabajar el doble para lograrlo.

Con la celebración del Primer Congreso de Masas de los maestros del Valle de México, desarrollado el 13 de noviembre de 1980, registrando una asistencia de 13 mil profesores, se acordó exigir la democratización del sindicato. Posteriormente se prepararon las tareas para articular a las bases de apoyo para que el 2 de febrero de 1981 estallara un paro indefinido a nivel nacional.

El 30 de enero de 1981 un hombre llamado Clemente Villegas Villegas, auxiliar de Ramón Martínez, en ese momento secretario de la Sección 36, se reuniría en un Burger Boy de Ciudad Nezahualcóyotl con Rufino Vences Peña, Jorge Mejía Pizaña y Joel Vences Hernández, ex policías judiciales del Estado de México, quienes cobrarían 300 mil pesos por asesinar al profesor Misael.

Viajando en un automóvil Le Barón color negro con placas número 729 del Distrito Federal, arribaron a las calles de Chihuahua y Sonora de Santa María Tulpetlac, a las afueras de la escuela Héroes de Churubusco, a esperar la salida del profesor Misael. El auto se acercó y a un metro de distancia dispararon varias veces con una arma .45 y .38 Súper, según lo describen documentos desclasificados de la Dirección Federal de Seguridad y la Dirección de Investigaciones Políticas y Sociales, recientemente disponibles en el Archivo General de la Nación.

La impunidad del artero y cobarde asesinato quedó en evidencia cuando al dictar el Jjez su sentencia por 30 años en contra de los sicarios, los tres se dieron a la fuga y según los informes oficiales, nunca más se ha sabido nada de ellos.

La complicidad del sistema político, el gobierno y el sindicato quedó expuesta cuando el 29 de junio en la carretera de San Luis Potosí-Matehuala detuvieron a 2 de los 3 asesinos, quienes confesaron que “el trabajo” lo hicieron por encargo de Villegas Villegas, ayudante del secretario de la Sección 36, impuesto por Elba Esther Gordillo Morales, integrante en esos momentos del CEN del SNTE.

A 33 años de distancia exigimos justicia por el asesinato del compañero Misael Núñez Acosta, pues el encarcelamiento de Elba Esther Gordillo, autora intelectual de su muerte, no es más que un ajuste de cuentas entre gángsteres de la política.

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