Agua para Juan Armando

* La incursión de Grupo Higa en el tema del agua no es nueva pero sí discreta. Recientes reuniones con funcionarios del gobierno del Estado de México y del ayuntamiento de Toluca confirman la participación de Hinojosa en obras que se realizarán en el Nevado de Toluca -que ha perdido protección legal cuando el gobierno del presidente Enrique Peña le retiró la categoría de Parque Nacional y área protegida para permitir el desarrollo de proyectos privados- cuyos detalles no ha sido revelados pero que están relacionadas con el aprovechamiento de los caudales que desde allí se generan y se derraman hacia el valle de Toluca, hacia los afluentes de la cuenca del Lerma, que nutren Xochicuautla.

Miguel Alvarado

Xochicuautla, Lerma; 10 de abril del 2015.

La autopista Toluca-Naucalpan, que partirá el poblado de Xochicuautla en Lerma, Estado de México y al menos otros dos, Huitzizilapan y Santa Cruz Ayotuxco, está trazada por encima de mantos freáticos que, privatizados aquellos terrenos, favorecerán a  la empresa que construye la obra, cuando la propuesta de privatización del agua sea aprobada. Autovan pertenece al Grupo Higa, cuyo propietario es Juan Armando Hinojosa, apapachado por los gobiernos de Enrique Peña, primero desde el Edomex y luego desde la Federación, con contratos supermillonarios para construcción y, últimamente, hasta de aplicación de encuestas.

La incursión de Grupo Higa en el tema del agua no es nueva pero sí discreta. Recientes reuniones con funcionarios del gobierno del Estado de México y del ayuntamiento de Toluca confirman la participación de Hinojosa en obras que se realizarán en el Nevado de Toluca -que ha perdido protección legal cuando el gobierno del presidente Enrique Peña le retiró la categoría de Parque Nacional y área protegida para permitir el desarrollo de proyectos privados- cuyos detalles no ha sido revelados pero que están relacionadas con el aprovechamiento de los caudales que desde allí se generan y se derraman hacia el valle de Toluca, hacia los afluentes de la cuenca del Lerma, que nutren Xochicuautla. Sin el Nevado no habría agua.

Estas reuniones determinan apenas proyectos en los que el ayuntamiento de Toluca cargará con la mayor parte de esas inversiones, pues el gobierno del priista mexiquense Eruviel Ávila se encuentra todavía analizando su participación. De cualquier manera, Ávila ha entregado a Grupo Higa la renovación integral del Teatro Morelos de Toluca, un foro usado para actos priistas y de gobierno, como las lecturas de los informes de mandatarios o ceremonias del DIF y que, subutilizado, no representa nada para la ciudad. Esta remodelación, anunciada en octubre del 2014 con maquetas ya aprobadas y presentadas al público, tendrá un costo superior a los 275 millones de pesos, y sería entregada en diciembre del 2015.

La anunciada privatización del agua y sus protocolos estaban encargados al depuesto secretario del ramo, David Korenfeld, separado por un acto de corrupción al usar helicópteros de la Conagua con fines privados.

– Los mantos freáticos quedan debajo de una parte de la autopista –afirma el doctor Armando García Salazar, Delegado por Usos y Costumbres de los comuneros de Xochicuautla y directamente afectado por el trazo de la obra.

Autovan no puede trabajar en las obras de la autopista Toluca-Naucalpan, según un amparo obtenido por comuneros de Xochicuautla, que sin embargo hasta el 10 de abril del 2015 asisten sin poder hacer nada por detener los avances, lentos pero constantes y que esperan desde hace 8 años el aviso para continuar a toda marcha.

