Un extraño accidente

* “Lorenzo Duarte tuvo su primer encuentro con el poder real apenas entregó la Secretaría Nacional. El hostigamiento y la persecución fueron sistemáticos. No lo dejaron llegar muy lejos. En condiciones extrañas y episodios llenos de múltiples versiones, grotescas algunas, inexactas la mayoría, la noche del 24 de junio de 1993, según señalamientos oficiales, murió al estrellar su automóvil contra un tráiler en el kilómetro nueve de la carretera Matamoros-Mazatlán, en el tramo Saltillo-Monterrey”, escribe el periodista Francisco Cruz en el libro Los Amos de la Mafia Sindical, publicado por Planeta en el 2013.

 

Francisco Cruz

Los Halcones estaban autorizados para espiar cada rincón de las secciones sindicales. Luego, en las luchas intestinas internas se dividirían. Los llamados traidores atenderían a las órdenes de Peralta. Pero siguiendo a unos u otros eran perros custodios que aterrorizaban donde les pedía su líder. Llevaban consigo órdenes concretas: rechazar cualquier negociación pacífica de los conflictos internos; y tenían un lema peculiar o peculiarmente grosero y agresivo: llegar a madrear. Se hizo habitual ver a los líderes sindicales escoltados por un séquito impresionante de Halcones o “ferrocarrileros” armados.

La labor de los golpeadores de Peralta sirvió, pero no tanto. Gómez Zepeda no sólo tenía parte del control sindical. Habría sido un suicidio político ignorar que en 1973 el presidente Luis Echeverría le había entregado Ferronales, nombrándolo gerente general, cargo que se le respetó en el sexenio siguiente de José López Portillo (1976-1982). Todavía lo aguantaron por unos meses de 1983, en el régimen de Miguel de la Madrid. En ese año se reformó el artículo 28 de la Constitución para reconocer el “carácter estratégico” de los ferrocarriles. A la larga demostraría éste ser un cambio inútil. En enero de 1995, con el ascenso presidencial de Zedillo, se aprobaron nuevas reformas al artículo en cuestión para cambiar la palabra “estratégico” a “prioritario”. El cambio tenía un significado: Zedillo abrió la puerta a empresarios, mexicanos y extranjeros, para adueñarse de una actividad histórica para el desarrollo y la seguridad nacionales.

Gómez Zepeda dio acuse de recibo, pero no señales de que pudiera perder el mando sindical. Lo tenía muy presente y lo hizo saber a algunos de sus allegados: por más apoyo que tuviera del PRI, Peralta no era Vallejo. Ni siquiera había un pequeñísimo punto de comparación. Peralta era un asesino convicto y golpeador, protegido por un poderoso primo, Mario Vargas Saldaña, insertado en la cúpula nacional priista. Además, los tentáculos de Gómez Zepeda se desperdigaban por cada rincón por donde hubiera una vía de ferrocarril tendida y una máquina arrastrando un tren. Tenía su propio cuerpo de espías. No cedería el poder sin pelear. Eso sólo lo creían Peralta y Caso. La influencia de Gómez Zepeda se hizo sentir casi de inmediato. En el proceso sucesorio de 1989, Peralta y Zepeda fueron obligados a pactar la imposición del coahuilense Lorenzo Duarte García. Y, por tres años, éste hizo malabares para atender, controlar y estudiar a los dos grupos, entendió sus debilidades y, en febrero de 1992, contra todas las costumbres establecidas, maniobró con astucia para poner en marcha el fraude con el cual anuló la victoria de Peralta e inclinó el recuento de votos al lado del diputado local neoleonés Praxedis Fraustro Esquivel.

Duarte tuvo su primer encuentro con el poder real apenas entregó la Secretaría Nacional. El hostigamiento y la persecución fueron sistemáticos. No lo dejaron llegar muy lejos. En condiciones extrañas y episodios llenos de múltiples versiones, grotescas algunas, inexactas la mayoría, la noche del 24 de junio de 1993, según señalamientos oficiales, murió al estrellar su automóvil contra un tráiler en el kilómetro nueve de la carretera Matamoros-Mazatlán, en el tramo Saltillo-Monterrey. Lo que siguió a los reportes de la Policía Federal de Caminos (PFC) y en las indagaciones posteriores fue una tragicomedia que hizo a policías, peritos, investigadores y agentes del Ministerio Público enredarse en un mar de incompetencia, argumentos peregrinos y contradicciones, mientras la familia exigía, investigaba por su lado y hacía señalamientos llenos de detalles que, como mínimo, levantaron sospechas y mostraron los boquetes de las versiones oficiales.

Testimonios de Pablo Duarte de Alejandro, hijo del finado Duarte García, enfilaron hacia un complot orquestado por la cúpula del sindicato y, en específico, represalias de Jorge Peralta y su grupo, además de venganzas del secretario Caso Lombardo por haber entregado la dirigencia sindical a Praxedis Fraustro Esquivel, en febrero de 1992. Hoy, las causas siguen ocultas, pero nadie ha logrado borrar que, dos meses después del “accidente”, Pablo alertó sobre hilos sueltos de las investigaciones oficiales, por llamarlas de alguna manera, y las coincidencias que hacían sospechar. “Caso llamó varias veces a mi papá para decirle: ‘Te voy a meter a la cárcel si no apoyas a Peralta porque son instrucciones del señor Presidente’, pero mi papá no cedió, reconoció el triunfo de Praxedis. Meses después, Caso dijo: ‘No voy a descansar hasta ver al compañero [Juan José] Pulido —gerente de Previsión Obrera— en la cárcel, y a Praxedis muerto’.

”Cada vez que mi papá se encontraba a Peralta, frente a frente, en público o en privado, éste lo amenazaba de muerte, […] hay testigos. […] El resentimiento de ellos contra mi papá se debió a que no querían que llegara alguien al sindicato que pudiera poner al descubierto sus negocios, sus corruptelas, la venta irregular de terrenos en Puebla; en Torreón, el fraude con azúcar a precios subsidiados, supuestamente para ferrocarrileros, pero que en realidad los vendió a las tiendas”.

La incógnita sobre los móviles no se ha despejado, pero en sus investigaciones y lectura del expediente, Pablo hizo otro descubrimiento que entregó a la prensa: “el tráiler que ocasionó la muerte de mi padre es propiedad del ferrocarrilero Erasmo López Villareal, que tiene fuertes nexos con Luis Gómez Zepeda, Peralta y Caso”, y quería ser de nueva cuenta presidente municipal de Ramos Arizpe, Coahuila.

Con la ayuda del PRI, pero enfundado en las filas del Partido Auténtico de la Revolución Mexicana (PARM), López Villareal, conocido también como El Zorro Plateado, había sido alcalde de aquella población en dos ocasiones: 1973-1975 y 1985-1987. Y en 1993 su rival más fuerte se materializaba en la persona de Lorenzo Duarte. Jesús García Calzada, operador del tráiler con el que se estrelló la camioneta de Duarte, quedó casi de inmediato en libertad condicional.

