El otro sur

* A 38 grados centígrados el cuenco o valle en el que están ubicados esos municipios lucen verdes pero abandonados. Las carreteras secundarias son suficientes sin embargo para que el transporte local todavía circule por ellas. Esas escenas no son nuevas. Tienen decenios los enormes agujeros y la grava suelta, aunque ahora el deterioro es peor porque ya no son de terracería, que aguantaban más. Los caminos son el menor de los problemas para una comunidad que apenas tiene trabajo o que, en el caso de los cuatro municipios, apenas la dejan hacer algo sin que algún grupo cobre protección, derecho de piso o condicione las actividades.

Miguel Alvarado/ primera parte

Con cerca de 30 ejecutados en un mes, entre ellos un niño en Luvianos, la Tierra Caliente del Estado de México confirma su condición de ingobernable, pues a pesar de la presencia de marinos, ejército y policía estatal, la actividad relacionada con el tráfico de drogas continúa sin mayores dificultades y genera fenómenos que no coinciden con las políticas de seguridad de la Federación y del gobierno del Estado de México, que “blindan” los alrededores y fronteras municipales, como Valle de Bravo, pero no detienen a nadie, a pesar de que los habitantes de aquellas regiones saben desde años quiénes se dedican al narcotráfico.

Luvianos, uno de los centro del narco más importantes en la zona centro del país, es paradójicamente una de las regiones más pobres del Estado de México, junto con otros 13 municipios de la zona, tradicional expulsora de migrantes hacia Estados Unidos. Datos del Centro de Investigación y Estudios Especializados de la Población, de la Universidad Autónoma del Estado de México, indican que la mayoría de los municipios en el sur están despoblados en 30 por ciento, como sucede en Luvianos, pero algunos asentamientos han perdido hasta el 80 por ciento de sus habitantes debido al fenómeno. La gente no se va sólo por la falta de oportunidades y la pobreza a pesar de contar con recursos naturales suficientes, aunque sin recursos para explotarlos. La violencia extrema hace mella en las condiciones de seguridad. El último caso, el asesinato de un niño de 12 años, hijo del locutor en Luvianos, obligó al padre, Indalecio Benítez y su familia, a escapar sin que hasta el momento, luego de un mes de la muerte, exista algún detenido. La migración es un fenómeno arraigado en el sur mexiquense y establece incluso usos y costumbres entre jóvenes, que saben ya que deben irse a cierta edad y seguir los pasos de algunos de sus parientes. Sin embargo es precisamente el fenómeno migratorio hacia EU lo que permite el sostenimiento de  los que se quedan.

El municipio que genera más remesas en el Edomex es Tlatlaya, seguido de Zacualpan y San Simón de Guerrero, todos ellos en el sur mexiquense, según el estudio “Migración y Remesas en el Sur del Estado de México”, del investigador Juan Gabino González Becerril, edita por Papeles de Población de la UEAM, en el 2006.  

La región de Luvianos no es la misma de hace dos años, en el 2012, cuando el narco se infiltraba hasta en las giras presidenciales, donde enviaba “halcones” para enterarse de primara mano sobre los pasos de los aspirantes. Salitre, poblado minúsculo del municipio de Amatepec, a 40 minutos de Luvianos, recibía al aspirante perredista Andrés Manuel López Obrador, quien luego de su mitin preguntaba a los organizadores locales quiénes dominaban esa plaza, Templarios o Familia.

– Es La Familia Michoacana, señor.

– ¿Ah, sí? ¿Y están por aquí ahora?

El organizador levantó la cara y dirigió la vista al fondo del escenario, delimitado por lonas, en la pequeña plaza pública de aquel lugar.

– Son ese grupo que está hasta el fondo.

Lo mismo sucedió con cuanta visita política hubo. Hoy son pocos los que se atreven a ir, pues no es una época electoral ni existen condiciones de seguridad que otorguen certezas, aunque sea. Los casos de extorsión y secuestro en Luvianos no excluyen a los jefes políticos, aunque sean alcaldes o representantes de los gobiernos estatal y federal. Uno de esos casos, el más reciente, involucró al ex alcalde perredista Zeferino Cabrera Mondragón, secuestrado hace poco más de dos meses, cuando pasaba con su esposa algunos días en un rancho de aquella localidad. Días después fue liberado, pero nadie supo qué había sucedido ni quiénes habían sido sus plagiarios.

Pero en Luvianos todo se sabe. Municipio de apenas 70 mil habitante y un territorio de 703 kilómetros cuadrados, es imposible no enterarse. Zeferino, por años un jefe político casi intocable, debió observar y nada más observar, cómo el narco se apoderaba de los municipios sureños. Fue uno de los muchos alcaldes que debieron aprender a convivir con “las verdaderas autoridades”, como se conoce a los jefes de plaza de los cárteles, y a delegar en ellos gran parte de los poderes públicos, incluidas decisiones que tenían que ver hasta con elecciones estatales, pago de quincenas, contratación de personal y adjudicación de obra pública.

Todavía el actual edil de Luvianos, José Benítez, se niega a hablar en público sobre el tema de la seguridad después de que en el 2012, antes de tomar posesión en el cargo, librara una emboscada pistolera en caminos vecinales. Benítez ha trabajo en Luvianos siguiendo las mismas directrices de años anteriores. Hay cosas de las que no se pueden hablar, según él.

A Zeferino le pasó lo mismo. Y su secuestro indica que no hay una garantía ni siquiera para quienes representan un poder público. Luego de que lo levantaron en su rancho, al ex alcalde lo llevaron a una casa en el campo, donde lo retuvieron por unos días, sin hacerle daño, hasta que un operativo policiaco se implementó para buscarlo. La llegada de los agentes obligó a los captores a movilizarse. Dejaron aquella casa y se internaron en la Sierra de Nanchititla, donde se escondieron en peñascos y cañadas hasta que aquella operación terminó. Según los vecinos, A Zeferino le tocó vivir en la intemperie por algunos días y dormir sobre rocas o donde sus captores consideraban que no serían vistos. Después lo soltaron, pero con la condición de que él mismo obtendría el dinero para su rescate y pagaría a los captores lo solicitado, que en una primera “mesa de acuerdo” alcanzaría 100 millones de pesos.

Cabrera no pudo reunir aquella cantidad pero su libertad condicionada le dio oportunidad de acudir en busca de consejo con dirigentes e instancias federales. Las negociaciones finales le devolvieron tranquilidad cuando consiguió que los secuestradores se conformaran con 2 millones de pesos, aunque aún seguía siendo alto para el ex edil, quien decidió tomar consejo de la dirigencia nacional, que lo refirió hacia la Comisión Nacional Antisecuestros encabezada por Renato Sales, nombrado para ese encargo por el presidente de México, Enrique Peña. La instancia terminó de negociar el caso, pero no se hizo público si se hicieron los pagos.

A Zeferino lo trataron bien, dicen algunos, pero otros aseguran lo contrario y apuntan que más que el cobro de un plagio se trató de enviar un mensaje desde el crimen organizado para dar a entender que hay un grupo distinto al de La Familia gobernando la zona o al menos peleando por el poder que ejerce el narcotráfico.

Dos años después, López Obrador regresó al sur mexiquense, ahora como líder del partido Movimiento de Regeneración Nacional. Apenas una pequeña caravana lo acompañó, no más de 6 autos, sin ninguna seguridad, aunque el gobierno del Edomex, militares y marina montaron un discreto dispositivo que “encapsuló” a los de Morena en sus traslados. Un kilómetro adelante, un convoy militar abría paso y un kilómetro más atrás, patrullas custodiaban las espaldas de los viajeros. Obrador evitó las cabeceras y sólo Luvianos y Tejupilco fueron visitados frente a la alcaldía, que permanecieron cerradas mientras el ex perredista hablaba en público. La razón de aquella gira era juntar firmas para oponerse a la reforma energética. Muy puntual y sin salirse de lo programado, el viaje llevó a Obrador a puntos específicos donde cumplió sus arengas. Pero Luvianos, Amatepec, San Simón de Guerrero y Tejupilco son mucho más que cuatro poblados. De salud está “bien, gracias”, diría él mismo.

