El bribón

* Luis Videgaray, actual secretario federal de Hacienda, tenía, antes del 2004, como cualidad principal, la de ser hermano del conductor de Televisa, Eduardo Videgaray. Pero ese brillante doctor en Economía no se conformaría con actuar a la sombra de nadie y comenzó casi en silencio una carrera meteórica al lado, primero, del ex gobernador mexiquense Arturo Montiel y después con el sobrino, Enrique Peña, quien lo ubicaría en su actual cargo. En el 2014, a Videgaray se le descubrió una propiedad en Malinalco, Estado de México, que compró al Gripo Higa, la empresa constructora preferida de Peña y que tiene contratos en el país cercanos a los 50 mil millones de pesos. Videgaray, como Peña y la primera dama de México, Angélica Rivera, usan el poder que les confieren sus encargos para realizar oscuras transacciones que solamente los benefician a ellos. México apenas descubre a ese Grupo Atlacomulco en sus verdadera dimensión, pero toda esa historia ya estaba investigada y escrita por el periodista Francisco Cruz, quien documentó el paso de Videgaray por el Estado de México en el libro Los Golden Boys, editado por Planeta en el 2012. “Brillante y poderoso, será cuestión de tiempo para que los mexicanos nos enteremos quién verdaderamente lleva las cuentas del peñanietismo”, pronosticaba Cruz hace dos años.

 

Francisco Cruz Jiménez

Consumada la imposición, avalados los resultados por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), desechadas las pruebas de compra del voto, ignorada la denuncia del periódico inglés The Guardian sobre la extraña —para evitar la palabra “comprada”— cobertura noticiosa de Televisa para favorecer a Enrique Peña Nieto y 72 años después, la profecía se ha cumplido.

Sobre Peña y su ascenso a la Presidencia se ha levantado toda clase de sospechas, como dudas sobre sus más cercanos colaboradores, Miranda Nava, en terrenos de amistad, y Videgaray, en el manejo de recursos públicos.

El PRI es un hervidero de versiones: que si Miranda es el operador negro, amo y señor de todos los dineros que los priistas usaron de manera irregular para la jornada del 1 de julio, que Videgaray es un triste parapeto. Y que, también, los recelos son parte del karma ineludible que persigue a los que tienen el corazón a la derecha y lo combinan con profundos conocimientos financieros y estómago todoterreno.

Desconfianzas hay para enumerar. De la muerte de su primera esposa Mónica Pretelini Sáenz, en circunstancias extrañas, hasta la muerte de Juan Armando Hinojosa García —hijo del empresario Armando Hinojosa Cantú—, luego de que el helicóptero en el que regresaba de una fiesta se estrellara, la noche del sábado 28 de agosto de 2012 en el municipio de Jiquipilco, al norte de Toluca.

Los saldos negros incluyen la ejecución de cuatro guardaespaldas de la familia Peña Pretelini en el puerto de Veracruz; la desaparición y muerte de Paulette Gebara Farah; la violenta incursión, represión y violación de mujeres en San Salvador Atenco; la criminalización de movimientos sociales y la invención de delitos para encarcelar a líderes sociales.

El manejo mediático hizo que la profecía “seis gobernadores saldrán de Atlacomulco. Y de este grupo compacto, uno llegará a la Presidencia de la República” se convirtiera en un mito fundante, como establece el doctor José Antonio González en su ensayo La profecía de Atlacomulco: rumor, leyenda y mito mágico-político; pero todavía se debe una explicación sobre el escandaloso número de mujeres asesinadas y desaparecidas durante el gobierno de Peña en el Estado de México.

Entre 2005 y 2011, durante el peñismo, en territorio mexiquense fueron asesinadas 922 mujeres, mientras que en 2011 se reportaron 600 desapariciones de niñas y jóvenes de entre diez y 20 años de edad. Pero también destaca la opacidad en la información.

Las cuentas pendientes se acumularon una tras otra: el Estado de México se convirtió, en el sexenio de Peña, en santuario para los grandes capos del crimen organizado, mientras el gobierno daba muestras sobre cómo se debe someter a un gremio: en 2008 torció y violó las leyes laborales —además de perseguir, reprimir y amenazar a un grupo de profesores— para impedir la creación del Sindicato Unificado de Maestros y Académicos del Estado de México; o las cuatro exoneraciones a su tío Arturo Montiel Rojas.

Las sospechas brotan por donde se mire o donde uno se pare. El miércoles 16 de febrero de 2011 la Auditoría Superior de la Federación (ASF) entregó a la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión el informe sobre nueve auditorías practicadas a los recursos federales utilizados por el gobierno del Estado de México en 2009.

Poco alentadores, los resultados mostraron el desaseo con el que manejaba el presupuesto público, debido a que de cada cinco pesos de recursos federales, uno fue malversado, lo que implicaba presuntas violaciones graves a la normatividad, desviaciones, usos ilegales tipificados y posibles daños al erario.

En el Fondo de Aportaciones para la Educación Básica y Normal se observó como presunto desvío la cantidad de 2 mil 349 millones de pesos, de los cuales mil 198 millones no se transfirieron a Servicios Educativos del Estado de México (SEIEM), 331 millones se utilizaron para pagar a 948 personas que no se localizaron en ningún centro de trabajo del SEIEM.

