La recta final

* Desde Los Pinos han llegado apoyos, al menos morales, para Sánchez Gómez, como los espaldarazos, cada vez más públicos de funcionarios de la Secretaría de Educación o de la comunidad libanesa. Era lo que se esperaba, a final de cuentas, pues la trama electoral que  encumbró a Zamora  revela que lo enviaron a perder y que lo eligieron a él porque, precisamente, perdería. Pero ni siquiera eso es tan fácil. El pupilo de Lauro Rendón Castrejón, faquir electoral priista de hace algunos años y ex líder del sindicato de maestros, encuentra un hándicap en él mismo, pero es duro y aguanta. Luego, los panistas enumeran las contras, reducida a una sola: hasta el 24 de mayo, Zamora y sus hermanos han gastado casi 300 millones de pesos.

Miguel Alvarado.

Toluca, México; 26 de mayo del 2015. Todos los sábados, desde marzo, salen a la calle, cerca de sus vecindarios, para visitar conocidos. No les gusta pero lo deben hacer porque es parte del trato que los mantiene en los cargos que ocupan, en el ayuntamiento de Toluca. Son personas normales, que forman pequeños grupos, de dos o, si se atreven, van solos. Tocan a las casas y son amables para esconder el nerviosismo porque saben que hacen trabajo sucio para otros. Es eso o la sanción, el incumplimiento del trato original con la estructura priista de gobierno. Es apenas abril, apenas el primer sábado de abril del 2015.

– ¿El señor Miguel Alvarado? Queremos hacerle una invitación, hablar con usted en privado.

– Sí, y ustedes son…

– Son el licenciado Víctor Hugo Mondragón Mercado y ella es una profesora jubilada, que me acompaña.

Suben. El tercer piso agota a la profesora, quien llega fatigada y a la mitad del trayecto debe descansar le duele una pierna y se niega a subir más. El licenciado Mondragón, un hombre altísimo, la anima y por fin llegan. Sentados, más o menos en privado, justifican aquella visita.

– Mire, soy el licenciado Mondragón, ya lo dije. Y estamos invitando a las familias de estas colonias, la Federal y la Morelos, para que se acerquen con el profesor Fernando Zamora, quien será nuestro candidato a la alcaldía de Toluca por el PRI. Yo soy jefe del departamento de Atención Industrial, Comercial y de Servicios, soy parte de la Estructura H, del Seccional 5240.

– Ah, qué chido… y… qué… más…

– Y pues yo conozco a uno de tus tíos y a tu papá –dice la jubilada, restablecida. En sus manos tiembla el cansancio y la fatiga pero no asoma otra cosa. No hay vergüenza. Da por sentado que así es la vida o por lo menos la vida que ella ha vivido desde el magisterio estatal y sus 100 mil agremiados.

– … y si los puedo saludar a todos estaría muy bien –sigue la profesora, revolviéndose en su silla.

– Yo los represento, dígame usted.

– Pues eso –completa el licenciado Mondragón, quien tiene un tic en la cara, que no demuestra ninguna emoción. Nada, como un sobre, una carta en blanco. –Quisimos platicar en privado porque abajo hay mucha gente y no sabemos cómo reaccionan. Luego algunos, ya sabe… entonces funcionamos así: somos parte de la estructura electoral de Fernando Zamora, del PRI, para Toluca. Yo ocupo una dirección en el ayuntamiento local, donde se nos identifica por una letra, en nuestro caso la “H”. Pero hay otras tres letras, la “K” para la estructura que se usa desde la Secretaría de Educación y la “N”, para los que trabajan en el PRI y el gobierno. Y quisiéramos saber si contamos con usted y su familia, señor Alvarado.

– Pues claro que…

– Entonces eso es todo, quedamos a sus órdenes y nada más le encargamos una copia de su credencial de elector y otra de sus parientes, para que sepamos con cuántos contamos.

– Bueno, sí…

– Y por esas copias pasaremos en los días siguientes, para tener el gusto de saludarlo. ¿Y a qué se dedica?

