Elecciones tenebrosas

* Las campañas en Toluca no son fáciles de descifrar. A simple vista, los partidos parecen estar peleando entre ellos, descalificándose unos a otros y cada uno en el camino de una postura más o menos definida. Sí, aunque la realidad es otra, pues los contendientes están enlazados unos con otros por las relaciones personales y política que tiene entre sí. En la recta final de las campañas del 2015, en Toluca nadie sabe quién ganará la alcaldía, en poder hasta ahora del PRI, pero sí quiénes están en la punta.

Miguel Alvarado.

Toluca, México; 29 de mayo del 2015. “En Toluca va a ganar el priista Fernando Zamora porque tiene la estructura política que el PAN de Juan Rodolfo Sánchez Gómez no puede operar. Algunos empleados del ayuntamiento, la Estructura H, claro que existe, están trabajando en la campaña del PRI, pero no están operando para Zamora Morales, la mayoría está trabajando para la ex alcaldesa Martha Hilda González Calderón, quien compite por una diputación federal, y que a fin de cuentas es la responsable de las campañas para Toluca”, dice un empleado de la presidencia municipal de la capital del Estado de México.

Por otro lado, el candidato Mauricio Aguirre, de Movimiento Ciudadano para la diputación local del distrito II en esta localidad, afirma que “Toluca es el municipio que permite entender al resto del Estado de México, a su vez un laboratorio electoral donde se puede leer, de acuerdo a los resultados del 2015, lo que sucederá en las elecciones para gobernador venideras”.

Pero las campañas en Toluca no son fáciles de descifrar. A simple vista, los partidos parecen estar peleando entre ellos, descalificándose unos a otros y cada uno en el camino de una postura más o menos definida. Sí, aunque la realidad es otra, pues los contendientes están enlazados unos con otros por las relaciones personales y política que tiene entre sí. En la recta final de las campañas del 2015, en Toluca nadie sabe quién ganará la alcaldía, en poder hasta ahora del PRI, pero sí quiénes están en la punta.

Esta carrera electoral fue reduciéndose a dos bandos: por una parte, el PRI que candidatea al ex líder del sindicato magisterial, Fernando Zamora, para quien opera la mitad del PRD, y a una fracción de panistas inconformes. También tiene al Partido del Trabajo, quien compite con un priista, Guillermo Molina, que ha aceptado en público su lealtad al tricolor. Zamora va, además, en asociación con el PVEM y Nueva Alianza.

Enfrente está el PAN de Sánchez Gómez, peleado a muerte con los ex alcaldes panistas de la ciudad, Juan Carlos Núñez Armas y Armando Enríquez, pero que ha logrado socavar a una fracción perredista y, señalan los priistas, al propio Movimiento Ciudadano. Cuenta con el apoyo de Los Pinos y priistas de primer nivel operan o al menos le dan vistos buenos a su proyecto político.

¿Por qué el PRI de Enrique Peña ha volteado a ver a Sánchez Gómez, un político prácticamente retirado de la vida pública, dedicado a negocios inmobiliarios, como los que hace en el exclusivo fraccionamiento Los Encinos y la venta de terrenos?

Para Mauricio Aguirre, de Movimiento Ciudadano, el PAN de ahora es distinto al del año 2000, cuando el triunfo presidencial de Vicente Fox lo encumbraría como primera fuerza. El propio Sánchez Gómez, alcalde de Toluca, no tiene el mismo empuje de su primera campaña ni la estructura política.

Aguirre, asesor legislativo en el Congreso mexiquense, recuerda que el panista Sánchez Gómez era diputado antes de contender por la alcaldía, en el 2006, y que pudo acceder a la presidencia municipal porque su fracción había negociado la aprobación, el 20 de julio del 2006, de la Cuenta Pública 2005, desde la LV Legislatura, de la cual era presidente. Ese pacto se realizó con el gobernador Peña Nieto pero la Cuenta pertenecía al último año de gobierno de Arturo Montiel Rojas.