Ese amparo, el 647/2011, otorgado por el Tribunal Colegiado de Toluca, ordena al magistrado del Tribunal Unitario Agrario con Distrito Nueve la anulación de asambleas comunales donde se aprobaba la venta y expropiación de terrenos y parcelas, por considerar que esas reuniones fueron ilegales y simuladas. La empresa Autovan pagó 40 mil pesos a comuneros para que aprobaran esta resolución y se pudiera trabajar. Una de esas asambleas echadas abajo por el amparo incluso fue fedatada, a petición de la Unidad de Asuntos Agrarios del gobierno del Edomex, en junio del 2011, por la notaria 101 de Jilotepec, Regina Reyes Retana Márquez. Los ejidatarios que asistieron a esa reunión no eran los afectados pero sus representantes pidieron la presencia de granaderos para resguardarlos. La notaria Reyes Retana, diputada local en 1995, recibió en el 2012 la presea al Mérito Militante por el PRI.

El amparo, que impide la venta de tierra, debió detener las obras en consecuencia, pero no ha sido así. Hasta el 10 de abril del 2015, obreros de Autovan trabajaban en las torres que servirán de soportes para la autopista. Al menos unas 20 personas se encontraban en esa obra, que atraviesa la carretera que une Xochicuautla con Lerma.

– La empresa trabaja sin papeles de ninguna clase. No tiene nada para demostrar que pueden hacer carretera e invaden terrenos poco a poco, sin que nadie pueda detenerlos –dice el señor Antonio, otro comunero, mientras observa el corte de árboles que traviesa un cerro, justo el que soportará esa supervía. Ese corte no estaba en noviembre del 2014. Los avances que preparan el terreno se constatan a simple vista. La vía se unirá con la carretera Chamapa-Lechería, en el valle de México, para conectar el nuevo aeropuerto de la ciudad de México, cuyas primeras obras ya iniciaron. Esas torres o soportes son enormes y alcanzan aproximadamente treinta metros de alto. Atraviesan la actual carretera, de doble sentido y que tuerce a la izquierda para encaminarse a Xochicuatla. Esa estructura todavía está rodeada por las 960 mil hectáreas de bosque que se perderán para darle paso.

La carretera es un mero pretexto para instalar una infraestructura dedicada a la explotación del agua desde industrias particulares. Incluso existe un proyecto que integra fraccionamientos habitacionales exclusivos con empresas, llamado Fraccionamiento Grand Santa Fe. Los pobladores han confirmado que dos gigantes tienen un lugar asegurado allí, Coca Cola y Nestlé, cuya materia prima es el agua. Ya comuneros de otros poblados han vendido sus tierras, que fueron pagadas, hace 8 años, en 120 pesos por metro cuadrado.

Los cuerpos acuíferos del Valle de Toluca, según datos de la Comisión Nacional del Agua, están sobreexplotados en 25 por ciento desde el 2003. Los acuíferos del río Lerma Santiago son 128, de los cuales 32 están sobreexplotados, explica un gráfico del Sistema Nacional del Agua. El 28 por ciento de las cuencas y cuerpos de agua del sistema del Lerma se clasifica como “fuertemente contaminado”.

Esta vez no hay patrullas custodiando a los trabajadores de Autovan, que ignoran a lo que se paran debajo de ellos, para mirarlos.

Los obreros, desde las alturas, se dejan fotografiar por reporteros de The New York Times.

II

Se ha abierto una brecha en el Bosque de Agua. Los pobladores de las laderas por donde pasará la carretera recogen los restos de los árboles, antes de que se pudran, para darles algún uso. Allí está el doctor Armando García Salazar, junto con su familia, mirando el corte, de unos 200 metros de ancho y de la altura del cerro. De arriba a abajo, ese tramo sin árboles se detiene en una pequeña cañada.

– Llegaron unos topógrafos, hace poco, a unos diez metros de mi casa –dice el doctor, mientras toma un descanso y fuma, señalando una roca enorme- y estuvieron haciendo mediciones. Uno no sabe cómo se siente cuando mira a estas gentes hacer esas cosas. ¿Qué les puede decir uno sino esperar a que se vayan? Luego se fueron y no han vuelto.

