Los buenos y malos maestros

* Los maestros son vigilados por sus líderes o autoridades para que hagan proselitismo a favor de candidatos y partidos, entreguen despensas, asistan a reuniones donde se les indica cómo hacer esas actividades sin que la ciudadanía se dé cuenta y los vaya a denunciar.

Luis Zamora Calzada

No sobran palabras, tampoco hacen falta en el segundo de tres textos de un maestro de gran calidad moral, que se complementará con lo que el amable lector regale a las ideas, a los propios párrafos que retratan otros miedos de los maestros. Veamos:

“La inmensa mayoría de las personas hemos sufrido la angustia que provoca realizar un examen para aprobar una materia o grado escolar, para lograr el ingreso a una escuela, para obtener un trabajo o un título, son experiencias que no se olvidan por el impacto que tienen sobre nosotros, antes de hacer el examen nuestro cuerpo y mente responden de distinta manera, nos sudan las manos o todo el cuerpo, nos ponemos nerviosos, nos duele la cabeza o el estómago, nos irritamos, en nuestra mente suceden muchas cosas, hay miedo y preocupación por el hecho. Ahora imaginemos que del resultado de ese examen o evaluación depende conservar nuestro trabajo, de cuyo salario sobrevive nuestra familia y nosotros mismos, la angustia y el miedo hacen presa de uno”.

Eso es lo que los maestros están enfrentando, otros miedos y angustias diferentes de los que ya hablamos, en los que se suma el de la evaluación para la permanencia en su trabajo; se tiene miedo a ser reprobado y perder el empleo por un lado, y a seguir trabajando con los alumnos y cumplir por el otro, sin contar para el examen con apoyo real para preparase o una bibliografía que lo oriente. Eso, prácticamente está ausente.

A los maestros de verdad, los que están frente a grupo, los vigilan siempre, el director de la escuela, el supervisor y ahora con las nuevas políticas educativas los padres de familia tienen que estar pendientes de que los maestros inicien puntualmente sus labores, que las actividades que desarrolle deben lograr que los alumnos estén involucrados en el trabajo, que el tiempo escolar lo tiene que ocupar fundamentalmente en actividades de aprendizaje, estas y otras cosas los maestros lo conocen como las ocho rasgos básicos de la “Normalidad Mínima de Operación Escolar”.

Esos son los componentes que los padres deben vigilar, pero también los maestros son vigilados por sus líderes o autoridades para que hagan proselitismo a favor de candidatos y partidos, entreguen despensas, asistan a reuniones donde se les indica cómo hacer esas actividades sin que la ciudadanía se dé cuenta y los vaya a denunciar. Esa es otra presión y miedo que se les infunde a los maestros. Muchos supervisores y directivos también lo sufren, otros son parte del juego, están protegidos para hacer presión y obligar.

Esos maestros, los que no salen a la calle a protestar y están en las aulas enseñando con miedo, trabajan diariamente cuidando el respeto a los derechos de las niñas y los niños, cualquier violación a estos, real o virtual los mete en problemas con la Comisión de los Derechos Humanos a la que terminan viendo con miedo.

Sí todo lo que hemos dicho no fuera suficiente, los medios y la sociedad deslegitima a los maestros, los reprueba aun cuando son unos cuantos los que toman las calles y no trabajan, los que cumplen en las aulas trabajando con angustia y miedos son poco visibles.

Como ciudadanos no nos hemos puesto a pensar en la autoestima de los maestros que cumplen, en sus derechos como personas y trabajadores de la educación, como miembros de la sociedad, no nos hemos puesto a reflexionar sobre la tarea que implica trabajar 5 u 8 horas diarias con 10 o hasta 50 estudiantes todos los días del año escolar y hacer que aprendan y se eduquen.

La sociedad tiene que distinguir a los buenos y a los malos maestros, comprender lo que los primeros sufren y padecen, distinguir a los corruptos e incumplidos que son los menos, esos que atropellan los derechos de sus propios compañeros para escalar puestos o lograr candidaturas a presidentes municipales, a esos son los que la sociedad debe reprobar y no permitir que los buenos maestros continúen enseñando con miedo.

No permitamos que se siga usando y amenazando a los buenos maestros con fines políticos partidistas, merecen respeto.”.

Usted amable lector tiene la palabra, lo hasta aquí descrito es arrancado de la terca realidad que se niega a cambiar, para el bien de la escuela pública.

A siete años

A siete años de haber iniciado la constitución del Sindicato Unificado de Maestros y Académicos del Estado de México (SUMAEM), se ha logrado actualizar a nuestra entidad en materia sindical, el camino ha sido la aplicación de la ley.

Primero fue necesario superar la prohibición de la existencia de otros sindicatos por instancia gubernativa, lo que no estaba permitido en la ley del trabajo local, al estar determinado el reconocimiento de una sola organización gremial de maestro, sin embargo en dos mil nueve, la Suprema Corte de Justicia de la Nación, declaró que se violaba el derecho de la libertad sindical de los trabajadores, ordenando al Tribunal Estatal de Conciliación y Arbitraje (TECA) emitir el registro y más tarde la toma de nota.

Como es comprensible, con el paso de los años se fue actualizando a los integrantes de la directiva del SUMAEM, requiriendo al TECA emitir una nueva toma de nota, como ocurrió el  27 de junio de 2014, con el ingresó a oficialía de partes de la documentación de la Décimo Cuarta Asamblea General Ordinaria, en el expediente R. S. 2/2007, solicitud negada el 4 de agosto de 2014, alegando la supuesta violación al artículo 144 de la Ley del Trabajo que prohibía todo acto de reelección dentro de los sindicatos.

Ante la negativa del TECA, se solicitó el amparo y Protección de la Justicia Federal, en el amparo indirecto 1236/2014, resuelto en el Juzgado Cuarto de Distrito en Materias de Amparo y Juicios Federales en el Estado de México, determinando  en la sentencia la inconstitucionalidad del artículo 144 de la Ley del Trabajo de los Servidores Públicos del Estado y Municipios, lo que significa la eliminación de la prohibición y la actualización de dicha ley, como una aportación más del SUMAEM en materia laboral en nuestro estado.

El C. Juez Federal  determinó:  “Por consiguiente, la aplicación de lo resuelto por la Suprema Corte de Justicia de la Nación en el amparo en revisión 572/2000, conlleva a la inequívoca conclusión de que el artículo 144 de la Ley del Trabajo de los Servidores Públicos del Estado y Municipios es inconstitucional, por contravenir el artículo 123, apartado B, fracción X, de la Carta Magna y el Convenio Numero 87 relativo a la libertad sindical, que fue aprobado por el Ejecutivo Federal y el Senado de la República”.

Queda para la historia de la educación el trabajo que realiza el SUMAEM, en la búsqueda permanente por transformar a la escuela pública y construir un nuevo perfil del maestro, conocedor de sus derechos y responsabilidades para ser referente, sin miedos para que no lo engañen.

El lobito jodido de la CTM

* Viejos cetemistas, quienes lo conocen, y crónicas periodísticas que han retratado su vida laboral, desde que en la década de 1940 lo acogió Yurén Aguilar como su ayudante, asesor y chofer en la Federación de Trabajadores del Distrito Federal (FTDF), coinciden: es un político ambicioso, desconfiado, colérico y muy descuidado, alguien a quien sí le ha salido para comer y para comer bien. Y vaya si lo es… en dos ocasiones ha sido involucrado en sendos cargamentos de contrabando.

Francisco Cruz Jiménez

Joaquín Gamboa Pascoe no nació pa’ pobre ni encaja en las definiciones de diccionario; su gusto por los casimires finos, camisas de diseñador, zapatos de pieles exóticas, restaurantes caros, autos de lujo —Mercedes-Benz o BMW—, así como su residencia en El Pedregal de San Ángel o sus aficiones a la cacería y el golf ofrecen elementos para afirmar que este senador priista y secretario general de la Confederación de Trabajadores de México (CTM) cumplió su palabra cuando en una ocasión, a finales de la década de 1980, le espetó a una reportera: “¿Qué, porque los trabajadores están jodidos yo también debo estarlo? A mí nunca me verán descalzo ni de guaraches”.