En ese entonces, la diputada Porfiria Huazo, del PRD, diría que “de cierta forma se estará violando lo preceptuado en el artículo 35 de la Ley de Fiscalización Superior del Estado de México, el cual establece que es obligación determinar si los programas y recursos de los tres ámbitos de gobierno se ajustaron y aplicaron según lo autorizado. El OSF solamente toma una muestra de la Administración Pública estatal; es decir, lo que informa es sólo una parte, y si se hace una proyección, nos damos cuenta (de) que la cantidad de inconsistencias e irregularidades contenida en el presupuesto puede llegar hasta los 20 mil millones de pesos”.

Luis Videgaray Caso era el secretario de Finanzas, y no pudo o no quiso responder sobre las irregularidades, “como la diferencia de 500 millones de pesos en las participaciones federales; un superávit de mil 674.8 millones del año 2004 que no aparece reportado en 2005, y un superávit de mil 580 millones, de 2005”, decía Huazo.

Desde las partidas federales se dejaron de ejercer montos de diversos programas, unos 918 millones de pesos y se localizaron inconsistencias en el ISR de enero y diciembre del 2005, cuando se recaudaron 386 millones 436 mil 316 pesos, pero solamente fueron entregados a Hacienda 29 millones. El adeudo con el SAT fue de 357 millones de pesos. Otra irregularidad se encontró en el pago de la deuda, para la que se habían autorizado 3 mil 709 millones de pesos y se pagaron 4 mil 125 millones 697 mil pesos, “con lo que se violenta lo preceptuado en el artículo 9 de la Ley de Ingresos. Por otra parte, se autorizaron 3,117 millones para amortizar la deuda, y sólo se pagaron 2,532 millones 268 mil pesos, con una diferencia de 584 millones, sin establecerse la explicación de este procedimiento”, dice el boletín 1467 de la propia Cámara de Diputados.

Esas millonarias irregularidades fuero pasadas por alto por los diputados en el 2006. Eso, y que Sánchez –quien pasó por el Movimiento Católico Nacional Cristo Rey- y Peña, pertenecen a la Asociación Católica de la Juventud Mexicana, terminaron de consolidar una amistad, al menos política, que explicaría por qué un ala del PRI está operando a favor de Sánchez. Entre ellos se identifica a Luis Mirando Nava, subsecretario general de Gobernación y el operador político de mayor confianza para la Presidencia; José Manzur Quiroga, secretario general de Gobierno del Edomex; el secretario federal de Educación, Emilio Chuayffet; el subsecretario federal de Desarrollo, Ernesto Nemer y, en general, la comunidad libanesa de Toluca.

Este equipo, desde las sombras, había planeado que el PRI perdiera algunos municipios claves, como la propia Toluca, pero también incluyen a Naucalpan e incluso Huixquilucan. En contraparte, el gobierno del Edomex ha volcado todos sus recursos para que en Ecatepec no se pierda. Tierra de Eruviel Ávila, es el escenario de una cruenta batalla entre el perredista Octavio Martínez y el priista Indalecio Ríos Velázquez. Para Martínez, el proceso ha significado un atentado contra sus oficinas, Apenas el 28 de mayo, a las 8 de la mañana se reunía con el secretario general de Gobierno, José Manzur, en el restorán Antibes del Crown Plaza en Toluca. Allí platicaron, largo y tendido, hasta las 9 y media de la mañana. Ecatepec tiene el padrón electoral más grande del Edomex, con un millón y medio de ciudadanos, aunque en su territorio viven más de 3 millones. La preocupación del gobierno es evidente. Si se pierde Ecatepec, se pierde el oriente del valle de México en el siguiente ejercicio.

Ecatepec es un foco rojo electoral, pero en otras demarcaciones también se presentan hechos violentos. El 29 de mayo, un incendio consumió en Zumpango las oficinas del Comité Municipal del PAN y en Tultepec, la secretaria de Equidad del PRD fue amenazada de muerte cuando, luego de quemar dos autos frente al domicilio de Araceli Melitón Ríos, le dejaron un mensaje, escrito detrás de una lona con publicad de Alonso Vicenteño, candidato priista a la alcaldía. “Para la próxima sigues tú. Te vamos a volar tu casa”.