– Tenemos un semanario. Hacemos reportajes, esas cosas. Le doy unos ejemplares.

Apenas imperceptible, el tic de Mondragón se adecua a la circunstancia. Es funcionario, sabe comportarse, está en casa ajena y ha venido por credenciales de elector, sus copias al menos y ahora resulta. Y esa Nada que es ahora su rostro, parpadea. Fulgura, o eso parece.

– Bueno, lo podemos acercar a la publicidad, yo le doy los teléfonos de los compañeros que están haciendo esa parte y cómo no, podemos trabajar juntos, que es lo que quiere el profesor Fernando.

Mondragón escribe sus datos y los teléfonos de la publicidad, también. La profesora, mientras tanto, ha aguantado estólida el calor de la mañana y ahora piensa que bajar será una prueba que el PRI le solicita. Se levantan y, siempre gentil, se retira aquella célula del equipo “H”, que trabaja en sus días libres para la campaña de Fernando Zamora, candidato de manera oficial a mediados de marzo del 2015. La llamada para la publicidad nunca se hizo ni tampoco volvieron Mondragón o la maestra jubilada.

Un mes y medio después, a mitad de la campaña por la presidencia de Toluca, el candidato panista Juan Rodolfo Sánchez, denuncia la estructura operada desde el gobierno, apoyada por la fuerza política que aún preserva el priista Zamora, ex líder magisterial. Víctor Mondragón no aparece identificado, pero a cambo están los nombres de 48 personas, encabezadas por el alcalde sustituto, Braulio Antonio Álvarez Jasso, a quien los panistas consideran jefe de la operación, que incluye 9 sectores, 32 zonas y 303 secciones electorales en el municipio.

Pero a Toluca no le importan las campañas de nadie y los mil policías federales que anuncia el secretario de Gobierno mexiquense, José Manzur, para todo el territorio deberán cuidar a los grupos políticos, envueltos en una guerra intestina que, de pronto, parece también una simulación. Los ciudadanos, muy al margen, asistirán el 7 de junio a uno de los procesos más desencantados en la historia. Esta vez ni siquiera hubo guapos en la contienda pero sí lo de siempre. Pantallas planas y despensas encuentran en mayo el mejor de los pretextos para ser repartidas y las promesas, la ciencia de lo ficticio, se desparraman en una puesta de múltiples escenarios. Y lo mismo da para verterlas Huichochitlán que la colonia Morelos, Calixtlahuaca o la Nueva Oxtotitlán, el Centro y sus Portales. Los focos para Manzur son amarillos, aunque incluyen un atentado a las oficinas del candidato del PRD en Ecatepec, Octavio Martínez, el 25 de mayo y amenazas de muerte contra la candidata de Morena en Huixquilucan, Nélida Ruiz, dos días antes.

Pero hay algo.

Y ese algo es el convencimiento absoluto de los aspirantes de que cada uno tiene los merecimientos para ganar, y que la derrota es culpa del PRI y sus artimañas. Los punteros, que en Toluca son Zamora y Sánchez, hacen malabares cuando se trata del vaticinio. El panista, por un lado, señala 4 puntos de ventaja, un empate técnico que permite impugnación, en todo caso, pero que ubica arriba al ex alcalde de Toluca. Zamora tiene sus propias cuentas y al menos las públicas lo cobijan con 15 puntos de ventaja. El profesor se ha rodeado de sus hermanos, Margarito y Roberta, para controlar la campaña. Hicieron a un lado al original coordinador, Enrique Mendoza, quien ha preferido asumir que el 2015 es un desastre y se mantiene a la sombra. En familia, Zamora avanza pero da trompicones.

El segundo debate, en la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad estatal, fue escenario de la forma más primitiva de hacer política. Primero, anunciadas fechas y lugares, a unas horas de su realización fue suspendido, aunque al otro día acudieron a la cita Ana Leyva, la aspirante del PRD, y el mismo Sánchez, del PAN. Zamora, diligente, anunciaba que no participaría porque debían avisarle con 24 horas de anticipo o porque no recibió la invitación.

