El cuentista

* “A Joaquín (Gamboa) se le puede criticar su falta de arraigo entre la clase obrera —él nunca lo fue—, de ser enemigo de los derechos laborales o de entreguista, pero nunca de improvisado. Muy por el contrario, su habilidad para convertir lo ilegal en legal tiene como respaldo —teórico— ser abogado de profesión”, escribe el periodista Francisco Cruz en el libro Los Amos de la Mafia Sindical, editado por Planeta en el 2013.

Francisco Cruz Jiménez

Fidel era un hombre casi arcaico —tanto que a lo largo de su vida llenó 18 tomos con los cartones que le dedicaron los caricaturistas mexicanos, de todos los periódicos—, pero se había convertido en una leyenda viviente desde que se apoderó de la confederación en la década de 1940, se deshizo de todos sus rivales, incluido Vicente Lombardo Toledano y negociaba directamente con los presidentes de la República.

La disciplina, la discreción y la lealtad al viejo líder cetemista lo recompensaron casi de inmediato. Tres años más tarde Joaquín Gamboa Pascoe llegó al Congreso de la Unión con una diputación cetemista. Lo mismo sucedió en 1967, aunque hasta entonces sus mayores ingresos provenían de las asesorías sindicales y sus negocios por fuera. Esos asuntos personales se multiplicaron con la creación del Instituto del Fondo Nacional de Vivienda para los Trabajadores (Infonavit) en 1971, que en su primera etapa permitía a los dirigentes laborales anchos márgenes de utilidad en la concesión de créditos de vivienda y contratos de construcción.

Con la protección absoluta e incondicional de Yurén y de Velázquez, amistades como las de López Portillo y Echeverría, y su bien desarrollado sentido del oportunismo político, su carrera despegó. El 6 de diciembre de 1998, en el suplemento Masiosare del periódico La Jornada, Jesusa Cervantes advirtió que tras la modificación de la Ley del Infonavit en 1980 “Gamboa Pascoe tuvo manga ancha para hacer negocios en forma legal, pues como líder obrero tenía la facultad de formular proyectos, hacer presupuestos, comprar terrenos, contratar constructores y conseguir licencias.

”Así, Gamboa —quien desde entonces era el presidente del Consejo Consultivo— favoreció al grupo constructor Araña, encabezado por Jesús Yurén Guerrero, hijo de su antecesor en la Federación de Trabajadores del Distrito Federal. El Grupo Araña estaba conformado por seis empresas que llegaron a construir, entre 1974 y 1988, 60 mil casas. Después de ese año Gamboa Pascoe los hizo a un lado y optó por la constructora Capra de Yamil Karam”.

Cuando fue cuestionado sobre los malos manejos que se hacían con los contratos del Infonavit, Gamboa sólo acertó a decir: “Lo que se dio entre las sábanas ya no es asunto mío, aquí en el Infonavit lo que hicimos fue verificar que todo fuera legal, y así fue”.

A Joaquín se le puede criticar su falta de arraigo entre la clase obrera —él nunca lo fue—, de ser enemigo de los derechos laborales o de entreguista, pero nunca de improvisado. Muy por el contrario, su habilidad para convertir lo ilegal en legal tiene como respaldo —teórico— ser abogado de profesión. También ha sabido rodearse de la gente adecuada que le ha enseñado la práctica. Por ejemplo, cuando aún estaba estudiando su carrera se hizo amigo de Francisco Márquez, dirigente del sindicato textil, con quien aprendió el mecanismo que hacía funcionar a los sindicatos.

Su especialidad en negocios le valió para ser considerado por Jesús Yurén Aguilar —uno de los cinco lobitos (grupo conformado por Fidel Velázquez, Alfonso Sánchez, Jesús Yurén, Fernando Amilpa y Rafael Quintero, dirigentes de la Confederación Regional de Obreros Mexicanos (CROM), quienes se convirtieron en leyenda tras enfrentarse al cacique Luis N. Morones y renunciar a esta poderosa confederación. Se cuenta que en una asamblea éstos se levantaron de sus asientos para mostrar su deserción y mientras algunos pedían que se quedaran, Morones alzó la voz para decir: “¡Déjenlos que se vayan, compañeros!, ¡sólo es la pelusa que se va! ¡son cinco miserables lombrices, que al marcharse dejarán crecer con mayor libertad el frondoso árbol de la gloriosa CROM!” Pero alguien de la concurrencia contestó: “¡No, compañero Morones! ¡No son cinco lombrices, por el contrario, son cinco lobitos que al crecer le comerán a usted el mandado”. Y así se hizo: fundaron la CTM. Consultado en ctmorganizacion.org.mx/CincoLobitos.htm el 19 de abril de 2013)— como asesor jurídico permanente de la Federación de Trabajadores del Distrito Federal cuya dirigencia alternaba con Fidel Velázquez, como lo hacían también en un escaño senatorial de la Ciudad de México. Con este encargo de asesor permanente, no tardó en ganarse la amistad y confianza plenas de Velázquez Sánchez, quien vio en él a un hombre con muchas posibilidades. Y en 1972 lo impulsó como representante de la CTM en el consejo de administración del Infonavit, donde labró una historia de corrupción que nunca se pudo quitar.

Crónicas y reportajes sobre su encumbramiento en la CTM advierten que, sin el menor prejuicio, no sólo se dedicó a negociar con los créditos y contratos de construcción, sino que también aprovechó para colocar a sus hijos en puestos clave. Por ejemplo, a Joaquín Gamboa Enríquez lo integró a la Comisión Consultiva Regional del Distrito Federal, que se encargaba de buscar los terrenos para la construcción; y a Héctor lo hizo gerente de Fiscalización y Cobranza.

Bajo la protección de Velázquez —que bien puede considerarse como la estrella de buena suerte que nunca lo abandonó— probó las penurias del poder, pero también las mieles. A la muerte de Yurén Aguilar, en agosto de 1973, y un mes después, en septiembre y supuestamente por deseos expresos de Yurén, Fidel Velázquez lo impuso como dirigente de la FTDF —“¡Pascue!, para nosotros los trabajadores es Pascue”—, a pesar de la amenaza de una docena de líderes que prometieron irse si llegaba Gamboa. Nada lo hizo desistir.

Fue así como hizo a un lado a los tres cetemistas que esperaban en la línea de sucesión: Leopoldo Cerón, Antonio Mayén y Leopoldo López. Ya era un hecho, Fidel también había puesto sus esperanzas en quien, por mucho tiempo, había cargado los portafolios de Yurén. Cerón, Mayen y López formaron un grupo fuerte al que se sumaron Carlos L. Díaz —adjunto de Yurén y el que seguía en la línea sucesoria—, Luis Díaz Vázquez, Catarino Rivas, Pedro Rosas y dos compañeros más identificados como los hermanos Galván.

Fidel tenía sus razones personales: “Debe ser Joaquín, yo con la Federación muevo a la CTM”. Y sí, desde 1941, él controlaba la organización. Aquel año instauró su maximato con el apoyo y autorización del presidente Manuel Ávila Camacho, que luego afianzaría por instrucciones del sucesor de éste, el veracruzano Miguel Alemán Valdés.

Derivado del conflicto por la imposición de Gamboa Pascoe como sustituto de Yurén Aguilar, los rebeldes tenían elementos en común e hicieron lo impensable o, en definitiva, se lanzaron al vacío porque consignaron a Fidel Velázquez ante la Comisión de Honor y Justicia de la CTM por “abuso de autoridad sindical, porque ha permitido que subsista la imposición de líderes, como un mentís a la democracia sindical […] los hechos convierten al señor Velázquez en delincuente del orden sindical y lo imposibilitan legal y moralmente a seguir medrando en las filas del movimiento obrero”.

Cuando finalmente se asentaron los ánimos, aquellos disidentes ya estaban fuera de la Federación de Trabajadores del Distrito Federal y Gamboa Pascoe, a quien los cetemistas de la Ciudad de México consideraban el bufón de Yurén, despachaba con la tranquilidad de ser el protegido de Fidel, en su feudo de la FTDF. Y lo de bufón no era simple retórica ni un chisme de vecindad. Los dirigentes de la organización lo recuerdan como el cuentista que entretenía a Yurén y a su hijo, Jesús Yurén Guerrero. Y por eso, le formó una sección especial, la 23, con trabajadores fallecidos. En otras palabras, una sección fantasma porque no tenía ninguna relación con los obreros, fuera de lo profesional, como abogado.

El Barco Ebrio

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Juan Carlos Villareal Martínez es el director del Centro de Planeación Estratégica y Prospectiva Política, una encuestadora que ubica al priista Fernando Zamora Morales a la cabeza de las preferencias electorales por la alcaldía de Toluca. En segundo lugar está el panista Juan Rodolfo Sánchez Gómez y en tercer sitio la diputada Ana Leyva. Juan Carlos Villareal fue consejero del Instituto Electoral del Estado de México y sabe mucho de esos procesos.