Con 210 millones se realizaron pagos indebidos a 5 mil 642 trabajadores comisionados al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, 182 millones de pesos en apoyos indebidos al sindicato, 150 millones en pagos a personas con siete categorías no identificadas en el catálogo de cargos y puestos, 149 millones en pagos a 92 mil 107 trabajadores por 15 conceptos acordados por un convenio estatal con el sindicato y no registrados en las reglas generales del Fondo de aportaciones para la educación y 44 millones de pesos de productos financieros que no fueron transferidos al SEIEM.

Adicionalmente, dentro de los denominados montos menores, se utilizaron 30 millones de pesos en gastos no relacionados con la educación básica, 25 millones en el pago indebido a 262 trabajadores por honorarios, 19 millones gastados en 361 trabajadores de centros clausurados, 5 millones dirigidos a 115 personas que no se localizaron, 4 millones para pagar a 30 trabajadores que pidieron licencia sin goce de sueldo y 102 mil pesos en pagos indebidos a siete trabajadores de la educación.

El resultado de las auditorías observa otros rubros como servicios de salud, infraestructura social, fondo de aportaciones múltiples, fondo para la educación tecnológica y de adultos, seguridad pública, fortalecimiento de entidades federativas, fondo metropolitano del Valle de México, entre otros.

Este sintético reporte evidencia la forma en cómo se utilizaron los recursos públicos en el gobierno encabezado por Peña. La mayor parte de los montos descritos contaba con sus respectivos pliegos de observaciones, que son el antecedente para definir posibles sanciones resarcitorias a los funcionarios públicos implicados.

Junto a Peña siempre estuvo, como consejero principal, su secretario de Finanzas, el doctor Luis Videgaray Caso, un consultor económico de 44 años de edad de quien no se tenían muchas, por no decir ninguna, referencia en el ámbito público, sino hasta que, a finales de su administración, Arturo Montiel lo contrató en 2004, un año antes del término de su encargo, para renegociar la abultada deuda del gobierno del Estado de México.

Tecnócrata formado en el equipo de Pedro Aspe Armella —secretario de Hacienda en el salinato y “jefe” de la tecnocracia moderna—, con quien trabajó durante varios años en la firma especializada Protego Asesores, Videgaray fue responsable de renegociar en aquel 2004 una deuda pública de 30 mil millones de pesos.

La noticia se difundió con todas las de la ley en un boletín del gobierno montielista: “El artífice del milagro cuya negociación se llevó diez meses es la firma Protego, encabezada por Aspe y Videgaray. En tanto, el instrumento será un fideicomiso maestro en el que cabrá la totalidad de la deuda, cuyo respaldo único serán las participaciones del gobierno federal hacia el Estado de México”.

Cuando un reportero preguntó qué pasaría si el futuro gobernador intentaba hacer alguna enmienda, la respuesta fue simple: “El fideicomiso maestro está autorizado para apretar las tuercas, cobrarse a lo chino vía las participaciones federativas; cancelar los beneficios de la tasa fija o reducir los plazos de vencimiento del principal”.

Con esa frase de profeta, impuesto por Montiel, Videgaray llegó al gabinete estatal el 16 de septiembre de 2005. Fue ése el día del inicio del gobierno de Peña. En mayo de 2008, convenció a éste para entrar en otra renegociación: la de 25 mil 175 millones de pesos, u 87 por ciento de la deuda total.

Videgaray está lejos de ser una persona impreparada: según su hoja de vida, cursó dos carreras a la vez —derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y economía en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM)—. Además, es doctor en economía por el Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT). Pues bien, aquello fue un milagro a medias, porque el nuevo gobierno se comprometió a pagar, durante cinco lustros y por concepto de intereses, más de 56 mil millones de pesos, un promedio de 2 mil 270 millones 785 mil pesos anuales.

Los mexiquenses pagarán a los bancos el equivalente a tres deudas públicas en 25 años. Como lo puso en una de sus columnas el periodista local Macario Lozano: “Para liquidar los empréstitos con todo e intereses se necesitará lo que resta del gobierno de Peña, los siguientes cuatro sexenios completos y, al menos, la mitad de un quinto periodo, siempre y cuando no haya más endeudamientos o una nueva renegociación”.

Protego es un nombre clave, por su relación con Aspe Armella. Sobre él, el joven periodista mexiquense escribió en junio de 2010: “El futuro financiero de Televisa es celosamente custodiado por Aspe, presidente del Consejo de Administración y ex secretario de Hacienda, forjador de la célebre frase de que el desempleo en este país era un ‘mito genial’.

”Experto en economía, conocido como ‘el ángel de la dependencia’, Aspe mantiene desde hace tiempo una estrecha relación con los gobiernos locales. En la administración de Montiel fue el artífice, a través de Protego, dirigida por Videgaray, de la restructuración de la deuda. La influencia de Protego en el manejo de las finanzas públicas mexiquenses se extendió hasta el gobierno de Peña, quien al inicio de su mandato nombró al joven tecnócrata Videgaray como su secretario de Finanzas, cargo al que renunció en el primer trimestre de 2009, cuando fue inscrito en la lista de los diputados federales plurinominales. Y ya en San Lázaro se apropió, nada más, de la presidencia de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública, una de las tres más poderosas.