Aquella sentencia muestra a un dirigente obrero, que jamás fue obrero, falto del carisma de su maestro Fidel Velázquez Sánchez; lejano de aquella lengua larga y afilada de su predecesor Leonardo Rodríguez Alcaine, que tan morbosamente atraía a los periodistas, y carente del rico e infame pasado de su fallecido protector Jesús Yurén Aguilar; Gamboa Pascoe es un “político” seco y hermético, cuya vida guarda cualquier cantidad de secretos; sobre él corren las más turbadoras historias desde que en las décadas de 1970 y 1980 llegaba a sus oficinas del Senado de la República a bordo de lujosas limosinas Cadillac y Lincoln de importación.

Viejos cetemistas, quienes lo conocen, y crónicas periodísticas que han retratado su vida laboral, desde que en la década de 1940 lo acogió Yurén Aguilar como su ayudante, asesor y chofer en la Federación de Trabajadores del Distrito Federal (FTDF), coinciden: es un político ambicioso, desconfiado, colérico y muy descuidado, alguien a quien sí le ha salido para comer y para comer bien. Y vaya si lo es… en dos ocasiones ha sido involucrado en sendos cargamentos de contrabando —fayuca, se le dice llanamente—. El primero, procedente de India en 1980 y, el segundo, de Estados Unidos en 1982, ambos durante el sexenio de José López Portillo, quien gobernó del 1 de diciembre de 1976 al 30 de noviembre de 1982.

En su momento, él mismo se ha encargado de negar todas las acusaciones —éstas incluyen la de sacadólares— y atribuirlas a maquinaciones de sus enemigos e intrigas colaterales. Por ejemplo, el 24 de febrero de 2009, en una rueda de prensa, las atribuyó a la publicidad negra, a una campaña de desprestigio. “Lo que pasa es que hay mucha publicidad negra: los líderes que se hinchan de dinero, que los líderes… que su mamá de los líderes… ¡ya estaría bien que le hablen a la mamá de otros, no a la nuestra todo el tiempo!”

Pero, como escribieron en junio de 1982 los periodistas Óscar Hinojosa, Francisco Ortiz Pinchetti y Manuel Robles, “el líder senatorial —para esa época era presidente del Senado de la República— no necesitaba ser desprestigiado: sus propios actos a lo largo de su carrera sindical y política lo han desprestigiado. […] Su fama de millonario no es producto de una herencia, sino de una corta carrera como defensor de los derechos obreros y como representante popular”.

Si bien el éxito no se le ha dado en maceta, la fortuna le ha sabido sonreír al diputado y senador— en dos ocasiones—. Y aquí, en el Senado, le fue mejor porque no era un simple legislador, sino el presidente de la Gran Comisión. Aunque por otro lado, carga con el estigma de ser un doble perdedor. En 1973, cuando el PRI ganaba todo, no pudo ser diputado por tercera ocasión porque lo derrotó limpiamente el panista Javier Blanco Sánchez. Apadrinado por Fidel Velázquez, la cúpula priista perdonó a Gamboa y, en 1976, llegó al Senado, también con la bendición de López Portillo.

En 1988 se sintió el elegido —en realidad las listas fueron aprobadas por el presidente Miguel de la Madrid y palomeadas por el equipo priista que disputaría la elección presidencial, encabezado por Carlos Salinas de Gortari— y se presentó de nueva cuenta como candidato. Su terquedad le costó. Los obreros salieron a votar por el Frente Democrático Nacional (FDN) y “su escaño” fue ocupado por Porfirio Muñoz Ledo.

Abogado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), compañero de generación del extinto presidente López Portillo, de la “famosa” generación de 1939, y cercano al ex presidente Luis Echeverría Álvarez, Gamboa Pascoe, pues, carga con la fama de ser hombre de mucho glamour, Figurín y Dandy lo llegaron a llamar.

Desde sus inicios se insertó muy bien en una burguesía burocrática sindical, cuya escandalosa prosperidad no proviene del comercio ni de la industria, menos del trabajo artesanal, sino del ejercicio del poder corporativo y la carrera política. Hay quienes insisten que se ha sometido a algunas cirugías plásticas como su ex par, la hoy presa Elba Esther Gordillo Morales, pero a nadie le ha interesado investigar si es verdad porque eso es lo menos importante de su vida política y laboral, tan rica, que a su ascenso por el consabido dedazo como secretario general de la FTDF, a la muerte de Yurén, asumió poderes dictatoriales. Y entre sus acciones execrables se recuerda todavía la represión para aniquilar el movimiento democrático de trabajadores de la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Y en 1996, la Asociación Mexicana de Ejecutivos en Relaciones Industriales (AMERI) lo acusó de hacer negocios con los créditos del Infonavit. “A los grandes sindicatos les interesa continuar participando en la Asamblea General [del Infonavit], porque por esa vía algunos líderes, como el de la Federación de Trabajadores del D.F., Joaquín Gamboa Pascoe, han hecho importantes negocios”.

Flor de papel

* Esa vez en la montaña de Guerrero, un lugar equivocado a todas luces, listo en sus laderas para la explosión, los racimos de soldados se acumulaban a un costado del camino. Nosotros, que llevábamos fármacos, nunca fuimos detenidos, nadie miró por debajo de las lonas de aquella enorme camioneta de doble tracción y pasamos Ayutla, sin más, en diciembre del 2014. Enfilados a la montaña, aparecieron los autodefensas patrullando a pie, metiéndose en calles carcomidas por las sombras.

Miguel Alvarado

Toluca, México; 30 de marzo del 2015. El resplandor breve del pasto, la barda rasposa quedan atrás. Dentro del agua, casi parecida a la tierra, un rayo deshace insectos en busca de comida.

Me alegra el cielo oscuro bramando lejos, la promesa de lluvias y tragedia que jamás me alcanzarán -la vereda apergaminada de latas y basura es un simple detalle del paisaje sereno, tenebroso- como el golpe de las horas cobrando las risas, la malquerencia de los hijos o la pregunta luego de un cigarro.

Me quieres.

Llueve.

No importa a dónde vayamos, lo que no podamos ver, lo que no nos esté reservado, que habrá de tocarnos porque aquí no se puede confiar en que, no metiéndose, uno se considere a salvo.

Esa vez en la montaña de Guerrero, un lugar equivocado a todas luces, listo en sus laderas para la explosión, los racimos de soldados se acumulaban a un costado del camino. Nosotros, que llevábamos fármacos, nunca fuimos detenidos, nadie miró por debajo de las lonas de aquella enorme camioneta de doble tracción y pasamos Ayutla, sin más, en diciembre del 2014. Enfilados a la montaña, aparecieron los autodefensas patrullando a pie, metiéndose en calles carcomidas por las sombras. Todos pensaban que alguien se levantarían en armas o que, al menos, se aceptaría que en Guerrero, al mismo tiempo que las amapola, también se fecundan las guerrillas.

Obrador ofrece a los padres de los desaparecidos de Ayotizapa ayuda si votan por el candidato de Morena, Pablo Amílcar. Los padres lo mandaron al diablo, a él y al resto de los partidos políticos. No habrá elecciones en Guerrero, dicen los padres, aunque no será así, aunque sea nada más por llevarles la contra.

Te hice una flor de papel para éste, un día cualquiera. Nadie estaba más lejos de aquí que yo mismo.

Somos vulnerables, no víctimas. Entonces por qué (se pierden los beneficios, dicen unos).

En Chilpancingo, el 26 de marzo un camión con estudiantes de Ayotzinapa fue atacado por policías estatales de Guerrero, vestidos con armadura negra y escudos de plástico. Unos cien. El camión, detenido a la entrada a Chilpancigo, sobre la carretera, estaba rodeado por agentes que apedreaban los cristales.

