El Barco Ebrio

*

El gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila, visita todos los espacios televisivos, sobre todo los que se trasmiten por cable, para explicar sus logros en los tres años que lleva al frente de la entidad más poblada del país. Ávila no se tienta el corazón para exhibir obra pública, programas sociales, apoyos educativos y otras lindezas que por otra parte tienen etiquetados sus presupuestos. Esto es, que existe de antemano dinero que debe ejercerse sí o sí. Pero Ávila sólo cumple en ese sentido. Todo esto, que Ávila realiza desde la más diligente de las formas, también ocupa todo su tiempo y no ha podido explicar la matanza de Tlatlaya, entre otros pendientes.

 

*

Sí, ya se sabe que es a la PGR la instancia a la que le toca investigar la muerte de las 22 personas que ha dado la vuelta al mundo, ha llegado a la oficina de Barak Obama y ha generado posicionamientos hasta de la ONU. Ávila se ha deslindado fácilmente de aquel sur al que no puede, ni siquiera, enviar despensas porque los cárteles lo han convertido en un territorio intransitable a lo largo de los años, todo con la ayuda de las propias autoridades.

 

*

Ávila ha guardado silencio, que ya ni siquiera es prudente a estas alturas, lo mismo que su equipo de trabajo. Que renuncie el procurador estatal, Alejandro Jaime Gómez Sánchez, no detendrá la violencia generada en el Edomex y en la que se involucra a las fuerzas armadas y policiales. Tlatlaya es el Atenco de Eruviel Ávila, su propio Acteal, su muy particular epidemia de ébola, su Zona Cero y su efecto se hará mayor incluso a pesar de que decida fijar una posición más allá de su silencio.

 

*

Metepec es uno de los municipios más boyantes. Allí se desarrollan enormes fraccionamientos y su economía es superior a la de Toluca, capital mexiquense. Pueblo Mágico por decreto pero también por méritos propios, también tiene su lado oscuro. En Izcalli I, una de las colonias populares de aquel municipio, los vecinos han detectado una actividad extraña y peligrosa. A raíz de la denuncia de un niño, la alerta ha escalado cualquier proporción y toma tintes de escándalo. El niño en cuestión había desaparecido de su hogar. Ausente por días, se daba por hecho que estaba secuestrado. Semanas después regresó a su casa por su propio pie y con evidencias innegables de haber sido violado. La historia del menor fue espeluznante. Secuestrado, efectivamente, a las puertas de su escuela, fue llevado a una casa de seguridad en Izcalli I, donde lo drogaron para que participara en filmes pornográficos donde era obligado a mantener relaciones sexuales con adultos y otros infantes. Él pudo escapar y a pesar de proporcionar la dirección de la casa aquella, la policía de Metepec y la estatal respondieron de la misma forma. “Más vale que ahí le dejen”, dijeron a los padres. “Confórmense con que el niño haya regresado a su casa. No podemos hacer nada”. ¿Qué está pasando en Izcalli I? ¿A quiénes protegen las autoridades? Hasta el momento sólo hay silencio pero la historia está por ser develada. Mientras, a Eruviel Ávila y otros gobernadores se les entregan reconocimientos por su incansable “Lucha Contra la Trata de Personas”. Hasta el Piojo Herrera acudió como invitado.

 

*

Al margen de la población de a pie, han comenzado las campañas anticipadas en ese municipio de quienes aspiran por la alcaldía, todavía administrada por la prima-hermana del presidente de México, Enrique Peña. Carolina Monroy, priista y esposa del subsecretario federal de Desarrollo Social, Ernesto Nemer, quiere que su partido siga en el poder y para tal cosa impulsa desde ya al diputado local David López, hijo de David Epifanio López Gutiérrez, Coordinador de Comunicación Social de la Presidencia de Peña y aspirante de piedra a la gubernatura de Sinaloa, de donde es originario. El padre encabeza el grupo político conocido como Chilorio Power y está de plácemes con la idea de que su vástago pueda ganar una elección. El hijo ya fue alcalde interino de Metepec pero quiere serlo con todas las de la ley y desde hace semanas patrocina cualquier actividad social en el municipio, desde Quince Años hasta reuniones con líderes regionales. El PRI va con todo y va por todo. David López tendrá como rival poderos al petista Oscar González, ex alcalde de Metepec y quien pretende una alianza entre su partido, el PRD y de una vez el PAN. Ellos no necesitan de la suerte para ganar. Ni siquiera de las campañas políticas.

 

*

Lectores de esta columna, preocupados por el país de cabeza que ya tenemos, envían los siguientes comentarios: “Ya lo sabe usted de antemano, ahora la tal Anayanssi Moreno (conductora de TV Mexiquense y regidora en el municipio de Lerma, a 20 minutos de Toluca), sigue con un bodrio llamado “Porque soy mujer” y pasó a estar inscrita en la nómina del gobierno del Estado de México al ser electa, mediante un proceso democrático y cristaLINO (como) segunda regidora del municipio de Lerma. Se siguen yendo a pique tanto TV Mexiquense como la democracia del país”.

*

El indignado lector tiene razón. Y es que Moreno ha sido señalada por usar influencias directamente desde la Presidencia de la República, donde la relacionan políticamente, por ahora, con el ex secretario particular de Enrique Peña cuando era gobernador de la entidad, Erwin Lino Zárate, quien actualmente trabaja en la Secretaría Particular del Presidente. Realiza prácticamente las mismas funciones pero con un salario mejorado y con mucho, muchísimo más poder. Lino, como le dicen sus amistades, ha apoyado desde siempre la carrera actoral de Moreno, quien hace pocos años consiguió que el diario El Universal la nombrara una de las personalidades del periodismo más influyentes del Estado de México, aunque para ello se obviara que ese oficio es prácticamente inexistente en una entidad que generalmente calla y lo hace generosamente. Moreno es guapa, joven y sin compromisos, excepto los que tiene con su amigo Lino. Su programa, es verdad, es tan bueno como los avances de la señorita Laura en el Canal de las Estrellas.