”La bitácora de Protego revela que ha conseguido para el gobierno de Peña un crédito simple de 160 millones de pesos, un crédito de corto plazo revolvente por 500 millones, además de encargarse del refinanciamiento de Certificados Bursátiles a través del Fideicomiso Maestro, en una operación que representó 570 millones de pesos.

”Protego representó durante años la empresa más exitosa del intelectual de las finanzas; sin embargo, en 2006 la firma fue adquirida por el grupo financiero estadounidense Evercore Partners, en una transacción de 7 millones de dólares, bajo la cláusula de que todo el equipo de Aspe se adhiriera a la nueva estructura que quedó copresidida por el propio ex secretario de Hacienda.

”La firma se promueve en la Red como una empresa líder fundada en 1996 y que ha estructurado más de 100 transacciones de banca de inversión como colocaciones de capital privado, financiamiento de proyectos de energía, restructuraciones financieras, fusiones y adquisiciones y financiamiento a estados y municipios. Y en 2005, antes de ser vendida a Evercore Partners, registró ventas por 19.5 millones de dólares.

”La fortuna amasada por Aspe hoy le permite participar al lado de empresarios como Carlos Slim, Emilio Azcárraga Jean y la firma centroamericana TACA en la administración de la aerolínea de bajo costo Volaris, que encontró en el Aeropuerto Internacional de Toluca todas las facilidades para establecer su base de operaciones.

”Aspe no sólo preside el Consejo de Administración desde la fundación de la aerolínea, sino que también supervisa 25 por ciento de las acciones a través del fondo de inversión internacional Discovery Americas que fundó en 2003 en sociedad con Discovery Capital Management, pero además se prevé que, con la inminente salida de Grupo Televisa de Azcárraga Jean e Inbursa de Carlos Slim, el fondo capitaneado por Aspe se apodere de otro 25 por ciento de acciones.

”Aspe Armella es también el máximo responsable de la catástrofe económica que estalló en México a finales de 1994, cuando apenas había dejado la titularidad de la SHCP, y también es señalado por enriquecimiento ilegal al amparo del poder que detentó como titular de la dependencia.”

 

Atando cabos

 

Muy tarde, en 2011, cuando Peña se encaminaba a la Presidencia y Videgaray había consolidado su poder, los mexiquense se enteraron de que la deuda real superaba los 52 mil millones de pesos y que, incluida la de los municipios, aumentaba hasta 75 mil millones de pesos.

Carlos Madrazo Limón, diputado local panista en esa época, hizo una precisión el miércoles 30 de noviembre de 2011. La deuda pública se ubica en 75 mil millones de pesos; es decir, 52 mil millones, un “poquito” más, de lo que se debía al 16 de septiembre de 2005, cuando Peña tomó posesión como gobernador.

Presidente de la Comisión de Vigilancia del Órgano Superior de Fiscalización de la Legislatura mexiquense, Madrazo precisó que, del total del adeudo, 52 mil millones 147 mil 329 pesos correspondían al gobierno estatal. El de los ayuntamientos sumaba 14 mil 454 millones; el de los organismos de agua, 8 mil 553, en tanto que los sistemas del DIF municipales tenían un adeudo de 227 millones de pesos.

Ese mismo año, el 11 de marzo, el libro Información programática y rendición de cuentas. Claves para entender el uso indebido de los recursos públicos en el gobierno de Enrique Peña Nieto denunció un desvío por 13 mil 365 millones de pesos ejercidos en 2008.

José Guadalupe Luna, diputado local por el PRD, explicó que esa cantidad se incrementó, en diversos programas públicos, en una proporción que no correspondía con el cumplimiento de las metas de cada uno. Y sugirió que ese dinero habría terminado en la operación electoral en favor de las campañas del PRI en 2009.

El periódico Reforma publicó el 12 de marzo de 2011: “En ese año fueron presupuestados 114 mil millones de pesos, pero el gobierno mexiquense recibió 32 mil millones adicionales de la administración federal.

Oficialmente, dichos recursos fueron aplicados en 64 programas, pero, de acuerdo con el libro, cuyo autor es asesor financiero del PRD, se distribuyeron en forma irregular y violatoria de la Constitución. […]

Del total de excedentes federales, 13 mil 365 millones no impactaron en las metas de los programas a los que fueron destinados”. Atrapado con las manos en la masa, ese mismo día el secretario de Finanzas, Raúl Murrieta Cummings —quien heredó el puesto de su amigo Videgaray—, negó que haya existido algún desvío de recursos.

Luego cantinfleó un poco. Muchas metas establecidas en el gasto estatal, señaló, son cualitativas y no sólo cuantitativas. Sólo él sabe qué exactamente quiso decir. La duda se quedó para siempre en las páginas del libro, editado por la bancada del PRD en la Legislatura mexiquense.

Aunque en 2004 llegó al Estado de México, todavía se sabe poco sobre Videgaray. Por eso, hay que conocerlo, en parte, a través de lo que las publicaciones dicen de él o de sus acciones, y cómo lo dicen, o hacerlo a través de lo que comentan los periodistas toluqueños, con quienes ha tenido más contacto, o de algunas situaciones extrañas, por llamarlas de una manera generosa.

Por ejemplo, tres semanas antes del 1 de julio de 2012, la sede priista del Estado de México en Toluca decidió hacer remodelaciones en su edificio, ubicado en la avenida Alfredo del Mazo, al norte de la capital. Para ello contrató a un albañil para que tirara una barda interna y ampliara el espacio.

