Barbaridades

* “Es recomendable no dejar tareas, los pobres niños se cansan, porque además ya no juegan y recuerden que al día siguiente tienen que asistir a clases nuevamente con ustedes…”.

 

Luis Zamora Calzada

El viernes 26 de septiembre se suspendieron las clases en educación básica. La razón, el desarrollo del primer Consejo Técnico Escolar en su fase ordinaria titulada: “La ruta de mejora escolar, una decisión colectiva para el aprendizaje”, sesión que, como las otras, no brindó elementos para transformaciones reales a la docencia, que continúa con indicadores tradicionales, intocables hasta ahora en la mayoría de las aulas.

En referencia a las desarrolladas en las escuelas primarias, la indicación para el aumento de la gran carga administrativa es notoria ante la orden de integración de una libreta de reportes, obligatoria por maestro y que constituye, según los administradores, la “prueba fehaciente” de que llevan a cabo la reforma.

Registrarán actividades de lectura, escritura, matemáticas; diversos rubros que son “para asistir regular y puntualmente a la escuela, para incorporarse a las actividades de aprendizaje, para relacionarse con otros alumnos y/o con la comunidad escolar”, entre otros.

Del cumplimiento de lo anterior se reduce el tiempo del trabajo escolar, la información administrativa que se exige nada tiene que ver con el asunto netamente pedagógico, mucho menos con la docencia o los objetos mentales que van construyendo los alumnos, relacionados a contenidos curriculares.

En otro orden de tareas, se distribuyó un libro llamado “Desafíos matemáticos para el maestro”, limitado a uno por grado y no uno por maestro, incluso en algunos lugares no fue distribuido a pesar de ser uno de los puntos a tratar en el Consejo Técnico.

Ante la falta de material, en muchas escuelas el directivo sugirió una planeación colectiva. La pregunta inmediata de los docentes fue en qué tiempos, si fuera en el laboral, se dejarían solos a los alumnos, y que ante algún incidente quién sería el responsable.

El extremo se dio con sugerencias de participantes de los Centros de Maestros, que acudieron como especialistas a los Consejos Técnicos, algunas de sus aportaciones son dignas de no tomarse en cuenta y para muestra el siguiente:

“Es recomendable no dejar tareas, los pobres niños se cansan, porque además ya no juegan y recuerden que al día siguiente tienen que asistir a clases nuevamente con ustedes…”.

Qué lejos, pero verdaderamente qué lejos queda esta afirmación de un sistema educativo como es el japonés. Seguramente quienes lo sustentan dirán que “estamos en México”.

 

Acciones aisladas

 

El 2 de octubre se evoca una “acción aislada” que culminó con la masacre de estudiantes; a 46 años de los hechos, el Comité del 68 sigue exigiendo castigo para los responsables de las atrocidades cometidas a todas luces violentando la ley, que toda autoridad está obligada a cumplir y hacer cumplir, lo que no ocurrió, razón por la que no se olvida el referente social.

Otra lamentable “acción aislada” salió a la luz pública, ocurrida el 30 de junio del 2014, con la muerte de veintidós civiles a manos del ejército, sin juicio alguno, alegando un enfrentamiento, que niegan los especialistas, acorde a toda la información publicada y conocida la semana pasada, lo que constituye por sí sola otra violación a la ley, con la inminente pretensión de sancionar como una simple indisciplina militar en 8 de los participantes detenidos.

La atrocidad de la muerte de tres estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa, efectuada el viernes 26 de septiembre por la noche, de manos de policías municipales y supuestos pistoleros, quienes persiguieron, según se cuenta, a todo aquel que tuviera apariencia de estudiante y todo por la estúpida interpretación del presidente municipal, de que irían “a hacer desmadres” en el informe de la presidenta del DIF municipal, su esposa, lo que seguramente constituye otra “acción aislada” violatorio de la ley.

El 22 de febrero de 1913, pasadas las diez de la noche, ocurrió otra “acción aislada”. Madero y Pino Suárez, conducidos a una penitenciaria, recibieron entre doce y catorce balazos, un mayor del ejército consumaba el crimen de dos grandes hombres sin juicio alguno, sin tribunal de por medio, violando la ley, por supuesto, sin castigo a los responsables.

No tardarán en querer definir las “acciones aisladas” como otro problema cultural, no son culpables los hombres que las comenten, es inherente a lo cotidiano, a lo aceptado por la sociedad.

Indudablemente lo anterior es falso, es necesario conocer el Estado de Derecho para provocar su ejercicio, que todo ciudadano está obligado a hacer cumplir, iniciando la búsqueda de sanciones al administrador que no cumpla. Para ello es necesario volver a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, lo que constituye un verdadero asunto de educación entre los mexicanos.

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