La hermandad

* La guerra michoacana entre narcotraficantes, autodefensas y autoridades rebasa ya los límites del Estado de México. Zitácuaro y Huetamo, municipios fronterizos, están ligados de manera directa con Valle de Bravo, el primero; y con la Tierra Caliente mexiquense, el segundo. Zitácuaro fue una de las puntas de lanza desde donde los cárteles se propusieron entrar en el Edomex, hacia la zona sur de la entidad y la capital, Toluca, Zitácuaro está a menos de una hora de Valle de Bravo, principal destino turístico y también una de las sedes de capos en los últimos años.

Miguel Alvarado

La relación entre el Edomex y Michoacán es compleja pero natural y se desarrolla en diferentes ámbitos, entre ellos el político y el empresarial, aunque también el crimen organizado comparte territorios y recursos. Políticos michoacanos han trabajado en la tierra del presidente Enrique Peña y viceversa. Pero el narcoestado en el que se han convertido Michoacán y parte del Edomex ubica estas relaciones en una nueva plataforma que cambia hasta las fronteras políticas oficiales para crear un territorio amorfo donde los nexos de estas familias de poder con el narco determinan una estructura que opera a la sombra de los gobiernos, aunque amparada por ellos. Existe desde hace años y su supervivencia está relacionada con el control de regiones consideradas como productoras de droga, usadas como bodegas y puentes. Entre Michoacán y el Edomex existe una zona intermedia, “tierra de nadie” que hace mucho está fuera de control.

La guerra michoacana entre narcotraficantes, autodefensas y autoridades rebasa ya los límites del Estado de México. Zitácuaro y Huetamo, municipios fronterizos, están ligados de manera directa con Valle de Bravo, el primero; y con la Tierra Caliente mexiquense, el segundo. Zitácuaro fue una de las puntas de lanza desde donde los cárteles se propusieron entrar en el Edomex, hacia la zona sur de la entidad y la capital, Toluca, Zitácuaro está a menos de una hora de Valle de Bravo, principal destino turístico y también una de las sedes de capos en los últimos años. Actualmente, Valle de Bravo está bajo vigilancia militar, poco efectiva cuando en menos de un mes se han registrado hasta seis secuestros. La policía municipal ha sido desactivada y la población no cuenta con seguridad pública. El pretexto oficial es que los gendarmes se hallan en capacitación o en evaluaciones de confianza. Hasta el 21 de agosto, el gobierno mexiquense anunciaba la detención de 12 secuestradores en menos de 8 días, y señalaba orondo que “aún faltan más”. Y Huetamo, a unas tres horas de Amatepec, es históricamente un territorio donde se siembra mariguana, que se reparte al país por tierras mexiquenses.

La presencia del narcotraficante Servando Gómez, “La Tuta” en videos donde se reúne con políticos y empresarios en Michoacán confirma la participación del sector gubernamental, obligado o no, con las actividades de los cárteles del narco, primero La Familia Michoacana y luego Los Caballeros Templarios, fundados por el mismo criminal y señalado de obtener protección hasta de instancias federales. Una de esas filmaciones ha propiciado la detención del hijo del ex gobernador michoacano, Fausto Vallejo, y su posterior encarcelamiento en el penal de Almoloya, en el Estado de México. Junto con Rodrigo Vallejo también fue exhibida la alcaldesa de Huetamo, Dalia Santana, acusada de homicidio y de entregar 14 millones de pesos a la delincuencia. Otra alcaldesa, Salma Karrum, de Pátzcuaro, fue grabada en reuniones con “El Tony”, lugarteniente de “La Tuta”, pidiéndole ayuda para esclarecer el asesinato de uno de sus yernos y castigar a los responsables. También en Zitácuaro, a hora y media de la capital del Estado de México, “La Tuta” fungió como notario para repartir una herencia a la familia Estefan Abouchard luego de la muerte de uno de sus miembros, el empresario Luis Miguel Estefan, conocido también como “Maico”, un ex aspirante a una diputación por el Partido Verde en 1993 y dueño del hotel Monarca Inn. Era también familiar político del ex senador Ascención Orihuela, delegado del PRI en el Estado de México durante la administración de Arturo Montiel Rojas, en 1999, y uno de los operadores políticos más importantes en Michoacán para Enrique Peña Nieto y su grupo político.