Ese hombre había trabajado anteriormente para los priistas en la construcción de bodegas ubicadas en el valle de México y en el periodo electoral había participado en la construcción de al menos tres de ellas. Pero esta vez era distinto. Laboraría por la madrugada, en una sección que no conocía. Lo haría solo, pero rodeado de al menos 20 policías, que se limitaban a observarlo derrumbar aquella pared.

Finalmente aceptó las condiciones porque le pagaban bien y comenzó su tarea. No tardó mucho en echarla abajo. Detrás de aquella pared encontró un enorme cuarto lleno de bolsas negras, que empaquetaban algo. El escombro había caído cerca de algunas de ellas y le impedían trabajar adecuadamente, por lo que decidió quitarlas, reacomodarlas en otro lugar.

Así, de un puntapié intentó hacerlo pero la bolsa se abrió. El contenido se desbordó y dejó boquiabierto al albañil. Decenas de fajos de billetes se desparramaron por el suelo al mismo tiempo que sonaba una alarma y los policías rodeaban y detenían al desafortunado alarife.

Sin explicar nada, lo retuvieron ahí, amarrado, hasta que llegó El General, el jefe de seguridad de aquella zona fantasma, y lo interrogó más divertido que preocupado.

Como pudo, el trabajador le explicó lo sucedido. El General, con voz suave, ordenó a los policías que lo liberaran, y al asustado hombre, que siguiera su trabajo. “Nomás no digas nada, cabrón”, fue la recomendación final. El albañil terminó la ampliación y se apresuró a salir.

No pudo evitar, por más que quiso, mirar que aquellas bolsas de basura negras, del tamaño de un hombre, eran metidas a camionetas Van negras, con los vidrios polarizados. Luego llegó a su casa, se emborrachó y se lo contó a su mujer.

La sospecha, por decirlo de alguna manera, de que el aspirante priista presidencial Enrique Peña compró las elecciones del primero de julio será imposible de probar a pesar de relatos, testimonios y facturas que se han recabado por todo el país y que demuestran esa ilegalidad.

Las empresas involucradas con ese negocio han sido investigadas periodísticamente y se han encontrado verdades que no necesitan sino la voluntad de las instituciones para hacerlas legales. Televisa, Milenio y TV Azteca son los órganos informativos vinculados con Peña, cuyo equipo supo que aquellos escaparates serían insuficientes. Así, sumó los esfuerzos de Monex, una casa financiera que triangula dinero y se dedica al negocio de los depósitos electrónicos en tarjetas de prepago y los unió al de las tiendas Soriana, cadena de supermercados que trabaja habitualmente con el gobierno del Estado de México, que le ha comprado hasta 4 mil millones de pesos en mercancías los últimos años.

Por complicado que sea, el camino que sigue ese dinero y cuyas cantidades rebasan los topes de campaña autorizados por el IFE, el organismo encargado de organizar las elecciones federales, es rastreable.

Otras compañías se sumaron al esfuerzo priista por ganar la Presidencia de México. Incluso, hubo algunas que surgieron de la nada y cuyos dueños son obreros, albañiles y hasta un muerto. En otros escenarios, los dueños de aquellos negocios tienen nexos con personalidades priistas que operaron en todos los niveles la campaña del sobrino de Arturo Montiel, como sucedió con el Grupo Empresarial Tiguan S.A., involucrado con las tarjetas electrónicas de Monex y que ya en 2011 le vendió al PRI mexiquense 2 millones 554 mil pesos en relojes de mano, cilindros para agua y cubetas, para la campaña del actual gobernador mexiquense Eruviel Ávila.

Coordinador de campaña de Peña, Videgaray fue también jefe de las ansiedades gubernamentales de Ávila. Durante mucho tiempo, el mayor blasón de Videgaray fue ser el hermano inteligente de Eduardo Videgaray Caso, un conductor y humorista de Televisa que salía en programas de concursos o presentando videos musicales.

Estudiante aplicado del ITAM, Luis encontró acomodo en el despacho-negocio de Pedro Aspe Armella, un ex secretario de Hacienda cuyos días de gloria transcurrieron en la Presidencia de Carlos Salinas de Gortari.

Su firma Protego se dedica a reinventar las deudas públicas de los estados mexicanos, entre otras cosas, y hasta Toluca llegó el joven Videgaray, enviado por Aspe, para que le resolviera a Montiel y a Miranda Nava el embrollo que habían hecho de la cuenta pública mexiquense.

Tan bien le fue a Videgaray que pronto se codeó con la crema y nata del Grupo Atlacomulco y se integró sin dificultades a los Golden Boys, el selecto club formado por Montiel que escogía a lo más granado de la política mexiquense y que exigía ser joven, más o menos guapo, pero muy ambicioso, y que sirviera sin chistar las órdenes de aquel ex gobernador. Ni la inteligencia ni la educación eran necesarias.

En los Golden Boys se fortaleció la carrera pública de muchos políticos como Peña, Miranda, Videgaray, Laura Barrera, los hermanos Del Mazo Maza y una larga lista que incluía, faltaba más, a los parientes dilectos de ese ambicioso Arturo.