 

*

El otro comentario dice lo siguiente: “Es de cuño corriente que se invisibilice la inseguridad hacia el ciudadano común, el de a pie, el que no tiene voz; pero si se organiza y la levanta, entonces, en pro de mantener la calma porfiriana, aparecen las huestes represoras de los ediles mexiquenses y sus fieros guardianes… y se acomodan la normatividad a su gusto, a su conveniencia… existen seres infrahumanos sueltos por territorio mexiquense con permiso, ya sea por acción u omisión, de las autoridades de despojar, amedrentar y acallar a la población. Toluca es un buen ejemplo”.

Totalmente de acuerdo.

Servidos.

Cueste lo que cueste

* “En febrero de 1980, Vanguardia Revolucionaria hizo público lo que en verdad pensaba de los maestros que no se sometían a la dictadura de Carlos Jonguitud. Durante la presentación de su informe como secretario general saliente en Chetumal, José Luis Andrade Ibarra, hizo un análisis de la disidencia: “Enanos celosos de la estatura de Jonguitud. […] Fracasados que no tuvieron el cariño de los padres y que por eso llegan a traicionar e intrigar. […] Seres malformados (…) ciegos de poder (que) continuarán enfrentando emboscadas. […] Durdo con ellos, que no nos detengan las consecuencias”. Y el 13 de noviembre de 1981, el brazo derecho de Jonguitud, su protegida la maestra Elba Esther Gordillo Morales, sentenció: “Los pararemos cueste lo que cueste, a costa de lo que sea”. Esa fue la forma de hacer política sindical”, escribe el periodista Francisco Cruz Jiménez en el libro Los Amos de la Mafia Sindical, editado por Planeta en el 2013.

 

Francisco Cruz Jiménez

A decir verdad, después de aniquilar a los lombardistas y comunistas insertos en el gremio, Robles Martínez se sentó cómodamente a instalar su maximato, Con el apoyo de los gobiernos de Ávila Camacho, Ruiz Cortines y Adolfo López Mateos, tuvo la fuerza suficiente para manejar a los maestros durante 21 años. Después de controlar a Sánchez Vite —conocido como el gángster sindical—, impuso como líderes magisteriales a Enrique W. Sánchez, Alfonso Lozano Bernal, Alberto Larios Gaytán, Édgar Robledo Santiago, Félix Vallejo Martínez y Carlos Olmos Sánchez.

Así, de ser un sindicato como cualquier otro, el SNTE se transformó en un engranaje político-electoral, una escuela perfecta para forjar traidores. De esto último son ejemplo cristalino los casos de Carlos Jonguitud Barrios, Elba Esther Gordillo Morales y Juan Díaz de la Torre, quienes fueron apoyados e impuestos en y por los gobiernos priistas. Maestro rural, el ascenso de “Don Carlos”— como se le llamaba al interior del gremio— comenzó en la década de los años cincuenta cuando fue nombrado secretario particular de Manuel Sánchez Vite (1952-1955), posteriormente ostentó los cargos de secretario de Organización y de Acción Social del Comité Ejecutivo Nacional del PRI (1970- 1976), director del ISSSTE (1976- 1980), gobernador de San Luis Potosí (1979-1985), líder del SNTE (1972-1989) y senador por su natal San Luis Potosí (1988.1991).

No obstante, se toma a la década de los años sesenta como el tiempo clave en el que Jonguitud, exhibiendo aires y formas de superioridad, inició su despegue definitivo, pues empezó a hacerle sombra a su jefe Sánchez Vite—secretario general del sindicato, comandado por Jesús Robles Martínez— a través de un movimiento magisterial que seguía todas sus órdenes al pie de la letra y que pronto se reveló como un grupo de choque para enfrentar a la disidencia magisterial. A través de esta organización, Jonguitud acaparó el poder necesario que el sindicato le otorgara un número cada vez más creciente de plazas magisteriales, hacer nombramientos y obtener cargos políticos; siempre dentro de la institucionalidad priista y bajo las órdenes superiores del Presidente de la República.

La sagacidad para forjar su trayectoria dentro del SNTE hizo que el entonces presidente Luis Echeverría Álvarez lo considerara como su candidato para quitarle el liderazgo sindical a Jesús Robles Martínez y Manuel Sánchez Vite. Echeverría no se anduvo por las ramas. La noche del 22 de septiembre de 1972 ofreció todo su respaldo para que Jonguitud, su hombre de confianza Eloy Benavides Salinas, y sus golpeadores tomaran en forma violenta la sede del sindicato en la ciudad de México, desconocieran a la dirigencia formal y convocaran, de inmediato, a un Congreso Nacional Extraordinario, en el que Benavides, el títere aceptado por la Presidencia de la República, fue elegido secretario general, en sustitución del líder formal: Carlos Olmos Sánchez.

Gerardo Peláez lo reseñó en 1989 en su estudio Historia de Vanguardia Revolucionaria grupo dominante del SNTE: “El 23 de septiembre de 1972, los televidentes, radioescuchas y lectores de diarios se encontraron con una noticia fuera de lo común: el edificio del SNTE había sido ocupado, la noche anterior, por representantes de la ‘apertura democrática’ que ajustaban cuentas con los emisarios del pasado,  de acuerdo con el lenguaje usado en el sexenio echeverrista. De esta manera, el viejo y anquilosado dominio de Jesús Robles Martínez sobre el gigantesco sindicato magisterial fue golpeado contundentemente y destruido al poco tiempo”.

El Frente Magisterial Independiente tenía su visión y Peláez la hizo pública: “El único cambio efectivo es, sin duda, el que ahora nuestro sindicato sea encabezado por Carlos Jonguitud, un lumpen proletario, un desclasado, un pistolero con título de profesor dispuesto a hacer prevalecer sus puntos de vista a como ‘dé lugar’, augurando para el SNTE el resurgimiento del pistolerismo, al estilo de 1956, cuando él apedreaba y lanzaba cohetes y cubetadas de aguas contra los maestros que protestábamos contra las traiciones de los dirigentes sindicales”

En síntesis, Jonguitud encabezaba una camarilla de viejos líderes charros que se habían hecho de poder a la sombra protectora de Manuel Sánchez Vite, el socio de Robles Martínez. Pero el grupo de le salió de control. Una semana más tarde, una llamada de la Presidencia de la República bastó para que el Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje reconociera al Comité Ejecutivo Nacional encabezado por los golpistas. A principios del año siguiente, 1973, Carlos Jonguitud asumió formalmente el poder y fue elegido secretario general en un congreso que se efectuó en La Paz, Baja California Sur y en el que no tuvieron acceso la oposición ni maestros que identificados como roblistas o roblesmartinista. Sólo incondicionales.

