Lo inesperado

* “¿Por qué no convoca formalmente a la gente, a los propios maestros a denunciar a los aviadores? Efectivamente hay muchos, sí han abusado y hay que reconocerlo, por eso hoy pagamos justos por pecadores, pero que le entráramos todos, me gustó mucho la idea cuando la manejó en la rueda de prensa el lunes 14, es algo que ocurre y las autoridades se tapan. ¿Qué dice, se anima? Limpiamos la deshonra de los maestros, la mala imagen”.

 

Luis Zamora Calzada

– Profesor, ¿es usted? -preguntaba una persona el jueves de la semana pasada por la tarde, en conocido lugar de Toluca, quien se mostraba sorprendido del encuentro y sin dejar de mover la mano de la dama que le acompañaba, le decía, “te dije que lo íbamos a encontrar, no me creías, aquí está”.

Mirándome, continuó: “¿sabe?, ella conoce su historia, a decir verdad somos maestros, le hemos seguido, leemos lo que escribe casi todas las semanas, aunque debe saber que cuando hay tantas prisas le buscamos en internet hasta los domingos, quizá un poquito desfasados, pero estamos al pendiente”.

No paraba de hablar, aunque llegó el momento en que hubo un espacio que aprovechó la dama, quien con voz tranquila dijo: “él me asegura que lo conoció en la Normal Uno y aunque no le dio clases se emociona con lo que se comenta, siempre dice que así son los de la mejor Normal del estado (lo que afirmé con una sonrisa y moviendo la cabeza, en señal de aceptación). Discúlpenos, pero queremos proponerle algo”. El maestro intentaba hablar, sobra decir que no se lo permitieron.

Transcurrieron los minutos y pasados varios comentarios, preguntándome en silencio qué decir, lo que pareció adivinar la maestra, cambiando su actitud, con el rostro serio, cruzó sus manos y los llevó a la altura de su boca.

Sin más, preguntó: “¿por qué no convoca formalmente a la gente, a los propios maestros a denunciar a los aviadores? Efectivamente hay muchos, sí han abusado y hay que reconocerlo, por eso hoy pagamos justos por pecadores, pero que le entráramos todos, me gustó mucho la idea cuando la manejó en la rueda de prensa el lunes 14, es algo que ocurre y las autoridades se tapan. ¿Qué dice, se anima? Limpiamos la deshonra de los maestros, la mala imagen”. Los calificativos, como cuentas de collar, rodaron uno a uno, y no caben en este espacio, qué caray.

En honor a la verdad no daba crédito al planteamiento, primero en su género, he de confesar. Algo pasa, ¿le entraríamos todos, como dice la maestra? ¿Y los miedos? Son preguntas, pequeñas dudas que se van amontonando en el quehacer de la libertad sindical del profesorado.

 

Diferencias

 

Generalmente es difícil asegurar algo. Sin embargo, cuando existen evidencias como ocurre ahora, es posible puntualizar en torno a la escuela y sus directores de hoy y ayer, sus grandes diferencias en actuaciones, ética, profesionalismo, el amor a la propia escuela que construía a las maestras y maestros inolvidables y con el ferviente deseo de que en el futuro inmediato haya muchos que pretendan ser el referente, inicialmente de sus alumnos. Veamos:

“La protesta de la Bandera encierra la obligación más grande que tiene todo mexicano: jurar defenderla hasta perder la vida; por lo mismo, en este acto debe dársele toda la solemnidad debida al Emblema de la Patria.

“Una vez que se ha dado posesión del cargo al Director o maestro de una Escuela y siguiendo el mismo procedimiento: en presencia de todo el alumnado y teniendo a la izquierda y a diez pasos al frente al que va a protestar y el que la toma, éste mandará “saludo”; a la banda de guerra se la mandará tocar “bandera”. A este toque el Ayudante-profesor conducirá al abanderado y a su escolta al centro y a diez pasos de la formación. El Director (o el que tome la protesta) se situará a la derecha de la escolta. El ayudante a la izquierda de dicha escolta. El que va a protestar se colocará cuatro pasos al frente de la bandera. El que toma la protesta empleará la siguiente fórmula:

“¿Protestáis seguir con fidelidad esta Bandera, emblema de nuestra Patria, y defenderla hasta perder la vida?”.

“El interrogado contestará: “Sí, protesto”. Respondiendo el que la toma: “Si no lo hicieres así, la Nación os lo demande”.

“Enseguida el ayudante dispondrá que él (o los que protestaren si son varios los maestros), desfilen bajo la Bandera, que el abanderado inclinará ligeramente hacia adelante, haciendo el saludo militar y volviendo a sus puestos. Terminado el acto y al toque de “bandera” y “saludo” ordenado por el Director, el ayudante conducirá la Bandera y escolta a su colocación, terminado este movimiento, se mandará “firmes”.

¿Es notoria la diferencia? Usted tiene la palabra, querido lector, padre de familia, maestro, alumno, su conclusión se fundará en los artículos 87 y 88 transcritos del reglamento de “Ceremonial de la Bandera”, en vigor por circular de la Dirección General de Enseñanza Primaria de fecha 15 de enero de 1945, visible en la décima tercera edición de la “Agenda del Maestro”, impresa en enero de 1970.

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