Videgaray se hizo de la Secretaría de Finanzas cuando Peña Nieto le encargó de administrar el “negocio familiar” —llamado gubernatura—, desde el palacio de la avenida Lerdo en Toluca. Luego fue diputado federal y desde ese cargo aprendió lo que le faltaba, que fue poco pero que le dio estómago para desprenderse de lo que no necesita la exigencia política.

Brillante y poderoso, será cuestión de tiempo para que los mexicanos nos enteremos quién verdaderamente lleva las cuentas del peñanietismo, aunque Peña envió los primeros guiños en un viaje que hizo a Nueva York, a mediados de noviembre de 2011, durante su precampaña presidencial. Y a propósito de esa visita, el 30 de abril de 2012, David

Luhnow escribió para el diario estadounidense The Wall Street Journal que Videgaray dejó satisfechos a los inversionistas en Estados Unidos. “Peña le dio a los inversionistas de Wall Street una idea de cómo sería su gobierno cuando llegó a Nueva York acompañado de una sola persona.

Mientras la mayoría de políticos mexicanos viajan con una verdadera corte, Peña llegó a finales de 2011 acompañado sólo por Videgaray, su jefe de campaña, asesor más cercano y tal vez el mexicano más influyente cuyo nombre pocos conocen.”

Si bien ambos fueron sometidos a una intensa sesión de preguntas, Luhnow recordó que “Peña es considerado un político fotogénico, pero carente de mucha sustancia; recibió buenos comentarios.

Pero, para algunos, la verdadera estrella fue el economista convertido en político sentado a su lado, quien es visto como el cerebro detrás del candidato”. Las intervenciones de ese hombre al lado de Peña impresionaron no sólo a los inversionistas, sino a algunos especialistas independientes, según los informes de Luhnow. “Un economista de Wall Street que escribe un boletín bisemanal dijo que Videgaray hizo preguntas detalladas sobre temas que él (el economista) había cuestionado durante el último año. Videgaray había hecho su tarea, lo cual no ocurre con muchos funcionarios mexicanos últimamente. […] Peña tiene cuatro asesores importantes: Videgaray, Videgaray, Videgaray y Videgaray, dijo en broma un alto dirigente del PRI.”

 

Recluta con sabor a Salinas

 

De aquel Videgaray que en 2004 llegó a Toluca serio y callado, muy trabajador, y que luego se transformó en un iracundo funcionario que lo mismo estallaba porque le tomaban una foto amarrándose las agujetas de sus zapatos que por un error en los protocolos, queda muy poco, escribió el 23 de julio de 2012 el periodista Miguel Alvarado, quien se ha convertido en uno de los mayores críticos de la clase gobernante del Estado de México.

Ni siquiera se recuerda que fue bautizado por un editor local como Harry Potter por hacer “magia” con las finanzas locales. Atrás quedó la historia que muy pocas veces contó públicamente y que ofrecía a una familia Videgaray sin figura paterna, donde la madre sacó adelante a tres hijos.

“La miseria de la cual dice venir —señaló Alvarado— no cuadra con el actual político, comprador delirante de elecciones presidenciales, artista burdo que no pudo mantener en la discreción los tratos que terminaron de deslegitimar a su jefe eterno. Su padre biológico, Luis Videgaray Alzada, murió joven, pero como empleado de la banca cultivó relaciones que años después aprovecharían los hijos. A ese padre le dio tiempo de fundar, el 15 de octubre de 1958, el Instituto Mexicano de Valuación con Antonio Fraga Magaña, alto funcionario de la banca y hermano de Gabino Fraga Magaña, prominente jurista y magistrado de la SCJN que fue siempre destacado representante de las élites posrevolucionarias.”

“La familia Fraga no sólo es priista de toda la vida, como reconoció Gabino Fraga Mouret, propietario del Grupo de Abogacía Profesional (GAP), sino que sus hijos Emilio y Gabino han prestado sus servicios a ese partido. […] Emilio Fraga Hilaire, dueño de la empresa Importadora y Comercializadora Efra que en la campaña presidencial pagó a Monex 91 millones de pesos por el servicio de un programa de monederos electrónicos, presuntamente usados para la compra masiva de votos a favor del PRI, aportó cuotas como militante entre 2000 y 2001. […] Su medio hermano Gabino Fraga Peña fue coordinador regional de compromisos de campaña de Enrique Peña Nieto en Tlaxcala y contratista del gobierno del Estado de México”, escribió Anabel Hernández el 22 de julio de 2012 en una nota para el periódico Reforma.

Nada es casualidad y nadie sabe para quién trabaja ni puede confiar en quienes contratan para contar dinero ajeno. La muerte de Juan Armando Hinojosa García, hijo del empresario mexiquense Armando Hinojosa Cantú, ha levantado toda clase de sospechas luego de que el helicóptero en el que viajaba se estrelló en Jiquipilco.

En otras fechas, el accidente sería eso, un error de alguien. Pero sucedió cuando el proceso electoral presidencial involucraba una demanda por fraude y compra de votos. Y la familia Hinojosa, que facturó unos 23 mil millones de pesos en la administración mexiquense de

Peña, se veía como parte del entramado que los lopezobradoristas denunciaron como parte del plan priista que tiene a Peña en Los Pinos, advirtió el periodista mexiquense Miguel Alvarado.

