Minuto 48

* Y es que el mundo se había terminado. No sería nunca de noche con esa cortina de fuego que avanzaba y quemaba campos y personas. Pero nadie sufría porque ni siquiera era la muerte lo que sucedía. Horas después todo volvería a la normalidad y el panadero pasaba como siempre, muy puntual, a dejar las conchas y los bolillos a la puerta de la casa.

 

Miguel Alvarado

Estaciona su auto con la parsimonia de quien le sobra el tiempo. Su música, la suya, inunda la calle, el callejón, el cercano banco recién asaltado en olas de soft parade que, quiérase o no, se quedarán un buen rato revueltas entre la fauna mental que florece los domingos por la mañana y que alambica nuestra relación con dios, la cual nunca será mejor ni más perfecta.

La ciudad y sus muros se calcinan en el frío, que llega en temporada de caza colgado de árboles y enfermedades. Las ventanas apenas reflejan las siluetas de los edificios destrozados, que nadie mira, desatentas. Se prefiere no dormir o de plano olvidar las cosas, consolados por una cucharada de miel mientras anuncian en la tele el partido de futbol, la novela del canal once, la película porno donde no se permite el coito.

No es que llueva.

“He´s rich. Got a big car”.

Abrasado en la cancha del Castelao, en Fortaleza, Guillermo Ochoa recuerda que hace cuatro años se tragó la banca entera, desplazado por Óscar Pérez y Emilio Azcárraga, quienes lo condenaron para siempre al inframundo del ocote o del plástico y los asientos Momo en todo caso. Pero ese “para siempre” sólo duró 48 meses y ahora, con experiencia europea aunque de liga menor por más que se hable de croatas emigrados a Suecia, ha entendido que sólo necesita estar, aunque de pie, para que el balón cumpla los cometidos de un meta. Detuvo, como si se tratara de un ferrocarril desbocado, él solo a la delantera brasileña, la peor de muchos años, debe decirse, pero a fin amarilla, verde como un scratch pero no de oro. Mira el estadio y casi rompe en llanto. Se controla porque sabe que la cámara lo trasmite. Le basta una pasada de sus enguantados secretos por el rostro para olvidar, homérico, aquello que le arrasó los ojos por algunos segundos.

Juega todavía para Ajaccio, conjunto lumpen ubicado en la mejor de las tradiciones del ascenso francés. Pero el peor equipo galo y una determinación que a veces parecía la paz le negociaron la titularidad en un once condenado a morir de muerte prematura.

Yo digo que las tomas en HD no le favorecen.

Las gradas de los estadios en Brasil, en este Mundial, albergan menesterosas los rostros más amables, concretos, perfilados. Son blancos. Ningún catracho o moradores de favelas, constructores inauditos de ciudades perdidas han tenido acceso. Y si los hubo las pantallas los discriminan. ¿Para qué quieren salir, de cualquier forma, en alguna de ellas si el target ni siquiera es suficiente para las páginas de sociedad del diario Reforma en México? Nadie puede ir al Mundial casi gratuitamente, como hace Felipe Calderón gastando los ahorros de su vida en un barco casi maldito que exigió el sacrificio más pusilánime. La negritud no es una condición social ni representa ya el choque de las castas. Es todavía algo más que, por peor, empobrece la idea.

Todo pasa rápido en aquel partido contra Holanda. Nieves volcánicas encuentran acomodo en largas nebulosas que a vuelta de correo envía fotografías y postales panorámicas para la horda de turistas que sólo el duelo satisface. Mientras, en la Tierra, a un costado de la Alameda, los jóvenes se preparan para marchar por las calles disfrazados como personajes de cómic. Es la revolución de las historietas, viñetada y guionizada gratuitamente por Walt Disney como el Ché Guevara y El Guasón asesino como Sojta Arco.

Holanda, más fuerte, más alta, más bella según el catálogo de arbitrariedades de la Vogue y las Cosmo girls, es la prueba de un rubor ennegrecido por eso que ellos llaman tolerancias o integración y que en realidad es cristal del tiempo reflejado en los cargamentos esclavos con destino a las guyanas y los campos algodoneros. Portugueses y neerlandeses, la buena onda del mundo civilizado, olvidaron ya que se hicieron millonarios traficando 100 millones de personas, cambiándolas a veces por un Jabulani, en este caso Brazuca de diseño inexplicable que integra los espectros navegantes de aquellos errantes holandeses.

Pero esto es el campo, Fortaleza, la Copa del Mundo inventada porque sí en 1928 y que hoy representa, por sí misma, la fantasía libertaria del tercemundismo, de los muy iguales derechos en el discurso y de los campos de exterminio que en realidad son las naciones con capitales de agreste traza, ya Buenos Aires, la incómoda Juárez o la maldita por imposible Tegucigalpa.

Y en este campo los futbolistas ejecutan de demiurgos, aunque no todos las enseñanzas de Merlín. Cuidado con los autoayudados porque de ellos no es la Copa del Mundo. Las tardes de lluvia son carpetas de hielo e hielan, agora, a los pobres que se mojan afuera. Allá afuera ubicamos la sonrisa del fanático, del disfrute socialmente aceptable y a veces de alguno que otro crimen, que ponen un poco de orégano a los guisos que sugiere la nota roja.

México avanza, si es que cabe esa palabra. Enfrenta con soltura los primeros minutos en cadencia ensayada casi a fuerza. Ochoa, goalkeeper maravilla, es un hombre sangrante, feliz, tristemente, políticamente, apellidadamente, que despeja correcto los balones que le llegan. La concentración atraviesa aquí los ojos vidriosos de los 22 elegidos, lectores infumables de Paulo Coelho y alguna baratija ni siquiera de Jodorowski. Para que vean cómo están las cosas, los de Holanda se retrotraen –equivalente plurifuncional de la pérfida contratoma, el esquivo contrarremate, el huraño contrapique- y Márquez, porque nació defensa, sabe que no hay a dónde ir, que las salidas están copadas, que el estadio será un derrumbe definitivo que no necesita de paulos ni alazrakis para cumplir la profecía. México, ése que no me representa, caerá como aquél que sí lo hace porque todo es lo mismo y aunque los oasis abundan, se olvidaron en un cuarto de hotel.

Y Márquez el capo levanta la mano pero no halla dónde asirse, ni siquiera de la mirada del otro, tal vez Herrera, quien sabe campechano que será el próximo iluminado, pueda tender su puente. Lo crack, el notable odio hacia lo torpe hace de Herrera, que juega en el Porto, un horrible muñeco que sabe ballet. Tal vez pronto termine todo, mientras el cámbrico tejido de aquella grama enjoyada observa rubios replegados como si fueran piratas buscando la ensenada, un escape inverso que les permita huir hacia adelante, donde aguarda Ochoa.