Allí, en un hotel de La Paz, la nueva dirigencia del SNTE ya sin roblistas dio a conocer la Declaración de La Paz, que más tarde se adoptaría como declaración de principios del llamado Movimiento 22 de Septiembre, que en agosto de 1974 daría forma a Vanguardia Revolucionaria, el poderoso grupo operativo que se encargaría de controlar a los maestros para garantizar el liderazgo moral vitalicio de Jonguitud en el SNTE. Lo de la declaración de principios era un mero decir, porque el lema real de los jonguitudistas tenía otras connotaciones: comprar más conciencias a menor precio. Astuto como era, a Jonguitudno le costó trabajo adaptarse a la política echeverrista y mover los hilos del sindicato a favor del partido. Con esa habilidad se ganó el respaldo del sucesor de Echeverría: José López Portillo, el autollamado “último Presidente de la Revolución”.

Una vez en el camino del poder, no tardó en convertirse en el nuevo cacique del SNTE y seguir con la línea de autoritarismo y represión que había iniciado Robles Martínez para abatir la inconformidad de la disidencia. En este ajuste de “criterios”, varios fueron los docentes que perdieron la vida, ejecutados con arma de fuego. Entre ellos destacan los casos de Misael Núñez Acosta (1981), en el Estado de México; Pedro Palma (1981), en Hidalgo; Celso Wenceslao López Díaz (1987), en Chiapas. Del asesinato o desaparición de maestros democráticos o disidentes en aquella época hay registro de, por lo menos, 152, pero la represión, hostigamiento y persecución a través de Vanguardia Revolucionaria se extendió a los estados de Hidalgo, Oaxaca, Puebla, Guerrero, Chihuahua, Morelos, Chiapas y Michoacán.

En febrero de 1980, Vanguardia Revolucionaria hizo público lo que en verdad pensaba de los maestros que no se sometían a la dictadura de Jonguitud. Durante la presentación de su informe como secretario general saliente en Chetumal, José Luis Andrade Ibarra, hizo un análisis de la disidencia: “Enanos celosos de la estatura de Jonguitud. […] Fracasados que no tuvieron el cariño de los padres y que por eso llegan a traicionar e intrigar. […] Seres malformados (…) ciegos de poder (que) continuarán enfrentando emboscadas. […] Durdo con ellos, que no nos detengan las consecuencias”. Y el 13 de noviembre de 1981, el brazo derecho de Jonguitud, su protegida la maestra Elba Esther Gordillo Morales, sentenció: “Los pararemos cueste lo que cueste, a costa de lo que sea”. Esa fue la forma de hacer política sindical.

Barbaridades

* “Es recomendable no dejar tareas, los pobres niños se cansan, porque además ya no juegan y recuerden que al día siguiente tienen que asistir a clases nuevamente con ustedes…”.

 

Luis Zamora Calzada

El viernes 26 de septiembre se suspendieron las clases en educación básica. La razón, el desarrollo del primer Consejo Técnico Escolar en su fase ordinaria titulada: “La ruta de mejora escolar, una decisión colectiva para el aprendizaje”, sesión que, como las otras, no brindó elementos para transformaciones reales a la docencia, que continúa con indicadores tradicionales, intocables hasta ahora en la mayoría de las aulas.

En referencia a las desarrolladas en las escuelas primarias, la indicación para el aumento de la gran carga administrativa es notoria ante la orden de integración de una libreta de reportes, obligatoria por maestro y que constituye, según los administradores, la “prueba fehaciente” de que llevan a cabo la reforma.

Registrarán actividades de lectura, escritura, matemáticas; diversos rubros que son “para asistir regular y puntualmente a la escuela, para incorporarse a las actividades de aprendizaje, para relacionarse con otros alumnos y/o con la comunidad escolar”, entre otros.

Del cumplimiento de lo anterior se reduce el tiempo del trabajo escolar, la información administrativa que se exige nada tiene que ver con el asunto netamente pedagógico, mucho menos con la docencia o los objetos mentales que van construyendo los alumnos, relacionados a contenidos curriculares.

En otro orden de tareas, se distribuyó un libro llamado “Desafíos matemáticos para el maestro”, limitado a uno por grado y no uno por maestro, incluso en algunos lugares no fue distribuido a pesar de ser uno de los puntos a tratar en el Consejo Técnico.

Ante la falta de material, en muchas escuelas el directivo sugirió una planeación colectiva. La pregunta inmediata de los docentes fue en qué tiempos, si fuera en el laboral, se dejarían solos a los alumnos, y que ante algún incidente quién sería el responsable.

El extremo se dio con sugerencias de participantes de los Centros de Maestros, que acudieron como especialistas a los Consejos Técnicos, algunas de sus aportaciones son dignas de no tomarse en cuenta y para muestra el siguiente:

“Es recomendable no dejar tareas, los pobres niños se cansan, porque además ya no juegan y recuerden que al día siguiente tienen que asistir a clases nuevamente con ustedes…”.

Qué lejos, pero verdaderamente qué lejos queda esta afirmación de un sistema educativo como es el japonés. Seguramente quienes lo sustentan dirán que “estamos en México”.

 

Acciones aisladas

 

El 2 de octubre se evoca una “acción aislada” que culminó con la masacre de estudiantes; a 46 años de los hechos, el Comité del 68 sigue exigiendo castigo para los responsables de las atrocidades cometidas a todas luces violentando la ley, que toda autoridad está obligada a cumplir y hacer cumplir, lo que no ocurrió, razón por la que no se olvida el referente social.

Otra lamentable “acción aislada” salió a la luz pública, ocurrida el 30 de junio del 2014, con la muerte de veintidós civiles a manos del ejército, sin juicio alguno, alegando un enfrentamiento, que niegan los especialistas, acorde a toda la información publicada y conocida la semana pasada, lo que constituye por sí sola otra violación a la ley, con la inminente pretensión de sancionar como una simple indisciplina militar en 8 de los participantes detenidos.

