Un paraje

* Desde abril, en Toluca se piensa que desaparecen 15 niños diariamente y que ese ritmo no ha menguado. “Nadie ha presentado una denuncia”, dice José Manzur, secretario general de Gobierno mexiquense, lo cual es cierto, aunque no ayuda al miedo en tiempo de elecciones. ¿Sacar a los niños, dejarlos solos? Los dichos de Manzur no tranquilizan a nadie. Avivan, sin embargo, las historias alrededor. En realidad no ayuda en nada, a nadie.

Miguel Alvarado

Toluca, México; 16 de abril del 2015. Las bolsas se elevan, rodando también, en el terreno donde el pasto crece a pesar de la basura. Es un tiradero que le ha ganado al pasto, crecido a pesar de todo, entre latas y el plástico que jamás se integrará. Depende del viento. Depende del viento que la basura se disperse. Por allí nadie pasa y cuando alguien lo hace, se cuida.

Las bolsas vuelan, subiendo y no, como una bandera izada, enseguida caída.

Parecen dormidos, acostados sobre la basura pero nadie respira y los ruidos como susurros provienen de los insectos, de las bolsas que, ahora menos, sigue llenando el viento.

Ella, bocabajo, de mezclilla y camisa a cuadros, se cubre con una chamarra café, de plástico o de piel y junto a ella sus padres, uno a cada lado, mirando arriba, con las manos en el vientre

Un paraje. El pasto crecido sobre una ladera, un promontorio solamente.

Alrededor está la policía y alguien acerca unas camillas.

II

Esperan en la esquina a las nueve de la noche entre la aglomeración de estudiantes y empleados que a esa hora caminan por la avenida Carranza de Toluca, plagada de taquerías y bares donde nada está prohibido si se lleva dinero, excepto fumar. A pesar de lo que dicen, al menos los locales de comida están repletos. Es inicio de quincena y se nota. Actividad, actividad, una sin sentido, otra que confunde el movimiento con la producción. Y, al mismo tiempo, con lo innecesario. Este es el flujo simple del dinero que apenas mantiene a flote la era de Peña Nieto y Eruviel Ávila, empresarios de lo trágico disfrazados de gobernantes en una tierra donde Toyota y sus mil millones de dólares se escuchan como una piedra flotante, que puede mantener con su fortaleza la caída del país.

– Se trata del cáncer, apesta la ropa y te deja un aliento a podrido –dice ella, empinando la cerveza, agarrándose al respaldo de su silla, tambaleante como los demás. -Sí me entiendes, ¿no?

Porque mil millones de dólares para qué alcanzan. Para fabricar autos por dos años, para 500 empleos no muy duraderos y para llevarse los productos a otros mercados, un ejercicio que se ha repetido a lo largo de las décadas. Luego, en ese desmantelamiento que sucede detrás de los anuncios de la Nación Peña Nieto, el pánico crece porque, a cambio de esos mil millones, otras empresas retiran sus capitales y llegan advertencias, incluso desde el Estado Mayor Presidencial, donde vislumbran el fin del hijo pródigo de Atlacomulco.

– Tengan a la mano documentos y dinero en efectivo -dicen militares a los que, por lo menos, hay que escuchar. El derrumbe, si sucede, no mejora nada. Los soldados reciben una partida de mil 300 millones de dólares desde el Congreso norteamericano, disfrazado de Plan Mérida.

Porque, quién ha ganado sin armas y, aun con armas, quién ha ganado y cambiado algo.

Y el final, final, no es.

Guerrero y Tlatlaya, entre otros, son la punta visible de una revolución que está sucediendo, y de la que no participa la sociedad. Porque ninguna revolución ha sido así. Controlada de todas maneras, llevada, dirigida en una estrategia que mucho depende del azar y de pocas decisiones duras, prepara un cambio que, aunque sanguinario, no será radical.

Por lo pronto hay víctimas.

Mientras sucede el complot, la lucha por el poder se desarrolla en el Estado de México. La exhibición de los aspirantes es patética, todavía más que otros años. Por el PRI del valle de Toluca, los mismos. Carolina Monroy, Martha Hilda González, el hijo del ex vocero presidencial, David López, aprovechan la condición de consentidos. Fieles reflejos de Peña, no se amilanan cuando los comparan con él. Enorgullecidos, hasta agradecen. Una nueva sociedad les vitupera, así como a los que se dicen opciones en otros partidos. El PAN, con Juan Rodolfo Sánchez o el PRD con sus propuestas desde el humanismo. La carrera por el poder es sólo eso y si son necesarias unas semanas de incomodidad, para ese objetivo no significan nada.

