Olga, la represora

* Un joven de Zinacantepec, Edomex, Alejandro Iglesias, narra su experiencia al ser levantado por la policía cuando protestaba junto con otras 70 personas en el Informe de la alcaldesa priista Olga Hernández. “Nos rodean. Primero detienen a un compañero llamado Santiago. “Ora sí, hijo de tu puta madre, te va a cargar la chingada”, le dicen, y lo levantan. Cuando lo suben a la patrulla, se van contra mí. “¡Hijo de la chingada, te va a cargar tu puta madre, ¿quién te mandó? Andas de levantapueblos, orita te vamos a dar en tu madre!”.

 

Miguel Alvarado

Zinacantepec, México; 18 de diciembre del 2014. Alejandro Iglesias, de 19 años de edad y comerciante de fruta en Zinacantepec, Estado de México, comprobó el 3 de diciembre del 2014 el significado de vivir en un Estado represor. Originario de San Juan de las Huertas, fue detenido por policías estatales y municipales, junto con un grupo de seis personas, cuando protestaba afuera del auditorio del Sindicato de Maestros, donde la alcaldesa priista de aquel municipio, Olga Hernández, rendía “en secreto” el segundo Informe de su gobierno. Acompañada por un público a modo y con invitados especiales como el gobernador mexiquense Eruviel Ávila, a Hernández no le gustó lo que veía. Los 70 manifestantes le reclamaban la falta de obra pública y el quebranto y abuso del erario por parte de los funcionarios. Alejandro Iglesias, no bien terminada aquella protesta, se vio rodeado de policías que lo subieron a una patrulla y le demostraron que con la alcaldesa no se juega.

– Nos enteramos –dice el joven- por Facebook de que la alcaldesa rendiría su Informe, en una invitación que se filtró, a “escondidas”. Algunos ciudadanos nos pusimos de acuerdo para manifestarnos y protestar porque iba a dar a conocer obras que no existen, dinero que no ha llegado. A las seis y media de la tarde nos acercamos unas 70 personas a la sede del SNTE en una camioneta justo cuando salía el gobernador Ávila con la alcaldesa. El plan era “descomponer” el auto para burlar la seguridad. Se “para” y de inmediato es cercada por policías estatales y municipales, que se alejan al saber que estaba “descompuesta”. Poco a poco nos acercamos a la puerta principal y nos bajamos justo cuando salen los funcionarios en sus camionetas, que rodeamos de manera pacífica y desplegamos diferentes mantas, donde exigíamos claridad en los recursos públicos. Sólo eso. Una de las mantas decía “capos políticos” y mencionaba los nombres de ex alcaldes de Zinacantepec, Leonardo Bravo, Gustavo Vargas y ahora Olga Hernández. También le exigíamos al gobernador claridad en el caso de Tlatlaya y poníamos el sueldo de Olga, más de 118 mil pesos mensuales más 200 mil pesos de gastos personales.

– ¿Cómo reacciona el gobernador?

– Se regresa, junto con la alcaldesa y se meten de nuevo. Diez minutos después un helicóptero llega por Ávila y la alcaldesa y se retiran. Al ver eso, nosotros nos retiramos y avanzamos 50 metros cuando los granaderos nos alcanzan. Nos rodean. Primero detienen a un compañero llamado Santiago. “Ora sí, hijo de tu puta madre, te va a cargar la chingada”, le dicen, y lo levantan. Cuando lo suben a la patrulla, se van contra mí. “¡Hijo de la chingada, te va a cargar tu puta madre, ¿quién te mandó? Andas de levantapueblos, orita te vamos a dar en tu madre!”.

– ¿Cómo te levantan?

– Me golpean en la espalda y la cabeza con sus macanas.

– ¿Te quitaron algo?

– Ya en la patrulla me bolsean. No se da uno cuenta de quién lo hace, te hacen agachar la cabeza. Me quitaron celular, cartera con 2 mil pesos, llaves, todas las pertenecientes. Ya nada nos devolvieron. Fue un robo. Nosotros no hicimos nada violento ni ilegal.

– Y se los llevan a…

– Ya estábamos tres arriba y nos cuidaba tres granaderos pero alcanzo a escuchar a uno que dice: “sube a otros tres”. Yo temía que la camioneta en la que nos llevaba se fuera para el volcán y no a Toluca. Antes de llevarnos, nos pasan a otra patrulla. También nos lastimaron sicológicamente. Pero llegamos a la Procuraduría en Toluca y…

– ¿Cuántos policías había en ese operativo?

– Unos cien estatales y otros 80 de los municipales.

– ¿Qué pasó en la Procuraduría?

– Los policías, burlones, nos preguntan que qué nos pasó y que saquemos las pertenencias. Yo les dije que sus compañeros nos habían robado. Me dijeron: “¿quién te lo quitó, hijo de la chingada?”. Nos meten como delincuentes, con la cabeza agachada y tapada, a la Procu. Nos negaron el derecho a comunicarnos con alguien.

– ¿A qué te sometieron en ese proceso de retenerte?

– Primero nos pasaron a una oficina donde toman los datos, huellas digitales y luego nos interrogan pero las preguntas son relativas a nuestras vidas privadas, no a lo sucedido. Quieren saber cómo es tu casa, cuántos viven, cuántas ventanas, por tus hermanos, los trabajos de los padres. Y hago responsable d cualquier cosa que nos pueda pasar al gobierno del Estado de México y al gobierno municipal. A mí, a mi familia y a cualquiera de los que estuvimos detenidos. Tienen toda nuestra información.

– ¿Qué pasa en esa oficina?

– Terminado el interrogatorio, nos mueven a otra, donde nos desnudan totalmente para revisarnos y de ahí nos pasan a una celda de unos cinco por cinco metros. Había una taza de baño sucia, que huele mal y nos ponen junto a verdaderos delincuentes. En esa celda había 8 personas, más nosotros. Había 14 personas.