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En Metepec, el aspirante panista Alfonso Bravo encabeza por poco las preferencias por sobre el hijo de David Epifanio López –ex director de Comunicación Social de la Presidencia de Peña, eje de un grupo llamado Chilorio Power-. David López, el hijo, ya fue alcalde de Metepec, aunque sustituto y se le relaciona con el Grupo Atlacomulco, al que pertenece Peña Nieto, que vive una de sus peores pesadillas desde lo público, aunque también una de sus mejores etapas como agente de ventas, porque ha logrado colocar todos los bienes públicos del país en manos de particulares y, de paso, asegurarse el resto de sus vidas y las de sus descendientes. López, pues, sabe lo que representa y Bravo, el panista, lo capitaliza incluso hasta sin hacer nada, porque el ciudadano medio, aunque ignore detalles, no es tonto y vive la crisis, cualquiera que ésta sea.

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El profesor Fernando Zamora, el priista que va por Toluca, es todo un caso. Líder magisterial, diputado, funcionario priista, empresario textil y una dama en el trato a la prensa es, también, uno de los representantes más puros del peñismo. Su primer lugar no es casualidad. Es conocido en la ciudad y su zona, la norte, la más pobre del municipio, lo identifica perfectamente. Nadie sabe bien a bien cómo ha llegado donde está pero tampoco es que sea demasiado importante cuando Peña o Manuel Velasco, el góber de Chiapas, el mismo Eruviel Ávila, creen firmemente que ellos mismos poseen capacidades de estadistas.

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Pero el profesor Zamora ha perdido terreno. Hace una o dos semanas estaba en primer lugar con 42 por ciento, en una encuesta de Buendía y Laredo. El panista Sánchez Gómez en tercero, con 13 por ciento y Ana Leyva, del PRD, en segundo con 19. Ahora Ceplan ubica a Sánchez en segundo, a seis puntos de Zamora, quien tiene 36 por ciento y Leyva se ha ido al tercer sitio, con 11 puntos. ¿Son determinantes las encuestas? En una sociedad de ignorantes funcionales, claro que sí. Rectifican a quienes observan las elecciones como si se tratara menos que de un partido de futbol. A quién le vas, así, en seco, nomás porque sí.

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Pero entonces quién es Fernando Zamora. Quién Sánchez Gómez y quién Ana Leyva, los tres principales contendientes. ¿Por qué a Zamora lo repudian sectores priistas y desde la Secretaría de Educación federal se le ha dado la espalda? ¿Por qué se le recuerda a Sánchez Gómez, quien ya fue una vez alcalde de la ciudad? ¿De verdad es amigo de Peña Nieto? ¿Habría que voltear a ver aquella administración para deducir el futuro con el PAN? O es otro Sánchez Gómez, renovado y con una serie de nuevos etcéteras. ¿Y qué hizo Leyva desde su diputación local? ¿No es suficiente su interés y acciones a favor de la mujer, en contra de los feminicidios en el Edomex? ¿Cuál es la propuesta de gobierno de cada uno de ellos? ¿Por qué tenemos que votar, si no nos convenciera ninguno?

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La inseguridad, la violencia mortal que recorre las calles de la ciudad es la preocupación principal, de los habitantes, pero también el trabajo, la pérdida de empleos, la depauperación de la economía. Son los mismo problema que hace 70 años pero a niveles astrofísicos. Homicidios, plagios, robos, desesperación de los habitantes por no tener un quinto en el bolsillo y cosas así. ¿Empleos? bien gracias. De esas dos, pobreza y violencia, se desprende lo demás o casi todo. Por qué debemos creer que esto se va a resolver. Se dirá: es un asunto que requiere tiempo. ¿De verdad? Y cuánto. Otros setenta años, quizás.

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La inseguridad es una de las campañas negras preferidas por todos los partidos. Niños robados y, una vez, falsos ejecutados en Metepec, se han colado en las redes sociales. Ese miedo, porque las peticiones desde la Alerta Ámbar o las denuncias públicas de desaparecidos crecen día y son reales, se ha integrado ya en la vida cotidiana, en tiempos electorales. Nadie sabe, en realidad, qué sucede. Mentir con la verdad, pues, es una posibilidad. Y sobre los niños desaparecidos, los casos que sí son reales, esos, habría que voltearlos a ver.

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La cifra de abstención podría alcanzar en Toluca hasta 55 por ciento. Eso significa que no hay un candidato que convenza a la ciudadanía y también que quien tenga el voto duro será el ganador. Ese es Fernando Zamora, pero en un mes, incluso en menos, las cosas pueden cambiar. Los ganadores, de todas formas, serán solo los participantes. Las campañas federales, por otro lado, son una pantomima. No alcanzan ni siquiera para criticarlas.

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Dice el columnista Ricardo Alemán que el periódico La Jornada entró en terapia intensiva y que está a punto de cerrar, de desaparecer porque su administración lo ha saqueado sistemáticamente. Puede que sea cierto, porque la administración de ese diario acepta problemas económicos aunque rechaza fraudes o desfalcos

Alemán también dice que Peña Nieto es bien capaz. Esto puede que no sea cierto.

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Un empleado del Congreso estatal fue asignado, junto con un equipo, para trabajar en las oficinas del diputado priista Aarón Urbina Bedolla, dueño político de Tecámac desde sus gestiones como alcalde y legislador. Criticado, criticadísimo hasta por Televisa, a Bedolla la crisis le sienta bien. Tanto que, cuenta ese empleado, que cuando le dijeron que iba a trabajar en la remodelación de esas oficinas privadas, no se sorprendió cuando le pidieron que limpiara prolijamente las chapas de las puertas y los cuadros que rodean a los apagadores, que eran de oro.

Pues sí.

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El caso del despido de la periodista Carmen Aristegui da para un libro. ¿Alguien ya lo está haciendo? Ah, sí.

Voto nulo, violación constitucional

* El voto nulo o la no asistencia a las urnas será una violación a la Constitución que cometerá el ciudadano que no ejerza dicho mandato; quienes se han manifestado al respecto sin considerar los artículos aquí citados, deben entender que eso es equiparable a una actuación dolosa y de mala fe.

Luis Zamora Calzada

El Capítulo IV de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicano está dedicado a los ciudadanos mexicanos. El artículo 34 determina que son  ciudadanos de la república los varones y mujeres que, teniendo la calidad de mexicanos, hayan  cumplido 18 años y un modo honesto de vivir, que debe ser una garantía que otorgue el propio Estado.

El artículo 35 establece como derechos del ciudadano, entre otros:

  1. Votar en las elecciones populares.
  2. Poder ser votado para todos los cargos de elección popular, teniendo las calidades que establezca la ley. El derecho de solicitar el registro de candidatos ante la autoridad electoral corresponde a los partidos políticos así como a los ciudadanos que soliciten su registro de manera independiente y cumplan con los requisitos, condiciones y términos que determine la legislación.

III. Votar en las consultas populares sobre temas de trascendencia nacional.

El 36 Constitucional enumera las obligaciones de los ciudadanos mexicanos. Su inciso III mandata votar en las elecciones y en las consultas populares, en los términos que señale la ley; el IV. Desempeñar los cargos de elección popular de la Federación o de los Estados, que en ningún caso serán gratuitos; y V. Desempeñar los cargos concejiles del municipio donde resida, las funciones electorales y las de jurado.

El artículo 38 señala seis causas por el que los derechos o prerrogativas de los ciudadanos se suspenden. La primera se refiere en su inciso I, y es por falta de cumplimiento, sin causa justificada, de cualquiera de las obligaciones que impone el artículo 36, la suspensión durará un año y se impondrá la ley.

En estos cuatro artículos se encuentra la base legal para que todo ciudadano de la república emita su voto el siete de junio, en los términos y condiciones establecidas en las leyes de la materia, al ser derecho y obligación constitucional.

Desde esta óptica el voto nulo o la no asistencia a las urnas será una violación a la Constitución que cometerá el ciudadano que no ejerza dicho mandato; quienes se han manifestado al respecto sin considerar los artículos aquí citados, deben entender que eso es equiparable a una actuación dolosa y de mala fe. Lo que requiere nuestro país es el voto de todos los que estén en condiciones legales de hacerlo, en primer lugar contar con los dieciocho años establecidos y tener su credencial de elector.

Ejercer el voto de manera secreta, directa, con conciencia de la actuación, significará terminar con esquemas que se han estructurado sin pensar en el país, comprar el voto o ver en un pobre un voto es la expresión más extrema de actuar contrario a derecho en estos procesos.