Sobre la muerte del hijo del empresario —quien estuvo casado con Rosa Herrera, hija del ex gobernador de Veracruz, Fidel Herrera—, se sabe que, antes de su muerte aquella noche del 28 de agosto de 2012, abandonó el hotel Cantalagua, en Contepec, Michoacán, donde se realizaba una fiesta para celebrar el cumpleaños desfasado de Peña. Y ahí estaban, entre otras figuras públicas, Videgaray, Miranda, Elba Esther Gordillo y el propio presidente electo.

Hinojosa García, de 30 años y con domicilio en el Fraccionamiento Providencia de Metepec, abordó, cerca de las 11 de la noche, uno de sus helicópteros de la marca Augusta, modelo 109 y que alquila a funcionarios mexiquenses desde hace años, para volar al aeropuerto de Toluca, a media hora de distancia. Pero en el camino se le atravesaron el mal tiempo y la impericia del piloto, un oficial de primera línea porque tenía que llevar a destino a políticos que no perdonan. Incluso, altísimos árboles fueron involucrados en ese desastre, que comenzó el sábado 28 de julio y terminó el domingo por la mañana, cuando el ejército y la policía encontraron los restos.

La muerte de Hinojosa García sigue sin desviarse un ápice de la línea de intriga y terror que la autollamada política de alto nivel practica desde tiempos de don Porfirio Díaz: quien no sirve a los intereses en turno, a pesar de su foja de servicios, debe ser desarticulado, por el bien de todos. Unos optan por el destierro diplomático. Otros, por la sumisión, el silencio y el retiro de la vida pública. Otros vuelven a obedecer, pero algunos pocos deben sacrificarse.

La barbarie del poder, apuntaló Alvarado, alcanza para todos. Los Colosio, Posadas, Mouriño, Blake, los mismos Salinas, los Ruiz saben de esas historias. A Juan Armando Hinojosa García, el joven entusiasta que se encargó de la logística en la campaña presidencial priista, todavía le alcanzó para estar en Cantalagua, propiedad de la extensa familia de Peña Nieto y que administra Mayolo del Mazo, empresario local enriquecido a la sombra de sus poderosos parientes políticos desde hace años.

A raíz de que Hugo Piña, director general de Seguridad Pública de la entidad, falleciera luego de que su helicóptero cayera sobre el edificio de la Procuraduría mexiquense en 2000, las naves estatales fueron depuradas porque Arturo Montiel era pasajero cotidiano de aquellas veleidades.

No fue sino hasta 2006 cuando la flotilla quedó por fin saneada. Curiosamente, Videgaray, entonces secretario de Finanzas, supervisó la venta de 12 helicópteros a la empresa Augusta, por 8 millones de dólares y que se integraría a un capital total de 13 millones de dólares que la misma Augusta facturó para entregar tres aeronaves nuevas.

El gobierno de Peña gastó 17 millones de pesos al año por mantenimiento y combustible. Luego, el remplazo de Videgaray en la Secretaría de Finanzas, Raúl Murrieta Cummings, completó compraventas por hasta 15 millones de dólares totales. Otros tres Augusta se agregaban a la flotilla estatal, pero además se adquirían tres helicópteros Koala a la misma empresa, que prometió enviar un último embarque con otras tres unidades.

Hinojosa García era el encargado de Logística de la campaña de Peña. Oficialmente, preparaba la llegada y salidas del entonces candidato priista a las diversas plazas que recorrió en las giras. Le rendía cuentas a varios, entre ellos al encargado de las negociaciones del PRI para obtener fondos y apoyos económicos, Luis Miranda Nava, secretario de Gobierno con Arturo Montiel y el propio Peña.

A Miranda se le ubica como el verdadero operador de la campaña presidencial, con un poder absoluto sobre el coordinador Videgaray, contratado para figurar en público por su aparente récord intachable. El 2 de agosto, el senador petista Ricardo Monreal exhibió públicamente una cuenta bancaria de Videgaray desde donde se habrían triangulado recursos dirigidos a las campañas presidenciales, ahora en el Estado de México. La cuenta, abierta en el Scotiabank a nombre del gobierno estatal, presentaba millonarios depósitos a partir de febrero de 2012, cuando se registró uno por mil 30 millones 724 mil 699 pesos.

Según la denuncia, esa cuenta era administrada por Videgaray, coordinador de las campañas de Peña, y en su momento del ahora gobernador mexiquense Eruviel Ávila, y tiene el número 03800806935. Recibió depósitos desde otra cuenta abierta en BBVA Bancomer. Según los números de Monreal, hubo desde febrero cinco depósitos, que juntos daban la cantidad de 8 mil 600 millones de pesos.

La relación de estados de cuenta —que se hizo pública— número 806935, con número de cliente 123941073, indicó que en marzo de 2012 se depositaron mil 621 millones 304 mil 570 pesos; en abril, se registraron 2 mil 584 millones 595 mil 854 pesos; en mayo hubo en la cuenta 3 mil 195 millones 35 mil 23 pesos, y en junio se realizó un último depósito por 250 millones 73 mil 878 pesos.

Videgaray, por su parte, calificó de “absolutamente falso” el informe del senador. El jueves 6 de septiembre, el todavía secretario de Finanzas del gobierno mexiquense, Raúl Murrieta, aceptó que durante la campaña presidencial, desde su dependencia, se hicieron tres depósitos millonarios a particulares, pero aseguró que se trató de un error.

