Apología de la violencia

* Lo lamentable de todo lo que ocurre en torno a la escuela, los maestros y alumnos es el desvanecimiento de la docencia, nadie la asocia al trabajo del maestro, el romanticismo pedagógico parece entrar en agonía, los términos víctima, agresor, violencia, entre otros, han iniciado su posicionamiento en el ámbito educativo con un significado muy malo para la imagen de los maestros. 

 

Luis Zamora Calzada

Son cada vez más incomprensibles algunas actuaciones y declaraciones de muchos actores de la escuela pública, dignas de ser tomadas en cuenta para un análisis contextual por su propio significado.

En primer término se encuentran las declaraciones del secretario del ramo educativo estatal, (Raymundo Martínez Carbajal), quien señaló el miércoles de la semana pasada como responsables del acoso escolar a los medios de comunicación y a los padres de familia. Sobre los primeros, sentenció que en las noticias que se difunden, las que más predominan son las que se refieren a la violencia, presentes en la televisión, redes sociales, entre otros e impacta en los jóvenes y los niños.

Incluso manifestó la existencia de una “apología de la violencia en los medios de comunicación”, de donde supone que su constante presentación pública va generando en los alumnos patrones conductuales que pretenden, más tarde, reproducir en las escuelas en perjuicio de sus compañeros más vulnerables, por lo que hace la invitación a los medios no hacer más apologías al respecto.

La escuela, indica, es el reflejo de lo que sucede en la sociedad, aseveración por demás desafortunada. Suponiendo sin conceder que así fuera, sería aceptar de manera llana que en nuestro estado no se cumple con el segundo y tercer ordinal del artículo tercero constitucional que obliga a:

“La educación que imparta el Estado tenderá a desarrollar armónicamente todas las facultades del ser humano y fomentará en él, a la vez, el amor a la Patria, el respeto a los derechos humanos y la conciencia de la solidaridad internacional, en la independencia y en la justicia”.

Con la reforma aprobada, agrega que el Estado garantizará la calidad en la educación obligatoria de manera que los materiales y métodos educativos, la organización escolar, la infraestructura educativa y la idoneidad de los docentes y los directivos garanticen el máximo logro de aprendizaje de los educandos.

Sin ir a fondo, es claro que las declaraciones emitidas contravienen el mandato constitucional y una vez más se coloca en tela de juicio a las escuelas y al profesorado que en ellas laboramos.

 

Agonía pedagógica

 

A pesar de la declaración del secretario de Educación estatal, quien manifestó que “las escuelas no son el origen de la violencia, no son el origen de los problemas y por el contrario son el reflejo de lo que sucede en la sociedad” y “se ha venido haciendo apología de la violencia y debemos de invitar a todos los medios y participantes a dejar de hacer apología de la violencia”, lo cierto es que en la realidad sus mandos medios actúan en contrario.

Vía supervisión escolar se ha iniciado un proceso de firma de un documento parecido a una responsiva, denominado acta, que signará cada uno de los docentes que laboran en la escuela pública, estableciendo que será responsabilidad del profesor de grupo, y en su caso de los directivos, cualquier acto de violencia que tenga como resultado algún alumno lastimado.

También se obliga al personal docente a la elaboración de un proyecto para combatir el acoso escolar que contenga, entre otras actividades, pláticas con padres de familia, estrategias para evitar que los alumnos se peleen en el interior de los salones, lo que restará el uso de tiempo laboral para el trabajo áulico. Irónicamente, durante las reuniones con padres, los estudiantes no contarán con la presencia del docente, lo que puede ser totalmente contraproducente.

No se conoce a ciencia cierta cuál será el margen de actuación del profesor al interior del aula para evitar las probables peleas, sobre todo a partir de las declaraciones de la titular de la Subsecretaría de Educación Básica federal, (Alba Martínez), quien aseguró la próxima creación de “acuerdos, reglas, límites y sanciones” en las escuelas para lograr justicia, reconociendo que estas no existen; llama la atención que haya asegurado que los castigos a veces son necesarios en el salón de clases, aunque acepta que no todo se resolverá con los mismos.

Hasta el momento se desconoce la postura que asumirá la Comisión Nacional de Derechos Humanos al respecto. Lo lamentable de todo lo que ocurre en torno a la escuela, los maestros y alumnos es el desvanecimiento de la docencia, nadie la asocia al trabajo del maestro, el romanticismo pedagógico parece entrar en agonía, los términos víctima, agresor, violencia, entre otros, han iniciado su posicionamiento en el ámbito educativo con un significado muy malo para la imagen de los maestros.

Anuncios

Deja un comentario

Aún no hay comentarios.

Comments RSS TrackBack Identifier URI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s