“Maico” era una figura pública en Zitácuaro, pero casi nada comparado con Ascención Orihuela, uno de los aspirantes a la gubernatura por Michoacán que luego se le otorgó a Vallejo y también uno de los sucesores naturales de ese mismo político, al renunciar al cargo.

“La Tuta”, en papel de notario, dispone, por ejemplo que el hotel Monarca, uno de los más conocidos de esa región, sea entregado a los hermanos de Luis Miguel, llamados Guillermo y Salvador. “La Tuta” le pone a aquel inmueble un valor de 15 millones de pesos, aunque en el 2001 Estefan había intentado venderlo por 4.4 millones de dólares.

Luis Miguel Estefan fue candidato a diputado en el 2003 por su región, postulado por el Partido Verde Ecologista. En aquella campaña tenía como suplente a Lorenzo Sesmas Ortega, quien en años posteriores ocuparía el cargo de coordinador regional de ese partido y aspiraría en el 2011 a una diputación local. En el video, “La Tuta” aparece en un patio al aire libre, rodeado de bancas metálicas de color azul. Allí, junto con otras cuatro personas, los deudos de Estefan, determina el destino de las propiedades y otra persona se encarga de tomar cada uno de los rostros de los participantes, mientras “La Tuta” los menciona. Al término del reparto, el narcotraficante les ha dejado claro a los deudos que les cobrará 3 millones de pesos, que saldrán de la misma herencia.

La historia de los Orihuela ha estado salpicada de escándalos políticos desde el 2008, cuando el joven Juan Antonio Ixtláhuac Orihuela ganó la alcaldía de Zitácuaro, pero luego fue detenido, por casi un año, junto con otros 30 funcionarios michoacanos en el 2009, por relaciones con el crimen organizado, que en el caso de Ixtláhuac no pudieron comprobarse, a fin de cuentas. Salió tan bien librado fue reinstalado en el 2010 y en el 2012 fue llamado por Fausto Vallejo para integrarse a su equipo de trabajo como coordinador de Atención Ciudadana, en Morelia.

Los hijos de Ascención Orihuela son Eduardo Orihuela Estefan, diputado local por Zitácuaro, y Juan Carlos Orihuela Tello, también diputado del PRI. Ascención Orihuela, actualmente en el extranjero, ha negado que los Estefan Abouchard sean sus parientes políticos. Pero este hombre está casado con Carmela Estefan Colín, media hermana del empresario fallecido. Según la agencia de noticias Quadratín, la relación más fuerte en este narcovideo se encuentra con Fernando Orihuela Carmona, tío del senador Orihuela Bárcenas y líder estatal del PRI a finales de los años noventa. Fernando es el notario 134 de Michoacán, con oficinas en Morelia y en el 2001 era coordinador de campaña del candidato priista a la gubernatura de Michoacán, Alfredo Anaya Gudiño. Fernando tiene un hijo, Luis Miguel Orihuela Estefan, quien trabajó junto con él en esa campaña. A mediados de octubre de aquel año, los dos Orihuela se accidentaron cuando viajaban por la carretera de Ecuandureo. En ese percance fallecería el secretario de Fernando, Salvador Munguía. El ahora notario tiene otro hijo, Fernando Orihuela Estefan.

Desde el 2003 las autoridades militares sabían de los nexos entre políticos y narcos en Michoacán y señalaban a dos colaboradores de Víctor Tinoco Rubí (1996-2002), ex gobernador priista de aquel estado y oriundo de Zitácuaro. Los implicados con el cártel del Milenio eran “José Antonio y Eduardo García Torres, secretario de Gobierno y procurador de Michoacán”, escribió el semanario Proceso en agosto del 2003, y presuntamente participaron en lavado de dinero proveniente del narco, junto con ese ex gobernador, a quien apenas el 19 de agosto del 2014 se le entregó la presa Junta Nacional Americana en Zitácuaro, con el comisionado por la Paz como testigo, el mexiquense Alfredo Castillo.

El documento dice que “desde el arribo del actual gobierno encabezado por Víctor Manuel Tinoco Rubí, el nombramiento de procurador de Justicia recayó en Jorge Eduardo García Torres, quien hasta este momento (2000) fungía como tal; al ser nombrado Héctor Terán Huerta como nuevo procurador se empieza a destapar la verdadera actividad que realizaban el procurador y sus asesores.

