Batallas perdidas

* El desplazamiento de La Familia en Toluca y el Valle de México fue posible gracias a que el bastión del sur, con sede en Luvianos, nunca fue molestado por el gobierno mexiquense, desde el sexenio de Arturo Montiel, en 1999. La expansión de La Familia, luego de un proceso de lucha contra los Zetas y de negociación con autoridades y corporaciones policiacas no obedeció tampoco a la casualidad ni a una reacción. Era un plan armado con antelación, que incluía reconocimiento de las zonas, equivalente a un estudio de mercado.

 

Miguel Alvarado

Por años, el cártel del narcotráfico de La Familia Michoacana controló el sur mexiquense luego de pelear por la región contra Los Zetas, convencer a autoridades locales con generosas alianzas y finalmente imponer una ley extraconstitucional en cerca de 23 municipios del Edomex, Guerrero y Michoacán. Luego aparecieron en escena los Caballeros Templarios, a quien Servando Gómez, “La Tuta” y también fundador de La Familia, llevó a controlar Michoacán y su clase política, incluyendo gobernadores y poderes públicos. La capacidad negociadora de Gómez, una especie de publirrelacionista o CEO, pronto colocaron a Los Templarios como el grupo delictivo más poderoso del país, señalado incluso de recibir apoyo de la Federación. En el 2014 la Federación anunciaba que La Familia y los Templarios serían combatidos, después de que civiles armados, Autodefensas, tomaran la seguridad pública en sus manos. La intervención federal pronto definió el rumbo. Todos los líderes de Familia y Templarios fueron apresados o abatidos, excepto “La Tuta”, intocable personaje que lo mismo reparte herencias en Zitácuaro que le exige favores a hijos de gobernadores y los documenta. Videos de él mismo circulan en redes sociales y lo mismo da que los envíen los narcos o provengan de las oficinas del comisionado para la Paz en Michoacán, el mexiquense Alfredo Castillo Cervantes.

Enero del 2014 iniciaba con combates y repliegues de narcos hacia otras entidades desde tierra purépecha. En el Edomex “La Familia”, refugiada en el sur como su bastión principal, experimentaba un cambio en sus relaciones con autoridades, incluidas las militares. Se hizo evidente la presencia de Templarios en Toluca, a pesar del anuncio de Castillo Cervantes sobre su exterminio. El cártel, lejos de huir, se expandía a la tierra del presidente Enrique Peña, a pesar de cambios estatales en altos mandos de seguridad, que a tres meses no han dado ni un solo resultado. La presencia del ejército y la marina es mera decoración, como casi siempre ha sido cuando de la Tierra Caliente se trata.

El proceso de desmantelamiento de un cártel no es cosa menor y es lo que la Familia Michoacana enfrenta. Hay cambios gerenciales y acomodos. Los empleados son los mismos pero otros los jefes.

Mil ochocientos policías cuidaron el encuentro de futbol entre Toluca y la UNAM, pero a la sombra del match, siete policías municipales fueron imputados por secuestradores o nexos con el crimen organizado. Sólo uno ingresó al penal de Almoloya, Alfredo Castillo Romero, jefe de turno de la Región 11 de Seguridad Pública de Toluca.

Luego de que en el 2012 se descubriera que “El M1”, Germán Reyes, ex subdirector de Política Criminal municipal, era además encargado de plaza para el cártel de La Familia en Toluca, apenas sorprende. Al “M1” se le relacionó con 25 ejecuciones.

El “M1” aparece en un video tomado por la PGJEM cuando fue presentado, en enero del 2012, olvidado en los archivos públicos de aquella instancia y repetido en blogs y redes sociales. A pesar de seguir un guión y haber planteado de antemano el cuestionario, aquella entrevista revela de manera simple lo fácil que es para un policía involucrarse con el crimen organizado, voluntariamente o no.

– ¿De dónde eres originario? –pregunta una voz fuera de cuadro.

– De Toluca, Estado de México -responde Germán Reyes, quien porta un chaleco negro, luce barbado y cansado, con señales de no dormir.

– ¿Consumes drogas?

– Sí. Cocaína.

– ¿Para qué organización criminal trabajas?

– Para La Familia Michoacana.

– ¿Qué funciones ilícitas hacías tú?

– En este momento estaba encargado de la distribución de la droga en Nicolás Romero y Atizapán, y tenía que agarrar ahí los municipios aledaños y… alinear a la gente, cumplir cualquier comisión relaciona con armas de fuego, levantones.

– ¿Has trabajado para alguna corporación policiaca?

– Sí, señor.