“Dar con Pablo Duarte y convencerlo para que rompiera el silencio a fin de recorrer el velo que había detrás de la muerte de su padre fue fácil. Incluso estuvo de acuerdo en que se grabaran sus revelaciones que más tarde, con su autorización, un grupo de amigos y familiares de Praxedis entregamos al periodista Salvador Corro”, escribió el 19 de noviembre de 2011 Francisco Peña Medina —en su momento jefe de prensa de Praxedis—, en la columna “Tinta en la sangre” que le publicó el portal noticioso Los círculos rojos del poder.

“Pero eso ya es historia; hoy, a 18 años de la tragedia de su padre, Pablo es otro, seducido por el poder y el dinero claudicó en sus convicciones ideológicas y familiares para aliarse con personajes que tiempo atrás despreció. En el colmo de la ignominia hizo compadre a Víctor Flores, al grado de que uno de sus hijos lleva el nombre del dirigente ferrocarrilero. […] Y no es para menos: gracias a él vive con comodidades, se pasea en camionetas de lujo, come en los mejores restaurantes y dirige lo que queda del gremio ferrocarrilero en Nuevo León, pero además sueña con ser diputado con el apoyo, claro, de su compadre, quien por cierto nada le niega”.

 

Jugosos negocios

 

Duarte García y Praxedis conocían bien a sus enemigos, pero ambos cometieron el mismo error: los desdeñaron. Jamás quisieron enterarse que la guerra era inevitable. Se sintieron poderosos e hicieron a un lado la máxima de “a los amigos es necesario tenerlos cerca, pero a los enemigos todavía más cerca”. Algunos de quienes vivieron las elecciones internas del sindicato ferrocarrilero en las que Duarte impuso a Praxedis todavía recuerdan una contienda inmoral a partir del terror y el miedo en la que lo menos indecente fueron la amenaza, la contabilidad amañada de votos, el acarreo de trabajadores y la invención de actas de votación.

Esa época es la que marca el lanzamiento de la tercera edición de La otra cara del líder. La historia de un capo sindical ferrocarrilero; del presidio al presídium, una edición de autor, prohibida en el sindicato, pero vendida clandestinamente entre los ferrocarrileros. Pagada con recursos propios para volver a exponer el lado oscuro y desconocido de Peralta, como lo había hecho en 1986, la circulación del libro corregido y aumentado se convirtió en un preámbulo inesperado del proceso electoral interno que había iniciado a mediados de 1991 y concluiría la primera semana de febrero de 1992 con los comicios internos.

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El Barco Ebrio

El Barco Ebrio

 

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El desencuentro entre comerciantes ambulantes y el ayuntamiento de Toluca es una de las más fieles e inmediatas representaciones de los sistemas de corrupción organizadas desde un gobierno municipal. También refleja lo que sucede en otras entidades, administradas por otros partidos e implican perversas relaciones políticas y económicas, pero también de narcotráfico y delincuencia.

 

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La visión “educadora” del gobierno municipal de Toluca no le alcanza para resolver lo que a simple vista parece un problema de espacios y luchas entre líderes ambulantes por las mejores “tiendas” de la ciudad. El centro ha sido siempre el sitio más ubicado para la venta ambulante, aunque las reubicaciones o programas nunca han funcionado porque se sujetan a intereses electorales.

 

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Hoy los ambulantes del valle de Toluca han organizado una coalición que pretende trabajar de la mano de la alcaldesa Martha Hilda González Calderón y promete aglutinar unas 15 mil personas siempre y cuando se abran carteras, aunque sean insignificantes y se les otorguen espacios “credencializados” para ventas, aunque sean en la punta de La Teresona. Los ambulantes, casi siempre aguerridos, están cansados de ser usados como plataformas electoreras desechables, donde ni siquiera los líderes ganan algo. Al contrario, muchos han perdido la vida al tratar de trabajar para políticos, como sucedió en los trienios panistas, especialmente en el de Armando Enríquez, hace once años.

 

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Enríquez se rodeó de grupos ambulantes que reventaron a otras agrupaciones al entregar a la policía a sus dirigentes. Marcados para siempre quedaron Gerardo Sotelo, “Alma Grande”, y su esposa, Esmeralda de Luna Sánchez, una secretaria del ayuntamiento que supo aprovechar todas y cada una de las conexión que le brindaba su escaparate de recepcionista. A “Alma Grande” apoyar a la administración de Enríquez le costó la vida. Divorciado de Esmeralda, pero al mismo tiempo despojado por ella, Gerardo Sotelo se proponía recuperar sus espacios comerciales y el poder que le diera la momentánea protección del panista Enríquez. Pero no le dio tiempo. Un día, a fines de junio del 2009, apareció muerto en la morgue de Valle de Bravo, donde llevaba días en calidad de desconocido. Buscado por todos lados debido a una denuncia por su desaparición, a Alma Grande se le encontró ejecutado en un paraje de Temascaltepec. Tiempo después su ex esposa, Esmeralda de Luna, fue encarcelada señalada de cometer el homicidio del líder comerciante pero no tardó demasiado en ser liberada por falta de pruebas. De Luna siguió en el negocio de los ambulantes y hace poco volvió a casarse, esta vez con un empresario de Cancún dedicado a la venta de quesos. Algunos aseguran que Esmeralda prepara las bases de un nuevo partido político en el Estado de México, con apoyo de panistas destacados que se involucraron con ella hasta como amantes. La lista es corta pero sustanciosa, recuerdan los propios comerciantes de la época.

 

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Pero esta historia de amor, odio, traición y muerte al estilo Televisa resulta apenas una cubierta para el verdadero drama, que se desarrollaba en los pasillos del ayuntamiento y en oficinas privadas ubicadas en la periferia de la ciudad. Allí, funcionarios panistas pactaron la entada del cártel del narcotráfico de La Familia a Toluca y estuvieron de acuerdo en que los primeros en entrar con una cuota fija serían los ambulantes. La Alameda central, ésa que hoy está en remodelación, cercada y cerrada hasta terminar invisibles trabajos, se convirtió en el primer punto para las “coperachas”. Los comerciantes denunciaron el caso ante Enríquez, pero éste no pudo o no quiso hacer nada. Los primeros homicidios por impago de protección o no querer entrarle no tardaron en registrarse. Primero, la detención del cobrador de La Familia en la Alameda, hace 9 años, dio a entender que los funcionarios panistas se habían ido por la libre, solos, sin avisar a otros involucrados, más poderosos que ellos. El detenido era también locatario en el mercado Hidalgo, donde se vende fayuca y discos pirata, en la colonia Sánchez de la ciudad. Allí, otro cobrador de cuotas fue asesinado por la espalda mientras recogía el dinero de los “permisos”. Este y otros asesinatos fueron encubiertos por la policía, que les dio el tinte de simples robos. El narcotráfico llegaba de esta forma a la capital del Estado de México en una de sus modalidades más sanguinarias. Antes de eso, apenas unos cuantos “dealers”, niños de kínder, pacifistas y candidatos al cielo católico al lado de los nuevos sicarios, se encargaban de la venta de drogas.

 

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La llegada de La Familia Michoacana, en el 2003, supuso la expansión definitiva del negocio de la droga. Ya los purépechas habían arrebatado el sur mexiquense a Zetas y Pelones, pero iban por más. En Toluca, pronto encontraron la protección de las autoridades, sin la cual nunca hubieran podido crecer y afianzarse como hasta hace meses hacía. La Familia incluso se pudo instalar en el nuevo mercado de Palmillas, donde controla un mercado interno de distribución, a la fecha.