En la banca, Javier Hernández reprime su hipofrenia y grita minúsculo, como un chícharo, la instrucción que le enseñaron en Manchester. Critica culposo la inclusión de Dos Santos en el equipo inicial porque sabe la medida del miedo que le aqueja. Pero a Hernández le falta lo Nostradamus y observará atónito pero solidario lo que Giovani es capaz de hacer. El segundo tiempo es la misma historia pero la variante se diseña por sí misma. El disfraz, la máscara, perfilan la sonrisa, una forma de estómago retorcido, de ser congruente y la estafa de los días tranquilos surte efecto al minuto 48. Dos Santos es pequeño pero tiene piernas de elefante. Compite con cualquiera sin perder la vertical del atleta a destiempo y sabe que vive sólo en los segundos que recibe y devuelve la bola.

Minuto 48.

Es Dos Santos el único arriba pero también el más criticado. Incluso busca la manera de zaherir sus ya apenadas participaciones cuando baja un balón y su sombra se proyecta justo en él, que lo mira de reojo al lado de un holandés 20 centímetros más alto. Y la baja con el pecho como si fuera una cascarita y la deja botar como haría de chico en el parque de su casa. Que aguanta el embate de Blind y golpea con técnica suficiente para que el balón ruede sobre sí, por el aire y despida un silbido que corta el césped medio metro más arriba.

Que el arquero Cillessen, con 7 partidos internacionales y admirador de Oliver Kahn y de 1.88 metros de estatura no pudo llegar ni estirado y que el balón se metió para estupor de todos, por el único espacio que podría caber. Que era un gol que nadie quería tan pronto porque a Holanda le saldría su lado colonizante.

Giovani flota en el césped. Recorre jubiloso el área naranja y levanta los brazos porque un gol es mejor que cualquier orgasmo. Mira enceguecido a cualquier parte y sólo el instinto le guía con sus compañeros. Y con él caminan los demás, caminamos. Anotamos.

Dos Santos ha cumplido.

Es momento de salir.

La mezcla primordial de vida y muerte se encuentra en ese cambio que ubica a Aquino en el terreno de juego. Curioso caldo de azar y budismo zen, de pronto se mencionan en público, al aire, los extraños nombres de Robben, calvo maldito que nació para este momento y de Sneijder, heredero de bajo perfil del peor de los Cruyff pero así y todo, suficiente para volverse inmortal, de plástico, irrompible.

Vistos como un mar, esos dos eran hervideros de torres y campanas o calles de doble sentido que atravesaban el pecho apenas la oportunidad aparecía. No se entiende el desmayo de México, porque no lo hubo, pero cada vez que Robben llegaba desintegraba cada universo subatómico, la furia planetaria en un giro de sus dedos.

Primero Sneijder y luego Robben terminaron un trabajo que nunca le pesó a la nueva Naranja Mecánica. Dos minutos, dos goles y antes, todavía, la fractura de Héctor Moreno, estrellado él mismo en la pierna biónica del calvo dictaminaron el futuro, ordenaron el pasado, aquietaron aquí, ahora, a la horda mexicana que ya se veía la dueña de una Copa que realmente no vale nada.

Todos lloramos, unos porque sí, los más por costumbre.

Y es que el mundo se había terminado. No sería nunca de noche con esa cortina de fuego que avanzaba y quemaba campos y personas. Pero nadie sufría porque ni siquiera era la muerte lo que sucedía. Horas después todo volvería a la normalidad y el panadero pasaba como siempre, muy puntual, a dejar las conchas y los bolillos a la puerta de la casa.

Todavía lo hace peor que ganara Costa Rica.

Anuncios

Las aspiraciones más negras

* “El miedo a Praxedis lo hizo rodearse de un cuerpo personal de guardaespaldas formado por halcones o golpeadores ferrocarrileros que ofrecían un testimonio cristalino sobre la situación: un personaje de baja estatura, moreno, nervioso, delgado y muy sumiso —hombrecillo le llaman sus críticos—, lleno de ambiciones que habitaba en un modesto departamento de 50.65 metros cuadrados, en el condominio número 215 de la calle Guerrero en la colonia Guerrero”, escribe el periodista Francisco Cruz en el libro Los Amos de la Mafia Sindical, editado por Planeta en el 2013.

 

Francisco Cruz Jiménez

Cuándo y cómo operó el cambio, sólo en el sindicato puede encontrarse la respuesta. La mayoría coincide que justo el día de su ascenso como secretario nacional, Víctor Flores, valga decir, fue la víctima indefensa —quienes lo conocen lo asocian más a la cobardía— de las iras y bromas de Praxedis, un maquinista rudo, de carácter recio, atrabancado, musculoso y violento de 1.85 metros de estatura; de rasgos negroides. Flores, el bufón, era la encarnación de los intereses y las aspiraciones más negras de dos grupos —Héroe de Nacozari y peraltista— que querían prevalecer y hacerse, malamente, del futuro de los obreros del ferrocarril. Según se cuenta, Praxedis, no pensaba mucho cuando se trataba de liarse a golpes. Resultado de esas bromas, enemistades o antipatías, apenas al llegar a la Secretaría Nacional, y Víctor a la Secretaría del Tesoro, Praxedis mandó instalar cámaras de video en las oficinas de Flores, sobre todo, en la caja fuerte, como una provocación abierta para que no robara ni un centavo y en varias ocasiones lo amenazó. Le advirtió que si lo sorprendía robando le daría una golpiza y lo enviaría a la cárcel.

”Como la platicaba —recuerdan algunos de los praxedistas—, la anécdota parecía divertida. Pero Praxedis mostraba su puño derecho, preguntando a sus guardaespaldas ¿sí o no le dije?: mira Víctor, róbate un centavo y te parto la madre, te ando dando una madriza; me vale madre que seas un pinche enano y échame a tu papá Peralta (…) con él sí me puedo dar en la madre porque somos del mismo peso. Y Víctor reconocería, en una plática que había tenido altercado de esa naturaleza”.