– ¿Para cuáles?

– Para la PGR, en la Agencia Federal de Investigaciones y para Seguridad Pública municipal en… Toluca. Renuncié porque ya iba a dedicarme de lleno a la Familia Michoacana. Fui comisionado en operaciones especiales. Estuve en casi toda la república mexicana.

– ¿A partir de qué momento te incorporas a la Familia Michoacana?

– … me aborda una persona que, ahora sé, la conocen como Culebra o como Alfa… esteee… él fue el que me hizo la invitación para ingresar…

Luego le preguntan sobre las autoridades que le brindaban protección, a lo cual Germán Reyes responde:

– La policía municipal de… del centro, la de Calimaya y la de Zinacantepec. A los mandos se les pagaba de 8 a 10 mil y a los elementos, 6 mil.

– ¿Cuánto tiempo duraste trabajando para la policía municipal y al mismo tiempo reportando para la Familia Michoacana?

– Aproximadamente un año y medio.

Después preguntan por su jefe inmediato.

– Mi jefe inmediato eraaaa… La Culebra…

– Posteriormente agarran al… y sube Rafita…

– Era una persona que le apodaban Rafita. Después de eso, laaa… el mismo Alfa o Culebra me ofreció empezar a trabajar como operativo… se realizaron levantones de gente para alinearnos y el primer evento en que participé junto con La Culebra fue el levantamiento de un ratero apodado El Pájaro. Después de eso… eeh… La Culebra me mandó también a levantar a una persona, este… de nombreee… eeeh… o lo conocen como Lalo Ríos. Después de ese asunto, eeh… no me… me dieron aproximadamente la cantidad de 70 mil pesos, lo cual se me hizo muy poco. Y yo ya conocía a Rafita, entonces yo le hablé a Rafita y le dije que quería hablar con él para que… esteee… me diera un grupo nada más para mí, para ya no reportarle a La Culebra y me tocara, esteee… una cantidad más… eeeh… más grande de dinero.

– ¿Qué arma de fuego portabas tú?

– Yo portaba un arma Pietro Beretta calibre 9 milímetros.

– ¿Qué eventos desarrollaste?

– El primer evento que se desarrolló en… eeeh… en enero del 2011, me habló Rafita para decirme que fuera con un tal Quico y me dio la instrucción… este… deee… de ejecutarlos y dejarlos con una cartulina alusiva a La Familia Michoacana y dirigida a toda la gente que no se alineara y a los chapulines.

– ¿De qué forma los ejecutaron?

– Se les dio un balazo en la cabeza… esteee… y después de eso… eeeh… fue cuando se dio la ruptura entre El Pony… eeh… Rafita y La Culebra. Y posteriormente en el mes de abril del 2011, que fue cuando conocí a Harry y fue cuando me invitó a trabajar… eeh… ya sin estar trabajando en la policía municipal, me invita a trabajar comooo… esteee… como encargado operativo de la plaza de Toluca. Estuve levantando gente, sobre todo en San Mateo Atenco. Se hablaba con ellos para que compraran esteee… la droga deee… La Familia Michoacana.

– Platícame del grupo de choque…

– Mandaron gente del sur para que formara parte del grupo operativo que iba trabajando en Toluca.

– ¿Cuánto personal tenias a tu cargo, ya?

– Nunca hubo una cifra exacta, pero aproximadamente trece elementos.

– Platícame cómo era tu modo de operación, cómo te movías, qué armas manejabas, vehículos que usabas…

– En todo el municipio de Toluca y sus municipios aledaños… yo los organicé en regiones y a cada región le puse un comandante. A esos comandantes yo les encargué que no permitieran que ningún grupo antagónico de nosotros entrara a esos municipios y que… eeh… checaran toda la droga que se estaba vendiendo para ver si sí era la droga de la empresa, de la Familia Michoacana.

– ¿Qué armas manejabas?

– Eeeh, escuadra… eeeh… pistola 9 milímetros, .38 Súper y .45… aproximadamente ocho… eeeh… AK-47… y si… y como seis u ocho AR-15.

– Posteriormente, ¿qué funciones hiciste?

– De mandar a la gente a que rentara… este… eh… casas pa’ que las pudieran habitar. Se levantó mucha gente en San Mateo, eeeen San Francisco Tlalcilalcalpan, eeeh… de tiradores que no estaban comprando producto de la empresa. Después de Toluca me mandan como supervisor deee… de una persona apodada “El Mata”, el cual estaba trabajando por el municipio, también, de Nicolás Romero y la instrucción era agarrar todos los municipios aledaños…

La policía municipal de Toluca sabía de las actividades del M1 así como también del comandante secuestrador Castillo Romero, a pesar de que la alcaldesa lo niegue y por otro lado afirme que se ha depurado esa corporación. El crimen organizado armó en la ciudad una red intrincada de dependencias policiacas y servidores públicos para garantizar la industria de la droga.

