El Señor de las Albercas

* Otra compra multimillonaria de casas envuelve al presidente de México, Enrique Peña, quien  levanta asombro en Estados Unidos y una nueva ola de indignación en México cada vez que se le descubre una propiedad. En realidad, su Casa Blanca y ahora la de Ixtapan de la Sal apenas son la punta de una compleja red de favores y negocios desde el Estado de México. Otros políticos mexiquenses hicieron lo mismo que Peña, amparados en la impunidad que ellos mismos prohíjan.

 

Miguel Alvarado

Toluca, México; 21 de enero del 2015. Ixtapan de la Sal es un cálido destino. Aguas termales, balnearios, paisajes naturales, hoteles, discotecas  y desarrollos inmobiliarios reciben a los visitantes pero también a inversionistas que buscan una casa de descanso, hacer negocios desde el ramo turístico. Las calles de Ixtapan, paraíso para quien tiene dinero, ubicado ya en la Tierra Caliente del Edomex, no reflejan, sin embargo, el agua turbia donde los balnearios son un mero pretexto para reflejar una bonanza que sólo alcanza para los administradores del poder y, en la última década, entre el crimen organizado, narcotráfico incluido.

El diario norteamericano The Wall Street Journal publica, desde su asombro, las propiedades del presidente mexicano Enrique Peña y que involucran a sus amigos, a quienes lo acompañaron a gobernar el Estado de México en el sexenio del 2005-2011 e incluso antes, en el periodo de Arturo Montiel, tío de Peña. Ellos dos, parte del Grupo Atlacomulco, y los equipos de trabajo conjuntados a su alrededor desde los años 40, han formado una triangulación con el poder empresarial y la Iglesia, y ahora con un factor extra que se ha fusionado con el poder político. Desde el narcotráfico, la transformación de México en un Estado salvaje fue inevitable. Ayotzinapa, Tlatlaya, Michoacán, el Estado de México son apenas una muestra de un ramillete inacabable que prácticamente en todo el país cobra su cuota de sangre, terror, que encontró su cima para ixtapan de la Sal en el asesinato del alcalde priista Salvador Vergara, en el 2008, a manos de narcomenudistas de la región relacionados con los cárteles duros de la droga, como los Templarios, Guerreros Unidos y La Familia Michoacana.

Pero si la realidad del ex alcalde Vergara encontró forma en una fosa más servicios funerarios, la de Peña Nieto dista mucho de ese peaje de sangre que exige Ixtapan de la Sal. Él, junto con otros funcionarios, primero del Edomex y ahora federales, hallaron solaz en el fraccionamiento Grand Reserva, propiedad de la familia San Román y que se popularizó a finales del sexenio de Arturo Montiel como el lugar por excelencia para adquirir una casa de fin de semana. Allí tienen propiedades Luis Miranda Nava, subsecretario de Gobernación y operador financiero de la campaña presidencial peñista; el propio Montiel Rojas, a quien las versiones del mismo Ixtapan de la Sal le adjudican una comilona monumental en el fraccionamiento, agasajado por los San Román para obtener de él los permisos casi eternos para el control del agua; también los lugareños afirman que otro habitante del fraccionamiento era uno de los capos del cártel de los Beltrán Leyva, en los inicios de la administración mexiquense de Peña Nieto. El complejo no sólo sirve para esconderse. Está documentado que el ex gobernador mexiquense, Alfredo del Mazo, también posee una residencia allí, al igual que el comunicador Jorge Ramos Campirán; el locutor deportivo de Toluca, Tonatiuh Bravo y uno de los dueños de la empresa MAC, socios de Grupo PRISA, que compiten por una concesión de televisión abierta. También aparecen los empresarios Michael Devlyn, Daniel Garcés y Antonio Hawa, entre otros.