A mediados de 1993, en una entrevista con Miranda Servín y el padre de éste, en el restaurante Tok’s de Insurgentes y avenida San Cosme, de la ciudad de México, Flores llegó “pálido y descompuesto porque acababa de tener un enfrentamiento con Praxedis; desesperado, molesto, manifestó que ya no lo aguantaba: ‘Le voy a romper su madre’. Y nos propuso: ‘Sáquenle un libro, yo lo pago (…) a ver si así me lo quito de encima’. Sin recursos para emprender un proyecto de esa naturaleza, la idea —cuenta Fernando— me pareció aceptable; además había sido marginado luego de colaborar en la campaña electoral que lo había llevado a ocupar el máximo cargo en el sindicato ferrocarrilero y también había atestiguado su proceder corrupto y desleal en contra de los obreros. Por otro lado, me atraía la idea de volver a denunciar públicamente a otro líder nacional de este sindicato, con pruebas documentales”.

”A partir de ese momento, Víctor me proporcionó más documentación sobre los fraudes de Praxedis. Con estos datos y los que yo tenía comencé a elaborar la cuarta edición de La Otra Cara del Líder, cuya portada sugirió Víctor Flores. Se hizo cargo de todos los gastos. De enero a junio de 1993, tuvimos varias entrevistas. Le interesaba conocer el contenido y nos aportaba dinero para la impresión. Nos apremiaba para terminar. Tenía un objetivo: ‘Pinche Urraco—el socorrido sobrenombre de Praxedis—, va a valer madre, se lo va a llevar la chingada. Conocía la efectividad de publicar un libro de este tipo, lo había vivido como íntimo colaborador de Peralta; sabía que La Otra Cara del Líder—tercera edición— le había cancelado la posibilidad de llegar al Senado. Y, además, le había ocasionado tropiezos en su intento de llegar, por segunda ocasión, a secretario nacional del Sindicato Ferrocarrilero. Flores estaba montado en un potro salvaje, quería vengarse. El 1 de julio de 1993 terminamos de imprimir la cuarta edición; en la portada resaltamos la frase que Praxedis constantemente repetía: ‘Caso Lombardo es homosexual’. Víctor insistió en que se publicara en la portada, según él, si no se incluía el libro no serviría”.

Su miedo a Praxedis lo hizo rodearse de un cuerpo personal de guardaespaldas formado por halcones o golpeadores ferrocarrileros que ofrecían un testimonio cristalino sobre la situación: un personaje de baja estatura, moreno, nervioso, delgado y muy sumiso —hombrecillo le llaman sus críticos—, lleno de ambiciones que habitaba en un modesto departamento de 50.65 metros cuadrados, en el condominio número 215 de la calle Guerrero en la colonia Guerrero.

Para 1996, ya con todo el poder sindical y el apoyo del presidente Zedillo, sus adversarios le documentaron la compra de un edificio de departamentos en la colonia San Rafael, en el 165 de la calle Edison, valuado en, al menos, 5 millones de pesos. Las fastuosas residencias junto al mar propiedad de Elba Esther Gordillo Morales en San Diego, California que se han documentado con detalle, hacen ver modesto el edificio de Víctor Flores; sin embargo, confirman el deterioro del sindicalismo y ponen en evidencia la voracidad de los líderes y su complicidad con funcionarios de gobierno de los tres niveles.

Las revelaciones sobre Víctor se multiplicaron o, como dicen en el pueblo, los trapos sucios estaban lavándose fuera de casa. Se iría tejiendo una historia personal llena de datos, anécdotas y excentricidades. El Semanario, una publicación que se edita en la ciudad de México, por ejemplo, publicó: “Los departamentos —del edificio en Edison— estaban hipotecados y el dirigente ferrocarrilero saldó los adeudos al contado. En ese año, pagó en diferentes transacciones un millón 431 mil 118 pesos (folios 474776, 686358, 9441469, 9441469 del RPP).Fue la misma época en que el líder ferrocarrilero Manuel Castillo Alfaro descubrió que en el sindicato había un desfalco por 25 millones de pesos. Admite que entonces pudo constatar que Flores había sustraído en 1994 esa cantidad en varios cheques con el argumento de que serían para la campaña (presidencial) de Zedillo.

”En la Procuraduría General de la República (PGR) está archivada desde 1995 la denuncia ACO/17/DO/95 por ese hecho. No se le ha dado cauce, lo que significa que no se inició averiguación. Tampoco se le dio cauce a otras 19 demandas en contra del ciudadano Víctor Félix Flores Morales que hoy están archivadas en la PGR, de acuerdo con una fuente cercana a Averiguaciones Previas. Una de ellas, fue puesta en 2001 por la Agrupación de Jubilados Ferrocarrileros por el desvío de 500 millones de pesos de las cuotas que habían aportado durante una década. En el momento de la denuncia, José Videles Camacho, representante de los afectados, exhibió documentos que indicaban que Flores percibía un salario de 17 mil pesos a la quincena como jubilado, aunque no había trabajado más de cinco años. En tanto, los otros trabajadores alcanzaban 2 mil 500 pesos al mes.

Sin proponérselo, por lo menos no a su llegada al Distrito Federal, Víctor Flores avanzó a pasos agigantados hasta convertirse en un monstruo de mil cabezas. El asesinato de PraxedisFraustro Esquivel, la historia negra de su compadre Jorge Peralta Vargas, la crisis de representación y su condición misma de instrumento presidencial en la aplicación de política económica neoliberal lo atraparon en las páginas del libro negro de la burocracia sindical corporativa.

Inocencia avasallada

* La sentencia del juez especializado contradice las afirmaciones del secretario de Educación respecto de que los problemas entre estudiantes no deben judicializarse en este lamentable caso. Qué propone el funcionario: desde nuestra postura queda claro que no existe el marco jurídico que proteja al maestro en situaciones como la acontecida, lo cual deja al profesorado en estado de indefensión y vulnera a personas inocentes.

 

Luis Zamora Calzada

 

La inocencia avasallada de la maestra de grupo de la escuela secundaria “Gustavo Baz Prada”, ubicada en el municipio de Atizapán, quien mientras desempeñaba sus labores en el salón de clases tuvo la mala suerte de que el pasado seis de mayo del año en curso, Édgar sacara una pistola y le disparara a Ricardo.

El jueves diecinueve de junio, Édgar fue condenado a ocho años de permanencia en la Escuela de Reintegración Social para Adolecentes, Quinta del Bosque, ubicada en Zinacantepec, Estado de México, sentencia que han apelado los familiares de la víctima, solicitando la pena máxima de diez años.

Esta determinación judicial es una muestra clara de que los administradores educativos cometieron injusticias en contra de la maestra al pretender inculparla de hechos donde es totalmente ajena.

Las narraciones y divulgación de juicios, afirmaciones, fotografías y opiniones infundadas relatadas hacia su persona constituye la comisión de conductas ilícitas civiles generadoras de un daño moral en su contra, que no está obligada a soportar, de donde es innegable el daño causado a sus derechos de la personalidad, resaltando de manera relevante la dignidad humana, el honor y reputación, aspectos jurídicos que protege y sanciona el Código Civil.

