Fantasías domingueras frente a una pantalla plana donde miran el Canal 5 de Televisa

* Javier, amigos de Televisa, Lalo, buenas noches. Tienes razón, fue un domingo muy intenso porque hasta cuando no hay futbol, hay futbol y eso lo veremos en una emisión más de este programa.

 

Miguel Alvarado

– Así es, amigos, nuestros amigos de Televisa ya sobrevuelan el estadio de la Bombonera para que todo mundo pueda ver el partido entre el alicaído Toluca, los famosos Diablos Rojos del Toluca y las Águilas del América, que ayer calificaron de rebote a la liguilla del futbol mexicano y le disputarán a otros siete equipos la posibilidad del máximo título nacional. Además hoy es un día de gran regocijo para todos los mexicanos porque hay dos nuevos santos en el cielo. Son dos papas, uno es Juan XXIII y el otro nuestro querido Juan Pablo II, quien visitó México en 5 ocasiones o más, ¿no es cierto, Alberto?

– Así es, mi estimado Javier. Yo era un niño en aquel entonces, la primera o segunda vez que vino, no me acuerdo bien. Tampoco tengo el dato correcto sobre cuántas veces vino a México ni a qué,  pero sí es verdad que ahora está en el cielo, desde un mejor lugar para cuidar a todos los mexicanos y al mundo entero. Y es que, mi querido Javier, yo estaba… bueno, mis papás me inscribieron en el grupo de los niños que le hicieron valla al Santo Padre y pude verlo de cercas. Sí, de cercas, como te estoy viendo a ti.

– Bueno, no tanto, Alberto.

– No, sí, sí, sí. Iba vestido de blanco, y me cuenta mi abuela que ella hasta le vio un halo luminoso alrededor de él. Qué envidia, de verdad, poder estar en Roma, pero…

– Sí, México es un país lleno de fe y eso nos da mucha esperanza, amigos televidentes y los que nos siguen en las redes sociales, para que este día se vea un buen partido de futbol. Y es aquí viene el equipo del Toluca, encabezado por su capitán, bueno, por Paulo da Silva, quien de seguro estará en el Mundial, pero sentadito en alguna grada porque su país fue eliminado. Y aquí viene Saturnine, y es que quién no se acuerda de él en su gran época de goleador. Bueno, su fama era tanta que un día los del PRI del Estado de México lo invitaron a participar en una campaña política y como era extranjero lo multaron. Pero de eso nadie se dio cuenta y la gente terminó votando por el PRI. Para que veas, mi querido Alberto, esa necesidad de fe del mexicano que encarna perfectamente la leyenda viviente que es Saturnine. Y a todo esto, ¿cuál es tu predicción para el partido?

– Mira, Javier, yo creo que el América saldrá con todo a tratar de mejorar su posición en la tabla, Javier, amigos de Televisa… ¿y dónde está el helicóptero? No vimos la contratoma ni la famosa toma aérea. ¡Pérate, Javier! ¡Aquí viene Nava, toma la bola y la mete! ¡Un golazo y el Toluca se pone arriba, Javier, amigos de Televisa!

 

II

– ¿Se puede aprender a mirar?

– No.

– ¿Tienes pena?

– Estoy de luto.

– ¿Conmemoras algo?

– El momento de dormir, de tomar fotos.

– ¿Para qué quieres las fotos?

– No las quiero. Algunas las pondría en la pared. Pero son muy pocas.

– ¿Te gusta la luz?

– No.

– ¿Qué fotografías?

– Caras.

– ¿Nada más?

– Casi siempre, nada más.

– ¿Quieres contar algo?

– Casi nunca. No me gusta hablar.

– ¿Que vean tus fotos?

– Sí. No.

– ¿Qué reflejan tus fotos?

– Miedo, sólo una serie no es de ese tipo.

– ¿Tu foto favorita?

– Una serie donde Selene sostiene en la cama unas macetas con plantas. Deben ser tres o cuatro.

– ¿Cuál es tu relación con la vida?

– Mi familia, mis amigos.

– ¿Te entusiasma la foto?

