La más fiel

* “A pesar de que sus agremiados no estaban muy convencidos, la Gordillo los comprometió a someter a concurso las plazas de docentes, directores y supervisores. Ya en la práctica, esta medida sólo fue aplicada a quienes aspiraban a cargos directivos. Lo otro; es decir, el objetivo del gobierno federal de eliminar la vieja práctica en que los maestros heredan, venden o compran su plaza quedó sólo en papel”, escribe el periodista Francisco Cruz Jiménez en el libre Los Amos de la Mafia Sindical, editado por Planeta en el 2013.

 

Francisco Cruz Jiménez

Su instinto le dictó A Elba Esther Gordillo estar siempre del lado de los vencedores, aunque esto implicara cambiarse de bando. Así, mientras se posicionó en el poder y afianzó lo aprendido con su “mentor”, era la más fiel e incondicional priista. Cuando se percató de que el PRI se iría, inevitablemente, a un receso fuera de Los Pinos, no dudó ni un instante en saltar de la barca y aliarse con el Partido Acción Nacional (PAN). Astuta como es, no le costó trabajo adaptarse a los intereses del gobierno federal. Su estrategia: la negociación a través de favores, concesiones y privilegios. Su facilidad para “moverse” lo mismo en aguas termales que en terrenos pantanosos le aseguró por un buen tiempo su permanencia en el sindicato.

Elba Esther tenía muy claro que negociar sin rubores y sin más bandera que sus propios intereses era la clave para mantenerse a flote. Así, por la vía pacífica, pasó por pactos y alianzas que aparentemente la debilitaban. Cómo olvidar el Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica, que firmó junto con Carlos Salinas en 1992, y cuyos objetivos principales, destinados a poner en marcha su proyecto neoliberal, consistían “volver a crecer la educación pública; modernizar la enseñanza y los contenidos educativos; mejorar la formación de los maestros es servicio; destinar mayores recursos a la educación pública; y pasar de la ‘desconcentración’ a la ´descentralización’ educativa, otorgando control sobre las operaciones diarias de la educación básica a los estados”.

Otro ejemplo de su capacidad para adaptarse lo protagonizó con el ex presidente Vicente Fox Quesada, a quien aplaudió las iniciativas Enciclomedia, el Acuerdo Social para la Calidad de la Educación y el Programa Escuelas de Calidad. La “química” entre Fox y Elba Esther fue tan buena que ella recuerda ese sexenio como su edad dorada. Ambos coincidieron en que a la educación le hacía falta un orden moral y entonces elaboraron una Guía de padres de familia, así como la creación de Consejo Escolares de Participación Social que incluían, no sólo su visto bueno, sino también el del sector empresarial.

A pesar de que sus agremiados no estaban muy convencidos, la Gordillo los comprometió a someter a concurso las plazas de docentes, directores y supervisores. Ya en la práctica, esta medida sólo fue aplicada a quienes aspiraban a cargos directivos. Lo otro; es decir, el objetivo del gobierno federal de eliminar la vieja práctica en que los maestros heredan, venden o compran su plaza quedó sólo en papel. Ya luego Fox se encargaría de pagar la lealtad de Gordillo colocando a sus más cercanos en puestos importantes como la Subsecretaría de Educación del DF, el ISSSTE y la Lotería Nacional.

Fox, como luego pasaría con Felipe Calderón Hinojosa, se negó a ver las evidencias de desvíos millonarios de fondos públicos. Y le dio todavía el control de más programas del gobierno federal. Se sabe que fueron 100 mil millones de pesos la cantidad que le depositaron al sindicato, por ejemplo, para un solo programa.

Pasada la prueba con Fox, éste no dudó ni un instante en recomendarla ampliamente con Calderón Hinojosa, quien era el candidato del PAN a la presidencia en las elecciones de 2006 y andaba muy abajo en las encuestas. Según cuentan Alberto Aguirre y Arturo Cano en su libro Doña Perpetua: El poder y opulencia de Elba Esther Gordillo, La Maestra pretendía negociar su apoyo con el entonces candidato por el PRD Andrés Manuel López Obrador. Convencida de que éste ganaría la elección de 2006, Elba imaginó el bienestar que devendría de su unión con la Coalición por el Bien de Todos: planeaba reacomodar a sus más fieles servidores sindicales como candidatos a diputados federales, procurarse concesiones y privilegios, pero, sobre todo, erigir al SNTE por encima de la disidente Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). A cambio, proponía, no sólo financiar la campaña electoral con el dinero del sindicato, sino también el apoyo incondicional de ella y sus operadores electorales. Al no encontrar respuesta del candidato, La Maestra decidió cambiar de rumbo.