En el video, un policía antimotines se desprende del grupo que rodea al Volvo Plus gris y toma una piedra enorme mientras los otros inmovilizan las llantas, abren los compartimientos del equipaje.

– ¡Órale, güey, por acá! –gritan los uniformados. Luego, otro arroja un objeto y rompe una de las ventanillas laterales del autobús. Por allí, por el boquete, sus compañeros avientan más proyectiles.

TV Azteca presentó una versión distinta, con las mismas imágenes. Que los de Ayotizinapan habían robado dos camiones con combustible y que la policía los había detenido para recuperar lo robado. Y que los estudiantes habían detonado explosivos en la puerta del autobús masacrado.

– ¡Órale, güey, por acá! –gritan los policías, mientras arrojan proyectiles por las ventanas vandalizadas, como ellos dicen. Decenas de policías vándalos, por ejemplo.

La escena cambia y uno de los estudiantes, de azul, es arrastrado por unos diez elementos, que lo tiran y someten. Uno de ellos le voltea la cabeza, clavándolo al suelo, literalmente. Entre todo lo patean. Leve, apara que no digan. Gallardos, los policías posan para los que filman y pronto consiguen abrir la puerta del transporte. Segundos después estalla un petardo, seguido de otro, envuelto en una nube efímera de fuego. El vidrio del frente del autobús está agujereado como si lo hubieran baleado.

Iguala – Hospital.

México Cuota – Cuernavaca.

Filmado, uno más de los enfrentamientos entre policías y estudiantes de Ayotzinapan, quienes en respuesta quemaron dos camionetas, tres motocicletas y las oficinas de la Secretaría de Seguridad, en Tixtla, muy cerca de la normal, presagia una nueva masacre, cuando a alguien se le pase la mano, alguna situación se le vaya de control.

Después de detener a tres, la policía se reúne en plena carretera, donde recuenta sus propios daños. Al menos un herido, que ayudan para que camine dos agentes. TV Azteca dice que los estudiantes se han retirado, dejando ahí el camión secuestrado y que gracias a la policía se ha podido recuperar.

– Los ayotzinapos… -dice el reportero en alguna parte de su relato.

– Tomaron rehenes y nos están diciendo –dice un hombre que sirve de informante- que son policías, que se llevaron a unos tres o cuatro policías los estudiantes.

TV Azteca diría luego que los agentes llegaron a sus cuarteles por su propio pie, pero desarmados, después de que los estudiantes quemaran lo que ya se sabe. De eso sólo quedó la chatarra humeante, inservibles las patrullas.

Mientras, en Toluca, los ayudantes infrarrealistas de Fernando Zamora, el candidato priista a la alcaldía y a quien le valió un carajo cabalgar con un AK-47, posando junto a “El Tigre”, uno de los narcos más sanguinarios del sur mexiquense, hace unos años, visitan vecinos para pedir, sin empacho, las copias de las credenciales de elector, nomás para saber con quiénes contamos. Se organizaban, y muy bien, en escuadrones con denominaciones desde el abecedario. Forman tres grupos, uno de ellos es el H, que ocupa a empleados del ayuntamiento y maestros como promotores del voto.

Pero así, sin vergüenza.

Los venimos invitando.

Queremos platicar un rato.

Será posible que…

(Fátima, te extraño un chingo).

Nosotros los acercamos.

¿Y si hubiera publicidad, los apoyamos? Bueno, les publicamos su publicidad.

Enrique Peña ganó la presidencia en la más inverosímil de las elecciones. Nadie sabe cómo, pero ganó limpiamente, ensuciado hasta la madre de sangre y huesos rotos, narcotráfico y dolor. Debe ser superhumano. Cualquier otro ya se habría resquebrajado, sonrojado al menos al mirarse al espejo.

Casi todos los días ha llovido. Me encuentro en un estado paranoico equivalente a una crisis epiléptica. Todo va bien, susurro, y me como un sándwich mientras me quedo dormido.

Seguramente Albert González, “El Tigre”, bajaría por unos segundos la mirada, avergonzado de don Fernando.

Naaah. Ni que fuera candidato a la alcaldía.

Napoléon: un epílogo

* Nueve años después de la explosión de la mina de carbón en Pasta de Conchos no hay culpables, Fox descansa en su rancho de Guanajuato; Napito mantiene su autoexilio de Vancouver, el Hollywood de Canadá; Calderón se halla cómodamente en Estados Unidos; los barones mineros hacen dinero, a manos llenas; el gobierno no ha ratificado los convenios de la Organización Internacional del Trabajo relativos a la inspección en el trabajo y la seguridad y salud en la minería; y los obreros de las minas siguen igual, en el olvido, en la miseria.

Francisco Cruz Jiménez

1.- 6 de marzo de 2006. De 61 años de edad, Napoleón Gómez Urrutia afirma que se refugió en Vancouver, por consejo de sus abogados. “Me recomendaron venirme acá. Canadá es un país más liberal en términos migratorios y mucho más respetuoso de los derechos humanos. […] Hay [en México] acusaciones falsas, muchas mentiras. […] Esto es como una cortina de humo para desviar la atención de problemas graves. […] Lo he dicho, y repito: soy un perseguido político, víctima de una embestida de un gobierno de derecha que pretende imponer un sindicalismo blanco. […] Están actuando con una visión miope para favorecer a empresarios mezquinos que están llevando al gobierno a un caos social y político de consecuencias impredecibles. El gobierno [panista] y esa clase de empresarios están sembrando odio, y odio habrán de cosechar”. Canadá prohíbe la repatriación o extradición de perseguidos políticos. El tratado de 1990 firmado por los gobiernos mexicano y canadiense contiene un lenguaje similar.

2.- 13 de julio de 2006. Siete mil mineros han entablado demandas laborales y penales en contra de Napoleón Gómez Urrutia, en un intento para recuperar y esclarecer el uso de los 55 millones de dólares que integran un fideicomiso del sindicato, según señalamientos del secretario del Trabajo, Francisco Xavier Salazar, ante diputados federales de la Comisión Especial de Seguimiento a la Problemática Minera. Gómez Urrutia, insiste, retiró la totalidad de los fondos del fideicomiso y lo transfirió a diversas cuentas, quedando como único titular. “La industria minera ha enfrentado dificultades adicionales derivadas del comportamiento de un ex dirigente sindical, quien, utilizando la representación que ostentaba, llevó las relaciones con las empresas al plano de la tensión extrema, de forma tal que en un plazo de cinco años estallaron 38 huelgas y hubo 114 paros, frecuencia nunca antes vista en una rama industrial”.

3.- 24 de marzo de 2007.- El oposicionista Partido Nueva Democracia o New Democratic Party (NDP) de Canadá confirmó que, por motivos humanitarios, Napoleón Gómez Urrutia solicitó oficialmente su residencia en ese país, donde se encuentra desde que abandonó México, hacía varios meses.

4.- 11 de abril.- El secretario del Trabajo, Javier Lozano, admitió que la toma de nota que desconoció Napoleón Gómez Urrutia y avaló a Elías Morales Hernández como líder minero, en febrero de 2006, fue apresurada. Por su lado, el Cuarto Tribunal Colegiado en Materia del Trabajo invalidó la toma de nota que la Secretaría del Trabajo le otorgó a Elías Morales Hernández y ordenó la restitución inmediata de Napito. Peritajes de la Procuraduría General de la República determinaron que eran falsas las firmas de los documentos que avaló Salazar Sáenz para entregar la toma de nota a Morales Hernández.

5.- 4 de septiembre de 2007. La firma suiza Horwath Berney Audit encontró que los 55 millones de dólares del fondo minero están plenamente justificados por Napito y sus colaboradores: 22 millones 492 mil 990 congelados por el gobierno mexicano; 21 millones 832 mil 81 se pagaron a trabajadores que cumplían los criterios del sindicato; 3 millones 983 mil corresponden a honorarios de los abogados por las actuaciones judiciales; 1 millón se reembolsó al sindicato por gastos incurridos durante 15 años de lucha para conseguir el dinero adeudado por Grupo México; 1 millón 756 mil corresponde a la renovación de varios edificios del sindicato; 5 millones corresponden a dos inversiones inmobiliarias en Monterrey; 924 mil corresponden a comunicados en los medios de información para contrarrestar la información del gobierno.