La casa que construye el doctor -a quien apresaron policías estatales en noviembre del 2014 por oponerse a Autovan- todavía en obra negra y que domina desde las alturas al pueblo, también custodia pequeñas capillas o paraderos para los peregrinos de la Nación Otomí, que verá arrasadas sus rutas y cambiadas sus tradiciones cuando la carretera se termine. Esto representa uno más de los reclamos de los afectados, otomíes ellos mismos, reconocidos y protegidos por un decreto del presidente Peña Nieto, quien luego los desconoció de un plumazo.

Esa vez, cuando iniciaron las protestas en el 2008, había mantas que decían: “los niños de la montaña no queremos autopistas”, sobre la avenida Hidalgo, en el pueblo. En abril del 2015 algunos murales han sido pintados. Un corazón bombea la sangre desde el árbol que es. En su troco hay un rostro, el de Xochicuautla y luego se enraiza en las piedras del suelo, que en el muro ése son piedra real. Ya. A nadie engaña el corazón ni las montañas azules. Y hay más paredes enlienzadas, pero no las recuerdo bien, excepto la de un colibrí y el rostro de alguien, una mujer.

Xochicuautla es un pueblo desunido. Por un lado los afectados y por otro a los que no les importa.

Pero un nuevo hallazgo se suma a las razones que desde la arqueología servirían para detener el proyecto. Juan Villegas, comunero del lugar, ha encontrado nuevos vestigios prehispánicos que anunciaría en una asamblea reciente.

La tala destruirá los mantos freáticos, pero no secará los que están a gran profundidad.

Desde las azoteas de esa casa se observa el pueblo y los ejidatarios explican la ruta de la pista.

Por allí y por allí y luego atrás, dicen, señalando contra el sol de las doce la arboleda florida que da nombre a Xochicuautla.

III

Los dedos de Antonio se detienen en una hondonada donde se juntan las curvas de las pendientes. Arriba, cada media hora o menos pasan helicópteros como si ese cielo, hoy azul sin nubes, fuera una autopista. Pero sí, es una ruta de helicópteros establecida desde hace mucho y que a nadie molesta, dicen los ejidatarios.

Los dedos recorren otra vez el campo y sus árboles mientras uno de los más jóvenes enseña cómo se miden los minutos y se calcula la puesta del sol. Pones tu mano frente a tus ojos, con los dedos juntos, de manera que el último de ellos coincida con el cerro de más abajo, con el último horizonte más cercano.

Y cada dedo, dice, equivale a diez minutos. De aquí a aquí son cuarenta minutos en el recorrido del sol, así que de acá a acá son tres horas. Les quedan entre tres y media y cuatro horas de sol a ustedes, dice, fiándose de su mano.

– ¿Y eso? ¿Dónde lo aprendiste?

– Pues en el National Geographics –dice, riéndose.

No, no es cierto. No, no es cierto. Y uno se ríe del National Geographics, de sus relojes de sol.

Las manos permanecen levantadas y los dedos exploran la cercanía. Otro helicóptero. Esta vez no han pasado ni diez minutos. Pero tardarán en pasar más aeronaves.

-Allí, donde están mis dedos, se cayó el helicóptero del hijo de Juan Armando Hinojosa –dice un comunero.

Allí, donde quedan sus dedos, es la parte más ensombrecida, donde se hace la hondonada.

Allí se llama Cerro Alpino, nomás que los reportes del accidente dijeron que estaba en Jiquipilco, terminando julio del 2012. Se oyó el trancazo hasta acá.

Y hasta acá son cerca de dos kilómetros, desde la última casa del pueblo, donde están los dedos, allí donde se quedan. Luego llegaron los de los rescates y sólo los puros restos quedaron. Y ya, fue todo.

Los helicópteros siguen pasando porque es el mejor punto para llegar al valle de México. Seguirán por ahí aunque ya se han caído algunos.

Que sigan, que el viaje sea bueno.

Ah, la carretera cuesta 2 mil 200 millones de pesos.

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