Sobre los orígenes de la familia San Román, se identifica en 1956 a Arturo San Román Chávez como el primero de todos, quien en abril de ese año comenzaba a construir un imperio basado en el comercio del agua y las relaciones políticas. Justo en aquel momento era ya un hombre rico pero un Don Nadie a ojos de los capitalinos. “Un malinchista impide abrir nuevos caminos”, titulaba El Sol de Toluca una nota perdida en su portada, en abril de 1956. Pero no era el malinchismo de don Arturo sino el afán del dinero lo que lo obligaba a actuar como desquiciado. Los vecinos de Ixtapan de la Sal no habían recibido apoyos para construir caminos que comunicaran a los poblados aledaños con la cabecera municipal, por lo que decidieron a hacerlos ellos mismos. Todo iba bien. Todos participaban, menos los San Román, claro, hasta que llegaron a una de las propiedades de aquel Señor de los Balnearios, quien para entonces ya tenía sus parques acuáticos. Allí, en las lindes de sus terrenos, explicó groseramente que los caminos que construían los usarían los extranjeros, que llegarían a Ixtapan para apoderarse de la riqueza, sobre todo de la suya y que los lugareños quedarían en la indefensión. Confundidos al principio por la retórica medieval de don Arturo y que todavía aplica la familia actualmente, decidieron denunciarlo ante el gobernador Sánchez Colín, explicando que era imposible no usar aquellos terrenos debido a lo agreste de la geografía. Este “malinchista” finalmente cedió pero se cobró muy cara la revancha. El patriarca de los San Román entendió la fuerza que manejar el agua pública de Ixtapan de la Sal le daba. Eventualmente, la familia consiguió comodatos por 99 años. Hoy, en el 2015, el reparto del agua está en manos de los San Román. Las pipas se llenan en el Balneario de Ixtapan, propiedad de la familia, y los habitantes deben pagar mil quinientos pesos por cada una. Sin embargo, el negocio no sólo está en ese reparto amañado, sino en las relaciones políticas que sus actividades y entorno le permiten. San Román no es el constructor favorito de Peña Nieto, a pesar de ganar contratos por más de 100 millones de dólares en los últimos años, pero sí uno de sus incondicionales aliados económicos. El diario local Alfa publicaba, el 20 de enero del 2015, desde la columna “Se Dice Que…”, la inminente venta del Balneario de los San Román, el más popular en el Estado de México. “Aunque ha sido prácticamente imposible confirmar la escasa información disponible, tratándose de una operación cerrada entre particulares a través de un contrato privado, firmado presuntamente en el extranjero, versiones de fuentes bien informadas hablan de la supuesta venta del Balneario Ixtapan, uno de los 10 más grandes de América Latina, por un monto de aproximadamente 150 millones de dólares. En la historia, que se cuenta con detalle en los primeros círculos del poder y los negocios, se coloca como protagonista, obvio, al vendedor Arturo San Román Widerkehr, heredero del parque acuático y a su primo, Roberto San Román Dunne, quien representaría a los compradores. Este asunto, si se confirma, dará mucho de qué hablar, de lo que pasa en el icónico pueblo de Ixtapan de la Sal, el lugar preferido de descanso del presidente Peña”.

El periodista Elpidio Hernández, narraba para Nuestro Tiempo que los San Román son tan poderosos que ellos solos generan empleo para la mitad de los habitantes de Ixtapan, algo parecido a lo que sucedía en Santiago Tianguistenco, poblado a la sombra de Carlos Hank González.

“Los San Román son propietarios, entre otras empresas, del Parque Acuático Ixtapa, del Country Club Gran Reserva, del hotel Ixtapan Golf Resort Country Club, del fraccionamiento Residencial Ixtapan, constructoras, colegios y son los principales concesionarios del agua de riego en el municipio”, recuerda Hernández, y apunta que la primera concesión de agua le fue otorgada a aquella familia desde la Federación, en 1947 y renovada en 1997, por 25 años más.