El PAN, desde la alcaldía de Sánchez Gómez en el 2006, se dividió en grupos claramente definidos. Por un lado, el ala conservadora de El Yunque, por otro los neopanistas y por último los prianistas. Otra intención de aquel “Pacto de la Cuenta Pública” era que Sánchez entregaría la alcaldía al PRI, luego de dos administración en manos de los blanquiazules. Cierto o no, así sucedió y al salir Sánchez, el PRI regresó a la presidencia con María Elena Barrera, secretaria particular de Peña Nieta y ahora senadora.

La simbiosis o mezcla entre el PRI y el PAN en Toluca y parte del gobierno del Estado de México obedece a que el tricolor está dividido desde el poder del gobernador Eruviel Ávila, quien tiene posibilidades presidenciales desde su perspectiva. Incluso, en palacio de gobierno se advierte que Ávila podría competir por el PRD en caso de no obtener la candidatura presidencial, justo como lo planeaba hacer en el Estado de México.

Aguirre sostiene que Ávila tiene buenos indicadores que lo llevan a pensar que tiene opciones: por ejemplo, un excelente sistema de salud, mejor inversión privada y una economía de la migración contenida, y que ha sabido hacer alianzas con los peñistas, aunque afirma que Los Pinos le dan juego a Sánchez, a pesar de que el PAN ha sido, hasta el 2015, la tercera fuerza en el Estado de México.

Juan Rodolfo salió mutilado de la elección interna y, al margen de los procesos y escándalos públicos que en realidad significaron bien poco para el desarrollo de su campaña, el candidato panista encuentra que su estructura política para el 7 de julio, día de la elección, no tiene experiencia, a pesar de que se encuentran con él personajes que, dicen, saben operar, como Francisco García Burgos, Jaime García Hareg, Jaime López y Rodrigo Niño de Rivera. Sabrán, sí, pero ellos apenas han comenzado esa campaña, mientras que el PRI se ocupa permanentemente, año con año, del negocio que lo justifica.

Para esta elección las cosas están definidas desde el palacio de Lerdo y Los Pinos, que han encontrado la fórmula para no pelear o, al menos, no estorbarse. Ávila decidió las candidaturas de diputados locales, Peña los federales y entre los dos se han repartido las alcaldías. Fernando Zamora no es de los afectos de Ávila Villegas y debió negociar con él parte de su plantilla. Con Zamora están ex panistas como Rosario Velasco Lino, suplente del panista Juan Carlos Núñez Armas y coordinadora de voluntariado con él, que renunció después de que Núñez la bloqueara para competir por una diputación en Metepec. Anunciado el retiro, el PRI la atrajo en el 2009. Es hermana de José Luis Velasco, delegado federal de Economía. Con Zamora también se encuentra Luis Miranda, quien juega también en la pista de Sánchez Gómez y Luis Videgaray, al menos impulsando una posición en la alcaldía. Las elecciones en el Estado de México son, en realidad, un negocio entre amigos, el ejercicio de guardarse el poder.

Otro inscrito en la planilla de Fernando Zamora es Alejandro Valencia Martínez, un ex consejero jurídico y después encargado del despacho de la Secretaría del Ayuntamiento, entre enero y marzo del 2015. Impulsado por Martha Hilda González, es también un operador para ese equipo de campaña y coordina, por ejemplo a los encargados de la Unidad de Verificación Administrativa como Víctor Hugo Roldán Pichardo, encargado del Despacho del Departamento de Verificación en Espacios Públicos. La UVA retira a los comerciantes ambulantes de zonas prohibidas. En esta etapa electoral, denuncian los comerciantes, la UVA ha cobrado cuotas por derecho de piso o “mordidas” para no desalojar, por 40 mil pesos semanales que, según ellos, se van a la campaña federal de González Calderón. La UVA es parte formal de la Estructura H.

Una más a quien empleados del ayuntamiento señalan de operar para la Estructura H es Melissa Estefanía Vargas Camacho, primera síndico y quien hace campaña junto a Martha Hilda.