La atrocidad de la muerte de tres estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa, efectuada el viernes 26 de septiembre por la noche, de manos de policías municipales y supuestos pistoleros, quienes persiguieron, según se cuenta, a todo aquel que tuviera apariencia de estudiante y todo por la estúpida interpretación del presidente municipal, de que irían “a hacer desmadres” en el informe de la presidenta del DIF municipal, su esposa, lo que seguramente constituye otra “acción aislada” violatorio de la ley.

El 22 de febrero de 1913, pasadas las diez de la noche, ocurrió otra “acción aislada”. Madero y Pino Suárez, conducidos a una penitenciaria, recibieron entre doce y catorce balazos, un mayor del ejército consumaba el crimen de dos grandes hombres sin juicio alguno, sin tribunal de por medio, violando la ley, por supuesto, sin castigo a los responsables.

No tardarán en querer definir las “acciones aisladas” como otro problema cultural, no son culpables los hombres que las comenten, es inherente a lo cotidiano, a lo aceptado por la sociedad.

Indudablemente lo anterior es falso, es necesario conocer el Estado de Derecho para provocar su ejercicio, que todo ciudadano está obligado a hacer cumplir, iniciando la búsqueda de sanciones al administrador que no cumpla. Para ello es necesario volver a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, lo que constituye un verdadero asunto de educación entre los mexicanos.

Fantasmas en el museo

* “Me he quedado aquí en la noche, pero con la luz encendida porque espantan. Un día que yo me quedé aquí, me tocaron. Yo pensé que era la muchacha que me traía café y le dije “pásale”, pero nadie me contestó Luego me tocaron en otra puerta y esta vez sí era la muchacha con el café. Le dije que por qué no me había hecho caso. Pero me dijo que nadie había ido, más que ella, y yo soy la única que está en el taller, en el Museo. Entonces, ¿quién me tocó? Quién sabe. Porque cuando me he quedado aquí, en la noche, me quedo con la luz encendida, por las recochinas dudas”, recordaba en el 2009 a este semanario Luis Nishizawa, el pintor mexiquense más reconocido y que murió el 29 de septiembre del 2014.

 

Miguel Alvarado

– ¿Qué significa la pintura en su vida?

– Desde pequeño dibuja los principios de la lluvia con un palo. Ya mayor, me gustó la pintura y desde entonces hasta hoy sigo pintando. Uno va cambiando de acuerdo con lo que uno va haciendo. Le pone uno más azul, más verde.

– ¿Hacía dónde derivó su trabajo?

– Generalmente he dibujado con tinta china, pero eso lo he tomado de la pintura japonesa, con mucho agua, muy aguados, nada más de un color, negro. También he hecho con colores, pero en formatos grandes.

– ¿Recuerda el premio que le otorgó el Imperio Japonés?

– Yo soy Premio Nacional, el premio más alto que da México a un artista y el Japón me considera hijo predilecto, por ser pintor, porque me conocen, han visto mis cosas y ellos propusieron eso. El premio es el hecho de salir, no es el metal, ni nada. No a todos les dan. Pero el más alto, que yo considero, es el Premio Nacional que me dieron… me lo dio el presidente Zedillo.

– ¿Recuerda algunas publicaciones que hicieron por sus 90 años de vida?

– Tengo varios libros, sobre todo uno donde está la mayor parte de mis pinturas. Hay otro donde están los dibujos, pero el libro de pinturas ha recorrido varios países del mundo.

– ¿Conoce el libro “Enhilando Recuerdos”, de Guadalupe Cárdenas?

– Me entrevistó como tres veces y ella después hizo la selección, porque cuando a uno lo entrevistan, uno se explaya y dice lo que uno quiere, pero para un libro se hace un compendio, una cosa así… suave. Me entrevistó hace como cinco años. El libro me parece bien. El artista, por más sencillo que sea, siempre prefiere que alguien lo tome en cuenta.

– ¿En qué momento se encuentra la pintura mexicana?

– La pintura mexicana… sobre todo los jóvenes, tienen una influencia de la pintura norteamericana, pero otros pintores, que son los que yo prefiero, son aquellos que toman el arte por el arte y han hecho una obra interesante olvidándose de las influencias.

– ¿Es difícil ser pintor ahora?

– Bueno, el pintor nace, con eso digo todo.

– ¿Es difícil vivir de la pintura?

– Afortunadamente yo soy maestro de la Universidad y doy clase allí de técnicas, y de eso vivo.

– ¿A quiénes considera los tres mejores pintores mexicanos?

– Pues cuáles son, porque no me acuerdo en este momento… ah, Benjamín Domínguez. Arturo Rivera, también… es que yo he tenido tantos alumnos… Ismael Guardado…

– ¿Qué significa compartir un taller con los jóvenes?

– Desde siempre en mi taller, me hablan los de la UNAM para que los reciba, pero procuro limitar, porque pierdo el tiempo… en el sentido de lo que yo hago. Prefiero mandarlos para acá (Toluca) porque aquí tengo más tiempo.

– ¿Vive algunos días en el Museo Nishizawa?

– Me he quedado aquí en la noche, pero con la luz encendida porque espantan. Un día que yo me quedé aquí, me tocaron. Yo pensé que era la muchacha que me traía café y le dije “pásale”, pero nadie me contestó Luego me tocaron en otra puerta y esta vez sí era la muchacha con el café. Le dije que por qué no me había hecho caso. Pero me dijo que nadie había ido, más que ella, y yo soy la única que está en el taller, en el Museo. Entonces, ¿quién me tocó? Quién sabe. Porque cuando me he quedado aquí, en la noche, me quedo con la luz encendida, por las recochinas dudas. Pero también había una mujer que trabajaba aquí y un día la espantaron. Ya no quería venir, pero la entrevisté y le pregunté qué había pasado. Me dijo que nada le habían hecho, pero que sintió que alguien la estaba viendo. Dijo que había un joven vestido de monje, muy guapo, que se sonreía con ella. Yo dije: pues es el Quintín (pintor toluqueño). Es que los espantos son según las circunstancias…

– ¿Cuál es el momento que más recuerda de su niñez?