6.- 5 de septiembre de 2007. A través de algunos recursos oscuros o no muy claros, el Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos y Similares de la República Mexicana perdió la titularidad del Contrato Colectivo de Trabajo con el Grupo México, que se le entregó al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Exploración, Explotación y Beneficio de Minas de la República Mexicana (SNTEEBMRM), del charro Rupertino García Reyes, uno de los dirigentes de la llamada Alianza Sindical Mexicana, que impulsó el gobierno de Vicente Fox.

7.- 28 de octubre de 2012. Aunque en el tercer trimestre de 2012 frenó el acelerado crecimiento del sector minero, entre enero y septiembre de 2012 las dos principales empresas mineras que cotizan en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), Grupo México y Peñoles, obtuvieron, en conjunto, utilidades netas por 28 mil 984 millones de pesos. En un ejercicio comparativo, Susana González, reportera de La Jornada, encontró que esa cantidad representaba 45 por ciento del presupuesto anual de Oportunidades e igual porcentaje del Seguro Popular, los dos principales programas sociales del gobierno de Felipe Calderón, a los cuales fueron asignados 63 mil 873 y 64 mil 402 millones de pesos, respectivamente.

8.- 27 de enero de 2013. La cooperativa minera Veta de Plata acusa a Napoleón Gómez Urrutia de manipular los estatutos de la organización para crear la figura de presidente vitalicio, además de contar con derecho de veto y de voto para cualquier asunto con el que esté en desacuerdo; y establecer residencia en cualquier parte del país o del extranjero si siente amenazada su integridad física o su vida.

9.- Febrero de 2013. Con todo el poder en manos del equipo del presidente Enrique Peña Nieto, la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje hizo público un laudo o resolución, dictada el 26 de octubre de 2012. Ordenó al sindicato minero de Napoleón Gómez Urrutia repartir 54 millones 84 mil 470 dólares a miles de trabajadores que laboraron para Minera Cananea. Luego de siete años de litigio, la junta resolvió favorablemente las demandas presentadas por varios grupos de trabajadores, que alegaron que el sindicato nunca les entregó los recursos que habían sido depositados para su beneficio por el consorcio Grupo México en un fideicomiso, los cuales quedaron bajo control del gremio a partir de marzo de 2005, con la autorización del extinto secretario del Trabajo, Carlos Abascal Carranza.

El laudo o sentencia de la Junta Especial Número Diez de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje no deja dudas: “Se condena al Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos y Similares de la República Mexicana a hacer efectivo en favor de los actores el derecho a beneficiarse de la distribución proporcional y equitativa de la cantidad de 54 millones 84 mil 470 dólares, que el extinto fideicomiso 10964526 entregó al sindicato el 3 de marzo de 2005, pagadera en moneda de curso legal”.

10.- Viernes 15 de marzo, un tribunal federal ordenó por cuarta ocasión la captura de Napito y su tesorero Héctor Félix Estrella, por la presunta disposición ilegal de 55 millones de dólares del fideicomiso en cuestión. El magistrado Enrique Escobar Ángeles, del Sexto Tribunal Unitario Penal del D.F., consideró que la acusación que presentó la PGR contra Napoleón y su colaborador reúne indicios suficientes para librar un mandato de captura. La decisión, sin embargo, tampoco es definitiva.

Nueve años después de la explosión de la mina de carbón en Pasta de Conchos no hay culpables, Fox descansa en su rancho de Guanajuato; Napito mantiene su autoexilio de Vancouver, el Hollywood de Canadá; Calderón se halla cómodamente en Estados Unidos; los barones mineros hacen dinero, a manos llenas; el gobierno no ha ratificado los convenios de la Organización Internacional del Trabajo relativos a la inspección en el trabajo y la seguridad y salud en la minería; y los obreros de las minas siguen igual, en el olvido, en la miseria.

Suplencia educativa en los estados

* Seguramente el titular de la SEP no está enterado de que en el Estado de México algunos titulares de las direcciones que administran el subsistema educativo estatal, entre otros el director general de área de la Secretaría de Educación estatal, que encabeza una estructura denominada “Grupo Político”, ha provocado que los docentes vean disminuida su calidad moral ante la sociedad, al inducirlos y en algunos casos obligarlos a repartir despensas y hacer proselitismo en horas de la jornada laboral.

Luis Zamora Calzada

En entrevista al noticiario “Enfoque” de FM radio, el miércoles 18 de marzo, el secretario de Educación Pública (SEP) federal, señalaba que los maestros que requiere el país deben ser formadores y con calidad moral, por ello la obligación de que en cada entidad federativa se cumpla con el sistema de profesionalización docente, con probabilidades de sustituir la Federación a las autoridades que no cumplan en los estados.

Seguramente el titular de la SEP no está enterado de que en el Estado de México algunos titulares de las direcciones que administran el subsistema educativo estatal, entre otros el director general de área de la Secretaría de Educación estatal, que encabeza una estructura denominada “Grupo Político”, ha provocado que los docentes vean disminuida su calidad moral ante la sociedad, al inducirlos y en algunos casos obligarlos a repartir despensas y hacer proselitismo en horas de la jornada laboral.

Es notorio que muchos participantes en espera de compensaciones, que se traducen en plazas, con gusto abandonan a sus alumnos, dejándolos sin clases, sin importar el daño que le hacen a la escuela pública, y contravienen la reforma educativa violentando el Derecho a la Educación que garantiza el artículo 4to. Constitucional, pasándose además, por el arco del triunfo, la reforma al artículo 3ro. y 73 de nuestra Carta Magna, sin que el titular de la Secretaría estatal intervenga para garantizar el cumplimiento de la ley.

En otro orden de ideas, las personas que han recibido un nombramiento de plaza magisterial en el subsistema educativo estatal, radicadas en las escuelas, sin saber a ciencia cierta si cuentan con los estudios normalistas requeridos o de licenciaturas afines para ejercer la docencia y se encuentran colaborando con el “grupo político”, es viable deducir que su calidad moral no es equiparable a la que hace referencia el funcionario federal, al ser parte de una probable corrupción en su actuar y sin afán de redundar, ¿con qué calidad moral pedirán a sus alumnos la práctica de valores, que en teoría forma la escuela? Es muy difícil que ellos sean un ejemplo y referente social para educar en las instituciones educativas.

En estas circunstancias, ¿es necesario esperar a que la SEP federal supla al director en comento o el titular en materia educativa estatal actuará al respecto?

En espera de una actuación congruente, invitamos a todos los interesados en una educación de calidad, a los padres de familia, a los buenos maestros, sobre todo aquellos que identifican a los integrantes del “Grupo Político” a denunciarlos, de manera anónima o aportando sus datos en facebook: Reforma educativa 2015, twitter: @reforma educativa2015, correo electrónico: reformaeducativa2015@gmail.com.

Recuperemos entre todos el prestigio de los maestros, la mayoría no estamos de acuerdo en la devaluación de la imagen magisterial y mucho menos con quienes la provocan, demos a conocer a la luz pública a quienes incurren en esta ilegalidad que daña al magisterio; la información con medios probatorios se utilizará para iniciar los procesos legales inherentes y se hará llegar a las instancias competentes para sus efectos procedentes.

Mariana, Mariana

* Mariana Lima Buendía, joven de 25 años de edad y abogada de profesión, fue asesinada en 2010 en Chimalhuacán, Estado de México, presuntamente por el agente judicial Julio César Hernández Ballinas, su entonces esposo, quien denunció esta muerte como un “suicidio”. (Cimacnoticias 7 de febrero de 2012).