Estaba claro que, con esta decisión, no sólo ponía en riesgo su militancia en el PRI, sino que le estaba haciendo efectiva su amenaza a Roberto Madrazo Pintado—candidato presidencial priista—. Arturo Cano y Alberto Aguirre cuentan que, en un encuentro que sostuvieron en los Pinos, Madrazo la desafió: “Te dices leal, pero eres una hipócrita. En público hablas de respaldarme y a los tuyos les dices que me vas a romper la madre.” A lo que ella contestó: “Eso no es verdad. He dicho, y lo sostengo, que ya me tienes hasta la madre [y] desde ahora te lo digo: haré hasta lo imposible para que no llegues aquí. Tú no te lo mereces y los mexicanos tampoco…”. La guerra estaba más que declarada. Una vez que se pudo demostrar su participación en el triunfo de Calderón, lo único que pudo argumentar a su favor fue: “Yo soy una ciudadana también y tengo derecho a elegir libremente”. Sus compañeros de partido no lo vieron desde esa perspectiva y, sin más, la expulsaron.

Como en el mito del ángel caído —en el que Luzbel eligió rechazar, radical e irrevocablemente a Dios y su reino, razón por la que fue expulsado a los infiernos, sin derecho al arrepentimiento—, La Maestra también cayó de pie cuando fue expulsada del reino priista. El tiempo y los hechos se encargarían de confirmarlo. Gordillo inició el periodo presidencial de Calderón con sus intereses asegurados, como lo mostró el “regalo” que se procuró el día de su cumpleaños —6 de febrero—, en una reunión concertada en los Pinos, donde Felipe Calderón no sólo aceptó su reforma educativa, sino también hizo el juramento de que nada se le negaría.

Tal como explico en mi libro Los Golden Boys, “Calderón favoreció (a La Maestra y sus allegados), sólo en los primeros meses de su gobierno, con 41 mil millones de pesos para la rezonificación salarial, así como puestos importantes para sus allegados—a Francisco Yáñez lo pusieron a cargo de la Lotería Nacional; al yerno de Elba, Fernando González, lo hicieron subsecretario de Educación Básica, a Miguel Ángel Yunes le dieron el ISSSTE y, finalmente, Roberto Campa recibió el nombramiento de secretario técnico del gabinete de Seguridad Pública”.

Al igual que sus antecesores, Felipe Calderón también firmó con Elba Esther Gordillo la Alianza por la Calidad Educativa—2010—, pues cuando estuvo en campaña no se cansó de repetir que la educación, pero de calidad, sería la puerta grande para salir de la pobreza. El programa, convenido entre el sindicato y la Secretaría de Educación Pública incluía la aplicación de un examen de aptitud o evaluación universal. Como siempre, La Maestra hizo lo propio, aplaudió y tranquilizó a sus agremiados con el argumento de que el examen era un asunto para el papel. Y ciertamente, decenas de miles de maestros no lo hicieron. Por ejemplo, en 2012, la secretaría evaluó a 264 mil 379 docentes y directivos de escuelas de nivel primaria, pero ese número sólo representó 52.5 por ciento de los 503 mil 170 que estaban programados en todo México. Hubo estados como  Colima, Veracruz, Hidalgo, Aguascalientes y Tlaxcala donde la participación fue inferior al 5 por ciento. En otros —Chiapas, Michoacán y Oaxaca— de plano no hubo respuesta.

Elba Esther logró que un educador con formación universitaria deficiente y poca aptitud tuviera las mismas condiciones y salario que aquel que dominaba la materia y sabía enseñarla. Pero, de entre quienes si presentaron el examen, el resultado fue sumamente escandaloso: 73.2 por ciento de los profesores evaluados reprobaron. Tal resultado, más que evidenciar a los maestros, dio muestra de lo mal que anda el sistema educativo en general, amparado en su Secretaría y sindicato. Sin embargo, la cifra quedó para la historia como simple protocolo, al igual que las propuestas que se hacen en campaña.

Anuncios

Deja un comentario

Aún no hay comentarios.

Comments RSS TrackBack Identifier URI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s