Apenas para un huevo

* Resulta que el incremento a los salarios mínimos para el año entrante será únicamente de dos pesos con noventa centavos, no llegará a los tres y como consecuencia sólo alcanzará para comprar un huevo, sobrando para una tortilla. Si alguien quiere dos huevos se necesitarán cuatro pesos pero, ¿de dónde se va completar, esto sin pecar de pesimista?

 

Luis Zamora Calzada

Mi más sentido pésame a todo México y en particular a la familia de Alexander Mora Venancio, maestro en formación de la Normal Rural de Ayotzinapa, Guerrero, asesinado el 26 de septiembre del 2014, con el ferviente deseo de que se haga justicia, no quede su muerte en la impunidad y desde la sociedad mexicana logremos la transformación del país.

Cambiando de tema y en espera de que la señora de la casa no me demande por no consultarla y por sacar a la luz información que alguien le determinó como propia y confidencial, algo íntimo que le corresponde y es muy personal, cuando en realidad es una necesidad permanente en cada hogar para mantener calma, armonía y tranquilidad, incluso se truenan los dedos todos los días cuando no tienen para cubrirlos. No sea mal pensado, amable lector, me refiero a los precios.

En esta invasión de funciones, a escondidas se pudo comprobar que en un kilogramo de huevos hay dieciséis piezas de tamaño regular, y cuando son muy chiquitos llegan a ser hasta dieciocho, el precio oscila entre 29 y 32 pesos, dependiendo de dónde se compren, obteniendo un costo, por cada uno, de dos pesos en promedio.

No conformes todavía, se revisó el asunto de las tortillas, las hechas a mano sin importar el color y encontramos que una sola cuesta 64 centavos, cuando se consigue el kilo en catorce pesos, con veintidós tortillas bien cocidas, teniendo cuidado de no caer en los negocios que los dejan medios crudos para que sean menos por kilo. La anterior recomendación fue hecha por una señora conocedora del asunto.

Resulta que el incremento a los salarios mínimos para el año entrante será únicamente de dos pesos con noventa centavos, no llegará a los tres y como consecuencia sólo alcanzará para comprar un huevo, sobrando para una tortilla. Si alguien quiere dos huevos se necesitarán cuatro pesos pero, ¿de dónde se va completar, esto sin pecar de pesimista?; bueno, queda claro que no se puede pensar en un taco de carne, pues aun cuando sea de res corriente el kilogramo ya oscila en 100 pesos.

Qué haremos los profesores con ese aumento. No aplica ni la distribución de Chava Flores en los años cincuenta, parafraseándolo no nos aceptarán decir: “oye, señora de la casa, ahí te dejo estos dos pesos, compras un huevo, una tortilla y me aguantas con lo de la luz, de la renta ni hablamos, con la subida del dólar mejor nos cambiamos y por favor no me demandes”.

 

Ya valió

 

Ya era casi las 2:30 de la tarde. El programa del Instituto de Evaluación Educativa del Estado de México se cerró, de hecho toda la mañana estuvo lento y para acceder a los instrumentos de evaluación, los docentes participantes tardaron más de una hora en lograrlo, entre pregunta y pregunta que se contestaba, pasaban cinco o seis minutos, con irregularidades como saltarse del cuestionamiento uno al número cinco y de éste a la tres. Los números telefónicos a disposición para brindar asesoría nunca funcionaron, entre otras anomalías presentadas.

El programa en fracaso, “Ser Maestro 2014”, para obtener un estímulo económico de 20 mil pesos, se aplicó a los docentes de preescolar, promotores y secundarias el sábado 6 de diciembre de las 9 a las 5:59, en primarias el domingo siete, según consta en los oficios remitidos a los docentes inscrito, conteniendo un folio y una contraseña para el acceso, otorgando dos horas con 30 minutos para responder 115 preguntas.

En las condiciones narradas, un gran número de profesores participantes manifestaron su decepción en la instrumentación del programa. Algunos mencionaron que sólo contestaron seis preguntas por las fallas presentadas y que es responsabilidad directa del Instituto convocante, despertando fuertes cuestionamientos de legalidad en el proceso, colocando en tela de juicio la credibilidad del mismo.

Se narraron hechos diversos pero resalta el caso de una maestra de Coatepec Harinas, que recibió el estímulo el año pasado sin haber contestado el instrumento, lo que comunicó a la supervisora escolar para saber qué hacer con el recurso económico que le depositaron, se asegura que en comunicación con el Instituto les dijeron “que los utilice, ya fue cosa de suerte de la maestra haber recibido el reconocimiento”.

De ser verídico, efectivamente quita toda credibilidad al Programa de Reconocimiento al Profesor de Educación Básica 2014, “Ser Maestro”, al depender más de la suerte y no del desempeño docente, con grandes sospechas de corrupción probable en la asignación de tres mil reconocimientos a afortunados profesores a obtener el recurso en comento.

Por esta razón, a las 2:30 de la tarde del sábado, entre otras manifestaciones, se escuchó el de “ya valió”, al no respetarse el tiempo y la fallas del sistema, que decepcionaron a muchos maestros.

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