El Constituyente de 1917 que reformó la Constitución Política del cinco de febrero de 1857, seguramente no pensó en los utilitarios, despensas, cemento y todos los enseres que se utilizan en estos lastimosos tiempos y mucho menos que los mexicanos no tomáramos en cuenta nuestra propia Constitución o que su desconocimiento nos condujera a la inequidad social y a todos los males que hoy se han acumulado.

Posición del SUMAEM

 

El Sindicato Unificado de Maestros y Académicos del Estado de México (SUMAEM) desde su génesis sustenta su dinámica social en la observancia rigurosa de la ley, reconoce y valora el sistema jurídico-político de nuestro país a partir del Constituyente de 1917, en razón de su inspiración en “la libertad del hombre” y en la “soberanía del pueblo” y, en nuestro estado; asimismo, se apega a los Convenios Internacionales 87 y 151 de la Organización Internacional del Trabajo, signados por el Estado mexicano desde 1948.

En su carácter de institución gremial, tiene el compromiso irrestricto de observancia legal con las instancias gubernativas y desde el primer día de su reconocimiento jurídico y su toma de nota, impulsa que todos los docentes, en términos de una participación política sin discriminación de ninguna especie, ejerzan sus derechos bajo el imperio de la legalidad.

En el ejercicio de la libertad sindical auténtica, se da vigencia a dos garantías individuales, una que tutela el artículo noveno referido a la “libertad de asociación” y la segunda, por supuesto, a la “libertad sindical” que garantiza el 123 de nuestra Carta Magna.

De manera concatenada, los sindicatos que surgen a partir de la aplicación de la Ley son vistos como parte del resultado de la Reforma del Estado en su vertiente político-sindical, consolidando ante la sociedad la existencia de un Estado democrático en esa materia, entendida como el conjunto de transformaciones para redefinir las reglas de relación entre el gobierno y las instituciones gremiales, procesos normales en los países del primer mundo.

En contraste, en donde no se reconocen, se sigue alimentando el imaginario de que existe un corporativismos sindical donde el gremio magisterial único es aliado de la estructura existente.

La existencia de sindicatos como el SUMAEM disminuye en la sociedad y los grupos sociales, la concepción de la presencia de un monopolio sindical (donde, desde el imaginario social, sus agremiados viven en un estado de confort que ha sido causa de la baja calidad de la educación), centrados en la existencias de sindicatos únicos, que al saber la existencia de una competencia buscará exigir la calidad, eficiencia y eficacia de cada uno de sus agremiados.

El reconocimiento plantea fundamentalmente la promoción de la democracia política por la existencia de un Estado democrático y una mayor equidad social. Ambiente, que en lo económico, generará confianza en los agentes privados que buscan establecer sus empresas en el Estado de México.

Agua para Juan Armando

* La incursión de Grupo Higa en el tema del agua no es nueva pero sí discreta. Recientes reuniones con funcionarios del gobierno del Estado de México y del ayuntamiento de Toluca confirman la participación de Hinojosa en obras que se realizarán en el Nevado de Toluca -que ha perdido protección legal cuando el gobierno del presidente Enrique Peña le retiró la categoría de Parque Nacional y área protegida para permitir el desarrollo de proyectos privados- cuyos detalles no ha sido revelados pero que están relacionadas con el aprovechamiento de los caudales que desde allí se generan y se derraman hacia el valle de Toluca, hacia los afluentes de la cuenca del Lerma, que nutren Xochicuautla.

Miguel Alvarado

Xochicuautla, Lerma; 10 de abril del 2015.

La autopista Toluca-Naucalpan, que partirá el poblado de Xochicuautla en Lerma, Estado de México y al menos otros dos, Huitzizilapan y Santa Cruz Ayotuxco, está trazada por encima de mantos freáticos que, privatizados aquellos terrenos, favorecerán a  la empresa que construye la obra, cuando la propuesta de privatización del agua sea aprobada. Autovan pertenece al Grupo Higa, cuyo propietario es Juan Armando Hinojosa, apapachado por los gobiernos de Enrique Peña, primero desde el Edomex y luego desde la Federación, con contratos supermillonarios para construcción y, últimamente, hasta de aplicación de encuestas.

La incursión de Grupo Higa en el tema del agua no es nueva pero sí discreta. Recientes reuniones con funcionarios del gobierno del Estado de México y del ayuntamiento de Toluca confirman la participación de Hinojosa en obras que se realizarán en el Nevado de Toluca -que ha perdido protección legal cuando el gobierno del presidente Enrique Peña le retiró la categoría de Parque Nacional y área protegida para permitir el desarrollo de proyectos privados- cuyos detalles no ha sido revelados pero que están relacionadas con el aprovechamiento de los caudales que desde allí se generan y se derraman hacia el valle de Toluca, hacia los afluentes de la cuenca del Lerma, que nutren Xochicuautla. Sin el Nevado no habría agua.

Estas reuniones determinan apenas proyectos en los que el ayuntamiento de Toluca cargará con la mayor parte de esas inversiones, pues el gobierno del priista mexiquense Eruviel Ávila se encuentra todavía analizando su participación. De cualquier manera, Ávila ha entregado a Grupo Higa la renovación integral del Teatro Morelos de Toluca, un foro usado para actos priistas y de gobierno, como las lecturas de los informes de mandatarios o ceremonias del DIF y que, subutilizado, no representa nada para la ciudad. Esta remodelación, anunciada en octubre del 2014 con maquetas ya aprobadas y presentadas al público, tendrá un costo superior a los 275 millones de pesos, y sería entregada en diciembre del 2015.

La anunciada privatización del agua y sus protocolos estaban encargados al depuesto secretario del ramo, David Korenfeld, separado por un acto de corrupción al usar helicópteros de la Conagua con fines privados.

– Los mantos freáticos quedan debajo de una parte de la autopista –afirma el doctor Armando García Salazar, Delegado por Usos y Costumbres de los comuneros de Xochicuautla y directamente afectado por el trazo de la obra.

Autovan no puede trabajar en las obras de la autopista Toluca-Naucalpan, según un amparo obtenido por comuneros de Xochicuautla, que sin embargo hasta el 10 de abril del 2015 asisten sin poder hacer nada por detener los avances, lentos pero constantes y que esperan desde hace 8 años el aviso para continuar a toda marcha.

Ese amparo, el 647/2011, otorgado por el Tribunal Colegiado de Toluca, ordena al magistrado del Tribunal Unitario Agrario con Distrito Nueve la anulación de asambleas comunales donde se aprobaba la venta y expropiación de terrenos y parcelas, por considerar que esas reuniones fueron ilegales y simuladas. La empresa Autovan pagó 40 mil pesos a comuneros para que aprobaran esta resolución y se pudiera trabajar. Una de esas asambleas echadas abajo por el amparo incluso fue fedatada, a petición de la Unidad de Asuntos Agrarios del gobierno del Edomex, en junio del 2011, por la notaria 101 de Jilotepec, Regina Reyes Retana Márquez. Los ejidatarios que asistieron a esa reunión no eran los afectados pero sus representantes pidieron la presencia de granaderos para resguardarlos. La notaria Reyes Retana, diputada local en 1995, recibió en el 2012 la presea al Mérito Militante por el PRI.

El amparo, que impide la venta de tierra, debió detener las obras en consecuencia, pero no ha sido así. Hasta el 10 de abril del 2015, obreros de Autovan trabajaban en las torres que servirán de soportes para la autopista. Al menos unas 20 personas se encontraban en esa obra, que atraviesa la carretera que une Xochicuautla con Lerma.

– La empresa trabaja sin papeles de ninguna clase. No tiene nada para demostrar que pueden hacer carretera e invaden terrenos poco a poco, sin que nadie pueda detenerlos –dice el señor Antonio, otro comunero, mientras observa el corte de árboles que traviesa un cerro, justo el que soportará esa supervía. Ese corte no estaba en noviembre del 2014. Los avances que preparan el terreno se constatan a simple vista. La vía se unirá con la carretera Chamapa-Lechería, en el valle de México, para conectar el nuevo aeropuerto de la ciudad de México, cuyas primeras obras ya iniciaron. Esas torres o soportes son enormes y alcanzan aproximadamente treinta metros de alto. Atraviesan la actual carretera, de doble sentido y que tuerce a la izquierda para encaminarse a Xochicuatla. Esa estructura todavía está rodeada por las 960 mil hectáreas de bosque que se perderán para darle paso.

La carretera es un mero pretexto para instalar una infraestructura dedicada a la explotación del agua desde industrias particulares. Incluso existe un proyecto que integra fraccionamientos habitacionales exclusivos con empresas, llamado Fraccionamiento Grand Santa Fe. Los pobladores han confirmado que dos gigantes tienen un lugar asegurado allí, Coca Cola y Nestlé, cuya materia prima es el agua. Ya comuneros de otros poblados han vendido sus tierras, que fueron pagadas, hace 8 años, en 120 pesos por metro cuadrado.