A 38 grados centígrados el cuenco o valle en el que están ubicados esos municipios lucen verdes pero abandonados. Las carreteras secundarias son suficientes sin embargo para que el transporte local todavía circule por ellas. Esas escenas no son nuevas. Tienen decenios los enormes agujeros y la grava suelta, aunque ahora el deterioro es peor porque ya no son de terracería, que aguantaban más. Los caminos son el menor de los problemas para una comunidad que apenas tiene trabajo o que, en el caso de los cuatro municipios, apenas la dejan hacer algo sin que algún grupo cobre protección, derecho de piso o condicione las actividades. Las casas al pie de carretera son ancestrales y se están cayendo desde siempre. Cada uno los cruces mantiene siempre un hombre, al menos, que implementa una tiendita al aire libre de refrescos o la venta de algunas frutas embolsadas. Son jóvenes casi todos, lugareños y los más viejos, los que se sientan en los pórticos de sus casas, señalan como “halcones”.

– La mayoría sí. Miran quiénes entran y se comunican con sus jefes. Los están monitoreando porque en cada cruce hay un vigía y saben con certeza a dónde se dirigen. Si representan algún peligro o algo, entonces los detienen.

La vegetación cubre el campo e invade las rutas. Los sembradíos se implementan hasta en los cerros más empinados y los bueyes muertos son pasto para los buitres, que se disputan hasta los huesos de cualquier cosa muerta que hallen en los sobrevuelos, que son nada comparados con los del helicóptero Black Hawk, que llegó el 27 de agosto del 2014 a Valle de Bravo

Pero esa actividad –detenerlos- sólo se realiza cuando la zona no está caliente. Ahora, luego de tantos muertos, el narco se ha replegado o al menos ha mantenido una tregua, quietud, aunque del otro lado de la sierra la búsqueda de las células del narco Jonnhy Olacoaga, “El Mojarro”, no la interrumpan los militares.

La presencia de helicópteros de alta tecnología no es nueva en la región. Los narcos los identifican como G3 y los lugareños los describen como naves que vuelan con sensores y radares que facilitan cacerías nocturnas o en condiciones climáticas adversas. Equipados con armas que alcanzan rangos de disparo de hasta un kilómetro, las naves de la Marina han causado decenas de muertos, a quienes cazan de vez en cuando. Esta versión de ataque ha causado más terror que bajas, pero es un ejemplo del poderío militar que de todas maneras no se siente porque, dicen los pobladores “nada más no quieren”.

Luvianos es un paseíllo por la intranquilidad. El convoy de Obrador, encabezado por su camioneta blanca tipo Suburban, arranca en los peatones caras de susto. Allí, en esas mismas calles, por ahora cubiertas de polvo y cerradas por un tianguis al pie de la iglesia, el niño Diego Benítez era masacrado por pistoleros que atacaron a su padre, locutor de Radio Calentana. Las mujeres que observan los autos meten a los niños y toman los celulares. Luego, cuando ven los logos de Morena, consiguen calmarse.

“El problema con Tierra Caliente no es nuevo”, apunta un  integrante de la comitiva de Obrador pero que vive en la zona. “La cosa es que ahora hay demasiados grupos delictivos peleándose el control”.

– ¿Y la gente que los sigue son fuereños?

– Eso también ha cambiado. La gente que forma sus grupos ya son de aquí. Antes, cuando esto empezaba, pues había pistoleros de todos lados pero no eran de aquí.

– La gente ya vio…

– Algunos ya vieron que obtiene dinero luego, luego, aunque no tanto. Porque esa es otra parte. Ni siquiera pagan tan bien como pareciera. A lo mejor contratan desde mil 500 pesos, o hasta menos, para los que andan de “halcones”.

– Pero se enganchan…

– Y ya contratados se salen hasta que los matan o los agarran o hasta que consigan una plaza tranquila y asciendan como jefes. Pero como hay muchos que quieren lo mismo, la mayoría no llega a nada.

– ¿Y para quiénes trabajan?

– Nombres no, pero grupos, pues está La Familia, están Guerreros Unidos, están Los Templarios y otros que por allí aparecen de vez en cuando.

– Entonces, quién rifa en Luvianos y Tejupilco…

– La Familia.

– ¿Los militares?

– Pues ahí andan, dando vueltas hasta Amatepec y Tlatalaya, pero nada más. Ahorita todo anda calmado porque están con el desmadre de la Gendarmería y hasta que no se sepa qué, todo estará tranquilo.

– ¿Es distinto el nivel de violencia de ahora?

– Puta, sí. Es que ahora son más y también se han hecho del poder público. No se puede comparar con algunos años atrás, cuando había violencia, pero no en este nivel. Ahora todos se quieren matar entre sí y a los que no andan en eso, también se los echan nomás para no dejar.

– ¿Y qué hacen las autoridades?

 – Pues lo de siempre. Nada. Pero a la gente le falta información, Yo digo que esto que pasa también podría solucionarse un poco si la gente tuviera acceso a libros o en la tele dijeran otro tipo de noticias. Acá en Tejupilco ya todo es peligroso. Es mejor ni venir, aunque te conozcan.

– ¿Y qué pasó en Tlatlaya?

– Unos dicen que el ejército ejecutó a los 22 que estaban en la bodega ésa. Pero no parece ser muy cierto eso porque… mira… esas gentes, las muertas, no eran de la región, venían de Guerrero y entonces usaban esas bodegas para quién sabe qué chingados. Esta vez la versión del ejército es más confiable, pero nunca se sabe. Nosotros creemos que los encontraron y los enfrentaron o los militares pues ya sabían y se agarraron a tiros. Nomás que fueron muchos los muertos. Tlatalya está más con lo que pasa en Guerrero que por acá.

– ¿Y las elecciones que vienen?

– Ya todos se están moviendo. Ya ves a Obrador, que viene con su nuevo partido. Creemos que no le va a alcanzar para el año que viene pero sí para el 2018, cuando ya sea otra cosa. Pero los políticos ya están sobres y parece que no les importa eso del narco porque es inevitable. En Amatepec, ya está la familia Casique, políticos de allá, preparando a su gente para quedarse en el poder con sus grupos. Lo mismo en Luvianos y aquí en Tejupilco ya se empieza la movilización política.

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Lo inolvidable

* “Pancho, Paco, Francisco no era más aquel jovencito lustrador de calzado. Nadie tampoco recordaba los tiempos aquellos del “lidercito” de Telmex que aprovechaba cada fiesta sindical, y vaya si eran famosas, para bailar, valga la palabra, con todas las operadoras que con él querían bailar cuando era un héroe. Tampoco tenía rastros del panadero que pudo ser, ni del aprendiz de mecánico y del Departamento de Centrales Telefónicas Automáticas que llegó a la empresa a los 16 años de edad. Había cortado la melena estudiantil. Poco a poco la memoria colectiva olvidó aquel viejo y destartalado Volkswagen que se le conocía y que, consolidado en la dirigencia, cambió por un Corsar. Y sí, con todo y chofer”, escribe el periodista Francisco Cruz en el libro Los Amos de la Mafia Sindical, editado por Planeta en el 2013.

 

Francisco Cruz

Poderoso uno, ambicioso el otro, la relación Velázquez – Francisco Juárez se consolidó. De mano de Fidel, los nuevos colegas, el gobierno y las autoridades del Trabajo recibieron al joven audaz y ambicioso David que había derrotado, a pesar de la mano negra, al charro Salustio Salgado Guzmán, a los embates de una parte del oficialismo de la empresa a través de Rosina y, por si fuera poco, había nulificado el “bipartidismo” interno y expulsado de Telmex al ala izquierdista. Si bien no era una apuesta a ciegas, Pancho parecía dispuesto a arriesgarlo todo para ganarlo todo. Fidel tenía capacidad para embelesar a mucha gente, pero cualquier cosa quedaba pequeña cuando se hacía público que la Confederación de Trabajadores de México (CTM), la mayor organización obrera, tenían empresas cuyo valor superaba 200 mil millones de pesos, manejadas por líderes sindicales desde luego controlados por el eterno Fidel.

En un abrir y cerrar de ojos, Pancho se encontró bajo la larga sombra protectora que proyectaba ese monstruo de colmillos tan largos como retorcidos que conocía cada palmo de las entrañas del poder. La interlocución de Fidel brindó a Pancho y a sus telefonistas fortaleza para aguantar, a pie firme, los ataques que salieron desde las oficinas de los presidentes José López Portillo y Miguel de la Madrid, de 1977 a 1988.