Esa concesión les permite la explotación del manantial de San Gaspar, desde donde controla el abasto de agua. “De acuerdo a estimaciones el municipio tiene una afluencia anual de dos millones y medio de personas; 93.9 por ciento de origen nacional y 6.1 por ciento proveniente del extranjero”, cita Hernández.

El patriarca de los San Román, Arturo, había creado la empresa Nueva Ixtapan (Nisa), en los años sesenta y a ella se le entregó una de la las trece concesiones que la Conagua repartía en aquel entonces. Once de ellas iban a comunidades, otra al Organismo de Agua local y la última, la mejor, a los San Román, que les permite recibir desde entonces mil por ciento más abasto que el gobierno municipal.

“De acuerdo a datos revelados por la investigadora de la Universidad Autónoma del Estado de México, Graciela Cruz Jiménez, en 2005 la empresa propiedad de los San Román recibía 158.7 litros por segundo, mientras el gobierno municipal obtenía sólo 16.2 litros por segundo, cantidad que aseguraba el buen funcionamiento de sus instalaciones, principalmente las del Parque Acuático Ixtapa, considerado el más importante en América Latina e incluido en el top ten de los mejores balnearios a nivel mundial”, recuerda el periodista a este Semanario.

Elpidio Hernández da detalle de la casa de Montiel Rojas, de quien dice que “tiene su casa de descanso en Paseo de la Cima, cerca del campo de golf. El complejo residencial está ubicado en el bulevar Arturo San Román y desde su página web, los dueños describen su propio producto: “hace más de seis décadas, la familia San Román llegó a Ixtapan de la Sal, donde echaron profundas raíces y construyeron negocios prósperos y reconocidos en el mundo e integraron paso a paso, una reserva territorial de singular belleza natural con el objetivo de crear, algún día, un proyecto golfístico residencial”.

Según sus propias descripciones, ese desarrollo, de 400 hectáreas, está diseñado para crecer como un pueblito para millonarios, con la adición de centros comerciales, hotel y spa. Por lo pronto, tienen un helipuerto, usado sobre todo por la Presidencia de la República. Desde la Casa Club se ofrecen canchas de tenis, alberca en infiniti, chapoteadero, jacuzzi, snack-Bar, área de juegos infantiles y baños con regadera.

La descripción de la casa de Montiel, que hace Alfa, es imperdible: “es un palacete con alberca de dimensiones olímpicas, cincuenta metros de largo por cuatro de ancho; un carril de competencia y abastecida con 33 mil litros de agua”.

La casa de Peña, valuada en 372 mil dólares y comprada en el 2005, es un palacete. Elpidio Hernández describe la casona, que se ubica en la zona conocida como Real de la Cantera y que fue fotografiada por la revista TV Notas en la edición 699. Esa revista dice que la casa está diseñada “como villa de descanso, es de dos plantas y amplia terraza, cuenta con cinco recámaras, dos salas de televisión, área de juego, estancia, comedor, desayunador, cocina equipada, estacionamiento, jardín, acabados de mármol y una fuente que simula un río”.

Ese fraccionamiento no es una cosa menor, como lo indica el campo de golf de 18 hoyos en 7 mil 300 yardas o su lago interior que bordea el club hípico y sus seis kilómetros de senderos. O su parque de montaña, su lago de pesca y sus rutas para practicar el ciclismo. Peña pasaba los fines de semana en ese entorno y allí recibía visitas de su gabinete, hacía fiestas con la farándula de la televisión e incluso al ex obispo de Ecatepec, Onésimo Cepeda, se paseaba con el ahora Ejecutivo federal.

“Roberto San Román Dunne es hijo de Roberto San Román Widerkehr, quien murió en 2010, y fue el empresario que le vendió la casa de Ixtapan de la Sal en 2005 a Peña Nieto ubicada en el Country Club Gran Reserva”, apunta la revista del corazón, Quién. Roberto es el dueño de la empresa Constructora Urbanizadora Ixtapan, que atrajo la atención de The Wall Street Journal por los contratos ganados los últimos años y sobre las propiedades del presidente y sus relaciones comerciales disfrazadas de amistad. Ese mismo Roberto es padrino de comunión de Paulina Peña, hija de Peña Nieto.