Anaiz Zamora Márquez/ Cimacnoticias

México, DF; 25 de marzo del 2015. En un hecho histórico, la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) ordenó hoy a la Procuraduría General de Justicia del Estado de México (PGJEM) volver a investigar el asesinato de la joven Mariana Lima Buendía –perpetrado en 2010–, a fin de resarcir todas las fallas que cometió la instancia en torno a este feminicidio, y que derivó en impunidad.

A dos años de que la SCJN atrajo el caso y a casi cinco años del asesinato de Mariana Lima, por unanimidad de votos la Primera Sala otorgó el amparo directo 534/2013 a Irinea Buendía, madre de la joven, y con el cual se ordena a la PGJEM vuelva a investigar los hechos, que en todo momento fueron indagados como “suicidio”, aunque había pruebas de que Mariana había sido víctima de violencia por parte de su pareja.

En el proyecto de resolución de amparo, el ministro Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena expresó: “La justicia de la unión ampara y protege a Irinea Buendía Cortez”.

Al someterse a votación el proyecto, la ministra Olga Sánchez  Cordero tomó la palabra para decir que la resolución es de la “mayor trascendencia”, en virtud de que penaliza la cultura de la violencia en contra de las mujeres y pone de manifiesto la necesidad y urgencia de modificar los patrones que vulneran y violentan a los Derechos Humanos (DH) de las mujeres.

Sánchez Cordero agregó que la resolución también señala el impacto negativo que tiene en el acceso a la justicia la mala actuación de quienes deben procurar justicia en este tipo de averiguaciones previas, que no se han realizado desde una perspectiva de género.

“Este es el mejor regalo que mi hija pudo haber recibido el día de su cumpleaños, si estuviera con nosotros (hoy) cumpliría 34 años”, dijo con los ojos llorosos Irinea Buendía, quien vio así materializada su ardua exigencia de justicia y señaló que la SCJN se comportó a la altura de los estándares de DH.

De acuerdo con Buendía Cortez, este es un “fallo histórico” pues ayudará a que todos los casos de feminicidio sean investigados de manera adecuada y se acceda a la justicia.

“Así decimos que ya es suficiente lo que los misóginos han hecho con nuestras mujeres, cualquier mexicana puede estar en el caso de mi hija”, subrayó Irinea.

En declaraciones a Cimacnoticias, la ahora defensora de DH agradeció el apoyo que ha recibido desde diferentes sectores, y dijo que ahora más que nunca seguirá dando la batalla por acceder a la justicia, pues la lucha aún no ha terminado.

“Es como si ahora empezáramos de cero, porque con esta resolución ya tengo herramientas para reclamar en el Estado de México que mi hija necesita dos cosas: justicia y justicia, y ahora sí los ministerios públicos no me podrán decir que no se puede”, advirtió.

Rodolfo Domínguez, representante legal del caso, explicó que los efectos de este amparo mandatan a la PGJEM a investigar nuevamente la muerte de Mariana como un probable feminicidio. Además de que se le obliga a reconocer las “terribles omisiones y negligencias que habían llevado este caso a la impunidad”.

Llegó la hora

Mariana Lima Buendía, joven de 25 años de edad y abogada de profesión, fue asesinada en 2010 en Chimalhuacán, Estado de México, presuntamente por el agente judicial Julio César Hernández Ballinas, su entonces esposo, quien denunció esta muerte como un “suicidio”. (Cimacnoticias 7 de febrero de 2012).

Pese a que para entonces ya estaba vigente la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia (LGAMVLV), así como un Protocolo de actuación para la investigación del homicidio desde la perspectiva de género en el Edomex (publicado en abril de 2010), la muerte violenta de Mariana no fue investigada como posible feminicidio.

Con base en las pruebas testimoniales del policía judicial (que trabajaba en las oficinas donde inició la denuncia), las autoridades locales determinaron que se trató de un “suicidio”, pues Hernández Ballinas en su declaración dijo que había encontrado a la joven “colgada” de una viga en su habitación, aunque el cuerpo estaba en la cama, a decir de Irinea.

Pese a la denuncia interpuesta por Irinea Buendía, y sin tomar en cuenta los antecedentes de violencia de género padecida por Mariana a manos de su pareja –razón por la cual había decidido abandonarlo–, se dictó el no ejercicio de la acción penal en contra de Hernández Ballinas.

Pero gracias a la insistencia de Irinea Buendía el caso pasó por varias instancias judiciales, incluyendo la Fiscalía Especializada en Feminicidio de la entidad, y por varias solicitudes de amparo ante jueces de distrito del Edomex, aunque en ninguna se consiguió que se investigara el caso como feminicidio.

El crimen fue finalmente atraído por la Primera Sala de la SCJN en 2013 al considerar que el caso reunía los requisitos de “importancia y trascendencia”.

Apoyo ciudadano

Previo la sesión de hoy de la Primera Sala, 100 integrantes de universidades y centros de investigación como la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la Universidad Autónoma de Metropolitana (UAM), El Colegio de México (Colmex), la Universidad Iberoamericana (UIA), el ITAM, la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), el Colegio de la Frontera Norte (Colef), entre otras instancias académicas, enviaron a la y los ministros una carta para manifestar la importancia de que se hiciera justicia en un caso que consideraban “emblemático”.

Académicas como la doctora Lucía Melgar Palacios y la maestra Cynthia Galicia expusieron las irregularidades cometidas durante la investigación del caso, y la forma en que estas actuaciones iban en contra de lo estipulado en las leyes mexicanas y diversos tratados internacionales.

Enfatizaron que el caso es “emblemático de la situación de violencia de género y violencia feminicida” que enfrentan las mexicanas, así como de la omisión de las autoridades judiciales estatales ante formas de violencia que afectan específicamente a las mujeres, en el Edomex en particular y en el país en general.

Las y los académicos recordaron que el pueblo mexicano tenía la confianza de que los ministros y la ministra de la Primera Sala de la SCJN serían garantes de la Constitución, de las leyes y del marco nacional e internacional de DH, y en particular de los derechos de las mujeres.

El 26 de marzo se preveía una manifestación en Toluca, capital del Estado de México, para llevar a la entidad el reclamo de que la resolución de la SCJN sea acatada en breve.

La sesión de fotos

Fabiola Díaz

Todo es una fiesta.

Juan Manuel camina lejos, muy cerca del calor.

Miguel en su inframundo busca recorriendo lo que dice es la esencia.

Ahora vivo sobre estas piedras tragadas por el agua.

Selene trae zapatos negros, buganvilias en el pelo.

Yo, arena en la mano.

Su risa es la piel pálida de Miguel

y nosotros las abejas entre las flores.

Los ojos de Manhattan

* Al New York Times le interesan los Golden Boy’s pero también el Grupo Higa, y pronto soltará su versión, muy mundial pero muy a destiempo aunque nunca irrelevante. ¿Le interesan los muertos en Ecatepec? ¿La guerrilla y el narco del sur mexiquense? ¿La historia del gobernador mexiquense, Eruviel Ávila? Quién sabe, pero que volteen a esta pequeña urbanidad por lo menos es algo. Que pregunten y miren en una ciudad donde parece no pasar nada ya es algo. Donde parece que no pasa.

Miguel Alvarado

Toluca, México; 25 de marzo del 2015. De pronto The New Times voltea a México. Pero al Estado de México, para hacer su propia indagatoria respecto a Enrique Peña Nieto. Esto, después de que formara parte de esa prensa extranjera que apostaba por el que, decía, movería a México. Luego vinieron Tlatlaya, reporteada primero por la revista gringa Esquire y Ayotzinapa, que derrumbaron el espejismo del Peña comprometido, aunque sin leer nunca un libro, con los necesitados. Es político y con ello cumple el primer requisito de la corrupción. Pertenece a la familia que por más de 70 años ha gobernado, explotado el suelo mexiquense. ¿Por qué tendría que cambiar justo ahora, desde el máximo poder público del país, cuando todo va como ellos quieren?