 

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A las siguientes administraciones municipales no les quedó más remedio que aguantarse. Las reglas de la política estaban cambiando y el factor del narcotráfico era cada vez más decisivo, pues ahora participaba en la elección de las directrices de trabajo. Los llamados capitales políticos se transformaron en capitales narcosociales, con estructuras similares a la de los partidos políticos y que operan incrustados en un sistema de gobierno. En el caso de la capital mexiquense, todos los poderosos se hicieron tontos, pero algunos de plano le entraron al negocio. Los sexenios del ex gobernador Montiel y de Peña Nieto experimentaron un crecimiento en la violencia de cualquier tipo y pronto masacres que sólo se veían en el norte del país comenzaron a suceder en el sur mexiquense y hasta en La Marquesa, el parque federal más importante en el Edomex, compartido con el DF.

 

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Los siguientes alcaldes, el panista Juan Rodolfo Sánchez Gómez y las priistas María Elena Barrera y Martha Hilda González Calderón, se encontraron con un próspero narcotráfico que ni siquiera necesitaba ya de los cabildos ni de la protección policiaca municipal. Ya estaban  en otras ligas pero por si acaso se daban el lujo de imponer a funcionarios de primer nivel en el ayuntamiento, como sucedió con Germán Reyes, director de Inteligencia en la administración de Barrera Tapia, a quien se le identificó como el M1, jefe de plaza de la Familia Michoacana. Las autoridades civiles esconden que hasta ahora deben tratar los asuntos esenciales con el verdadero poder que significa el narcotráfico y que lo que se vive en Luvianos y el sur de la entidad se repite desde hace casi 12 años en oficinas del ayuntamiento de Toluca.

 

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La alcaldesa priista, Martha Hilda González, vista desde esa perspectiva, resulta hasta temeraria por haber aceptado gobernador el que ahora resulta el narcomunicipio más importante del Estado de México. Toluca, capital también del narcotráfico mexiquense, es discreta y trata de no llamar la atención. El debilitamiento o más bien la transformación de La Familia desde Michoacán ha permitido el reingreso de otros cárteles a la ciudad, como los mismos Templarios, los Zetas y los de Nueva Generación de Jalisco. No hay que buscar otro hilo negro. A quienes han visitado primero, para la nueva entrega de cuotas son, desde luego, los ambulantes.

 

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Los últimos cuatro días, hasta el 30 de abril del 2014, los diarios locales reportaba 24 ejecutados en la entidad. El panorama ha cambiado pero se ha vuelto más cruento aunque cada vez es más explicable.

 

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El negocio a partir de la explotación del ambulante es muy simple pero además es ancestral. De cada cinco pesos, uno se va para el policía de la zona, otro para el inspector, otro para el salario del vendedor y los dos restantes representan la ganancia del “dueño” de los productos. Pero también la cooperación para el mantenimiento de espacios, permisos y mordidas alcanza hoy día, pese a la prohibición del ayuntamiento, unos 800 mil pesos semanales nada más en la zona del mercado Juárez, atrás de la Terminal camionera de Toluca.

 

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Los ambulantes deben cuidarse de narco y de los políticos y sus policías, pero entienden que de algo deben vivir y eligen algún camino. Hoy están más certeros de que el apoyo partidista lo cobrarán bien y caro. Y como en el mercado, aseguran, se venderán al mejor postor. Algunos de ellos afirman que se prepara ya una mega-marcha en la ciudad de Toluca para exigir al gobernador Eruviel Ávila, mejoras sustanciales en la economía y la seguridad pública. También los ambulantes conocen los guiños correctos. Alguien les dijo que Eruviel no se quiere ir del poder y que hace falta un empujoncito. Claro, también irán estudiantes y amas de casa para que se vea que todo es parejo. La marcha está anunciada para dentro de pocos días, pero ellos están en espera de una contrapropuesta.

 

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Primero se fue Lavolpe, entrenador de las Chivas del Guadalajara, que Eruviel Ávila del gobierno del Estado de México.

Fantasías domingueras frente a una pantalla plana donde miran el Canal 5 de Televisa

* Javier, amigos de Televisa, Lalo, buenas noches. Tienes razón, fue un domingo muy intenso porque hasta cuando no hay futbol, hay futbol y eso lo veremos en una emisión más de este programa.

 

Miguel Alvarado

– Así es, amigos, nuestros amigos de Televisa ya sobrevuelan el estadio de la Bombonera para que todo mundo pueda ver el partido entre el alicaído Toluca, los famosos Diablos Rojos del Toluca y las Águilas del América, que ayer calificaron de rebote a la liguilla del futbol mexicano y le disputarán a otros siete equipos la posibilidad del máximo título nacional. Además hoy es un día de gran regocijo para todos los mexicanos porque hay dos nuevos santos en el cielo. Son dos papas, uno es Juan XXIII y el otro nuestro querido Juan Pablo II, quien visitó México en 5 ocasiones o más, ¿no es cierto, Alberto?

– Así es, mi estimado Javier. Yo era un niño en aquel entonces, la primera o segunda vez que vino, no me acuerdo bien. Tampoco tengo el dato correcto sobre cuántas veces vino a México ni a qué,  pero sí es verdad que ahora está en el cielo, desde un mejor lugar para cuidar a todos los mexicanos y al mundo entero. Y es que, mi querido Javier, yo estaba… bueno, mis papás me inscribieron en el grupo de los niños que le hicieron valla al Santo Padre y pude verlo de cercas. Sí, de cercas, como te estoy viendo a ti.

– Bueno, no tanto, Alberto.

– No, sí, sí, sí. Iba vestido de blanco, y me cuenta mi abuela que ella hasta le vio un halo luminoso alrededor de él. Qué envidia, de verdad, poder estar en Roma, pero…

– Sí, México es un país lleno de fe y eso nos da mucha esperanza, amigos televidentes y los que nos siguen en las redes sociales, para que este día se vea un buen partido de futbol. Y es aquí viene el equipo del Toluca, encabezado por su capitán, bueno, por Paulo da Silva, quien de seguro estará en el Mundial, pero sentadito en alguna grada porque su país fue eliminado. Y aquí viene Saturnine, y es que quién no se acuerda de él en su gran época de goleador. Bueno, su fama era tanta que un día los del PRI del Estado de México lo invitaron a participar en una campaña política y como era extranjero lo multaron. Pero de eso nadie se dio cuenta y la gente terminó votando por el PRI. Para que veas, mi querido Alberto, esa necesidad de fe del mexicano que encarna perfectamente la leyenda viviente que es Saturnine. Y a todo esto, ¿cuál es tu predicción para el partido?

– Mira, Javier, yo creo que el América saldrá con todo a tratar de mejorar su posición en la tabla, Javier, amigos de Televisa… ¿y dónde está el helicóptero? No vimos la contratoma ni la famosa toma aérea. ¡Pérate, Javier! ¡Aquí viene Nava, toma la bola y la mete! ¡Un golazo y el Toluca se pone arriba, Javier, amigos de Televisa!

 

II

– ¿Se puede aprender a mirar?

– No.

– ¿Tienes pena?