La explicación más relapsa, frívola en todo caso, para esa ausencia la dio un columnista local, Guillermo Garduño Ramírez, quien escribió en un espacio llamado de Poder a Poder, el 25 de mayo del 2015: “la propuesta del profe Zamora siempre ha sido, desde el primer minuto de su campaña, sí al debate pero con todos los candidatos al cargo y bajo el formato que defina la autoridad electoral, con el propósito de garantizar legalidad, equidad y seriedad al ejercicio democrático”.

Después, dice: “Hoy habrá otro debate, ahora en el IEEM (y) es muy probable que Zamora Morales no asista pues su partido ha optado por no participar en los debates, el mismo César Camacho señaló que los priistas no necesitan debates políticos, pues todos los días exponen sus propuestas con la gente. Algunos pensarán que le resta puntos y simpatías el no asistir, puede que así sea, pero si se trata de una indicación precisa de su partido tendrá que aceptarla al igual que los demás priistas”.

El debate o la ausencia en esas discusiones de Zamora han generado cosas. “¿Qué saben del debate histórico que organizó el IEEM para los candidatos que van a perder?”, escribió Rafael Vilchis, director de El Sol de Toluca, en redes sociales, refiriéndose al tercer encuentro celebrado el 25 de mayo.

En esos sobreentendidos que exponen todos los días los aspirantes a la alcaldía, destaca la antilabor legislativa realizada por Zamora, apenas hace unos meses, desglosada por el periodista Elpidio Hernández.

“Uno de los legisladores con menor actividad parlamentaria ha sido el toluqueño Fernando Zamora Morales, que en 16 meses de trabajo no ha presentado ninguna iniciativa de ley, su labor como diputado se ha limitado a las diez iniciativas a las que se adhirió y los cuatro puntos de acuerdo que ha promovido, pero de los cuales ninguno ha prosperado… Zamora Morales se estrenó como legislador federal casi dos meses después de haber asumido el cargo, cuando se adhirió a la iniciativa para reformar los artículos 33 y 49 de la Ley General de Educación para implementar programas y acciones para prevenir, detectar y atender el acoso escolar o cualquier otra forma de maltrato físico y/o psicológico entre y hacia los estudiantes. El congresista volvió a tener actividad parlamentaria hasta el segundo periodo de sesiones del primer año, que fue su periodo más activo adhiriéndose a ocho iniciativas, de las cuales sólo tres fueron aprobadas”, recuerda Hernández en un reportaje sobre Zamora (http://www.diariobasta.com.mx/basta/nota.php?id=2255).

El segundo debate, realizado en la UAEMéx, fue suspendido desde la Rectoría, que adujo igualdad para todos, sí, pero en otro momento. Los aspirantes, de todas maneras llegaron y en la entrada encontraron una manifestación de alumnos con pancartas exigiendo el encuentro. Unos los identificaron como paleros. Otros, como azuzadores. Sánchez y Leyva dicen que fueron recibidos por la directora del plantel, Ivett Tinoco, que ella misma los condujo.

En fin. Buscar ganadores resultará la anécdota más inútil porque algunos diarios censuraron, como le sucedió a la reportera Leonor Sánchez, cuya crónica ni siquiera fue tomada en cuenta por El Sol de Toluca, que a cambio publicó una nota firmada por ella misma, titulada “Toman candidatos del PAN, PRD y PT tribuna en la UAEM”, el 23 de mayo. Ella decidió compartir la crónica por redes sociales, pero en todo caso la lectura final coincidió en que desde las estructuras del gobierno se buscaba proteger a Fernando Zamora, un hombre negado para la tribuna. Sánchez ejemplificaría esa inhabilidad cuando narraba que en una reunión con empresarios, los aspirantes, reunidos por fin, escenificarían una especie de encuentro y que uno de los industriales, dirigiéndose a todos, dijo: “espero que gane la mejor propuesta”.