Peña es incapaz, sí, pero su grupo, el de Atlacomulco, no.

¿Cómo se dio cuenta la prensa extranjera de que Peña y su grupo depredan, como lo hicieron anteriormente otros mandatarios, otros clanes políticos?

Bueno, hubo muertos, algunos desaparecieron y fueron contados. Pero antes también había muertos y desaparecidos. Y estaban contados, había estadísticas, como ahora, establecidas desde los propios gobiernos y organizaciones civiles. La prensa extranjera, en ese entonces, destacaba las inversiones públicas, las reformas y los viajes de la familia de Peña pero no supo o no quiso decir de dónde le venía aquel linaje, por decirlo de alguna manera.

Luego, pues Tlatlaya y Ayotzinapa, y entonces esa prensa que lo elogió, que fue la primera en rendirse ante su televisiva imagen, tomó una conciencia o algo así, como si los medios la tuvieran. Ya detrás de los esfuerzos mexicanos que reportaban los descalabros internos, TNYT y The Wall Street Journal, ahora sí, buscan. Se dieron cuenta que deben venir o mirar, al menos, a Toluca. Y por acá andan.

Y es que Peña vivió aquí, pues, muchos, muchos años.

Al New York Times le interesan los Golden Boy’s pero también el Grupo Higa, y pronto soltará su versión, muy mundial pero muy a destiempo aunque nunca irrelevante. ¿Le interesan los muertos en Ecatepec? ¿La guerrilla y el narco del sur mexiquense? ¿La historia del gobernador mexiquense, Eruviel Ávila? Quién sabe, pero que volteen a esta pequeña urbanidad por lo menos es algo. Que pregunten y miren en una ciudad donde parece no pasar nada ya es algo. Donde parece que no pasa.

La escritora Fátima Vélez dice:

“el cuerpo

“en cambio

“revela su caudal

“si yo estuviera quieta

“habría cosas que no se detendrían

“no mi sangre

“no mi aliento”.

No su sangre, no su aliento. Ella dice que en Nueva York la gente es fanática de dividir o separar las historias en ficción y no ficción. “Como si no fueran lo mismo”.

Una joven, vestida con mallones ajustados, vende en el centro de Toluca botellas de vino a los automovilistas que se detienen. Desde la cafetería alguien sospecha si es prostituta. Porque como están las cosas. Pero si lo fuera, el que la ama no dejaría de hacerlo porque entonces para qué.

Pasan las patrullas.

Nos miramos en el espejo del hotel

cuando por la ventana nada se escucha

sino un pájaro posado en la insistencia de una mano

Aquel reflejo de los cuerpos junto a la tele y los muebles vacíos de la ropa hacía juego

técnicamente hablando

con las ganas aquella mañana de ovillarse en una luz y sus descargas.

Porque, ¿quiénes son esos que nos miran, posponiendo el momento para irse?

Tomamos la decisión de no aceptarnos,

de espaldas al espejo, recelando de la cama aún tendida

donde nadie ha dormido

y ese charco de sábanas blancas nos parece ahora el otro lado de la puerta

donde alguien mete las llaves.

¿Qué va a encontrar el New York Times en Toluca? Probablemente nada, sólo la certeza de que algo pasa pero invisible para los que no viven aquí, como sucede en las ciudades, cada uno de los sitios, pues. O las historias que ya están pero que esta vez se leerán desde la cultísima cultura norteamericana.

Entonces la prensa extranjera, que cuenta cosas.

Porque el periodista Francisco Cruz, especialista en narcotráfico y la politiquería de Peña, afirma que sí hay historias, pero no tantas porque la prensa local, la de Toluca en general, está pagada o al menos tiene compromisos económicos con los gobiernos mexiquenses, así como los de MVS, que corrieron a Aristegui porque. Por muchas razones. Y que no entra a Radio UNAM porque a la Universidad no le alcanza para pagarle.

Porque nunca sabremos si Peña y Eruviel son buenos políticos. Se equivocan y no les pasa nada, Nadie los despide pero tampoco esos yerros, que lastiman sólo a la ciudadanía, sirven como aprendizaje. ¿Qué busca la prensa extranjera, con su pulcra redacción, aséptica, que no huele? Quizás una historia que explique por qué Peña es como es, aunque el presidente no represente a su país, ni siquiera desde lo legal.

Porque la jerga que utiliza la prensa incluye premisas como “grupos políticos” donde sólo hay grupos canallas, de bribones. O “proyectos de desarrollo” que confunde las vallas de una autopista con mejores condiciones de vida. O el desempeño del presidente. Él aprueba porque ha conseguido los negocios de la vida para su grupo de amigos. Peña, ni ningún otro político mexicano, trabaja para ajenos.

Pero la historia es sobre una chica de mallas ajustadas y camisa de escote vendiendo vino en los portales de Toluca, que sabe de Peña porque enfrente hay un quiosco con la foto del tipo, levantando la mano, él sí, en una camisa verde sin escote, muy arremangada. Es donde sale diciendo que Julión Álvarez, un cantante que derrotó a Ricky Martin en un concurso de televisión, como si se tratara de vencidas, de fuerzas desde los brazos. Julión le canta a las chicas en pantalones ajustados vendiendo vino en los portales. Las considera. Las vuelve heroicas sólo porque en Toluca se mata porque sí, como en otros lados, dice Fátima sin hablar con su voz de madrugada sin dormir.

La chica va y viene de la vinatería cercana, El Gallito, ¿no?, a los autos que se estacionan. Un policía la observa, creyéndola prostituta porque al policía lo vemos acercarse y darse cuenta de que es una edecán. Entonces se acerca más pero sólo para ahuyentar a los autos mal estacionados. Son mujeres las de los coches, dice el que observa, que vuelve a decir que qué tal que fuera prostituta, porque las cosas no son tan fáciles. Luego, mueve su café, sumergido en esa cuchara desleída, que ya todos hemos usado pero no lo toma porque si no, entonces qué.

Los autos se van y también la chica, vestida ahora como una edecán, salvaguardada de aquella otra afirmación. Vende algo, como todos, incluso como el más prostituido, como ése de los periódicos, el que le aplaude al Julión, sonriente con su sonrisa, ésa que (que) ya ni siquiera es Colgate.

No

* Rimbaud no se ocupaba de los narcos. Su principal problema era que le pagaran a tiempo o que, de cuando en cuando, no lo asaltaran. Al final se murió, como en las malas películas. Le dio gangrena pero quedaron sus inexcusables poemas, algunos que son como las gangrenas etiópicas.

 

Miguel Alvarado

Toluca, México; 18 de marzo del 2015. No hay futuro pero sí presente. O eso que se ve sucede sin necesidad de los instantes. Es como con Sprite o sin Sprite. De todas maneras pasa. O de todas formas no.

Así que están las carreteras escondidas de Toluca y por otro lado el edificio del PRI estatal, muy al estilo cíclope para que hasta los dinosaurios entren –pero sobre todo para que salgan-, preparándose para las elecciones. Ganen o pierdan en lo electoral, el negocio siempre es muy bueno y a veces hasta reparten. Pagan publicidad, recompensan a las bases, a los acarreados, a la militancia.

Sí, así. También los otros, pero sus edificios no son mayúsculos. Como si eso fuera una disculpa. Por ejemplo, una oficina. La del PT, en Metepec. Municipal, ajá. Una oficina en el centro del Metepec narco-bonito. La oficina, de izquierda y roja con amarillo, en los altos de un edificio que también ocupa Comunicación Social de la alcaldía de Carolina Monroy, pero ellos sí, al menos barridos y trapeados.

Porque la oficina del PT. Es que no tenemos presupuesto. No necesitamos una oficina a todo lujo ni tampoco secretarias ni asistentes. Tampoco sillas. Y entonces. Y el presupuesto. Y las ideas. Y los proyectos. Y los resultados. Y los informes. Tenemos al oficina, ya con eso.

No, pues ya se acabó.

