¿Gobernador, eres tú?

* Luego de la captura de Guzmán, la Secretaría de Seguridad Ciudadana emitió alertas para las distintas policías estatales. “Se recibió la orden de que los policías municipales, al menos de Toluca, salieran a las calles con chalecos antibalas y equipados con armas largas y cortas, lo que tuvieran disponible. La SSC dio la instrucción a la Dirección de Seguridad Pública de Toluca de que sus elementos realizaran recorridos de seguridad y que se tuviera precaución, ya que había amenaza de reacción por la captura de ‘El Chapo’, la cual sería contra policías”.

 

Miguel Alvarado

“- ¿Gobernador, eres tú?

“- Sí. ¿Quién habla?

“- Toma nota, gobernador. Soy Joaquín Guzmán Loera. ¿Te suena el nombre? Ya sé que tú protegiste a los sicarios de Arturo Beltrán.

“- No sé de qué me habla -dijo Peña Nieto.

“- Desde este momento tu vida me la reservo yo. No vas a llegar a la Presidencia”.

Esa fue la plática que según el periodista Rafael Loret de Mola, sostuvieron el entonces gobernador del Edomex, Enrique Peña, y el narcotraficante Joaquín Guzmán Loera, y que está registrada en el libro “Nuestro Inframundo: los 7 Infiernos de México”, publicado en el 2011 en la editorial Océano.

Dos años y medio después de aquella amenazante plática, el gobierno federal de Peña Nieto capturó al líder del Cártel de Sinaloa, en un operativo que coincidió con la visita de Barak Obama a Toluca y que por la resonancia del detenido, será el logro del sexenio del mexiquense, embarcado por ahora en las reformas energéticas, educativas, políticas y hacendarias, entre otras, que privatizan gran parte de los bienes y servicios generados por los mexicanos.

El narcotráfico en México dejó más de 60 mil muertos en el sexenio del panista Felipe Calderón, quien declaró una guerra al crimen que movilizó soldados y marinos para ocupar supuestas sedes criminales. En su momento, aunque en el 2013 surgieron organizaciones armadas que hacían el trabajo de policías y militares combatiendo a los narcos. Michoacán se convirtió en zona de guerra, con frentes geográficos y ejércitos paramilitares combatiendo entre sí y con el gobierno y  seguridad pública como espectadores indecisos o complacientes. Luego, la Federación formó u gobierno alterno que controlaba aquel estado desde la Federación y aseguró que la tranquilidad había regresado.

La captura de Guzmán generó reacciones de todo tipo y los primeros análisis muestran que la función principal de esa acción radica en lo mediático. Un golpe que le da credibilidad al gobierno del  mexiquense y que matiza las discusiones sobre las reformas, por otro lado ya aprobadas. El Chapo representa para gran parte de la sociedad el parámetro de la violencia; encarna las muertes relacionadas con el narco y ejemplifica una lección oral: los malos nunca ganan. Al menos esa clase de malos.

El Cártel de Sinaloa, dice el propio gobierno, está presente en 54 países y de acuerdo al New York Times, representa los Yankees de Nueva York del narcotráfico. Tiene un organigrama similar al de una trasnacional y funciona siempre como un conglomerado, donde no es necesaria la presencia del dueño para que siga operando. Caído Guzmán, el organigrama se reacomoda, la producción continúa y se abren otros canales de negociación, concertacesiones en los países donde hay sucursales. El crimen organizado no puede operar tan perfectamente si no tuviera la protección de las autoridades. Los Caballeros Templarios, por ejemplo, pagan 25 millones de dólares al año tan solo en sobornos, en el Michoacán. Guzmán Loera ocupaba el sitio 55 en una lista de Forbes sobre los más ricos del mundo y en otras se señalaba que era más poderoso que Calderón Hinojosa, hace tres años. La historia del capo alcanza hasta para una película para la televisión, que ya se planea.

Guzmán se mantuvo prófugo por 13 años, luego de fugarse por la puerta principal en el reclusorio federal de Puente Grande, Jalisco. De inmediato se puso a trabajar y convirtió a su cártel en el más importante del mundo, pero eso no pudo hacerlo solamente con sus recursos. Su elusiva figura no alcanzaba, sin embargo, para borrarlo del mapa y un rastro fantasmal se extendió por todo México y otros países, que incluía el Estado de México.

En 1el 2007, la cadena norteamericana CNN aseguraba que el empresario de las metanfetaminas, el chino Zhenli Ye Gon, estaba relacionado con Guzmán. El oriental construía una enorme fábrica a menos de 500 metros del aeropuerto internacional de Toluca cuando fue capturado. CNN señala que el chino siempre alardeó de sus contactos y amigos en altas esferas gubernamentales. Dos de de ellos eran Fidel Herrera, ex gobernador de Veracruz y otro Arturo Montiel, ex gobernador del Estado de México hasta el 2005, aspirante presidencial por el PRI y tío de sangre del presidente Peña Nieto.