– Estoy de luto.

– ¿Conmemoras algo?

– El momento de dormir, de tomar fotos.

– ¿Para qué quieres las fotos?

– No las quiero. Algunas las pondría en la pared. Pero son muy pocas.

– ¿Te gusta la luz?

– No.

– ¿Qué fotografías?

– Caras.

– ¿Nada más?

– Casi siempre, nada más.

– ¿Quieres contar algo?

– Casi nunca. No me gusta hablar.

– ¿Que vean tus fotos?

– Sí. No.

– ¿Qué reflejan tus fotos?

– Miedo, sólo una serie no es de ese tipo.

– ¿Tu foto favorita?

– Una serie donde Selene sostiene en la cama unas macetas con plantas. Deben ser tres o cuatro.

– ¿Cuál es tu relación con la vida?

– Mi familia, mis amigos.

– ¿Te entusiasma la foto?

– No.

– ¿Qué te interesa?

– Un registro propio, a la mano.

– ¿Disparas?

– Disparo.

– ¿Tienes reglas?

– Sí. Disparo.

– ¿Estás satisfecho con tus fotos?

– No creo que haga fotos.

– ¿Por qué?

– Las fotos se tienen que ir, diluirse. Yo quisiera quedarme, pero mi dolor en el pecho me indica otra cosa. Las cosas se me olvidan. Luego olvido las fotografías.

– ¿Y entonces?

– Me gustaría ser fotoperiodista, pero me cansa demasiado.

– ¿Estás enfermo?

– Sí.

– ¿Te duele algo?

– No, nada.

 

III

– Han dicho que sólo hacen rayas, como garabatos.

– Bueno, sí, tienen razón.

– ¿Por qué tienen razón?

– Porque son rayas y garabatos.

– Eso es muy ingenuo. ¿Cómo es que han vendido algunas rayas y garabatos?

– Creo que hay personas más ingenuas que nosotros.

 

IV

– Buenas noches, amigos, bienvenidos a su programa deportivo La Jugada, donde esta noche analizaremos la tabla final de cómo queda la liguilla por el título del futbol mexicano. Me acompaña Javier. Javier, cómo estás, buenas noches.

– Buenas noches, Lalo, amigos de Televisa, es un placer estar con ustedes nuevamente. Efectivamente, veremos todo lo que pasó en la jornada que hoy terminó con la derrota y eliminación de las Chivas de Lavolpe. También analizaremos la tabla final de cómo queda la liguilla por el título del futbol mexicano.

– Jorge, buenas noches…

– Javier, amigos de Televisa, Lalo, buenas noches. Tienes razón, fue un domingo muy intenso porque hasta cuando no hay futbol, hay futbol y eso lo veremos en una emisión más de este programa. Si me permites un comentario para calentar motores, ¡qué partidazo el del América! Al menos lo que alcancé a ver yo, sí, porque estaba trasmitiendo el futbol de España, pero eso ya lo comentaremos más adelante. También analizaremos la tabla final de cómo queda la liguilla por el título del futbol mexicano.

– Arturo, buenas noches, ¿cómo te va?

– Muy bien, Javier, amigos de Televisa, Lalo, Jorge, buenas noches a todos. Y es que ésta fue una jornada cargadísima de faltas y malos arbitrajes, Javier, amigos de Televisa. No es posible tantos yerros, hay que hacer algo con los árbitros mexicanos, que se ponga a estudiar, digo yo. Fíjate, Javier, nada más para empezar, la manera en la que entra el Guamerucito sobre el Trencito es de cárcel, mínimo, pero el árbitro no sacó ni la lengua, Javier, amigos de Televisa. Y también analizaremos la tabla final de cómo queda la liguilla por el título del futbol mexicano.

Ay, no.

 

IV

Le gustaba a Selene.       Cantaba sus canciones mientras la casa se vaciaba de muebles, se quedaba sin ventanas. Pero eso tiene muchos años. Desde entonces todo ha cambiado.             Y Myra Ellen Amos también ha cambiado, a pesar de ella misma.         Mira,

 

decía Selene,

 

tengo la voz abierta, mis temblores me derrumban pero creo que me parezco. Yo sé que no es cierto, pero lo creo. Y decía: mientras estoy asomada a la ventana, mientras el sol me deslumbra, ilumina la pared y la cama donde dormimos las cosas preciosas pasan justo aquí, en mi larga mano, donde todavía nieva, es invierno.       Era 1992 y Little Earthquakes el primer disco de Tori Amos.     Toda la noche nosotros con la luz encendida nosotros dejaba entonces un reguero de ropa y habitaciones desocupadas nosotros que creía en mejoras, escaras si se quiere pero de alguna manera el antebrazo de cada uno sostenido como una pistola, como yo y una pistola.         Y uno que no quiere, que todo le sabe a dios o el consabido madero, intenta que el estallido sea un fantasma, una madre protectora en el jardín arreglando las rosas.

Porque eso es.

Penúltimo día

* La sonrisa no le cabía en la cara y caminaba de un lugar a otro. Las remodelaciones de la primera planta del edificio eran el motivo de su alegría, todo era movimiento ese viernes veinticinco de abril. Los trabajadores, en su mayoría abogados, se encontraban desempacando los expedientes a su cargo, y aunque la distribución de los espacios había dejado a muchos muy contentos, a otros no tanto.

 

Luis Zamora Calzada

En pláticas informales con maestros, muchos mostraron preocupación por los puentes y las suspensiones del mes de mayo. Inician el jueves primero, continúan el lunes cinco y posteriormente el jueves quince. No faltó quien, de manera irónica, manifestara su alegría por la gestión del diez de mayo otorgada por el  gobernador, quizá por las circunstancias actuales, se asegura, lo concedió sin tomar en cuenta que la fecha es en sábado o tal vez lo canjeará por un día hábil, aseguraron.

El gran tema ausente en estas conversaciones es el referente a las nuevas causales de rescisión que instrumentó este gobierno al agregar el artículo 93 bis a la Ley del Trabajo local, que fue aprobado por sus diputados el once de marzo y se publicó esa misma noche en el Periódico Oficial del Gobierno del Estado Libre y Soberano de México, comúnmente conocido como “Gaceta del Gobierno”, entrando en vigor al día siguiente de su publicación, el doce del mismo mes.

Recordemos que el artículo 93 de dicha ley establece las causas para despedir a cualquier trabajador al servicio del Estado o de los municipios, sin embargo faltaban las adiciones con dedicatoria especial a los profesores que se consideraban consentidos del sistema. Lo anterior es fácil de deducir después de tantos discursos de momento, aún cuando el contenido del citado artículo 93 bis diga lo contrario, sin importar que se violen derechos adquiridos y garantizados incluso por la propia Carta Magna.

En la parte que interesa, dice: “…además de las causas señaladas en el artículo anterior, serán motivo de rescisión laboral para los servidores públicos docentes, sin responsabilidad para las autoridades educativas”, faltando notoriamente un agregado de “con todo cariño y afecto a los profesores”.

Para dar un mayor sentido a su texto, que se expresa con un sinónimo en el mundo de significados, en su fracción VII,  señalan que se terminará la relación laboral de los maestros que no alcancen resultados suficientes en la tercera evaluación que se les practique para la permanencia en el servicio, de conformidad con la Ley General del Servicio Profesional Docente.

