Mariposa

* Nacida en Manizales, Colombia, en 1985, Fátima Vélez Giraldo es poeta, narradora y docente universitaria. Fundadora de Residencia en la Tierra, casa para artistas, realizó estudios de literatura en la Universidad de los Andes y una maestría en escritura creativa en la Universidad Nacional de Colombia. Ha particiapdo en talleres de creación litraria en Bogotá y es fundadora de Calle 17, taller de escritura creativa. Sus poemas, cuentos y ensayos han sido publicados en revistas independientes, blogs literarios y antologías poéticas.

 

Fátima Vélez Giraldo

 

Los sauces lloran su belleza

y la belleza

se desprende

y forma un río

de lejos parece más un lago

pero no

uno se acerca

y es como si el agua estuviera soñando

con algo que la atormenta

¿qué puede soñar el agua que la estremece de esa forma?

Debe creer que está cayendo

y que la caída no tendrá fin

eso piensa ella

que está con él

sentados los dos sobre una mesa

ocupando un lugar en el aire

donde antes sólo había transparencia

hablan sobre la violencia

en sus  países

las elecciones

lo que los indigna

lo que los une

qué raro, dicen

este encuentro

ahora

ahora mismo

 

los policías pasan

las mesas son para comer

las mesas son para comer

con un acento de querer romper algo intacto

porque tienen calor

y están incómodos

y todos menos ellos son felices

y la felicidad del domingo parece salida

de un tarro de mermelada de fresa

que los hace sentir empalagados y tal vez con sed

entonces molestan a

los dos

que están ahí

queriéndose en ese presente

queriendo conservar este ahora como un tesoro

enterrarlo, protegerlo para que no se lo robe nadie

o guardarlo en formol

para que no se desintegre

 

Ah,

pinches policías

no saben que este encuentro es posible

precisamente porque las mesas no son solo para comer,

también para bailar, para hacer el amor, para parir, para mirar al hombre que te mira con la mirada pura del reconocimiento,

 

no saben

de manchas en la mirada

miodesopsias

es su nombre científico,

de cómo esas manchas

a veces pueden tener formas

y esas formas

anunciar futuros

 

no saben de la felicidad del pequeño perro caliente y la paleta de kiwi

de una lectura del I Ching bajo la luz

creada sólo para alumbrar

este encuentro

ni de la unión de dos cuerpos

que se amaron

y se acariciaron

hasta que el tiempo

se posó sobre ellos

como una mariposa amarilla con negro

y durmió

y olvidó su misión de separarlos

y olvidó también que no es buena idea

convertirse en mariposa

porque las mariposas solo duran un día

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