“El Mata”, personaje al que se refiere Germán Reyes, “El M1”, era líder de “La Familia” en Cuautitlán Izcalli, Nicolás Romero y Jilotzingo. Su nombre real es Raymundo Mateo Cruz y fue detenido en enero del 2012, luego de que se le vinculara con el narco y una balacera el bar Zodiaco, en Nicolás Romero y a quien se le achacan 12 asesinatos. “El Mata” reconoce protección de las policías de aquellos municipios, a cuyos elementos pagaba desde 2 mil 500 pesos por servicios

 

Capturas

 

El desmantelamiento de La Familia no es un proceso actual, se ha venido dando desde el 2010. Las avanzadas de aquel cártel han sido desarticuladas pero el narcotráfico no, que permanece intacto en sus operaciones. Otro de los líderes detenidos es “El Beto”, José Luis Silva Soto, también conocido como “El Licenciado”, quien en enero del 2012 transportaba 21 armas de fuego desde Michoacán con destino a Ecatepec, a una casa de seguridad. A “El Beto” se le consideraba lugarteniente y enlace entre células delictivas con actividad en secuestro, extorsión y homicidio. El detenido reveló que La Familia contaba con una pista aérea clandestina en un rancho mexiquense, desde donde trasladaban semanalmente media tonelada de cocaína. A Silva Soto se le imputó un ataque armado contra la sede de la PGR en Texcoco, en el 2011.

“El Pony” era uno de los narcos más escurridizos. José María Chávez Magaña, su nombre real, enfrentó a sus propios compañeros cuando se rebelaron para formar Guerreros Unidos y disputarle la plaza de Luvianos a La Familia. Esto desencadenó una docena de ejecuciones tan sólo entre junio y julio del 2012, en la región calentana, cuando Mario Casarrubias, lugarteniente de “El Pony”, y otro narco apodado “El Bofo” deciden que podían operar la región mejor que su ex jefe. Los enfrentamientos encontraron pronto un balance y Guerreros Unidos pudo hacerse de una zona. Pasarían dos años para que “El Pony”, autor de cerca de 200 asesinatos, fuera detenido en Pénjamo, Guanajuato. Chávez Magaña reveló, entre otras cosas, que sus gastos mensuales ascendían a 12 millones de pesos, entre sobornos y pago de operaciones. A este narco le costó apena tres años en convertirse en el líder estatal de La Familia y en ese tiempo trabajó en Ecatepec, a la sombra de José de Jesús Méndez Vargas, “El Chango Méndez”, otro líder detenido en el 2011.

En la lista de narcotraficantes destaca Johnny Hurtado Olascoaga, “El Mojarro”, a quien se le ubica en el sur del Edomex como jefe de plaza de La Familia, pero también se cree que ha participado en las últimas refriegas contra el ejército en Tlatlaya y algunos municipios de Guerrero. En el 2013 creían haberlo detenido luego de un enfrentamiento en Temascaltepec que dejó 10 muertos y un militar herido en el poblado de San Pedro Tenayac. Luego lo ubicaron en Arcelia, Guerrero, donde su suegro, en ese tiempo director de Tránsito municipal, Mario Uriostegui Pérez, “La Mona”, le ayudaba. El suegro fue abatido junto con otros cuatro funcionarios, relacionados todos con La Familia, cuando el batallón 102 del ejército en Tejupilco les hizo frente. El “Mojarro” era brazo derecho de Leobigildo Arellano Pérez, antiguo jefe de La Familia y a quien se le atribuye la organización de laboratorios en Michoacán y el Estado de México. Detenido en Pénjamo, Guanajuato, a principios de julio del 2014, dejó su cargo al “Mojarro”, a quien se ubica como el nuevo gerente. Las fuerzas federales, incluidos marina y ejército, lo buscan desde el 2012, y saben que es protegido por las autoridades locales, a las que se les investiga en 15 alcaldías. La caza del “Mojarro” se desarrolla en Amatepec y Tlatlaya en el Edomex, y Teloloapan, Apaxtla, Arcelia, Ixcapuzalco y Acapetlahuaya en Guerrero. Los enfrentamientos entre narcos y marina se agudizaron cuando asesinaron al teniente de corbeta, Arturo Uriel Acosta Martínez, en Liberaltepec, Apaxtla. La revista Proceso reporta 400 desplazados en esa región por la violencia.