Los cuerpos acuíferos del Valle de Toluca, según datos de la Comisión Nacional del Agua, están sobreexplotados en 25 por ciento desde el 2003. Los acuíferos del río Lerma Santiago son 128, de los cuales 32 están sobreexplotados, explica un gráfico del Sistema Nacional del Agua. El 28 por ciento de las cuencas y cuerpos de agua del sistema del Lerma se clasifica como “fuertemente contaminado”.

Esta vez no hay patrullas custodiando a los trabajadores de Autovan, que ignoran a lo que se paran debajo de ellos, para mirarlos.

Los obreros, desde las alturas, se dejan fotografiar por reporteros de The New York Times.

II

Se ha abierto una brecha en el Bosque de Agua. Los pobladores de las laderas por donde pasará la carretera recogen los restos de los árboles, antes de que se pudran, para darles algún uso. Allí está el doctor Armando García Salazar, junto con su familia, mirando el corte, de unos 200 metros de ancho y de la altura del cerro. De arriba a abajo, ese tramo sin árboles se detiene en una pequeña cañada.

– Llegaron unos topógrafos, hace poco, a unos diez metros de mi casa –dice el doctor, mientras toma un descanso y fuma, señalando una roca enorme- y estuvieron haciendo mediciones. Uno no sabe cómo se siente cuando mira a estas gentes hacer esas cosas. ¿Qué les puede decir uno sino esperar a que se vayan? Luego se fueron y no han vuelto.

La casa que construye el doctor -a quien apresaron policías estatales en noviembre del 2014 por oponerse a Autovan- todavía en obra negra y que domina desde las alturas al pueblo, también custodia pequeñas capillas o paraderos para los peregrinos de la Nación Otomí, que verá arrasadas sus rutas y cambiadas sus tradiciones cuando la carretera se termine. Esto representa uno más de los reclamos de los afectados, otomíes ellos mismos, reconocidos y protegidos por un decreto del presidente Peña Nieto, quien luego los desconoció de un plumazo.

Esa vez, cuando iniciaron las protestas en el 2008, había mantas que decían: “los niños de la montaña no queremos autopistas”, sobre la avenida Hidalgo, en el pueblo. En abril del 2015 algunos murales han sido pintados. Un corazón bombea la sangre desde el árbol que es. En su troco hay un rostro, el de Xochicuautla y luego se enraiza en las piedras del suelo, que en el muro ése son piedra real. Ya. A nadie engaña el corazón ni las montañas azules. Y hay más paredes enlienzadas, pero no las recuerdo bien, excepto la de un colibrí y el rostro de alguien, una mujer.

Xochicuautla es un pueblo desunido. Por un lado los afectados y por otro a los que no les importa.

Pero un nuevo hallazgo se suma a las razones que desde la arqueología servirían para detener el proyecto. Juan Villegas, comunero del lugar, ha encontrado nuevos vestigios prehispánicos que anunciaría en una asamblea reciente.

La tala destruirá los mantos freáticos, pero no secará los que están a gran profundidad.

Desde las azoteas de esa casa se observa el pueblo y los ejidatarios explican la ruta de la pista.

Por allí y por allí y luego atrás, dicen, señalando contra el sol de las doce la arboleda florida que da nombre a Xochicuautla.

III

Los dedos de Antonio se detienen en una hondonada donde se juntan las curvas de las pendientes. Arriba, cada media hora o menos pasan helicópteros como si ese cielo, hoy azul sin nubes, fuera una autopista. Pero sí, es una ruta de helicópteros establecida desde hace mucho y que a nadie molesta, dicen los ejidatarios.

Los dedos recorren otra vez el campo y sus árboles mientras uno de los más jóvenes enseña cómo se miden los minutos y se calcula la puesta del sol. Pones tu mano frente a tus ojos, con los dedos juntos, de manera que el último de ellos coincida con el cerro de más abajo, con el último horizonte más cercano.

Y cada dedo, dice, equivale a diez minutos. De aquí a aquí son cuarenta minutos en el recorrido del sol, así que de acá a acá son tres horas. Les quedan entre tres y media y cuatro horas de sol a ustedes, dice, fiándose de su mano.

– ¿Y eso? ¿Dónde lo aprendiste?

– Pues en el National Geographics –dice, riéndose.

No, no es cierto. No, no es cierto. Y uno se ríe del National Geographics, de sus relojes de sol.

Las manos permanecen levantadas y los dedos exploran la cercanía. Otro helicóptero. Esta vez no han pasado ni diez minutos. Pero tardarán en pasar más aeronaves.

-Allí, donde están mis dedos, se cayó el helicóptero del hijo de Juan Armando Hinojosa –dice un comunero.

Allí, donde quedan sus dedos, es la parte más ensombrecida, donde se hace la hondonada.

Allí se llama Cerro Alpino, nomás que los reportes del accidente dijeron que estaba en Jiquipilco, terminando julio del 2012. Se oyó el trancazo hasta acá.

Y hasta acá son cerca de dos kilómetros, desde la última casa del pueblo, donde están los dedos, allí donde se quedan. Luego llegaron los de los rescates y sólo los puros restos quedaron. Y ya, fue todo.

Los helicópteros siguen pasando porque es el mejor punto para llegar al valle de México. Seguirán por ahí aunque ya se han caído algunos.

Que sigan, que el viaje sea bueno.

Ah, la carretera cuesta 2 mil 200 millones de pesos.

Despotismo feudal

* “Era de dominio público que el Banco Obrero lo controlaba Fidel Velázquez, quien en 1981, desde la dirección general de esa institución —con el apoyo de De la Madrid, entonces precandidato presidencial priista— se lanzó a la conquista de la gubernatura del Estado de México, a través de su ahijado Alfredo Hilario del Mazo González. Velázquez se impuso, a pesar de la reticencia del gobernador Jorge Jiménez Cantú y del profesor Carlos Hank González, cabeza del fantasmal Grupo Atlacomulco”, escribe el periodista Francisco Cruz en el libro Los Amos de la Mafia Sindical, editado por Planeta en el 2013.

Francisco Cruz

En ese duelo de elogios, tanto Gamboa como Peña omitieron explicar a los más de 2 mil delegados que el Pacto por México tiene, entre otras cosas, como trasfondo una reforma laboral que favorece la contratación de trabajadores a través de terceros —outsourcing—, que nada hace por combatir la corrupción, el “coyotaje”, los bajos sueldos, la problemática que enfrentan los empleos que subsisten sin un salario base y que, por lo tanto, no cuentan con seguro social ni con prestaciones de ley; una reforma cuya prioridad es proteger a los dueños de gasolineras, grandes restaurantes e importantes cadenas de supermercados. En otras palabras, una reforma que favorece los intereses del patrón. (De acuerdo con la Confederación Sindical Internacional del Trabajo (CSI), considerada como el mayor movimiento sindical en el mundo cuya sede está en Bruselas, Bélgica, la reforma constituye un retroceso para México y una violación a los convenios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), pues carece de consulta a los trabajadores, aumenta la inestabilidad en las relaciones laborales y no atiende las demandas por una mejora de los derechos de los trabajadores mexicanos. Consultado en http://www.reforma.com/ el 18 de abril de 2013).

Y es en esto último donde se respaldan las ganancias de muchos líderes obreros. Hace tiempo dejó de ser un secreto que la fuente de algunas riquezas se encuentra en los contratos de protección. De acuerdo con señalamientos que ha hecho en su momento el doctor en Derecho Laboral, José Bouzas Ortiz, del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, “de los 100 mil contratos de protección que están registrados ante la Junta Local de Conciliación y Arbitraje en el Distrito Federal, unos 40 mil llevan la firma del dirigente de la CTM y cada uno de ellos ampara a unos 30 trabajadores. Estamos hablando de 1.2 millones de obreros a los que Joaquín Gamboa Pascoe no puede ver a la cara ya que vive de ellos, de haber vendido ante las empresas sus derechos laborales”.

En la lista de los negocios que se le achacan al líder de la CTM también destaca la concesión de créditos y contratos para la construcción de más de 50 mil casas de interés social, que no es poco y, menos si se toma en cuenta que fueron construidas en terrenos de su propiedad. Las mismas que él presume como un beneficio para los trabajadores, “un conducto de justicia social, de que vivan en sus propias casas, de que no vivan en mazmorras de un tamaño que resultara risible”.

 

El comienzo

Apenas egresó de la UNAM, Gamboa Pascoe se dedicó a litigar. La vida y sus relaciones lo llevaron hasta Jesús Yurén Aguilar —un histórico de la CTM—, quien lo hizo asesor de la Federación de Trabajadores del Distrito Federal —la delegación capitalina de la CTM y la más importante de esa central obrera en todo el país— y siempre será un misterio el porqué, en 1958, Fidel Velázquez llevó a Gamboa como compañero de fórmula para buscar la diputación federal por un distrito de la Ciudad de México.