“Sí, hay un montón de funcionarios que hacen campaña, pero legalmente se protegen porque lo hacen en fines de semana”, dicen los empleados, que afirman además que Melissa se separó de su encargo aunque nunca pidió licencia. Ella está señalada de hacerlo desde el 2013, cuando gestionaba su propia candidatura para una diputación local.

El reparto del poder con González Calderón fue relativamente terso. Todos de acuerdo, de todas maneras, iniciaron la campaña acompañada de figuras femeninas como la ex lideresa magisterial y ex pareja sentimental de Fernando Zamora, Trinidad Franco Arpero; la diputada federal Ana Lilia Herrera o hasta la misma Carolina Monroy, quien también compite, si cabe, por una curul federal. Rodeada del aura femenina, González pronto se dio cuenta de que Toluca le entregaría factura y que su administración no había pasado desapercibida. Primero, el derrumbe de la bóveda del Verdiguel, dos veces, y que ya costó un muerto, fue adjudicado a su responsabilidad. En el ayuntamiento de Toluca, hasta ahora, advierten sin hacerlo público que el tramo de las calles entre Lerdo y Bravo se colapsará en cualquier momento. Después, su propio equipo de campaña la exhibió al hablar con algunos reporteros para decirles que pagarían 10 mil pesos por que los medios no cubrieran las actividades de la ex alcaldesa. Eso, y la Estructura H terminaron de evidenciar que la campaña de PRI, al menos en Toluca, está dirigida al voto duro y que captar electores es, en todo caso, la última de sus preocupaciones.

En esta elección, afirma Mauricio Aguirre, votarán 3 de cada diez electores. Y de esos, 1.8 será para el PRI. Eso significa que el PRI está en su mejor momento pero no que puedan ganar en todos lados. Los que obtengan la victoria se convertirán en operadores políticos para los partidos.

El abstencionismo, según una encuesta de Mitofsky y datos del propio Aguirre, alcanzará en este proceso 65 por ciento. Y la mayoría del 35 por ciento restante será voto corporativo, obligado. Para Aguirre, el electorado está harto y “hay apatía por desconfianza”.

Tiene razón. Al ciudadano en Toluca no le interesa el proceso y no se involucra. Estas campañas están realizadas para los militantes de cada partido y ni siquiera ellos garantizan algo a los aspirantes. Fernando Zamora, en el papel el más poderoso porque tiene control del magisterio estatal y la estructura política, sólo hace giras controladas en el municipio. Las estrategias cambian, se vuelven simples. Zamora tiene un grupo de entre 60 y 80 personas, que acude siempre a todas las giras. Ellos se forman, aplauden, reciben el dinero de apoyos y se inscriben en los programas de reparto de pantallas planas. Lo hacen las veces que sean necesarias.

Desde ese equipo de campaña se observan las fracturas. Que Raymundo Martínez Carbajal, candidato a diputado por el distrito 1 y ex secretario de Educación mexiquense, le ha hecho vacío a Zamora es innegable y hay distanciamientos. La propia González, jefa de las campañas en el valle de Toluca, comenta en su equipo que con Zamora no se puede hablar y el coordinador de campaña de Fernando, un operador confiable, Enrique Mendoza, ha desistido. Incluso hizo un viaje a Estados Unidos con la excusa de tramitar una titulación académica. Las riendas de esa campaña las tomaron los hermanos de Zamora, Margarito y Roberta, a quienes Mauricio Aguirre considera con experiencia. Demasiado tarde, el propio Zamora ha buscado a Omar Talavera, dueño de “la casita blanca” de San Pablo Autopan y prestanombres del profesor, para que coordinara su campaña. Talavera fue coordinador de la campaña de Zamora en el 2006, cuando Zamora perdió la elección para diputado local. Estructura política, en tiempo de campañas, significa capacidad de pagar movilizaciones y un esquema que opera el día de las elecciones.

Una encuesta pagada a Parámetro Consultores por Radio Capital, propiedad de la familia Maccise, patrocinadores políticos y financistas del PRI, ubican a Zamora al frente con 42 puntos; a Sánchez Gómez en segundo, con 26 puntos; a Ana Leyva del PRD, en tercero, con 7 puntos y a Morena en cuarto con 3 puntos.