Una disculpa no es suficiente, tampoco lo es el hecho de que, vía oficio, le hayan asignado una comisión temporal en la Subdirección de Educación Básica del Municipio de Naucalpan, en lo que pasa el tiempo y se calman las aguas, según mencionaron, lo que no podrá resarcir el menosprecio y etiquetación de presunta culpable en los acontecimientos.

La sentencia del juez especializado contradice las afirmaciones del secretario de Educación respecto de que los problemas entre estudiantes no deben judicializarse en este lamentable caso. Qué propone el funcionario: desde nuestra postura queda claro que no existe el marco jurídico que proteja al maestro en situaciones como la acontecida, lo cual deja al profesorado en estado de indefensión y vulnera a personas inocentes.

 

Educación para la paz

 

Contrario a las manifestaciones de no tener rencor, educar en valores que ha afirmado el secretario del ramo educativo estatal en los últimos días, en sus actuaciones es contradictorio.

Como es de conocimiento público, quien esto escribe fue reinstalado de un primer aviso de rescisión en fecha 21 de marzo del 2014, posterior a diversos actos de agravios y por una supuesta orden girada por el funcionario que se cita, su subsecretario de Planeación y Administración giró otra rescisión notificada el 11 de abril, emitida un día anterior, señalando lo siguiente:

“…aprovecharse del servicio para asuntos particulares y ajenos a los oficiales de su área de adscripción, en virtud de dedicar la mayor parte de su jornada laboral en la atención a asuntos ajenos a los oficiales a su área de adscripción; omisión en la entrega de los temas prioritarios y el catálogo de educación continua, solicitando su revisión, actualización y propuesta de sus temáticas, y que a la fecha no lo ha entregado, así como su currículum vitae y documentos probatorios de su profesión”.

Ante tal injusticia y falsedades propias de rencores acumulados (se desconoce la razón y de parte de quién), para combatirlos se promovió amparo ante la justicia federal, que se resuelve en el Juzgado Primero de Distrito y que requirió a ambos funcionarios el expediente o las constancias que dieron origen a su escrito de rescisión.

Lo incongruente, contradictorio y poco creíble, mediante oficio 205002000/4340/2014: manifiestan al juez federal que no existe expediente o constancia alguna al respecto cuando éstas son la base para generar el despido y deben estar en poder de las autoridades para que les permita sustentar la emisión del acto de autoridad. En caso contrario o de alegar la inexistencia del expediente como ocurre, se tiene ante sí y se confirma la violación a derechos constitucionales que hacen prueba fehaciente de problemas de hígado y de enojos.

Cabe señalar que los titulares del Instituto Superior de Ciencias de la Educación, en donde se realizó la reinstalación también han negado constancia o expediente alguno que pruebe las falsas causales de rescisión. No conformes, se han extralimitado incluso en negar el despido, cuando sus superiores jerárquicos aceptaron el hecho al ingresar el ilegal documento en su informe con justificación ante el juzgado federal.

No omito señalar que la instancia federal concedió la suspensión del acto reclamado, que tiene a este aprendiz de tecleador continuando con sus labores en el citado Instituto, sin el pago correspondiente, ante la actuación contraria a derecho de sus titulares, que pretenden colocar una etiqueta de enemigo desde su individual imaginario y sin una mínima muestra de educación para la paz que se pregona.

Tecámac Power

* En la Cámara de Diputados estatal se han reducido prestaciones legales como el bono de productividad, apoyos económicos diversos, el pago de tiempo extra y viáticos, a lo que se suman amenazas constantes en el sentido de cerrar el comedor. Las mismas fuentes matizan que esto aplica para el personal con antigüedad, no así para los recién llegados de los municipios mencionados que disfrutan de privilegios tales como automóviles, pago de viáticos, combustible y casetas de autopistas.

 

Jorge Hernández

De septiembre de 2012 al presente han sido despedidos un promedio de 600 servidores del Poder Legislativo estatal, entre mandos altos y medios, trabajadores de base, eventuales, sindicalizados y claro, aviadores, con el pretexto de sanear a la institución, eliminar gastos superfluos y practicar la austeridad.

De acuerdo con fuentes confidenciales, en el mismo número se ha incrementado la nómina con personal traído en gran parte de los municipios de Tecámac y Ecatepec, muchos de los cuales podrían estar prestando sus servicios en ellos y no en la Cámara de Diputados, como cabría esperar.

Adicionalmente, se amenaza al personal que permanece, particularmente a las mujeres, secretarias y madres de familia, con que se reducirán estas plazas y la guardería infantil de la institución será cerrada.

Todavía más, se han reducido prestaciones legales como el bono de productividad, apoyos económicos diversos, el pago de tiempo extra y viáticos, a lo que se suman amenazas constantes en el sentido de cerrar el comedor. Las mismas fuentes matizan que esto aplica para el personal con antigüedad, no así para los recién llegados de los municipios mencionados que disfrutan de privilegios tales como automóviles, pago de viáticos, combustible y casetas de autopistas.

Nada tendría de extraño que esto fuera, en efecto, para sanear la institución. Pero resulta que el ritmo de gastos se mantiene, como puede comprobarse si se hace una visita a sus instalaciones y sede principal. Las “remodelaciones”, necesarias o no, siguen a la orden del día. Y no se han escatimado gastos para dotar de lujo palpable oficinas de diputados y salones de juntas de los grupos parlamentarios, por lo menos de los tres principales. Tampoco se ha dejado de renovar el parque vehicular ni de gratificar con suculentos bonos a los mandos altos y medios.

Podría pensarse que no hay nada de malo en esto, pero una mirada más cercana de sus efectos dejaría ver una institución inmovilizada y secuestrada. Áreas como el Instituto de Estudios Legislativos (Inesle) o la Biblioteca no pasan de ser un elefante blanco, sin actividades significativas ni aportaciones al trabajo legislativo cotidiano. Disminuidas en su presupuesto y personal, se encuentran al borde de la desaparición. Y no se diga la de prensa, al servicio prácticamente de un solo hombre, como se puede comprobar visitando su página web.

Y secuestrada por un solo grupo, si no es que por una sola persona. Según las fuentes consultadas, no se mueve una mota de polvo en el congreso mexiquense si no es con la autorización del presidente de la Junta de Coordinación Política (Aarón Urbina). Incluso corre una broma por los pasillos de la Cámara de Diputados: ya no es el Poder Legislativo del Estado de México, sino el Poder Legislativo de Tecámac.