En una comparecencia ante la Legislatura local en Toluca, admitió que durante y después de la campaña presidencial hubo tres errores en los registros de las cuentas bancarias del gobierno mexiquense.

Uno de esos pagos, explicó, fue reportado en el Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI), donde el particular Marcos González Pak apareció como beneficiario de 50 millones de pesos. Sin especificar montos ni nombres, mencionó que los otros depósitos se hicieron después de los comicios del 1 de julio.

La mea culpa de Raúl Murrieta cayó como balde de agua fría porque, en su momento, el PRI aseguró que los documentos presentados por Monreal eran falsos.

Durante aquella visita a Nueva York en noviembre de 2011, se hizo hincapié en el sentido de que las huellas de Videgaray ya se notaban con claridad en las propuestas de Peña, que incluían una reforma tributaria y un ambicioso plan para abrir el sector de los hidrocarburos a inversionistas de la iniciativa privada.

Peña, escribió Luhnow en The Economist, “buscará reformar rápidamente la Constitución para permitir que las compañías privadas se asocien al monopolio estatal Petróleos Mexicanos (Pemex) en la exploración y producción de crudo, además de invertir abiertamente en refinación. […] El que un candidato del PRI abogue por la apertura del sector energético es histórico. Después de todo, el PRI nacionalizó  la industria petrolera en 1938, un acontecimiento que celebró por décadas como el momento que definió el nacionalismo mexicano. ‘Ya es hora de que nos quitemos estas ataduras ideológicas’, dijo Videgaray.

[…] Debido a su formación técnica, Videgaray es considerado como alguien pragmático y ajeno a los círculos políticos tradicionales. Las críticas en su contra son escasas, incluso entre sus rivales políticos. La cuenta de Twitter del presidente Felipe Calderón muestra que la primera persona fuera de su partido a la cual siguió fue a Videgaray. […] No obstante, los críticos aseguran que la dependencia de Peña en Videgaray subraya sus falencias como candidato. Peña lo necesita ahora, dijo un legislador del opositor Partido de la Revolución Democrática. ¿Pero qué pasará cuando estén en el poder? ¿Y cuánto cambiará el poder a Luis?”

Muchos se preguntaron sobre el significado de la reforma tributaria, el plan para abrir algunos sectores de Petróleos Mexicanos (Pemex) a la iniciativa privada y algunos señalamientos sobre el sistema de salud.

Sólo encontraron una respuesta: el peñismo intenta crear un sistema universal, de seguridad social, que implica el seguro de desempleo, acceso a la salud, pensión para la vejez y seguro de riesgo de trabajo pero se hará sólo si se aprueba la reforma fiscal integral que eliminará, todavía más, si se puede, impuestos a los empresarios, a cambio de aumentar los gravámenes al resto de la población —en especial el Impuesto al Valor Agregado (IVA) a medicamentos y alimentos.

En otras palabras, se pondrá en marcha el Seguro Popular de los panistas, pero con un aumento generalizado de impuestos; se busca que prevalezca el actual modelo de economía de libre mercado en beneficio de las grandes empresas que controlan la dinámica económica mexicana, con mano de obra todavía más barata, mientras se concreta abrir Pemex y la generación de energía eléctrica a la inversión privada, aunque ya más del 50 por ciento de la generación está a cargo de empresas privadas, las que se la venden a la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Dicho sea de paso, quieren legalizar la situación y extenderla.

Si hay razón o no en los señalamientos, ya se verá. Pero de que hay influencias superiores a Videgaray, las hay. Él ya las probó y le dejaron un sabor amargo. En mayo de 2010, el periodista Alberto Aguirre escribió en la columna que publica en El Economista: “Pero no todo es política entre la fuerza mexiquense. Una historia reciente así lo comprueba. Resulta que Videgaray había consultado con el personal de la oficina del gobernador Peña si tendría una fecha disponible, entre marzo y abril. Quería asegurar que su ex jefe —Videgaray ya era diputado federal— estuviera presente en la fiesta que ofrecería, después de la primera comunión de su primogénita. ”Después de las vacaciones de Semana Santa, le respondieron. El segundo sábado de abril, completaron más adelante. Así pues, el legislador y su esposa se abocaron a preparar el banquete, al que Peña y su actual pareja, la actriz Angélica Rivera, serían invitados de honor… no obstante que entre ambas mujeres ha habido una relación ríspida. Belicosa.

”Todo estaba listo. Se giraron las invitaciones. La catedral estaba apartada… pero tres días antes de la fiesta, llegó una llamada de la oficina de Peña, disculpándolo. No podría acompañar a su amigo en tan importante ocasión. El mismo sábado que Videgaray daba su fiesta, Angélica Rivera ofrecía otra, para celebrar la primera comunión de Fernanda, la menor de las hijas que tuvo con Jorge Alberto “El Güero” Castro. El padrino fue Enrique Peña Nieto.

”A esa fiesta sí se presentó el gobernador mexiquense. En la lista de invitados, la mayoría eran actores, productores y cantantes de Televisa. En la mesa de honor; sin embargo, llamó la atención la presencia de dos personajes cercanísimos a la pareja Peña-Rivera: el empresario Juan Armando Hinojosa —propietario de la constructora Teya, a quien le apodan El Rey Midas en territorio mexiquense— y el diputado local Ernesto Némer Álvarez.