– ¿Y saben qué respondió Zamora? –dijo Sánchez- pues que “aquí no se gana con propuestas, se gana con votos”.

Que un debate con calidad ínfima genere los más burdos miedos se entiende sólo porque se realiza en Toluca, emblema del Grupo Atlacomulco y su reflejo desde la burocracia, el control y la opresión, pero tirada para adelante con el priismo y la derecha, a pesar de los históricos abusos.

El Cuarto de Guerra de Sánchez Gómez, el panista, luce preocupado y concede que el ex alcalde, compitiendo por segunda vez, apenas empata con Zamora, pero que hace doce días “El Profe” estaba adelante por hasta diez puntos. “Eso, repito, hace 10 ó 12 días, cuando esto empezaba. Ahora pueden ser sólo cuatro. De los diputados… Sánchez es la figura del panismo en Toluca y si no gana, a los otros les sería muy difícil. Las condiciones no son las mismas que en el 2006, y sin embargo…”.

Y, sin embargo, desde Los Pinos han llegado apoyos, al menos morales, para Sánchez Gómez, como los espaldarazos, cada vez más públicos de funcionarios de la Secretaría de Educación o de la comunidad libanesa. Era lo que se esperaba, a final de cuentas, pues la trama electoral que  encumbró a Zamora  revela que lo enviaron a perder y que lo eligieron a él porque, precisamente, perdería. Pero ni siquiera eso es tan fácil. El pupilo de Lauro Rendón Castrejón, faquir electoral priista de hace algunos años y ex líder del sindicato de maestros, encuentra un hándicap en él mismo, pero es duro y aguanta.

Luego, los panistas enumeran las contras, reducida a una sola: hasta el 24 de mayo, Zamora y sus hermanos han gastado casi 300 millones de pesos para movilizar una estructura o militancia de cerca de 10 mil personas, a fuerza o no, y que trabaja hábilmente, incluso sin necesidad de hacer una campaña que desgaste. El 20 de mayo un reporte interno indicaba gastos por 200 millones de pesos para Zamora.

Sobre el PRD, esa junta de notables opina que no tiene ninguna oportunidad. Ana Leyva está demasiado lejos e incluso Mario Medina, quien busca una diputación local, ha pagado su cercanía con Mónica Fragoso, rival panista de Sánchez Gómez y su premio de consolación será ver a su hermano en una regiduría.

El escenario para los azules es simple. De casi 600 mil electores que tiene Toluca, y de 300 mil que ejercerán el voto, 60 mil deben ser para el PAN. Si no, adiós. Señalan que se espera casi la mitad de abstención o ausentismo en las urnas.

Ana, quien se da cuenta de la inutilidad de un buen esfuerzo, desgasta su nombre en facebook contestando a desesperadas seguidoras que reclaman la veracidad de los dichos del redactor Guillermo Garduño: “lo más preocupante es que me relacionen en un “supuesto frente” con el candidato del PAN, ¡esa NO es nuestra agenda! ¡No tenemos ningún tipo de acuerdo en ese sentido! ¡Y si desde ahora el candidato ya se da por perdido en esta elección, ese es su problema! ¡Mi proyecto de gobierno va arriba! ¡Ni un paso atrás! ¡Yo no voy hacer comparsa de nadie! ¡Ni mucho menos lavarle la cara a ningún candidato! ¡Vamos a seguir avanzando día a día para consolidar una nueva opción de gobierno! ¡Eso te lo aseguro!”, cerraba Leyva, quien es pareja sentimental de Roberto Valdez, un ex funcionario municipal del primer círculo de Sánchez Gómez.

El 23 de mayo, en conferencia pública, Sánchez desglosaba, con cara de preocupado, las trampas de Fernando Zamora o lo que ellos consideraban así. Cientos de miles de caricaturas, por ejemplo, poniendo a Sánchez el cuerpo de una gallina o algo similar; ataques a la casa sede; sabotaje a actos y, en fin, la campaña negra.