– Mi padre tenía un pequeño rancho con vacas y todo. Y cuando llovía yo, con una vara, dibujaba, trataba de dibujar una vaca o un caballo, porque para mí los caballos… porque teníamos un caballo muy fino, que casi era como un hombre. Por ejemplo, mi hermano, para montar al caballo… él se agachaba… pero cuando mi padre lo quería montar, se ponía brioso. Y después, cuando nos venimos a México, el caballo lo vendió mi padre a una hacienda y cuando veníamos a tomar el tren, vi al caballo con otro caballo, con una yegua, en el cerro. Y yo dije, bueno, siquiera ya tiene su compañero, porque el caballo nos quería mucho.

– ¿Qué recuerdo tiene de su padre?

– Él fue un hombre… un judoka… y siempre me habló de las hazañas de los guerreros en Japón. Todas las mañanas me hablaba. Entonces yo conocí primero, antes de ir al Japón, lo conocí a través de mi padre.

– ¿Cuál fue la primera impresión que se llevó de Japón?

– Al llegar el avión, vi el Fuji, y era una tarde preciosa. Más tarde, ya estando ahí, un día dije: voy a subir el Fuji. Empecé a subirlo, pero llegué a una altura donde había rocas muy grandes y dije: como tiembla mucho en Japón, tiembla orita y me mata, porque me aplasta una roca.

– ¿Qué lugares le han impresionado más?

– Cuando yo me casé, le dije a mi esposa que tenía para comprarle una casa o que nos íbamos de viaje y me dijo: vámonos de viaje. Entonces viajé durante un año por todo el mundo. Y claro, a donde viajé varias veces, que me ha gustado mucho, es Francia.

– ¿Por qué Francia?

– Yo tenía una alumna, una señora grande, que cuando estuve en Francia me llevó por todos lados. Y esa señora tenía un conocido que era arquitecto, también muy famoso, que era ministro. Me decía: mira, Luis, a la una te espero en mi despacho. Iba y tomábamos y café. Luego me decía que se iba porque tenía un puesto muy importante, pero a las siete te espero en la casa. A las siete, su señora había una cena para la familia.

– ¿Cómo es hoy un día en la vida de Luis Nishizawa?

–  Me levanto a las siete y media, invariablemente. Procuro que mi esposa me dé mi desayuno y después me meto a mi taller. A la una, una y media, me llaman para ir a comer. Después de la comida, descanso otra media hora, me levanto y sigo trabajando hasta las 11 ó 12. Para mí el tiempo no existe porque lo que yo hago requiere mucho tiempo.

– ¿En qué trabaja ahora?

– Estoy haciendo una serie de cuadros chicos para mis hijos, porque como no les voy a dejar dinero, les voy a dejar obra.

– Si no hubiera sido pintor, ¿qué habría escogido?

– No sé. Porque siempre desde niño quise ser artista, pintor.

Cuestionan al secretario ejecutivo del Sistema Estatal de Seguridad Pública

Miguel Ángel Alvarado

Editor general

Semanario Nuestro Tiempo

PRESENTE

Las cifras de incidencia de delictiva, asaltos a bancos que se han presentado en este último mes (septiembre), homicidios, robo a transeúntes, femenicidios, ejecuciones, violaciones a los derechos humanos, y un sinnúmero interminable de quejas ciudadanas que exigen justicia. Una situación que nuevamente pone en tela de juicio el actuar de nuestras autoridades, quienes hacen alarde de las acciones de gobierno encaminadas al bienestar de los mexiquenses. ¿Quiénes son ellos? ¿Quiénes son aquellos quienes se afanan en abanderar las causas sociales de un sector al cual no pertenecen? Dígame usted, una Laura Barrera, diputada federal; un David López, diputado local Distrito XXXV; Carolina Monroy, presidenta municipal de Metepec; un Ernesto Nemer Álvarez en la Secretaría de Desarrollo Social del gobierno federal y muchos otros más, que son parte de un grupo político de clase acomodada. ¿Qué compromiso tienen ellos con la clase trabajadora? ¿Realmente representan a la ama de casa, al obrero, al desempleado, al campesino? ¡No, señores! Todos sabemos que en la política y en el gobierno todo son favores pagados entre los que ostentan el poder. Porque ante la carencia de capacidad, de talento, de compromiso, el salvoconducto es ser hijo de… tal es el caso de quien hoy ocupa el cargo de secretario ejecutivo del Sistema Estatal de Seguridad Pública, quien como servidor público ha pasado sin pena ni gloria, Jaime Efraín Hernández González, ex presidente municipal de Metepec por imposición y, obvio, hijo de un ex presidente municipal, quien sin ser un experto en temas de seguridad como lo marcan los requisitos de la Ley de Seguridad, fue puesto en este cargo, y que es secreto a voces y muchos coinciden en que tal parece que le queda muy grande el puesto.

Se ha allegado de un séquito de  gente sin experiencia que, en el afán de ostentarse en su pequeño poder que éste mismo les ha otorgado sin medida, no les ha importado pisotear la dignidad los servidores públicos allí adscritos.

Se menciona a Chava, quien por todo lo alto grita que tiene toda la venia del Secretario Ejecutivo y no le ha importado lastimar la dignidad de sus trabajadores. Ante esto, Jaime Efraín, ¿qué acciones ha tomado? Lugar al que llega Salvador, lugar en el que hace alarde de su poder.

Sin duda alguna, Efraín debería preocuparse más por tomar en serio las riendas de su cargo y ser más selectivo y cuidar a su personal. Recuerde, secretario ejecutivo, ¡es su imagen! Porque tal parece que ser parte del Secretariado Ejecutivo es ser un juego de poses, de vanidad y de hacer como que se hace ante la ausencia de un buen liderazgo. En los pasillos, fuera y dentro del Secretariado Ejecutivo, se suele murmurar de una falta de unidad, de identidad, de cercanía; es de todos sabido que al interior hay fracturas. Jaime no ha podido hacer un frente y posicionarse entre los servidores públicos; para todos, él es un punto y aparte.

En sus instalaciones da una imagen de desorden, de irresponsabilidad y existe mucho ausentismo; todos van, todos vienen. Eso da pie a pensar de que se trata de gente recomendada, qué importa si se tiene o no talento, capacidad, entusiasmo por hacer las cosas bien. Aquí, de lo que se trata es de pagar favores políticos. Sería muy interesante que Contraloría echara un vistazo, habrá algo más que se tenga qué saber, ¿o hay alguna instrucción?