Gracias a su dominio del sistema político y al control que ejercía del movimiento obrero organizado, en 1985 Velázquez impuso su voluntad y llevó a Hernández Juárez a la Vicepresidencia del Congreso del Trabajo. Dos años más tarde, en 1987, el líder de los telefonistas llegó a la Presidencia de ese organismo, desde donde se dio el lujo, nacido más de la inexperiencia, de enfrentarse a más de un funcionario federal. Al secretario del Trabajo, por ejemplo, el durísimo Arsenio Farell Cubillas, lo llamó mentiroso.

Pancho, Paco, Francisco no era más aquel jovencito lustrador de calzado. Nadie tampoco recordaba los tiempos aquellos del “lidercito” de Telmex que aprovechaba cada fiesta sindical, y vaya si eran famosas, para bailar, valga la palabra, con todas las operadoras que con él querían bailar cuando era un héroe. Tampoco tenía rastros del panadero que pudo ser, ni del aprendiz de mecánico y del Departamento de Centrales Telefónicas Automáticas que llegó a la empresa a los 16 años de edad. Había cortado la melena estudiantil. Poco a poco la memoria colectiva olvidó aquel viejo y destartalado Volkswagen que se le conocía y que, consolidado en la dirigencia, cambió por un Corsar. Y sí, con todo y chofer.

Con Fidel cuidándole las espaldas, Pancho y sus telefonistas aguantaron a pie juntillas los ataques directos del poderoso Farell, secretario del Trabajo y Previsión Social en el sexenio de Miguel de la Madrid, cuyas líneas políticas tenían una dedicatoria particular: eliminar a los sindicatos independientes, líderes incluidos, y desmantelar, de una vez y para siempre, a las organizaciones gremiales oficialistas.

Enero de 1987 vio el encumbramiento definitivo de Pancho. En los 11 años anteriores hizo de todo por entrar a la elite del sindicalismo y de la política nacional, incluyendo la militancia en las filas del Partido Revolucionario Institucional. No hacía falta que diera a conocer que trataba de emular a su maestro Fidel Velázquez Sánchez. En cada paso que daba él lo sabía y todo mundo lo vio antes que él. Ese año se hizo público que, entre 1976 y 1987, había hecho, al menos, tres viajes a Europa con recursos del sindicato.

Las lecciones de Fidel fueron provechosas. Todavía hay quienes recuerdan el fastuoso arranque, en el auditorio de la CTM, con todo y acarreados, de la Octava Convención Nacional, el 19 de septiembre de 1983 —cuando madrugó a sus rivales y puso los cimientos para la segunda reelección—, inaugurada por un invitado especial: el presidente Miguel de la Madrid, un tecnócrata enemigo de los sindicatos, sin importar sus etiquetas: independientes y oficialistas.

Más recordado —en el pueblo dirían “de aquellas cosas inolvidables que nunca se olvidarán”— sería el discurso que pronunció el 1 de octubre de 1984, a propósito de su segunda reelección —si se toma en cuenta que la de 1976 que propició el derrocamiento de “Charrustio” Salgado Guzmán fue una elección limpia—: “Esta es una magnífica oportunidad para expresar un especial agradecimiento a una organización ejemplar y a un hombre de distinguidas y trascendentes dimensiones sociales. Me refiero a la Confederación de Trabajadores de México y a su secretario general, el compañero Fidel Velázquez, que con su apoyo han fortalecido nuestras luchas. Hay intereses que se beneficiarían si nosotros nos alejamos de la CTM y del Congreso del Trabajo”.

Si fue hipocresía, un acto de agradecimiento puro o una morbosa declaración, la realidad es que Hernández Juárez suplió con palabras su flojo currículum sindical. La respuesta del viejo Fidel, ya de 84 años de edad, fue automática, le pagó con creces aquellas declaraciones públicas. Pancho, Paco, Francisco puso en marcha una campaña incisiva por la Presidencia del Congreso del Trabajo, el máximo organismo de los obreros mexicanos o, como se le llama entre los trabajadores, la casa máxima de la charrería mexicana. Según se desprende de las informaciones del momento, ya convertido en un líder de verdad y atendiendo siempre consejos y recomendaciones de su nuevo padrino político, también se dio a la tarea de formar un bloque con sindicatos pequeñitos, entre los que destacaban los sindicatos Mexicano de Electricidad (SME), así como los de pilotos, sobrecargos y tranviarios.

La cúpula del Congreso del Trabajo vio con recelo el ascenso de Pancho y, aún más, la formación del bloque con los electricistas, pero no pudieron hacer nada por impedirlo. Ninguno se habría atrevido a emprender una campaña contra el nuevo protegido de Fidel. Atados de manos, se sentaron a esperar. Y no tuvieron que hacerlo tanto, la inexperiencia le jugó una mala pasada al impetuoso Hernández Juárez y se llevó entre las patas a Fidel.

Sentado, pues, en enero de 1987 en la silla para “regir” el destino de millones de obreros, solicitó —tomando como base una inflación anual reconocida superior al 100 por ciento— un aumento salarial de emergencia de emergencia para trabajadores de las empresas paraestatales, entre ellas los telefonistas. Amenazas más, amenazas menos, el Gabinete Económico del presidente De la Madrid se lo prometió. Pancho se sentó a esperar, esperar, esperar y esperar. Y esperaría toda la vida. Al final, el gobierno lo ignoró, las negociaciones se empantanaron y el incremento nunca llegó. No llegó nada.

El 18 de febrero el gobierno federal le hizo saber que no estaba en condiciones de dar ningún incremento para los 200 mil empleados de las paraestatales. Atrapado en un callejón sin salida y descubriendo su ingenuidad, Pancho responsabilizó al secretario del Trabajo del incumplimiento a los trabajadores. Y lo llamó mentiroso.

El 20 de abril de 1987, Salvador Corro escribió en la revista Proceso: “Por lo pronto, su imagen de líder obrero diferente a los tradicionales, surgida de su actitud de hace algunos años, se ha deteriorado tanto que pone en riesgo su posición frente al sindicato”.

Más negro que la noche

* Ahora el México de Peñalandia promete la bonanza al estilo Televisa y el productor José María Torre es de los primeros en apuntarse para retomar el bodrio que en 1975 le dio fama a actrices como Lucía Méndez quien, preciosa, personificaba la malvada inocencia de la protagonista embrujada. Con ella aparecieron Claudia Islas, Susana Dosamantes y Helena Rojo, casi todas de medio pelo pero nadie se fijaba en sus cabelleras, eso sí.

 

Miguel Alvarado

Por ejemplo, “Más negro que la noche” es una de las peores películas mexicanas de todos los tiempos, ni siquiera tan acá como La Lechería o Los Plomeros y las Ficheras (1988), de los ínclitos “Princesa Lea”, Sasha Montenegro, “Polo Polo”, “El Comanche” y Olivia Collins. Pero ellos, feos y buenas, sabían lo que estaban haciendo. Eran películas para calenturientos que la ida adolescencia agradecerá por años. Allí se movía el bote y se echaban albures, unos ingeniosos y otros también aunque soeces. Eran los gloriosos años 80, en el siglo pasado, cuando la quiebra de la industria cinematográfica había orillado a algunos a hacer “videohomes” para evitar tener que trabajar como dios manda. Por eso nalgas tutankamónicas y tetas de copas imposibles poblaron las pantallas de las novedosas teles Sony, todas de fayuca o importadas por las tiendas Blanco, quebradas en 1992 y adquiridas por los dueños de Gigante, que ahora juega a la escuelita con las franquicias de Office Depot, entre otras.   

Ahora el México de Peñalandia promete la bonanza al estilo Televisa y el productor José María Torre es de los primeros en apuntarse y retomar el bodrio que en 1975 le dio fama a actrices como Lucía Méndez quien, preciosa, personificaba la malvada inocencia de la protagonista embrujada. Con ella aparecieron Claudia Islas, Susana Dosamantes y Helena Rojo, casi todas de medio pelo aunque nadie se fijaba en sus cabelleras, eso sí.