La prensa orgánica está del lado de Zamora, aunque el nivel de propaganda alcanza niveles primitivos. Toluca, es cierto, nunca se ha destacado por su periodismo. Un redactor local, Guillermo Garduño, califica a Zamora como zar de Huichochitlán y destaca que “el Potro Otomí les pintó cremas, caracoles y grecas prehispánicas a los seis candidatos que se dieron cita a invitación de la autoridad electoral equina. Al zar de Huichochitlán se le unieron dos candidatos más para hacer el vacío al reality show de dimes y diretes con que se buscó entretener al electorado. El jefe Otomí sabe que la ventaja suya sobre los perseguidores no necesita de exposiciones en público y exposiciones riesgosas ante el electorado”. Zamora siempre evadió los debates públicos.

Los números en las casas de campaña son distintos pero coinciden. El conteo del PAN y del PRI, hasta el 29 de mayo, daba empate técnico, aunque los dos partidos ubicaban a Sánchez por encima de Zamora por cuatro puntos. Los panistas estiman que se llegará al 7 de julio con Zamora en segundo lugar, con 21 puntos en las preferencias y Sánchez en primero, con 28 ó 27. La misma versión tienen los operadores del PRI, quienes aseguran que Zamora lleva nueve años preparando esta campaña.

El profesor, dentro de su planeación, incluyó también la construcción de un imperio desde la miseria de los otomíes y lo asentó precisamente en la zona norte de Toluca donde, efectivamente, es zar, pero de la industria textil, que arrebató a los lugareños. Todo eso sucedía cuando asumía el liderazgo del Sindicato de Maestros, en el 2004, cuando la estructura que organizó hacía también negocios para él y que ahora deberá trabajar, el 7 de junio, en un acarreo que incluye a un grupo de 8 mil profesores encargados encargado, cada uno, de diez personas, a quienes llevará a las casillas para que voten por Zamora a cambio de despensas. “Habrá transporte”, adelantan algunos coordinadores. Los negocios en ese magisterio incluyen, además de las elecciones, la venta de plazas. Hace 10 años, una plaza de supervisor costaba 50 mil pesos. Hoy, el costo es de 250 mil pesos, dice un maestro, quien afirma que un cambio de adscripción puede costar hasta 50 mil pesos.

Movimiento Ciudadano, por su parte, compite con ex panistas como el propio Aguirre, quien renunció a su partido convencido de que habían perdido el rumbo y a pesar de que entiende los resultados del 7 de junio, está seguro de que su método de hacer campaña les da resultados desde el discurso de decirle a la gente qué es lo que están haciendo ahora mismo. Las propuestas que estos panistas en desacuerdo entregan al electorado están sustentadas en el autoempleo, en el trabajo para todos, en algo que se ha denominado “campañas sin candidato”, una especie de “guerrilla electoral”, pues Aguirre dice que ellos acuden a casas marcadas con propaganda panista y priista y que allí explican sus posturas. Esto, reitera Aguirre, es porque se quiere capturar la causa social. Dice, de Fernando Zamora, que “tiene una estructura poderosa, es altamente probable que sea el ganador”, aunque no lo considera capaz. Ubica a Martha Hilda González, Raymundo Martínez y a Omar Velázquez, líder del SUTEyM, como los pilares que sostienen al priista.

Sobre el panista Sánchez, opina que va ganando la campaña pero no las elecciones porque se le percibe como a alguien que promete lo que no hizo, cuando tuvo oportunidad. Lo considera débil porque no tiene el respaldo de los exalcaldes panistas.

De Ana Leyva le reconoce una gran preparación académica y resalta su trabajo en torno a la equidad de género y temas sobre la mujer, en muchos rubros, pero también analiza que Iguala y Ayotzinapa le costará porque la gente relaciona al PRD con el narcotráfico.

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2 comentarios

  1. ¡¡¡ MUY BUEN ANÁLISIS!!!

  2. Llevo semanas buscando un análisis así de bueno. Felicidades.


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