Leobigildo y “El Mojarro” tenían alianza con otro narco, Rodolfo Paredes Cárdenas, “El Bofo”, quien en el 2011 les dio la espalda y fundó, junto con Mario Casarrubias, ya detenido, en Tierra Caliente, una ramificación de los Guerreros Unidos, quienes hasta la fecha pelean el control del territorio.

Al “Pony” se le ubica como uno de los extorsionadores de los ayuntamientos de Luvianos, principalmente, donde cobraba hasta 500 mil pesos mensuales, según reportes de los propios ciudadanos, durante dos trienios al menos.

En agosto del 2012, Josué Alexis Aguilar Trujillo, “El Kiko” o “El Doble K”, otro jefe de plaza de La Familia, fue capturado junto con su célula. Acusado además por homicidios perpetrados en diferentes colonias de la capital del Edomex, fue rápidamente sustituido por “El Pollo”, Eduardo Gaviño Mercado, a quien se detuvo en un retén portando armas, droga y 86 mil pesos en efectivo, cuando encabezaba un convoy que salía de Almoloya de Juárez rumbo a Toluca. Gaviño controlaba para La Familia los municipios de Metepec, Toluca, Calimaya, San Mateo Atenco, Zinacantepec, Almoloya de Juárez, Lerma y Mexicaltzingo.

En Jaltetenco, Morelos, un ex lugarteniente de los Caballeros Templarios pero también identificado con los cárteles del Golfo y Nueva Generación, fue ejecutado mientras tomaba con sus amigos, a mediados de agosto del 2014, en el poblado de Amayuca, en aquel estado. “El 80” o “El Comandante Jaguar”, como se lo conocía a Noé Bernardo Navarrete Valencia, había sido subdirector de la policía municipal de Cuautitlán Izcalli. “El 80” tenía la misión de recuperar plazas para los del Golfo en el Estado de México.

 

Luvianos en el mapa

 

El desplazamiento de La Familia en Toluca y el Valle de México fue posible gracias a que el bastión del sur, con sede en Luvianos, nunca fue molestado por el gobierno mexiquense, desde el sexenio de Arturo Montiel, en 1999. La expansión de La Familia, luego de un proceso de lucha contra los Zetas y de negociación con autoridades y corporaciones policiacas no obedeció tampoco a la casualidad ni a una reacción. Era un plan armado con antelación, que incluía reconocimiento de las zonas, equivalente a un estudio de mercado, y que el periodista Francisco Cruz recuerda en el libro Tierra Narca:

“Tejupilco, Sultepec, San Simón de Guerrero, Valle de Bravo, Donato Guerra, Zacualpan, Tlatlaya, Amatepec, Ixtapan de la Sal y Luvianos forman la parte correspondiente al Estado de México de lo que se conoce como Tierra Caliente, la cual se completa con municipios colindantes de Guerrero y Michoacán. El descubrimiento mayor de las caravanas que llegaron, presididas por automóviles de gran lujo y camionetas de un costo cada una superior al millón y medio de pesos, no fue el ancestral abandono del gobierno estatal en Toluca, ni el insignificante número de policías contratados por el ayuntamiento para vigilar los setecientos dos kilómetros cuadrados del municipio, ni la presencia esporádica de agentes federales o soldados del Ejército, sino la cercanía a poblaciones igualmente abandonadas, descuidadas y pobres de Guerrero y Michoacán, ya controladas y sometidas por bandas del crimen organizado, en especial narcotraficantes, como Los Valencia del Cártel del Milenio, Los Zetas —ya cimentados—, Los Sierra —que más tarde se integrarían para dar forma a La Familia Michoacana—, Los Castañeda o Los Treinta.

“El control del Triángulo de la Brecha no era ni es un capricho para los cárteles. Para ellos, el esfuerzo vale con todo y sus muertos, porque allí se creó la mayor industria regional para elaborar drogas sintéticas. En las decenas de cocinas michoacanas se produce el ice de mejor calidad, llamado también oro blanco o droga letal. La región también es segura para el tránsito de heroína. Aunque en la mayoría de las áreas marginadas predominan el hambre y el miedo, en la cadena productiva y de distribución Tierra Caliente es una especie de eslabón perdido que incluye amplias zonas para el lavado de dinero, tierra fértil para la siembra de marihuana, amplitud de terrenos para el aterrizaje de aeronaves pequeñas llenas de cocaína, caminos sinuosos que dificultan los operativos militares y policiacos, disponibilidad de personas que pueden ser utilizadas como correos humanos, matones a sueldo o narcomenudistas.

