Incongruencias

* Los eventos que programó la Dirección General de Educación Básica no concuerdan con la supuesta planeación “construida” en los consejos técnicos escolares,  determinada de otra supuesta normalidad mínima y una ruta de mejora, que no se observa en beneficio del mandato constitucional de educación de calidad.

 

Luis Zamora Calzada

Resultan incomprensibles las determinaciones de la Dirección General de Educación Básica contenidas en la circular 179/DGEB/2014, de fecha 30 de julio del año en curso, al ser contrarias a los lineamientos planteados en la circular 167, que ordenó el desarrollo de “…el Plan y Programas de Estudio 2011 para la Educación Básica…”, al establecer las conmemoraciones de fechas especiales, concursos y eventos que restan tiempo para el desarrollo de la tira curricular determinada en los niveles educativos correspondientes.

Señala el deber de “realizar en todas las escuelas la difusión de las fechas, concursos y eventos con operatividad obligatoria”, con el respectivo informe que se requiere mensualmente,  lo que por sí sólo constituye un grave problema que aqueja a la escuela pública, informes que a la fecha se desconoce si se leen y cuál es su aportación real en la administración educativa.

El documento incluye un listado de 36 concursos y eventos cuestionables, con escasas posibilidades de aportación a los planes y programas, destacando los siguientes:

Tercera Semana de Salud.

Semana Estatal de Salud Mental.

Semana Nacional de la Alimentación.

Día Mundial del Lavado de Manos.

Semana Nacional de Vacunación Antirrábica Canina y Felina.

Prevención del Cáncer en los Niños.

Prevención del Cáncer en la Mujer

Campaña Navideña para la Moderación del Consumo de Bebidas Alcohólicas.

Semana Nacional de Información Compartiendo Esfuerzos.

Primera Semana Nacional de Salud.

Día Internacional del Condón.

Día Nacional del Desafío.

Temporada de Calor (cólera).

Los eventos no concuerdan con la supuesta planeación “construida” en los consejos técnicos escolares,  determinada de otra supuesta normalidad mínima y una ruta de mejora, que no se observa en beneficio del mandato constitucional de educación de calidad.

A todas luces es detectable la urgente necesidad de los administradores de educación básica, del conocimiento de forma y fondo de los planes y programas que rigen los niveles de preescolar, primarias y secundarias para crear las condiciones que permitan garantizar su puesta en marcha en los niveles mencionados y evitar improvisaciones que alteran el diseño curricular, que contempla entre otras las temática enlistadas en la circular 179.

 

Tutoría

 

La convocatoria está dirigida a “…docentes y técnicos docentes a participar en el proceso de selección para desempeñar funciones de tutoría al personal docente y técnico docente de nuevo ingreso en Educación Básica, ciclo escolar 2014–2015, con vigencia hasta el fin del ciclo escolar 2015–2016”.

Se define la tutoría como una actividad adicional a las labores de docentes y técnicos docentes y se concibe como un movimiento lateral; el documento denominado “Marco General para la Organización y el Funcionamiento de la Asesoría Técnico Pedagógica Temporal con Funciones de Tutoría”, establece que es un derecho de los nuevos maestros de educación básica recibirla durante un periodo de dos años, con el propósito de fortalecer sus capacidades, conocimientos y competencias profesionales.

Concretamente, establece que son las “acciones y servicios que tienen la finalidad de contribuir a mejorar la calidad de la educación, mediante el apoyo y el acompañamiento a Directivos, Docentes y Técnico Docentes, particularmente para valorar y promover las prácticas de la evaluación interna y externa a la escuela, fortalecer a las escuelas mediante la mejora de la gestión escolar, orientar el desarrollo profesional docente, planificar la enseñanza y analizar los propósitos, contenidos y enfoques didácticos de los programas de estudio”.

Si ya hay tutores con este perfil, entonces la escuela pública es de alto nivel,  porque además deben hacer notar a los nuevos maestros las prioridades de la educación básica  para mejorar las competencias básicas de los alumnos para aprender a aprender; la normalidad mínima de operación escolar; disminución del rezago y abandono escolar; el acceso, permanencia y egreso en la educación básica y el desarrollo de una buena convivencia escolar.

Lo cierto es que no existen muchos prospectos. Los incentivos desaniman a los maestros en servicio al anunciar, entre otras, un nombramiento, reconocimiento y diploma como distinción de las autoridades educativas locales; en el desarrollo profesional y difusión de la experiencia tutora se prometen entrevistas, cursos y talleres y la maravillosa oportunidad de escribir su experiencia; en lo económico se otorgará de conformidad con lo que dicta la Ley General del Servicio Profesional Docente, al término del primer o segundo año de Tutoría, según corresponda, cuando en realidad en dicha ley no se establece cantidad alguna al respecto o lineamientos para su determinación.

Ante este panorama, pretenden que sean los asesores metodológicos y los auxiliares de supervisión quienes desempeñen esta nueva tarea, pero el problema radica en el nombramiento con el que cuentan que, de violentarlo, generará una cascada de demandas laborales.

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