El último día para promover un amparo ante la justicia federal, requiriendo la inconstitucionalidad del artículo 93 bis concluyó el pasado viernes veinticinco de abril; todo estaría consumado, como narra el pasaje bíblico, a no ser por los amparos interpuestos el penúltimo día del término en oficialía de partes de los juzgados federales. El proceso de lucha legal ha iniciado.

 

Remodelación

 

La sonrisa no le cabía en la cara y caminaba de un lugar a otro. Las remodelaciones de la primera planta del edificio eran el motivo de su alegría, todo era movimiento ese viernes veinticinco de abril. Los trabajadores, en su mayoría abogados, se encontraban desempacando los expedientes a su cargo, y aunque la distribución de los espacios había dejado a muchos muy contentos, a otros no tanto.

Era el presidente del Tribunal Estatal de Conciliación y Arbitraje (TECA) en turno, quien miraba de un lugar a otro como queriendo encontrar a alguien que no aparecía por ningún lado. Paseando entre los usuarios, esperaba un saludo que no llegaba, porque no lo identifican a pesar del tiempo que lleva en la responsabilidad. Y es que de ubicarlo, tal vez le lloverían los reclamos.

“Se ve que le dieron buen presupuesto, licenciado”, le dice una voz, cortesía que contesta con una sonrisa nerviosa, sabedor de que sus actuaciones, en un gran número, son contrarias a derecho, perjudicando a los trabajadores, retardando sus procesos, colocando en tela de juicio la supuesta “impartición de justicia” laboral en la entidad, violentando derechos constitucionales que construye no en el imaginario, sí en la realidad, de que el peor enemigo del trabajador en estos procesos es el TECA, que suele favorecer siempre al patrón.

Lo anterior se corrobora al acceder a los acuerdos que determinan en los expedientes para conocer la gran cantidad de amparos que se tramitan ante los jueces y magistrados federales para revertirlos. De tener una actuación apegada a la ley, esto no ocurriría.

Tan grave es el problema que inclusive algunos usuarios consideran necesario actuar desde la Ley de Responsabilidades de los Servidores Públicos e iniciar los procesos para que se sanciones las faltas en que incurran, establecidas en el artículo 42 de la citada ley.

No es suficiente la remodelación, hace falta una actuación imparcial y aprender a sumar. La aritmética elemental no es su materia, como lo demuestran en resolutivos de incidentales recientes donde no se exige un pensamiento lógico matemático. Es difícil, lo sabemos, pero al menos abóquense a la jurisprudencia de la décima época. La de la sexta, que pretenden aplicar, ha quedado desfasada y conste que firma el presidente del TECA.

Tierra del caos

* Las tareas diarias de los luvianenses se reducen a lo esencial. Si es posible, lo mejor es quedarse en casa. Desde principios de abril corren los más descabellados rumores, y ellos saben que los peores, aquellos que escupen las armas de fuego, son la única verdad o la verdad absoluta: desde octubre de 2013 hay una guerra descarnada y abierta, a muerte y a plena luz del día, entre La Familia Michoacana, Los Caballeros Templarios y el Cártel Jalisco Nueva Generación por el control de la plaza. Al menos momentáneamente, Los Zetas han sido desplazados y el Cártel de Juárez prefiere atestiguar, agazapado, desde su refugio seguro en Atlacomulco y Acambay.

 

Francisco Cruz Jiménez

La guerra es inevitable e intermitente. Ya nadie quiere recordar fechas, cárteles, ni muertos. El pueblo está bajo asedio, atrapado en el fuego cruzado. Conscientes de una nueva ola de violencia y sus consecuencias, los habitantes de Luvianos se han organizado para evitar el peligro, al menos así lo quieren creer. La realidad es diferente. Cualquier preparación se revela casi de inmediato como un ejercicio inútil por el nivel que han alcanzado los ataques criminales recientes: al medio día del jueves 24 de abril todavía se escuchaban detonaciones de granadas de fragmentación en El Capulín, salida de la cabecera municipal a la ranchería Piedra Grande, el camino a la frontera con Guerrero, y los taxistas se negaban a entrar a esa zona ubicada a 35 minutos, caminando, de la alcaldía.

Las tareas diarias de los luvianenses se reducen a lo esencial. Si es posible, lo mejor es quedarse en casa. Desde principios de abril corren los más descabellados rumores, y ellos saben que los peores, aquellos que escupen las armas de fuego, son la única verdad o la verdad absoluta: desde octubre de 2013 hay una guerra descarnada y abierta, a muerte y a plena luz del día, entre La Familia Michoacana, Los Caballeros Templarios y el Cártel Jalisco Nueva Generación por el control de la plaza. Al menos momentáneamente, Los Zetas han sido desplazados y el Cártel de Juárez prefiere atestiguar, agazapado, desde su refugio seguro en Atlacomulco y Acambay.

“Soldados” y sicarios bien armados de cada uno de los cárteles pelean palmo a palmo cada una de los cinco grandes pueblos —Villa de Luvianos, Cañadas de Nanchititla, El Estanco, El Reparo de Nanchititla, Hermiltepec y San Juan Acatitlán—, seis rancherías —Caja de Agua, Cerro del Venado, Los Pericones, San Antonio Luvianos, San Sebastián y Trojes— y 223 caseríos que hay en los 702 kilómetros cuadrados del municipio. No hay región olvidada. Las organizaciones criminales proyectan fines de corto, mediano y largo plazos a través de la corrupción y el terror. Tienen un escalafón bien organizado: hace décadas los habitantes de Luvianos no tienen alternativas: emigran a Estados o Unidos o se quedan a vivir eternamente en la pobreza.

Los funcionarios federales y estatales, así como los mandos de las fuerzas armadas son misteriosos. Luvianos parece una palabra prohibida. Nadie habla de guerra, aunque todos saben que hay una, y los luvianeneses lo confirman cada noche cuando ven destellos o resplandores de luz de las detonaciones de algún tipo de artefacto explosivo. A pesar de los disparos y estallidos de granadas –o tal vez alguna otra arma-, cada mañana la gente intenta seguir creyendo. Hace mucho se acostumbró a la violencia y, a su manera, a lidiar con esa situación. Poco salen de noche y desde hace unas semanas viven prácticamente en toque de queda.

El gobierno municipal está conformado por tres entidades distintas: las autoridades formales electas, las fuerzas armadas y las muy estructuradas organizaciones criminales. La desconfianza de los habitantes es evidente. Entre las primeras dos reinan la improvisación y la desorganización. Los capos se han convertido en el corazón y el músculo del municipio. No sólo son audaces y proveedores auténticos en un pueblo temeroso, empobrecido y de muy alta marginación —80 por ciento de la población vive en la pobreza—, sino que ejercen un control directo sobre todas las actividades. Son arrogantes y exhiben su desmedida superioridad.

En 2009, el poder de los cárteles de la droga les dio impulso para convertirse en organizaciones mafiosas, estructuras de poder que controlan del tráfico de drogas ilegales a la venta de seguridad, trata de blancas, tráfico de personas, venta de armas, secuestro, extorsión, usura y la piratería, control de la prostitución y robo de autos.