No, no es cierto. No hay una nueva sociedad. Tampoco le interesa. El genocidio al que se asiste en México no cobra importancia sino hasta que le toca a uno.

¿Pero cómo se trabaja una campaña política? Porque los aspirantes saben que nadie les cree y que a pesar de cursos de actuación, dicción y demás capacitaciones –aunque no hay ninguno que proponga que se pongan a estudiar- no sería suficiente para generar empatía. Están los recursos, la promesa, el sí se puede, la victoria como una celebración cuasi futbolera, pues el trabajo cotidiano, otro reflejo del peñanietismo, será dictado por la inspiración y un plan de desarrollo que incluye cualquier cosa menos desarrollo.

Just PT, dice en redes sociales la publicidad para campañas del Partido del Trabajo, que hace mucho dejó de creer en sí mismo, convertido en espejo inverso, asomado a la derecha con desparpajo, un aliado al que lo mismo le da atarse al PAN o al PRD. Sí. Esa izquierda que habla en inglés al electorado porque es cool, y que no se toma la molestia de simular porque su estómago resiste sin vómito.

Todos hablamos inglés. Algo, aunque sea.

III

Recorren Toluca los fantasmas de una familia asesinada. ¿Para qué entonces es el poder, si no se puede tener lo elemental, la comida, la seguridad, el trabajo seguro? Esos fantasmas cuentan todavía una historia llena de agujeros pero igualmente sanguinaria, injusta, donde la foto lo ilustra todo. Tres personas, el padre, catedrático de la Universidad estatal en la facultad de Contaduría, Víctor Manuel Estrada Guzmán, de 62 años; Leticia García, su esposa, de 48, y la hija, Ximena, de 17 años, aparecen tirados, en medio de un basural.

Ellos vivían en el fraccionamiento Bosques de Colón, de la ciudad de Toluca y el 13 de abril eran secuestrados. Luego del levantón, los captores exigieron un rescate por 300 mil pesos, que se pagó en los términos pactados. Las personas no aparecieron pero la policía los encontró en la comunidad de El Arenal, en Tecaxic, Toluca.

Pero ya muertos.

Desde abril, en Toluca se piensa que desaparecen 15 niños diariamente y que ese ritmo no ha menguado. “Nadie ha presentado una denuncia”, dice José Manzur, secretario general de Gobierno mexiquense, lo cual es cierto, aunque no ayuda al miedo en tiempo de elecciones. ¿Sacar a los niños, dejarlos solos? Los dichos de Manzur no tranquilizan a nadie. Avivan, sin embargo, las historias alrededor. En realidad no ayuda en nada, a nadie.

“Porque yo conozco a un MP y me cuenta que entraron a una casa. Un comando, algo así, y entonces se quisieron llevar a los niños que… no sé cuántos eran, pero sí se los llevaron, porque además, y es… bueeeeno… y es que los papás, pues los defendieron y allí se los echaron. Entonces, sí. ¿O no?”.

Ah, José Manzur Quiroga invita a todos a visitar cualquier punto del Estado de México. “Es seguro”, dice, como siempre ha dicho a pesar de la alerta norteamericana reciente, que previene a ciudadanos de aquel país para visitar Tlatlaya, Neza, Ecatepec, Coacalco, La Paz, Chalco, Valle de Chalco e Ixtapaluca.

Que vengan los gringos con confianza, dijo luego Damián Canales, el comisionado estatal de Seguridad Ciudadana.

Los datos duros son otra cosa. Hasta principios de diciembre del 2014, hasta 55 niños fueron localizados mediante la Alerta Ámbar en el Edomex, pero cinco de ellos estaban muertos, recuerda la reportera Teresa Montaño, para El Universal. Los mayores reportes de menores desaparecidos son para Ecatepec y municipios del valle de México.

Entonces, ¿cómo se planea una campaña política?

Anuncios

Deja un comentario

Aún no hay comentarios.

Comments RSS TrackBack Identifier URI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s