Los buenos y malos maestros

* Los maestros son vigilados por sus líderes o autoridades para que hagan proselitismo a favor de candidatos y partidos, entreguen despensas, asistan a reuniones donde se les indica cómo hacer esas actividades sin que la ciudadanía se dé cuenta y los vaya a denunciar.

Luis Zamora Calzada

No sobran palabras, tampoco hacen falta en el segundo de tres textos de un maestro de gran calidad moral, que se complementará con lo que el amable lector regale a las ideas, a los propios párrafos que retratan otros miedos de los maestros. Veamos:

“La inmensa mayoría de las personas hemos sufrido la angustia que provoca realizar un examen para aprobar una materia o grado escolar, para lograr el ingreso a una escuela, para obtener un trabajo o un título, son experiencias que no se olvidan por el impacto que tienen sobre nosotros, antes de hacer el examen nuestro cuerpo y mente responden de distinta manera, nos sudan las manos o todo el cuerpo, nos ponemos nerviosos, nos duele la cabeza o el estómago, nos irritamos, en nuestra mente suceden muchas cosas, hay miedo y preocupación por el hecho. Ahora imaginemos que del resultado de ese examen o evaluación depende conservar nuestro trabajo, de cuyo salario sobrevive nuestra familia y nosotros mismos, la angustia y el miedo hacen presa de uno”.

Eso es lo que los maestros están enfrentando, otros miedos y angustias diferentes de los que ya hablamos, en los que se suma el de la evaluación para la permanencia en su trabajo; se tiene miedo a ser reprobado y perder el empleo por un lado, y a seguir trabajando con los alumnos y cumplir por el otro, sin contar para el examen con apoyo real para preparase o una bibliografía que lo oriente. Eso, prácticamente está ausente.

A los maestros de verdad, los que están frente a grupo, los vigilan siempre, el director de la escuela, el supervisor y ahora con las nuevas políticas educativas los padres de familia tienen que estar pendientes de que los maestros inicien puntualmente sus labores, que las actividades que desarrolle deben lograr que los alumnos estén involucrados en el trabajo, que el tiempo escolar lo tiene que ocupar fundamentalmente en actividades de aprendizaje, estas y otras cosas los maestros lo conocen como las ocho rasgos básicos de la “Normalidad Mínima de Operación Escolar”.

Esos son los componentes que los padres deben vigilar, pero también los maestros son vigilados por sus líderes o autoridades para que hagan proselitismo a favor de candidatos y partidos, entreguen despensas, asistan a reuniones donde se les indica cómo hacer esas actividades sin que la ciudadanía se dé cuenta y los vaya a denunciar. Esa es otra presión y miedo que se les infunde a los maestros. Muchos supervisores y directivos también lo sufren, otros son parte del juego, están protegidos para hacer presión y obligar.

Esos maestros, los que no salen a la calle a protestar y están en las aulas enseñando con miedo, trabajan diariamente cuidando el respeto a los derechos de las niñas y los niños, cualquier violación a estos, real o virtual los mete en problemas con la Comisión de los Derechos Humanos a la que terminan viendo con miedo.

Sí todo lo que hemos dicho no fuera suficiente, los medios y la sociedad deslegitima a los maestros, los reprueba aun cuando son unos cuantos los que toman las calles y no trabajan, los que cumplen en las aulas trabajando con angustia y miedos son poco visibles.

Como ciudadanos no nos hemos puesto a pensar en la autoestima de los maestros que cumplen, en sus derechos como personas y trabajadores de la educación, como miembros de la sociedad, no nos hemos puesto a reflexionar sobre la tarea que implica trabajar 5 u 8 horas diarias con 10 o hasta 50 estudiantes todos los días del año escolar y hacer que aprendan y se eduquen.

La sociedad tiene que distinguir a los buenos y a los malos maestros, comprender lo que los primeros sufren y padecen, distinguir a los corruptos e incumplidos que son los menos, esos que atropellan los derechos de sus propios compañeros para escalar puestos o lograr candidaturas a presidentes municipales, a esos son los que la sociedad debe reprobar y no permitir que los buenos maestros continúen enseñando con miedo.

No permitamos que se siga usando y amenazando a los buenos maestros con fines políticos partidistas, merecen respeto.”.

Usted amable lector tiene la palabra, lo hasta aquí descrito es arrancado de la terca realidad que se niega a cambiar, para el bien de la escuela pública.

A siete años

A siete años de haber iniciado la constitución del Sindicato Unificado de Maestros y Académicos del Estado de México (SUMAEM), se ha logrado actualizar a nuestra entidad en materia sindical, el camino ha sido la aplicación de la ley.

Primero fue necesario superar la prohibición de la existencia de otros sindicatos por instancia gubernativa, lo que no estaba permitido en la ley del trabajo local, al estar determinado el reconocimiento de una sola organización gremial de maestro, sin embargo en dos mil nueve, la Suprema Corte de Justicia de la Nación, declaró que se violaba el derecho de la libertad sindical de los trabajadores, ordenando al Tribunal Estatal de Conciliación y Arbitraje (TECA) emitir el registro y más tarde la toma de nota.

Como es comprensible, con el paso de los años se fue actualizando a los integrantes de la directiva del SUMAEM, requiriendo al TECA emitir una nueva toma de nota, como ocurrió el  27 de junio de 2014, con el ingresó a oficialía de partes de la documentación de la Décimo Cuarta Asamblea General Ordinaria, en el expediente R. S. 2/2007, solicitud negada el 4 de agosto de 2014, alegando la supuesta violación al artículo 144 de la Ley del Trabajo que prohibía todo acto de reelección dentro de los sindicatos.

Ante la negativa del TECA, se solicitó el amparo y Protección de la Justicia Federal, en el amparo indirecto 1236/2014, resuelto en el Juzgado Cuarto de Distrito en Materias de Amparo y Juicios Federales en el Estado de México, determinando  en la sentencia la inconstitucionalidad del artículo 144 de la Ley del Trabajo de los Servidores Públicos del Estado y Municipios, lo que significa la eliminación de la prohibición y la actualización de dicha ley, como una aportación más del SUMAEM en materia laboral en nuestro estado.

El C. Juez Federal  determinó:  “Por consiguiente, la aplicación de lo resuelto por la Suprema Corte de Justicia de la Nación en el amparo en revisión 572/2000, conlleva a la inequívoca conclusión de que el artículo 144 de la Ley del Trabajo de los Servidores Públicos del Estado y Municipios es inconstitucional, por contravenir el artículo 123, apartado B, fracción X, de la Carta Magna y el Convenio Numero 87 relativo a la libertad sindical, que fue aprobado por el Ejecutivo Federal y el Senado de la República”.

Queda para la historia de la educación el trabajo que realiza el SUMAEM, en la búsqueda permanente por transformar a la escuela pública y construir un nuevo perfil del maestro, conocedor de sus derechos y responsabilidades para ser referente, sin miedos para que no lo engañen.

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