Los enfrentamientos en El Capulín se recrudecieron al amanecer del día 19, el Sábado de Gloria. Ese día, los poquísimos habitantes la ranchería se despertaron muy temprano con el repiqueteo de las armas de fuego y estallidos de granadas de fragmentación. Una de las “balaceras” —de la que algunos temerarios recogieron proyectiles para armas de asalto M-16 (calibre 5.56 mm), AK-47 o Cuerno de Chivo y pistolas belgas Five-Seven (calibre 5.7×8) o Matapolicías, entre otros— dejó un saldo de por lo menos seis personas muertas. Y, por la tarde, en el centro de Luvianos, un grupo armado cazó a un joven hasta que le dio muerte.

Pero el número de bajas no es indicativo de lo que sucede en la región. La mañana del viernes 25 el pueblo prefirió quedarse en casa y muy pocos comercios abrieron. Los convencieron la “lluvia” de explosiones de, tal vez, granadas de fragmentación, las intermitentes ráfagas de ametralladoras, los recorridos de comandos armados de los tres cárteles y la pasividad —además de la permisividad— de los militares y policías élite enviada por el gobierno federal, así como de los agentes de la Secretaría (estatal) de Seguridad Ciudadana al mando de Damián Canales Mena.

¿Cuántos muertos hay en esta nueva etapa de la guerra narca en Luvianos? Desde poco antes que empezara la Semana Santa nadie los quiere contar. Nadie lo puede hacer; cuando lo permite la situación, cada cártel recoge a sus víctimas, a sus caídos en acción; el mismo jueves 24 de abril, por ejemplo, dos adultos —un hombre y una mujer— y un menor fueron colgados en árboles del balneario parque acuáticos Las Lomas; nadie supo quiénes los bajaron y qué fin tuvieron los cadáveres, y la madrugada del viernes un comando llegó a la Presidencia Municipal: en la Jefatura de Policía asesinó al segundo comandante y levantó —sinónimo de secuestro—al menos a siete agentes.

Para dar una muestra de su poder, la noche del jueves, el comando criminal tomó por asalto la alcaldía y la liberó hasta que, en la madrugada del viernes mató, en uno de los balcones que da a la plaza central, al segundo comandante, quien hacía funciones de subdirector y secuestró a siete policías.

Y el día anterior, el miércoles 23, se reportaron tres enfrentamientos que dejaron un saldo de siete muertos; el primero, al mediodía, sin esconderse de nadie, en la zona de Caja de Agua, salida Luvianos-Zacazonapan que conecta con Colorines, Santos Tomás de los Plátanos y Valle de Bravo; y el estratégico El Estanco, entrada a la sierra de Nanchititla; desde aquí se vigilan las idas y venidas a la Tierra Caliente de Michoacán y parte de Guerrero. Para cualquiera de los bandos, la derrota es impensable y la guerra un tema de profesionales, en la que la Marina, el Ejército, la Policía Federal, la Procuraduría General de la República y la Secretaría de Seguridad Ciudadana juegan un papel de cómplices o de mirones, a la espera del cártel ganador.

Todos los habitantes del municipio, y eso es literal, recuerdan que desde octubre de 2013 la Marina Armada de México tomó Luvianos por asalto e instaló un cuartel en las instalaciones de la Feria Ganadera, y al lado del palenque improvisaron un helipuerto; ostentosos, presumieron helicópteros artillados con visión nocturna y algunos vehículos, también artillados, con los que tomarían el control de la cabecera municipal. Para meter miedo, desde la misma Marina se filtró que su personal llegaba apoyado por helicópteros G3, aeronaves que vuelan con sensores y radares que facilitan cacerías nocturnas o en condiciones climáticas adversas, equipados con armas que alcanzan rangos de disparo de hasta un kilómetro,

También se filtró que las Fuerzas Armadas tenían un segundo objetivo: apoderarse de la zona estratégica ranchería Caja de Agua. Para allá enfocaron sus esfuerzos y los luvianenses fingieron creer que la paz llegaría; y no se equivocaron, si 2013 fue un año tan violento como los que haya desde principios de la década de 1990, cuando se hizo evidente la aparición pública del narcotráfico en Luvianos, de la mano de militares de rango y empleados de la PGR, 2014 les ha probado que la delincuencia organizada no tiene principio ni fin, que la presencia de la Marina es inútil o cómplice de los cárteles que operan en la zona.

Las autoridades estatales quieren atribuir la nueva ola de violencia al llamado “Efecto Cucaracha” por la “guerra” de exterminio, apoyado en los grupos de autodefensa, emprendió el gobierno federal en Michoacán. Pero eso no es verdad, es una mera invención y manipulación oficial de los hechos, ni siquiera informan lo que está a la vista; Eruviel Ávila Villegas, como pasó con su antecesor Enrique Peña Nieto y con el antecesor de éste, Arturo Montiel Rojas, se niega a ver que en Luvianos hay una sola ley: la del crimen organizado.

Aunque ninguno lo reconoció en su momento, desde principios de la década de 1990 las organizaciones criminales conformaron un poder alterno que, en diversas etapas, se ha hecho cargo de la nómina del ayuntamiento, y ha creado una especie de banco de empleo que les permite tener al pueblo bajo control. Algunos cabecillas, como El Águila, en la región de Cañadas, se han erigido como los “verdaderos” jueces de paz. Son generosos y amigables y se hacen respetar a través del terror. Hace mucho lo aprendieron: los policías federales, los judiciales estatales y los militares sólo son sanguinarios, poco escrupulosos. No tienen reglas ni conocen límites.

La prolongada guerra de los criminales, el desdén de Eruviel, Peña y Montiel —así como el de gobernadores anteriores: César Camacho Quiroz y Emilio Chuayffet Chemor, dedicados más al trabajo político para satisfacer sus ambiciones políticas personales— y el abuso permanente de las fuerzas armadas y policiacas han tenido dramáticas consecuencias para los habitantes de Luvianos. Nadie cree que la guerra se pueda evitar, sólo están a la espera de qué cártel prevalecerá.

Un imperio propio

* “La otra cara del líder no es sólo la sumatoria de problemas espectaculares en el sindicato, ni de las ambiciones de sus líderes o la connivencia con funcionarios del gobierno federal; en efecto, hasta finales de 1985, Flores prefería parecer invisible. Era un hombre misterioso. Su personalidad todavía constituía un enigma. Su mayor virtud: vivir a la sombra de su maestro Jorge Peralta Vargas, en ese entonces líder del sindicato ferrocarrilero”, escribe el periodista Francisco Cruz en el libro Los Amos de la Mafia Sindical, publicado por Planeta en el 2013.