La sombra de Guzmán está presente hasta en las últimas campañas presidenciales, pues un supuesto operador suyo se exhibía públicamente en fotografías al lado del actual presidente y con Emilio Gamboa Patrón.

El hombre, Humberto Celaya Valenzuela es abogado en Sonora y aspirante a diputado federal por el PRI, recuerda Jenaro Villamil y se le vincula con una célula llamada Dark Water. Celaya fue detenido en Madrid junto con el primo de Guzmán, Jesús Gutiérrez Guzmán. El PRI negó todo tipo de nexos.

El Estado de México tiene dos regiones geográficas preferidas por los capos para establecerse de manera temporal, cuando requieren estar en el centro del país. La primera, más operativa, es la Tierra Caliente mexiquense que colinda con Michoacán y Guerrero. Allí opera una parte de La Familia Michoacana peor tuvieron presencia los Zetas. La región es enlace fundamental para el trasiego de droga. La otra zona es el valle de México, donde municipios como Huixquilucan y Atizapán funcionan como modernos y elegantes dormitorios para los capos o jefes de plaza, quienes rentan o compran casas de lujo en fraccionamientos privados. Ahí fueron capturados narcos como José Jorge Balderas, El JJ, el líder de La Mano con Ojos, Óscar Osvaldo Mejía y Édgar Valdez Villareal, La Barbie, en los límites de Lerma.

El fraccionamiento Condado de Sayaveedra, en la Zona Esmeralda de Atizapán de Zaragoza, parece diseñado para que quien se esconda, lo haga de la mejor de las formas. La Zona Esmeralda es una especie de suburbio de estilo norteamericano, enclavado entre árboles y cerros boscosos, que serpentean entre malls y grandes tiendas de autoservicio. Una sola carretera conecta los distintos fraccionamientos, que presentan seguridad privada en sus accesos haciendo guardia en Hummers y autos deportivos. Los guardias son hasta militares en servicio destinados a la protección de algún funcionario. Nadie pasa si no vive allí. En julio del 2002 militares y policías realizaron un cateo en Sayaveedra, en operativo antinarco que buscaba ubicar al Chapo Guzmán. Lo mismo sucedió en Metepec, donde hasta tanquetas se usaron para inspeccionar los fraccionamientos de ese municipio y que habían sido desarrollados a raíz de la llegada de los capos, presos en Almoloya. Los familiares, buscando donde vivir, compraron o edificaron casas en Metepec para poder estar cerca del preso.

Luego de la captura de Guzmán, la Secretaría de Seguridad Ciudadana emitió alertas para las distintas policías estatales. “Se recibió la orden de que los policías municipales, al menos de Toluca, salieran a las calles con chalecos antibalas y equipados con armas largas y cortas, lo que tuvieran disponible. La SSC dio la instrucción a la Dirección de Seguridad Pública de Toluca de que sus elementos realizaran recorridos de seguridad y que se tuviera precaución, ya que había amenaza de reacción por la captura de ‘El Chapo’, la cual sería contra policías”, cita una fuente.

Pero la única reacción fue la colocación de una narcomanta en Cuautitlán Izcalli, donde se advertía de una limpia y la entrada del Cártel del Golfo al Estado de México. Firmada por el Comandante Tigre, advertía a militares y guardias que los dejaran trabajar y “verán los resultados”, pues amenazaba a militares, plagiarios y ladrones para que se “aliniaran”. El semanario Proceso recuerda que en esa zona hay 17 ejecuciones y 27 secuestros hasta la fecha.

El 24 de febrero un rumor sobre la muerte de Guzmán circuló por momentos en redes sociales, donde se afirmaba que había sido asesinado en el penal del Altiplano, a golpes. Desmentido en minutos, el rumor sin embargo nutre la interminable fuente de versiones sobre el narcotraficante. Que si no es él, que si la DEA tiene evidencia sobre patrocinio a campañas, que si la captura se debió a la inteligencia norteamericana y que se trata de un montaje más.

La captura de Guzmán no hace sino agitar las dudas que genera el gobierno peñista respecto a su eficacia y decisiones adecuadas.

Si la versión que publica Loret es cierta, no importa ya. En manos de la Federación, poco daño puede hacer Guzmán al poder en turno. No habrá filtraciones, salvo las que el gobierno considere pertinentes y desde Estados Unidos éstas no llegarán. Por el momento.

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