Jaime Efraín es político o, mejor dicho, intenta a jugar a ser político; le gusta hacer presencia en los 125 municipios del estado. ¿Acaso soñará con ser candidato a gobernador? Todas las aspiraciones son válidas, solo que a él le faltan años luz para que logre estar a la altura de un buen candidato.

A casi a dos años que el Secretariado Ejecutivo fuera creado como tal, ¿qué nos puede informar Efraín? ¿Qué tan buen trabajo viene desempeñando? ¿El secretario general de Gobierno tomará las acciones pertinentes para hacer un cambio y poner a la cabeza a gente con experiencia y que tome con responsabilidad su cargo? Retamos al Mtro. Manzur a hacer una evaluación de desempeño a Jaime Efraín. ¿Podrá más la amistad que los une? La moneda está en el aire, señoras y señores.

ATENTAMENTE

José Emilio Flores

Glosa para el olvido

* Aunque se adelantó que la glosa se haría bajo un nuevo formato, en realidad se usó el de siempre, es decir una participación de los funcionarios para exponer los resultados de la gestión estatal en cada uno de sus rubros, y dos más para responder a las preguntas de los diputados. Por parte de los diputados dos rondas para preguntas y cuestionamientos varios con la participación de un diputado por cada partido político.

Jorge Hernández

Con la misma urgencia y ausencia de debate que ha caracterizado la aprobación de prácticamente la totalidad de iniciativas de reformas legales o nuevas leyes recibidas durante dos años de gestión, la LVIII Legislatura del Estado de México dio cuenta del “análisis” y calificación del Tercer Informe de gobierno de Eruviel Ávila Villegas, ejercicio pomposamente conocido como “glosa”.

Tal como fue anunciado, comparecieron ante comisiones legislativas los secretarios de  Seguridad Ciudadana, Agua y Obra Pública, Comunicaciones, Desarrollo Social, Salud y Educación, además del procurador. También asistieron como “chaperones” el secretario general de Gobierno, José Sergio Manzur Quiroga y el de Finanzas, Erasto Martínez, quienes al final de cuentas sí tuvieron participaciones.

Aunque se adelantó que la glosa se haría bajo un nuevo formato, en realidad se usó el de siempre, es decir una participación de los funcionarios para exponer los resultados de la gestión estatal en cada uno de sus rubros, y dos más para responder a las preguntas de los diputados. Por parte de los diputados dos rondas para preguntas y cuestionamientos varios con la participación de un diputado por cada partido político.

La novedad estuvo en que las comparecencias fueron dobles, es decir, dos funcionarios en cada una. Iniciaron la jornada el procurador Alejandro Gómez Sánchez junto con el secretario de Seguridad Ciudadana, Damián Canales Mena, bajo la mirada vigilante de Manzur Quiroga.

Como en años anteriores, los tiempos fueron marcados pero no respetados. Se asignaron 10 minutos de exposición a los funcionarios, mientras que los legisladores tres minutos en cada participación. Ninguno respetó este tiempo, unos y otros se tomaron hasta veinte minutos por intervención, de tal manera que las comparecencias se tomaron hasta cinco horas cada una. El ejercicio, que empezó alrededor de la una y media de la tarde, terminó poco antes de la medianoche.

Como cabía esperar, una glosa bajo estas condiciones no podía ser ni profunda ni objetiva ni fundada. Prevalecieron las improvisaciones, las reiteraciones, las declaraciones al paso, las acusaciones coyunturales, las ingenuidades, las lamentaciones, los reconocimientos obligados, las nuevas promesas y renovados compromisos pero nada más. Y al final sólo se dieron por cumplidas dando a entender que con ellas se daba por atendida la glosa, el “análisis” del informe.

El único momento que pudo trascender fue cuando el secretario Damián Canales ofreció su renuncia si en un plazo determinado no lograba los resultados esperados. Le tomó la palabra el petista Óscar González, quién le pidió ponerlo (por escrito), aunque al final no insistió.

De Eruviel y otros demonios

* Aparece Eruviel Ávila en el centro de un círculo muy rojo, quizás alfombra o efecto televisivo, en un escenario adaptado para que hable de pie, ante un público heterogéneo, iluminado por una azul fosforescencia que apenas permite distinguir ese interior como una fábrica automotriz. A Eruviel eso no le importa. Ha cumplido tres años administrando la heredad presidencial, la nación chiquita de Peña Nieto y debería responder. El juego de la comparecencia pública ya ni siquiera es perverso. Sólo TV Mexiquense trasmite aquel hecho y, por lo que se observa, se trata de un programa pregrabado por lo que el mandatario se conduce desde el desparpajo, con el desenfado de quien cursa por el terreno de lo cumplido pero con creces, sin contrapesos.

Miguel Alvarado

I

Todavía no lo alcanza la denominación de progreso. Por eso es un campo de flores amarillas, moradas y rosas sin fin crecidas entre los cultivos y terrenos bardeados a medias, que aún no han sido vendidos y donde luego habrá otra clase de plantas, éstas de concreto, diseñadas por manos alarifes copiadoras de fachadas, reproductoras ergonómicas a la buena de dios. Porque el progreso para San Pablo Autopan, un pueblo de Toluca a 15 minutos del centro de la capital mexiquense, siempre estará relacionado con el ecosistema de las castas y el mestizaje toluqueño que impone, incluso por las buenas, una dirección, formas definidas aunque impropias.