 

Francisco Cruz Jiménez

“Miranda Servín ha denunciado las amenazas que contra su padre, Fernando Miranda Martínez, habría proferido el ex líder ferrocarrilero Jorge Peralta Vargas, cuya historia sindical forma parte del tenebroso entramado del que finalmente resultó como producto más conocido el actual dirigente ferroviario Víctor Flores. Miranda es compositor y ha producido de manera independiente el disco Por la avenida Insurgentes, y además ha escrito el libro La otra cara del líder, en el que se relatan las peripecias judiciales y políticas de Peralta. […] Temeroso de que contra él y su familia se pudiesen reproducir los episodios de homicidios sangrientos y actos porriles que caracterizan el actuar de los líderes rieleros actuales, Miranda Servín investigó el quehacer de Peralta y encontró que desde años atrás ocupa una oficina en Cuauhtémoc 1138, en la Ciudad de México, en cuyo teléfono se contestan las llamadas diciendo que allí es la Unidad de Información del secretario de Comunicaciones y Transportes, que en esa fecha era Carlos Ruiz Sacristán. Tal versión ya había sido conocida por esta columna, aunque sin precisión de número de teléfono y de domicilio. En el esquema de cooptaciones, la SCT habría adjudicado oficina, personal y prerrogativas al sombrío personaje que sigue teniendo influencia sustancial en el manejo de los asuntos ferrocarrileros”, escribió el martes 23 de julio de 1998 Julio Hernández López en su columna “Astilleros”, que publica en el periódico La Jornada.

La otra cara del líder no es sólo la sumatoria de problemas espectaculares en el sindicato, ni de las ambiciones de sus líderes o la connivencia con funcionarios del gobierno federal; en efecto, hasta finales de 1985, Flores prefería parecer invisible. Era un hombre misterioso. Su personalidad todavía constituía un enigma. Su mayor virtud: vivir a la sombra de su maestro Jorge Peralta Vargas, en ese entonces líder del sindicato ferrocarrilero. Le profesaba, según recuerdan viejos trabajadores, no sólo lealtad, sino obediencia ciega porque así podía llegar a un puesto mejor, y aguantó continuos actos de humillación de su parte porque a finales de la década de 1960 lo rescató de un puesto degradante o una de las plazas más bajas en el escalafón de Ferrocarriles en Veracruz, lo incorporó a su equipo de colaboradores, lo hizo su hombre de confianza y, finalmente, lo sacó de Veracruz para incorporarlo al comité nacional del sindicato, en el Distrito Federal. Miranda llamó la atención: “Una vez que llegó a la Secretaría Nacional, para cubrir el trienio 1986-1989, Peralta se rodeó de ‘obreros’ incondicionales de pasado dudoso.

”Destacaban León Martínez Pérez, acusado de victimar a un niño; Raúl García Zamudio, del grupo Halcones Ferrocarrileros; Rodolfo Jiménez, especialista en el manejo oscuro de las cuotas sindicales; Gabriel Pedroza, El verdugo de las casas, mote ganado en la dirigencia 1983-1986 por su habilidad para esquilmar trabajadores a través de la entrega de vivienda; Jorge Oropeza Vázquez, con las mismas cualidades que el anterior; José Luis Yáñez Montoya, sobre quien pesaban acusaciones de apropiarse ilegalmente de las cuotas en la Sección 16; y, ‘uno de los favoritos, José Márquez González, de la 15’, a quien se le achacaban habilidades especiales para engañar a los trabajadores.

”Pero el consentido es Víctor Flores, primer vocal del Comité Nacional de Vigilancia, encargado de controlar el ingreso de obreros cuando se abren escalafones […] exigiendo, por plaza, entre 200 mil y 250 mil pesos. […] Por cambio de especialidad pide entre 80 mil y 100 mil pesos, como sucedió en la Sección 12, Jalapa, su natal Veracruz, donde hizo una considerable fortuna, extorsionando. […] Los mismos obreros son testigos del enriquecimiento inexplicable de Peralta y Flores, quienes hacen ostentación de coches último modelo que, antes, estaban lejos de adquirir. […] El 9 de octubre de 1986 se presentó a la casa de mi padre, Fernando Miranda Martínez, una persona —identificada como Roque Lara— para pedirle que sirviera de intermediario conmigo, para convencerme de que no saliera la segunda edición de La otra cara del líder […] a cambio de 25 millones de pesos. […] Argumentó que lo habían enviado Peralta y Flores”.

El tono y las intervenciones de Peralta cambiaron a partir del 3 de febrero de 1986, cuando llegó a la Secretaría Nacional bajo la protección del “líder” vitalicio Gómez Zepeda. Apenas tomó posesión creó un clima de desconfianza y reforzó el apoyo a un grupo interno de choque conocido como Halcones Ferrocarrileros creado por Luis Gómez Zepeda, una mofa del cuerpo paramilitar-policiaco responsable de sofocar movimientos estudiantiles, auspiciado y financiado por el presidente Luis Echeverría Álvarez, en la década de 1970. Peralta tenía sus razones: había pactado una alianza clandestina con el director general de Ferronales, Andrés Caso Lombardo, para fracturar la poderosa corriente de su protector Gómez Zepeda.

Abierto el flanco de la deslealtad gremial o consumada la traición, para 1987 el enfrentamiento Peralta-Gómez Zepeda era evidente. Hasta El Rielero se filtraron en parodia —los ferrocarrileros volvieron la vista a las oficinas de Caso y Peralta— acusaciones contra el líder “vitalicio”: y pensar que una vez en ti creyeron / y un caudal de los charros fuiste tú / y hoy te vemos Gómez Z cómo robas / y hoy los mata de tristeza tu traición / y a qué debo dime entonces tus trinquetes / y a quién compras disimulo pa’ robar / y si dice la verdad viejo ratero / de seguro al frescobote vas a dar. El acuerdo de Peralta con Caso le permitiría al primero levantar un imperio propio, a través de una camarilla que tomaría el nombre de Democracia Sindical. Financiados por la tesorería sindical, los Halcones se encargarían de aplastar a la oposición; además, serían puestos a disposición del Partido Revolucionario Institucional, como sucedió en los hechos, para enfrentar a la disidencia que, en 1987, tomó forma en la Corriente Democrática.

Los Halcones estaban autorizados para espiar cada rincón de las secciones sindicales. Luego, en las luchas intestinas internas se dividirían. Los llamados traidores atenderían a las órdenes de Peralta. Pero siguiendo a unos u otros eran perros custodios que aterrorizaban donde les pedía su líder. Llevaban consigo órdenes concretas: rechazar cualquier negociación pacífica de los conflictos internos; y tenían un lema peculiar o peculiarmente grosero y agresivo: llegar a madrear. Se hizo habitual ver a los líderes sindicales escoltados por un séquito impresionante de Halcones o “ferrocarrileros” armados.

La labor de los golpeadores de Peralta sirvió, pero no tanto. Gómez Zepeda no sólo tenía parte del control sindical. Habría sido un suicidio político ignorar que en 1973 el presidente Luis Echeverría le había entregado Ferronales, nombrándolo gerente general, cargo que se le respetó en el sexenio siguiente de José López Portillo (1976-1982). Todavía lo aguantaron por unos meses de 1983, en el régimen de Miguel de la Madrid. En ese año se reformó el artículo 28 de la Constitución para reconocer el “carácter estratégico” de los ferrocarriles. A la larga demostraría éste ser un cambio inútil. En enero de 1995, con el ascenso presidencial de Zedillo, se aprobaron nuevas reformas al artículo en cuestión para cambiar la palabra “estratégico” a “prioritario”. El cambio tenía un significado: Zedillo abrió la puerta a empresarios, mexicanos y extranjeros, para adueñarse de una actividad histórica para el desarrollo y la seguridad nacionales.