“Arturo San Román Widerkehr es el accionista principal del Parque Acuático Ixtapan que se erige como el principal atractivo turístico de la región y se estima que el 53 por ciento de los turistas que visitan el municipio llagan a ese balneario, 15 por ciento a las albercas municipales y el resto realiza actividades dentro de los hoteles donde se hospedan. El parque tiene capacidad para 20 mil personas”, apunta el periodista Hernández, quien señala que hay otras empresas a nombre de los San Román, como Zona Uno S. de R. L. de C. V, de Widerkehr, y “que edificó en 2003 un conjunto urbano de tipo habitacional mixto popular llamado Residencial Ixtapan compuesto en sus orígenes por 133 viviendas. El 29 de mayo de 2008 le fueron autorizadas la construcción de otras 309 casas más como parte de la segunda, tercera y cuarta etapas de aquel conjunto residencial. Los precios de esas construcciones se ajustan a los bolsillos populares, pues una vivienda de 325 metros cuadrados alcanza un valor de 731 mil pesos, mientras que una de 176 metros cuadrados tiene un importe de 429 mil 952 pesos”, señala Elpidio Hernández

Esa bonanza, a pesar de los 107 millones de dólares que se ganaron los San Román, no es para todos. La suerte de aquella familia no la compartió el alcalde priista Salvador Vergara, asesinado en el 2008, cuando circulaba por la carretera Pilcaya-Ixtapan de la Sal. Rápidamente circularon versiones sobre la culpabilidad de Zetas y La Familia y en una inusitada labro de inteligencia policiaca, en tres días había 14 detenidos, supuestos miembros de La Familia, autores materiales del homicidio. Los culpables eran, pues narcomenudistas que habían amenazado al alcalde, quien denunció ante las autoridades una extorsión pero sólo se llevó un “no pasa nada, no eres el único”.

El 24 de septiembre del 2008, Vergara reveló que comerciantes de fayuca y piratería de Ixtapan de la Sal eran extorsionados, supuestamente, por miembros del cártel de La Familia. Según él, había levantado un acta y de manera “rapidísima, con acción inmediata, la Agencia de Seguridad Estatal conjuntamente con la Dirección de Seguridad Pública Municipal de Ixtapan de la Sal, se contribuyó”.

No era la primera vez que viajaba a Pilcaya. El 26 de abril del 2007 había ido a Guerrero, para participar, junto con el gobernador de aquel lugar, Zeferino Torreblanca, en la inauguración de la vía de acceso en aquel lugar. Algunos vecinos de Ixtapan señalaban la especial amistad con el gobernador Peña y las relaciones que el fallecido mantenía con el síndico procurador de aquel municipio, Daniel Figueroa. Enfrentó además reclamos de la policía municipal por retrasar salarios y uniformes.

El 3 de marzo del 2008, Vergara negó en público que la siembra de droga en el sur afectara el flujo turístico en su municipio. “Ixtapan de la Sal es un pueblo tranquilo aun cuando es la ventana para entrar al Estado de México… la detención de personas con armas largas en Ixtapan de la Sal, al igual que en varios municipios del sur especialmente en los denominados de Tierra Caliente, no implica que exista en esta zona la presencia de algún grupo armado”, citó aquella vez.

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1 comentario

  1. Jorge Ramos Campirán, no es comunicólogo, si bien es cierto que le dieron la oportunidad de tener un programa “La hora del notario”, de una hora, en la radiodifusora local “La I de Ixtapan”, localizada en el 1400 de amplitud modulada. Pero en esencia es el Notario Publico número 125 del Estado de México y del Patrimonio del Inmueble Federal.


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