Cierto que esta institución, una de las tres constituyentes de la entidad, que se supone soberana y con el mismo peso que el Ejecutivo y el Judicial, no era un ejemplo de pulcritud institucional, siempre sujeta a los caprichos del gobernador en turno, pero como ahora es conducida raya en lo grotesco. En lo general hacia fuera, ha sido reducida a una mera ventanilla de trámites para el gobierno estatal. Hacia dentro, es el pequeño feudo de un diputado extralimitado en sus facultades.

Nada tendría de extraño esto que sucede en el Congreso si no fuera porque antes, muy recientemente, pasaron por sus muros en calidad también de presidentes de la Junta de Coordinación Política el ahora gobernador Eruviel Ávila, el ahora secretario general de Gobierno, José Manzur Quiroga, el subsecretario de Desarrollo del gobierno federal, Ernesto Némer y el mismísimo presidente Enrique Peña Nieto. ¿Sabrán ellos esto que ahora sucede en la Cámara de Diputados estatal?

El Barco Ebrio

*

Carlos Iriarte llega al PRI estatal y de paso reafirma el montielato en el Estado de México. Su misión es operativa. Debe orquestar las campañas del próximo año y ganar todo, si puede más. No es fácil, pero eso es retórica cuando tendrá de su parte la misma maquinaria que operó para la asunción de Peña Nieto a Los Pinos. El PRI siempre ha trabajado sus campañas, que se pasen de listos y nadie les diga nada es otra cosa. Con dinero, lo único que Iriarte debe hacer es seguir los programas que ya se han establecido y mantener la cabeza fría. Él uno de los que pueden ser gobernadores, luego de que termine o renuncie Eruviel Ávila y mucho de ello dependerá de los resultados que ahora obtenga.

 

*

Pareciera que Montiel, sentado al lado de Iriarte durante la ceremonia que lo oficializa como líder priista, estuviera recibiendo él mismo ese nombramiento. Hechura de él como Golden Boy, aunque con raíces políticas muy cercanas al fallecido Abraham Talavera, Iriarte sabrá proteger los personalísimos encargos del ex gobernador mexiquense y tío del presidente de México.

 

*

La alcaldía de Toluca sigue la guerra contra los ambulantes. El domingo 22 de junio verificadores municipales propinaron una golpiza a los comerciantes, que vendían en el centro de la ciudad. A pesar de estar prohibido ese tipo de venta, los ambulantes alegan que es precisamente en el centro donde pueden vender su mercancía y no pueden sobrevivir si son sacados del área. El conflicto entre la alcaldesa Martha Hilda González y los ambulantes adquiere ya otro tipo de tono y mientras las autoridades deciden que golpearlos es uno de los caminos para llegar a un acuerdo, los afectados han decidido retirar su apoyo político, harto importante debido a la gran cantidad de gente que puede mover el ambulantaje, aliarse con otros protagonistas políticos.

 

*

Los de Morena también se mueven y por lo pronto intentan hacerse visibles en plazas donde todavía los relacionan con el PRD. López Obrador es, por sí solo, el elemento de marketing que moverá a aquel partido cuando sea el momento. Los de Moren ya hicieron números y son realistas. Ganarán, pero no lo más  importante ni lo más significativo. Aún así, podrán desplazar al PRD como la primera fuerza de izquierda, algo relativamente fácil porque hace años el PRD no pinta ni bardas en el Estado de México.

 

*

El nuevo avión presidencial de Enrique Peña Nieto costará 7 mil 500 millones de pesos. Dicen los que saben que el avión en ciernes tiene doble pasillo y puede transportar a toda la corte presidencial, incluidas amistades y familia, pues tiene una capacidad de hasta 250 pasajeros.

 

*

Y a mil kilómetros por hora, los extranjeros destinos de Peña estarán al alcance de su cortedad, la de él y de su gabinete, que bien merecido tendrán un avión así, luego de que con certeza logren afianzar las reformas energéticas y políticas durante el Mundial.

 

*

Algo raro pasa que casi todos los países latinoamericanos ganan sus encuentros o al menos no han sido eliminados. La euforia recorre Uruguay, Argentina, Colombia, Ecuador, Costa Rica y México en niveles que al paso de las jornadas van subiendo. No es normal que México le empate a Brasil, que los ticos dobleguen a dos campeones del mundo en dos partidos seguidos y que los demás todavía tengan opciones más que reales de seguir avanzando.

 

*

Pero el avión. El modelo que disfrutará Peña, escogido por Felipe Calderón, es un Boing 787 Dreamliner, cuenta hasta con habitaciones para pasar la noche, una sala de juntas en toda forma, comedores con mesas circulares, sala de computadoras, bar y otra serie de lujos. Para que el avión pueda ser utilizado, el Hangar Presidencial deberá ser remozado y eso tendrá un costo de mil millones de pesos más. Esos mil millones de pesos, dicen los detractores de Peña, alcanzarían para 8 hospitales, o uno como el nuevo del IMSS, en Hermosillo, Sonora, y que cuenta con 189 camas, 11 quirófanos, dos salas de partos, y una sala de Urgencias. Su capacidad es para atender a 240 mil derechohabientes.

 

*

El precio del avión duplica el presupuesto que todos los partidos políticos de México gastarían en el 2014, y que es de 4 mil millones de pesos. Pero el costo original era de mil 667 millones de pesos y si aumentó 350 por ciento más fue porque el esquema de pago se extiende durante quince años, como le hacen los de Coppel o los de Elektra.

 

*

El portal de internet Métrica, un esfuerzo periodístico de primera en el Estado de México, abre sus links para el que busque información fuera de las agendas gubernamentales. Por lo pronto, los de Métrica comentan un curioso gasto, realizado por el gobierno del Estado de México. Una, investigada por la reportera María Delgado, señala que las tres casas de Gobierno le cuestan al erario 18 millones de pesos al año. En una viven los hijos de Eruviel con todos los gastos pagados. Otra está destinada para actividades recreativas y de descanso y la última, en el DF, se usa para actos oficiales y sociales exclusivos del Ejecutivo.

 

*

Métrica abunda un poco más. Señala que la Casa Estado de México ubicada en Paseo Colón, en Toluca, genera una nómina por un millón 199 mil 213 pesos mensuales y que su administrador gana 58 mil 741 pesos. “El presupuesto a Servicios Generales para Casa de Gobierno incluye sub-partidas como 419 mil 403 pesos para telefonía convencional; 54 mil pesos más para “servicios de conducción de señales analógicas y digitales; 150 mil pesos anuales para reparación de inmuebles; otros 105 mil pesos para “reparación y mantenimiento de vehículos terrestres, aéreos y lacustres”; 123 mil pesos anuales en lavandería; 78 mil 340 pesos para servicios de fumigación; 160 mil pesos para “gastos menores”; 65 mil pesos para reparación y mantenimiento para equipo de tele y radiotransmisión; 60 mil pesos para gas; 312 mil pesos para luz; 54 mil para agua y 347 mil 566 pesos en el pago de seguros y fianzas, entre otros muchos gastos”, apunta Métrica.