– No.

– ¿Qué te interesa?

– Un registro propio, a la mano.

– ¿Disparas?

– Disparo.

– ¿Tienes reglas?

– Sí. Disparo.

– ¿Estás satisfecho con tus fotos?

– No creo que haga fotos.

– ¿Por qué?

– Las fotos se tienen que ir, diluirse. Yo quisiera quedarme, pero mi dolor en el pecho me indica otra cosa. Las cosas se me olvidan. Luego olvido las fotografías.

– ¿Y entonces?

– Me gustaría ser fotoperiodista, pero me cansa demasiado.

– ¿Estás enfermo?

– Sí.

– ¿Te duele algo?

– No, nada.

 

III

– Han dicho que sólo hacen rayas, como garabatos.

– Bueno, sí, tienen razón.

– ¿Por qué tienen razón?

– Porque son rayas y garabatos.

– Eso es muy ingenuo. ¿Cómo es que han vendido algunas rayas y garabatos?

– Creo que hay personas más ingenuas que nosotros.

 

IV

– Buenas noches, amigos, bienvenidos a su programa deportivo La Jugada, donde esta noche analizaremos la tabla final de cómo queda la liguilla por el título del futbol mexicano. Me acompaña Javier. Javier, cómo estás, buenas noches.

– Buenas noches, Lalo, amigos de Televisa, es un placer estar con ustedes nuevamente. Efectivamente, veremos todo lo que pasó en la jornada que hoy terminó con la derrota y eliminación de las Chivas de Lavolpe. También analizaremos la tabla final de cómo queda la liguilla por el título del futbol mexicano.

– Jorge, buenas noches…

– Javier, amigos de Televisa, Lalo, buenas noches. Tienes razón, fue un domingo muy intenso porque hasta cuando no hay futbol, hay futbol y eso lo veremos en una emisión más de este programa. Si me permites un comentario para calentar motores, ¡qué partidazo el del América! Al menos lo que alcancé a ver yo, sí, porque estaba trasmitiendo el futbol de España, pero eso ya lo comentaremos más adelante. También analizaremos la tabla final de cómo queda la liguilla por el título del futbol mexicano.

– Arturo, buenas noches, ¿cómo te va?

– Muy bien, Javier, amigos de Televisa, Lalo, Jorge, buenas noches a todos. Y es que ésta fue una jornada cargadísima de faltas y malos arbitrajes, Javier, amigos de Televisa. No es posible tantos yerros, hay que hacer algo con los árbitros mexicanos, que se ponga a estudiar, digo yo. Fíjate, Javier, nada más para empezar, la manera en la que entra el Guamerucito sobre el Trencito es de cárcel, mínimo, pero el árbitro no sacó ni la lengua, Javier, amigos de Televisa. Y también analizaremos la tabla final de cómo queda la liguilla por el título del futbol mexicano.

Ay, no.

 

IV

Le gustaba a Selene.       Cantaba sus canciones mientras la casa se vaciaba de muebles, se quedaba sin ventanas. Pero eso tiene muchos años. Desde entonces todo ha cambiado.             Y Myra Ellen Amos también ha cambiado, a pesar de ella misma.         Mira,

 

decía Selene,

 

tengo la voz abierta, mis temblores me derrumban pero creo que me parezco. Yo sé que no es cierto, pero lo creo. Y decía: mientras estoy asomada a la ventana, mientras el sol me deslumbra, ilumina la pared y la cama donde dormimos las cosas preciosas pasan justo aquí, en mi larga mano, donde todavía nieva, es invierno.       Era 1992 y Little Earthquakes el primer disco de Tori Amos.     Toda la noche nosotros con la luz encendida nosotros dejaba entonces un reguero de ropa y habitaciones desocupadas nosotros que creía en mejoras, escaras si se quiere pero de alguna manera el antebrazo de cada uno sostenido como una pistola, como yo y una pistola.         Y uno que no quiere, que todo le sabe a dios o el consabido madero, intenta que el estallido sea un fantasma, una madre protectora en el jardín arreglando las rosas.

Porque eso es.

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