Fidel tenía capacidad para embelesar a mucha gente, pero cualquier cosa quedaba pequeña cuando se hacía público que la CTM, la mayor organización obrera, tenía empresas valoradas en miles de millones de pesos, manejadas por líderes sindicales; desde luego, controlados por él, que necesitaban asesores en todos los niveles. Y Gamboa Pascoe, un hombre muy habilidoso y lleno de ambiciones, encajaba bien en todos los proyectos y el futuro cetemista.

Sobre cuál era el nivel de recursos de la CTM o su poderío económico, además de la titularidad de los contratos colectivos de trabajo que controlaba, es casi imposible saberlo por las leyes que amparan la secrecía sindical, pero en 1984 —cuando ya el presidente Miguel de la Madrid tenía dos años afianzando el neoliberalismo y había decaído el poder de Fidel Velázquez— se develaron algunos secretos que mostraban a líderes obreros enquistados como patrones en el sector empresarial.

La primera semana de marzo de 1984 se dio a conocer en una rueda de prensa que “con sus 63 mil millones de pesos de activos fijos —que lo colocan en el segundo lugar de las instituciones fiduciarias en el país— el Banco Obrero se convertirá en el brazo financiero del movimiento obrero para adquirir empresas. En los próximos meses, de acuerdo con Fidel Velázquez, se invertirán los primeros 6 mil millones de pesos para la adquisición de importantes negociaciones”.

Era de dominio público que el Banco Obrero lo controlaba Fidel Velázquez, quien en 1981, desde la dirección general de esa institución —con el apoyo de De la Madrid, entonces precandidato presidencial priista— se lanzó a la conquista de la gubernatura del Estado de México, a través de su ahijado Alfredo Hilario del Mazo González. Velázquez se impuso, a pesar de la reticencia del gobernador Jorge Jiménez Cantú y del profesor Carlos Hank González, cabeza del fantasmal Grupo Atlacomulco.

Gustavo Romero Kolbeck, director general del banco, dijo aquel marzo de 1984 que la CTM se enfocaría en la adquisición de empresas estatales que, paulatinamente, se pondrían a la venta. Ése fue un indicio porque tres semanas más tarde, el 24 de marzo se dio a conocer en la revista Proceso que la CTM echaría mano de “todos sus recursos para fortalecerse. Su actividad ya no se limita a los asuntos gremiales y políticos. Está decidida a tener una participación más activa en la economía y para ello reorganiza sus empresas, que con todo y que están dispersas, representan un capital superior a 200 mil millones de pesos. […] Pero se ha encontrado con varios problemas. El principal, que la mayoría de las empresas obreras ha sido manejada, hasta ahora, como negocios privados de los propios líderes. De ahí que los obreros no sepan cuántas son, qué producen o cuánto valen. […] En la mayoría de los casos, los líderes sindicales, sobre todo los más poderosos, tienen cuidados de no informar sobre las empresas que manejan sus organizaciones. Cuando lo hacen, no dan detalles de su producción ni de sus utilidades”.

El Barco Ebrio

*

(Y es que Apatzingán. Alfredo Castillo, la niña Paulette de Huixquilucan y Michoacán).

Tlatlaya será siempre una masacre. Los asesinatos que cometió el ejército contra 22 personas, el 30 de junio del 2014, aunque se tratara de narcotraficantes, son exactamente eso. Pero la historia de aquella matanza, donde no hubo juicios ni jueces, excepto los propios militares, integra una práctica común contra civiles y, por otro lado, una versión que no ha sido bien estudiada o pasada por alto. Esta versión, que está incluso en la investigación de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, indica que hubo dos fugados de aquella bodega ubicada en el poblado de San Pedro Limón. Ellos, que salieron con las manos sobre la cabeza y gritando rendición, pudieron alcanzar,  frente a todo un escuadrón armado hasta los dientes, una de las veredas y correr, eso sí, seguidos por un militar que no les disparó como a los que se quedaron en la bodega.

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(Y es que Apatzingán).

Luego de ese simulacro de persecución, aquellos fugados llegaron a una de las brechas cercanas, donde los esperaba una camioneta. La abordaron y se fueron, perdiéndose en la región. El ejército dice que organizó una partida buscándolos, pero no pudo encontrarlos. Entonces, ¿quiénes eran esos dos que se salieron como Juan por su casa de aquella bodega sin escapatoria?

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(Y es que Apatzingán)

Algunos saben quiénes eran esos dos, al menos uno de ellos. Y, si están en lo cierto, la versión de que el ejército actuó para defenderse y de paso acabar con una célula del narcotráfico, se tambalea. Porque, ya aceptado en lo oficial que los masacrados eran narcotraficantes y secuestradores, y que además hay tres que casi por casualidad sobrevivieron, pero además testificaron, resulta extraño que de aquel al que llamaban “El Comandante” no se sepa nada más. Ni de su compañero.

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(Y es que Apatzingán).

La versión no comprobada con papeles sellados por instancias oficiales, esa mera, indica que uno de los escapados era Johnny Hurtado Olascoaga, alias “El Mojarro”, “El Pez” o “El Señor Pez”, y máximo líder de la Familia Michoacana en el sur del Estado de México. Hurtado estaba en esa bodega, luego de un pacto con el ejército, que incluía un pago para asesinar a sus propios compañeros, como sucedió, porque entre su banda había encontrado a algunos traidores. Hurtado es uno de los principales infiltradores del Batallón 102, con sede en San Miguel Ixtapan, Estado de México. A ese batallón pertenecían los soldados que fueron a Tlatlaya.

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(Y es que Apatzingán)

Hurtado sabía que algunos de sus hombres estaban trabajando para los Guerreros Unidos, y que de un momento a otro sería víctima de una traición. Después los Guerreros Unidos saltaron a la luz pública por Iguala y Ayotzinapa.

¿A quién protege el gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila, o lo obligan a hacerlo?

¿Son los militares el máximo poder en México, una dictadora desde la soldadesca disfrazada de peñanietismo o lo que sea que hay desde la Federación?

¿Cómo se explica al narcotráfico sin la presencia de militares en sus filas? ¿Sería lo mismo?

¿Y entonces cuál es la verdad en Tlatlaya?

*

A Peña Nieto se le viene el mundo encima desde hace dos años. Creyendo que la república mexicana es Toluca o, mínimo, el Paseo Colón, se ha comportado cobardemente, escondido en su retorcida retórica, mirando un México que ni siquiera para él existe. Parece alienado, más que los anteriores presidentes, absolutamente ido. Hasta la Primera Dama, Angélica Rivera, se da cuenta y por eso se afirma con más insistencia que ya no vive en México, que se ha trasladado a Miami, y sólo acompaña a su esposo cuando es necesario. Ella misma fuera de sitio, vive su vida loca de shopping y paseos al lado de sus amadas hijas. Que dios, así, con minúscula, los acompañe.

*

Una versión sobre la familia secuestrada en Bosques de Colón, la primera semana de abril del 2015, y asesinada más tarde, cobra fuerza en el ámbito político local. Se cree que esos muertos eran familiares de Martha Hilda González Calderón, ex alcaldesa de Toluca y actualmente en campaña por una diputación federal por el PRI.

*

Esas campañas que no animan a nadie, que más bien son una especie de cadáveres ambulantes, esperan ahora que las locales, para diputados y alcaldes, atrapen tantitito el ánimo de los ciudadanos. Imposible cuando la sociedad está vejada en sus más elementales derechos y “ya se sabe”, dicen todos. Pero ahí están los mismos de siempre, el Grupo Atlacomulco por delante. Estas campañas serán las menos competidas porque desde la Federación se ha puesto el ejemplo. Si alguien como Peña Nieto puede ser presidente, entonces hasta un sicario puede optar por cargos de elección. Para qué votar, pues. Eso, no votar no servirá de nada, como antiguamente se creía, pues todos los partidos tienen sus grupos duros, que aseguran alguna cantidad de votos, obligados por razones de trabajo, militancia o hasta amenazados. Quien tenga más votos duros ganará, aunque sea por un sufragio. Pero la realidad es que, con ese voto o sin él, los partidos políticos dan fe de su pulverización. La política en México está en manos de personajes con proyectos personales que usan a los partidos y éstos, rebasados desde sus estructuras, no significan nada, como nunca lo hicieron. El Grupo Atlacomulco, el Grupo Hidalgo, el Grupo Toluca y los que les siguen están por encima de sus organizaciones. El poder obtenido se queda en manos de falsos caudillos que usan las instituciones para, estúpidamente, conseguir dinero.