– ¿Quiénes eran los otros detenidos?

– Recuerdo a dos detenidos por robo, uno por secuestro y asesinato y uno más por intento de violación. Luego llegaron otros tres, por secuestro y asesinato. Eran jóvenes de 18 ó 20 años.

– ¿Cuánto tiempo estuviste encerrado en ese lugar?

– Cuarenta y ocho horas, más o menos. Luego de 20 horas, nos comunicamos con los familiares.

– ¿Los amenazaron adentro?

– Sí. Les preguntamos por qué no nos dejaban llamar y me dijeron: hijo de la chingada, después de lo que hiciste… si no te callas te va a cargar tu puta madre”.

– ¿Eso quién lo dijo?

– Un policía. El agente del ministerio público fue irresponsable porque debió dejarnos llamar. El médico no revisó a los que estaban lesionados. Yo estaba golpeado pero no era grave. Uno de los otros fue hospitalizado, Jorge Nava, por golpes en las costillas. Te golpean donde no se ve. A Nava lo patearon, le dieron puñetazos, con las macanas, allá en el SNTE. En la Procu no nos pegaron.

– ¿Comieron algo?

– Nos dieron algo 20 horas después. Los parientes llevaron algo. Allí no te dan ni agua. Los delincuentes fueron llevados a Almoloya poco a poco y a nosotros nos dicen que también nos van a llevar. “Ora sí, hijos de la chingada, se los van a llevar porque cómo es posible que irrumpan un acto oficial”.

– ¿Contactaron a un abogado?

– Sí, y nos dijo, luego de más de 20 horas, que ya hay gente que declara en contra de nosotros, que fue enviada por la alcaldesa Olga Hernández. Nos acusaron por irrumpir y obstruir en vías públicas. Los que declararon ni siquiera estuvieron, no vieron.

– ¿Esa gente es empleada del ayuntamiento?

– Al menos es pagada por el gobierno municipal o por el PRI. Nunca nos dejaron verlos. El abogado dijo que saldrían todos, menos Santiago Morales y yo, porque éramos los líderes, lo cual no es verdad. El acto fue convocado por la ciudadanía.

– ¿Qué le señalas al gobierno de Hernández?

– Primero, que gane 300 mil pesos mensuales. No es la única funcionaria. El regidor César Gamboa gana 150 mil pesos. Además no hay obra, no hay una sola ambulancia. Instalaron cámaras de seguridad pero no hay policías y las cámaras no están conectadas. Hernández las reporta en su Informe como instaladas. La única obra que se ha visto es la pavimentación de la calle donde vive su padre, en San Cristóbal Tecolín. Anunció también la instalación de 47 comedores comunitarios pero eso es federal. O un hospital, que hace el Edomex, no ella. O la universidad. Entonces le preguntamos qué hace con el presupuesto, 786 millones de pesos.

– ¿Les toman a ustedes declaración en presencia del abogado?

– Hasta el 5 de diciembre pero nos abstuvimos. Nos llevan de nuevo a la celda cuando al abogado lo llaman para ejercer la liberación porque las pruebas no eran suficientes. Hubo manifestaciones por nosotros, donde se exigía nuestra libertad. Salimos a las tres de la mañana.

– ¿Cómo estás, luego de esa detención?

– Físicamente bien, pero estoy asustado porque tienen todos mis datos, los privados. Si vuelvo a protestar ya estoy fichado y pueden ir contra la familia.

– Tú publicaste en redes sociales los salarios de los munícipes, hace unos meses…

– Sí. Hace unos tres meses trabajaba en una cafetería en la Prepa 104 de Zincantepec. Era jueves o viernes. Se presenta el señor Martín Olivares, director de Gobernación junto con otras personas, sus secretarios y ayudantes, del ayuntamiento a preguntarme que por qué le calentaba la cabeza a la gente con eso de los salarios. Aparte del facebook, anduve en las plazas públicas anunciando cuánto ganaba la presidente, los regidores y el monto del presupuesto. De esa manera la gente se empezó a enojar. Me dicen: “bájale dos rayitas al desmadre que traes”.

– Te amenazan…

-Más bien lo contrario. Dicen que están dispuestos para apoyarme en lo que sea necesario. En ese momento le dio al secretario de Gobernación que si ellos estaban dispuestos a pagar tres millones de pesos. Me respondió, abriendo los ojos y espantado, que eso se debía consultar con la presidenta. Pero le digo que no hay anda qué negociar, que no estoy dispuesto a vender nada. Eso fue una alerta para que le bajáramos. Hubo insistencia de parte de ellos. Mediante llamadas me invitaban a reunirnos pero ya no asistí.

– ¿Te ofrecieron algo en concreto?

– Ya no supe. Pero era claro. Daban un dinero por callarme y una promesa para las siguientes elecciones, tal vez u cargo, algo parecido. A Olivares lo volví a ver hasta el día de la detención.

– ¿Has hablado con la alcaldesa?

– No da la cara a nadie. En su campaña todo eran besos y abrazos con todos. Ahora da el Informe a escondidas. Ese día la manifestación fue ciudadana. Estuvieron organizaciones sociales como Zinacantepec Unido. Yo soy militante de Morena, sólo eso, aunque uno de los más activos. Mi lucha es social.  El 14 de noviembre hice una manifestación por lo de Ayotizanapa y Hernández envía policías estatales, municipales y Protección Civil. Iban más policías que gente.

– ¿Cómo calificas al gobierno de Olga Hernández?

– Como un gobierno represor, turbio, sin diálogo. Ella pedirá licencia en enero del 2015 para buscar una diputación federal.

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