 

*

El equipo de trabajo del Semanario Nuestro Tiempo se solidariza con Jorge Solís, compañero y amigo por años en el oficio de reportero y desea a su familia pronta resignación y fuerza para continuar luego de la irreparable pérdida sufrida. Estamos contigo.

Los fanáticos

* De futbol sabe poco Eruviel, quien a pesar de sus limitaciones vaticinó un triunfo mexicano por 2 a uno. Ya había fallado su anterior pronóstico, dos a cero contra Camerún, que atestiguaron las pantallas gigantes colocadas en 29 municipios, “donde se puede ver el Mundial en Grande”, dice el diario Ovaciones, uno de los medios que todos los días le da portada a Ávila, a pesar de ser deportivo.

 

Miguel Alvarado

Eruviel Ávila, muy sentado con la banda (grupo de personas pertenecientes a clases populares, dícese), se dispuso a observar el partido de futbol entre México y Croacia.  Ya más tranquilo, al menos en lo público, porque el presidente Peña lo tuvo que ratificar como gobernador del Estado de México, como si su sola encomienda no le garantizara el cargo, se puso su pants negro con vivos verdes del año pasado y se lanzó entre la plebe, como cualquier hijo de vecino, allá en Coacalco.

De futbol sabe poco Eruviel, quien a pesar de sus limitaciones vaticinó un triunfo mexicano por 2 a uno. Ya había fallado su anterior pronóstico, dos a cero contra Camerún, que atestiguaron las pantallas gigantes colocadas en 29 municipios, “donde se puede ver el Mundial en Grande”, dice el diario Ovaciones, uno de los medios que todos los días le da portada a Ávila, a pesar de ser deportivo.

Javier Hernández banquea este Mundial. Cuesta, él solo, más que toda la selección de Honduras. El delantero del Man-U está valuado en 22 millones de euros mientras que los catrachos apenas cotizan 16, todos juntos. Por eso se enoja. Hernández es inteligente aunque o por hablar inglés, sino porque entiende que su vida útil como futbolista se termina. Debe jugar si quiere vigencia, más ahora, que es joven, y porque nadie le asegura que habrá otro Mundial en su carrera.

Eruviel Ávila señala que los delitos en el Edomex van a la baja. Se trata de los de alto impacto, secuestros y homicidios, principalmente, que disminuyeron 16 por ciento en los últimos seis meses. Sin señalar cómo obtuvo esos datos, que debieran creerse porque los informa un gobernador, a Ávila lo contrastan otras cifras, éstas con referencias fundamentadas. Por ejemplo, hasta febrero del 2014, según el Inegi, la Secretaría de Gobernación y el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en el Edomex se habían cometido 209 delitos sexuales, mil 558 delitos patrimoniales, 17 secuestros, 361 homicidios y 3 mil 615 lesiones, ente otros hechos. Esto, según las fuentes, representa además el 25 por ciento de los delitos cometidos en realidad, pues la estadística señala que apenas esa cantidad genera denuncias.

– Mira, ahí está La Gaviota.

– Le van a dar un reconocimiento.

– ¿Y ése de traje es croata?

– No manches, está re’gordo el Davor Suker.

Luego Angélica se esfumaría, como marca el protocolo, pero su imagen quedaría grabada en los televidentes quién sabe por qué razones.

-¡Mira, ahí está La Gaviota!

-No, ésa no es.

-¡Mira, ahí está La Gaviota!

– No, ésa tampoco es.

-¡Mira, ahí está La Gaviota!

– No, ésa menos.

– ¡Pero si la acabo de ver!

Y es que Angélica Rivera llegó al estadio de Recife como representante del gobierno mexicano para el encuentro. Recibió un presente, una especie de canasta con cosas, junto a un desorbitado Justino Compeán, que la emoción del momento no dejó identificar del todo. Esposa presidencial, su labor dentro de la estructura peñista es invaluable, pues en ella se ha encontrado a la embajadora ideal. Acude a todos los actos sociales a los que no quiere o no puede ir su esposo y nunca habla en público. Cuando lo hace, su perfecta dicción y entrenamiento como actriz logra convencer a su auditorio que, aunque limitado, replica sus pasos con eficacia, vaya donde vaya. Lee perfectamente las tarjetas previamente confeccionadas para ella. Siempre fresca y atenta, Rivera ha conseguido borrar para siempre resbalones que ella misma protagonizó enviando tuiters que muchos calificaron, cuando menos, como errores de buena fe: “Osea (sic), yo creo que si los indios quieren salir de donde están que se pongan a trabajar y dejen de estar de flojos o violentos, como en Atenco”. “Enrique no se arrepiente nada por lo que pasó en Atenco, la verdad se lo merecían, sólo perturban la paz de todos los que sí queremos trabajar”. “Por eso dije que Salinas hizo bien cuando mando (recontrasic) al Ejército a esos indios revoltosos, osea (archirrecontrasic) que se pongan a trabajar y amen a México también”.

Sobria siempre, Rivera destaca entre los colaboradores más efectivos de Peña. Pero sobria no significa tiesa. La sonrisa perenne, como le enseñaron sus maestros en Televisa, tiene el don de cautivar siempre y mientras no se le fuerce a abandonar lo que los especialistas en superación personal denominan área de confort., todo estará bien. Porque más allá de ella, nadie sabe lo que podría suceder.

Angélica sonríe. El partido está por comenzar. Guillermo Ochoa le guiña el ojo al monolítico Rafael Márquez. Las alineaciones se despliegan en las pantallas. El portero mexicano es talismán invaluable.

Click. Click.