“Por esas razones, por el histórico desdén gubernamental, la pobreza y la cercanía, en 2002 resultaba inevitable que Luvianos se convirtiera en un territorio ambicionado. La avanzada para preparar un ejército de matones se había puesto en marcha en 2000 y 2001. Fue también el tiempo en el que llegaron nuevos y misteriosos personajes.

“Pronto recorrieron los terrosos y a veces casi intransitables caminos en esas caravanas de camionetas y automóviles blindados, sin placas o con placas sobrepuestas de otros estados, con vidrios polarizados y antenas de radiocomunicación.

“Visitaron cada rincón para reconocer caminos rurales. Escoltados siempre por guardaespaldas de corte paramilitar, vestimenta típica de las policías federales y equipados con armas en las que resaltaban los cuernos de chivo AK-47, los rifles AR-15 y el menos conocido, pero igual de efectivo, fusil ligero alemán MP-5 de culata retráctil, llevaban una consigna: “Dinero o muerte”.

“La amenaza de muerte surtió efecto en la población. Todo Luvianos se silenció. Todo el pueblo comprendió cabalmente la naturaleza de los empleadores e inversionistas inmobiliarios recién llegados. La prudencia aconsejó a los luvianenses ver, oír y callar. Sin futuro claro, jóvenes campesinos cambiaron la improductiva labor del campo y el desempleo por un AK-47”.

 

Partes de guerra

 

El primero de agosto un comando mató a Diego Benítez, de 12 años de edad, hijo del locutor de Radio Calentana, Indalecio Benítez, a quien un comando esperaba en su casa. El menor recibió tres tiros y todavía nadie sabe los motivos del ataque, aunque sucedió días después de que 22 personas fueran masacradas, ejecutadas o en combate, por el ejército en el municipio de Tlatlaya, también, en esa región. Indalecio Benítez diría en julio del 2013, durante bloqueos de la carretera Toluca – Altamirano,  en protesta por el levantamiento de 7 personas por parte de la marina mexicana, y por el creciente número de desapariciones, que “de la nada los levantan, uno de ellos señaló que estaba en un cibercafé y así nada más se lo llevaron y al momento de interrogarlos los torturaron”, publicaba el diario El Universal. Benítez era vocero de aquel movimiento de protesta.

Ahora, dos semanas después del atentado, no hay un solo detenido pero sí un nuevo caso.  Benito Jaimes Alpízar, presidente del PRD en Luvianos, fue levantado el 13 de agosto, un día después de la misa celebrada en recuerdo del niño Benítez y también de que el presidente de México, Enrique Peña, acudiera a Atlacomulco con su plana mayor para festejar un aniversario de Isidro Fabela, fundador del grupo político al que pertenece el Ejecutivo. “Coincidencia que la estatua de Isidro Fabela fuera inaugurada el año en que yo nací”, diría jocoso el presidente, en una frase que recorrió después las redes sociales.

Peña también estuvo en Nanchititla, meses antes, en la inauguración de una base militar. El secuestro ocurre un día después, además, de que el gobernador mexiquense Eruviel Ávila afirmara que el ejército y la policía tomarían el control de 13 municipios sureños. Benítez fue síndico municipal el trienio anterior en Luvianos y era uno de los representantes oficiales del ex alcalde Zeferino Cabrera Mondragón, también secuestrado hace dos meses, aunque liberado después. En noviembre del 2012 el actual alcalde de Luvianos, José Benítez, también sufría un atentado, cuando pasaba por el emblemático poblado de Caja de Agua, escenario de enfrentamientos entre cárteles y cuyas matanzas superan más de 150 muertos. Un día después fueron detenidos 10 integrantes de La Familia que participaron en ese ataque. Otro alcalde que sufrió secuestro fue Santos Cabrera, ex edil de Otzoloapan, a quien sus plagiarios lo instruyeron para que el mismo funcionario  consiguiera su propio rescate, en una modalidad que se aplica frecuentemente en la región.

“Serán mil 187 elementos, tanto de las fuerzas federales como estatales, los que se estarán incorporando a este operativo especial la región sur del estado y en la región de Valle de Bravo, así como 292 vehículos y dos helicópteros que estarán patrullando permanentemente en esta zona”, anunciaba Eruviel Ávila. Las respuestas, un día después, fueron tres secuestros a motociclistas que circulaban carreteras secundarias en Valle de Bravo.

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