*

En Toluca, el profesor priista Fernando Zamora es defendido desde columnas de la prensa gubernamental. De los detractores de Zamora, dice el opinador local Guillermo Garduño, que “tienen razón Juan Rodolfo y Ana Yuritzi en estar muy preocupados, porque ayer rindió protesta el profesor Fernando Zamora como candidato del PRI a Presidente Municipal de Toluca y su hoja de servicio dice: trabajo, trabajo y más trabajo, ¿no le parece a usted, estimado lector?”.

No, pues sí.

*

El PAN, representado por el ex alcalde Juan Rodolfo Sánchez, a quien se le atribuye cercanía política con el presidente Peña Nieto, tiene sus planes. Criticado duramente por el desalojo de ambulantes durante su administración (2003-2006), del mercado Juárez, quiere una segunda oportunidad. Nadie sabe qué podrá ofrecer pero sí que en la única encuesta que se ha realizado va en tercer lugar, por debajo del PRI y del PRD. Zamora, en esa misma, presume el primer lugar, aunque según el diario Tres PM, nunca aceptará que él la mandó hacer.

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Juan Rodolfo tiene sus planes.

Su equipo cercano sabe que a la mitad de la campaña algunos grupos se pasarán con ellos. Provenientes del PRI y del PRD, se sumarán con el ex presidente municipal porque, desde el PRI, reprueban que Fernando Zamora sea su candidato. Si gana, dicen, habrá barbarie. Y desde el PRD porque, creen, tienen más posibilidades compartiendo que solos. Otros sectores harán equipo con Sánchez, a quien se le llenará la casa si todo marcha como lo ha contado.

*

Desde el PRI hay algunos funcionarios de primer nivel que advierten sobre Fernando Zamora y usan un viejo chiste para ejemplificar la posición actual del profesor. “Ha logrado unir a todos, pero en su contra”. Pero, ¿por qué? La principal razón, según ellos, es que ignora los elementales procesos de la gobernanza, pero también observan el reflejo de la Nación Peña Nieto en el ex líder del SMSEM. Es decir, el poder casi confundido con lo gangsteril.

*

En lo práctico, en lo que se cree es política práctica, Fernando Zamora no pagará publicidad a medios y destinará la mayor parte de ese dinero a la estructura del voto duro. Bueno, claro que pagará publicidad, pero será poco y con unos cuantos lo que invierta. Confía en que la prensa local le debe favores, y que podrán cobrar luego, si gana. Como el opinador Garduño, pues. Ana Leyva, la perredista, mantendrá una agenda discreta que usará sus propias convicciones sobre la mujer y la defensa de sus derechos. El PAN apuesta por las comunidades marginadas y lo que supone significa la experiencia. El plan de Sánchez le permite soñar hasta con Los Pinos, pasando por la gubernatura del Edomex. El resto de los partidos, out en Toluca desde ahora.

*

Después de que algunos priistas rechazaran la candidatura para la alcaldía por Toluca, los dirigentes recibieron a Fernando Zamora, a quien escucharon atentamente. Él mismo había expresado intenciones de, algún día, ser alcalde de la capital. Él no era la primera opción, ni siquiera la segunda o la tercera, pero las circunstancias lo ubicaron. Y es que las primeras opciones del PRI habían rechazado la candidatura porque la idea era no ganar. Una campaña descafeinada, solamente con el apoyo del voto duro y, en caso de obtenida la victoria, sería para entregar el control administrativo al Grupo Atlacomulco. No hay otra manera, dijeron los priistas a los aspirantes, quienes desde el principio rechazaron la invitación. Pero Fernando Zamora dijo que sí, sin que nadie le preguntara, aunque impuso condiciones. Sería él, sí o sí. En caso de que se le negara la oportunidad, tocaría las puertas del PRD y competiría con ellos. Y fue él porque no había otro. Así le hicieron con Eruviel Ávila, cuando le tocó la elección para gobernador del Estado de México.

Salario emocional

* La Reforma Educativa olvidó el “salario emocional” que permite al maestro ser una persona satisfecha, un trabajador contento, con ánimo elevado para que no abandone su trabajo. Olvidó crear fórmulas creativas que vayan con las necesidades de los docentes.

Luis Zamora Calzada

El tercer escrito del maestro formador y con calidad moral refleja la necesidad que tienen los buenos docentes de que sea reconocido y valorado su trabajo, así como la docencia que realiza en las aulas, omisión que ha generado la falta de un salario emocional, creando vacíos en la parte afectiva del trabajador de la educación, rubro que expresa de la manera siguiente:

“El ritmo de la vida moderna ha provocado que los trabajadores estén sometidos a altos niveles de estrés, a los que no escapan los buenos maestros, generando angustia y miedo que van de la mano con las presiones que tienen efectos en la vida de las personas, provocando enfermedades, inestabilidad emocional, lo que a la vez produce otros efectos en el ámbito laboral, por ejemplo, entre los maestros se incrementan las licencias por enfermedad, se disminuye el interés por trabajar, hay tendencias a abandonar la actividad laboral, aumentan las incapacidades médicas y llega a darse incluso ruptura en las relaciones humanas entre compañeros.

“Esto que sucede a diario en las escuelas, las autoridades educativas y los líderes sindicales no lo visibilizan y lo tratan con indiferencia o lo ignoran, no se preocupan por observar esto que repercute en la calidad de vida de los profesores y en los aprendizajes de los alumnos; un maestro que falta a sus labores por estas causas parece no tener significado para nadie; a las burocracias estas cosas no les ocupan.

“A la mayoría de los padres de familia, a las autoridades educativas y líderes sindicales, se les olvida que los buenos maestros también tienen emociones y sentimientos, la sociedad los tiene que entender y estimular, reconocer su tarea; las autoridades educativas deben crear una cultura institucional que valore y facilite su capacitación y formación continua, eso es lo que los maestros reclaman en su silencio; con su miedo, insatisfacción, su trabajo honesto y su voz, están en el aula, no en la calle protestando, están callados por obediencia o la ignorancia de sus derechos, una “ignorancia culpable” de la que nadie los saca, porque así conviene al aparato autoritario, amenazante, productor de miedo y enemigo de la libertad creativa de los maestros.

“Trabajar con miedo y un alto nivel de estrés poco abona a la calidad educativa y aprendizaje de los estudiantes, la Reforma Educativa de manera legal atajó el poder sindical, la corrupción en el otorgamiento de plazas, la falta de transparencia; introdujo procesos para la incorporación, permanencia y promoción de los maestros mediante evaluaciones, pero ignoró los sentimientos y emociones de los maestros, los miedos no desaparecen, ahí están los partidos políticos tramposamente presionando a los docentes a través de candidatos, líderes sindicales, burócrata ávidos de poder que buscan escalar o mantenerse donde están.

“La Reforma Educativa olvidó el “salario emocional” que permite al maestro ser una persona satisfecha, un trabajador contento, con ánimo elevado para que no abandone su trabajo. Olvidó crear fórmulas creativas que vayan con las necesidades de los docentes.

“Actualmente, es recurrente que se haga del dominio público el número de docentes que no poseen los conocimientos y competencias para desempeñarse como tales, pero nada se dice de cómo se les obliga a realizar proselitismo a favor de un partido, entregar despensas, asistir a reuniones de tipo político o eventos sin sentido para hacer auditorio y parte de escenarios montados, distrayéndolos de su actividad principal, enseñar a aprender”.

Todo mundo necesita de ese reconocimiento, de esa palmada que motive ser el mejor en lo que se hace. Sin lugar a dudas, los buenos maestros también lo requieren, sin embargo es la gran deuda que tiene la autoridad educativa con el profesorado.

Atenta invitación al señor Manzur

Sirva este medio para hacer una atenta invitación al contador José Manzur Quiroga, en su carácter de secretario general de Gobierno, misma que se hace extensiva a Braulio Antonio Álvarez Jasso, presidente municipal suplente de Toluca, quien termina el periodo que abandonó Martha Hilda González Calderón ─actual practicante del oficio del chapulín, con la clara intención de brincar de un puesto de representación popular a otro─, dejando a la ciudad y a los pueblos del municipio en la inseguridad diaria, que niegan los actores políticos en sus declaraciones públicas.

No se trata de una fiesta ni de un evento con escenario montado para el aplauso fácil, es algo más simple para que sientan en carne propia la inseguridad y los peligros que vivimos los ciudadanos de a pie. Para ello se requiere que no se acompañen de guaruras ni escoltas, para no interferir con lo que ya es una realidad que ustedes no conocen y, si ocurre lo contrario, lo niegan sistemáticamente, a pesar de la responsabilidad legal que tienen las instituciones que hoy administran.

Como ciudadanos, acudan a cualquiera de los bancos ubicados en la avenida Alfredo del Mazo, entre la entrada a San Lorenzo Tepaltitlán y la avenida López Portillo, que siempre presenta un tráfico terrorífico.