“Desde el inicio de la gestión de García Torres se le ha caracterizado como núcleo de corrupción y órgano de mafia; acusados públicamente todos sus colaboradores; que desde su ingreso con este gobierno, a la Procuraduría se le acusa de tener nexos tanto con el crimen organizado como con el narcotráfico.

“Prueba de ello son los decomisos de diferentes vehículos de reciente modelo, como Windstar, Explorer, Grand Cherokee, Venture, entre otros, los cuales se encuentran remarcados, ‘doblados’ y con reportes a la vista de robo, mismos que no han sido devueltos a sus respectivos dueños o aseguradoras, ocultándolos en diferentes lotes de esta ciudad (Santa María, Ocolusen, La Soledad e Independencia, entre otros), a la espera de tres meses para realizar un remate interno, como marca la ley, beneficiando a deshuesaderos, como el ubicado a la salida a Salamanca, propiedad de Fernando Orihuela Carmona –ex presidente del Comité Directivo Estatal del PRI–, actual coordinador de campaña del priista Alfredo Anaya Gudiño”.

Los militares explican que en ese 2000 “dichos vehículos se encuentran estacionados y separados en dos o tres bloques, marcados con letras y números, localizados algunos en la parte posterior de la Procuraduría, sobre las canchas de básquet y corralón.

“Algunos de estos vehículos se han utilizados para diferentes objetivos, tanto de trabajo como delictivos, o como parte del equipo de avanzada en la campaña del senador Antonio García Torres, y del actual candidato Alfredo Anaya Gudiño.

“Los vehículos también se les ha proporcionado a diferentes periodistas (Ignacio Roque Madriz, El Universal; Raúl Puente, Ovaciones; Elíseo Caballero, Televisa, etcétera), y estatales (Isaac Reyes, familia Palomino, Lino Hernández Gachí, Francisco García Davish, etcétera); los vehículos son asignados con resguardo de la Procuraduría o de la Oficialía Mayor y firmado por las áreas administrativas, bajo órdenes del propio Eduardo García Torres o del oficial mayor Fausto Vallejo Figueroa (actual alcalde priista de Morelia), para que no sean molestados”.

“…es importante mencionar que existen vehículos consignados como BMW, Mercedes, Lincoln, entre otros, que son resguardados y utilizados sólo por funcionarios de gobierno, entre los que se encuentran Francisco Corona Núñez, de Secodam; Raymundo González, de personal; Guillermo Guzmán Fuentes (ex delegado del Infonavit y ex candidato a diputado por el PRI); el propio Antonio, y Arturo (magistrado en Edomex y hermano mayor) y Eduardo García Torres, así como sus hijos, entre otros”. En ese año el cártel de Juárez controlaba Zitácuaro y Huetamo.

El ex alcalde Orihuela

Juan Antonio Ixtláhuac Orihuela era un apasionado del deporte. Siempre quiso hacer carrera en el futbol pero supo desde un principio sus limitaciones. Decidió entonces vivir los partidos de otra manera e intentó con alguna fortuna narrar los partidos del Monarcas-Zitácuaro, conjunto profesional de aquella zona que tenía en sus filas al portero Federico Vilar, actualmente en el Atlas de la primera división. Con 15 años de edad, Ixtláhuac parecía haber encontrado su razón de ser. Trabajó luego para la oficina del comentarista Raúl Orvañanos en 1998 y coordinó alguna oficina en la Segunda División Profesional pero en el 2003, según narra el periodista Diego Osorno, entró de lleno en la política, cobrando en el PRI mexiquense.

El equipo de futbol era propiedad del hermano de Ascención, Ignacio Orihuela, tío de Juan Antonio y cacique máximo de aquella región, dueño entre otros negocios, de la distribuidora de Volkswagen y General Motors, además de todas las gasolineras de aquel municipio.

En el 2008 los comerciantes de Zitácuaro se despertaron con la noticia de que el cártel de La Familia era dueña de la plaza y cobraba por la seguridad de quienes tenían negocios. Hasta 20 mil pesos al mes debían pagar los dueños de las tiendas y medianos comercios a esa organización, que además daba protección a particulares, convirtiéndose en algunos casos en defensores de la población pues asumía las funciones que ninguna policía del país está dispuesta a realizar.