”Ya se sabía que Rivera tiene un control casi absoluto sobre la agenda social del mandatario mexiquense. Al grado de que en el último cumpleaños de Peña hubo dos fiestas: una para la clase política y los aliados. Y otra, para el elenco de El Canal de las Estrellas.”

El portazo de La Gaviota hizo poca mella. Videgaray tiene muchas otras cualidades. Sabe, por ejemplo, rodearse de profesionales brillantes. A él y a Aspe se les atribuye el reclutamiento de otro verdadero Golden: el chihuahuense Emilio Lozoya Austin, a quien, de no sufrir un traspié político, se le augura un futuro brillante en la Presidencia de Enrique Peña Nieto.

Licenciado en economía por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), maestro por la Universidad de Harvard y licenciado en derecho por la UNAM, Lozoya Austin es hijo de Emilio Lozoya Thalmann, un tecnócrata que perteneció al primer grupo de la Presidencia de Carlos Salinas de Gortari —como director general del ISSSTE y luego como secretario de Energía—, al lado de personajes como Manuel Camacho Solís.

En marzo de 2012, Lozoya Austin, de 37 años de edad, y ya integrado plenamente a la campaña peñista como coordinador de Asuntos Internacionales, fue designado uno de los 192 Jóvenes Líderes Mundiales, elegidos de 59 países, por el Foro Económico Mundial de Davos, con sede en Ginebra, Suiza. “Dentro de la comunidad del Foro Económico Mundial, los Jóvenes Líderes Mundiales representan la voz para el futuro y las esperanzas de la nueva generación. Me siento especialmente orgulloso de los honrados de este año y confío en que sabrán abordar los desafíos a los que nos enfrentamos de forma efectiva, mediante nuevas ideas y una verdadera participación”, señaló Klaus Schwab, fundador y presidente ejecutivo del Foro.

Esa distinción la recibieron 38 jóvenes de Asia Oriental, 19 de Asia Meridional, 46 de Europa, 15 de Oriente Medio y África del Norte, 18 de África Subsahariana, 37 de América del Norte y 19 de América Latina, Lozoya entre ellos.

“La posición de México ante el mundo ha perdido espacios a lo largo de los últimos 12 años. Después de haber gozado de una gran reputación en el ámbito global y diplomático durante más de 40 años, la imagen del país es cuestionada en el concierto internacional debido, principalmente, a los problemas que padece en materia de seguridad”, refirió Lozoya Austin en el amplio ensayo Una visión de México para el futuro, que escribió con Jorge Montaño Martínez, ex representante permanente de México ante la Organización de Naciones Unidas y ex embajador de México en Estados Unidos.

No dejó dudas sobre lo que piensa de los gobiernos panistas: “Tenemos 12 años con una relación deteriorada, desgastada, poco constructiva, y enderezarla deberá ser una de las prioridades del próximo Presidente. Es preocupante que en ningún ámbito —ni comercial ni migratorio ni de seguridad— hayamos tenido el menor avance”.

Integrante del Consejo de Administración de OHL —una de la empresas más beneficiadas por el gobierno de Peña Nieto en el Estado de México—, Lozoya Austin también ha condenado a las administraciones panistas porque han dado malos resultados en seguridad, han generado un incremento de la violencia, una baja inversión en infraestructura y un incremento del poder monopólico de los grupos empresariales hegemónicos.

Videgaray cumplió años el 10 de agosto de 2012. Es un nuevo político que, como lo dicen en Toluca, lo tiene todo. Si bien en privado no tolera a personajes muy cercanos a la profesora Elba Esther Gordillo, como a Mónica Arriola, la hija de ésta, ganó una elección, nadie le puede probar jurídicamente que hizo trampa en los comicios presidenciales y es amigo del “jefe de jefes”.

Además, tiene un hermano que trabaja en Televisa y es muy bueno para hacer cuentas. La vida le sonríe plenamente a un hombre que se gana el sustento con dinero público. La sonrisa, sin embargo, tendrá sus límites. Si el desarrollo político puede ser una primera realidad viciada, a su lado tendrá políticos de viejo cuño que pueden atragantarle el futuro. Ése es el caso de los ex gobernadores hidalguenses Jesús Murillo Karam y Miguel Ángel Osorio Chong.

Como quiera, a Videgaray le haría bien analizar la historia de los priistas de viejo cuño y sus malsanas pasiones políticas. Puede hacerlo con cualquiera, de los sexenios turbios de Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverría, Carlos Salinas o al taimado de Adolfo Ruiz Cortines, el frívolo de José López Portillo, el oscuro de Miguel de la Madrid o el del “traidor”, como llaman los priistas al de Ernesto Zedillo Ponce de León. En todos, los “elegidos” se quedaron atrás o en el camino, valga decir.

Tanto poder lo tuvieron Gilberto Flores Muñoz, Ernesto P. Uruchurtu, Arsenio Farell Cubillas, Arturo El Negro Durazo Moreno, Manuel Camacho Solís, Alfredo del Mazo González, “el hermano que nunca tuve”, como lo llamaba De la Madrid, y Emilio Chuayffet.

Puede verse también, como buen segundo o segundón, en los zapatos del francés-mexicano José María Córdoba Montoya o en los del chihuahuense Liébano Sáenz Ortiz, marginados hoy de la responsabilidad política de “conducir” a un país.

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