Entonces, esas recompensas que son mayores cada que uno escala en ese entramado derramándose el dinero, deberían explicar que las casas de Óscar González o de Fernando Zamora no son sino producto de algo que no puede ser la capacidad en ese servicio público que algunos llaman alcaldía o presidencia municipal. Porque, de alguna manera, la mayoría singularizada estaría mejor.

Cómo mejor, sin comer.

No, sí ya comimos. Nos invitaron, como a Rimbaud, que lo invitaban a llevar armas de aquí para allá.

Una biografía de Arthur Rimbaud intenta narrar las desventuras de su exilio en el África y reproduce algunas líneas de las cartas, secas y hasta duras pero no desprovistas del grito de auxilio a la madre y hermana, ellas en suelo francés. Y entonces allí va Rimbaud, por el desierto, con sus cajas de rifles y pistolas, casi siempre a la sombra de algún traficante de a deveras, hasta que un día regresa a su pueblo, de vacaciones y le pide dinero. A su mamá. Pues ni modo que a Verlaine. Y su temporada en el infierno se parece tanto a salir de su habitación, calzarse. Ir por un convenio.

“No puedo” no debe ser parte del vocabulario. No.

¿No?

No, pues no. No puedo.

Tampoco quiero. No quiero. Porque hay cosas que no se pueden. Otras que no se quieren, como Rimbaud. No quería nada más vender armas. Quería que le sucediera un poema para no escribirlo, una cosa así, que se le metieran las arenas, si las hubo, de sus desiertos más escabrosos, sin espejismos, pues.

Porque uno va al PRI. O ahí, afuera, y observa a la gente. Se para uno, en el mood discreto de la gorra roja y la playera de Ernesto Nemer, con la ente pasando, metiéndose al PRI. Unos cuentean con los guaruras de la puerta. Otros cargan cajas, salen de las oficinas y se compran sus botanas, la torta y las frutas. O caminan. Las chicas, casi todas con sus pantalones ajustados y oliendo a algo como perfume, bien bonitas, ignoran esa playera de Ernesto Nemer y casi pasan a través de uno. O los fulanos, trajeados. Este día no está Iriarte, el presidente estatal (su nombre, no sé, no puedo. No recuerdo), pero afuera hay algunos que llegan y también observan, como uno. Nomás que esos que llegaron luego y que no entran porque no se sabe por qué, llaman desde un celular. Así, todo, y ponen sus caras de enojados, como si aquello fuera importante.

Qué manera monumental de perder el tiempo, como el Messi haciendo trizas la defensa del City pero si poder anotar. A qué hora es el partido del Madrid.

Ah, y otro que dice que ya está. En el PRI, pues.

Ah, es que van a hacer un desmadre. En el PRI, también.

Total que llegan, como quiso llegar Rimbaud a las plazas que compraban las armas haciendo un desmadre. Disparando, pues, y cobrando sin entregar la mercancía. Así llegan estos, que se paran en las puertas, ya cerradas -obvio, güey- y de paso la avenida. El tráfico llega hasta la autopista a Atlacomulco. A la salida a Ixtlahuaca, donde Fernando Zamora, el candidato por Toluca para la alcaldía, tiene su casa blanca.

Pero esa casa es lo de menos. A nadie le interesa su casa. Y qué tal que no es su casa. O es de un amigo, Juan, Pedro. Por decir algo. Omar. Es que (qué, qué) esa casa es todas las casas de ese rumbo. No, no todas, porque la casa del secretario de Gobierno del Estado de México, José Manzur, está más chinguetas. Tiene hasta iglesia privada porque las cosas de dios son cosas muy íntimas. Pero no las cúpulas, amarillas y azules, recortadas contra el cielo encapotado de la colonia Aviación, en el pueblo más pobre de la ciudad.

Ya, ya

resentido

pero es que las otras casas sí están bien jodidas. Que el abismo existe.

Pero llegaba el Rimbaud a los pueblos etíopes, por decir un país, y se encaminaba en una caravana o solo. Esos caravaneos los vimos hasta en cómic’s de la Heavy Metal de los años 90. Allí lo ponían solo, a caballo, llevando cajas en medio de la borrasca o el simún. ¿Sí, simún? Pero también lo ponían nunca llegando, errabundo en un espacio de indeterminación que ya ni Lacan podría decir eso de que el deseo existe en cuanto lo deseado sea imposible. Inconseguible, como las revistas de la antigua Heavy Metal, todavía en blanco y negro. Cómo les encanta Lacan a los ilustradores para hacer sus tesis y calificar licenciaturas. ¿Cómo que nunca llegando? Pues sí, que desaparecía de pronto, en una viñeta estaba y luego en la otra ya no. Y pues eso.

Ah! la poudre des saules qu’une aile secoue!

Les roses des roseaux dès longtemps dévorées!

Mon canot, toujours fixe; et sa chaîne tirée

au fond de cet œil d’eau sans bords,—à quelle boue?

Hasta aquí, todo bien. No hay indicios de Rimbaud y afuera del PRI ya va a empezar el desmadre. Ya empezó, que por la imposición de candidatos. O sea, todavía protestan. Pero si se ve que son puros acarreados desde Temoaya. Indígenas de allá, o de otros lados, casi todos. ¿Qué hacen aquí? ¿Ya por la torta? Y es que Apolinar Escobedo es un abusivo, Cómo logró que descalificaran a 16 de sus rivales. A todos sus rivales, pues. Y él se queda solito, en los procesos internos. Ni modo que pierda. Bueno, pues así en el PRI como en Temoaya, donde todavía 16 ilusos, 17, se apuntan creyendo tener el poder, que un día no servirá ni para ir al baño.

Porque hay unos que se mueren. No todos, aunque sí la mayoría.

¿Cuántos narcos hay en la política local toluqueña? Se pueden contar con los dedos de los pies o de las manos. O hay que pedir dedos prestados.

Rimbaud no se ocupaba de los narcos. Su principal problema era que le pagaran a tiempo o que, de cuando en cuando, no lo asaltaran. Al final se murió, como en las malas películas. Le dio gangrena pero quedaron sus inexcusables poemas, algunos que son como las gangrenas etiópicas.

Ah, demasiado harto estoy de eso: -Pero, querido

Satán, te conjuro: ¡una pupila menos irritada!

Y, en espera de algunas pequeñas infamias que se

Demoran, para ti que prefieres en el escritor la ausencia

De facultades descriptivas o instructivas, desprendo

Estas horrendas hojas de mi cuaderno de condenado.

Ah, sí, el del PRI. Carlos. Carlos Iriarte.

Pasta de Conchos

* “Ni el gobierno federal, encabezado por Vicente Fox Quesada, ni los propietarios de la mina supieron cómo reaccionar o, simplemente, decidieron, con una soberbia infinita, desdeñar, no a los deudos de las víctimas —63 viudas inicialmente, al menos 300 familiares directos y 165 huérfanos—, ni a un pueblo empobrecido, sino a un país entero que reclamaba explicaciones y pedía respuestas inmediatas. Hubo un pasmo institucional peligroso, o un silencio descarado”, escribe el periodista Francisco Cruz en el libro Los Amos de la Mafia Sindical, editado por Planeta en el 2013.

 

Francisco Cruz Jiménez

El exceso de confianza del gobierno foxista contrastaba con sus incapacidades. Fox, Martita, Foxilandia y el foxismo eran comidilla de todos los días. Las torpezas y ambiciones desmedidas de Salazar Sáenz habían permitido que el procedimiento, burdo e ilegal, para derrocar al líder minero e imponer a Morales Hernández se filtrara a toda la cúpula sindical. Si fue o no un desliz premeditado, sería cuestión de analizar los resultados, pero los napistas sabían todo, y quizás hasta mucho más. Era un juego de espías contra espías. Y, lo mejor para ellos, ya esperaban el golpe de timón.

