Estatus: ambulante

* Los últimos 12 años la tasa de desocupación supera la media nacional, alcanzando hasta 6.9 por ciento en el 2009, aunque tres años después bajó a 6 por ciento. La tasa de desempleo ese año fue de 4.8 por ciento. La constante preocupa. En el año 2000 la tasa de desempleo se ubicaba en 3.5 por ciento y alcanzó su máximo, 7 por ciento, en el 2009, cuando todavía era gobernador Enrique Peña. El 2009 rompió todas las medidas y no se ha vuelto a alcanzar esa cifra. Sin embargo, en 14 años nunca se ha estado por debajo del promedio nacional de desempleo.

 

Miguel Alvarado

“La Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), que aglutina a más de 36 mil empresarios de todo el país, reconoció al gobierno del Estado de México, encabezado por Eruviel Ávila, por su apertura, sencillez y modernidad, así como por promover la participación social para trabajar de manera coordinada en temas desde seguridad hasta lo educativo y económico”, dice un boletín generado por la administración de Ávila Villegas.

El repentino cambio de luces entre el sector empresarial y el gobierno no refleja, sin embargo, la realidad mexiquense, ni política, económica y de seguridad. Ávila destaca, por ejemplo, un crecimiento del 3 por ciento, que significaría la contribución más grande al Producto Interno Bruto nacional. Como ejemplo de progreso, coloca obras que no se han desarrollado y que probablemente se terminen en otro sexenio, como el tren México-Toluca, las ampliaciones de las carreteras Toluca-México, Naucalpan-Toluca y Toluca-Atlacomulco y nuevas líneas del sistema de transporte Mexibús.

Por lo que toca a la seguridad, se ofrece la cifra de 2 mil 200 presuntos responsables detenidos como una manera de medir capacidades. El gobierno mexiquense se trasmuta. La estrategia de trabajo presenta uno de los diseños más ramplones pero también eficaces. Probado en noticieros de televisión abierta, no se debe observar lo que se diga, sino lo que se calla. Así, 36 mil empresarios respaldan en público una realidad que por otro lado arroja para ellos un panorama desolador.

La investigación Tendencias Mundiales del Empleo 2013, de Leobardo de Jesús Almonte, presenta otros números. “Aunque pareciera que las tasas de actuales de desempleo de México no son alarmantes, por los niveles que alcanzaron otras economías –como las del grupo de los 7 que en 2011 promedió una tasa de desempleo de 7.3–, es un hecho que la crisis financiera mundial de 2008-2009 castigó severamente a la economía mexicana. De acuerdo con datos de la OCDE (2012), la tasa de desempleo de México en el año 2000 ubicaba al país entre las economías miembros de ese organismo con niveles de desempleo más bajos (con una tasa de desempleo de 2.6% se encontraba en el lugar tres, después de Luxemburgo e Islandia cuyas tasas de desempleo eran de 2.4 y 2.3, respectivamente); sin embargo, para el 2011 la economía mexicana había retrocedido seis lugares, colocándola en el lugar 9 con una tasa de desempleo de 5.4”, apunta el análisis de Almonte.

Para el Estado de México, la tasa de desempleo marco 5.92 por ciento en el 2012, por arriba de los números nacionales, que señalaron 4.95 hace dos años. Según el investigador, los últimos 12 años la tasa de desocupación supera la media nacional, alcanzando hasta 6.9 por ciento en el 2009, aunque tres años después bajó a 6 por ciento. La tasa de desempleo ese año fue de 4.8 por ciento.

La constante preocupa. En el año 2000 la tasa de desempleo se ubicaba en 3.5 por ciento y alcanzó su máximo, 7 por ciento, en el 2009, cuando todavía era gobernador Enrique Peña. El 2009 rompió todas las medidas y no se ha vuelto a alcanzar esa cifra. Sin embargo, en 14 años nunca se ha estado por debajo del promedio nacional de desempleo y aunque hay tres justificantes que podrían explicar esos números –es el estado más poblado del país y tiene el mayor crecimiento demográfico, aunado al desmesurado flujo migratorio- no se han podido revertir las consecuencias, una de ellas el crecimiento de la informalidad que se comprende justo en sus medida porque el 30 por ciento de la población ocupada trabaja en ese sector. De este número, sólo el 2 por ciento será formalizado, es decir, que de los 3 millones 400 mil informales, apenas 64 mil serán “legalizados”.

El 2012, bajo el mandato de Eruviel Ávila, esa tasa de ocupación en lo informal ha registrado el segundo promedio más elevado desde el 2005, cuando se tuvo 37 por ciento, según el INEGI. Hace dos años fue de 36 por ciento.

En el 2013, la entidad mexiquense lideró el desempleo a nivel nacional con un promedio de 23 .9 por ciento de desocupados, por encima de Tabasco, Tlaxcala y Guanajuato. Datos del gobierno mexiquense afirmaban que en ese año había 470 mil desempleados.

El diario local Alfa apunta que “de las 6 millones 952 mil 279 personas con empleo, casi 6 millones percibe un salario mensual menor a 10 mil pesos. De ellas, casi 2 millones apenas tiene ingresos de entre 2 mil y 4 mil pesos; casi 600 mil, menos de 2 mil pesos mensuales y 362 mil son literalmente explotadas, esclavizadas al no recibir un solo peso de paga por su trabajo. De esos mismos 6 millones 952 mil 279 asalariados, una mínima fracción de apenas 78 mil 100 personas gana más de 10 mil pesos mensuales, la mayoría en las nóminas del servicio público. Son los hombres de la alta burocracia del gobierno”.

Un ejemplo de lo que genera el comercio informal nada más en la ciudad de Toluca es el sistema de cuotas con el que los ambulantes trabajan. Un ejemplo está en los comerciantes no establecidos del área del mercado Juárez, atrás de la terminal. Allí, hay contabilizadas cerca de 2 mil personas que cada semana deben entregar 400 pesos a quienes controlan los espacios. Eso significa ingresos por 800 mil pesos cada 8 días, 3 millones 200 mil pesos al mes nada más por pago de “derechos”, que se reparten entre líderes pero también entre autoridades. La restricción que el ayuntamiento de Toluca puso a ambulantes para vender en el centro de la ciudad no se acoge a estas razones, sino a otras, entre ellas las “estéticas” o el afeamiento de las calles principales en un municipio al que se le ha denominado oficialmente como educador. Por otro lado el confinamiento de ambulantes en pequeños locales no funciona del todo porque las promesas esenciales no las cumplen las autoridades, como pagar la renta de los establecimientos o buscar la manera de compartirla. La asociación de ambulantes representa para los partidos políticos un arma de dos filos, pues por un lado significan votos, acarreos, movilizaciones casi gratuitas mientras que por el otro la retribución a veces resulta imposible para quienes ganan un cargo de elección popular y deben pagar por los favores recibidos. Líderes ambulantes aseguran que de todas maneras deben darse de alta en Hacienda y hacer pagos por ingresos. Eso les garantiza, aunque no del todo, que en caso de decomisos las mercancías puedan ser devueltas.

La desafortunada algarabía de Eruviel Ávila y sus 36 mil empresarios afines es solamente pública y su efecto no se siente porque no puede funcionar, al menos no para todos.

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