Estatus: ambulante

* Los últimos 12 años la tasa de desocupación supera la media nacional, alcanzando hasta 6.9 por ciento en el 2009, aunque tres años después bajó a 6 por ciento. La tasa de desempleo ese año fue de 4.8 por ciento. La constante preocupa. En el año 2000 la tasa de desempleo se ubicaba en 3.5 por ciento y alcanzó su máximo, 7 por ciento, en el 2009, cuando todavía era gobernador Enrique Peña. El 2009 rompió todas las medidas y no se ha vuelto a alcanzar esa cifra. Sin embargo, en 14 años nunca se ha estado por debajo del promedio nacional de desempleo.

 

Miguel Alvarado

“La Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), que aglutina a más de 36 mil empresarios de todo el país, reconoció al gobierno del Estado de México, encabezado por Eruviel Ávila, por su apertura, sencillez y modernidad, así como por promover la participación social para trabajar de manera coordinada en temas desde seguridad hasta lo educativo y económico”, dice un boletín generado por la administración de Ávila Villegas.

El repentino cambio de luces entre el sector empresarial y el gobierno no refleja, sin embargo, la realidad mexiquense, ni política, económica y de seguridad. Ávila destaca, por ejemplo, un crecimiento del 3 por ciento, que significaría la contribución más grande al Producto Interno Bruto nacional. Como ejemplo de progreso, coloca obras que no se han desarrollado y que probablemente se terminen en otro sexenio, como el tren México-Toluca, las ampliaciones de las carreteras Toluca-México, Naucalpan-Toluca y Toluca-Atlacomulco y nuevas líneas del sistema de transporte Mexibús.

Por lo que toca a la seguridad, se ofrece la cifra de 2 mil 200 presuntos responsables detenidos como una manera de medir capacidades. El gobierno mexiquense se trasmuta. La estrategia de trabajo presenta uno de los diseños más ramplones pero también eficaces. Probado en noticieros de televisión abierta, no se debe observar lo que se diga, sino lo que se calla. Así, 36 mil empresarios respaldan en público una realidad que por otro lado arroja para ellos un panorama desolador.

La investigación Tendencias Mundiales del Empleo 2013, de Leobardo de Jesús Almonte, presenta otros números. “Aunque pareciera que las tasas de actuales de desempleo de México no son alarmantes, por los niveles que alcanzaron otras economías –como las del grupo de los 7 que en 2011 promedió una tasa de desempleo de 7.3–, es un hecho que la crisis financiera mundial de 2008-2009 castigó severamente a la economía mexicana. De acuerdo con datos de la OCDE (2012), la tasa de desempleo de México en el año 2000 ubicaba al país entre las economías miembros de ese organismo con niveles de desempleo más bajos (con una tasa de desempleo de 2.6% se encontraba en el lugar tres, después de Luxemburgo e Islandia cuyas tasas de desempleo eran de 2.4 y 2.3, respectivamente); sin embargo, para el 2011 la economía mexicana había retrocedido seis lugares, colocándola en el lugar 9 con una tasa de desempleo de 5.4”, apunta el análisis de Almonte.

Para el Estado de México, la tasa de desempleo marco 5.92 por ciento en el 2012, por arriba de los números nacionales, que señalaron 4.95 hace dos años. Según el investigador, los últimos 12 años la tasa de desocupación supera la media nacional, alcanzando hasta 6.9 por ciento en el 2009, aunque tres años después bajó a 6 por ciento. La tasa de desempleo ese año fue de 4.8 por ciento.

La constante preocupa. En el año 2000 la tasa de desempleo se ubicaba en 3.5 por ciento y alcanzó su máximo, 7 por ciento, en el 2009, cuando todavía era gobernador Enrique Peña. El 2009 rompió todas las medidas y no se ha vuelto a alcanzar esa cifra. Sin embargo, en 14 años nunca se ha estado por debajo del promedio nacional de desempleo y aunque hay tres justificantes que podrían explicar esos números –es el estado más poblado del país y tiene el mayor crecimiento demográfico, aunado al desmesurado flujo migratorio- no se han podido revertir las consecuencias, una de ellas el crecimiento de la informalidad que se comprende justo en sus medida porque el 30 por ciento de la población ocupada trabaja en ese sector. De este número, sólo el 2 por ciento será formalizado, es decir, que de los 3 millones 400 mil informales, apenas 64 mil serán “legalizados”.

El 2012, bajo el mandato de Eruviel Ávila, esa tasa de ocupación en lo informal ha registrado el segundo promedio más elevado desde el 2005, cuando se tuvo 37 por ciento, según el INEGI. Hace dos años fue de 36 por ciento.

En el 2013, la entidad mexiquense lideró el desempleo a nivel nacional con un promedio de 23 .9 por ciento de desocupados, por encima de Tabasco, Tlaxcala y Guanajuato. Datos del gobierno mexiquense afirmaban que en ese año había 470 mil desempleados.

El diario local Alfa apunta que “de las 6 millones 952 mil 279 personas con empleo, casi 6 millones percibe un salario mensual menor a 10 mil pesos. De ellas, casi 2 millones apenas tiene ingresos de entre 2 mil y 4 mil pesos; casi 600 mil, menos de 2 mil pesos mensuales y 362 mil son literalmente explotadas, esclavizadas al no recibir un solo peso de paga por su trabajo. De esos mismos 6 millones 952 mil 279 asalariados, una mínima fracción de apenas 78 mil 100 personas gana más de 10 mil pesos mensuales, la mayoría en las nóminas del servicio público. Son los hombres de la alta burocracia del gobierno”.

Un ejemplo de lo que genera el comercio informal nada más en la ciudad de Toluca es el sistema de cuotas con el que los ambulantes trabajan. Un ejemplo está en los comerciantes no establecidos del área del mercado Juárez, atrás de la terminal. Allí, hay contabilizadas cerca de 2 mil personas que cada semana deben entregar 400 pesos a quienes controlan los espacios. Eso significa ingresos por 800 mil pesos cada 8 días, 3 millones 200 mil pesos al mes nada más por pago de “derechos”, que se reparten entre líderes pero también entre autoridades. La restricción que el ayuntamiento de Toluca puso a ambulantes para vender en el centro de la ciudad no se acoge a estas razones, sino a otras, entre ellas las “estéticas” o el afeamiento de las calles principales en un municipio al que se le ha denominado oficialmente como educador. Por otro lado el confinamiento de ambulantes en pequeños locales no funciona del todo porque las promesas esenciales no las cumplen las autoridades, como pagar la renta de los establecimientos o buscar la manera de compartirla. La asociación de ambulantes representa para los partidos políticos un arma de dos filos, pues por un lado significan votos, acarreos, movilizaciones casi gratuitas mientras que por el otro la retribución a veces resulta imposible para quienes ganan un cargo de elección popular y deben pagar por los favores recibidos. Líderes ambulantes aseguran que de todas maneras deben darse de alta en Hacienda y hacer pagos por ingresos. Eso les garantiza, aunque no del todo, que en caso de decomisos las mercancías puedan ser devueltas.

La desafortunada algarabía de Eruviel Ávila y sus 36 mil empresarios afines es solamente pública y su efecto no se siente porque no puede funcionar, al menos no para todos.