Antes del encuentro, una balacera en el norteño municipio de Ixtlahuaca pone todavía más en duda las cifras de Ávila Villegas, que aclara más adelante que sus datos tienen el respaldo del Operativo Seguridad Mexiquense y que ha colocado sobre su ejecutivo escritorio una reducción comprobada de 23 por ciento en extorsiones, una de 7.3 por ciento en secuestros; la disminución en 18.5 por ciento en robo con violencia y de 23.1 por ciento en robo a casa habitación 23.1. Le dicen que hay 29 por ciento menos robos a comercios robo a comercios, 20 por ciento menos a empresas y 23 por ciento menos a peatones. De la noche a la mañana, la realidad mexiquense se transforma. La capacidad crítica de sus ciudadanos será capaz de darle cabida a las cifras del mencionado Operativo, y esa misma opinión deberá dejar de preguntar dónde puede ubicar entonces a los heridos por bala encontrados en Ixtlahuaca. Delitos de bajo perfil no pueden competir ni impactar lo mismo que los 922 feminicidios reclamados a éste y al anterior gobierno, el de Peña. Si bien EPN debió responder algo menos troglodita en su momento, Eruviel patinó a la hora de escoger la explicación: “hay cosas más graves que atender”, les dijo a los quejosos, quienes se quedaron con la boca abierta y sus numeritos rojos anotados en un papel.

Ahora, sentado en Coacalco, Eruviel ha debido soplarse el primer tiempo del partido. Casi anotamos, pero también Croacia genera sus oportunidades. Como no es conocedor profundo del fut, se le pasa que Héctor Herrera es una especie de tejedor de seda en el medio campo, que sin él, el equipo se desmoronaría, se caería en seco. Y que Rafael Márquez ha rejuvenecido diez años, cuando menos, y está convertido en el mejor central del mundo. Márquez ha repartido golpes, ha pegado a los croatas como si estuviera en la guerra. Lo está. Es el año de su retiro. Luego de esto deberá vivir de los homenajes, del buen recuerdo. Pero hoy Márquez ha secado a dos superestrellas europeas y Modric y Rakitic juegan en el desconcierto, perdidos en la fealdad de su propio uniforme y la aspereza sin par de su idioma. Al final, con el marcador ya resuelto, el centro delantero croata Jelavic le diría al zamorano, tranquila y pausadamente, trasmitido por TV Azteca, un lapidario “puto” a 2 mil 800 imágenes por segundo, en el español más perfecto, tepiteño y Márquez, muy discreto, le respondería, “tu madre”, aunque esto último puede ponerse en tela de juicio.

Click. Click. Click

Ernesto Némer también salió en las fotos. Nemer ostenta un rosario de blasones en lo que se refiere a familiares en el poder y con su Coca-Cola Zero, el subsecretario federal de Desarrollo Social y esposo de la alcaldesa de Metepec, Carolina Nonroy, quien a su vez es prima hermana de Enrique Peña y de la cual, dicen, será diputada federal al cumplir su encargo, se sentó en primera fila, con su playera verde bien chida, al lado de sus compañeros de trabajo, quienes le cedieron, por supuesto, el lugar de honor, hasta adelante de la tele. Cabe destacar que la expresión del llamado Güero ante el espectáculo del futbol es como la de cualquiera: los ojos abiertos pero de par en par, dientes apretados, manos crispadas colocadas estratégicamente en las piernas, dispuestas a catapultarse y al lado una compañera tan pasional como el “Piojo” Herrera, entrenador del equipo verde. En realidad la pose, porque eso es, una pose, es distinta de la de sus subalternos, fanáticos mesurados, casi futboleros de domingo, que no ven necesidad de una actuación. A nadie le importa si Nemer hincha por el Líbano o por el Tri, ni siquiera si ocupa su hora de comida, en realidad dos, para festinar el panbol. Todos lo hacemos. Pero queda el resabio –esa palabrita cascarera- acerca de cuánta malicia puede imprimir un político hasta en una humilde foto aficionada.

Y es que Nemer quiere ser gobernador del Edomex. No podría no ver el futbol, pues.

Click. Click. Click. Click.

“México jugó bien. Bien por Rafael Márquez. Mal por los pinches priistas de Metepec que llenaron el Parque Juárez con puros acarreados”, dice alguien en el face, luego de que la euforia ha pasado. Y es verdad. Lo de Márquez y lo de los acarreados. Pero hasta ellos pudieron comprobar que el capitán verde representa la fuerza y espíritu (deportivo, nada más) de un equipo que apenas terminó de formarse, allá en Brasil. Y que Guardado y Hernández por fin anotaron. No hubo poesía porque no hay poetas pero los tres goles fueron suficientes para permanecer en la justa unos días más. Las reformas mexicanas avanzan lentamente pero nadie las explica. Una, por ejemplo, modifica las alianzas electorales pero pocos saben cómo, cuánto. Que se prohibirían los utilitarios en tiempos de campaña es otra, pero nadie sabe, aunque tres leyes permitirán hacer pedazos a la Comisión Federal de Electricidad, expropiar terrenos a favor de empresas privadas y privatizar el agua para beneficiar a geotérmicas, también extranjeras. Así, ejidatarios y comuneros serán obligados a deshacerse de las tierras y punto.

El árbitro silba el final del partido. Miguel Herrera celebra como epiléptico o algo más enfermo y los más nebulosos señalan que será imposible vencer a Holanda. Todo quieren colgarse del Mundial, que para eso es.

Putos.

Una trágica historia de amor

* Y hay que gritar putooooooooooooo cuando el portero despeja y aunque de reojo afirmemos que las reformas energéticas han sido aprobadas y no tengamos ni puta idea de lo que significan, aquel puto putoooooo que dura menos de tres putos segundos impregna para siempre “esa canción, radar de remolino que se tragaba los vestidos de baño” y ubica maligno al futbol donde comienza el juego del hombre, aunque le falten los proverbiales güevos que en tierra azteca resultan la cosa más inútil pero trascendental afirmados desde las películas de Pedro Infante y pasando por el penal fallado por Hugo Sánchez contra Paraguay, en 1986.

 

Miguel Alvarado

Zamora es una ciudad parecida a Toluca, pero más pequeña y con una catedral muy gótica, con ojo de murciélago en el centro y adentro un órgano de 25 millones de pesos pagado por Martitha Sahagún, esposa del futuro empresario de la mota y derivados, Vicente Fox.

Y tiene su placita central, donde bailan el baile de los viejitos y los que pasan por ahí toman fotos y compran helados, o los inválidos se aparcan en las esquinas y con un vaso de agua piden limosna nomás mirándolo a uno.

Del resto, las paletas de hielo no se derriten aunque hace más calor pero llueve en vertical, como de abajo hacia arriba y nadie conoce el sweet surrender de Sarah McLachlan, que por ahora tocan en el radio y todo lo demás es trágico porque no se ve exactamente enfocado, excepto el árbol iluminado por una farola, a las cuatro de la noche, con la luna casi ebria entre las ramas de un árbol y la iglesia lista como si Batman fuera a aparecer, a salir de sus penumbras.