Era del dominio público que La Familia se había infiltrado en el ayuntamiento de Zitácuaro y que trabajaba en la administración de Ixtláhuac, quien procuraba, obligado o no, protección y empleo para algunos de los relacionados con el cártel. Ixtláhuac sabía que se la jugaba al relacionarse con el narco. Otros niveles del ayuntamiento estaban también infiltrados, los cuales pagaban hasta 200 mil pesos y algunas instituciones más, como la clínica del ISSSTE, donde se comenzó a contratar gente relacionada con La Familia.

Los orígenes

Ixtláhuac es sobrino de Ascensión Orihuela Bárcena, diputado federal del PRI, senador y operador político en la administración de Arturo Montiel. Ixtláhuac estudió en la Universidad Iberoamericana y presumió siempre su cercanía con el sobrino de Montiel, el actual presidente de México, por lo que en Michoacán se le conocía como el Enrique Peña purépecha. De 33 años de edad, fue diputado a los 24, luego de haber trabajado en el PRI del Edomex. Allí fue colocado como asesor por su propio tío con ayuda de Miguel Sámano, en ese entonces secretario particular del mismo Montiel, recuerda el diario Alfa. La familia de Ixtláhuac estaba inscrita en la nómina del gobierno mexiquense pues allí se encontraba Rocío González Orihuela, su prima hermana, ex directora del Programa de Apoyo a Migrantes y hoy en la Secretaría de Organización del PRI mexiquense.

“Tal era su proximidad al grupo que detenta hoy el poder en la entidad, que recibió financiamiento para la campaña política que lo llevó a la alcaldía de Zitácuaro. El encargado de llevarle el dinero que salía de Toluca fue nada menos que el diputado federal con licencia y candidato a diputado local, Jesús Alcántara. No sólo eso, también se le apoyó con un grupo de operadores electorales”, escribe Alfa en referencia a los nexos mexiquenses del alcalde detenido.

Antonio Ixtláhuac estudió la preparatoria en la escuela Melchor Ocampo. Le gustaban los gallos y bebía moderadamente, recuerdan sus antiguos compañeros de salón. Tenía una gran amistad con su primo, Juan Carlos Orihuela, apodado “El Pollo”. En general, es un apellido conocido en Zitácuaro por el impulso que le dieron al deporte y al comercio pero nadie niega que sus colaboradores políticos estaban involucrados en actividades poco claras y mantenían contacto con Tuzantla y Huetamo, en la región de Tierra Caliente y reconocidos como bastiones de grupos de narco.

Pronto, Ixtláhuac fue detenido y sometido a investigación, en el 2009, junto con un puñado de alcaldes y funcionarios michoacanos. Según Ascensión Orihuela, la detención de su sobrino obedeció a que el gobierno federal de Felipe Calderón quería involucrar a altos funcionarios del Estado de México, sobre todo de Atlacomulco y que detrás hay además una intención de venganza, pues impulsaba una investigación contra Miguel Ángel Jiménez, ex director de la Lotería Nacional.

Ascensión o “Chon”, como se le conoce en su círculo político se reunía constantemente con secretarios de los gobiernos de Montiel y Peña y era común encontrarlo comiendo en los restoranes de la ciudad. La detención de Ixtláhuac sirvió para desactivar sus intenciones de competir también por la gubernatura.

Los Orihuela, con todo el poder político que tienen, no han podido evitar episodios grotescos relacionados con ellos. Así, en el 2006 aparecieron dos cabezas humanas en Zitácuaro, las cuales fueron enviadas Ascensión e Ignacio. A mediados de agosto del 2012, “Chon” Orihuela era captado a bordo de un auto Porche Panamera modelo 2010 con placas SMT 47 34, que hace dos años costaba unos 130 mil dólares. Después, “Chon” dijo al diario Reforma que se trataba de “un auto como cualquier otro”. En abril del 2014, “Chon” Orihuela festejó la boda de su hijo Eduardo, a quien el círculos michoacanos se le apoda “Bebesaurio”, con más de mil asistentes y cuyo invitado principal fue el senador Emilio Gamboa. En esa misma fiesta estuvo el todavía gobernador de Michoacán, Fausto Vallejo.

Las narco-relaciones entre la clase política michoacana y la del Edomex se profundizaron en el 2014 cuando llegó a gobernar, prácticamente, aquel estado, el procurador mexiquense Alfredo Castillo, quien asegura haber limpiado de Templarios y Familia, aunque no ha podido capturar a “La Tuta”.  

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