Y en tercera dimensión el fraude de esta producción se parece tanto a las entrevistas de Peña en los programas populacheros de Hoy, donde defiende exitosamente las reformas de su gobierno, incluyendo aquellas que él apenas entiende. Pero “Más Negro…”  es simple y la idea no es mala. Una mujer recibe una herencia y acude a la casa de su tía, difunta y millonaria. Allí está Bécquer, gato cabrón y encima negro que les hace la vida imposible a la chica y sus amigas, todas bellas y bien potables hasta que al final posee en cuerpo y alma a la beldad que es la sobrina y continúa haciendo el mal o al menos pretendiendo hacerlo. Al estilo de Eugenio Derbez, la película se cae apenas los créditos y pues ya no tiene caso. Lo más recomendable es ejercitar las manos con la pareja o de plano aceptar el destino y soplársela hasta el final.

Mientras “Más negro…” sucede, la nación de Peña Nieto toma forma casi a la par de las horribles pesadillas de las chicas en esa casa. Unos 300 conflictos sociales de cualquier tipo amenazan con estallar de veras, si es que no han estallado, y derrumbar el guajiro sueño del Grupo Atlacomulco. Ni tan guajiro, dicen los más entendidos en eso de las izquierdas o al menos de la oposición política en México. Según ellos, México se encuentra en el umbral de la noche más oscurecida, con rayos y truenos y hasta con Torre en ese reparto de aquelarre. Y es que todo fracasará. Las consultas para detener la reforma energética no pasarán, dicen, pero tampoco lo harán las intenciones priistas de cancelar a los plurinominales. En el primer caso porque tocará lo inamovible, lo supra-(aquí va lo que uno quiera): los bienes nacionales: el presupuesto público: los contratos de la nación: nada, cero. En el segundo, la consulta sobre los plurinominales, que se quedan o no está diseñada para ser rechazada por el Congreso, haiga sido como haiga sido, pero que quede la constancia de que los priistas cumplieron con una promesa que ya nadie recuerda si fue parte de la campaña de Peña. Porque los priistas lo dijeron, los plurinominales están en el ojo de la discusión, pero el Congreso o el Senado o los dos, que son uno mismo al final de cuentas, dirán que no, que cómo, que no manchen.

(La espotización comienza. Unos mil millones de pesos para anunciar en medios masivos, los más decentes, que ese día para algunos, o esa noche para la mayoría, efectivamente ha comenzado).

Y todo fracasará porque Peña no es el burro que todos critican, sino uno de los más maquiavélicos actores políticos que representa a la ultraderecha más inteligente y ambiciosa que ha pisado México. O sea, como diría La Gaviota, no es que Peña sea listo pero entiende su papel y lo cumple.

Hay razones para creer aquello de la noche más oscura para el México que ya no es, no porque el petróleo determine la identidad nacional, sino porque privatizado todo, el futuro que se avecina no parece ser otro que el mismo que se vive en la gran barata de Liverpool o del Palacio de Hierro. Uno se dará cuenta, poco a poco y cuando sea el momento, que el feudalismo del Grupo Atlacomulco y sus cuates en el poder y el empresariado, ha resquebrajado lo único que pervivía en el país y que es la inútil esperanza. Por un lado, una revuelta armada resulta poco menos que risible y por otro el cambio social, la conciencia colectiva deberá derribar primero los desenfrenados domingos de futbol o sábados o viernes, y después los partidos de la Champions y el desastre inglés del flemático “Chicharitou”. Luego, con suerte, eludir las barreras de intelectuales como Andrea Legarreta y el “Negro” Araiza o la comentadísima Laura G y su programa Sabadazo, estúpido hasta para ella misma.

En Toluca, el enfermo gobernador del Edomex, Eruviel Ávila, enferma de cistitis, padecimiento que significa que le duele cuando orina porque tiene bacterias en la uretra y la vejiga, y le ordenan 36 horas de descanso. Nadie nota su ausencia en el vacío administrativo mexiquense y hasta algunos señalan que es posible que las cosas se desatoren. Pero cuál. Todos cobran a tiempo y son felices y hasta en Zinacantepec alcanza para que se repartan apoyos a los ancianos y se les arengue para que usen una tarjetita donde se les deposita una lana para que la vayan pasando. “No tengan miedo de ese plastiquito, es para su bienestar”, dice la alcaldesa Olga Hernández Martínez desde una improvisada plataforma. Frente a ella, detrás de todos y subido en el quiosco del lugar, un policía juega con su arma como apuntando a la muchedumbre. La seguridad es lo que es y comienza primero con la discreción, luego con el apañe.

Todavía no está tan negro, ni siquiera es de noche, dicen unos que no vieron la película del tal “Chema” Torre.

Espérense a verla.

Desobediencia constitucional

* “El gobernador siempre está al pendiente de las necesidades de nuestras niñas, niños y jóvenes, porque sabe que ellos son el potencial de nuestra entidad. Siempre nos pregunta ¿Cómo vamos? ¿Cómo se encuentran ustedes?…”

 

Luis Zamora Calzada

Lo inesperado ocurrió el lunes 18 de agosto de 2014. La escuela pública fue utilizada para fines promocionales, lo que nunca se había dado en clara desobediencia constitucional.

La ceremonia del inicio del ciclo escolar fue organizada y determinada en la Secretaría de Educación, desde el centro se definió el proscenio, ocupantes de los lugares en el presídium, cuya figura central fue un “representante gubernamental” enviado a cada escuela, personajes improvisados de diferentes oficinas estatales, municipales y supervisores escolares que acudieron a presidir a zonas distintas a la de su responsabilidad.

Los directores escolares a quienes se desea construir liderazgo, desde el transitorio quinto fracción III de la reforma constitucional, que determinó de manera literal crear las condiciones de “participación para que alumnos, maestros y padres de familia, bajo el liderazgo del director, se involucren en la resolución de los retos que cada escuela enfrenta”, no aconteció en la ceremonia de apertura. El mandato fue violentado en la entidad al colocarlos en un segundo término, vulnerando su imagen ante los docentes, alumnado y padres de familia de la escuela a su cargo.

El discurso enviado fue leído por el representante, no por el director, que en muchos casos ni las palabras de bienvenida le fue posible manifestar.

El contenido del discurso de la discordia contiene nombres de personajes en turno, cifras de la matrícula escolar estatal que compara con cantidades el número de habitantes de otros países y, por supuesto, frases de escaso significado para una población escolar más interesada en otros elementos como las siguientes:

“El gobernador siempre está al pendiente de las necesidades de nuestras niñas, niños y jóvenes, porque sabe que ellos son el potencial de nuestra entidad. Siempre nos pregunta ¿Cómo vamos? ¿Cómo se encuentran ustedes? Y en esta tarea no está solo, por ello a nosotros los secretarios nos ha pedido todo nuestro compromiso, para que juntos hagamos entrega de incentivos que aumentan la calidad educativa de los mexiquenses. Sabemos que la educación es la llave que abre múltiples puertas como la del conocimiento, del desarrollo, de la innovación y de la prosperidad. Por ello, en el gobierno del Estado de México ponemos especial énfasis en el tema educativo”.

Discurso que muchos funcionarios olvidan rápidamente o que no aplican, por ejemplo en la suspensión de clases o en la terrible carga administrativa que hostiga al profesorado, en perjuicio del tiempo para la docencia y de los alumnos que se atienden en la escuela pública.

 

Circular 167

 

La Dirección General de Educación Básica emitió lineamientos para el ciclo escolar que inicia en su Circular 167, de fecha 28 de julio del año que transcurre, destinado para directores regionales, supervisores, coordinadores de área, directores escolares, docentes y personal de apoyo de las escuelas, es decir para todos, aún cuando dicha Circular, a la fecha, no la conozca una gran mayoría de los maestros de preescolar, primarias y secundarias.

En un intento discursivo de fundamentación y motivación, mandatan orientarse para brindar educación de calidad cuando la propia dirección citada no tiene una propuesta pedagógica que la identifique y proponga un estilo de docencia que transforme las relaciones interpersonales que se desarrollan en el aula.

En una manifestación expresa señala que “promoverá el valor de la justicia, de la observancia de la ley y de la igualdad de los individuos ante está; propiciar la cultura de la legalidad, la paz, lo no violencia en cualquier tipo de sus manifestaciones, así como del conocimiento de los derechos humanos y el respeto a los mismos”, lo que no ocurre ante las continuas violaciones legales que se cometen en dicha dirección, a manera de ejemplo, los despidos injustificados que practican violando el artículo 3 de la Ley del Trabajo de los Servidores Públicos del Estado y Municipios.