En particular se solicita que realicen un trámite en la sucursal Banorte y tomen nota de las actuaciones en el interior del banco y lo que ocurrirá en el exterior.

Se sugiere que retiren en efectivo una cantidad que tenga que autorizar alguna de las funcionarias, principalmente por la que se ubica en la entrada, enfrente de los cajeros, se darán cuenta que retarda el procedimiento, inicia buscando el número del cliente en su base de datos, si el dinero solicitado llama su atención, marcará del teléfono fijo a otro supuesto funcionario ─que en teoría se encuentra en el edificio─, para conocer si se tiene el efectivo para pagar la cantidad solicitada.

Queda claro que la información que pide no se le otorga inmediatamente, pasarán lentos los minutos, ella en tanto estará con su celular, tecleando mensajes que el cliente nunca conocerá de sus contenidos, incluso irá al anexo que se ubica a un lado de los cajeros. No se omite mencionar que dicho espacio es de acceso restringido.

Cuando vuelva a su escritorio, firmará la autorización para el retiro y con tono amable dirá al cliente en turno, que “puede pasar al cajero, fórmese en la fila por favor”, sin imaginar lo que ocurrirá después.

Agotado el trámite del retiro con el cajero, por favor salgan del edificio de Banorte pero no teman, la cantidad retirada únicamente es del conocimiento de la funcionaria que autorizó, la cajera y usted.

Aborde su auto, abandone el estacionamiento, pagará en la caseta la módica cantidad de cinco pesos y maneje sobre la avenida Alfredo del Mazo, seleccione la estación de radio de su preferencia, relájese, lo que está por ocurrir le dejará la boca seca.

Si usted ya pasó el segundo semáforo, de un momento a otro le cerrarán el paso, será algún auto del año, una moto, quizá una camioneta, bajarán sujetos armados y, con pistola en mano, pretenderán romper los cristales de su auto y nada amables le dirán: “hijo de su puta madre, entreguen el dinero ─mencionarán la cantidad exacta que usted acaba de retirar del banco Banorte diez, veinte, treinta mil, el efectivo que le hayan entregado─, abrirán la puerta de su auto, le esculcarán de manera agresiva: “el dinero o se lo carga su chingada madre”, dirán los ladrones ─para entonces ya le habrán colocado la pistola a su costado o propinado un cachazo con la misma─, si encuentran el dinero se lo quitarán y si usted corre con suerte no le pegarán ningún balazo, como ha ocurrido en la semana que termina.

Señores funcionarios de la administración estatal y municipal invitados en turno, conozcan y resuelvan: qué fácil es decir en sus declaraciones que en Toluca eso no pasa, lo cierto es que la inseguridad está presente, no lo pueden negar más, como no pueden negar la muerte del profesor de la Universidad y su familia; los robos son a diario, hagan algo, los probables contubernios como el que se narra aquí, no pueden seguir, la seguridad es una obligación del gobierno en sus diferentes ámbitos, que hoy por hoy no cumplen.

Un usuario atracado dice con tristeza: “la única seguridad que tenemos es que, al salir de Banorte te van a chingar, pinche banco de mierda…”. Así o más claro, señor secretario general de Gobierno y presidente municipal suplente de Toluca.

Le digo a Selene

Miguel Alvarado

Le digo a Selene que aquí está todo

pero no consigo una lámpara o su luz.

Su voz se punza en una descarga cuando ella responde algo.

Le digo a Selene que hay albañiles levantando un muro

y que el árbol atrás se agita como una flama.

Ahora no puedo escribirle a Marissa Mendoza

porque algo adentro se ha roto

hizo “crac” hace unos días y los fragmentos andan

derivados en esa agua que sólo va.

Así que tomo los restos y los uno, conectándolos lo mejor que puedo

en estas hojas que me dio mi hermano.

Dice Luis que saque las líneas a pasear, que raye

cualquier hoja porque allí se encuentra el principio

pero también el final, aunque eso no lo menciona.

Esta libreta me la dio mi hermano

una vez que había niebla en la casa

y alguien tomaba café, partía con los dientes un pan.

Los árboles atrapan el aire, le digo a Selene,

a quien sueño en la casa rodeada de gatos y peces, construyéndola.

Le digo a Selene que ya es la hora.

Un paraje

* Desde abril, en Toluca se piensa que desaparecen 15 niños diariamente y que ese ritmo no ha menguado. “Nadie ha presentado una denuncia”, dice José Manzur, secretario general de Gobierno mexiquense, lo cual es cierto, aunque no ayuda al miedo en tiempo de elecciones. ¿Sacar a los niños, dejarlos solos? Los dichos de Manzur no tranquilizan a nadie. Avivan, sin embargo, las historias alrededor. En realidad no ayuda en nada, a nadie.

Miguel Alvarado

Toluca, México; 16 de abril del 2015. Las bolsas se elevan, rodando también, en el terreno donde el pasto crece a pesar de la basura. Es un tiradero que le ha ganado al pasto, crecido a pesar de todo, entre latas y el plástico que jamás se integrará. Depende del viento. Depende del viento que la basura se disperse. Por allí nadie pasa y cuando alguien lo hace, se cuida.

Las bolsas vuelan, subiendo y no, como una bandera izada, enseguida caída.

Parecen dormidos, acostados sobre la basura pero nadie respira y los ruidos como susurros provienen de los insectos, de las bolsas que, ahora menos, sigue llenando el viento.

Ella, bocabajo, de mezclilla y camisa a cuadros, se cubre con una chamarra café, de plástico o de piel y junto a ella sus padres, uno a cada lado, mirando arriba, con las manos en el vientre

Un paraje. El pasto crecido sobre una ladera, un promontorio solamente.

Alrededor está la policía y alguien acerca unas camillas.

II

Esperan en la esquina a las nueve de la noche entre la aglomeración de estudiantes y empleados que a esa hora caminan por la avenida Carranza de Toluca, plagada de taquerías y bares donde nada está prohibido si se lleva dinero, excepto fumar. A pesar de lo que dicen, al menos los locales de comida están repletos. Es inicio de quincena y se nota. Actividad, actividad, una sin sentido, otra que confunde el movimiento con la producción. Y, al mismo tiempo, con lo innecesario. Este es el flujo simple del dinero que apenas mantiene a flote la era de Peña Nieto y Eruviel Ávila, empresarios de lo trágico disfrazados de gobernantes en una tierra donde Toyota y sus mil millones de dólares se escuchan como una piedra flotante, que puede mantener con su fortaleza la caída del país.

– Se trata del cáncer, apesta la ropa y te deja un aliento a podrido –dice ella, empinando la cerveza, agarrándose al respaldo de su silla, tambaleante como los demás. -Sí me entiendes, ¿no?

Porque mil millones de dólares para qué alcanzan. Para fabricar autos por dos años, para 500 empleos no muy duraderos y para llevarse los productos a otros mercados, un ejercicio que se ha repetido a lo largo de las décadas. Luego, en ese desmantelamiento que sucede detrás de los anuncios de la Nación Peña Nieto, el pánico crece porque, a cambio de esos mil millones, otras empresas retiran sus capitales y llegan advertencias, incluso desde el Estado Mayor Presidencial, donde vislumbran el fin del hijo pródigo de Atlacomulco.

– Tengan a la mano documentos y dinero en efectivo -dicen militares a los que, por lo menos, hay que escuchar. El derrumbe, si sucede, no mejora nada. Los soldados reciben una partida de mil 300 millones de dólares desde el Congreso norteamericano, disfrazado de Plan Mérida.

Porque, quién ha ganado sin armas y, aun con armas, quién ha ganado y cambiado algo.

Y el final, final, no es.

Guerrero y Tlatlaya, entre otros, son la punta visible de una revolución que está sucediendo, y de la que no participa la sociedad. Porque ninguna revolución ha sido así. Controlada de todas maneras, llevada, dirigida en una estrategia que mucho depende del azar y de pocas decisiones duras, prepara un cambio que, aunque sanguinario, no será radical.

Por lo pronto hay víctimas.

Mientras sucede el complot, la lucha por el poder se desarrolla en el Estado de México. La exhibición de los aspirantes es patética, todavía más que otros años. Por el PRI del valle de Toluca, los mismos. Carolina Monroy, Martha Hilda González, el hijo del ex vocero presidencial, David López, aprovechan la condición de consentidos. Fieles reflejos de Peña, no se amilanan cuando los comparan con él. Enorgullecidos, hasta agradecen. Una nueva sociedad les vitupera, así como a los que se dicen opciones en otros partidos. El PAN, con Juan Rodolfo Sánchez o el PRD con sus propuestas desde el humanismo. La carrera por el poder es sólo eso y si son necesarias unas semanas de incomodidad, para ese objetivo no significan nada.