La soberbia panista era notoria. Nadie se había preocupado por disimular siquiera la relación de Salazar Sáenz con los barones de la minería mexicana, enemigos declarados de Napoleón Gómez Urrutia. Los napistas, por ejemplo, de alguna manera se habían enterado, y así lo difundían, que la arremetida se había planeado en diciembre de 2005. Y como centro de lo que llamaron una conspiración ubicaban una de las residencias del empresario Julio Villarreal Guajardo, del Grupo Villacero. Como nunca, se evidenciaron los lazos del Grupo Industrial Minera México con la Presidencia de la República y, en concreto, con la Fundación Vamos México de la primera dama Marta Sahagún de Fox, Martita.

La prisa de las autoridades por encarcelar a Gómez Urrutia los orilló a cometer yerro tras yerro. Si bien es cierto que los agentes e investigadores federales tenían en la mano información bancaria y fiduciaria privilegiada, también lo es que nunca supieron qué hacer con ella. Para justificar la investigación por lavado de dinero, por ejemplo, sólo presentaron una prueba. El equipo de abogados de Napito no tuvo problemas para desacreditar toda clase de acusaciones, como la de la supuesta procedencia ilícita de los recursos. La magistrada Herlinda Velasco Villavicencio le concedió la razón. Por su parte, la Suprema Corte de Justicia la Nación tampoco pasó muchos trabajos para, literalmente, tirar de la dirigencia sindical a Elías Morales Hernández y obligar al gobierno a que se la regresara a Napito.

Bueno o malo, justificado o injustificado, todo lo que pasó antes y lo que pasó después se murió la madrugada del domingo 19 de febrero de 2006 con una explosión en la mina 8, Unidad Pasta de Conchos, de San Juan de Sabinas, Coahuila. En el percance murieron 65 humildes mineros. Ni el gobierno federal, encabezado por Vicente Fox Quesada, ni los propietarios de la mina supieron cómo reaccionar o, simplemente, decidieron, con una soberbia infinita, desdeñar, no a los deudos de las víctimas —63 viudas inicialmente, al menos 300 familiares directos y 165 huérfanos—, ni a un pueblo empobrecido, sino a un país entero que reclamaba explicaciones y pedía respuestas inmediatas. Hubo un pasmo institucional peligroso, o un silencio descarado.

La situación de los mineros de Pasta de Conchos no había cambiado mucho desde el porfiriato, con salarios que oscilaban entre mil 500 y 3 mil pesos mensuales, además de la subcontratación para algunas labores, un mecanismo aceptado por los dirigentes gremiales, pero al margen de las leyes laborales. El lunes 27, en un gran desplegado de prensa en el Distrito Federal, Gómez Urrutia y su esposa Oralia, ya seguros y cómodos en Vancouver, se unieron “a la gran pena, dolor e impotencia que embarga a las esposas, hijos, padres y demás familiares de los trabajadores mineros, sindicalizados y contratistas que lamentablemente perdieron la vida en la explosión de la mina 8, Unidad Pasta de Conchos, de San Juan de Sabinas, Coahuila. Elevamos nuestras oraciones para que, en estos momentos de inmenso dolor, su fe espiritual en el Señor les ayude a sacar fuerzas para seguir adelante. Descansen en paz”.

Con las autoridades pisándole los talones, el accidente le dio a Napito los medios para posicionarse en la conciencia de los comunicadores y los hacedores opinión, cuando calificó a esa explosión como un “homicidio industrial”. Gómez Urrutia también se dio el lujo de ponerle nombre y apellido al responsable de ese homicidio: el magnate Germán Feliciano Larrea Mota-Velasco, accionista mayor del Grupo México. Más adelante, consolidó el control de la agenda cuando sus contactos se encargaron de difundir ampliamente reportes de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) que mostraban que la Secretaría del Trabajo, con Francisco Xavier Salazar Sáenz a la cabeza, tenía un “conocimiento claro”, antes del accidente, de las condiciones de la mina que provocarían la explosión.

Aquel 19 de febrero de 2006 ningún reportero recordó que, en los hechos, a través de la toma de nota, Salazar Sáenz había derrocado a Napoleón Gómez Urrutia e impuesto a Elías Morales Hernández en la Secretaría General del Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos, Siderúrgicos y Similares de la República Mexicana. Todos, y eso incluye el país entero, buscaron a los responsables de la explosión de Pasta de Conchos.

Indirectamente, Napito recibió apoyo de casi todo el mundo. El estudio De Pasta de Conchos al 1 de mayo, la coyuntura de una movilización obrera, de Abel Pérez Ruiz, sicólogo de la UAM-Iztapalapa, y Sergio Sánchez Díaz, profesor-investigador del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores de Antropología Social (CIESAS) de México, encontró que “el accidente ha permitido evidenciar las serias limitaciones del aparato gubernamental en mostrarse como una entidad capaz de negociar y resolver con atingencia las consecuencias de este suceso coyuntural. Frente a la catástrofe de la mina, la respuesta fue la parálisis, la negligencia y la búsqueda fácil de un chivo expiatorio en la persona de Napoleón Gómez Urrutia”.

Trepado en la nube más alta de foxilandia, controlado por Martita y ya más con ganas de irse a su rancho, Fox, sus funcionarios y amigos empresarios mineros jamás entendieron la envergadura del problema de Pasta de Conchos. Como se plasmó en el documento concluyente del foro El conflicto minero de Cananea a Pasta de Conchos: “El grueso de los accidentes tiene su origen en las violaciones a las normas de seguridad industrial y a los contratos colectivos de trabajo. En todos los casos, estos ‘accidentes’ deben ser catalogados como crímenes industriales. Los responsables tienen nombre y rostro, abarcan tanto a los dueños de las empresas como a los funcionarios de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS). Germán Larrea, del Grupo Minero México, y Javier Lozano, titular de la STPS, son los principales rostros de la impunidad”.

Cuestionado y mal recibido durante su breve aparición por Nueva Rosita, la zona del accidente en Coahuila, aquel 19 de febrero, porque los mineros y los obreros de la metalurgia viven en plena esclavitud, Napito tomó sus providencias y desapareció de México con todo y familia. Desde Vancouver, Gómez Urrutia contrató a excelentes abogados, puso en marcha una campaña de defensa y, desde marzo de 2006 es, en los hechos, un perseguido del gobierno mexicano y goza de la protección de los sindicatos mineros de Canadá y Estados Unidos. Al margen de su muy dudoso pasado, aprovechó todos los atajos para convertirse en héroe por una explosión, la de Pasta de Conchos, que exhibió el nivel de los empresarios mineros y mostró el rostro cínico del foxismo.

Si los panistas lo querían o no preso, una breve declaración del gobernador de Coahuila, Humberto Moreira, el domingo 18 de febrero de 2007, un año después de la tragedia de Pasta de Conchos, aclara la situación. Según dijo, el entonces presidente Vicente Fox Quesada le pidió encarcelar a Napoleón Gómez Urrutia. Como un acto de contrición, reconoció que si lo hubiera denunciado (a Fox) en su momento, muchas de las tensiones políticas, incluidas algunas muertes, posteriores por el conflicto minero, se habrían ahorrado. Según Moreira, Fox le pidió encarcelar a gente inocente para encubrir a funcionarios de la Secretaría del Trabajo en torno a la tragedia de Pasta de Conchos: “En mi cara, en Los Pinos, me pidió que hiciera cosas que no tienen moral, inventar delitos para otras personas. Yo no me voy a callar, se equivocaron de gobernador. […] Estábamos en la oficina de Fox, si quieres se lo digo enfrente del ex presidente. […] Le digo eso y le digo también las llamadas que le hice en tono suplicante para que acudiera a mi estado, y él me dijo que tenía que ir a Chihuahua, y efectivamente, mientras estábamos en la tragedia, él estaba acampando en la sierra de Chihuahua”.

Socarrones, los reporteros le recordaron las versiones en el sentido de que Gómez Urrutia fue uno de los contribuyentes a su campaña por la gubernatura de Coahuila, el mayor estado minero.