Es claro que las manifestaciones de legalidad quedan en el discurso y contradicen incluso sus propios lineamientos al ordenar la integración a los consejos técnicos del personal de apoyo sin tomar en consideración sus horarios y la especialización especifica del personal en las tareas propias de su competencia.

Incluso se giran instrucciones sin razón de ser, como el desarrollo del “Plan y Programas de Estudio 2011 para la Educación Básica, en vinculación con los programas federales y estatales, atendiendo los acuerdo secretariales vigentes”, como si existiera alguna otra tira curricular por la cual pudiera optar el profesorado o que los mencionados no fueran a nivel federal y obligatorios, tal y como se mandata en el artículo tercero constitucional.

Las incongruencias y la falta de coherencia de la circular es un elemento claro que puede explicar la problemática que enfrentan los niveles que integran la educación básica en el subsistema educativo estatal.

La hermandad

* La guerra michoacana entre narcotraficantes, autodefensas y autoridades rebasa ya los límites del Estado de México. Zitácuaro y Huetamo, municipios fronterizos, están ligados de manera directa con Valle de Bravo, el primero; y con la Tierra Caliente mexiquense, el segundo. Zitácuaro fue una de las puntas de lanza desde donde los cárteles se propusieron entrar en el Edomex, hacia la zona sur de la entidad y la capital, Toluca, Zitácuaro está a menos de una hora de Valle de Bravo, principal destino turístico y también una de las sedes de capos en los últimos años.

Miguel Alvarado

La relación entre el Edomex y Michoacán es compleja pero natural y se desarrolla en diferentes ámbitos, entre ellos el político y el empresarial, aunque también el crimen organizado comparte territorios y recursos. Políticos michoacanos han trabajado en la tierra del presidente Enrique Peña y viceversa. Pero el narcoestado en el que se han convertido Michoacán y parte del Edomex ubica estas relaciones en una nueva plataforma que cambia hasta las fronteras políticas oficiales para crear un territorio amorfo donde los nexos de estas familias de poder con el narco determinan una estructura que opera a la sombra de los gobiernos, aunque amparada por ellos. Existe desde hace años y su supervivencia está relacionada con el control de regiones consideradas como productoras de droga, usadas como bodegas y puentes. Entre Michoacán y el Edomex existe una zona intermedia, “tierra de nadie” que hace mucho está fuera de control.

La guerra michoacana entre narcotraficantes, autodefensas y autoridades rebasa ya los límites del Estado de México. Zitácuaro y Huetamo, municipios fronterizos, están ligados de manera directa con Valle de Bravo, el primero; y con la Tierra Caliente mexiquense, el segundo. Zitácuaro fue una de las puntas de lanza desde donde los cárteles se propusieron entrar en el Edomex, hacia la zona sur de la entidad y la capital, Toluca, Zitácuaro está a menos de una hora de Valle de Bravo, principal destino turístico y también una de las sedes de capos en los últimos años. Actualmente, Valle de Bravo está bajo vigilancia militar, poco efectiva cuando en menos de un mes se han registrado hasta seis secuestros. La policía municipal ha sido desactivada y la población no cuenta con seguridad pública. El pretexto oficial es que los gendarmes se hallan en capacitación o en evaluaciones de confianza. Hasta el 21 de agosto, el gobierno mexiquense anunciaba la detención de 12 secuestradores en menos de 8 días, y señalaba orondo que “aún faltan más”. Y Huetamo, a unas tres horas de Amatepec, es históricamente un territorio donde se siembra mariguana, que se reparte al país por tierras mexiquenses.

La presencia del narcotraficante Servando Gómez, “La Tuta” en videos donde se reúne con políticos y empresarios en Michoacán confirma la participación del sector gubernamental, obligado o no, con las actividades de los cárteles del narco, primero La Familia Michoacana y luego Los Caballeros Templarios, fundados por el mismo criminal y señalado de obtener protección hasta de instancias federales. Una de esas filmaciones ha propiciado la detención del hijo del ex gobernador michoacano, Fausto Vallejo, y su posterior encarcelamiento en el penal de Almoloya, en el Estado de México. Junto con Rodrigo Vallejo también fue exhibida la alcaldesa de Huetamo, Dalia Santana, acusada de homicidio y de entregar 14 millones de pesos a la delincuencia. Otra alcaldesa, Salma Karrum, de Pátzcuaro, fue grabada en reuniones con “El Tony”, lugarteniente de “La Tuta”, pidiéndole ayuda para esclarecer el asesinato de uno de sus yernos y castigar a los responsables. También en Zitácuaro, a hora y media de la capital del Estado de México, “La Tuta” fungió como notario para repartir una herencia a la familia Estefan Abouchard luego de la muerte de uno de sus miembros, el empresario Luis Miguel Estefan, conocido también como “Maico”, un ex aspirante a una diputación por el Partido Verde en 1993 y dueño del hotel Monarca Inn. Era también familiar político del ex senador Ascención Orihuela, delegado del PRI en el Estado de México durante la administración de Arturo Montiel Rojas, en 1999, y uno de los operadores políticos más importantes en Michoacán para Enrique Peña Nieto y su grupo político.

“Maico” era una figura pública en Zitácuaro, pero casi nada comparado con Ascención Orihuela, uno de los aspirantes a la gubernatura por Michoacán que luego se le otorgó a Vallejo y también uno de los sucesores naturales de ese mismo político, al renunciar al cargo.

“La Tuta”, en papel de notario, dispone, por ejemplo que el hotel Monarca, uno de los más conocidos de esa región, sea entregado a los hermanos de Luis Miguel, llamados Guillermo y Salvador. “La Tuta” le pone a aquel inmueble un valor de 15 millones de pesos, aunque en el 2001 Estefan había intentado venderlo por 4.4 millones de dólares.

Luis Miguel Estefan fue candidato a diputado en el 2003 por su región, postulado por el Partido Verde Ecologista. En aquella campaña tenía como suplente a Lorenzo Sesmas Ortega, quien en años posteriores ocuparía el cargo de coordinador regional de ese partido y aspiraría en el 2011 a una diputación local. En el video, “La Tuta” aparece en un patio al aire libre, rodeado de bancas metálicas de color azul. Allí, junto con otras cuatro personas, los deudos de Estefan, determina el destino de las propiedades y otra persona se encarga de tomar cada uno de los rostros de los participantes, mientras “La Tuta” los menciona. Al término del reparto, el narcotraficante les ha dejado claro a los deudos que les cobrará 3 millones de pesos, que saldrán de la misma herencia.

La historia de los Orihuela ha estado salpicada de escándalos políticos desde el 2008, cuando el joven Juan Antonio Ixtláhuac Orihuela ganó la alcaldía de Zitácuaro, pero luego fue detenido, por casi un año, junto con otros 30 funcionarios michoacanos en el 2009, por relaciones con el crimen organizado, que en el caso de Ixtláhuac no pudieron comprobarse, a fin de cuentas. Salió tan bien librado fue reinstalado en el 2010 y en el 2012 fue llamado por Fausto Vallejo para integrarse a su equipo de trabajo como coordinador de Atención Ciudadana, en Morelia.

Los hijos de Ascención Orihuela son Eduardo Orihuela Estefan, diputado local por Zitácuaro, y Juan Carlos Orihuela Tello, también diputado del PRI. Ascención Orihuela, actualmente en el extranjero, ha negado que los Estefan Abouchard sean sus parientes políticos. Pero este hombre está casado con Carmela Estefan Colín, media hermana del empresario fallecido. Según la agencia de noticias Quadratín, la relación más fuerte en este narcovideo se encuentra con Fernando Orihuela Carmona, tío del senador Orihuela Bárcenas y líder estatal del PRI a finales de los años noventa. Fernando es el notario 134 de Michoacán, con oficinas en Morelia y en el 2001 era coordinador de campaña del candidato priista a la gubernatura de Michoacán, Alfredo Anaya Gudiño. Fernando tiene un hijo, Luis Miguel Orihuela Estefan, quien trabajó junto con él en esa campaña. A mediados de octubre de aquel año, los dos Orihuela se accidentaron cuando viajaban por la carretera de Ecuandureo. En ese percance fallecería el secretario de Fernando, Salvador Munguía. El ahora notario tiene otro hijo, Fernando Orihuela Estefan.