No, no es cierto. No hay una nueva sociedad. Tampoco le interesa. El genocidio al que se asiste en México no cobra importancia sino hasta que le toca a uno.

¿Pero cómo se trabaja una campaña política? Porque los aspirantes saben que nadie les cree y que a pesar de cursos de actuación, dicción y demás capacitaciones –aunque no hay ninguno que proponga que se pongan a estudiar- no sería suficiente para generar empatía. Están los recursos, la promesa, el sí se puede, la victoria como una celebración cuasi futbolera, pues el trabajo cotidiano, otro reflejo del peñanietismo, será dictado por la inspiración y un plan de desarrollo que incluye cualquier cosa menos desarrollo.

Just PT, dice en redes sociales la publicidad para campañas del Partido del Trabajo, que hace mucho dejó de creer en sí mismo, convertido en espejo inverso, asomado a la derecha con desparpajo, un aliado al que lo mismo le da atarse al PAN o al PRD. Sí. Esa izquierda que habla en inglés al electorado porque es cool, y que no se toma la molestia de simular porque su estómago resiste sin vómito.

Todos hablamos inglés. Algo, aunque sea.

III

Recorren Toluca los fantasmas de una familia asesinada. ¿Para qué entonces es el poder, si no se puede tener lo elemental, la comida, la seguridad, el trabajo seguro? Esos fantasmas cuentan todavía una historia llena de agujeros pero igualmente sanguinaria, injusta, donde la foto lo ilustra todo. Tres personas, el padre, catedrático de la Universidad estatal en la facultad de Contaduría, Víctor Manuel Estrada Guzmán, de 62 años; Leticia García, su esposa, de 48, y la hija, Ximena, de 17 años, aparecen tirados, en medio de un basural.

Ellos vivían en el fraccionamiento Bosques de Colón, de la ciudad de Toluca y el 13 de abril eran secuestrados. Luego del levantón, los captores exigieron un rescate por 300 mil pesos, que se pagó en los términos pactados. Las personas no aparecieron pero la policía los encontró en la comunidad de El Arenal, en Tecaxic, Toluca.

Pero ya muertos.

Desde abril, en Toluca se piensa que desaparecen 15 niños diariamente y que ese ritmo no ha menguado. “Nadie ha presentado una denuncia”, dice José Manzur, secretario general de Gobierno mexiquense, lo cual es cierto, aunque no ayuda al miedo en tiempo de elecciones. ¿Sacar a los niños, dejarlos solos? Los dichos de Manzur no tranquilizan a nadie. Avivan, sin embargo, las historias alrededor. En realidad no ayuda en nada, a nadie.

“Porque yo conozco a un MP y me cuenta que entraron a una casa. Un comando, algo así, y entonces se quisieron llevar a los niños que… no sé cuántos eran, pero sí se los llevaron, porque además, y es… bueeeeno… y es que los papás, pues los defendieron y allí se los echaron. Entonces, sí. ¿O no?”.

Ah, José Manzur Quiroga invita a todos a visitar cualquier punto del Estado de México. “Es seguro”, dice, como siempre ha dicho a pesar de la alerta norteamericana reciente, que previene a ciudadanos de aquel país para visitar Tlatlaya, Neza, Ecatepec, Coacalco, La Paz, Chalco, Valle de Chalco e Ixtapaluca.

Que vengan los gringos con confianza, dijo luego Damián Canales, el comisionado estatal de Seguridad Ciudadana.

Los datos duros son otra cosa. Hasta principios de diciembre del 2014, hasta 55 niños fueron localizados mediante la Alerta Ámbar en el Edomex, pero cinco de ellos estaban muertos, recuerda la reportera Teresa Montaño, para El Universal. Los mayores reportes de menores desaparecidos son para Ecatepec y municipios del valle de México.

Entonces, ¿cómo se planea una campaña política?

La luz de abril

* Una enredadera amortiguó las pisadas, una detrás de otra. Alguien se asomaba sin ver a nadie. Dio la vuelta y otra vez volteó cuando la niña llegaba junto a su madre, la primera de blanco y la otra de verde y negro. Le digo a Selene que aquí está todo.

Miguel Alvarado

Tecomatlán, Estado de México; 15 de abril del 2015. Desde lejos puede verse el cerro y sobre el cerro la iglesia, la escalinata empinada y moviéndose las sombras. Un camino en línea recta inicia allí, al pie de aquella altura como un límite.

En el paso de ese camino hay una plaza con un zócalo y enfrente una capilla del tamaño del hombre y sus necesidades, esta sí, parecida a un comienzo. Aquí está el principio del mundo, suelo regado por las ramas en el atrio y sus tormentas. Aquí lloverá más tarde, cuando el agua no estorbe y nadie la eche en falta.

La furia de ayer cubre de flores las piedras, de susurros los insectos.

El desgarro. Las puertas de la iglesia.

Esa entrada es también la reunión de todos los puntos, líneas regadas entre las rejas buscando a tiempo el vado de las hormigas y sus ríos, calladas pero no invisibles a los pies de alguien que carga una niña.

En el poste un ave se detiene. Se quita de encima el amianto y sus reflejos, tomando un descanso. El viaje ha sido largo aunque están los ruidos de todos los días. No grazna sino mira y entonces vuela, elevándose.

Que haya suerte, que el día no se tuerza ni los caminos se desramen.

Y es que esa tarde no hacía calor ni el viento pasaba arrastrando del suelo lo que hubiera. Tenían las gentes el nublado mediodía pero nadie dijo nada, como si eso, en realidad, les ocurriera a otros y otra fuera la prisa por entrar a la iglesia.

Llegado el momento el sacerdote salió, vestido de blanco y verde como una nieve de limón o lo que sea y se acercó a la que llevaba un niño. Preguntó su nombre y nadie lo supo, pero alguien abrió la manta que lo cubría, un chal verde o café, para qué recordarlo, y lo mostró a los que estaban allí.

Nadie se interesó cuando sacaba sus manos, estiraba las piernas como una rama desdoblándose. Y allí, eso que vieron se olvidó cuando un pájaro cruzó muy abajo el jardín y luego el atrio, aterrizando en uno de los postes mientras todos, o los que se dieron cuenta, volteaban al sobrevuelo.

Alguien dijo que hacía frío y, aunque no era cierto, los que estaban reunidos quisieron entrar porque de pronto sintieron el aire congelando sus entrañas.

“Qué frío”, dijeron, frotándose los brazos, secándose el sudor, mientras cruzaban las puertas.

Por tres minutos, no, cuatro o cinco, el hombre que uno será jamás fue la piedra vital de las torres, el arco permitiendo las ventanas, el piso por tanto tiempo sosteniendo.

Luego ya no.

Llenó la indeterminación el espacio de lo recordado, una viñeta y sus clausuras, el ámbito blanco o al menos vacío entre un suceso y otro que ocupaban aquellos pasos, todavía sin mencionar pero que ya llenaban la limitación de los sentidos.

Una enredadera amortiguó las pisadas, una detrás de otra. Alguien se asomaba sin ver a nadie. Dio la vuelta y otra vez volteó cuando la niña llegaba junto a su madre, la primera de blanco y la otra de verde y negro.

Le digo a Selene que aquí está todo.

El vestido le cubre hasta los pies, una mancha blanca sobre las puertas y los umbrales y que hoy son para todos, que hoy son entradas pero también la salida. El vestido es largo, acampanado y ella el bronce que da forma a la campana. No tiene un año pero se reconoce en su propia importancia. Ha escrito su idioma, uno que sólo entienden la madre y quienes llevan su sangre. El silencio en la iglesia la protege y truena la boca cuando algo la admira.

¿Es una risa, aunque sea un esbozo, luego de tanto y tanto?

Y truena la boca mientras algo dice porque agarrada a otros brazos señala la cúpula. Con el tiempo, dejará de recordar y sabrá otras cosas y hará otras cosas, tendrá que hacerlo para dejar crecer la tierra donde vive.

Al rato habrá pastel y refrescos y todos tendrán algo para contar cuando la tarde termine.

Que algunos tomaron fotografías y se las regalaban a la niña, que ni caso hizo mirando la mesa de los regalos, el papel de china naranja y amarillo que volaba por allí entre las primeras sillas.

Que la música que hubo primero estaba a todo volumen y luego ya no.

Que algunos llevaron obsequios y otros no.

Que la madre estaba cansada pero nunca dejó de sonreír.

Que el tío de la niña preparaba los platos con la comida, y no sabía cuánta se iba a necesitar.

Que estaba vestido de azul, con la camisa que una vez fue de su hermano.

Que mis ojos se abrieron y ahora no puedo ver.

II

Antes de que dieran las seis volvió a fumar solo, después de cinco años, sentado en la banqueta mirando a la niña desde lejos, la cámara guardada, como si ella fuera lo único vivo en esta tierra, respirando.