II

El pueblo reproduce desde la abstracción de miles de casas, edificios, calles trazadas por una mano desatinada, servicios apenas suficientes, siempre pensados a futuro desde el ahora destructor. Autopan, pueblo otomí, no necesita 30 millones de pesos “para dignificar el mercado de la colonia Aviación”, que anuncia la alcaldía como una de sus magnas obras y que hasta la fecha es sólo un hato de intenciones deschavetadas porque ese tianguis, que funciona sólo los viernes de cada semana, es regenteado por el narcomenudeo en un tercio de sus instalaciones. Detrás de aquella plaza las castas emergen, palpables en su latinoamericana luminiscencia y prueban, a su manera, que el abismo social en México es tan insondable como las razones que lo hacen posible. Allí, por ejemplo, pueden convivir sin enojarse las propiedades de la familia Manzur, uno de cuyos integrantes es José Manzur, actual secretario de Gobierno en el Edomex y docto postulante para suceder como mandatario a Eruviel Ávila. También, de la nada, crece la casona blanca y fantasmal del diputado local priista Fernando Zamora, un antiguo líder sindical del magisterio, figura única al frente de 80 mil profesores y que luego cabalgó en solitario, llanero de bajo perfil, por cargos populares que terminaron por encumbrarlo aunque nada más en lo económico. Es aceptado que ayuda a los vecinos. Que pavimenta la calle. Que se ocupa de drenajes y acerbos eléctricos y vela por la seguridad en la cuadra aunque no puede abarcar mucho y se limita al territorio que su casa implica. Así todos, incluso él, estarán satisfechos. Esos políticos cuya riqueza no alcanzan a disimular en la Nación Peña Nieto escogieron Autopan porque un día los ejidos serán valorados de otra manera. Allá, en esa extensión tornasolada, campesina pero fragmento también de una ciudad que desde ahora se declara perdida, habrá un estadio de futbol de primer mundo, una red vial que reduce cualquier distancia a precios razonables, pagaderos en casetas de peaje y transporte público y, en fin, una hilera filosa de centros comerciales que sustituirán al comercio local.

Fernando Zamora y José Manzur viven tranquilos, tutankamónicos porque han cumplido sus deberes, dado a sus familias, disfrutado y pagado por vivir como eligieron. Más allá de los muros donde habitan se dibuja otro México, aterrizado como por casualidad en la colonia Aviación.

Otro México. Así, luvianizado.

III

Sucede que llueve y las calles de Autopan se reducen, espejeadas en la suma del fragmento, a trazos determinados desde un principio por la primera casa levantada al estilo Toluca y que sustituye de golpe el barro ancestral por ladrillos o los convenientes materiales prefabricados. Uno busca, dicen allí, la seguridad de los montes o la cercanía de los ríos. Nada de eso existe pero sí laderas, verdes como jamás un cerro han visto los ojos. Y entre el polvo que se mete por la ventanillas del auto, endomingado y soleado después del agua, se desenrolla como una serpiente el asentamiento de El Canal, una calle larga de 7 kilómetros o más que un decreto municipal la ha convertido en colonia. No hay nada, sólo casas seriadas a lo largo del barrial, a lo largo del cerro, que en sus faldas cobija las flores, una estación de gas, veredas que aparcan al término de un auto listo para la chatarra.

La entrada a El Canal está pavimentada en los primeros 100 metros. Después todo es polvo, los cultivos ordenados, como dicen los creyentes, sobre la uña de dios o el dedo de Tezcatlipoca, Nuestro Señor el Desollado señalando algo, como se ve en la iglesia del pueblo, donde un cristo negro –ése puro, ése reverenciado- es la transubstanciación del hijo trino. Pero ese espejo que humea no alcanza para reflejar el caserío desordenado. Nada es más simple que una hilera de casas. No son las mansiones al estilo Manzur ni existen puertas de 7 metros de altura como le gustan a Fernando Zamora. El pobre le copia al rico pero siempre pervive la escala humana. Las que destacan lo hacen porque su pequeñez de castillo o fortaleza no alcanza para mayores reducciones o ridículos. Humanas, sí, pero barrocas con torres innecesarias para el sol o puertas semi-redondas que se deben pasar agachado. Apenas se trazan proyectos de tiendas, una peluquería, una tintorería, dos misceláneas, una de vinos y licores. Aquí no hay espacio para el Oxxo, no por ahora. En ese Canal el cerro verdea entre algunos árboles, incluso cuando los muertos comenzaron a aparecer, en septiembre del 2014.

IV

No quieren que vean que son invisibles.

Mientras Servando Gómez “La Tuta”, gobierna Michoacán apuntalado con asesorías desde la Federación, en Autopan la realidad es miserable a veces, como cuando se cuentan los cadáveres porque en dos años, al menos, han desaparecido 20 personas. Las dos últimas regresaron hace días, pero son las que más se recordarán porque no volvieron solas ni tampoco completas. Llegaron, nadie sabe cómo, a la calle larguísima de El Canal y allí los hallaron los que trabajan temprano.

Un joven. Jorge. Otros dicen que Pedro. Otros que no tiene nombre. Porque nadie sabe, ni la policía ni cuando llega la ambulancia, cuando recoge el cuerpo. La realidad es lo que es en esos dos metros que ocupa el cuerpo de Jorge o Pedro, porque tiene los brazos estirados, los zapatos fuera del pie, como anunciando algo, porque alguien los aventó. Jorge o Pedro no tiene nombre, nadie lo conoce, nadie quiere o lo puede identificar. Apareció a principios de septiembre del 2014 tirado, al pie del cerro ése y fue hasta que un vecino lo movió para ver si estaba vivo que se dieron cuenta de que esa muerte era algo más que alguien allí. Porque nada más darle vuelta apareció el charco oscuro de la sangre como una gelatina. Y nada más darle vuelta algo salió de su cuerpo, vestido, eso sí, pero con la camisa abierta. Despeinado, hinchado, Jorge o Pedro presentaba una herida en el pecho, una irónica abierta como en canal y desde allí un relleno de papel periódico, anticlimático menaje de anuncios y noticias hecho pelotas para rellenar el hueco de una carne ya absurda porque nada había dentro. Algo faltaba pero no una nota.

“Gracias”, decía la nota. Gracias por los órganos, pues. Sí, le faltan, dijeron los de la ambulancia, “pero no sabemos cuáles”.

Entre el papel periódico algunos billetes también aparecieron, hechos bolas y pues ya secos, firmes gracias a la sangre que se coaguló durante horas.

Todos son jóvenes, esos 20 desaparecidos.

Arriba, por el cerro, como que sí, como que las nubes se erizan.

V

Huichochitlán es uno de los 17 puntos en Toluca donde se consume más drogas, según estudios del Centro de Integración Juvenil municipal. Esas drogas son la mota, la coca, las metanfetaminas y los inhalables.