Desde el 2003 las autoridades militares sabían de los nexos entre políticos y narcos en Michoacán y señalaban a dos colaboradores de Víctor Tinoco Rubí (1996-2002), ex gobernador priista de aquel estado y oriundo de Zitácuaro. Los implicados con el cártel del Milenio eran “José Antonio y Eduardo García Torres, secretario de Gobierno y procurador de Michoacán”, escribió el semanario Proceso en agosto del 2003, y presuntamente participaron en lavado de dinero proveniente del narco, junto con ese ex gobernador, a quien apenas el 19 de agosto del 2014 se le entregó la presa Junta Nacional Americana en Zitácuaro, con el comisionado por la Paz como testigo, el mexiquense Alfredo Castillo.

El documento dice que “desde el arribo del actual gobierno encabezado por Víctor Manuel Tinoco Rubí, el nombramiento de procurador de Justicia recayó en Jorge Eduardo García Torres, quien hasta este momento (2000) fungía como tal; al ser nombrado Héctor Terán Huerta como nuevo procurador se empieza a destapar la verdadera actividad que realizaban el procurador y sus asesores.

“Desde el inicio de la gestión de García Torres se le ha caracterizado como núcleo de corrupción y órgano de mafia; acusados públicamente todos sus colaboradores; que desde su ingreso con este gobierno, a la Procuraduría se le acusa de tener nexos tanto con el crimen organizado como con el narcotráfico.

“Prueba de ello son los decomisos de diferentes vehículos de reciente modelo, como Windstar, Explorer, Grand Cherokee, Venture, entre otros, los cuales se encuentran remarcados, ‘doblados’ y con reportes a la vista de robo, mismos que no han sido devueltos a sus respectivos dueños o aseguradoras, ocultándolos en diferentes lotes de esta ciudad (Santa María, Ocolusen, La Soledad e Independencia, entre otros), a la espera de tres meses para realizar un remate interno, como marca la ley, beneficiando a deshuesaderos, como el ubicado a la salida a Salamanca, propiedad de Fernando Orihuela Carmona –ex presidente del Comité Directivo Estatal del PRI–, actual coordinador de campaña del priista Alfredo Anaya Gudiño”.

Los militares explican que en ese 2000 “dichos vehículos se encuentran estacionados y separados en dos o tres bloques, marcados con letras y números, localizados algunos en la parte posterior de la Procuraduría, sobre las canchas de básquet y corralón.

“Algunos de estos vehículos se han utilizados para diferentes objetivos, tanto de trabajo como delictivos, o como parte del equipo de avanzada en la campaña del senador Antonio García Torres, y del actual candidato Alfredo Anaya Gudiño.

“Los vehículos también se les ha proporcionado a diferentes periodistas (Ignacio Roque Madriz, El Universal; Raúl Puente, Ovaciones; Elíseo Caballero, Televisa, etcétera), y estatales (Isaac Reyes, familia Palomino, Lino Hernández Gachí, Francisco García Davish, etcétera); los vehículos son asignados con resguardo de la Procuraduría o de la Oficialía Mayor y firmado por las áreas administrativas, bajo órdenes del propio Eduardo García Torres o del oficial mayor Fausto Vallejo Figueroa (actual alcalde priista de Morelia), para que no sean molestados”.

“…es importante mencionar que existen vehículos consignados como BMW, Mercedes, Lincoln, entre otros, que son resguardados y utilizados sólo por funcionarios de gobierno, entre los que se encuentran Francisco Corona Núñez, de Secodam; Raymundo González, de personal; Guillermo Guzmán Fuentes (ex delegado del Infonavit y ex candidato a diputado por el PRI); el propio Antonio, y Arturo (magistrado en Edomex y hermano mayor) y Eduardo García Torres, así como sus hijos, entre otros”. En ese año el cártel de Juárez controlaba Zitácuaro y Huetamo.

El ex alcalde Orihuela

Juan Antonio Ixtláhuac Orihuela era un apasionado del deporte. Siempre quiso hacer carrera en el futbol pero supo desde un principio sus limitaciones. Decidió entonces vivir los partidos de otra manera e intentó con alguna fortuna narrar los partidos del Monarcas-Zitácuaro, conjunto profesional de aquella zona que tenía en sus filas al portero Federico Vilar, actualmente en el Atlas de la primera división. Con 15 años de edad, Ixtláhuac parecía haber encontrado su razón de ser. Trabajó luego para la oficina del comentarista Raúl Orvañanos en 1998 y coordinó alguna oficina en la Segunda División Profesional pero en el 2003, según narra el periodista Diego Osorno, entró de lleno en la política, cobrando en el PRI mexiquense.

El equipo de futbol era propiedad del hermano de Ascención, Ignacio Orihuela, tío de Juan Antonio y cacique máximo de aquella región, dueño entre otros negocios, de la distribuidora de Volkswagen y General Motors, además de todas las gasolineras de aquel municipio.

En el 2008 los comerciantes de Zitácuaro se despertaron con la noticia de que el cártel de La Familia era dueña de la plaza y cobraba por la seguridad de quienes tenían negocios. Hasta 20 mil pesos al mes debían pagar los dueños de las tiendas y medianos comercios a esa organización, que además daba protección a particulares, convirtiéndose en algunos casos en defensores de la población pues asumía las funciones que ninguna policía del país está dispuesta a realizar.

Era del dominio público que La Familia se había infiltrado en el ayuntamiento de Zitácuaro y que trabajaba en la administración de Ixtláhuac, quien procuraba, obligado o no, protección y empleo para algunos de los relacionados con el cártel. Ixtláhuac sabía que se la jugaba al relacionarse con el narco. Otros niveles del ayuntamiento estaban también infiltrados, los cuales pagaban hasta 200 mil pesos y algunas instituciones más, como la clínica del ISSSTE, donde se comenzó a contratar gente relacionada con La Familia.

Los orígenes

Ixtláhuac es sobrino de Ascensión Orihuela Bárcena, diputado federal del PRI, senador y operador político en la administración de Arturo Montiel. Ixtláhuac estudió en la Universidad Iberoamericana y presumió siempre su cercanía con el sobrino de Montiel, el actual presidente de México, por lo que en Michoacán se le conocía como el Enrique Peña purépecha. De 33 años de edad, fue diputado a los 24, luego de haber trabajado en el PRI del Edomex. Allí fue colocado como asesor por su propio tío con ayuda de Miguel Sámano, en ese entonces secretario particular del mismo Montiel, recuerda el diario Alfa. La familia de Ixtláhuac estaba inscrita en la nómina del gobierno mexiquense pues allí se encontraba Rocío González Orihuela, su prima hermana, ex directora del Programa de Apoyo a Migrantes y hoy en la Secretaría de Organización del PRI mexiquense.

“Tal era su proximidad al grupo que detenta hoy el poder en la entidad, que recibió financiamiento para la campaña política que lo llevó a la alcaldía de Zitácuaro. El encargado de llevarle el dinero que salía de Toluca fue nada menos que el diputado federal con licencia y candidato a diputado local, Jesús Alcántara. No sólo eso, también se le apoyó con un grupo de operadores electorales”, escribe Alfa en referencia a los nexos mexiquenses del alcalde detenido.

Antonio Ixtláhuac estudió la preparatoria en la escuela Melchor Ocampo. Le gustaban los gallos y bebía moderadamente, recuerdan sus antiguos compañeros de salón. Tenía una gran amistad con su primo, Juan Carlos Orihuela, apodado “El Pollo”. En general, es un apellido conocido en Zitácuaro por el impulso que le dieron al deporte y al comercio pero nadie niega que sus colaboradores políticos estaban involucrados en actividades poco claras y mantenían contacto con Tuzantla y Huetamo, en la región de Tierra Caliente y reconocidos como bastiones de grupos de narco.