Y que van 9.5 puntos arriba.

Allí mismo anunciaba una demanda contra Zamora donde pediría la anulación de la campaña de “El Profe” por rebasar los tope establecidos.

– Y es que el daño puede ser irreversible- decía Sánchez, mirando a todos.

– ¿Eso significa que van a perder? –preguntó una reportera.

– No.

Bueno, entonces no.

Ya luego diría de los 9 puntos y medio de ventaja.

Pero tras referir la demanda, decía que ya estaban viendo la posibilidad de unir estructuras con el PRD y con el PT para el día de la elección, en defensa del voto. Que ya la estaba viendo porque si el alcalde de Toluca operaba para Zamora, qué se podía esperar.

El PAN mostró un video, tomado con celular, el 27 de marzo, “tres días hábiles antes del inicio de la campaña federal”, donde se observa a Gabriela Gallardo, directora de Gobierno y Autoridades Auxiliares del ayuntamiento, entregando recursos a delegados. Cada paquete, se diría después, tendría un costo de un millón 194 mil pesos. “En su conjunto, el valor de los listados de materiales anunciados asciende a 101 millones 490 mil pesos”, calculaba el PAN.

Los paquetes incluían 11 millones de vales.

2.2 toneladas de cemento.

19 camiones de arena.

10 camiones de grava.

9 toneladas de varilla.

198 metros cuadrados de azulejo.

642 metros cuadrados de loseta.

30 láminas de asbesto.

8 tinacos.

4 bombas de agua.

Herrería.

Dos días después, Gallardo exigiría una disculpa pública a Sánchez o habría demanda por daño moral.

Pues sí.

Sánchez, críptico o nebuloso, diría que “está empeñado todo mi liderazgo político” para hacer ganar al PAN. A la lista se añaden tarjetas de “La Efectiva”, que reparte el mismo profesor Zamora y las pantallas planas.

El equipo de Zamora opera rápida, eficazmente. No se tienta el corazón y pregunta, después de hacer las cosas, si alguien está inconforme. Eso aplica cuando sale a las calles y toca a las casas. Mientras le abren, jóvenes colocan mantas en las bardas de aquellas residencias. Los dueños, al ver la invasión, intentan protestar pero Zamora los convence a tarjetazos, con algunos puñados de La Efectiva, cargada con mil pesos electrónicos. Casi todos aceptan.

Sánchez considera que uno de los puntos más débiles del PAN está en el norte del municipio, de donde es originario el contendiente priista. Allí hay 102 mil habitantes y la pobreza más aguda de la zona. El 24 de mayo su campaña se enfocó en la región, donde lo recibieron unos mil curiosos, que iban, también, a comerse un taco de chicharrón y a pintarse los niños las caras con diseños de superhéroes. En ese salón Real de Catorce, enorme bodegón, se le recibió de pie, nueve años después de su última aparición pública, como la opción.

Sánchez domina el escenario. Nadie en el PAN de Toluca le gana a este catedrático de la UAEM, de discretos negocios privados que lo han mantenido al margen de la política sin ninguna dificultad, cuando enfrenta a los auditorios más apáticos. Porque sí, ha llegado allí, a Huichochitlán, como una estrella de la tele, con banda musical incluida y hasta un equipo de filmación apoyado en “pulpos” mecanizados. Hubo, de entrada, dos animadores muy profesionales y gritones y el piso brillante, adecentado, a pesar de la lluvia que ya se viene y encharca aquel jolgorio.

Y Sánchez, con todo y tacos de chicharrón, encontró arropo, al menos se lo exteriorizaron, y una estructura política dispuesta a moverse en su favor. Fernando Zamora, el candidato oriundo, tiene a su disposición unos 10 mil militantes para hacer lo que se le venga en gana y en la recta final los bandos prefieren, para no asustar a nadie, declarar empate técnico.

Al final no habrá sorpresas. Ganará, si nada extraño ocurre, el candidato de Enrique Peña.

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