“Ven, vamos a caminar”, le dijeron a la joven que estaba recluida en un centro de desintoxicación en ese pueblo. Ella no quería estar y había amenazado con escaparse. Aunque para ella ya no, siempre existirá alguien, algunos que deban ejercer de muros, puertas encadenadas. En San Cristóbal observa los ladrillos, la arañada pared y piensa que afuera estaría mejor, escuchando incluso los cohetes, lo que supone libertad cada quince de septiembre.

– No quiero ir a caminar, pero me voy a ir.

Los custodios entonces la molieron a golpes, para que no se fuera. Luego tiraron el cuerpo al canal de aguas negras, donde fue hallada días después porque los perros ladraban, histerizados por el olor.

Ella tenía cafés los ojos, la boca abierta como una iglesia.

VI

Esta vez un árbol es usado para amarrar un cuerpo. Allí permanece días hasta que los animales lo localizan. El hombre tampoco tiene nombre y también le faltan las entrañas. Al ejecutado le extirparon algunos órganos y lo rellenaron con piedras. Los homicidas intentan ser educados y en la misiva que pende del cuerpo se puede leer “gracias por cooperar. Nosotros lo necesitábamos más que tú”.

No hay dinero esta vez y sólo los de El Canal constatan el levantamiento. Oficiales de la Secretaría de Seguridad Ciudadana dicen -sólo eso- que “lo del tráfico de órganos está bien duro”. En el Edomex aumentaron 14 por ciento las ejecuciones en tres años. Uno cree que sería un fracaso de las políticas públicas del gobierno de Eruviel Ávila pero no es así. La seguridad, al menos la pública, nunca ha estado en la agenda del gobernador priista, a quien ahora guiñan con la posibilidad de una campaña para las elecciones presidenciales, dentro de algunos años. La constante promesa de abatir los índices jamás se ha cumplido. Una mujer hallada en un canal de aguas negras y dos jóvenes sin órganos no cambiará nada porque su valor, para el gobierno, radicaba en el voto y el pago de impuestos. Muertos, a menos de que se incluyan en el padrón electoral, son polvo de cualquier denominación.

IX

Aparece Eruviel Ávila en el centro de un círculo muy rojo, quizás alfombra o efecto televisivo, en un escenario adaptado para que hable de pie, ante un público heterogéneo, iluminado por una azul fosforescencia que apenas permite distinguir ese interior como una fábrica automotriz. A Eruviel eso no le importa. Ha cumplido tres años administrando la heredad presidencial, la nación chiquita de Peña Nieto y debería responder. El juego de la comparecencia pública ya ni siquiera es perverso. Sólo TV Mexiquense trasmite aquel hecho y, por lo que se observa, se trata de un programa pregrabado por lo que el mandatario se conduce desde el desparpajo, con el desenfado de quien cursa por el terreno de lo cumplido pero con creces, sin contrapesos. Al mismo tiempo, las redes sociales se llenan de halagos y parabienes. Ávila, porque piensa en grande, renta aplausos desde la web.

El público, al que se hace pasar por espontáneo, aparece convenientemente disfrazado. El auditorio de Eruviel es una pasarela cosplay donde niñas disfrazadas de escolares conviven frente a tipos con cascos de obrero, operarios bien comidos de máquinas de última generación que lo mismo pueden ser ingenieros en plan de irse a trabajar nada más terminado aquel aquelarre o pacientes expertos en el arte de la caravana. Allí están las chicas de la tercera edad, los profesores, los burócratas, las castas, pues, en las que un gobierno como el de Eruviel fundamenta su administración: reúne indígenas, criollos, mestizos, rubios, morenos, niños, mujeres, hombres para convivir en la definición de la individualidad. Los mismos pero distintos: escuchados, aplaudidos, representantes de 15 millones de habitantes.

Nadie tiene derecho a réplica. Nadie se mueve, sólo aplauden, agitan sus manos.

El gobernador luce impecable. No tiene un solo titubeo. Su memoria es elefantiásica y los datos brotan de él como un Google, Fire Fox de carne y hueso y aborda los temas más escabrosos desde su mesianato. Se adelanta. Tiene la respuesta a preguntas que no le podrán hacer en este falso vivo de su Tercer Informe.

De pronto Tlatlaya y sus 22 ejecutados luce lejano, alquimia mediática en la tierra prometida de Ávila Villegas donde sólo caben los parques públicos y robóticos avances en medicina, guardianes de la clase media, quizás menos; donde el aeropuerto es amplia carretera para un supermundo que apenas él mismo se imagina; donde Atenco no existe o lo hace de otra manera, más esclavo pero feliz, somatizado entre la turbosina y los lagos artificiales.

Actor, el Ejecutivo domina su pequeño círculo rojo, de no más de un metro de diámetro y parece que es él quien opera las cámaras, que giran a voluntad siempre apuntando a la cara del señor. Acaricia con su voz de ex diputado pero también amenaza como sólo un estadista puede hacerlo.

Y es que la inseguridad es el tema fundamental y señala, con la precisión de un cirujano, que los delitos de alto impacto han bajado 18 por ciento. Ese gesto de Tercer Mundo, de categórica seguridad de pepenador, lo obliga a recoger los restos que su propia administración ha barrido y ocultado debajo ni siquiera de la alfombra: “pero no estoy satisfecho”, dice como al azar y se estrecha las manos él mismo, a falta de que incluso ni él crea lo pronunciado mientras gira la cabeza hacia la cámara, emperejilado, y su bien peinado cabello reluzca como en un comercial del mejor de los champús.

“Pero no estoy satisfecho” suena a demasiado, incluso para la Televisión Mexiquense cuyo programa con mayor rating tiene que ver con videos de música ranchera y banda norteña: dos puntos, equivalente a los infomerciales de Televisa o TV Azteca.

Pero no está satisfecho, remata casi homérico, sonriendo de oreja a oreja: “y a los delincuentes les digo que vamos por ustedes”.

Ávila se habrá enterado de su pifia demasiado tarde. El resto de la velada es puro show, video-adornos, selecta participación ciudadana, los lugares comunes. ¿Qué se cree Eruviel? ¿Un conductor de Televisa?

A los delincuentes les digo que vamos por ustedes.

Por ustedes o por ellos, no importa demasiado. Es el Tercer Informe de Gobierno.