Pronto, Ixtláhuac fue detenido y sometido a investigación, en el 2009, junto con un puñado de alcaldes y funcionarios michoacanos. Según Ascensión Orihuela, la detención de su sobrino obedeció a que el gobierno federal de Felipe Calderón quería involucrar a altos funcionarios del Estado de México, sobre todo de Atlacomulco y que detrás hay además una intención de venganza, pues impulsaba una investigación contra Miguel Ángel Jiménez, ex director de la Lotería Nacional.

Ascensión o “Chon”, como se le conoce en su círculo político se reunía constantemente con secretarios de los gobiernos de Montiel y Peña y era común encontrarlo comiendo en los restoranes de la ciudad. La detención de Ixtláhuac sirvió para desactivar sus intenciones de competir también por la gubernatura.

Los Orihuela, con todo el poder político que tienen, no han podido evitar episodios grotescos relacionados con ellos. Así, en el 2006 aparecieron dos cabezas humanas en Zitácuaro, las cuales fueron enviadas Ascensión e Ignacio. A mediados de agosto del 2012, “Chon” Orihuela era captado a bordo de un auto Porche Panamera modelo 2010 con placas SMT 47 34, que hace dos años costaba unos 130 mil dólares. Después, “Chon” dijo al diario Reforma que se trataba de “un auto como cualquier otro”. En abril del 2014, “Chon” Orihuela festejó la boda de su hijo Eduardo, a quien el círculos michoacanos se le apoda “Bebesaurio”, con más de mil asistentes y cuyo invitado principal fue el senador Emilio Gamboa. En esa misma fiesta estuvo el todavía gobernador de Michoacán, Fausto Vallejo.

Las narco-relaciones entre la clase política michoacana y la del Edomex se profundizaron en el 2014 cuando llegó a gobernar, prácticamente, aquel estado, el procurador mexiquense Alfredo Castillo, quien asegura haber limpiado de Templarios y Familia, aunque no ha podido capturar a “La Tuta”.  

Minidictadura

* “Fidel Velázquez empleó sus extensas relaciones y apeló a sus amigos y todas sus influencias para consolidar a Pancho Hernández en el sindicato de telefonistas, enseñarle o educarlo en esas extrañas artes del sindicalismo mexicano y guiarlo entre las telarañas del poder verdadero de las esferas gubernamentales. En otras palabras, el recio e imperturbable líder nacional cetemista y pilar del sector obrero priista le prodigó atenciones. Lo llevó de la mano como a un hijo de 27 años —el 22 de abril de 1976 Francisco Hernández Juárez estaba a cinco meses de cumplir esa edad— que recién empieza a caminar”, escribe el periosusta Francisco Cruz en el libro Los Amos de la Mafia Sindical, publicado por Planeta en el 2013.

 

Francisco Cruz

Aquel 20 de abril de 1987, Salvador Corro precisó, en un reportaje de su autoría, que Hernández Juárez estuvo allí y “esperó que el dirigente cetemista le resolviera el problema […] A partir de entonces decidió caminar de la mano de Fidel. El 20 de septiembre, durante la VII Convención Nacional Ordinaria, a la que asistió el presidente (José) López Portillo, se deshizo en halagos al dirigente cetemista. Le hicieron un homenaje y Velázquez devolvió los cumplidos”.

Por si hubiera alguna duda sobre la intervención de Fidel para allanarle el camino a Pancho, los investigadores Roberto Borja y Fabio Barbosa encontraron que “no puede dudarse que el apoyo del Congreso del Trabajo fue fundamental en los acosos de Telmex que, por lo menos en esta etapa, concluyeron con el acuerdo del 28 de julio de 1982 bajo el largo título de Convenio que celebran la empresa Teléfonos de México y el Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana, […] cuyo fin fue la garantía y corresponsabilidad del Congreso del Trabajo y la Secretaría del Trabajo.

Durante el conflicto, por solicitud del viejo Fidel, envió, protegido por un contingente de granaderos de la policía del Distrito Federal, a un grupo de golpeadores profesionales para desalojar el edificio sindical. Así, por las buenas, los disidentes y otros 500 “telefonistas” contratados por la empresa, se retiraron. Era la época en la que, todavía en muchos casos, las disputas sindicales se resolvían a balazos y a madrazos. Diecinueve días después de la revuelta, Francisco Hernández Juárez retomó su liderazgo.

Allanado, pues, el camino y arropados por Fidel y el Congreso del Trabajo, Pancho, Paco, Francisco y su Comité Ejecutivo Nacional pudieron sentarse, con placer, a dirigir el destino de los telefonistas. Con la protección de Fidel, se hicieron de herramientas para desmantelar a la oposición interna, incluida aquella con la que habían contraído compromisos, con lo que limitaron estatutariamente la participación de sus rivales.

El mensaje de aquellos que el 22 de abril de 1976 habían llegado a la Secretaría General del STRM con las banderas de la “democracia”, la “no reelección” y “fuera los charros” se hizo escuchar muy clarito en todas las oficinas de Telmex: “que los responsables del problema por el que acaba de pasar nuestra organización, los cuales ya están bien identificados y son precisamente los líderes de la llamada disidencia, sean sancionados enérgicamente como lo marcan nuestro estatutos, de tal manera que se les nulifique su participación representativa sindical así como política en nuestro sindicato”.

Obligaron a los comités de las secciones Matriz y Foráneas a reconocer, por escrito, la dirigencia de Francisco Hernández Juárez. Y, en los hechos, los panchistas de cada centro de trabajo se convirtieron en espías de la dirigencia sindical para nulificar a los cabecillas de la disidencia y, además, para mantener un estrecho cerco de vigilancia sobre líderes intermedios. Las medidas le han dado resultados, los complejos métodos de selección del Comité Ejecutivo Nacional, excepto el de secretario general, simulan ser incluyentes. En otras palabras, se sentaron las bases para establecer una minidictadura.

Para todo estaban preparados los telefonistas, pero 1983 los sorprendió una mañana cuando el Comité Ejecutivo Nacional, con Pancho a la cabeza, hizo público el rompimiento con el grupo interno identificado como Línea Proletaria, que tenía una fuerza importante en Coahuila. Después de un par de regaños que recibió directamente de Fidel, ese tema lo incomodaba. Poco se dijo que, en los peores días de marzo de 1982, fue el único grupo interno que apoyó a Hernández Juárez. Presionado por el Congreso del Trabajo y en especial por el líder minero Napoleón Gómez Sada, Pancho se convirtió en un Judas moderno. Cuando encontró la oportunidad, negó cualquier relación con esa facción telefonista, y se refería muy poco a ella.

En una entrevista que concedió en 1987, cuando ya se encontraba bien asentado y sintiendo el apoyo pleno de Fidel, advirtió: “cuando en 1977 ó 1978 tuvieron la contratación los compañeros de Telefónica Nacional en Monclova, donde está enclavada la sección 147 de Mineros, fuimos a verlos para tratar los problemas de la negociación. Los compañeros de los comités locales tenían relación con ellos. […].Ahí conocimos al compañero Francisco Uvences. Yo no sabía si era de Línea Proletaria y que estaba en la dirección sindical. El caso es que ahí se mantuvo la relación. Tuvimos seis o siete intercambios de experiencias y nos pareció muy importante la forma de organización que tenían. […] Resulta que, por azares del destino, el compañero Uvences salió por cuerda de los mineros, que lo corrieron por andar de avanzado allá. Aquí ya no, porque está en el comité ejecutivo, vino y nos aportó sus experiencias”.

Aquella mañana de 1983 la sorpresa fue mayor —incluso se calificó como una gran traición fraternal—, porque el rompimiento se hizo durante la revisión salarial de 1983. Y todavía fue más impactante porque Pancho dio personalmente la información, en una Asamblea General Nacional para tratar asuntos salariales.

Apersonado ante los delegados de STRM, Hernández Juárez declaró: “un grupo de trabajadores integrantes de la llamada Línea Proletaria, últimamente ha incurrido en actitudes que no corresponden al proyecto general del sindicato”. La Dirección Nacional, dijo, no apoya a esta Línea, por lo que sus acciones corren por su cuenta y riesgo. “No se están coordinando con el CEN y las acciones que han efectuado para establecer su propio proyecto para el proceso electoral, están al margen de los organismo oficiales correspondientes, lo que rompe el compromiso que tienen con el sindicato y toca a los trabajadores calificar su conducta”.