Y porque cómo mirarte si hay futbol, cómo acordarme de tu pelo rizado pero no tanto, de tus ojos de quién sabe qué color o tu olor ése que no me permite caminar correctamente o mirar el lado rosa de los cuarzos ni encontrar un autobús a Cuernavaca a las 9 y media de la noche sin sentirme culpable porque no importa que jueguen Argelia contra Corea del Sur, no se puede viajar así, con 25 canales a la disposición del que paga y que transmiten 24 horas de puras tonterías alrededor de un cosa llamada Brazuca.

Y tú llamando por teléfono a la mitad de la tercera repetición del tercer partido del sábado y yo acodado en la ventanilla de la terminal, esperando el déjame ver si hay uno por Zempoala.

Y hay que gritar putooooooooooooo cuando el portero despeja y aunque de reojo afirmemos que las reformas energéticas han sido aprobadas y no tengamos ni puta idea de lo que significan, aquel puto putoooooo que dura menos de tres putos segundos impregna para siempre “esa canción, radar de remolino que se tragaba los vestidos de baño” y ubica maligno al futbol donde comienza el hombre, aunque le falten los proverbiales güevos que en tierra azteca resultan la cosa más inútil pero trascendental, afirmados desde las películas de Pedro Infante y pasando por el penal fallado por Hugo Sánchez contra Paraguay, en 1986.

Porque en Suecia sólo conocen a Octavio Paz y a Rocío Cerón. Y desde este lado yo nomás conozco a Rocío Cerón. ¿Qué sabía Paz de futbol? Porque a Paz se le ha visto hasta en cómics de Fantomas, al lado de la Amenaza Elegante y de Juan Rulfo, conspirando con otros intelectuales para crear un mundo mejor. Por eso, nada como la paz del futbol. Rocío Cerón, de quien apenas sé por un chiste, aparece en fotos desde Google y es una chica trompudita y casi malencarada, que escribe versitos y nada más.

El futbol es una trágica historia de amor porque siempre hay un derrotado, un olvido de candomblé en tierra de brujas y mariposas. Porque a quién se le ocurre leer poemas en público cuando la selección mexicana debuta en el Mundial de Brasil. La lógica falla pero al menos una pantalla gigante o un radio de transistores salvaría la cuestión. Y no es que –escojo una página al azar, la de José Pulido- “alguien me haya visto nacer a este cuarto cuando fui arrojado por la sombra de mi padre, con mi cara curtida por la arritmia”, sino que no se puede ir a las escuelas con cara de quién va ganando, cuál es la alineación, por qué no meten al Chicharito, pinche Ochoa la vas a cagar y de plano la sensación de que todo lo bueno se escurre como el agua por los cuatro costados más o menos sudorosos de los panboleros cuerpos. Y no se puede llegar a las escuelas y sentarse ante los públicos más conocedores –hay un señor, una señorita que le están haciendo un flaco favor a los restantes- para decir que llegamos por accidente a la casa del Santo o que las drogas dejaban de ser necesarias.

Nunca entendí por qué los libros no eran primero juguetes y luego lo que eran o por qué había algunos tan terribles que era mejor patearlos, jugar al fut con ellos, incluido el malévolo Baldor.

Allí está Rafa Márquez, el único capitán de a deveras montado en un Titanic que no tardará en derrumbarse cuando la predeterminación los encuentre con su iceberg correspondiente. Saluda a Ochoa con su cara monolítica y observa como al paso al brasileño Neymar, que cobra 22 millones de euros al año más bonos para el Aurrerá, dominando el balón en rictus amazónico, confiado al menos en que su equipo no perderá.

Porque si falta Márquez el equipo se desintegra. Y eso no lo entienden los que leen a las 11:30 sus poemas casi deschavetados, antioníricos, anti fair-play parecidos a “la sombra de tu cuerpo dormido, la sombra de tu cuerpo despierto”. Gilipoesis, dice el editor venezolano Rubén Gerdel, pero a él no le gusta el fut y entonces no sabe nada de nada porque prefiere un café y platicar largo y tendido mientras ese Márquez le rompe la madre a Fred, delantero mañoso y canchero que abre, en el mood del gioco piano, un espacio milimétrico para la llegada de Oscar y Thiago Silva, niño con cara de malo y que no puede ser de otra manera si se trata del mejor central del mundo y que le clava a Ochoa un cabezazo que ni Gordon Banks podría detener.

Esa tarde, la del martes 17 de junio del 2014, Guillermo Ochoa detuvo siete veces siete la metralla del Brasil en una de sus peores versiones pero todavía maravilloso. No hay zicos ni pelés ni zagallos, menos garrinchas o romarios quién sabe por qué, pero aún así arrasaban mientras los mexicanos se defendían. Vaya crónica ésta, tan bermudiana, juandosalesca, sólo porque no encuentro la manera de hacer pasar el tiempo, el mismo que dices que “se posó sobre ellos como una mariposa amarilla con negro y durmió y olvidó su misión de separarlos”.

Y es que, mientras regresamos a casa por la noche, entre calles que no me parecen lo que antes eran, dices que te vas a Nueva York o donde la chingada sea, como si el mundo fuera una esquina a la que se puede llegar en un Circuito Tollocan, pasando por Pilares y La Pila, todos los lunes, por 8 pesitos el pasaje. Y caminamos esas calles sin luz todavía, bajo el efecto de cervezas artesanales invitadas por los partidos de la izquierda y que no te impiden hablar ni escribir tus sánscritos mensajes y acercarte mientras exploro tus ojos y tu cuerpo y miro que “en el trasfondo una mariposa abre las alas, maniática” y me dice usted que: oiga señor: usted es mío.

Pero Márquez. Arrebata el balón a un tal Marcelo y se enfila por el centro. Cuenta siete pasos exactamente. Siete. Y envía un cambio de juego de 40 metros hacia un tal Guardado, que intuye científico la convergencia entre balón, velocidad del aire, fuerza y distancia y obtiene coordenadas como en Google pero humano. Nadie sabe cómo sucede, pero coloca la pierna debajo del balón y éste desciende a dos centímetros de sus dedos y avanza. Hace un quiebre a un fulano llamado Álvez y centra.

Entonces te busco “en una carretera como una cicatriz verde” y me doy cuenta de que no sé andar en bicicleta, que ese día sólo el Canal de las Estrellas podrá salvarme, dos horas al menos, más los análisis de filósofos de aparador, cafecito colombiano que se me va todo por los ojos.

Termina el juego, apago la tele y todo vuelve a ser como es o, mejor dicho, como no es.

Y nomás le digo a usted: que usted es mía: aunque no sea verdad.