Para entonces, Pancho, Paco, Francisco y su grupo —Lejarza y Marino a la cabeza— tenían meses en campaña. Con dos años de anticipación había preparado, a través de la Planilla de los Trabajadores, la segunda reelección, también “por esta única vez”, de Hernández Juárez. El albazo funcionó. Con el rompimiento también le dieron gusto a Fidel Velázquez y, sobre todo, al Congreso del Trabajo, donde algunos líderes obreros como Napoleón Gómez Sada, entonces presidente del organismo y secretario general del sindicato minero, cuestionaban y desconfiaban todavía del trabajo de Hernández Juárez.

Los juaristas tenían listo el largo y complejo mecanismo de reelección que, en los hechos, también se adelantó. Además, sin una oposición articulada, el sindicato entró, entonces sí, en una nueva etapa, porque Pancho y su Comité Ejecutivo Nacional tendrían a su disposición todos los recursos de los trabajadores. Acapararon todo, incluida la Comisión Nacional de Vigilancia y todas las otras comisiones nacionales. Los comicios de 1984 reflejaron el abuso muy al estilo del carro completo priista: 17 mil 295 votos para la planilla oficial, casi 70 por ciento del apoyo total de los telefonistas. El 24 de julio de 1983, los telefonistas avalaron la segunda reelección.

Salvado el obstáculo, la relación prosperó. Y así se demostró, Fidel Velázquez empleó sus extensas relaciones y apeló a sus amigos y todas sus influencias para consolidar a Pancho en el sindicato de telefonistas, enseñarle o educarlo en esas extrañas artes del sindicalismo mexicano y guiarlo entre las telarañas del poder verdadero de las esferas gubernamentales. En otras palabras, el recio e imperturbable líder nacional cetemista y pilar del sector obrero priista le prodigó atenciones. Lo llevó de la mano como a un hijo de 27 años —el 22 de abril de 1976 Francisco Hernández Juárez estaba a cinco meses de cumplir esa edad— que recién empieza a caminar.

Normalidad mínima violentada

* ¿Acaso el Estado de México no respeta la normatividad aprobada a nivel federal, no le importa romper la normalidad mínima ordenada ni tampoco la Ruta de Mejora?

 

Luis Zamora Calzada

Los Consejos Técnicos Escolares se llevaron a cabo en sedes que reunieron a maestros de varias escuelas y, como lo establecen las guías de trabajo, fueron organizados por horarios rígidos atendiendo su propia normatividad y temática. Las tareas a desarrollar eran las estrictamente contempladas en la llamada Ruta de Mejora, para lograr la normalidad mínima; ruta que por cierto algunos docentes han sugerido se llame “Bruta de Mejora”. Sus razones tendrán.

En los Consejos Técnicos no estaba permitido otro tipo de tareas en el desarrollo de sus jornadas que las estrictamente programadas, sin embargo esto no fue respetado por el sindicato oficial de docentes, el viejo sindicato, como también se le denomina.

Se asegura que con el permiso y visto bueno del secretario de Educación estatal en turno, se les permitió a los representantes sindicales ingresar a las sedes e interrumpir el trabajo programado para hacer proselitismo a su favor menospreciando a los maestros e insultando su inteligencia al asegurarles que lo que son se lo deben a ellos, sin considerar el esfuerzo diario que realizan en las aulas, sus estudios en los diferentes programas de formación docente o su antigüedad, entre muchos elementos que garantiza la Ley del Trabajo.

La perorata difundida llegó a extremos en muchas sedes, como lo acontecido en Ocoyoacac, donde el flamante e irrespetuoso representante del viejo sindicato les pidió a los maestros que no escucharan otras opciones sindicales, el “ombligo laboral” de los ahí reunidos les pertenecía a ellos, que no creyeran en el cuento de la libertad sindical, que “si no está uno con los jefes” nada vale.

Por supuesto, las reacciones no se hicieron esperar, los cuestionamientos de los profesores, que quedaron sin respuesta, les intimidaron y espantaron a tal grado que en dicha sede ocurrió lo inesperado al asegurar, el de la voz oficial sindical, que no vean a otro sindicato, que recuerden que “más vale malo conocido que bueno por conocer”, interiorización que permea en la intimidad cupular de la organización oficial sindical, que en momentos difíciles lo difunden desde su más profundo sentir. Esto, por cierto, despertó sonoras carcajadas que siguieron a su autodescalificación.

Lo urgente es el pronunciamiento del secretario de Educación para que explique por qué los supervisores a su cargo fueron los acompañantes, guías y presentadores de los visitantes sindicales inesperados ante los grupos de trabajo. ¿Acaso el Estado de México no respeta la normatividad aprobada a nivel federal, no le importa romper la normalidad mínima ordenada ni tampoco la Ruta de Mejora? Son preguntas, hay que contestar. 

 

Convicción sindical

 

El viernes 22 de agosto del 2014 se cumplen siete años de existencia del Sindicato Unificado de Maestros y Académicos del Estado de México (SUMAEM), el camino está trazado. En este siglo XXI el sindicalismo independiente no sólo debe retomar su condición innata de defensor de la clase trabajadora, sino reenfocar sus formas de lucha desde el Estado de Derecho y la Ley, manteniendo una posición imprescindible de independencia respecto a la patronal sin que ello signifique buscar confrontación. Tampoco se rehúye a la controversia, asumiendo una actitud y visión de responsabilidad y respeto para con la sociedad a la que se sirve desde la escuela pública.

El SUMAEM es prueba viviente de los avances democráticos en el Estado de Derecho, evidencia fehaciente de que la justicia siempre prevalecerá contra todos los intentos de imposición y represión desde algunas instancias del gobierno y sus titulares, que les cuesta mucho acatar la ley.

La máxima del SUMAEM es el respeto a la legalidad y desde las leyes hemos luchado y triunfado por la libertad e independencia sindical, y seguiremos luchando por la búsqueda de políticas educativas que garanticen el desarrollo de la escuela pública, pero también de las oportunidades para el progreso personal y profesional del docente; por la equidad en el acceso a las oportunidades y la transparencia en la gestión sindical; por la procuración de una calidad de vida digna y satisfactoria para el maestro; por una retribución justa al esfuerzo, la iniciativa y la creatividad de cada profesor, por el bienestar del profesorado y de la sociedad.

El propósito es recuperar para los maestros la posición de referente social, ser conocidos, reconocidos y aceptados como un ejemplo a seguir ejerciendo la libertad de pensar y decidir, convirtiéndonos en los promotores, provocadores y agentes de los cambios sociales. Al frente de los alumnos se contribuye a la construcción de una sociedad libre y democrática porque sólo las mentes libres pueden formar a los hombres y a las mujeres libres que la construirán.

La lucha no ha terminado, seguimos combatiendo con las mismas armas: la ley, la libertad, la voluntad y la legalidad; los derechos de los docentes tienen que ser respetados, las demandas no atendidas deben cumplirse, la igualdad sigue siendo meta, lo mismo que la democracia que como bien social debe practicarse desde las escuelas de educación pública; los maestros, con nuestro trabajo y nuestras ideas debemos recobrar la confianza de la sociedad.

La cerrazón hasta ahora mostrada por las instancias gubernativas no nos desanima, tampoco nos desalienta, se confirma que cada derecho debe defenderse desde la ley.

Hoy somos un sindicato independiente en crecimiento y apegado a derecho, con la responsabilidad legal de promover las modificaciones a las condiciones generales de trabajo, a las leyes, reglamentos, convenios y demás documentos normativos que se firmaron con el Sindicato Único hasta el 2009 y que causan agravios a los maestros. Dada la existencia ahora de dos sindicatos en el magisterio estatal, el despertar del profesorado de un pensamiento de subordinado a la de un trabajador con derechos garantizados en la ley, es una nueva realidad que se constituye ya en el inicio de una transición educativa en el Estado de México.

Por estos principios seguiremos estando en la lucha legal por el logro de nuestras convicciones y el cumplimiento de nuestros compromisos, porque somos una nueva organización de maestros pensantes, propositivos, maestros de los que hoy requieren los padres de familia para sus hijos.

El único compromiso del SUMAEM es con la educación y con la sociedad que nos ha dado la oportunidad de prepararnos para servirles y poner en nuestras manos a los hijos de la nación que ya construyen un futuro más alentador para nuestro país.